Coalición Floresta · Forest & Environmental Law Library
Español (source)En esa línea, pueden identificarse como labores ecoturísticas: las rutas ecológicas (en distintos medios de transporte, incluido el teleférico y con sitios de observación o miradores), los senderos de interpretación (incluso aéreos, como en el caso de puentes colgantes), aulas de la naturaleza, campos de trabajo, ecomuseos y centros de interpretación.
En términos generales, la infraestructura básica (senderos y miradores), información e interpretación, puede ser ampliada con instalaciones o equipamientos para servicios y facilidades que le sirven de soporte o complemento, cumpliendo ciertas condiciones (estructuras rústicas, adaptadas al paisaje, con poca afectación al entorno y preferente recurso a ecotécnicas y materiales locales) y que en el Patrimonio Natural del Estado no podrán implicar corta de árboles, cambio de uso del suelo, ni aprovechamiento del recurso forestal.
Sin embargo, como vimos, no todas las áreas silvestres protegidas pueden recibir visitantes, y cuando así sea, la clasificación de las actividades ecoturísticas apropiadas y no apropiadas, los tipos y la ubicación de la infraestructura conexa (preferiblemente en su periferia o perímetro), dependerá del análisis de las características y objetivos de conservación del área en concreto.
Además, debe considerarse la regulación específica para las áreas protegidas, que prohíbe en las estatales el otorgamiento de concesiones o contratos que autoricen la construcción de edificaciones privadas en la prestación de servicios o ejecución de actividades no esenciales (estacionamientos, servicios sanitarios, administración de instalaciones físicas, servicios de alimentación, tiendas, construcción y administración de senderos, de la visita y otros, artículo 39 de la Ley de Biodiversidad), así como la construcción de marinas y atracaderos... el régimen restrictivo de los parques nacionales y reservas biológicas... y el tutelar de los humedales.
English (translation)In this line, ecotourism activities can be identified as: ecological routes (in different means of transport, including cable cars and with observation sites or viewpoints), interpretation trails (including aerial ones, such as hanging bridges), nature classrooms, work camps, ecomuseums, and interpretation centers.
In general terms, the basic infrastructure (trails and viewpoints), information, and interpretation can be expanded with facilities or equipment for services and amenities that support or complement it, meeting certain conditions (rustic structures, adapted to the landscape, with low impact on the surroundings and preferential use of eco-techniques and local materials) and which, on State Natural Heritage land, must not involve tree felling, land-use change, or forest resource exploitation.
However, as we have seen, not all protected wild areas can receive visitors, and when they can, the classification of appropriate and inappropriate ecotourism activities, the types and location of related infrastructure (preferably on their periphery or perimeter), will depend on the analysis of the specific characteristics and conservation objectives of each area.
Furthermore, the specific regulation for protected areas must be considered, which prohibits, in state areas, the granting of concessions or contracts authorizing the construction of private buildings for the provision of non-essential services or activities (parking lots, sanitary services, management of physical facilities, food services, shops, trail construction and management, visitor services, and others, Article 39 of the Biodiversity Law), as well as the construction of marinas and docks... the restrictive regime of national parks and biological reserves... and the protective regime for wetlands.
Interpretive opinion
Dictamen : 339 del 17/11/2004 C-339-2004 17 de noviembre del 2004 Msc. Rafael Gutiérrez Rojas Director Área de Conservación Pacífico Central Sistema Nacional de Áreas de Conservación Ministerio del Ambiente y Energía Estimado señor: Con aprobación de la señora Procuradora General de la República, damos respuesta a su oficio ACOPAC-D-669-2004 del 17 de mayo, mediante el cual nos consulta los alcances de la expresión labores de ecoturismo contenida en el artículo 18 de la Ley Forestal No. 7575. 1. PRECISIONES TERMINOLÓGICAS El término ecoturismo es utilizado en diversos sentidos.(1) En el sector privado se usa como un concepto promocional convirtiéndolo en un instrumento de mercadeo,(2) y se confunde a menudo con turismo de aventura o deportivo y turismo sostenible. 1. 1. Turismo y Ecoturismo La Organización Mundial del Turismo, en sus Recomendaciones sobre Estadísticas en Turismo, definió: “El turismo comprende las actividades que realizan las personas durante sus viajes y estancias en lugares distintos al de su entorno habitual, por un período de tiempo inferior a un año, con fines de ocio, por negocios y otros.”(3) El ecoturismo o turismo ecológico, también llamado turismo verde o turismo de naturaleza, es una forma de “uso no extractivo” de ésta (en contraposición al “uso consuntivo” o consumidor de los recursos),(4) inmerso en la filosofía de “observación sin destrucción”, es definido por diversos autores:(5) Elizabeth Boo, como coordinadora del Programa de Ecoturismo del Fondo Mundial para la Naturaleza (W.W.F.), lo definió escuetamente como: “el turismo de naturaleza que contribuye a la conservación”. En 1987 Héctor Cevallos Lascuráin, coordinador del Programa de Ecoturismo de la Unión Mundial para la Naturaleza (U.I.C.N.) sostuvo que el término implicaba: “viajar a áreas naturales, poco contaminadas y poco molestadas, con el objetivo específico de estudiar, admirar y disfrutar del paisaje y sus animales y plantas, así como cualquier manifestación cultural”. En 1996, precisó que: “ecoturismo es viajar a áreas naturales con el objetivo de apreciar los recursos, en un proceso controlado que garantice el mínimo impacto ambiental negativo, asegurando la participación de las poblaciones locales, para que se convierta en un instrumento de conservación y en una herramienta de desarrollo sostenible”. Con base en lo anterior, podemos reconocer cinco elementos identificadores: el ecoturismo está basando en el ambiente natural, con énfasis en sus rasgos biológicos, físicos y culturales; es ecológicamente sostenible; involucra educación ambiental e interpretación; es localmente beneficioso (genera ingresos para el manejo conservacionista de los recursos, en adición a los beneficios sociales y culturales); y satisfactorio para los visitantes.(6) 1.2. Turismo sostenible y turismo ecológico El turismo ecológico, dada la especificidad de su objeto, es una forma de turismo sostenible. El término “turismo sostenible” proviene del concepto “desarrollo sostenible” enunciado por la Comisión Mundial sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo de la Organización de las Naciones Unidas en 1987, como “el desarrollo que satisface las necesidades de la generación presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades.”(7) Se relaciona con la teoría de la equidad intergeneracional, según la cual “cada generación es a la vez, custodia y usuaria de nuestro patrimonio común natural y cultural.”(8) Y en esa condición de depositaria del planeta tiene la obligación de cuidarlo y goza de ciertos derechos para usarlo.(9) Aplicado al turismo, como a cualquier otra actividad económica, este adjetivo califica a aquel cuyo objetivo fundamental es “mantenerse en el tiempo, necesitando para ello obtener la máxima rentabilidad pero protegiendo los recursos naturales que lo sostienen”, frente al turismo convencional, que busca la máxima rentabilidad en el menor espacio y tiempo posible sin consideración de sus repercusiones ambientales y culturales:(10) “El desarrollo turístico sostenible puede definirse como el conjunto de actuaciones destinado a garantizar el mantenimiento de la diversidad de los recursos naturales, la autenticidad cultural y la rentabilidad de la actividad turística en el destino.”(11) Respecto de las generaciones presentes y las futuras, el turismo sostenible es ética y socialmente equitativo, culturalmente compatible, ecológicamente viable y económicamente conveniente y productivo. (12) La Federación de Parques Naturales y Nacionales de Europa (F.P.N.N.E.), conocida como Federación EUROPARC, define el turismo sostenible como “toda forma de desarrollo, gestión y actividad turística que mantenga a perpetuidad la integridad ambiental, social y económica y el bienestar de los recursos naturales y culturales de la zona.” (13) Respecto de las áreas protegidas, esta misma organización lo definió, en la Carta Europea del turismo sostenible en los espacios protegidos como: “cualquier forma de desarrollo, equipamiento o actividad turística que respete y preserve a largo plazo los recursos naturales, culturales y sociales y que contribuya de manera positiva y equitativa al desarrollo económico y a la plenitud de los individuos que viven, trabajan o realizan una estancia en los espacios protegidos”.(14) Un proceso de esta naturaleza debe ser: a) biológicamente aceptable, acorde con las posibilidades y el entorno ecológico de la zona, b) económicamente viable, planteándose su rentabilidad financiera, y c) socialmente admisible, es decir, contar con el apoyo de los distintos actores sociales, lo que permite la integración de la sociedad en los proyectos de sostenibilidad.(15) A raíz de la “Agenda 21 para la industria de los viajes y del turismo”, elaborada por la Organización Mundial del Turismo (O.M.T.), el Consejo de la Tierra y “World Travel & Tourism Council”, se estableció varios parámetros que el turismo sostenible debe cumplir, a saber: moderación en el uso de los recursos, reducción en el consumo y la generación de residuos, mantenimiento de la biodiversidad, planificación cuidadosa de los proyectos, apoyo a la economía local, participación de la población local, capacitación del personal, publicidad responsable y estímulo de la investigación.(16) 1.3. Turismo en áreas naturales y ecoturismo Debido al medio natural donde se desarrollan, utilizado como atractivo y soporte de la actividad, tiende a confundirse al ecoturismo con otros tipos de actividades turísticas o recreativas,(17)17) de las cuales encontramos un amplio catálogo(18) como por ejemplo: · Baño, como anexo a otras actividades. · Remo y uso de canoas, piraguas (piragüismo) y balsas neumáticas (rafting), etc. · Descenso de cañones y barrancos (canyoning) de cierta altura hasta llegar a la parte inferior, superando las dificultades naturales como obstáculos de agua, con la ayuda de guías especializados.(19) · Paseos en embarcaciones de remo, vela o pedal, por aguas tranquilas, con fines recreativos, interpretativos o de educación ambiental. · Pesca deportiva, con devolución inmediata al agua de los ejemplares capturados (incluyendo la posibilidad de alquiler de embarcaciones para su realización). · Windsuf : desplazamiento sobre tabla con vela por el agua. · Surf : desplazamiento sobre una tabla de surf aprovechando las olas. · Buceo. · Senderismo: recorridos a pie de pocas dificultades que siguen en lo posible caminos, senderos o carreteras empedradas, con señalización que indica la continuidad del sendero, el cambio de rumbo y la dirección hacia un punto de interés con la duración en horas. Puede incluir oferta de rutas guiadas. · Trekking : rutas y recorridos a pie de mayor dificultad que en el senderismo, incluyendo en sus recorridos crestas, montañas, valles, cursos de agua, etc. También puede incluir oferta de rutas guiadas. · Alpinismo o escalada: actividad deportiva que se realiza en la montaña ascendiendo por lugares de difícil acceso. Puede incluir guía y oferta de material de alquiler. · Recorridos a caballo: existe la posibilidad de rutas libres, señalizadas o no, por sitios de interés natural o cultural; o bien rutas guiadas, con trayecto definido y compañía de guías. Pueden ser rutas fotográficas, históricas, etc. · Cicloturismo: viaje sin prisa por carreteras asfaltadas disfrutando el paisaje, puede ofrecerse alquiler de bicicletas y rutas guiadas. · Bicicleta de montaña: diseñada especialmente para circular por todo terreno con el mínimo esfuerzo, dando posibilidad de alternar carreteras con caminos sin asfaltar, etc. Se puede ofrecer alquiler de bicicletas e itinerarios guiados. · Exploración de grutas o cuevas naturales, que también pueden estar en medio subacuático. Se pueden ofrecer rutas guiadas.(20) · Rutas fotográficas: itinerarios donde prima la estética del entorno, generales o temáticos, incluyendo la denominada caza fotográfica (donde el objetivo se centra en la fauna de un espacio, de manera genérica o centrada en una especie particular). Requiere confección de itinerarios y señalización, y puede ofrecerse rutas guiadas. Sin embargo, las modalidades turísticas que se practican en áreas naturales y rurales suelen diferenciarse por sus objetivos, agrupándose en: las recreativas; aquellas en las que predomina un componente deportivo-aventurero; y las que se basan en un componente interpretativo- educativo: - En el grupo de las modalidades recreativas se incluyen aquellas “consistentes en el mero hecho de “estar” en un escenario natural, con el ánimo de disfrutar de un ambiente sosegado, revitalizante, relajante, etc. en donde nuestro objetivo no es la realización de una actividad concreta, sino simplemente el contacto con la naturaleza y sus recursos con el fin de reconfortar el cuerpo y el espíritu” tales como paseos, la meditación, los juegos al aire libre, meriendas y comidas campestres, contemplación de la naturaleza, tomar el sol, bañarse, desarrollar actividades artísticas como la pintura y fotografía, etc.(21) - Las modalidades deportivas y de aventura sí están enfocadas en la actividad, involucran un desafío físico, y exigen a menudo determinadas características en los recursos que permitan su práctica, tenemos así: parámetros de oleaje adecuado para surf, caudal suficiente en un río para deslizarse en sus rápidos en canoas o balsas (rafting), condiciones del viento para el windsurf, etc. Se han incrementado con el tiempo, pasando de las clásicas como el buceo, el montañismo, la pesca, etc., a otras como lanzamiento desde puentes, el canyoning (por ejemplo en caídas de agua), el deslizamiento por cables aéreos sobrevolando cañones, lagos, copas de los árboles, etc.(22)22) En las primeras, la motivación de los turistas al visitar un lugar viene dada por la presencia de ciertos recursos que permiten la práctica de algún deporte; mientras que las segundas se basan en la búsqueda de nuevas emociones y sensaciones de descubrimiento no habituales en la vida cotidiana, se pretende la vivencia de una situación especial, de carácter un tanto arriesgado.(23) - Entre las modalidades con vocación interpretativo-educativa se incluyen el agroturismo, el turismo cultural y el ecoturismo. En el agroturismo se busca participar en labores agropecuarias tradicionales de un establecimiento rural, incluyendo el desarrollo de programas educativos, actividades recreativas y de descubrimiento del medio natural y rural.(24) El turismo cultural se basa en la utilización de recursos culturales (históricos, artísticos, antropológicos, etc.) en áreas rurales, orientándose a su preservación y fomento.(25)25) Finalmente, el ecoturismo es una modalidad de turismo en áreas naturales y rurales (protegidas o no) cuyo objetivo es disfrutar, estudiar y apreciar el medio natural que se visita (paisajes, flora y fauna) y las manifestaciones culturales (presentes y pasadas) pero con el añadido de la conservación de los recursos naturales, apoyando para ello a la economía y la población local.(26) En contraste con las anteriores, puede decirse que en aquellas el ambiente natural es incidental, siendo formas de turismo en la naturaleza, mientras el turismo ecológico es acerca de la naturaleza y para la naturaleza.(27) La función de la interpretación “consiste normalmente en traducir el lenguaje técnico que suele acompañar a las ciencias naturales a términos y conceptos que el público en general pueda entender y aprovechar.” Se define como “una actividad educativa que pretende revelar el significado y las relaciones mediante el uso de objetivos originales, a través de la experiencia de primera mano, y utilizando medios ilustrativos, en lugar de limitarse a comunicar datos fríos y objetivos.” Sin embargo, va mas allá de dar “una versión más asequible de la información”, persiguiendo el fomento y estímulo del aprecio por el patrimonio natural y cultural, transmitiendo los ideales y prácticas de conservación: “es un medio de comunicar ideas y sentimientos que ayuda a la gente a enriquecer su entendimiento y valoración del mundo, así como de su papel dentro de ese mundo.” Y, desde un punto de vista más práctico, posibilitando la minimización del impacto negativo que produce la llegada de los visitantes.(28)28) Las nociones de interpretación y educación se usan en el campo del ecoturismo a menudo indistintamente. Se dice que la educación es una versión más formalizada de la interpretación, sin embargo, la educación ambiental refleja la filosofía y características básicas de la interpretación, al llevarse a cabo en el entorno natural, que constituye su centro de interés.(29) Así, sólo cuando se da un contacto de primera mano con el entorno natural, en combinación con el interés por aprender y por buscar otras formas intrínsecas de disfrutar, se puede hablar de una verdadera experiencia ecoturística.(30)30) Entre las técnicas de interpretación se citan: los centros de atención a los visitantes, los centros educativos (que pueden estar incluso como espacios independientes dentro de un centro de visitantes), las muestras o exposiciones (dentro de un museo, centro de visitantes o educativo), las publicaciones (folletos, catálogos, hojas informativas, libros, mapas, pósters, postales, calendarios, etc.), rutas autoguiadas (el trayecto que recorren los visitantes, por carretera, sendero, río, etc. contiene paradas con rasgos que se interpretan mediante folletos, señales, o equipos de audio como radio o radiocasette) o rutas guiadas (con personal cualificado que acompaña a un grupo, refiriéndose a los rasgos o características que van apareciendo a lo largo de una ruta predeterminada, añadiendo detalles o perspectivas según los intereses y reacciones del grupo).(31) 2. ACTIVIDADES DE ECOTURISMO, INFRAESTRUCTURA Y SERVICIOS PARA LOS VISITANTES 2.1. Actividades o labores ecoturísticas Dentro de la oferta de actividades de ecoturismo, María José Viñals Blanco, Doctora en Geografía de la Universidad Politécnica de Valencia, enumera:(32) -Las rutas ecológicas: itinerarios temáticos o genéricos utilizando diversos medios de transporte (a pie, a caballo, en bicicleta, incluso en vehículo de motor, con guía o autoguiada) donde se trata de mostrar al visitante los puntos de interés ecológico que definen la zona. Requieren señalización, elaboración de rutas y guías, y son idóneos para dar a conocer los espacios naturales y excelentes herramientas para la educación ambiental. -Senderos de interpretación: similares a las rutas ecológicas, con énfasis en los valores educativos e interpretativos y por tanto generalmente con guía especializada. (33) -Aulas de la naturaleza: centros educativos donde se realizan y organizan actividades para grupos encaminadas al conocimiento, educación, interpretación y acercamiento al medio natural. Se ubican en zonas de interés natural, requieren de guías, profesores, señalización, elaboración de itinerarios y programas, local para el aula y material didáctico, laboratorios, talleres, etc.(34) -Campos de trabajo: actividades encaminadas hacia la investigación y/o restauración de áreas naturales. -Ecomuseos: instalaciones donde se exponen elementos de la naturaleza propios del entorno inmediato, cuyo énfasis no son las colecciones sino la incorporación de nuevas tecnologías que permitan la interactividad entre los visitantes y los materiales expuestos. -Centros de interpretación: lugares donde se exponen los principales recursos turístico-educativos de la zona, facilitando herramientas para la comprensión de los rasgos más relevantes y fenómenos más significativos del área mediante material expositivo, gráfico, auditivo, etc. con medios electrónicos, informáticos, y otros (paneles, maquetas, sistemas interactivos, etc.). Son útiles para controlar y conducir al público evitando la concentración de presiones excesivas en puntos especialmente sensibles, para satisfacer las expectativas de muchos ecoturistas ocasionales(35) y permitir el disfrute de recursos inaccesibles para segmentos de la población como grupos de la tercera edad, personas discapacitadas, niños, etc. Concluyendo que las modalidades por fomentar deben ser acordes con la vocación manifiesta del territorio, considerando las limitaciones que impone la naturaleza de los recursos.(36)36) Para otros autores, sin embargo, el ecoturismo puede incluir elementos de turismo de aventura y de deportes al aire libre relacionados con la naturaleza, tales como: trekking, escalada, ciclismo de montaña, canotaje, rafting y buceo.(37) 2.2. Infraestructura y Servicios para los Visitantes El turismo ecológico se distingue del turismo de masas por tener menor incidencia en el entorno y requerir menos desarrollo infraestructural:(38) “Mientras que otros tipos de turismo más convencionales modifican el entorno para adecuarse a las necesidades específicas de su clientela, los ecoturistas no esperan y ni siquiera desean que se produzcan modificaciones sustanciales del entorno natural.”