Coalición Floresta · Forest & Environmental Law Library
Español (source)Artículo 75.- La Junta de Administración Portuaria y de Desarrollo Económico de la Vertiente Atlántica continuará con el dominio sobre los terrenos que le fueron traspasados en virtud del artículo 41,inciso b) de la ley Nº 5337 de 27 de agosto de 1973, excepto en la zona marítimo terrestre correspondiente a ambos lados del sistema de canales principales que unen los puertos de Moín y Barra del Colorado. En esa zona regirán con pleno vigor las estipulaciones de esta ley.
Los canales principales son aquellas vías acuáticas que permiten la comunicación entre Moín y Barra del Colorado, cuyas secciones de recorrido son descritas por el Decreto N° 3729 del 3 de mayo de 1974, que declaró inaugurado el sistema de navegación fluvial de 112 km de canales naturales y artificiales, independientemente de si en algunos tramos del recorrido son denominados por nuestra cartografía oficial como estero, una laguna o río.
La zona marítimo terrestre de administración municipal en el Caribe norte es la contigua a ambos lados de los canales principales que unen Moín con Barra del Colorado, siempre y cuando esos terrenos no estén comprendidos en los supuestos de los artículos 13 de la Ley Forestal y 1º de Ley 2906 de 24 de noviembre de 1961.
English (translation)Article 75.- The Atlantic Port Administration and Economic Development Board shall continue to own the lands transferred to it by virtue of Article 41(b) of Law No. 5337 of August 27, 1973, except for the maritime terrestrial zone on both sides of the main canal system connecting the ports of Moín and Barra del Colorado. The provisions of this law shall apply fully in that zone.
The main canals are those waterways that allow communication between Moín and Barra del Colorado, whose route sections are described by Decree No. 3729 of May 3, 1974, which inaugurated the 112 km fluvial navigation system of natural and artificial canals, regardless of whether in some sections they are designated on official maps as estero, lagoon, or river.
The maritime terrestrial zone under municipal administration in the northern Caribbean is the area adjacent to both sides of the main canals connecting Moín and Barra del Colorado, provided these lands are not covered by Articles 13 of the Forestry Law and 1 of Law 2906 of November 24, 1961.
Interpretive opinion
Dictamen : 351 del 31/08/2006 C-351-2006 31 de agosto de 2006 Sra. Haydée Foster Benjamín Auditora interna Municipalidad de Matina Estimada señora: Con aprobación de la señora Procuradora General de la República, nos referimos a la consulta planteada sobre seis aspectos que estima necesarios para determinar los alcances del artículo 75 de la Ley N° 6043, y establecer los espacios de zona marítimo terrestre contiguos al sistema de canales que unen Moín con Barra del Colorado que administraría esa Municipalidad dentro de los límites de su jurisdicción. Las interrogantes a evacuar evidencian un tema cuyas implicaciones conlleva el análisis de la normativa sobre ordenamiento territorial, tutela del ambiente, ecoturismo, entre otros, y obligan a la reseña de importantes hechos histórico geográficos, y de la legislación dictada a través de los años, como hemos procedido en estudios anteriores (pronunciamientos OJ-050-2005 de 26 de abril de 2005, OJ-204-2005 de 12 de diciembre de 2005, OJ-042-2005 de 31 de marzo de 2005, OJ-045-2006 de 3 de abril de 2006), para que nuestro criterio sea útil a los operadores jurídicos con injerencia en la materia, pues no debemos olvidar que el "espacio costero es un ámbito en el que la concurrencia de competencias de diversas Administraciones Públicas resulta especialmente intensa y trascendente" (YEPES PIQUERAS, Víctor. Ordenación y Gestión del Territorio Turístico. Las Playas. Director de Colección David Blanquer, Edita Tirant Lo Blanch, Valencia 2002, p. 552). Ante ello, en el uso de las potestades conferidas por los artículos 4 de la Ley sobre la Zona Marítimo Terrestre y 3, inciso j) de nuestra Ley Orgánica, abordaremos varios escenarios para que la respuesta a las inquietudes se pondere conforme al esquema que exponemos a continuación. I.