(39) Como el ecoturismo debe ser una forma ecológicamente responsable de turismo, la escala de las actividades implica que relativamente a pocos turistas debe permitírseles visitar el sitio, y en consecuencia, las facilidades de soporte deben mantenerse en el mínimo y ser menos intrusivas: “si se quiere limitar la presencia de tipos de turistas más tradicionales en espacios importantes para el ecoturismo, basta con asegurarse de que la zona en cuestión carece [sic] de las instalaciones necesarias para satisfacer adecuadamente las exigencias de los turistas más convencionales. Esta técnica de gestión indirecta basada en limitar la provisión de instalaciones en los entornos naturales parece estar sintonía [sic] con los datos de los que se dispone en cuanto a las preferencias de los turistas que visitan zonas silvestres; estos visitantes no reclaman esas instalaciones o servicios que los gestores se niegan a proporcionarles.”(40) La infraestructura básica (senderos y miradores), información e interpretación, pueden ser vistos como los principales servicios ecoturísticos provistos por las áreas protegidas.(41) Wolfgang Strasdas, Brent Corcoran y Thomas Petermann, en su “Ecotourism Training Manual for Protected Area Managers”, distinguen los tipos de infraestructura para los visitantes, en función de sus objetivos:(42) · Facilitar ciertas experiencias: miradores (plataformas, torres), escondites para observación de la vida silvestre, puentes colgantes en la cúpula del bosque lluvioso, etc. · Transporte y movimiento: caminos, senderos y rutas acuáticas (provistas de muelles o embarcaderos, en arroyos, ríos o lagos, para botes motorizados o no). · Infraestructura informativa: para proporcionar direcciones, distancias, regulaciones para los visitantes, etc.(43) · Infraestructura interpretativa: exhibiciones, letreros en los miradores y senderos interpretativos. · Infraestructura para las necesidades físicas de los visitantes: áreas de descanso, para comer (picnic), servicios sanitarios, tubos, duchas, refugios (por ejemplo de la lluvia). · Puntos de acceso y áreas de recepción: estacionamientos, sitios de información y venta de tiquetes, puertas de entrada. · Alojamiento: áreas para acampar, cabañas, albergues, etc. · Centros para los visitantes: que pueden concentrar varias funciones en una misma área, como recepción de los visitantes, información e interpretación, áreas de descanso, tiendas (de material complementario como guías o mapas detallados)(44) y abastecimiento de alimentos. En este manual, así como en las "Directrices: ordenación de los parques nacionales y de otras zonas protegidas para el turismo” elaboradas por la Organización Mundial del Turismo (O.M.T.) y el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (P.N.U.M.A.), con la ayuda de la Unión Mundial para la Naturaleza (U.I.C.N.), se indica que la red de senderos y miradores debe evitar ecosistemas o zonas sensibles (como las de anidación de aves acuáticas), y los primeros deben ser simples, adaptados al relieve, y modificar lo menos posible el medio natural.(45) Se recomienda que las instalaciones sean: adecuadas, modestas, aunque cómodas, y sin pretensiones, respetuosas de los hábitats frágiles, adaptadas al paisaje, lo más discretas posible, tomando ventaja de las condiciones naturales (con el uso de “ecotécnicas”: energía solar, retención y aprovechamiento de aguas de lluvia, reciclaje de las basuras ¾orgánicas e inorgánicas, sólidas y líquidas¾, ventilación natural por corrientes y no por aire acondicionado, aprovechamiento de la sombra, etc.), utilizando materiales y técnicas constructivas locales (piedra, madera, bambú, etc.) evitando colores llamativos y conservando las plantas autóctonas (que evitan problemas de pestes naturales y reducen la necesidad de deshierbar y regar). Y finalmente, deben ubicarse preferiblemente en la periferia o perímetro del área protegida, sirviendo de enlace entre el interior y el exterior de ésta.(46) Para la implementación de estas directrices, debe tenerse presente las regulaciones y restricciones específicas para el Patrimonio Natural del Estado en general, para las áreas silvestres protegidas en conjunto y para las distintas categorías de manejo en particular, que prevé nuestro ordenamiento, como se verá de seguido. 2.3. Corta de árboles, aprovechamiento forestal y cambio de uso del suelo en el Patrimonio Natural del Estado La Ley Forestal, No. 7575 de 13 de febrero de 1995, introduce en nuestro ordenamiento el concepto de “patrimonio natural del Estado”, administrado por el Ministerio del Ambiente y Energía, y constituido, según su artículo 13, por “los bosques y terrenos forestales(47) de las reservas nacionales,(48) de las áreas declaradas inalienables, de las fincas inscritas a su nombre y de las pertenecientes a municipalidades, instituciones autónomas y demás organismos de la Administración Pública, excepto inmuebles que garanticen operaciones crediticias con el Sistema Bancario Nacional e ingresen a formar parte de su patrimonio.” Ha evolucionado a partir del concepto de “patrimonio forestal del Estado”, incorporado en la normativa forestal anterior, para referenciar la propiedad forestal pública en contraposición a la propiedad forestal privada. La diferencia principal del patrimonio natural del Estado respecto del patrimonio forestal del Estado, para el estudio de interés, es la posibilidad del aprovechamiento del recurso forestal en la legislación anterior, por parte de la Administración o bien por particulares con su autorización, excepto en los parques nacionales y reservas biológicas.(49) Las áreas silvestres protegidas, cualquiera que sea su categoría de manejo ¾parques nacionales, reservas biológicas, reservas forestales, refugios nacionales de vida silvestre, zonas protectoras, monumentos naturales y humedales¾ legal y jurisprudencialmente se consideran incorporadas bajo este régimen(50) en calidad de “áreas declaradas inalienables” en la Ley Forestal anterior,(51) desde las normas creadoras de las primeras áreas protegidas,(52) y en virtud del artículo 38 de la Ley Orgánica del Ambiente, No. 7554 de 4 de octubre de 1995.(53) También como áreas inalienables, forman parte del Patrimonio Natural del Estado, los bosques y terrenos forestales o de aptitud forestal ubicados en: las franjas fronterizas de 2 kilómetros de ancho,(54) los terrenos adyacentes a fuentes proveedoras de agua potable o que puedan llegar a serlo en el futuro,(55) la zona de 50 metros contigua al sector navegable declarado por el Poder Ejecutivo para ciertos ríos,(56) las dos orillas del río Banano, diez kilómetros arriba,(57) y en la zona marítimo terrestre y litorales,(58) entre otros. Finalmente, forman también parte del Patrimonio Natural, los demás bosques y terrenos forestales o de aptitud forestal del Estado, incluidas las reservas nacionales y fincas pertenecientes a las instituciones autónomas, municipalidades y demás organismos de la Administración Pública.(59) Como se ve, la categoría: “es aplicable a todos los bienes nacionales donde existan recursos naturales forestales”.(60) Igualmente, son de obligatoria consulta los pronunciamientos OJ-093-2004 del 19 de julio y C-297-2004 del 19 de octubre, emitidos en relación con el Decreto Ejecutivo No. 31750-MINAE-TUR:(61) “A tono con la Ley Forestal, artículo 1°, en virtud del interés público y salvo lo estipulado en su artículo 18, que autoriza el ecoturismo, “se prohíbe la corta o el aprovechamiento de los bosques en parques nacionales, reservas biológicas, manglares, zonas protectoras, refugios de vida silvestre y reservas forestales propiedad del Estado”. La legislación es conservacionista, y ninguna de sus normas permite, en forma expresa, la tala dentro de las Áreas Silvestres Protegidas. Antes bien, los comentarios hechos en el seno de la Asamblea Legislativa durante el trámite del Proyecto de la Ley Forestal 7575, van en sentido contrario: “Estos primeros artículos definen la esencia del proyecto, el cual es para la protección de los bosques, el manejo adecuado y la siembra de la madera. Establece la prohibición total a la corta en terrenos del Estado y en las áreas de conservación, además, algo que es completamente novedoso, que es el no cambio de uso…” (Acta N° 28 de la Comisión de Asuntos Agropecuarios, pg. 14; f. 2840 del expte. legislativo. Se agrega el subrayado). Una interpretación conforme a la Constitución (artículo 50) se orientaría hacia la posibilidad de realizar los proyectos ecoturísticos en la periferia de las Areas Silvestres Protegidas, donde sea procedente, sin afectación sensible de los recursos, ni devastar la cobertura boscosa. El texto del artículo 1° de cita, impreciso por cierto, sobre la prohibición de actividades que comportan la tala del bosque y el aprovechamiento del recurso forestal en el Patrimonio Natural del Estado, debe interpretarse en relación sistemática con otras normas de la Ley Forestal; a saber: a) El artículo 3° inciso a), que permite sólo “en terrenos privados” el aprovechamiento maderable, en el que comprende “la acción de corta”, y “eliminación de árboles maderables en pie o la utilización de árboles caídos”; no en las Areas Silvestres Protegidas. Congruente con ello, el artículo 20 ibid., exige el plan de manejo del bosque, contentivo del impacto ambiental, para el aprovechamiento del bosque en terrenos de propiedad privada. b) El artículo 58, inciso b), prohíbe, al tipificar como delito, el aprovechamiento –con el alcance fijado en el art. 3° inc. a)- de los recursos forestales en terrenos del patrimonio natural del Estado, para fines ajenos a la Ley Forestal. El TRIBUNAL DE CASACIÓN PENAL incluye también la corta de árboles en el ilícito de aprovechamiento de productos forestales en propiedad privada, sin autorización o sin ajustarse a lo autorizado, que sanciona el articulo 61 inciso a) (sentencias números 226-F-97, 524-F-97, 704-F97 y 2001-929). c) El mismo artículo 58, inciso a), califica como acto delictivo la invasión de las áreas de conservación o áreas silvestres protegidas, que en criterio del TRIBUNAL DE CASACIÓN PENAL abarca la acción de deforestar: “La acción de deforestar en un área protegida se ejecuta” (…) con la acción de irrumpir, penetrar, ocupar, acometer, etc., de tal forma que la acción de invadir a que alude el recurrente, no se refiere a la de invadir con fines de ejercer posesión”. Y encasilla el acto de “deforestar un bosque protegido o intervenido, causando un perjuicio a la flora y fauna del lugar” (sentencia N° 2003-0713). ch) El artículo 6°, inciso a), asigna a la Administración Forestal del Estado la competencia de conservar los recursos forestales del país en terrenos del Patrimonio Natural del Estado. Y el 48 de la Ley Orgánica del Ambiente impone al Estado la obligación de conservar, proteger y administrar el recurso forestal... e) El Decreto 31750-MINAE-TUR se contrapone al Reglamento de la Ley Forestal en las siguientes normas: e-1) Artículo 2°, que define los permisos de uso, a otorgar en las categorías de manejo del Patrimonio Natural del Estado donde sean permitidos, como las “autorizaciones para el uso de partes de terrenos de propiedad Estatal, para fines que NO conlleven el aprovechamiento forestal”. (Se añade el subrayado). e-2) El artículo 11, párrafo 1°: “La Administración Forestal del Estado concederá permisos de uso del patrimonio natural y forestal del Estado únicamente a aquellos proyectos que NO requieran aprovechamiento forestal y que no afecten los ecosistemas…, etc” (Se destaca el subrayado)... La Ley Forestal prohíbe cambiar el uso del suelo en terrenos cubiertos de bosque y castiga como delito su transgresión (arts. 19 y 62 inciso c). Si bien la norma está inmersa en el capítulo de la propiedad forestal privada, no parece lógico someter ésta a un régimen conservacionista más estricto que la propiedad forestal pública, para la que se dijo, no hay norma expresa que autorice la corta o aprovechamiento forestal. Es innegable que la tala del bosque en las Areas Silvestres Protegidas para construir obras con miras a la explotación turística, cambia el destino natural del suelo en el sector deforestado, contra los postulados de la Ley del Uso, Manejo y Conservación de Suelos, y provoca daños ambientales al ecosistema boscoso, teniendo las acciones para tutelar la integridad de los bienes asidero en el artículo 50 constitucional. El TRIBUNAL DE CASACIÓN PENAL ha insistido en que el cambio ilícito del uso del suelo del bosque, para dedicarlo a otros fines, es una actividad nociva al ambiente. Al efecto, ha derivado de las disposiciones existentes el principio de irreductibilidad del bosque y dispuesto la restitución del área de bosque afectada al estado anterior a los hechos, para garantizar el derecho constitucional de un ambiente sano y equilibrado (sentencias números 2003-0366, 2003-396 y 2003-0450). “No hay opción para dejar de ordenar que los terrenos de bosque objeto del delito de cambio de uso vuelvan a ser bosque”. “Pensar que el deber de protección del suelo forestal y de otros elementos del bosque termina por cualquiera de los hechos indicados (incendios provocados, talas ilegales, etc.) estimularía actividades ilícitas lesivas del medio ambiente, para sustituir la ecología por explotaciones agrícolas o de otra naturaleza, con lo que no habría protección verdadera; es decir, el espacio ocupado por los bosques es irreductible, en eso consiste el principio de irreductibilidad del bosque. De este modo, cualquiera que lesione el bosque con tala o incendios con el propósito de cambiar el destino del terreno, o cualquiera que pretenda obtener provecho de desastres naturales que dañen el suelo forestal, debe comprender que no hay forma posible de cambiar el destino del suelo, y que el Estado hará cuanto sea para recuperar el bosque”. Sentencia 2003-0396.”(62) 2.4. Restricciones específicas para las áreas silvestres protegidas La declaración de los primeros espacios naturales protegidos en otros países y en el nuestro, tuvo como objetivo primordial la preservación de paisajes espectaculares y la recreación pública.(63) De aquel objetivo inicial, se ha evolucionado al de conservación de la diversidad biológica, como apunta Randall García Víquez, pues inicialmente se buscaba conservar las bellezas escénicas para el disfrute de la sociedad, posteriormente la protección de especies de interés particular y tiempo después, el mantenimiento de los ecosistemas y sus funciones.(64) Debido a sus condiciones naturales, recursos específicos (flora, fauna, paisajes, formaciones geológicas, etc.), ecosistemas y especies representativos o escasos, que han motivado su declaratoria, al ser reconocidas jurídicamente como propietarias de valores ecológicos importantes supuestamente bien conservados (al existir una legislación protectora), las áreas silvestres protegidas ejercen gran atracción para los ecoturistas.(65) Sin embargo, no todas ellas han sido creadas pensando en el turismo, por lo que no están preparadas para recibir visitantes.(66) Principio acogido en la Carta Europea de turismo sostenible en los espacios protegidos: “Se tomarán medidas específicas para asegurar el mantenimiento del desarrollo turístico dentro de los límites de capacidad de acogida y de los cambios aceptables y razonables en el entorno natural, cultural y humano del territorio. El propio espacio protegido deberá ser quien aconseje a los operadores turísticos sobre la concepción de nuevas actividades compatibles con los objetivos de protección. Determinados espacios, debido a su fragilidad, no podrán abrirse al público.”(67) Para Martín Mateo, los espacios naturales protegidos deben poder ser visitables salvo alguna categoría muy restrictiva, o en circunstancias determinadas (tales como el período de reproducción, enfermedades y plagas, condiciones meteorológicas adversas, especies en peligro grave, etc).(68) Agregando que si bien es cierto el turismo puede ser una fuente de recursos para las áreas, la función principal de éstas no es la de generar recursos, por lo que se hace necesario regular las conductas compatibles con la vocación primordial del área protegida, limitando el acceso y prohibiéndolo para ciertas áreas especialmente sensibles.(69) Por ejemplo, la Unión Mundial para la Naturaleza elaboró un sistema internacional de categorías que pretende clasificarlas en función del principal objetivo de manejo o gestión, estableciendo, entre otras, las categorías de: I. Protección integral (Reserva Natural Estricta/ Área Natural Silvestre) y II. Conservación de ecosistemas y turismo (Parque Nacional).(70) Señalando, entre los objetivos de manejo de la Reserva Natural Estricta ¾dentro de la que se cita como ejemplo costarricense la Reserva Natural Absoluta de Cabo Blanco¾ limitar el acceso del público.(71) Así también, las experiencias y actividades ofrecidas a los visitantes deben estar en armonía con los objetivos de conservación definidos para un área protegida determinada. En general, deben ser quietas, silenciosas, no intrusivas y basadas en los caracteres específicos del área (en vez de aquellas que se pueden realizar en cualquier lugar). Incluyen actividades físicas con escasa infraestructura, dirigidas principalmente a descubrir la naturaleza, antes que hacer deporte (trekking, escalada, exploración de cuevas, buceo, ciclismo y canotaje). Es difícil trazar una línea clara entre las actividades turísticas apropiadas y no apropiadas en un área protegida, y en última instancia, algunos autores recomiendan tomar la decisión basada en un análisis caso por caso:(72) “actividades como la marcha a pie por el campo, ir de picnic, acampar o hacer fotografías de escenarios naturales se suelen considerar aceptables tanto en los parques nacionales como en las zonas de reserva natural y, sin embargo, incluso esos usos de ocio tan limitados pueden causar problemas, incluidos daños ambientales a los recursos ecológicos y culturales. Pueden surgir y de hecho surgen conflictos entre distintos usuarios por un lado y entre usuarios y gestores por otro, cuando se trata de determinar qué se entiende por comportamiento aceptable en la realización de actividades de tiempo libre en cualquier enclave concreto.”(73) Para la Federación de Parques Nacionales y Naturales Europeos son incompatibles con las áreas protegidas: -Actividades ruidosas, con mucha gente al mismo tiempo, por ejemplo, los grupos de más de 30 personas. -Actividades recreativas motorizadas: esquí acuático, motos acuáticas, etc.(74) En todo caso, en nuestras áreas silvestres protegidas estatales rige la prohibición prevista por el artículo 39 de la Ley de Biodiversidad, No. 7788 de 30 de abril de 1998, de otorgar concesiones o contratos que autoricen el acceso a los elementos de la biodiversidad en favor de terceros o la construcción de edificaciones privadas, en la prestación de servicios o ejecución de actividades no esenciales, que enlista: “estacionamientos, servicios sanitarios, administración de instalaciones físicas, servicios de alimentación, tiendas, construcción y administración de senderos, de la visita y otros que defina el Consejo Regional del Área de Conservación.” En las zonas oficialmente sometidas a una categoría de manejo según el artículo 32 de la Ley Orgánica del Ambiente, N° 7554 del 13 de noviembre de 1995, (parques nacionales, reservas biológicas, reservas forestales, refugios nacionales de vida silvestre, zonas protectoras, monumentos naturales y humedales) no se permite el otorgamiento de concesiones para la edificación y explotación de marinas y atracaderos turísticos al tenor de los artículos 1° de la Ley de Concesión y Operación de Marinas Turísticas, No. 7744, de 6 de febrero de 1998, y 3°, inciso d) de su Reglamento, Decreto Ejecutivo 27030, del 20 de mayo de 1998. (75) Los parques nacionales y reservas biológicas tienen un régimen particular dado por la Ley del Servicio de Parques Nacionales, No. 6084 de 24 de agosto de 1977, que se aplica a ambas categorías en virtud de lo dispuesto por el artículo 58 de la Ley de Biodiversidad: “Las prohibiciones que afectan a las personas físicas y jurídicas dentro de los parques nacionales y las reservas biológicas están determinadas, en la Ley de la Creación del Servicio de Parques Nacionales, No. 6084, de 24 de agosto de 1977”. Antes de esta, ya la Ley No. 6794 de 25 de agosto de 1982, ratificó como leyes de la República los decretos creadores de la Reserva Natural Absoluta Cabo Blanco, y de las Reservas Biológicas Islas Guayabo y Negritos, Isla de los Pájaros, Hitoy Cerere y Carara,(76) indicando en su artículo 2: “Los parques nacionales y las reservas biológicas, creados por decreto ejecutivo, quedarán establecidos como tales para todo efecto legal, a partir de la vigencia del respectivo decreto. Para todos ellos regirán integralmente las normas legales establecidas para los parques nacionales...”. La Ley No. 6084, del Servicio de Parques Nacionales, prohíbe en estas áreas la tala de árboles, la extracción de productos forestales, la realización de cualquier tipo de actividades comerciales e industriales y el otorgamiento de concesiones para la explotación de sus productos (art 8, incisos 1 y 15 y numeral 12), en consonancia con el artículo 3° de la Convención para la protección de la flora, fauna y bellezas escénicas naturales de los países de América, aprobada mediante Ley No. 3763 de 19 de octubre de 1966, y ratificada en 1967,(77) donde se acordó que las riquezas de los parques no se explotarían con fines comerciales.(78) Al tenor de la Ley No. 6084, está vedada la construcción de líneas de conducción eléctrica o telefónica, acueductos, carreteras o vías férreas, así como el otorgamiento de permisos para desarrollar construcciones que no sean las de la respectiva Área de Conservación del MINAE (artículos 12 y 8, inciso 14). Nótese al respecto que el artículo 77 de la Ley Forestal No. 4465 de 25 de noviembre de 1969 en su texto original, atribuía a la Dirección General Forestal y al Instituto Costarricense de Turismo: “determinar las normas a las cuales habrán de someterse el establecimiento y funcionamiento de hoteles, refugios, centros de recreo y otras instalaciones que a su juicio, no perjudiquen los fines para los cuales fueron creados los parques nacionales.” Precepto derogado por el numeral 15 de la Ley del Servicio de Parques Nacionales. Finalmente, el artículo 45 de la Ley Orgánica del Ambiente, prohíbe: “las actividades orientadas a interrumpir los ciclos naturales de los ecosistemas de humedal, como la construcción de diques que eviten el flujo de aguas marinas o continentales, drenajes, desecamiento, relleno o cualquier otra alteración que provoque el deterioro y la eliminación de tales ecosistemas.” En esa misma línea, el artículo 7 del Decreto No. 22550-MIRENEM, del 14 de setiembre de 1993, modificado por el Decreto No. 23247-MIRENEM del 20 de abril de 1994, dispone: “Queda totalmente prohibida cualquier actividad que vaya orientada a interrumpir el crecimiento normal del manglar como la construcción de diques que eviten el flujo de las mareas, el desecamiento, relleno o cualquier otra alteración que provoque eventualmente la eliminación del mismo. Aquellas áreas que hayan sido desprovistas de manglar mantendrán su condición de tal.” El transitorio I de la Ley Forestal No. 7575, reformado por la Ley No. 7761 de 2 de abril de 1998, señala que los permisos, concesiones y contratos otorgados al amparo de la legislación derogada, seguirán vigentes hasta su vencimiento, y que en la zona marítimo terrestre y los manglares, serían prorrogados por el Sistema Nacional de Áreas de Conservación, cuando hubieran dado lugar a inversiones en infraestructura y cumplieran con los requisitos ambientales para ese efecto, no pudiendo otorgarse nuevos permisos, concesiones o contratos, ni extender el área de los vigentes. Con fundamento en la legislación anterior, el Decreto No. 22550, reformado por el No. 23247 del 20 de abril de 1994, dispuso que no procedía el otorgamiento de permisos o concesiones en áreas de humedales estuarinos ocupados por manglar cuando la actividad por desarrollar implicara un cambio de uso de la tierra.(79) 3. IMPACTOS AMBIENTALES NEGATIVOS “Una de las principales críticas que se suele hacer al ecoturismo es que representa una amenaza de destrucción para el entorno que intenta proteger.”(80) Y es que, precisamente, muchos de los lugares visitados por los ecoturistas sostienen ecosistemas frágiles que no pueden soportar trastornos importantes, tales como los insulares, los coralinos, los costeros (humedales y playas usadas como sitios de reproducción de tortugas y aves marinas), las cuevas, o hábitats con presencia de especies endémicas, amenazadas o en peligro, que aumentan el atractivo turístico, pero que pueden ser afectados, aún cuando el número de visitantes sea pequeño.(81) Los impactos ambientales negativos potenciales del ecoturismo ¾y facilidades conexas¾ o el uso público en áreas naturales, pueden diferenciarse según su fuente: las actividades turísticas o los servicios e infraestructura, teniendo efectos acumulativos que pueden generar daños aún más significativos,(82) y cuya elencación se anota seguidamente. 3.1. Impactos ambientales de las actividades turísticas y el uso público -Afluencia excesiva: estrés en el medio ambiente, cambio en el comportamiento de los animales (molestias al descanso,(83) alimentación, caza, reproducción y cuido de las crías, etc.). -Ruidos y movimiento: irritación de los animales. -Desechos orgánicos e inorgánicos: degradación del paisaje natural, habituación de la fauna a los desperdicios, peligro para la salud animal. -Alimentación de animales: cambios de comportamiento en la fauna, dependencia. -Residuos y vertidos no tratados en el agua: cambios en el grado de acidez. -Introducción de especies exóticas: competencia con especies foráneas. -Circulación fuera de los caminos y senderos: destrucción del suelo y la vegetación, perturbación de la fauna. -Recolección de recuerdos (captura de fauna y recolección de flora, conchas, coral, etc.): interrupción y destrucción de procesos naturales. -Marchas a pie: destrucción de la vegetación, erosión y compactación (con reducción en la porosidad y en la tasa de infiltración) del suelo, trastornos por adherencia a la ropa de semillas. -Observación o fotografía: molestias a los animales (disturbios en las actividades de reproducción y alimentación). -Paseos en canoa o bote: disturbios a los animales acuáticos y daño a la vegetación acuática, contaminación del agua por posibles derrames. -Canotaje: disturbios a los animales acuáticos y daño a la vegetación acuática, pisoteo a la vegetación de la orilla, erosión y compactación del suelo, y transporte del equipo.(84)84) -Camping/picnic: erosión y compactación del suelo, daños en vegetación, ruido, molestias a la fauna, consumo de agua potable, contaminación (entre otros por la basura y el uso de detergentes), intrusión paisajística, uso descuidado del fuego (riesgo de incendios y graves daños al ecosistema), recolección de leña (mortalidad de animales pequeños y destrucción de hábitats). -Escalada: daños a la vegetación. -Buceo y snorkelling : contaminación del agua (por sustancias aceitosas, protectores solares, jabones y bacterias provenientes de la piel humana), daños al fondo marino, quebradura de coral y captura de especímenes.(85) 3.2. Impactos ambientales de los servicios e infraestructura 3.2.1. Transporte -Construcción de infraestructura de transporte (senderos, caminos, embarcaderos): disturbios a las rutas migratorias, destrucción de la vegetación, deforestación, pérdida y división de hábitats, cambios de drenajes, obstrucción a la infiltración del agua, y daños al ecosistema.(86) -Paso de vehículos: erosión y compactación del suelo, daños a la vegetación, mortalidad de la fauna, desplazamiento de especies (efecto barrera), polvo, impacto visual y auditivo que puede provocar la desaparición de ciertas especies de animales, fugas y derrames de combustible (contaminación del aire, suelo y agua). -Lanchas o botes motorizados: disturbios a la vida silvestre (especialmente aves acuáticas) por el ruido, contaminación del agua y el aire por fugas y derrames de combustible y otras sustancias, turbiedad y erosión por el oleaje, daños a la vegetación y fauna ribereña y acuática.(87) 3.2.2. Facilidades de alojamiento y otros - Infraestructuras: deforestación, ruido que provoca disturbios a la fauna, pérdida y división de hábitats, cambios de drenajes, erosión del suelo, contaminación visual, artificialización por el desarrollo de zonas de ocio, reemplazamiento de la vegetación autóctona por plantas exóticas, tendido eléctrico que provoca el impacto de aves en vuelo y destrucción de la vegetación, etc. -Funcionamiento: presencia humana y ruido (molestias a los animales), agotamiento de recursos acuíferos, contaminación del aire, suelo y agua (superficial y subterránea) por aguas residuales, basura y desperdicios, entre otros.(88) 4. PLANIFICACIÓN Y MANEJO Frente a las otras formas de turismo, el ecoturismo debería ser menos dañino a los recursos que le sirven de base, siempre que se maneje cuidadosamente.(89) El deterioro ocasionado en el medio por el ecoturismo y las actividades complementarias o de soporte, según lo expuesto en el acápite anterior, hace absolutamente necesario (en el marco de un plan de desarrollo sostenible): limitar la oferta de alojamiento y controlar la frecuentación en función a la capacidad de carga de la zona, efectuar estudios de impacto ambiental para las infraestructuras, planificar y regular las actividades de los turistas en los espacios naturales protegidos para evitar su degradación (zonificación de usos) y canalizar a los visitantes para preservar las áreas mediante el diseño de planes de uso público,(90) cuya implantación debería abarcar no solo a las áreas silvestres protegidas(91) sino a todas aquellas áreas susceptibles de uso recreativo o turístico.(92) Así, Pérez de las Heras, al definir una metodología para la realización de un proyecto de ecoturismo, incluye entre otros, estos requisito: · Realización de un inventario de recursos: análisis de las especies existentes y su situación actual. · Estudio de la gestión de los visitantes que se realizará según los objetivos de conservación. · Programa de acción, teniendo en cuenta: las actividades prohibidas, las actividades incompatibles, la preservación integral de ciertas zonas frágiles y la zonificación del lugar.(93) La Federación de Parques Naturales y Nacionales de Europa propone los siguientes contenidos básicos para un plan de acción de turismo sostenible en las áreas protegidas: 1. Establecer claros objetivos de conservación. 2. Inventariar los recursos naturales y culturales potencialmente utilizables para el turismo. 3. Evaluar la capacidad de acogida de visitantes de diferentes partes del área y establecer los niveles de calidad ambiental que deben ser mantenidos. 4. Proporcionar referencias acerca de cuáles actividades son compatibles y cuáles no con las áreas protegidas. 5. Evaluar el impacto ambiental de las propuestas.(94) 6. Especificar la gestión requerida como zonificación y directrices unidas a la interpretación y educación. 7. Establecer un programa para el seguimiento(95) de las áreas protegidas y su uso por los visitantes y para la revisión del plan con el objeto de asegurar que las actividades turísticas mantengan los niveles de calidad ambiental.(96) Las "Directrices: ordenación de los parques nacionales y de otras zonas protegidas para el turismo” elaboradas por la O.M.T. y el P.N.U.M.A., con la ayuda de la U.I.C.N., consignan que cada área protegida debería tener un plan de manejo (o plan de gestión) para orientar su desarrollo general y definir sus objetivos, el cual recae sobre cuatro elementos principales: -gestión y protección de recursos -uso humano (incluido el turismo) -investigación y vigilancia -administración.(97) La planificación específica de la explotación turística forma parte de este proceso de planificación, e incluye: inventario de los recursos; definición de los objetivos apropiados de cada zona turística, entre ellos la escala a que deberá fomentarse el turismo (determinar el techo de la capacidad de acogida), importante para determinar qué tipo de instalaciones requieren; preparación de un plan de gestión que deberá incluir un plan de zonificación y especificar los tipos de actividades permisibles en cada zona; orientación de los procedimientos de construcción y un sistema de seguimiento y vigilancia.(98) 4.1. Límites de uso: capacidad de acogida turística Uno de los elementos más importantes en la planificación y desarrollo del ecoturismo es la determinación de la “capacidad de carga” o “capacidad de acogida” de un territorio, cuyo respeto es un factor clave para la sostenibilidad de esa actividad: “antes de llevar a cabo un proyecto de ecoturismo es preciso delimitar el número de visitantes que el lugar va a soportar.”.(99) La capacidad de carga es el umbral de actividad turística más allá del cual se produce una degradación del entorno y una disminución de la calidad de la estancia del visitante en el destino: “es el nivel de explotación turística que una zona puede soportar asegurando una máxima satisfacción a los visitantes y una mínima repercusión sobre los recursos.”(100) La estimación de este umbral está determinada por diversos factores y condiciones, algunos de ellos cambiantes: la dimensión de la zona y espacio utilizable, tipo de ecosistema y su fragilidad, topografía y cobertura vegetal, carácter dinámico del entorno, sensibilidad de ciertas especies a las visitas humanas, temporada del año (de anidación o cría de aves, por ejemplo), paso del tiempo, tipo de uso y patrones de conducta de los turistas, el diseño y gestión de las instalaciones, etc.(101) Es fundamental delimitarlo cuando aún el recurso no ha sido explotado turísticamente, y debe establecerse con tendencia a la baja, en aplicación del principio preventivo o precautorio, normativizado en nuestro medio (Ley de Biodiversidad, artículos 11 y 109). Sin embargo, no es un proceso fácil, requiere de tiempo, medios técnicos y económicos, así como de expertos para llevar a cabo estudios continuados de la situación del lugar.(102)102) 4.2. Zonificación La zonificación también es un componente clave del manejo de las áreas protegidas, que cumple un doble propósito: proteger el entorno natural y proporcionar un rango de oportunidades de recreación y turismo. Distribuye el uso de la tierra en el tiempo y en el espacio ¾en función de criterios como la sensibilidad o fragilidad y los valores para la conservación¾ delimitando secciones del terreno (generalmente mediante la elaboración de mapas) en las que determinadas actividades turísticas son compatibles o incompatibles con el medio, e indicando dónde pueden ubicarse las construcciones y dónde no.(103) La O.M.T., el P.N.U.M.A. y la U.I.C.N. en sus “Directrices: ordenación de los parques nacionales y de otras zonas protegidas para el turismo”, sostienen que los sectores propuestos para cada área protegida deben ser coherentes con los objetivos que motivaron su protección, pero proponen, al igual que Strasdas, Corcoran y Petermann, en su “Ecotourism Training Manual for Protected Area Managers”, varias zonas: -sectores de protección estricta ¾ecosistemas altamente sensibles¾, cerrados a los visitantes; -sectores silvestres ¾ecosistemas prístinos o sensibles¾, sin infraestructura salvo senderos rústicos, solo se permiten visitas a pie, en bajo número y con guía; -zonas de uso moderado/quieto (extensivo) ¾ecosistemas medianamente sensibles¾, con infraestructura básica como senderos, miradores y áreas para acampar en algunos sitios, con moderado número de visitantes; -zonas de uso intensivo ¾ecosistemas menos sensibles¾, reciben concentraciones relativamente altas de visitantes, y contienen infraestructuras tales como caminos, senderos cómodos, miradores, áreas de descanso, centros de visitantes, áreas para acampar formales y alojamientos cuando los haya; -zonas de infraestructura ¾ecosistemas menos sensibles¾ concentran los edificios y servicios, estacionamientos e instalaciones para el mantenimiento general del área. (104) Para estos organismos internacionales, y para la FAO, a quien citan, los alojamientos, restaurantes y tiendas deberían situarse fuera de los límites de las áreas protegidas, para reducir su impacto,(105) y para Strasdas y sus coautores, las zonas de infraestructura deben ubicarse en la periferia o fuera de las áreas protegidas, lejos de las áreas de protección estricta y las silvestres, y contiguas a las de uso intensivo.(106) CONCLUSIONES: El ecoturismo se diferencia de otras formas de turismo por su objetivo específico: apreciar el medio natural por visitar y las manifestaciones culturales (sirviéndose de la educación y la interpretación), con el añadido de la conservación de los recursos naturales, apoyando para ello a la economía y a la población local. En esa línea, pueden identificarse como labores ecoturísticas: las rutas ecológicas (en distintos medios de transporte, incluido el teleférico y con sitios de observación o miradores), los senderos de interpretación (incluso aéreos, como en el caso de puentes colgantes), aulas de la naturaleza, campos de trabajo, ecomuseos y centros de interpretación. En términos generales, la infraestructura básica (senderos y miradores), información e interpretación, puede ser ampliada con instalaciones o equipamientos para servicios y facilidades que le sirven de soporte o complemento, cumpliendo ciertas condiciones (estructuras rústicas, adaptadas al paisaje, con poca afectación al entorno y preferente recurso a ecotécnicas y materiales locales) y que en el Patrimonio Natural del Estado no podrán implicar corta de árboles, cambio de uso del suelo, ni aprovechamiento del recurso forestal. Sin embargo, como vimos, no todas las áreas silvestres protegidas pueden recibir visitantes, y cuando así sea, la clasificación de las actividades ecoturísticas apropiadas y no apropiadas, los tipos y la ubicación de la infraestructura conexa (preferiblemente en su periferia o perímetro), dependerá del análisis de las características y objetivos de conservación del área en concreto. Además, debe considerarse la regulación específica para las áreas protegidas, que prohíbe en las estatales el otorgamiento de concesiones o contratos que autoricen la construcción de edificaciones privadas en la prestación de servicios o ejecución de actividades no esenciales (estacionamientos, servicios sanitarios, administración de instalaciones físicas, servicios de alimentación, tiendas, construcción y administración de senderos, de la visita y otros, artículo 39 de la Ley de Biodiversidad), así como la construcción de marinas y atracaderos (artículos 1° de la Ley de Concesión y Operación de Marinas Turísticas y 3°, inciso d) de su Reglamento), el régimen restrictivo de los parques nacionales y reservas biológicas (que impediría, entre otras cosas, los funiculares o teleféricos de conducción eléctrica) y el tutelar de los humedales. Finalmente, la fragilidad de muchos de los ecosistemas atractivos para el ecoturismo, y los impactos ambientales negativos potenciales de éste, las actividades complementarias o de soporte y el uso público en las áreas naturales, hace necesario (en una perspectiva de sostenibilidad): controlar la frecuentación en función a la capacidad de carga de la zona, planificar y regular las actividades de los turistas (planes de manejo o gestión, zonificación de usos) y canalizar a los visitantes mediante el diseño de planes de uso público, cuya implantación debería abarcar no solo a las áreas silvestres protegidas, sino a todas aquellas áreas susceptibles de uso recreativo o turístico. Atentamente, Lic. Mauricio Castro Lizano Licda. Susana Fallas Cubero Procurador Adjunto Area Agraria Ambiental c.i: Lic. Carlos Manuel Rodríguez Echandi, Ministro del Ambiente y Energía Ing. Raúl Solórzano Soto, Director Sistema Nacional de Áreas de Conservación Lic. Gerardo Vargas Rojas, Presidente Tribunal Ambiental Administrativo Msc. Patricia Campos Mesén, Secretaria General SETENA __________________________ (1) “No se conoce una definición de ecoturismo con validez universal o aceptada de consuno a nivel internacional.” Opinión Jurídica OJ-093-2004 del 19 de julio y Dictamen C-297-2004 del 19 de octubre. (2) STRASDAS, Wolfgang y otros. The Ecotourism training manual for protected area managers. German Foundation for International Development (DSE)/ Centre for Food, Rural Development and the Environment (ZEL), Zschortau-Alemania, 2002, p.5 y NEWSOME, David y otros. Natural Area Tourism. Ecology, Impacts and Management. Channel View Publications, Clevedon, Inglaterra, 2002, p.15. (3) Citado por CROSBY, Arturo y MOREDA, Adela. Elementos básicos para un turismo sostenible en las áreas naturales. Centro Europeo de Formación Ambiental y Turística, Madrid, 1996, p.10. (4) Véase ORTIZ GARCÍA, Mercedes. La conservación de la biodiversidad marina: áreas marinas protegidas. Editorial COMARES, Granada, 2002, p. 158. (5) Citados por Mónica Pérez de las Heras, periodista ambiental española, en El Ecoturismo como Fórmula de Desarrollo Sostenible, Turismo en espacios naturales y rurales, Valencia, Servicio de Publicaciones de la Universidad Politécnica de Valencia, 1999, p.106. (6) NEWSOME, David y otros. Op.cit., pp.15 y ss. (7) En el documento conocido como “Informe BRUNDTLAND”, por el nombre de la Presidenta de la Comisión: Gro Harlem Brundtland. Ver COMISIÓN MUNDIAL DEL MEDIO AMBIENTE Y DESARROLLO. Nuestro Futuro Común, Alianza Editorial, Madrid, reimp. 