- BREVE RESEÑA HISTÓRICA SOBRE LA VERTIENTE DEL CARIBE, SUS COSTAS, LAGUNAS, CANALES, FLORA Y FAUNA 1) Algunos apuntes geológicos y geomorfológicos Desde el Cuaternario ([1]) los suelos de la llanura caribeña norte han sido formados con los sedimentos arrastrados por los numerosos ríos que discurren hacia el mar Caribe.([2]) Esos depósitos aluviales consisten en gran cantidad de lavas, piroclastos, cenizas y arenas.([3]) En las cercanías a la costa hay pequeños lomeríos, vestigios de archipiélagos que sirvieron de ancla a los sedimentos fluviales e impidieron su arrastre por las corrientes litorales, originándose la actual llanura de inundación. Esas corrientes han acordonado el material en dirección paralela a la de la costa, sobre todo entre la desembocadura del río San Juan y Puerto Limón, formando cordones litorales o restingas que encierran las lagunas típicas de este sector y ganan terreno al mar por la unión de esos cordones o por el relleno de esas lagunas en la trasplaya (FLORES SILVA, Eusebio. Geografía de Costa Rica, Editorial Universidad Estatal a Distancia, San José, Costa Rica, 1982, pp. 48-78). Las lomas y cerros cercanos a la costa son: cerro Coronel ([4]) (170 m) a 8.750 m. de la costa; Cocorí (250 m) a 19 kms de la playa; Tortuguero (119 m) a 700 m de costa, y Lomas de Sierpe Azules (311 m) a 9 kms del litoral (Hojas cartográficas: Colorado, Agua Fría y Tortuguero). El sedimento de los materiales provenientes del sistema fluvial y su distribución en la plataforma marina adyacente da origen a las denominadas costas de depositación (DENYER, Percy y CÁRDENES, Guaria. Costas marinas, en Geología de Costa Rica, Editorial Tecnológica de Costa Rica, Cartago, Costa Rica, 2000, p.199). Los numerosos humedales costeros y barras arenosas se extienden paralelamente a la costa en forma angosta y elongada, separadas de tierra firme por las lagunas, ensenadas y canales, y son parte del sistema de barra. La playa es parte de la barra. La barra constituye la playa actual y tiene una altura de unos 5 m, los canales un ancho máximo de 350 m (MADRIGAL, R. y ROJAS, E. Manual descriptivo del mapa geomorfológico de Costa Rica, Imprenta Nacional, San José, Costa Rica, 1980, citados por DENYER, Percy y CÁRDENES, Guaria. Costas marinas, en Geología de Costa Rica, Editorial Tecnológica de Costa Rica, Cartago, Costa Rica, 2000, pp. 203-205). Sobre el particular, comentaba PITTIER DORMOND, Henri François: "Casi todos los ríos de Costa Rica acarrean una masa considerable de aluviones, resultado principalmente de la fácil erosión de las rocas de origen eruptivo reciente que forman, por ejemplo, la Cordillera Volcánica. Como es natural los materiales más gruesos no llegan mucho más allá del pie de las cordilleras, en donde se detiene la impetuosidad de las corrientes. Las arenas más finas o se esparcen en la superficie de las llanuras en las inundaciones periódicas, o bien llegan hasta el mar. En el primer caso, aumentan la fertilidad del suelo; en el último, las corrientes marítimas y el eterno oleaje, rechazan parte de estos aluviones hacia la tierra y los distribuye a lo largo de la costa, formando así el llamado cordón litoral, especie de barrera más elevada que las partes más hacia el interior, a la cual se deben los esteros costaneros que se continúan con cortas interrupciones desde la boca del San Juan ([5]) hasta la de Sixaola,([6]) y los pantanos que ocupan partes importantes del litoral". (Capítulos escogidos de la Geografía Física y Prehistórica de Costa Rica, Museo Nacional, parte I, volumen I, Imprenta Nacional, San José, Costa Rica, 