1989, p.67. (8) Véase BROWN WEISS, Edith. Un mundo justo para las futuras generaciones: Derecho Internacional, patrimonio común y equidad intergeneracional, Ediciones Mundi-Prensa, Madrid, 1999, p. 54. Traducido por GOWLAND, Máximo, del original In fairness to future generations: International Law, common patrimony and intergenerational equity. (9) Los derechos de acceso y uso asociados con obligaciones de conservación se manifiestan, por ejemplo, en el derecho de los ciudadanos de usar los parques nacionales y la obligación hacia futuros usuarios “de no profanarlos”, que normalmente se materializa en las normas obligatorias. BROWN WEISS, Edith. Op.cit., pp. 51, 52, 54 y 55. (10) PÉREZ DE LAS HERAS, Mónica. Op.cit., p.108. (11) CROSBY, Arturo y MOREDA, Adela. Op.cit., p.58. (12) STRASDAS, Wolfgang y otros. Op.cit., p.6. (13) FEDERACIÓN DE PARQUES NATURALES Y NACIONALES DE EUROPA (FPNNE). Seminario sobre turismo, uso público y atención a los visitantes en espacios naturales protegidos, Madrid, 1997, p.7. (14) EUROPARC FEDERATION. La Carta Europea del turismo sostenible en los espacios protegidos, Generalitat de Catalunya. Departament de Medi Ambient, Girona, 1999, p.3. (15) PULIDO FERNÁNDEZ, Jorge. Ordenación, planificación y gestión del desarrollo turístico en espacios naturales protegidos. Documento de trabajo serie A No. 200002, Escuela Universitaria de Turismo, Universidad de Alcalá, Madrid, 2000, p.46. (16) PÉREZ DE LAS HERAS, Mónica. Op.cit., p.110 y PULIDO FERNÁNDEZ, Jorge. Op.cit., p.45. ([1]7) PÉREZ DE LAS HERAS, Mónica. Op.cit., p.107. (18) Enunciado por CROSBY, Arturo y MOREDA, Adela. Op.cit., pp. 121 a 139 y adaptado a nuestro medio. (19) En nuestro país esta actividad se realiza, por ejemplo, en las cataratas de Toro Amarillo. Toro Amarillo se arma como destino turístico, La Nación (periódico), sábado 5 de junio del 2004, p.14-A. (20) En Mucho que hacer, La Nación (periódico), viernes 13 de agosto del 2004, Tiempo Libre p.19, se brinda información sobre la visita y descenso a las Cavernas de Barra Honda, en el Parque Nacional Barra Honda. (21) VIÑALS BLASCO, María José. Los espacios naturales y rurales. Los nuevos escenarios del turismo sostenible., Turismo en espacios naturales y rurales, Valencia, Servicio de Publicaciones de la Universidad Politécnica de Valencia, 1999, p.29. (22) VIÑALS BLASCO, María José. Op.cit., p.29 y MORA, Emilia. En Toro Amarillo se arma como destino turístico, La Nación (periódico), sábado 5 de junio del 2004, p.14-A se hace referencia al “canyoning” o caída libre en la llamada Catarata Toro, en Valverde Vega. En el artículo Salir volando, La Nación (periódico), viernes 17 de setiembre del 2004, Tiempo Libre p.13, ilustran el llamado “Cable sensacional” en el Parque Tropical Costa Rica Turu Ba Ri ubicado en Turrubares. En Arenal desde el cielo, La Nación (periódico), viernes 10 de setiembre del 2004, Tiempo Libre pp.16 y 17, invitan al complejo de cables denominado “Sky Trek” . Y en el artículo: Una montaña cerca del cielo, La Nación (periódico), viernes 1° de octubre del 2004, Tiempo Libre p.13, describen la experiencia en la finca Sky Mountain situada en Chirraca de Parrita, con el sistema de cables comúnmente conocido como “canopy”, que en inglés significa cúpula o dosel superior del bosque, como puede verse en NEWSOME, David y otros. Op.cit., p.61, donde se ilustra gráficamente las diferentes capas o estratos de vegetación que forman la estructura del bosque tropical lluvioso: el suelo, la capa más baja (por debajo de los 10 m), el estrato medio, el “sub canopy” y el “canopy” con largos árboles que emergen, de los 30 a los 40 m de altitud; así que puede haber también, por ejemplo “canopy walkways” o puentes colgantes en ese nivel del bosque, como describen STRASDAS, Wolfgang y otros. Op.cit.,p.19. (23) VIÑALS BLASCO, María José. Op.cit., p.30; PÉREZ DE LAS HERAS, Mónica. Op.cit., p.107 y CROSBY, Arturo y MOREDA, Adela. Op.cit., p.20. (24) Véanse VIÑALS BLASCO, María José. Op.cit., p.30; PÉREZ DE LAS HERAS, Mónica. Op.cit., p.107 y CROSBY, Arturo y MOREDA, Adela. Op.cit., p.19. (25) VIÑALS BLASCO, María José. Op.cit., p.30 y CROSBY, Arturo y MOREDA, Adela. Op.cit., p.20. (26) PÉREZ DE LAS HERAS, Mónica. Op.cit., p. 108 y VIÑALS BLASCO, María José. Op.cit., p.30. (27) NEWSOME, David y otros. Op.cit., p.12. (28) NEIL, John, WEARING, Stephen y FIGGIS, Penny. Op.cit., pp. 116, 117 y 137. (29) NEIL, John, WEARING, Stephen y FIGGIS, Penny. Op.cit., p.118. (30) Ibídem., p.97. (31) NEIL, John, WEARING, Stephen y FIGGIS, Penny. Op.cit., pp. 120-123. Organización Mundial del Turismo (O.M.T.). Directrices: ordenación de los parques nacionales y de otras zonas protegidas para el turismo. O.M.T. y Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (P.N.U.M.A.) con la ayuda de Unión Mundial para la Naturaleza (U.I.C.N.), Madrid, 1995, pp.38-41. (32) VIÑALS BLASCO, María José. Op.cit., p.31. (33) En estas y en las anteriores, bien podrían caber los paseos en embarcaciones o teleférico, con esas mismas características, e incluirse en la ruta sitios de observación y miradores. Los senderos y rutas podrían ser aéreos, como en el caso de puentes colgantes (skywalk). Así, NEWSOME, David y otros, Op.cit., p. 16, ponen de ejemplo un puente colgante entre el dosel del bosque lluvioso (con letreros informativos), indicando que tales sendas de interpretación auto-guiada forman parte del enfoque educativo del ecoturismo. (34) CROSBY, Arturo y MOREDA, Adela. Op.cit., p. 134. (35) Los autores diferencian cuatro tipos de ecoturistas: 1) Ecoturista ocasional, quien elige un destino ecológico de forma accidental, como parte de un viaje más amplio, y dedica apenas unas horas a la visita de un espacio natural o rural de singular belleza o con amplia tradición turística; 2) Ecoturista de hitos naturales, que es aquel que visita ciertos puntos fundamentales del ecoturismo (por ejemplo la selva amazónica) para romper la rutina de los viajes habituales; 3) Ecoturista interesado, quien específicamente gusta de la naturaleza y busca este tipo de viajes y 4) Ecoturista entregado, investigador, científico o estudioso de la naturaleza y personas con vocación ambiental vinculadas con la educación y tareas de conservación. PÉREZ DE LAS HERAS, Mónica. Op.cit., p.112 y PULIDO FERNÁNDEZ, Jorge. Op.cit., pp. 38 y 39. (36) VIÑALS BLASCO, María José. Op.cit., p.32. (37) STRASDAS, Wolfgang y otros. Op.cit., pp.6 y 18. Organización Mundial del Turismo (O.M.T.). Op.cit., p.11. (38) Organización Mundial del Turismo (O.M.T.). Op.cit., p.2. (39) NEIL, John, WEARING, Stephen y FIGGIS, Penny. Op.cit., p.94. (40)NEIL, John, WEARING, Stephen y FIGGIS, Penny. Op.cit, p.109. En igual sentido, NEWSOME, David y otros. Op.cit., pp.17 y 83, para quienes muchos senderos, caminos, facilidades e infraestructura significan un alto impacto potencial. (41) STRASDAS, Wolfgang y otros. Op.cit., p.23. (42) Ibídem, pp. 18 y 19. Su desarrollo, para áreas protegidas, es aplicable a aquellas zonas que se encuentran fuera de una categoría de protección oficial. (43) El objetivo de la información es dar a los visitantes la orientación (dónde ir, cómo llegar, qué esperar, cómo comportarse, etc) necesaria para cualquier tipo de turismo en áreas naturales. STRASDAS, Wolfgang y otros. Op.cit., p.21. (44) Véase NEIL, John, WEARING, Stephen y FIGGIS, Penny. Op.cit., p.120. (45) STRASDAS, Wolfgang y otros. Op.cit., pp. 20 y 21 y Organización Mundial del Turismo (O.M.T.). Op.cit., pp. 32 y 43. (46) STRASDAS, Wolfgang y otros. Op.cit., pp. 19, 20 y 21. Organización Mundial del Turismo (O.M.T.). Op.cit., pp.31, 32 y 33. (47) Esta Ley define bosque como el: “Ecosistema nativo o autóctono, intervenido o no, regenerado por sucesión natural u otras técnicas forestales, que ocupa una superficie de dos o más hectáreas, caracterizada por la presencia de árboles maduros de diferentes edades, especies y porte variado, con uno o más doseles que cubran más del setenta por ciento (70%) de esa superficie y donde existan más de sesenta árboles por hectárea de quince o más centímetros de diámetro medido a la altura del pecho (DAP).” El término “terrenos forestales” no se define, pero sí el de terrenos de aptitud forestal, como aquellos “contemplados en las clases que establezca la metodología oficial para determinar la capacidad de uso de las tierras”. (Ver Decreto N° 23214 del 13 de abril de 1994, la Ley de Uso, Manejo y Conservación de Suelos, N° 7779 de 30 de abril de 1998, y su Reglamento, Decreto N° 29375 del 8 de agosto del 2000). (48) Las reservas nacionales, pertenecientes al Estado, son definidas en el artículo 11 de la Ley de Tierras y Colonización, No. 2825 de 14 de octubre de 1961, como todos aquellos terrenos del territorio nacional: que no estén inscritos a nombre de particulares, municipalidades o instituciones autónomas; que no estén amparados por la posesión decenal ¾apta para usucapir¾; que por leyes especiales no hayan sido destinados a la formación de colonias agrícolas; y que, no siendo de propiedad particular, no estén ocupados en servicios públicos. (49) La Ley Forestal No. 4465 de 25 de noviembre de 1969 en su texto original, permitió el aprovechamiento de productos forestales en las reservas nacionales y fincas del Estado, directamente por la entonces Dirección General Forestal, o mediante concesiones o permisos otorgados por ésta, a través de un proceso de licitación y de conformidad con planes técnicos de manejo forestal (artículos 41, 46 y 58). El texto según reforma hecha por la Ley No. 7032 de 2 de mayo de 1986, estableció que todo proyecto que realizara el Estado o alguna de sus instituciones, e implicara la eliminación parcial o total de un bosque, debía obtener la aprobación de la Dirección General Forestal (artículo 16). Asimismo, estableció los conceptos de reservas forestales, zonas protectoras, parques nacionales, refugios nacionales de vida silvestre y reservas biológicas, y la posibilidad de otorgar concesiones para el aprovechamiento de recursos forestales provenientes de terrenos y bosques del patrimonio forestal del Estado, o del aprovechamiento directo por parte de la Dirección General Forestal, con la salvedad de los parques nacionales y reservas biológicas (artículos 35, 41 y 55). La Ley No. 7174 de 28 de junio de 1990, dejó inalterables los conceptos de reservas forestales, zonas protectoras, parques nacionales, refugios nacionales de vida silvestre y reservas biológicas, y la posibilidad de aprovechamiento forestal directo por parte de la Dirección General Forestal o mediante concesión a particulares, excepto, nuevamente, en parques nacionales y reservas biológicas (artículos 35, 41 y 55). Y en igual forma exigió, a los proyectos del Estado o sus instituciones que implicaran la eliminación parcial o total de bosque, contar con la aprobación de esa Dirección (artículo 16). Véase Dictamen C-103-98 del 8 de junio. (50) Dictámenes C-066-98 del 13 de abril, C-103-98 del 8 de junio, C-016-2002 del 15 de enero, C-210-2002 del 21 de agosto, C-287-2002 del 22 de octubre, C-133-2004 del 4 de mayo y C-297-2004 del 19 de octubre, pronunciamientos OJ-033-95 del 20 de setiembre, OJ-089-2002 del 11 de junio, OJ-014-2004 del 30 de enero, OJ-046-2004 del 16 de abril, OJ-093 del 19 de julio y sentencia de la Sala Constitucional No. 2988 de las 11 horas 57 minutos del 23 de abril de 1999, entre otras. (51) El artículo 33 de la Ley Forestal No. 4465, según reforma hecha por las Leyes Nos. 7032 de 2 de mayo de 1986 y 7174 de 28 de junio de 1990, afectaba al régimen de dominio público los terrenos comprendidos en el patrimonio forestal del Estado, indicándose en su numeral 35, que dentro de este se constituirían reservas forestales, zonas protectoras, parques nacionales, refugios nacionales de vida silvestre y reservas biológicas. (52) Véase artículo 6 de la Ley General sobre Terrenos Baldíos, No. 13 de 10 de enero de 1939; numeral 7, incisos a) y e) de la Ley de Tierras y Colonización, No. 2825 de 14 de octubre de 1961; así como los artículos 1 del Decreto No. 10 de 21 de octubre de 1963, creador de la Reserva Natural Absoluta de Cabo Blanco, y 1 del Decreto No. 1 de 23 de enero de 1964, creador de la Reserva Forestal Río Macho. (53) Ver Dictamen C-016-2002 del 15 de enero. (54) Véase artículo 7, inciso f) de la Ley de Tierras y Colonización y Dictamen C-066-1998, del 13 de abril. (55) Véase artículo 7, inciso c) de la Ley de Tierras y Colonización y 31 de la Ley de Aguas, Dictamen C-016-2002 del 12 de enero y Opinión Jurídica OJ-164-2002 del 30 de abril. (56) Ver numerales 7, inciso b) y 9 de la Ley de Tierras y Colonización y 53 de la Ley de Aguas. (57) Artículo 7, inciso d) de la Ley de Tierras y Colonización y Dictamen C-016-2002 del 12 de enero. (58) Artículos 9, 10, 11 y 75 de la Ley sobre la Zona Marítimo Terrestre, No. 6043 de 2 de marzo de 1977 en relación con el numeral 2°, inc. f de su Reglamento. Ver Opinión Jurídica OJ-014-2004 del 30 de enero y Dictamen C-297-2004 del 19 de octubre. (59) Véanse: dictámenes C-103-1998, del 8 de junio, C-321-2003, del 9 de octubre y C-297-2004 del 19 de octubre, así como pronunciamientos OJ-129-2002 del 12 de setiembre, OJ-093-2004 del 19 de julio y OJ-014-2004 del 30 de enero. (60) Sala Constitucional, Voto No. 4587-97, considerando IV, citado en C-321-2003, OJ-014-2004, OJ-093-2004 y C-297-2004. (61) Dictado el 22 de abril de este año, para reglamentar la aplicación del término ecoturismo del artículo 18 de la Ley Forestal en áreas de bosque de la zona marítimo terrestre. En el dictamen C-297-2004 se aclara que las consideraciones allí vertidas expresan el criterio de la Procuraduría sobre el punto, sin perjuicio de lo que resuelva la Sala Constitucional al pronunciarse sobre el fondo de las acciones planteadas contra este cuerpo normativo. (62) OJ-093-2004 y en igual sentido, C-297-2004. (63) El establecimiento del Parque Nacional de Yellowstone (declarado en 1872 en Estados Unidos y reconocido comúnmente como el primer espacio natural protegido) y del Parque Nacional Yosemite (declarado por Ley del Congreso de los Estados Unidos el 30 de junio de 1864), estuvo inspirado en ideas de apertura al uso recreativo de los recursos naturales. (Ver JORDANO FRAGA, Jesús. Medio Ambiente versus Desarrollo: Experiencias en el Derecho ambiental norteamericano, Revista de Estudios de la Administración Local y Autonómica, núm. 264, 1994, págs. 725 y 726. En igual sentido, John Neil, Stephen Wearing y Penny Figgis, quienes indican que en la concepción inicial de los parques nacionales, el ocio ocupaba un papel más importante que la conservación, dentro de las funciones del parque. Op.cit., p.85. En nuestro país, entre el establecimiento de las primeras áreas protegidas se cuenta la Ley Orgánica del Instituto Costarricense de Turismo, No. 1917 de 30 de julio de 1955, aún vigente, que declaró parque nacional “las zonas comprendidas en un radio de dos kilómetros alrededor de todos los cráteres de los volcanes del país” con el principal objetivo de aprovechar y preservar esas áreas para la atracción del turismo, como puede leerse en la exposición de motivos del proyecto presentado ante la Asamblea Legislativa por el entonces Ministro de Relaciones Exteriores (Expediente Legislativo núm. 944, 10 de febrero de 1955, pág. 6). (64) GARCÍA VÍQUEZ, Randall. Biología de la conservación y áreas silvestres protegidas: situación actual y perspectivas en Costa Rica, Instituto Nacional de Biodiversidad, Heredia, 1997, pág. 75. (65) PÉREZ DE LAS HERAS, Mónica. Op.cit., pp.112 y 113. Véase, en igual sentido, VIÑALS BLASCO, María José. Op.cit., p.17 y STRASDAS, Wolfgang y otros. Op.cit., p.18. (66) PÉREZ DE LAS HERAS, Mónica. Op.cit., p.17. (67) EUROPARC FEDERATION. Op.cit., p.8. (68) Ver, en igual sentido, Organización Mundial del Turismo (O.M.T.). Op.cit., p.44, donde se apunta la necesidad, en circunstancias similares, de limitar el número de visitantes de un área protegida o alguna de sus zonas, incluso cerrándose periódicamente al público. (69) MARTÍN MATEO, Ramón. Tratado de Derecho Ambiental, vol. III, Editorial Trivium, Madrid, 1997, pp. 315 y 316. (70) Unión Mundial para la Naturaleza (U.I.C.N.). Directrices para las Categorías de Manejo de Áreas Protegidas, Centro de Parques Nacionales y Áreas Protegidas (CPNAP) - Centro Mundial de Monitoreo de Conservación (WCMC), UICN, Cambridge, 1994, p. 185. En su documento Directrices: ordenación de los parques nacionales y de otras zonas protegidas para el turismo. La O.M.T. y el P.N.U.M.A. sostienen que “por definición, los parques nacionales deben estar abiertos al público”. Op.cit., p.3. (71) Unión Mundial para la Naturaleza (U.I.C.N.). Op. cit., pp. 195 y 211. Indicándose que está destinada a la conservación e investigación de hábitats y de la vida silvestre y “protegida de toda actividad humana, aparte de la investigación científica”. Creada por Decreto No. 10 del 21 de octubre de 1963, al igual que la Reserva Natural Absoluta Nicolás Wessberg, (creada por Decreto 23701-MIRENEM de 9 de septiembre de 1994), sus normas creadoras consignan como finalidad exclusiva la protección y cuentan con la peculiaridad, según indica el Ministerio del Ambiente y Energía, de que “el Estado, al crearlas, se comprometió con los antiguos propietarios e impulsores de la conservación en dichas tierras, a protegerlas de toda influencia humana (ni turismo, ni investigación, ni plantas eléctricas, ni construcciones sofisticadas y con un máximo de dos voluntarios y dos guardaparques).” MINISTERIO DEL AMBIENTE Y ENERGÍA. El sistema nacional de Áreas de Conservación: evolución y perspectivas, Mercadeo SINAC-PNUD, San José, 2000, pp. 7 y 8. (72) STRASDAS, Wolfgang y otros. Op.cit., p.18. (73) NEIL, John, WEARING, Stephen y FIGGIS, Penny. Op.cit., p.111. (74) Citada por PÉREZ DE LAS HERAS, Mónica. Op.cit., p.128. (75) Esta Ley entiende por marina turística: el conjunto de instalaciones, marítimas o terrestres, destinadas a la protección, el abrigo y la prestación de toda clase de servicios a las embarcaciones de recreo, turísticas y deportivas de cualquier tamaño, así como a los visitantes y usuarios de ellas; y por atracaderos turísticos: los desembarcaderos, los muelles fijos o flotantes, las rampas y otras obras necesarias para el disfrute y la seguridad de los turistas y el atraque de embarcaciones recreativas y deportivas menores (artículo 2). El artículo 1 de la Ley exceptúa de la posibilidad de otorgamiento de estas concesiones únicamente a las áreas de manglar, parques nacionales y reservas biológicas, pero el artículo 3° del Reglamento, dispone en su inciso d): “...Se excluyen las zonas que estén oficialmente sometidas a una categoría de manejo definida por la Ley Orgánica del Ambiente N° 7554 del 13 de noviembre de 1995.” (76) Actualmente Parque Nacional Carara, por Decreto 27411-MINAE de 18 de noviembre de 1998. (77) MILLER, Kenton. Planificación de Parques Nacionales para el Ecodesarrollo en Latinoamérica. Editorial Universidad Estatal a Distancia, UNED, San José, 1990, pp. 38 y 118. Este autor la denomina: “Convención sobre la protección de la naturaleza y la conservación de la fauna y la flora en el Hemisferio Occidental”, sin embargo, de la comparación del texto aprobado por la Ley No. 3763 y el incluido en el libro de este autor, en páginas 113 a 118, se concluye que se trata de diferencias en la traducción. OBANDO ACUÑA, por su parte, la denomina “Convención de Washington sobre la protección de la flora, fauna y belleza panorámica” en OBANDO ACUÑA, Vilma. Biodiversidad en Costa Rica: estado del conocimiento y gestión, Instituto Nacional de Biodiversidad, INBio, 2002, p. 46. (78) Ver Dictamen C-101-1983 del 5 de abril. (79) Salvo en los casos de instalación de salinas (en las cuales se autorizaba la eliminación de manglar de acuerdo con criterios técnicos con miras a la afectación del área mínima necesaria para la construcción de los canales artificiales) y de proyectos de acuacultura (donde se permitiría la alteración de áreas de manglar para la construcción de canales de toma de agua con dimensiones técnicamente justificadas). Artículos 3 y 4. (80) NEIL, John, WEARING, Stephen y FIGGIS, Penny. Op.cit., p.112. (81) Véase Organización Mundial del Turismo (O.M.T.). Op.cit., p.12, NEWSOME, David y otros. Op.cit., p.302 y STRASDAS, Wolfgang y otros. Op.cit., p. 24. (82) NEWSOME, David y otros. Op.cit., p.134. Además, mientras los impactos directos, como disturbios que provocan la huída de los animales son fácilmente perceptibles, los efectos indirectos sólo se perciben a largo plazo, por ejemplo, cambios en la tasa de fertilidad de ciertas especies, o la alteración de hábitats por eutrofización. Los impactos pueden ser mayores también en ciertos momentos del día o del año (por ejemplo en la temporada de reproducción). Organización Mundial del Turismo (O.M.T.). Op.cit., p.25. (83) Por ejemplo de las aves migratorias. (84) Ver en el punto 3.2.1., paso de vehículos. (85) CROSBY, Arturo y MOREDA, Adela. Op.cit., p.57. PÉREZ DE LAS HERAS, Mónica. Conservando la naturaleza a través del turismo, Revista Ecosistemas, núm. 2, 1992, p. 45. PÉREZ DE LAS HERAS, Mónica. El Ecoturismo ... pp. 118 y 119. Véase NEWSOME, David y otros. Op.cit., pp.53 y ss., quienes desarrollan ampliamente los impactos negativos del turismo en áreas naturales. Organización Mundial del Turismo (O.M.T.). Op.cit., p.14 y STRASDAS, Wolfgang y otros. Op.cit., Anexo 1, p. A-4. (86) Los caminos o vías que penetran el bosque tropical húmedo, por ejemplo, pueden incluso incrementar los niveles de luz, reduciendo los niveles de humedad y ocasionando cambios microclimáticos que afectan la flora y fauna; así como facilitan la penetración de especies ajenas o exóticas. NEWSOME, David y otros, Op.cit., p. 141. (87) CROSBY, Arturo y MOREDA, Adela. Op.cit., p.57. PÉREZ DE LAS HERAS, Mónica. Conservando la naturaleza ... Op.cit., p. 45. PÉREZ DE LAS HERAS, Mónica. El Ecoturismo ... Op.cit., pp. 118 y 119. Organización Mundial del Turismo (O.M.T.). Op.cit., p.14 y STRASDAS, Wolfgang y otros. Op.cit., Anexo 1, p. A-5. (88) CROSBY, Arturo y MOREDA, Adela. Op.cit., p.57. NEWSOME, David y otros, Op.cit., pp. 83 y ss. Organización Mundial del Turismo (O.M.T.). Op.cit., p.14 y STRASDAS, Wolfgang y otros. Op.cit., Anexo 1, p. A-6. (89) NEWSOME, David y otros. Op.cit., p.15. (90) Donde deben establecerse las actividades que pueden realizarse, indicando el número óptimo de visitantes para cada una, así como el número máximo. PÉREZ DE LAS HERAS, Mónica. El Ecoturismo... Op. cit., p.117. (91) La conjugación de la conservación de unos valores ecológicos y ambientales con el uso público, en áreas usualmente caracterizadas por gran fragilidad ecosistémica (pues precisamente su protección bajo categoría oficial obedece a la representatividad o escasez de sus ecosistemas o a la presencia de especies de flora y/o fauna endémicas, amenazadas o en peligro de extinción) es un reto importante para los planificadores y gestores. VIÑALS BLASCO, María José. Op.cit., p.15. (92) VIÑALS BLASCO, María José. Op.cit., p.28. Y PULIDO FERNÁNDEZ, Jorge. Op.cit., p.48. (93) PÉREZ DE LAS HERAS, Mónica. Conservando la naturaleza ... Op. cit., p. 48. (94) Debe identificarse los cambios inaceptables que conlleva el uso por parte de los visitantes y elaborar estrategias de gestión que logren mantener el impacto producido por la llegada de turistas en niveles aceptables, basando las decisiones de gestión en el conocimiento de los orígenes de los impactos inaceptables así como de las interrelaciones de dichos impactos. Véase NEIL, John, WEARING, Stephen y FIGGIS, Penny. Op. cit., p.103. (95) Se requiere el establecimiento de mecanismos formales de revisión para determinar si las actividades llevadas a cabo son sostenibles en el tiempo y no son