1942, p.12, Biblioteca Nacional, signatura CR 917.286/P689c). Con los aluviones cuaternarios la llanura litoral gana terreno al mar. El proceso se combina con la tectónica de solevantamiento por el choque entre las placas del Coco y del Caribe, donde la primera es subduccionada por la segunda ([7]) (PIERRE BERGOEING, Jean, Geomorfología de Costa Rica, Instituto Geográfico Nacional, Costa Rica, 1998, pp. 58, 79, 377-380). ([8]) Por ello, las costas presentan un nivel levemente superior al de las lagunas y canales internos, impidiendo el ingreso de las corrientes marinas y favoreciendo los hábitats ([9]) de la región: "En las llanuras costaneras, el nivel del terreno es a menudo ligeramente inferior al del océano, y solo la existencia del cordón litoral impide la invasión perenne de las olas. Las aguas pluviales del interior, periódicamente impelidas por el flujo en su éxito hacia el mar, se derraman en la llanura y dan lugar a extensos pantanos o swampos, cubiertos igualmente de vegetación arbórea, y que son el temor del hombre por favorecer el desarrollo del paludismo… La vegetación de las márgenes de los ríos es más escasa y menos desarrollada, también debido a los cambios continuos que causan las corrientes. Los tipos más característicos de esas distintas formaciones: selva tropical de lluvias perennes, pantanos costaneros, márgenes de los ríos y cordón litoral, llaman desde un principio la atención del naturalista" (PITTIER, Capítulos escogidos de la Geografía Física y Prehistórica de Costa Rica, p. 23). Desde el punto de vista hidrográfico, los ríos de la costa al norte del Caribe no tienen la capacidad necesaria para franquear los poderosos cordones litorales flandenses, y como vimos constituyen lagunas en sus desembocaduras. Forman una trama de meandros divagantes o sinuosos, que durante el período de crecidas cambian muchas veces de curso (PIERRE BERGOEING, Op. cit., pp. 51-54, 122, 125). "Desde la "Barra del Colorado" salen algunas lagunas costeñas que empiezan con la extensa laguna llamada "laguna Samai" y que se unen con la laguna del "Tortuguero" por medio del Caño que esta medio tapado por el Caño de la Palma…Se une al Este con la laguna de Parismina, la cual continua hasta el Pacuare. Desde el "Caño de la Palma" hasta "Matina" y desde allá hasta la unión con el "Estero de Moin", de la laguna existen solamente rastros. Más de una vez se ha pensado en abrir de nuevo este canal antiguo, porque ofrece una conexión fácil y sin peligro entre Moin y Greytown." (PITTIER, Henri, Costa Rica, su orografía e hidrografía, p. 311). El tipo de suelos presenta un drenaje pobre, sujeto a inundaciones periódicas, con pequeñas acumulaciones orgánicas en los valles aluviales y arenosos en las costas poco profundas (Mapa Limón: asociación de subgrupos de suelos de Costa Rica, Oficina de Planificación Sectorial Agropecuaria, marzo de 1978, escala 1:200.000. Biblioteca Joaquín García Monge de la Universidad Nacional Autónoma, signatura Nº 43). Así, por ejemplo, el uso actual del suelo entre Boca de Matina y Estero Madre de Dios es bosque de bajura con yolillaje ([10]) y vegetación hidromórfica. Esta zona de 3.310 hectáreas de suelo clase VIII, no reúne las condiciones mínimas para actividades de producción agropecuaria. Los suelos de ese tipo tienen utilidad como zonas para preservar la flora y fauna, reserva genética y belleza escénica (SENARA, Proyecto de Desarrollo Agrícola Integrado Limón, mayo de 1993, escala 1:50.000, citado por HERRERA CAIROL, Vivian, Cartografía y Clasificación de los Suelos de la Llanura Aluvial Delimitada por los Ríos Madres de Dios, Barbilla y Matina, tesis para optar al grado académico de Magister Scientiae, Sistemas Estudios de Posgrado en Ciencias Agrícolas y Recursos Naturales, Universidad de Costa Rica, p. 57, láminas 4/5 y 5/5. Biblioteca Nacional, signatura: Tesis 631.4/ H 5652 c CR). La vertiente se