agresivas con el entorno, para la introducción de los ajustes necesarios. CROSBY, Arturo y MOREDA, Adela. Op. cit., p. 78. (96) FEDERACIÓN DE PARQUES NATURALES Y NACIONALES DE EUROPA (FPNNE). Seminario sobre turismo, uso público y atención a los visitantes en espacios naturales protegidos, Madrid, 1997, p.7. (97) En igual sentido, Martín Mateo agrega: “Es de desear que los espacios naturales protegidos sean objeto de una planificación más extensa, de ámbito al menos regional, aunque sabemos las dificultades de abordar con rigor la ordenación del territorio. Pero es incuestionable que el espacio ocupado por estas áreas tiene que ser sometido a una planificación singular…” Indicando que estos planes específicos deben incluir, entre otros aspectos: un inventario de la situación de partida, objetivos, zonificación y asignación de usos específicos. MARTÍN MATEO, Ramón. Op. cit., pp. 362 y 363. En contraste con lo anterior, en el Informe Nacional sobre el Sistema de Áreas Silvestres Protegidas, de febrero del 2003 ¾preparado para el Primer Congreso Mesoamericano de Áreas Protegidas, celebrado en marzo en la ciudad de Managua, como antesala del Quinto Congreso Mundial de Áreas Protegidas de la Unión Mundial para la Naturaleza¾ se indica que solamente cinco áreas protegidas de nuestro país cuentan con planes de manejo de reciente elaboración (vigentes). MINISTERIO DEL AMBIENTE Y ENERGÍA. Informe Nacional sobre el sistema de Áreas Silvestres Protegidas: Informe al Primer Congreso Mesoamericano de Áreas Protegidas, Managua, Marzo 10-14 del 2003, Sistema Nacional de Áreas de Conservación, inédito, 2003, pág. 8. Disponible en Internet (Fecha: 31 de mayo del 2003): www.sinac.go.cr/asp/documentos/documentos.htm. (98) Organización Mundial del Turismo (O.M.T.). Op.cit., pp.21-26. (99) PÉREZ DE LAS HERAS, Mónica. El Ecoturismo... Op. cit., p.120. VIÑALS BLASCO, María José. Op. cit., p.18. (100) Organización Mundial del Turismo (O.M.T.). Op.cit., p. 18. Ver, en igual sentido: CROSBY, Arturo y MOREDA, Adela. Op. cit., p.252. (101) Ver: Organización Mundial del Turismo (O.M.T.). Op.cit., p. 19, STRASDAS, Wolfgang y otros. Op.cit., p.25, PÉREZ DE LAS HERAS, Mónica. El Ecoturismo... Op. cit., p.120 y NEIL, John, WEARING, Stephen y FIGGIS, Penny. Op.cit., p.99. (102) PÉREZ DE LAS HERAS, Mónica. El Ecoturismo ... Op. cit., p. 122. NEIL, John y otros . Op. cit., p.99 y STRASDAS, Wolfgang y otros. Op.cit., p.25 apuntan que, en función de las hipótesis y los valores, lo que se ha obtenido son “estimaciones muy cambiantes de la capacidad” relacionadas con los tipos y niveles de uso, siendo casi imposible describirla en términos cuantitativos o traducirla en un determinado número máximo de visitantes permitidos en un área protegida. (103) Del análisis del impacto ambiental se obtiene una delimitación de las áreas especialmente frágiles ecológica o socioculturalmente, en las que deberá limitarse o restringirse el uso turístico. STRASDAS, Wolfgang y otros. Op.cit., p.26, Organización Mundial del Turismo (O.M.T.). Op.cit., p.27. NEWSOME, David y otros. Op.cit., pp.20 y 197 y CROSBY, Arturo y MOREDA, Adela. Op. cit., pp. 59 y 253. (104) Organización Mundial del Turismo (O.M.T.). Op.cit., pp. 26 y 27 y STRASDAS, Wolfgang y otros. Op.cit., pp. 26-28. (105) Organización Mundial del Turismo (O.M.T.). Op.cit., p.27. (106) STRASDAS, Wolfgang y otros. Op.cit., p.27.
Opinion: 339 of 17/11/2004 C-339-2004 November 17, 2004 Msc. Rafael Gutiérrez Rojas Director Central Pacific Conservation Area National System of Conservation Areas Ministry of Environment and Energy Dear Sir: With the approval of the Attorney General of the Republic, we respond to your official communication ACOPAC-D-669-2004 of May 17, through which you consult us on the scope of the expression *ecotourism activities* contained in Article 18 of the Forest Law No. 7575. 1. TERMINOLOGICAL CLARIFICATIONS The term ecotourism is used in various senses.(1) In the private sector it is used as a promotional concept, turning it into a marketing instrument,(2) and it is often confused with adventure or sports tourism and sustainable tourism. 1.1. Tourism and Ecotourism The World Tourism Organization, in its Recommendations on Tourism Statistics, defined: "Tourism comprises the activities of persons traveling to and staying in places outside their usual environment for not more than one consecutive year for leisure, business and other purposes."(3) Ecotourism or ecological tourism, also called green tourism or nature tourism, is a form of "non-extractive use" of nature (as opposed to "consumptive use" or consuming of resources),(4) immersed in the philosophy of "observation without destruction," and is defined by various authors:(5) Elizabeth Boo, as coordinator of the Ecotourism Program of the World Wildlife Fund (W.W.F.), defined it succinctly as: "nature tourism that contributes to conservation." In 1987, Héctor Cevallos Lascuráin, coordinator of the Ecotourism Program of the World Conservation Union (U.I.C.N.), maintained that the term implied: "traveling to natural areas, relatively undisturbed and uncontaminated, with the specific objective of studying, admiring, and enjoying the scenery and its wild plants and animals, as well as any cultural manifestations." In 1996, he specified that: "ecotourism is traveling to natural areas with the objective of appreciating the resources, in a controlled process that guarantees the minimum negative environmental impact, ensuring the participation of local populations, so that it becomes an instrument of conservation and a tool for sustainable development." Based on the above, we can recognize five identifying elements: ecotourism is based on the natural environment, with emphasis on its biological, physical, and cultural features; it is ecologically sustainable; it involves environmental education and interpretation; it is locally beneficial (it generates income for the conservationist management of resources, in addition to social and cultural benefits); and it is satisfactory for visitors.(6) 1.2. Sustainable Tourism and Ecological Tourism Given the specificity of its object, ecological tourism is a form of sustainable tourism. The term "sustainable tourism" comes from the concept of "sustainable development" enunciated by the World Commission on Environment and Development of the United Nations in 1987, as "development that meets the needs of the present generation without compromising the ability of future generations to meet their own needs."(7) It relates to the theory of intergenerational equity, according to which "each generation is at the same time, custodian and user of our common natural and cultural heritage."(8) And in that condition of depositary of the planet, it has the obligation to care for it and enjoys certain rights to use it.(9) Applied to tourism, as to any other economic activity, this adjective qualifies that whose fundamental objective is "to be maintained over time, needing for that to obtain the maximum profitability but protecting the natural resources that sustain it," as opposed to conventional tourism, which seeks maximum profitability in the least space and time possible without consideration of its environmental and cultural repercussions:(10) "Sustainable tourism development can be defined as the set of actions aimed at guaranteeing the maintenance of the diversity of natural resources, cultural authenticity, and the profitability of the tourism activity at the destination."(11) With respect to present and future generations, sustainable tourism is ethically and socially equitable, culturally compatible, ecologically viable, and economically convenient and productive.(12) The Federation of Natural and National Parks of Europe (F.P.N.N.E.), known as the EUROPARC Federation, defines sustainable tourism as "any form of development, management, and tourism activity that maintains in perpetuity the environmental, social, and economic integrity and the well-being of the natural and cultural resources of the area." (13) With respect to protected areas, this same organization defined it in the European Charter for Sustainable Tourism in Protected Areas as: "any form of development, equipment, or tourist activity that respects and preserves long-term natural, cultural, and social resources and that contributes in a positive and equitable manner to the economic development and to the fulfillment of individuals who live, work, or stay in the protected areas."(14) A process of this nature must be: a) biologically acceptable, in accordance with the possibilities and the ecological environment of the area, b) economically viable, considering its financial profitability, and c) socially admissible, that is, having the support of the different social actors, which allows the integration of society in sustainability projects.(15) As a result of the "Agenda 21 for the Travel and Tourism Industry," prepared by the World Tourism Organization (O.M.T.), the Earth Council, and the "World Travel & Tourism Council," several parameters were established that sustainable tourism must meet, namely: moderation in the use of resources, reduction in consumption and waste generation, maintenance of biodiversity, careful planning of projects, support for the local economy, participation of the local population, staff training, responsible advertising, and encouragement of research.(16) 1.3. Tourism in Natural Areas and Ecotourism Due to the natural environment where they are developed, used as an attraction and support of the activity, ecotourism tends to be confused with other types of tourism or recreational activities,(17) of which we find a wide catalog(18) as for example: · Swimming, as an annex to other activities. · Rowing and use of canoes, pirogues (piragüismo), and rafts (rafting), etc. · Descent of canyons and ravines (canyoning) of a certain height until reaching the lower part, overcoming natural difficulties such as water obstacles, with the help of specialized guides.(19) · Rides in rowing, sailing, or pedal boats, through calm waters, for recreational, interpretive, or environmental education purposes. · Sport fishing, with immediate return to the water of the caught specimens (including the possibility of renting boats for its practice). · Windsurfing: moving over water on a board with a sail. · Surfing: moving on a surfboard taking advantage of the waves. · Diving. · Hiking: walks on foot of little difficulty that follow, as much as possible, paths, trails, or cobblestone roads, with signage that indicates the continuity of the trail, the change of direction, and the direction towards a point of interest with the duration in hours. It may include an offer of guided routes. · Trekking: routes and walks on foot of greater difficulty than hiking, including in its routes crests, mountains, valleys, watercourses, etc. It may also include an offer of guided routes. · Mountaineering or climbing: sporting activity carried out in the mountains, ascending through places of difficult access. It may include a guide and an offer of rental material. · Horseback rides: there is the possibility of free routes, signposted or not, through sites of natural or cultural interest; or guided routes, with a defined path and the company of guides. They can be photographic, historical routes, etc. · Cycle touring: unhurried travel on paved roads enjoying the landscape; bicycle rental and guided routes may be offered. · Mountain biking: specially designed to circulate through any terrain with minimal effort, giving the possibility of alternating roads with unpaved paths, etc. Bicycle rental and guided itineraries may be offered. · Exploration of natural grottoes or caves, which may also be in an underwater environment. Guided routes may be offered.(20) · Photographic routes: itineraries where the aesthetics of the environment prevail, general or thematic, including the so-called photographic hunting (where the focus is on the fauna of a space, generically or focused on a particular species). It requires the preparation of itineraries and signage, and guided routes may be offered. However, the tourism modalities practiced in natural and rural areas usually differ by their objectives, being grouped into: recreational ones; those in which a sports-adventure component predominates; and those based on an interpretive-educational component: - The group of recreational modalities includes those "consisting of the mere fact of 'being' in a natural setting, with the desire to enjoy a calm, revitalizing, relaxing, etc. environment where our objective is not the performance of a specific activity, but simply contact with nature and its resources in order to comfort body and spirit" such as strolls, meditation, outdoor games, snacks and country meals, contemplation of nature, sunbathing, bathing, developing artistic activities such as painting and photography, etc.(21) - The sports and adventure modalities are focused on the activity, involve a physical challenge, and often require certain characteristics in the resources that allow their practice; we have thus: adequate swell parameters for surfing, sufficient flow in a river to slide down its rapids in canoes or rafts (rafting), wind conditions for windsurfing, etc. They have increased over time, going from the classic ones like diving, mountaineering, fishing, etc., to others like bridge jumping, canyoning (for example in waterfalls), sliding on aerial cables flying over canyons, lakes, treetops, etc.(22) In the former, the motivation of tourists when visiting a place is given by the presence of certain resources that allow the practice of a sport; while the latter are based on the search for new emotions and sensations of discovery not usual in daily life, aiming for the experience of a special situation, of a somewhat risky nature.(23) - Among the modalities with an interpretive-educational vocation are agrotourism, cultural tourism, and ecotourism. In agrotourism, the aim is to participate in traditional agricultural labors of a rural establishment, including the development of educational programs, recreational activities, and discovery of the natural and rural environment.(24) Cultural tourism is based on the use of cultural resources (historical, artistic, anthropological, etc.) in rural areas, being oriented towards their preservation and promotion.(25) Finally, ecotourism is a tourism modality in natural and rural areas (protected or not) whose objective is to enjoy, study, and appreciate the natural environment visited (landscapes, flora, and fauna) and cultural manifestations (present and past) but with the addition of the conservation of natural resources, supporting for that purpose the local economy and population.(26) In contrast with the previous ones, it can be said that in those, the natural environment is incidental, being forms of tourism in nature, while ecological tourism is about nature and for nature.(27) The function of interpretation "consists normally in translating the technical language that usually accompanies the natural sciences into terms and concepts that the general public can understand and take advantage of." It is defined as "an educational activity that aims to reveal meanings and relationships through the use of original objects, by firsthand experience, and by illustrative media, rather than simply communicating factual information." However, it goes beyond giving "a more accessible version of the information," pursuing the fostering and stimulation of appreciation for the natural and cultural heritage, transmitting the ideals and practices of conservation: "it is a means of communicating ideas and feelings that helps people enrich their understanding and appreciation of the world, and of their role within that world." And, from a more practical point of view, enabling the minimization of the negative impact produced by the arrival of visitors.(28) The notions of interpretation and education are often used in the field of ecotourism interchangeably. It is said that education is a more formalized version of interpretation; however, environmental education reflects the philosophy and basic characteristics of interpretation, taking place in the natural environment, which constitutes its center of interest.(29) Thus, only when there is firsthand contact with the natural environment, in combination with the interest in learning and seeking other intrinsic forms of enjoyment, can one speak of a true ecotourism experience.(30) Among the interpretation techniques cited are: visitor attention centers, educational centers (which may even be located as independent spaces within a visitor center), samples or exhibitions (within a museum, visitor center, or educational center), publications (brochures, catalogs, fact sheets, books, maps, posters, postcards, calendars, etc.), self-guided routes (the path traveled by visitors, by road, trail, river, etc. contains stops with features that are interpreted through brochures, signs, or audio equipment such as radio or cassette player) or guided tours (with qualified personnel accompanying a group, referring to the features or characteristics that appear along a predetermined route, adding details or perspectives according to the interests and reactions of the group).(31) 2. ECOTOURISM ACTIVITIES, INFRASTRUCTURE, AND SERVICES FOR VISITORS 2.1. Ecotourism Activities Within the offer of ecotourism activities, María José Viñals Blanco, Doctor of Geography at the Polytechnic University of Valencia, lists:(32) - Ecological routes: thematic or generic itineraries using various means of transportation (on foot, on horseback, by bicycle, even by motor vehicle, guided or self-guided) where the aim is to show the visitor the points of ecological interest that define the area. They require signage, elaboration of routes and guides, and are ideal for publicizing natural spaces and excellent tools for environmental education. -Interpretation trails: similar to ecological routes, with emphasis on educational and interpretive values and therefore generally with a specialized guide.(33) - Nature classrooms: educational centers where activities for groups are carried out and organized aimed at knowledge, education, interpretation, and approaching the natural environment. They are located in areas of natural interest, requiring guides, teachers, signage, elaboration of itineraries and programs, a room for the classroom and teaching material, laboratories, workshops, etc.(34) - Work camps: activities aimed towards the research and/or restoration of natural areas. - Ecomuseums: facilities where elements of nature typical of the immediate surroundings are exhibited, whose emphasis is not the collections but the incorporation of new technologies that allow interactivity between visitors and the exhibited materials. - Interpretation centers: places where the main tourist-educational resources of the area are exhibited, providing tools for the understanding of the most relevant features and most significant phenomena of the area through exhibition, graphic, auditory, etc. material with electronic, computer, and other means (panels, scale models, interactive systems, etc.). They are useful for controlling and directing the public, avoiding the concentration of excessive pressures on especially sensitive points, for satisfying the expectations of many occasional ecotourists(35) and allowing the enjoyment of resources inaccessible for segments of the population such as senior citizen groups, disabled people, children, etc. Concluding that the modalities to be promoted must be in accordance with the manifest vocation of the territory, considering the limitations imposed by the nature of the resources.(36) For other authors, however, ecotourism can include elements of adventure tourism and outdoor sports related to nature, such as: trekking, climbing, mountain biking, boating, rafting, and diving.(37) 2.2. Infrastructure and Services for Visitors Ecological tourism is distinguished from mass tourism by having less incidence on the environment and requiring less infrastructural development:(38) "While other more conventional types of tourism modify the environment to adapt to the specific needs of their clientele, ecotourists do not expect and do not even desire substantial modifications of the natural environment."(39) As ecotourism must be an ecologically responsible form of tourism, the scale of the activities implies that relatively few tourists must be allowed to visit the site, and consequently, support facilities must be kept to a minimum and be less intrusive: "if one wants to limit the presence of more traditional types of tourists in spaces important for ecotourism, it is enough to ensure that the area in question lacks [sic] the necessary facilities to adequately satisfy the demands of more conventional tourists. This indirect management technique based on limiting the provision of facilities in natural environments seems to be in tune [sic] with the available data regarding the preferences of tourists visiting wilderness areas; these visitors do not demand those facilities or services that managers refuse to provide them."(40) Basic infrastructure (trails and viewpoints), information, and interpretation can be seen as the main ecotourism services provided by protected areas.(41) Wolfgang Strasdas, Brent Corcoran, and Thomas Petermann, in their "Ecotourism Training Manual for Protected Area Managers," distinguish types of visitor infrastructure, according to their objectives:(42) · Facilitating certain experiences: viewpoints (platforms, towers), hides for wildlife observation, hanging bridges in the rainforest canopy, etc. · Transportation and movement: roads, trails, and water routes (provided with docks or piers, in streams, rivers, or lakes, for motorized or non-motorized boats). · Information infrastructure: to provide directions, distances, regulations for visitors, etc.(43) · Interpretive infrastructure: exhibits, signs at viewpoints and interpretive trails. · Infrastructure for the physical needs of visitors: rest areas, eating areas (picnic), sanitary services, pipes, showers, shelters (for example, from rain). · Access points and reception areas: parking lots, information and ticket sales sites, entrance gates. · Lodging: camping areas, cabins, hostels, etc. · Visitor centers: which can concentrate several functions in the same area, such as visitor reception, information and interpretation, rest areas, shops (for complementary material such as guides or detailed maps)(44) and food supply. In this manual, as well as in the "Guidelines: Management of National Parks and Other Protected Areas for Tourism" prepared by the World Tourism Organization (O.M.T.) and the United Nations Environment Programme (P.N.U.M.A.), with the help of the World Conservation Union (U.I.C.N.), it is indicated that the network of trails and viewpoints must avoid sensitive ecosystems or zones (such as those for nesting aquatic birds), and the former must be simple, adapted to the relief, and modify the natural environment as little as possible.(45) It is recommended that facilities be: adequate, modest, although comfortable, and unpretentious, respectful of fragile habitats, adapted to the landscape, as discreet as possible, taking advantage of natural conditions (with the use of "ecotechniques": solar energy, retention and use of rainwater, recycling of waste ¾organic and inorganic, solid and liquid¾, natural ventilation by drafts and not by air conditioning, taking advantage of shade, etc.), using local materials and construction techniques (stone, wood, bamboo, etc.) avoiding bright colors and conserving native plants (which avoid natural pest problems and reduce the need for weeding and watering). And finally, they should be located preferably on the periphery or perimeter of the protected area, serving as a link between the interior and exterior of it.(46) For the implementation of these guidelines, one must keep in mind the specific regulations and restrictions for the Natural Heritage of the State in general, for protected wild areas as a whole, and for the different management categories in particular, which our legal system foresees, as will be seen below. 2.3. Tree Felling, Forest Harvesting, and Land-Use Change in the Natural Heritage of the State The Forest Law, No. 7575 of February 13, 1995, introduces into our legal system the concept of "Natural Heritage of the State," administered by the Ministry of Environment and Energy, and constituted, according to its Article 13, by "the forests and forest lands(47) of the national reserves,(48) of areas declared inalienable, of farms registered in its name, and of those belonging to municipalities, autonomous institutions, and other bodies of the Public Administration, except real estate that guarantees credit operations with the National Banking System and becomes part of its heritage." It has evolved from the concept of "Forest Heritage of the State," incorporated in the previous forest legislation, to refer to public forest property as opposed to private forest property. The main difference of the Natural Heritage of the State with respect to the Forest Heritage of the State, for the study of interest, is the possibility of harvesting the forest resource in the previous legislation, by the Administration or by private individuals with its authorization, except in national parks and biological reserves.(49) Protected wild areas, whatever their management category ¾national parks, biological reserves, forest reserves, national wildlife refuges, protective zones, natural monuments, and wetlands¾ are legally and jurisprudentially considered incorporated under this regime(50) as "areas declared inalienable" in the previous Forest Law,(51) from the norms creating the first protected areas,(52) and by virtue of Article 38 of the Organic Environmental Law, No. 7554 of October 4, 1995.(53) Also as inalienable areas, the forests and forest lands or lands of forest aptitude located in: the border strips of 2 kilometers in width,(54) the lands adjacent to springs supplying potable water or that may become so in the future,(55) the 50-meter zone contiguous to the navigable sector declared by the Executive Branch for certain rivers,(56) the two banks of the Banano River, ten kilometers upstream,(57) and in the maritime-terrestrial zone and coastlines,(58) among others, form part of the Natural Heritage of the State. Finally, the other forests and forest lands or lands of forest aptitude of the State, including national reserves and farms belonging to autonomous institutions, municipalities, and other bodies of the Public Administration, also form part of the Natural Heritage.(59) As seen, the category: "is applicable to all national assets where forest natural resources exist."(60) Likewise, pronouncements OJ-093-2004 of July 19 and C-297-2004 of October 19, issued in relation to Executive Decree No. 31750-MINAE-TUR, are of obligatory consultation:(61) "In tune with the Forest Law, Article 1, by virtue of the public interest and except as stipulated in its Article 18, which authorizes ecotourism, 'the felling or harvesting of forests in national parks, biological reserves, mangroves, protective zones, wildlife refuges, and forest reserves owned by the State is prohibited.' The legislation is conservationist, and none of its norms expressly permits logging within Protected Wild Areas. Rather, the comments made within the Legislative Assembly during the processing of the Forest Law Bill 7575, go in the opposite direction: 'These first articles define the essence of the bill, which is for the protection of forests, adequate management, and the planting of wood. It establishes the total prohibition on felling on State lands and in conservation areas, in addition, something that is completely novel, that is, the non-change of use...' (Minutes No. 28 of the Commission on Agricultural Affairs, pg. 14; f. 2840 of the legislative file. Underlining added). An interpretation in accordance with the Constitution (Article 50) would lean towards the possibility of carrying out ecotourism projects on the periphery of Protected Wild Areas, where it is appropriate, without significant impact on resources, nor devastating the forest cover. The text of Article 1 cited, imprecise to be sure, on the prohibition of activities involving the logging of the forest and the harvesting of forest resources in the Natural Heritage of the State, must be interpreted in systematic relationship with other norms of the Forest Law; namely: a) Article 3, subsection a), which permits only 'on private lands' the timber harvesting, in which it comprises 'the action of felling,' and 'elimination of standing timber trees or the use of fallen trees'; not in Protected Wild Areas. Consistent with that, Article 20 ibid., requires the forest management plan, containing the environmental impact, for the harvesting of the forest on private property lands. b) Article 58, subsection b), prohibits, when typifying as a crime, the harvesting –with the scope set in Art. 3, sub. a)- of forest resources on lands of the Natural Heritage of the State, for purposes foreign to the Forest Law. THE CRIMINAL CASSATION COURT also includes tree felling in the illicit act of harvesting forest products on private property, without authorization or without adjusting to what was authorized, sanctioned by Article 61, subsection a) (judgments numbers 226-F-97, 524-F-97, 704-F97 and 2001-929). c) The same Article 58, subsection a), qualifies the invasion of conservation areas or protected wild areas as a criminal act, which in the opinion of THE CRIMINAL CASSATION COURT covers the action of deforesting: 'The action of deforesting in a protected area is executed' (...) with the action of bursting in, penetrating, occupying, assaulting, etc., in such a way that the action of invading alluded to by the appellant does not refer to that of invading for the purposes of exercising possession.' And it classifies the act of 'deforesting a protected or intervened forest, causing damage to the flora and fauna of the place' (judgment No. 2003-0713)." ch) Article 6, subsection a), assigns to the State Forest Administration the competence to conserve the country's forest resources on lands of the State Natural Heritage. And Article 48 of the Organic Environmental Law imposes on the State the obligation to conserve, protect, and manage the forest resource... e) Decree 31750-MINAE-TUR contravenes the Regulation of the Forest Law in the following provisions: e-1) Article 2°, which defines use permits, to be granted in the management categories of the State Natural Heritage where they are permitted, as "authorizations for the use of parts of State-owned lands, for purposes that DO NOT entail forest use (aprovechamiento forestal)." (Underlining added). e-2) Article 11, paragraph 1: "The State Forest Administration shall grant use permits for the State's natural and forest heritage only to those projects that DO NOT require forest use (aprovechamiento forestal) and that do not affect ecosystems..., etc." (Underlining highlighted)... The Forest Law prohibits land-use change (cambio de uso del suelo) on lands covered by forest and punishes its transgression as a crime (Articles 19 and 62, subsection c). Although the provision is immersed in the chapter on private forest property, it does not seem logical to subject the latter to a stricter conservationist regime than public forest property, for which, it has been said, there is no express provision authorizing felling or forest use (aprovechamiento forestal). It is undeniable that the felling of the forest in Protected Wilderness Areas to construct works aimed at tourism exploitation changes the natural destination of the soil in the deforested sector, against the postulates of the Law of Use, Management, and Conservation of Soils, and causes environmental damage to the forest ecosystem, with actions to protect the integrity of these assets having a basis in Article 50 of the Constitution. The CRIMINAL CASSATION COURT has insisted that the illicit land-use change (cambio de uso del suelo) of the forest, to dedicate it to other purposes, is an activity harmful to the environment. To this effect, it has derived from the existing provisions the principle of lifelong tenure (irreductibilidad) of the forest and ordered the restitution of the affected forest area to the state prior to the events, to guarantee the constitutional right to a healthy and balanced environment (judgments numbers 2003-0366, 2003-396, and 2003-0450). "There is no option to fail to order that the forest lands subject to the crime of land-use change (cambio de uso) become forest again." "Thinking that the duty to protect forest soil and other elements of the forest ends due to any of the indicated acts (provoked fires, illegal fellings, etc.) would stimulate illicit activities harmful to the environment, to substitute ecology for agricultural or other exploitations, whereby there would be no true protection; that is, the space occupied by forests is irreducible, this is what the principle of lifelong tenure (irreductibilidad) of the forest consists of. In this way, anyone who damages the forest by felling or fires with the purpose of changing the destination of the land, or anyone who seeks to obtain profit from natural disasters that damage the forest soil, must understand that there is no possible way to change the destination of the soil, and that the State will do everything possible to recover the forest." Judgment 2003-0396."(62) 2.4. Specific restrictions for protected wilderness areas The declaration of the first protected natural spaces in other countries and in ours had as its primary objective the preservation of spectacular landscapes and public recreation.(63) From that initial objective, there has been an evolution towards the conservation of biological diversity, as Randall García Víquez points out, since initially the aim was to conserve scenic beauties for society's enjoyment, subsequently the protection of species of particular interest, and later, the maintenance of ecosystems and their functions.(64) Due to their natural conditions, specific resources (flora, fauna, landscapes, geological formations, etc.), and representative or scarce ecosystems and species, which have motivated their declaration, upon being legally recognized as owners of supposedly well-conserved important ecological values (as a protective legislation exists), protected wilderness areas exert great attraction for ecotourists.(65) However, not all of them were created with tourism in mind, and therefore they are not prepared to receive visitors.(66) A principle embraced in the European Charter for Sustainable Tourism in Protected Areas: "Specific measures will be taken to ensure that tourism development is maintained within the limits of carrying capacity and acceptable and reasonable changes in the natural, cultural, and human environment of the territory. The protected space itself shall advise tourism operators on the design of new activities compatible with the protection objectives. Certain spaces, due to their fragility, shall not be open to the public."(67) For Martín Mateo, protected natural spaces should be visitable except for some very restrictive category, or under certain circumstances (such as the reproduction period, diseases and plagues, adverse weather conditions, species in serious danger, etc.).(68) Adding that while it is true that tourism can be a source of resources for the areas, their main function is not to generate resources, so it is necessary to regulate behaviors compatible with the primary vocation of the protected area, limiting access and prohibiting it for certain especially sensitive areas.(69) For example, the World Conservation Union developed an international system of categories intended to classify them based on the main management or stewardship objective, establishing, among others, the categories of: I. Strict Protection (Strict Nature Reserve/Wilderness Area) and II. Ecosystem Conservation and Tourism (National Park).(70) Pointing out, among the management objectives of the Strict Nature Reserve—within which the Costa Rican example cited is the Cabo Blanco Absolute Natural Reserve—the limitation of public access.(71) Likewise, the experiences and activities offered to visitors must be in harmony with the conservation objectives defined for a given protected area. In general, they should be quiet, silent, non-intrusive, and based on the specific characteristics of the area (instead of those that can be carried out anywhere). They include physical activities with little infrastructure, aimed primarily at discovering nature, rather than doing sports (trekking, climbing, cave exploration, diving, cycling, and canoeing). It is difficult to draw a clear line between appropriate and inappropriate tourist activities in a protected area, and ultimately, some authors recommend making the decision based on a case-by-case analysis:(72) "activities such as walking in the countryside, picnicking, camping, or photographing natural settings are usually considered acceptable both in national parks and in nature reserve areas, and yet, even such limited leisure uses can cause problems, including environmental damage to ecological and cultural resources. Conflicts can arise, and indeed do arise, between different users on the one hand, and between users and managers on the other, when it comes to determining what is understood by acceptable behavior in the performance of leisure activities in any specific location."(73) For the Federation of National and Natural Parks of Europe, the following are incompatible with protected areas: -Noisy activities, with many people at the same time, for example, groups of more than 30 people. -Motorized recreational activities: water skiing, jet skis, etc.(74) In any case, in our state protected wilderness areas, the prohibition provided for in Article 39 of the Biodiversity Law, No. 7788 of April 30, 1998, prevails, which prohibits granting concessions or contracts that authorize access to the elements of biodiversity in favor of third parties or the construction of private buildings, in the provision of services or execution of non-essential activities, which it lists: "parking lots, sanitary services, administration of physical facilities, food services, shops, construction and administration of trails, of the visit, and others defined by the Regional Council of the Conservation Area." In areas officially subjected to a management category according to Article 32 of the Organic Environmental Law, No. 7554 of November 13, 1995, (national parks, biological reserves, forest reserves, national wildlife refuges, protective zones, natural monuments, and wetlands), the granting of concessions for the construction and exploitation of tourist marinas and docks is not permitted, pursuant to Articles 1° of the Law of Concession and Operation of Tourist Marinas, No. 7744, of February 6, 1998, and 3°, subsection d) of its Regulation, Executive Decree 27030, of May 20, 1998. (75) National parks and biological reserves have a particular regime provided by the National Parks Service Law, No. 6084 of August 24, 1977, which applies to both categories by virtue of the provisions of Article 58 of the Biodiversity Law: "The prohibitions affecting natural and legal persons within national parks and biological reserves are determined in the Law Creating the National Parks Service, No. 6084, of August 24, 1977." Prior to this, Law No. 6794 of August 25, 1982, already ratified as laws of the Republic the decrees creating the Cabo Blanco Absolute Natural Reserve, and the Islas Guayabo and Negritos, Isla de los Pájaros, Hitoy Cerere, and Carara Biological Reserves,(76) stating in its Article 2: "National parks and biological reserves, created by executive decree, shall be established as such for all legal purposes, as of the validity of the respective decree. The legal norms established for national parks shall fully govern all of them...". Law No. 6084, of the National Parks Service, prohibits in these areas tree felling, the extraction of forest products, the carrying out of any type of commercial and industrial activities, and the granting of concessions for the exploitation of their products (Article 8, subsections 1 and 15, and numeral 12), in accordance with Article 3° of the Convention on Nature Protection and Wildlife Preservation in the Western Hemisphere, approved by Law No. 3763 of October 19, 1966, and ratified in 1967,(77) where it was agreed that the riches of the parks would not be exploited for commercial purposes.(78) Pursuant to Law No. 6084, the construction of electric or telephone transmission lines, aqueducts, highways, or railways is prohibited, as is the granting of permits to develop constructions other than those of the respective MINAE Conservation Area (Articles 12 and 8, subsection 14). Note in this regard that Article 77 of Forest Law No. 4465 of November 25, 1969, in its original text, assigned to the General Forest Directorate and the Costa Rican Institute of Tourism the task of: "determining the norms to which the establishment and operation of hotels, refuges, recreation centers, and other installations must submit that, in their judgment, do not harm the purposes for which the national parks were created." A precept repealed by numeral 15 of the National Parks Service Law. Finally, Article 45 of the Organic Environmental Law prohibits: "activities aimed at interrupting the natural cycles of wetland ecosystems, such as the construction of dikes that prevent the flow of marine or continental waters, drainages, drying out, filling, or any other alteration that causes the deterioration and elimination of such ecosystems." Along the same lines, Article 7 of Decree No. 22550-MIRENEM, of September 14, 1993, amended by Decree No. 23247-MIRENEM of April 20, 1994, provides: "Any activity aimed at interrupting the normal growth of the mangrove is totally prohibited, such as the construction of dikes that prevent the flow of tides, drying out, filling, or any other alteration that eventually causes its elimination. Those areas that have been stripped of mangrove shall maintain their condition as such." Transitory Provision I of Forest Law No. 7575, reformed by Law No. 7761 of April 2, 1998, states that permits, concessions, and contracts granted under repealed legislation shall remain in force until their expiration, and that in the maritime-terrestrial zone and mangroves, they would be extended by the National System of Conservation Areas when they had resulted in infrastructure investments and complied with the environmental requirements for that purpose, and that no new permits, concessions, or contracts may be granted, nor the area of existing ones extended. Based on the previous legislation, Decree No. 22550, reformed by No. 23247 of April 20, 1994, provided that the granting of permits or concessions in estuarine wetland areas occupied by mangrove was not appropriate when the activity to be developed implied a land-use change (cambio de uso de la tierra).(79) 3. NEGATIVE ENVIRONMENTAL IMPACTS "One of the main criticisms often made of ecotourism is that it represents a threat of destruction to the environment it attempts to protect."