caracteriza por tener altas precipitaciones, más de 4000 mm, por la influencia directa de los vientos alisios provenientes del noroeste. El clima es tropical húmedo y la flora es propia de un bosque tropical húmedo (FLORES SILVA, Eusebio, Op. cit., pp.97, 103, 109). ([11]) El sector más lluvioso es el de Barra del Colorado con un promedio anual de 5579.8 mm, llegándose a constituir un bosque muy húmedo tropical (PIERRE BERGOEING, Op.cit., pp. 32, 38 y 46). Sin embargo, el desarrollo de actividades humanas no sostenibles pone en riesgo el equilibrio de los diversos ecosistemas: "El período actual, normalmente es un período biostásico donde la selva virgen, densa, debería dominar en todas partes en los sectores de clima tropical húmedo. La presencia de esta cobertura forestal es un factor determinante en la estabilización de las vertientes. Es lo que se produce desde hace 6.000 años y antes de la implantación de los españoles (los indígenas autóctonos vivían en perfecta armonía con la naturaleza). Es sobre todo el siglo XX, con sus tecnologías y su explosión demográfica que actúan como factores desestabilizadores, por lo tanto rexistásicos, que ponen en marcha procesos irreversibles de fuerte erosión de los suelos, por medio de la deforestación continua de la selva, malas prácticas agrícolas y acondicionamiento de espacios vírgenes con fines agrícolas, industriales o urbanos." (PIERRE BERGOEING, Op.cit., p. 81). 2) Época precolombina Entre 1200 a 1000 años a C. se desarrolló una intensa actividad comercial entre los pueblos aborígenes del Norte y del Sur de América. El territorio costarricense fue utilizado como puente de tránsito entre las culturas Ulmeka de México y la Chavín del Perú. Hacia los 300 años a C. se hallan las primeras evidencias de sedimentarización de grupos aborígenes de Costa Rica. (QUESADA LÓPEZ- CALLEJA, Ricardo. “Origen y Actualidad del Ser Costarricense, Migraciones Peruanas a Costa Rica”. Conferencias dictadas en el Museo Nacional de Costa Rica, setiembre de 1972, p. 55, citada por MAYOBANEX ORNES, Los Caminos del Indigenismo, Editorial Costa Rica, San José, Costa Rica, 1980, p. 19). Oscar Zamora Fonseca indica que 1000 años a C. nuestros habitantes habían consolidado algunos cultivos propios de la región (la yuca por ejemplo), dando paso a la vegecultura donde la aldea agrícola permitió la organización tribal (Historia Antigua de Costa Rica: surgimiento y caracterización de la primera civilización costarricense, Editorial de la Universidad de Costa Rica, San José, 1992, p.155). Sergio Chávez Chávez agrega que entre 1000 a C. a los 700 d C. privó el modo de vida aldeano, donde las relaciones humanas operaron bajo principios de igualdad, sin jerarquía determinante, ni excedentes notables de productos, que se caracterizan por ser alimentos vegetales. ( La Arqueología y los orígenes de nuestros antepasados, Nuestra Historia, fascículo 2, EUNED, San José, Costa Rica, 1991, pp. 31-32). Entre 500 a C. y 500 d C., surgió la preocupación por marcar diferencias entre los segmentos tribales y apareció la sociedad cacical, que se consolida en el período tardío (800-1550 d.C.). Así, la organización tribal evolucionó culturalmente y alcanzó un nivel de integración más complejo llamado cacicazgo, donde el régimen político regional fue determinado por una jerarquía social bien definida y compuesta por señores o caciques principales y otros subordinados. La organización política tuvo mayor capacidad económica, militar, productiva y cultural. Se sobrepasó el territorio de una aldea, a uno con la unión de varias bajo el control de un jefe (FONSECA ZAMORA, Oscar, La civilización antigua costarricense 800–1550 d.C., Nuestra Historia, fascículo 3, EUNED, San José, Costa Rica, 1991, pp.43-46; y del mismo autor, Historia Antigua de Costa Rica: surgimiento y caracterización de la primera civilización costarricense, pp. 156 y 180; IBARRA ROJAS, Eugenia, Las Sociedades Cacicales de Costa Rica (Siglo XVI), Editorial de la Universidad de Costa Rica, 2ed., San José, Costa Rica, 1996, p. 30).