(80) And it is precisely that many of the places visited by ecotourists sustain fragile ecosystems that cannot withstand significant disturbances, such as island, coral, coastal (wetlands and beaches used as nesting sites for turtles and marine birds), cave ecosystems, or habitats with the presence of endemic, threatened, or endangered species, which increase the tourist attraction but can be affected even when the number of visitors is small.(81) The potential negative environmental impacts of ecotourism—and related facilities—or public use in natural areas, can be differentiated according to their source: tourist activities or services and infrastructure, having cumulative effects that can generate even more significant damage,(82) the listing of which is noted below. 3.1. Environmental impacts of tourist activities and public use -Excessive influx: stress on the environment, changes in animal behavior (disturbance to rest,(83) feeding, hunting, reproduction, and care of young, etc.). -Noise and movement: irritation of animals. -Organic and inorganic waste: degradation of the natural landscape, habituation of fauna to waste, danger to animal health. -Feeding animals: behavioral changes in fauna, dependency. -Residues and untreated discharges into water: changes in the degree of acidity. -Introduction of exotic species: competition with non-native species. -Circulation off roads and trails: destruction of soil and vegetation, disturbance of fauna. -Collection of souvenirs (capture of fauna and collection of flora, shells, coral, etc.): interruption and destruction of natural processes. -Hiking: destruction of vegetation, erosion, and compaction (with reduction in porosity and infiltration rate) of the soil, disturbances from seeds adhering to clothing. -Observation or photography: disturbance to animals (disruption in reproduction and feeding activities). -Canoe or boat rides: disturbances to aquatic animals and damage to aquatic vegetation, water contamination from possible spills. -Rafting/canoeing: disturbances to aquatic animals and damage to aquatic vegetation, trampling of shoreline vegetation, erosion and compaction of soil, and equipment transport.(84) -Camping/picnicking: erosion and compaction of soil, damage to vegetation, noise, disturbance to fauna, consumption of drinking water, contamination (among others from garbage and the use of detergents), landscape intrusion, careless use of fire (risk of fires and serious damage to the ecosystem), collection of firewood (mortality of small animals and destruction of habitats). -Climbing: damage to vegetation. -Diving and snorkeling: contamination of water (from oily substances, sunscreens, soaps, and bacteria from human skin), damage to the seabed, breakage of coral, and capture of specimens.(85) 3.2. Environmental impacts of services and infrastructure 3.2.1. Transportation -Construction of transportation infrastructure (trails, paths, docks): disturbances to migratory routes, destruction of vegetation, deforestation, loss and division of habitats, changes to drainages, obstruction to water infiltration, and damage to the ecosystem.(86) -Vehicle passage: erosion and compaction of soil, damage to vegetation, fauna mortality, displacement of species (barrier effect), dust, visual and auditory impact that can cause the disappearance of certain animal species, fuel leaks and spills (contamination of air, soil, and water). -Motorized boats or launches: disturbances to wildlife (especially aquatic birds) due to noise, contamination of water and air from fuel and other substance leaks and spills, turbidity and erosion from wake, damage to riparian and aquatic vegetation and fauna.(87) 3.2.2. Accommodation and other facilities -Infrastructures: deforestation, noise causing disturbances to fauna, loss and division of habitats, changes to drainages, soil erosion, visual contamination, artificialization through the development of leisure zones, replacement of native vegetation with exotic plants, power lines causing impact to birds in flight and destruction of vegetation, etc. -Operation: human presence and noise (disturbance to animals), depletion of water resources, contamination of air, soil, and water (surface and underground) from wastewater, garbage, and waste, among others.(88) 4. PLANNING AND MANAGEMENT Compared to other forms of tourism, ecotourism should be less harmful to the resources that serve as its basis, provided it is managed carefully.(89) The deterioration caused to the environment by ecotourism and complementary or support activities, as set out in the preceding section, makes it absolutely necessary (within the framework of a sustainable development plan): to limit the accommodation supply and control visitation based on the carrying capacity of the area, to carry out environmental impact assessments (evaluaciones de impacto ambiental) for infrastructures, to plan and regulate tourists' activities in protected natural spaces to prevent their degradation (zoning of uses), and to channel visitors to preserve areas through the design of public use plans,(90) whose implementation should encompass not only protected wilderness areas(91) but all those areas susceptible to recreational or tourist use.(92) Thus, Pérez de las Heras, when defining a methodology for carrying out an ecotourism project, includes, among others, these requirements: · Completion of a resource inventory: analysis of the existing species and their current situation. · Study of the visitor management to be carried out according to the conservation objectives. · Action program, taking into account: prohibited activities, incompatible activities, the integral preservation of certain fragile zones, and zoning of the site.(93) The Federation of Natural and National Parks of Europe proposes the following basic contents for a sustainable tourism action plan in protected areas: 1. Establish clear conservation objectives. 2. Inventory the natural and cultural resources potentially usable for tourism. 3. Evaluate the carrying capacity of visitors for different parts of the area and establish the levels of environmental quality that must be maintained. 4. Provide references about which activities are compatible and which are not with the protected areas. 5. Evaluate the environmental impact of the proposals.(94) 6. Specify the required management, such as zoning and guidelines linked to interpretation and education. 7. Establish a monitoring program(95) for the protected areas and their use by visitors, and for the revision of the plan in order to ensure that tourist activities maintain environmental quality levels.(96) The "Guidelines: management of national parks and other protected zones for tourism" developed by the UNWTO and UNEP, with the help of the IUCN, state that each protected area should have a management plan (or stewardship plan) to guide its overall development and define its objectives, which rests on four main elements: -resource management and protection -human use (including tourism) -research and monitoring -administration.(97) The specific planning of tourism development is part of this planning process, and includes: inventory of resources; definition of the appropriate objectives for each tourist zone, among them the scale at which tourism should be promoted (determining the ceiling of the carrying capacity), important for determining what type of facilities are required; preparation of a management plan that must include a zoning plan and specify the types of activities permissible in each zone; guidance on construction procedures; and a monitoring and surveillance system.(98) 4.1. Use limits: tourist carrying capacity One of the most important elements in the planning and development of ecotourism is the determination of the "carrying capacity" (capacidad de carga) or "hosting capacity" of a territory, the respect of which is a key factor for the sustainability of that activity: "before carrying out an ecotourism project, it is necessary to define the number of visitors that the site will support."(99) Carrying capacity (capacidad de carga) is the threshold of tourist activity beyond which a degradation of the environment and a decrease in the quality of the visitor's stay at the destination occur: "it is the level of tourism exploitation that an area can support, ensuring maximum satisfaction for visitors and minimal impact on resources."(100) The estimation of this threshold is determined by various factors and conditions, some of which are changeable: the dimension of the area and usable space, type of ecosystem and its fragility, topography and vegetative cover, dynamic character of the environment, sensitivity of certain species to human visits, season of the year (nesting or breeding season for birds, for example), passage of time, type of use and behavioral patterns of tourists, design and management of facilities, etc.(101) It is essential to define it when the resource has not yet been exploited for tourism, and it must be established with a downward trend, in application of the preventive or precautionary principle, normativized in our environment (Biodiversity Law, Articles 11 and 109). However, it is not an easy process; it requires time, technical and economic means, as well as experts to carry out continuous studies of the site's situation.(102) 4.2. Zoning Zoning is also a key component of the management of protected areas, serving a dual purpose: protecting the natural environment and providing a range of recreation and tourism opportunities. It distributes land use in time and space—based on criteria such as sensitivity or fragility and conservation values—delimiting sections of land (generally by developing maps) in which certain tourist activities are compatible or incompatible with the environment, and indicating where constructions can be located and where they cannot.(103) The UNWTO, UNEP, and IUCN, in their "Guidelines: management of national parks and other protected zones for tourism," maintain that the sectors proposed for each protected area must be consistent with the objectives that motivated its protection, but they propose, as do Strasdas, Corcoran, and Petermann, in their "Ecotourism Training Manual for Protected Area Managers," several zones: -strict protection sectors—highly sensitive ecosystems—closed to visitors; -wilderness sectors—pristine or sensitive ecosystems—without infrastructure except rustic trails, only non-motorized visits are allowed, in low numbers and with a guide; -zones of moderate/quiet use (extensive)—moderately sensitive ecosystems—with basic infrastructure such as trails, viewpoints, and camping areas in some sites, with a moderate number of visitors; -zones of intensive use—less sensitive ecosystems—receive relatively high concentrations of visitors, and contain infrastructure such as roads, comfortable trails, viewpoints, rest areas, visitor centers, formal camping areas, and accommodations when available; -infrastructure zones—least sensitive ecosystems—concentrate buildings and services, parking lots, and facilities for the general maintenance of the area. (104) For these international organizations, and for the FAO, whom they quote, accommodations, restaurants, and shops should be located outside the boundaries of the protected areas, to reduce their impact,(105) and for Strasdas and his co-authors, infrastructure zones must be located on the periphery or outside the protected areas, far from strict protection and wilderness areas, and adjacent to intensive use zones.(106) CONCLUSIONS: Ecotourism differs from other forms of tourism by its specific objective: to appreciate the natural environment to be visited and cultural manifestations (using education and interpretation), with the added aspect of the conservation of natural resources, thereby supporting the economy and the local population. In this vein, ecotourism tasks can be identified as: ecological routes (using different means of transportation, including cable cars and with observation sites or viewpoints), interpretive trails (including aerial ones, as in the case of hanging bridges), nature classrooms, work camps, ecomuseums, and interpretation centers. In general terms, the basic infrastructure (trails and viewpoints), information, and interpretation can be expanded with installations or equipment for services and facilities that serve as support or complement, meeting certain conditions (rustic structures, adapted to the landscape, with little impact on the environment and preferential use of eco-techniques and local materials) and which, on the State Natural Heritage, must not involve tree felling, land-use change (cambio de uso del suelo), or forest use (aprovechamiento del recurso forestal). However, as we have seen, not all protected wilderness areas can receive visitors, and when they can, the classification of appropriate and inappropriate ecotourism activities, the types and location of related infrastructure (preferably on their periphery or perimeter), will depend on the analysis of the specific characteristics and conservation objectives of the area in question. Furthermore, the specific regulation for protected areas must be considered, which prohibits in state areas the granting of concessions or contracts that authorize the construction of private buildings in the provision of services or execution of non-essential activities (parking lots, sanitary services, administration of physical facilities, food services, shops, construction and administration of trails, of the visit, and others, Article 39 of the Biodiversity Law), as well as the construction of marinas and docks (Articles 1° of the Law of Concession and Operation of Tourist Marinas and 3°, subsection d) of its Regulation), the restrictive regime of national parks and biological reserves (which would prevent, among other things, funiculars or electric-powered cable cars), and the protective regime of wetlands. Finally, the fragility of many of the ecosystems attractive for ecotourism, and the potential negative environmental impacts of this, of the complementary or support activities and of the public use in natural areas, makes it necessary (from a sustainability perspective): to control visitation based on the carrying capacity (capacidad de carga) of the zone, to plan and regulate the activities of tourists (management plans, use zoning) and to channel visitors through the design of public-use plans, whose implementation should encompass not only protected wild areas, but all those areas susceptible to recreational or tourist use. Sincerely, Lic. Mauricio Castro Lizano Licda. Susana Fallas Cubero Deputy Attorney Environmental Agrarian Area c.c.: Lic. Carlos Manuel Rodríguez Echandi, Minister of Environment and Energy Ing. Raúl Solórzano Soto, Director National System of Conservation Areas Lic. Gerardo Vargas Rojas, President Administrative Environmental Tribunal Msc. Patricia Campos Mesén, Secretary General SETENA __________________________ (1) “There is no known definition of ecotourism with universal validity or accepted by consensus at the international level.” Legal Opinion OJ-093-2004 of July 19 and Legal Opinion C-297-2004 of October 19. (2) STRASDAS, Wolfgang et al. The Ecotourism training manual for protected area managers. German Foundation for International Development (DSE)/ Centre for Food, Rural Development and the Environment (ZEL), Zschortau-Germany, 2002, p. 5 and NEWSOME, David et al. Natural Area Tourism. Ecology, Impacts and Management. Channel View Publications, Clevedon, England, 2002, p. 15. (3) Cited by CROSBY, Arturo and MOREDA, Adela. Elementos básicos para un turismo sostenible en las áreas naturales. Centro Europeo de Formación Ambiental y Turística, Madrid, 1996, p. 10. (4) See ORTIZ GARCÍA, Mercedes. La conservación de la biodiversidad marina: áreas marinas protegidas. Editorial COMARES, Granada, 2002, p. 158. (5) Cited by Mónica Pérez de las Heras, Spanish environmental journalist, in El Ecoturismo como Fórmula de Desarrollo Sostenible, Turismo en espacios naturales y rurales, Valencia, Servicio de Publicaciones de la Universidad Politécnica de Valencia, 1999, p. 106. (6) NEWSOME, David et al. Op. cit., pp. 15 et seq. (7) In the document known as the “Brundtland Report,” after the name of the Commission’s Chairperson: Gro Harlem Brundtland. See WORLD COMMISSION ON ENVIRONMENT AND DEVELOPMENT. Our Common Future, Alianza Editorial, Madrid, reprint 1989, p. 67. (8) See BROWN WEISS, Edith. Un mundo justo para las futuras generaciones: Derecho Internacional, patrimonio común y equidad intergeneracional, Ediciones Mundi-Prensa, Madrid, 1999, p. 54. Translated by GOWLAND, Máximo, from the original In fairness to future generations: International Law, common patrimony and intergenerational equity. (9) The rights of access and use associated with conservation obligations are manifested, for example, in the right of citizens to use national parks and the obligation toward future users “not to desecrate them,” which is normally materialized in mandatory rules. BROWN WEISS, Edith. Op. cit., pp. 51, 52, 54 and 55. (10) PÉREZ DE LAS HERAS, Mónica. Op. cit., p. 108. (11) CROSBY, Arturo and MOREDA, Adela. Op. cit., p. 58. (12) STRASDAS, Wolfgang et al. Op. cit., p. 6. (13) FEDERATION OF NATURAL AND NATIONAL PARKS OF EUROPE (FPNNE). Seminar on tourism, public use and visitor services in protected natural spaces, Madrid, 1997, p. 7. (14) EUROPARC FEDERATION. The European Charter for sustainable tourism in protected areas, Generalitat de Catalunya. Departament de Medi Ambient, Girona, 1999, p. 3. (15) PULIDO FERNÁNDEZ, Jorge. Ordenación, planificación y gestión del desarrollo turístico en espacios naturales protegidos. Working paper series A No. 200002, Escuela Universitaria de Turismo, Universidad de Alcalá, Madrid, 2000, p. 46. (16) PÉREZ DE LAS HERAS, Mónica. Op. cit., p. 110 and PULIDO FERNÁNDEZ, Jorge. Op. cit., p. 45. (17) PÉREZ DE LAS HERAS, Mónica. Op. cit., p. 107. (18) Set forth by CROSBY, Arturo and MOREDA, Adela. Op. cit., pp. 121 to 139 and adapted to our context. (19) In our country this activity is carried out, for example, at the Toro Amarillo waterfalls. Toro Amarillo se arma como destino turístico, La Nación (newspaper), Saturday, June 5, 2004, p. 14-A. (20) In Mucho que hacer, La Nación (newspaper), Friday, August 13, 2004, Tiempo Libre p. 19, information is provided about the visit to and descent into the Barra Honda Caverns, in Barra Honda National Park. (21) VIÑALS BLASCO, María José. Los espacios naturales y rurales. Los nuevos escenarios del turismo sostenible., Turismo en espacios naturales y rurales, Valencia, Servicio de Publicaciones de la Universidad Politécnica de Valencia, 1999, p. 29. (22) VIÑALS BLASCO, María José. Op. cit., p. 29 and MORA, Emilia. In Toro Amarillo se arma como destino turístico, La Nación (newspaper), Saturday, June 5, 2004, p. 14-A reference is made to “canyoning” or free fall at the so-called Catarata Toro, in Valverde Vega. In the article Salir volando, La Nación (newspaper), Friday, September 17, 2004, Tiempo Libre p. 13, they illustrate the so-called “Cable sensacional” at Parque Tropical Costa Rica Turu Ba Ri located in Turrubares. In Arenal desde el cielo, La Nación (newspaper), Friday, September 10, 2004, Tiempo Libre pp. 16 and 17, they invite to the cable complex called “Sky Trek.” And in the article: Una montaña cerca del cielo, La Nación (newspaper), Friday, October 1, 2004, Tiempo Libre p. 13, they describe the experience at the Sky Mountain farm located in Chirraca de Parrita, with the cable system commonly known as “canopy,” which in English means the dome or upper canopy (dosel superior) of the forest, as can be seen in NEWSOME, David et al. Op. cit., p. 61, where the different layers or strata of vegetation that form the structure of the tropical rainforest are graphically illustrated: the ground, the lowest layer (below 10 m), the middle stratum, the “sub canopy” and the “canopy” with tall emergent trees, from 30 to 40 m in altitude; so there can also be, for example, “canopy walkways” or hanging bridges at that level of the forest, as described by STRASDAS, Wolfgang et al. Op. cit., p. 19. (23) VIÑALS BLASCO, María José. Op. cit., p. 30; PÉREZ DE LAS HERAS, Mónica. Op. cit., p. 107 and CROSBY, Arturo and MOREDA, Adela. Op. cit., p. 20. (24) See VIÑALS BLASCO, María José. Op. cit., p. 30; PÉREZ DE LAS HERAS, Mónica. Op. cit., p. 107 and CROSBY, Arturo and MOREDA, Adela. Op. cit., p. 19. (25) VIÑALS BLASCO, María José. Op. cit., p. 30 and CROSBY, Arturo and MOREDA, Adela. Op. cit., p. 20. (26) PÉREZ DE LAS HERAS, Mónica. Op. cit., p. 108 and VIÑALS BLASCO, María José. Op. cit., p. 30. (27) NEWSOME, David et al. Op. cit., p. 12. (28) NEIL, John, WEARING, Stephen and FIGGIS, Penny. Op. cit., pp. 116, 117 and 137. (29) NEIL, John, WEARING, Stephen and FIGGIS, Penny. Op. cit., p. 118. (30) Ibid., p. 97. (31) NEIL, John, WEARING, Stephen and FIGGIS, Penny. Op. cit., pp. 120-123. World Tourism Organization (WTO). Guidelines: management of national parks and other protected areas for tourism. WTO and United Nations Environment Programme (UNEP) with the assistance of the International Union for Conservation of Nature (IUCN), Madrid, 1995, pp. 38-41. (32) VIÑALS BLASCO, María José. Op. cit., p. 31. (33) In these and in the previous ones, boat rides or cable cars, with those same characteristics, could well fit, and observation sites and viewpoints could be included in the route. Trails and routes could be aerial, as in the case of hanging bridges (skywalk). Thus, NEWSOME, David et al., Op. cit., p. 16, give as an example a hanging bridge within the rainforest canopy (with informational signs), indicating that such self-guided interpretation trails are part of the educational approach