([12]) Por ello, los grupos aborígenes de las llanuras del Caribe, como en el resto del país, fueron denominados por los españoles con el nombre de los diferentes cacicazgos. Los Suerres ([13]) se localizaron entre el río San Juan y el Reventazón; los Pococís ([14]) del Reventazón al río Matina, y los Tariacas ([15]), del Matina al río Estrella.([16]) Los asentamientos eran dispersos, rodeados de bosque virgen, y la población se mantenía por debajo de la capacidad real del sustento del territorio, el cual dedicaban a la vegecultura, consistente en el cultivo de tubérculos como la yuca, el ñame y el camote, incluyéndose la recolección y aprovechamiento del aguacate, nance, pejibaye ([17]), guayabas, palmitos, zapotes, miel de abejas y cera, así la práctica de la caza y la pesca. Las áreas de cultivo eran pequeñas, y se iban desplazando conforme se ponía en práctica la rotación de cultivos y el barbecho. La vegecultura es muy estable, pues demanda menos nutrientes en los suelos y provoca menor erosión (MELÉNDEZ CHAVERRI, Carlos, Tipos de Población en Costa Rica a Mediados del Siglo XVI, Ministerio de Educación Pública, San José, Costa Rica, marzo-junio, 1964, en ANDE, Nº 33-37, agosto-diciembre, 1968, p. 46; FERRERO ACOSTA, Luis. Costa Rica Precolombina, Editorial Costa Rica, Biblioteca Patria, volumen 6, San José, Costa Rica, 1975, pp. 135 y 199; FERRERO ACOSTA, Luis. Entre el Pasado y el Futuro, Editorial Costa Rica, San José, Costa Rica, 1988, pp. 38, 44, 45; IBARRA ROJAS, Eugenia, y PAYNE IGLESIAS, Elizet, Costa Rica en el Siglo XVI: De las Sociedades Cacicales a la Sociedad Colonial, Nuestra Historia, fascículo 4, EUNED, San José, Costa Rica, 1991, p.9; CORRALES ULLOA, Francisco. Los Primeros Costarricenses, Museo Nacional de Costa Rica, San José, Costa Rica, 2001, pp. 22-23; IBARRA ROJAS, Eugenia, Op.cit., pp. 37-39). Sobre el paisaje de esta época tenemos: “El modo de vida indígena debió haber producido un paisaje particular, donde las grandes áreas naturales predominaban. En los valles los diferentes asentamientos, por los materiales empleados y por su arquitectura en equilibrio con los alrededores y accidentes naturales, no deben haber roto, mayormente, la continuidad de la riqueza natural. Pueblos principales, pueblos secundarios, casas de grupos de parentesco, pequeñas construcciones en las parcelas y sembradíos variados que poco a poco se mezclaban con las características naturales del entorno, deben haber producido una imagen de armonía antes que de ruptura, de relación antes que de separación con la naturaleza.” (FONSECA ZAMORA, Oscar, La civilización antigua costarricense 800–1550 d.C, p. 61). “En aquella época el territorio se caracteriza por una densidad boscosa muchísimo más acentuada que la actual. Ello implica mayor humedad y mayor caudal de aguas en los ríos. Las especies de flora y fauna son abundantes al contar con mayor posibilidad de alimentación y de protección contra los enemigos en la espesura de los bosques. Es un ambiente tropical agreste y abundante.” (IBARRA ROJAS, Eugenia, y PAYNE IGLESIAS, Elizet, Op.cit.,p.4). Los aborígenes del Caribe trabajaron muy bien el oro (labrado de aguilitas e idolillos), que junto con el cacao ([18]) intercambiaban con los mercaderes mejicanos para obtener mantas, camisas de algodón, espadas de madera con la navaja de pedernal. Es probable que los Suerres adquirieran el arte para labrar joyas de oro de los Muiscas de la América del Sur (SOLEY GUELL, Tomás, Compendio de Historia Económica y Hacendaria de Costa Rica, segunda edición, Editorial Costa Rica, San José, Costa Rica, 1975, pp. 23-24; FERRERO ACOSTA, Luis, Costa Rica Precolombina, pp. 198-199). ([19]) El comercio de trueque entre las culturas del