of ecotourism. (34) CROSBY, Arturo and MOREDA, Adela. Op. cit., p. 134. (35) The authors differentiate four types of ecotourists: 1) Occasional ecotourist, who chooses an ecological destination accidentally, as part of a broader trip, and dedicates only a few hours to visiting a natural or rural space of singular beauty or with a broad tourist tradition; 2) Natural landmarks ecotourist, who is one who visits certain fundamental points of ecotourism (for example, the Amazon rainforest) to break the routine of habitual trips; 3) Interested ecotourist, who specifically enjoys nature and seeks this type of travel and 4) Dedicated ecotourist, researcher, scientist or student of nature and people with an environmental vocation linked to education and conservation tasks. PÉREZ DE LAS HERAS, Mónica. Op. cit., p. 112 and PULIDO FERNÁNDEZ, Jorge. Op. cit., pp. 38 and 39. (36) VIÑALS BLASCO, María José. Op. cit., p. 32. (37) STRASDAS, Wolfgang et al. Op. cit., pp. 6 and 18. World Tourism Organization (WTO). Op. cit., p. 11. (38) World Tourism Organization (WTO). Op. cit., p. 2. (39) NEIL, John, WEARING, Stephen and FIGGIS, Penny. Op. cit., p. 94. (40) NEIL, John, WEARING, Stephen and FIGGIS, Penny. Op. cit., p. 109. In the same vein, NEWSOME, David et al. Op. cit., pp. 17 and 83, for whom many trails, paths, facilities, and infrastructure signify a high potential impact. (41) STRASDAS, Wolfgang et al. Op. cit., p. 23. (42) Ibid, pp. 18 and 19. Its development, for protected areas, is applicable to those zones that are outside an official protection category. (43) The objective of information is to give visitors the orientation (where to go, how to get there, what to expect, how to behave, etc.) necessary for any type of tourism in natural areas. STRASDAS, Wolfgang et al. Op. cit., p. 21. (44) See NEIL, John, WEARING, Stephen and FIGGIS, Penny. Op. cit., p. 120. (45) STRASDAS, Wolfgang et al. Op. cit., pp. 20 and 21 and World Tourism Organization (WTO). Op. cit., pp. 32 and 43. (46) STRASDAS, Wolfgang et al. Op. cit., pp. 19, 20 and 21. World Tourism Organization (WTO). Op. cit., pp. 31, 32 and 33. (47) This Law defines forest (bosque) as the: “Native or autochthonous ecosystem, intervened or not, regenerated by natural succession or other forestry (forestales) techniques, that occupies an area of two or more hectares, characterized by the presence of mature trees of different ages, species and varied bearing, with one or more canopies (doseles) that cover more than seventy percent (70%) of that surface area and where there are more than sixty trees per hectare of fifteen or more centimeters in diameter measured at breast height (DBH).” The term “forest lands (terrenos forestales)” is not defined, but that of lands of forestry (forestal) aptitude is, as those “contemplated in the classes established by the official methodology for determining land use capability.” (See Decreto N° 23214 of April 13, 1994, the Ley de Uso, Manejo y Conservación de Suelos, No. 7779 of April 30, 1998, and its Reglamento, Decreto N° 29375 of August 8, 2000). (48) National reserves (reservas nacionales), belonging to the State, are defined in Article 11 of the Ley de Tierras y Colonización, No. 2825 of October 14, 1961, as all those lands of the national territory: that are not registered in the name of private parties, municipalities or autonomous institutions; that are not protected by ten-year possession—sufficient for usucapion (usucapir)—; that by special laws have not been destined for the formation of agricultural colonies; and that, not being private property, are not occupied for public services. (49) The Ley Forestal No. 4465 of November 25, 1969 in its original text, permitted the harvesting (aprovechamiento) of forest products in the national reserves (reservas nacionales) and State farms, directly by the then Dirección General Forestal, or through concessions or permits granted by it, through a bidding process and in accordance with technical forest management (manejo forestal) plans (Articles 41, 46 and 58). The text according to the reform made by Ley No. 7032 of May 2, 1986, established that any project carried out by the State or any of its institutions, and that implied the partial or total elimination of a forest (bosque), had to obtain the approval of the Dirección General Forestal (Article 16). Likewise, it established the concepts of forest reserves (reservas forestales), protective zones (zonas protectoras), national parks (parques nacionales), national wildlife refuges (refugios nacionales de vida silvestre) and biological reserves (reservas biológicas), and the possibility of granting concessions for the harvesting (aprovechamiento) of forest resources from lands and forests (bosques) of the forest heritage (patrimonio forestal) of the State, or for direct harvesting by the Dirección General Forestal, with the exception of national parks and biological reserves (Articles 35, 41 and 55). Ley No. 7174 of June 28, 1990, left unaltered the concepts of forest reserves (reservas forestales), protective zones (zonas protectoras), national parks (parques nacionales), national wildlife refuges (refugios nacionales de vida silvestre) and biological reserves (reservas biológicas), and the possibility of direct forest harvesting (aprovechamiento forestal) by the Dirección General Forestal or through concession to private parties, except, again, in national parks and biological reserves (Articles 35, 41 and 55). And in the same way it required, for State projects or those of its institutions that implied the partial or total elimination of forest (bosque), to have the approval of that Dirección (Article 16). See Legal Opinion C-103-98 of June 8. (50) Legal Opinions C-066-98 of April 13, C-103-98 of June 8, C-016-2002 of January 15, C-210-2002 of August 21, C-287-2002 of October 22, C-133-2004 of May 4 and C-297-2004 of October 19, pronouncements OJ-033-95 of September 20, OJ-089-2002 of June 11, OJ-014-2004 of January 30, OJ-046-2004 of April 16, OJ-093 of July 19 and judgment of the Sala Constitucional No. 2988 of 11 hours 57 minutes of April 23, 1999, among others. (51) Article 33 of the Ley Forestal No. 4465, according to the reform made by Leyes Nos. 7032 of May 2, 1986 and 7174 of June 28, 1990, subjected to the public domain regime the lands comprised in the forest heritage (patrimonio forestal) of the State, indicating in its numeral 35, that within this would be constituted forest reserves (reservas forestales), protective zones (zonas protectoras), national parks (parques nacionales), national wildlife refuges (refugios nacionales de vida silvestre) and biological reserves (reservas biológicas). (52) See Article 6 of the Ley General sobre Terrenos Baldíos, No. 13 of January 10, 1939; numeral 7, subsections a) and e) of the Ley de Tierras y Colonización, No. 2825 of October 14, 1961; as well as Articles 1 of Decreto No. 10 of October 21, 1963, creator of the Cabo Blanco Absolute Nature Reserve, and 1 of Decreto No. 1 of January 23, 1964, creator of the Río Macho Forest Reserve. (53) See Legal Opinion C-016-2002 of January 15. (54) See Article 7, subsection f) of the Ley de Tierras y Colonización and Legal Opinion C-066-1998, of April 13. (55) See Article 7, subsection c) of the Ley de Tierras y Colonización and 31 of the Ley de Aguas, Legal Opinion C-016-2002 of January 12 and Legal Opinion OJ-164-2002 of April 30. (56) See numerals 7, subsection b) and 9 of the Ley de Tierras y Colonización and 53 of the Ley de Aguas. (57) Article 7, subsection d) of the Ley de Tierras y Colonización and Legal Opinion C-016-2002 of January 12. (58) Articles 9, 10, 11 and 75 of the Ley sobre la Zona Marítimo Terrestre, No. 6043 of March 2, 1977 in relation to numeral 2, subsection f of its Reglamento. See Legal Opinion OJ-014-2004 of January 30 and Legal Opinion C-297-2004 of October 19. (59) See: Legal Opinions C-103-1998, of June 8, C-321-2003, of October 9 and C-297-2004 of October 19, as well as pronouncements OJ-129-2002 of September 12, OJ-093-2004 of July 19 and OJ-014-2004 of January 30. (60) Sala Constitucional, Voto No. 4587-97, Considerando IV, cited in C-321-2003, OJ-014-2004, OJ-093-2004 and C-297-2004. (61) Issued on April 22 of this year, to regulate the application of the term ecotourism (ecoturismo) of Article 18 of the Ley Forestal in forest (bosque) areas of the maritime-terrestrial zone (zona marítimo terrestre). Legal Opinion C-297-2004 clarifies that the considerations expressed therein express the criterion of the Procuraduría on the point, without prejudice to what the Sala Constitucional resolves upon ruling on the merits of the actions filed against this normative body. (62) OJ-093-2004 and in the same sense, C-297-2004. (63) The establishment of Yellowstone National Park (declared in 1872 in the United States and commonly recognized as the first protected natural space) and Yosemite National Park (declared by Act of the United States Congress on June 30, 1864), was inspired by ideas of openness to the recreational use of natural resources. (See JORDANO FRAGA, Jesús. Medio Ambiente versus Desarrollo: Experiencias en el Derecho ambiental norteamericano, Revista de Estudios de la Administración Local y Autonómica, num. 264, 1994, pp. 725 and 726. In the same sense, John Neil, Stephen Wearing and Penny Figgis, who indicate that in the initial conception of national parks (parques nacionales), leisure occupied a more important role than conservation, within the functions of the park. Op. cit., p. 85. In our country, among the establishment of the first protected areas is the Ley Orgánica del Instituto Costarricense de Turismo, No. 1917 of July 30, 1955, still in force, which declared as national park (parque nacional) “the zones comprised in a radius of two kilometers around all the craters of the country’s volcanoes” with the main objective of taking advantage of and preserving those areas for the attraction of tourism, as can be read in the statement of grounds (exposición de motivos) of the bill presented before the Asamblea Legislativa by the then Minister of Foreign Affairs (Expediente Legislativo num. 944, February 10, 1955, p. 6). (64) GARCÍA VÍQUEZ, Randall. Biología de la conservación y áreas silvestres protegidas: situación actual y perspectivas en Costa Rica, Instituto Nacional de Biodiversidad, Heredia, 1997, p. 75. (65) PÉREZ DE LAS HERAS, Mónica. Op. cit., pp. 112 and 113. See, in the same sense, VIÑALS BLASCO, María José. Op. cit., p. 17 and STRASDAS, Wolfgang et al. Op. cit., p. 18. (66) PÉREZ DE LAS HERAS, Mónica. Op. cit., p. 17. (67) EUROPARC FEDERATION. Op. cit., p. 8. (68) See, in the same sense, World Tourism Organization (WTO). Op. cit., p. 44, where the need is noted, in similar circumstances, to limit the number of visitors to a protected area or some of its zones, including periodically closing it to the public. (69) MARTÍN MATEO, Ramón. Tratado de Derecho Ambiental, vol. III, Editorial Trivium, Madrid, 1997, pp. 315 and 316. (70) International Union for Conservation of Nature (IUCN). Guidelines for Protected Area Management Categories, Centre for National Parks and Protected Areas (CNPPA) - World Conservation Monitoring Centre (WCMC), IUCN, Cambridge, 1994, p. 185. In its document Guidelines: management of national parks and other protected areas for tourism. The WTO and UNEP maintain that “by definition, national parks must be open to the public.” Op. cit., p. 3. (71) International Union for Conservation of Nature (IUCN). Op. cit., pp. 195 and 211. Indicating that it is destined for the conservation and research of habitats and wildlife and “protected from all human activity, apart from scientific research.” Created by Decreto No. 10 of October 21, 1963, like the Nicolás Wessberg Absolute Nature Reserve, (created by Decreto 23701-MIRENEM of September 9, 1994), their creating norms record as the exclusive purpose protection and have the peculiarity, according to the Ministerio del Ambiente y Energía, that “the State, upon creating them, committed itself with the former owners and promoters of conservation on those lands, to protect them from all human influence (neither tourism, nor research, nor power plants, nor sophisticated constructions and with a maximum of two volunteers and two park rangers).” MINISTERIO DEL AMBIENTE Y ENERGÍA. El sistema nacional de Áreas de Conservación: evolución y perspectivas, Mercadeo SINAC-PNUD, San José, 2000, pp. 7 and 8. (72) STRASDAS, Wolfgang et al. Op. cit., p. 18. (73) NEIL, John, WEARING, Stephen and FIGGIS, Penny. Op. cit., p. 111. (74) Cited by PÉREZ DE LAS HERAS, Mónica. Op. cit., p. 128. (75) This Law understands tourist marina (marina turística) as: the set of installations, maritime or terrestrial, destined for the protection, shelter and provision of all kinds of services to recreational, tourist and sports vessels of any size, as well as to the visitors and users thereof; and tourist docking facilities (atracaderos turísticos) as: landing places, fixed or floating docks, ramps and other works necessary for the enjoyment and safety of tourists and the docking of minor recreational and sports vessels (Article 2). Article 1 of the Law excepts from the possibility of granting these concessions only mangrove (manglar) areas, national parks (parques nacionales) and biological reserves (reservas biológicas), but Article 3 of the Reglamento, provides in its subsection d): “...Zones that are officially subject to a management category defined by the Ley Orgánica del Ambiente No. 7554 of November 13, 1995 are excluded.” (76) Currently Carara National Park, by Decreto 27411-MINAE of November 18, 1998. (77) MILLER, Kenton. Planificación de Parques Nacionales para el Ecodesarrollo en Latinoamérica. Editorial Universidad Estatal a Distancia, UNED, San José, 1990, pp. 38 and 118. This author calls it: “Convention on the protection of nature and the conservation of fauna and flora in the Western Hemisphere,” however, from the comparison of the text approved by Ley No. 3763 and that included in this author’s book, on pages 113 to 118, it is concluded that these are differences in translation. OBANDO ACUÑA, for her part, calls it “Convención de Washington on the protection of flora, fauna and scenic beauty” in OBANDO ACUÑA, Vilma. Biodiversidad en Costa Rica: estado del conocimiento y gestión, Instituto Nacional de Biodiversidad, INBio, 2002, p. 46. (78) See Legal Opinion C-101-1983 of April 5. (79) Except in cases of installation of saltworks (salinas) (in which the elimination of mangrove (manglar) was authorized in accordance with technical criteria with a view to affecting the minimum area necessary for the construction of artificial canals) and aquaculture projects (where the alteration of mangrove (manglar) areas would be permitted for the construction of water intake canals with technically justified dimensions). Articles 3 and 4. (80) NEIL, John, WEARING, Stephen and FIGGIS, Penny. Op. cit., p. 112. (81) See World Tourism Organization (WTO). Op. cit., p. 12, NEWSOME, David et al. Op. cit., p. 302 and STRASDAS, Wolfgang et al. Op. cit., p. 24. (82) NEWSOME, David et al. Op. cit., p. 134. Moreover, while direct impacts, such as disturbances that cause animals to flee, are easily perceptible, indirect effects are only perceived in the long term, for example, changes in the fertility rate of certain species, or the alteration of habitats by eutrophication. Impacts may also be greater at certain times of the day or year (for example, during the breeding season). World Tourism Organization (WTO). Op. cit., p. 25. (83) For example, of migratory birds. (84) See point 3.2.1., vehicle passage. (85) CROSBY, Arturo and MOREDA, Adela. Op. cit., p. 57. PÉREZ DE LAS HERAS, Mónica. Conservando la naturaleza a través del turismo, Revista Ecosistemas, num. 2, 1992, p. 45. PÉREZ DE LAS HERAS, Mónica. El Ecoturismo ... pp. 118 and 119. See NEWSOME, David et al. Op. cit., pp. 53 et seq., who extensively develop the negative impacts of tourism in natural areas. World Tourism Organization (WTO). Op. cit., p. 14 and STRASDAS, Wolfgang et al. Op. cit., Anexo 1, p. A-4. (86) Roads or routes that penetrate the humid tropical forest (bosque tropical húmedo), for example, can even increase light levels, reducing humidity levels and causing microclimatic changes that affect flora and fauna; as well as facilitate the penetration of alien or exotic species. NEWSOME, David et al., Op. cit., p. 141. (87) CROSBY, Arturo and MOREDA, Adela. Op. cit., p. 57. PÉREZ DE LAS HERAS, Mónica. Conservando la naturaleza ... Op. cit., p. 45. PÉREZ DE LAS HERAS, Mónica. El Ecoturismo ... Op. cit., pp. 118 and 119. World Tourism Organization (WTO). Op. cit., p. 14 and STRASDAS, Wolfgang et al. Op. cit., Anexo 1, p. A-5. (88) CROSBY, Arturo and MOREDA, Adela. Op. cit., p. 57. NEWSOME, David et al., Op. cit., pp. 83 et seq. World Tourism Organization (WTO). Op. cit., p. 14 and STRASDAS, Wolfgang et al. Op. cit., Anexo 1, p. A-6. (89) NEWSOME, David et al. Op. cit., p. 15. (90) Where the activities that can be carried out must be established, indicating the optimal number of visitors for each, as well as the maximum number. PÉREZ DE LAS HERAS, Mónica. El Ecoturismo... Op. cit., p. 117. (91) The combination of the conservation of certain ecological and environmental values with public use, in areas usually characterized by great ecosystem fragility (since precisely their protection under official category is due to the representativeness or scarcity of their ecosystems or to the presence of endemic, threatened or endangered species of flora and/or fauna) is an important challenge for planners and managers. VIÑALS BLASCO, María José. Op. cit., p. 15. (92) VIÑALS BLASCO, María José. Op. cit., p. 28. And PULIDO FERNÁNDEZ, Jorge. Op. cit., p. 48. (93) PÉREZ DE LAS HERAS, Mónica. Conservando la naturaleza ... Op. cit., p. 48. (94) The unacceptable changes entailed by visitor use must be identified and management strategies developed that manage to maintain the impact produced by the arrival of tourists at acceptable levels, basing management decisions on the knowledge of the origins of the unacceptable impacts as well as the interrelationships of said impacts. See NEIL, John, WEARING, Stephen and FIGGIS, Penny. Op. cit., p. 103. (95) The establishment of formal review mechanisms is required to determine whether the activities carried out are sustainable over time and are not aggressive to the environment, for the introduction of the necessary adjustments. CROSBY, Arturo and MOREDA, Adela. Op. cit., p. 78. (96) FEDERATION OF NATURAL AND NATIONAL PARKS OF EUROPE (FPNNE). Seminar on tourism, public use and visitor services in protected natural spaces, Madrid, 1997, p. 7. (97) In the same sense, Martín Mateo adds: “It is to be desired that protected natural spaces be the object of more extensive planning, at least at the regional level, although we know the difficulties of rigorously addressing land-use planning (ordenación del territorio). But it is unquestionable that the space occupied by these areas must be subjected to singular planning…” Indicating that these specific plans must include, among other aspects: an inventory of the starting situation, objectives, zoning and assignment of specific uses. MARTÍN MATEO, Ramón. Op. cit., pp. 362 and 363. In contrast to the foregoing, in the National Report on the Sistema de Áreas Silvestres Protegidas, of February 2003—prepared for the First Mesoamerican Congress of Protected Areas, held in March in the city of Managua, as a prelude to the Fifth World Congress of Protected Areas of the International Union for Conservation of Nature—it is indicated that only five protected areas of our country have recently prepared (in-force) management plans. MINISTERIO DEL AMBIENTE Y ENERGÍA. Informe Nacional sobre el sistema de Áreas Silvestres Protegidas: Informe al Primer Congreso Mesoamericano de Áreas Protegidas, Managua, March 10-14, 2003, Sistema Nacional de Áreas de Conservación, unpublished, 2003, p. 8. Available on the Internet (Date: May 31, 2003): www.sinac.go.cr/asp/documentos/documentos.htm. (98) World Tourism Organization (WTO). Op. cit., pp. 21-26. (99) PÉREZ DE LAS HERAS, Mónica. El Ecoturismo... Op. cit., p. 120. VIÑALS BLASCO, María José. Op. cit., p. 18. (100) World Tourism Organization (WTO). Op. cit., p. 18. See, in the same sense: CROSBY, Arturo and MOREDA, Adela. Op. cit., p. 252. (101) See: World Tourism Organization (WTO). Op. cit., p. 19, STRASDAS, Wolfgang et al. Op. cit., p. 25, PÉREZ DE LAS HERAS, Mónica. El Ecoturismo... Op. cit., p. 120 and NEIL, John, WEARING, Stephen and FIGGIS, Penny. Op. cit., p. 99. (102) PÉREZ DE LAS HERAS, Mónica. El Ecoturismo ... Op. cit., p. 122. NEIL, John et al. Op. cit., p. 99 and STRASDAS, Wolfgang et al. Op. cit., p. 25 note that, depending on the hypotheses and values, what has been obtained are “very changing estimates of capacity” related to the types and levels of use, it being almost impossible to describe it in quantitative terms or translate it into a specific maximum number of visitors allowed in a protected area. (103) From the environmental impact analysis, a delimitation of the areas that are especially ecologically or socioculturally fragile is obtained, in which tourist use must be limited or restricted. STRASDAS, Wolfgang et al. Op. cit., p. 26, World Tourism Organization (WTO). Op. cit., p. 27. NEWSOME, David et al. Op. cit., pp. 20 and 197 and CROSBY, Arturo and MOREDA, Adela. Op. cit., pp. 59 and 253. (104) World Tourism Organization (WTO). Op. cit., pp. 26 and 27 and STRASDAS, Wolfgang et al. Op. cit., pp. 26-28. (105) World Tourism Organization (WTO). Op. cit., p. 27. (106) STRASDAS, Wolfgang et al. Op. cit., p. 27.