norte y sur utilizaron Suerre región de intercambio. Los comerciantes entraron en contacto con sus pobladores (Fundación de Pastoral Aborigen, Instituto de las Tradiciones Sagradas, Op.cit., p.11). ([20]) En las travesías por mar usaron embarcaciones construidas con troncos de balsa y bejucos, clavos de pejibaye, e impulsadas por velas de algodón. Para los viajes en ríos y lagos se movilizaban en canoa (FONSECA ZAMORA, Oscar, La civilización antigua costarricense 800–1550 d.C., p. 58, y del mismo autor, Historia Antigua de Costa Rica, pp. 41-46). En cuanto a los sitios de hallazgos arqueológicos en la región del Suerre, entre el Reventazón y el río Jiménez tenemos: “Williamsburg” (400-900 D.C.); "Las Mercedes" ([21]) descubierto durante la construcción del ferrocarril al Atlántico ([22]) y donde un grupo considerable de piezas fue coleccionado por Minor Cooper Keith ([23]) con anterioridad a la legislación que demanializó nuestro patrimonio arqueológico ([24]); “ La Cabaña” (900-1500 D.C.); “Severo Ledezma” (500 A.C.) y “Anita Grande”, localizados entre 30 km y 37 km aproximadamente de la costa (GONZÁLEZ VÁSQUEZ, Fernando y GONZÁLEZ CHAVES, Alfredo, Poblados Amerindios de Costa Rica, Antecedentes Arqueológicos e Históricos, Editorial de la Universidad de Costa Rica, San José, Costa Rica, 1992, pp. 27-44 y Mapa Sitios Arqueológicos Sector Atlántico Central, p. 26. Biblioteca Nacional, signatura CR 728.64/G643p; Hojas Cartográficas Guácimo y California). Actualmente, según la Lista Oficial Comunidades Indígenas y Reservas Indígenas del País, hay veintidós reservas indígenas correspondientes a ocho grupos étnicos: 1) Bribrí (Salitre, Cabagra, Bribrí de Talamanca y Kekoldi o Cocles); 2) Cabécar (Chirripó, Bajo Chirripó, Nairi-Awairi, Tayni, Telire, Cabécar de Talamanca y Ujarrás); 3) Guaymí (Guaymí de Coto Brus, Abrojo de Montezuma, Conteburica y Guaymí de Osa); 4) Brunca (Boruca y Curré); 5) Térraba (Térraba); 6) Huetar o Pacacua (Quitirrisí y Zapatón); 7) Maleku o Guatuso (Guatuso) y 8) Chorotega (Matambú) (Decreto No. 20645 de 16 de agosto de 1991, La Gaceta N° 168 del 5 de setiembre de 1991).([25]) 3) Período colonial Nuestras aguas costeras en el Caribe fueron navegadas por Cristóbal Colón en la carabela ([26]) Capitana ([27]). Con su hijo Hernando de trece años y su hermano el Adelantado Bartolomé, fondeó en su último y cuarto viaje, según opinión de Cleto González Víquez y Ricardo Fernández Guardia, en Limón (Cariarí o Cariay) ([28]) el domingo 18 de setiembre de 1502([29]), frente a la isla La Uvita (Quiribrí) ([30]) a la que llamó “ La Huerta”, con el propósito de reparar los barcos y se proveerse de bastimentos ([31]) en una tierra cubierta de espléndidos bosques y frescos ríos. Fueron recibidos por nativos de buen entendimiento que utilizaban adornos de oro (guanines) en forma de aguilillas colgadas al cuello, entre otras artes. El 5 de octubre de ese año, zarparon para la Bahía Zarabaro, Zorobaró, ([32]) Cerebaro o Carambaru, Bahía del Almirante, Bocas del Toro, donde arribaron el día siguiente y permanecieron hasta el 19 de octubre. ([33]) (El Noticiero, Nº 991, 27 de setiembre de 1905, citado por Ricardo Fernández Guardia, El Pueblo de Cariay y puerto Limón, en Páginas Ilustradas, Nº 167, San José, Costa Rica, 12 de octubre de 1907, p. 2714. Del mismo autor, El Descubrimiento y la Conquista, pp. 32-36. FERNÁNDEZ BONILLA, León, Historia de Costa Rica, pp. 18-22, 252). ([34]) Sobre la fauna de nuestro territorio apuntó Colón: “Animalias menudas y grandes hay hartas y muy diversas de las nuestras. Dos puercos hube yo en presente, y un perro de Irlanda no osaba esperarlos. Un ballestero había herido una animalia, que se parece á gato paul, salvo que es mucho más grande, y el rostro de hombre…Gallinas muy grandes y la pluma como lana vide hartas. Leones, ciervos, corzos otro tanto, y así aves.” (Fernández de Navarrete, Martín, Op.cit., p. 455). En cuanto a la flora, el cronista de la época Pedro Mártir de Anglería (Décadas del Nuevo Mundo), relató: “… está el puerto de Cariai, que el propio Almirante llamó “Mirobalano” ([35]), porque este árbol abunda allí”. Sobre la fauna mencionó los monos grandes de largo y fuerte rabo, además acotó: “…otros cazadores trajeron un jabalí de las lagunas que había en la costa, pues el deseo de comer carne los obligaba a explorar las playas”, y refirió otros desconocidos para ellos, pues los catalogaban como monstruos que cría nuestra tierra. (Colección de Documentos para la Historia de Costa Rica relativos al cuarto y último viaje de Cristóbal Colón, p. 133). Por su parte, Diego de Porras, acompañante de Colón: “llegó una provincia que se nombra Cariay, aquí viemos puercos y gatos grandes monteses” (Relación hecha del Viage e de la Tierra descubierta por el Admirante Cristóbal Colón, Ibídem, p.44). Es probable que durante la estadía, visitaran también en pequeñas embarcaciones el sector hoy conocido de Moín, pues en un informe de 1675 de Fernando Francisco de Escobedo sobre nuestra provincia señaló: “Muy cerca de este Portete entra un río que llaman del Caray, que forma una vaía grande con la entrada breve y corta, y en ella se forma una isleta muy apropósito para fortificación con que se resguarden dos canales que entran en la vaía: ay aquí grandísima copia de todo género de pescado y en especial de Tortuga, que el principal bastimento de los Piratas para sus navegaciones y abastecer á Jamaica. Seis leguas de estos puertos corren dos ríos que llaman Suerre y Matina”. (FERNÁNDEZ BONILLA, León, Conquista y Poblamiento en el Siglo XVI, Relaciones Histórico-Geográficas, p. 362). (El destacado es nuestro). Nótese que en Moín ha habido lagunas y canales. ([36]) Sobre la vestimenta de los nativos de Cariay señaló Colón: “Allí van vestidos; y en aquela provincia vida sábanas grandes de algodon, labradas de muy sotiles labores; otras pintadas muy sútilmente á colores con pinceles” (Fernández de Navarrete, Martín, Op.cit., p. 455). (Ver supra nota 35). En cuanto a registros de hallazgos arqueológicos, según dataciones obtenidas por el Museo Nacional y la Universidad de Costa Rica, tenemos como los más cercanos a la zona de comentario: uno a 500 m de la bahía de Portete, otro a 100 m de playa Bonita, el tercero a 650 m de la desembocadura del río Moín y el cuarto a 1.5 km de playa Bonita y 3.5 km del centro de Limón. Además, hay 6 registros relativamente cercanos a Pueblo Nuevo de Limón: 1 (3.250 m), 2 (3.5 km), 3 (4 km), 4 (4.750 m), 5 (5.750 m) y 6 (6 km). (Departamento de Antropología e Historia del Museo Nacional, hojas cartográficas Moín y Río Banano; Vázquez Leiva, Ricardo, Com. Pers, 17 de mayo de 2006). Lo anterior no descarta el hecho de que halla más sitios con bienes arqueológicos, pues la investigación en esta materia es a todas luces una tarea inconclusa. ([37]) En los documentos oficiales de 1539, nuestro territorio fue denominado por primera vez Costa Rica, cuando el doctor Francisco Pérez de Robles, presidente de la Audiencia de Panamá, nombró a Hernán Sánchez de Badajoz con las mercedes que ostentaba Felipe Gutiérrez como adelantado y mariscal de Costa Rica. (FERNÁNDEZ GUARDIA, Ricardo, El Descubrimiento y la Conquista, pp. 75, 76 y 159). ([38]) En 1540, Rodrigo de Contreras descubrió el río Suerre (río Reventazón) ([39]). En 1543 Diego de Gutiérrez de San Pedro lo recorrió y 6 millas adentro de su desembocadura encontró los ranchos deshabitados de los amerindios y fundó la Villa de Santiago. De ello informó al Rey el 22 de noviembre de 1543. El 4 de octubre de 1544, a 30 millas de la costa, en la comarca de Suerre ([40]) Gutiérrez se alojó en la casa ovalada del cacique, hecha de cañas con techo de palmas bien trenzadas, y fundó la Villa de San Francisco. En diciembre de 1544 los aborígenes al mando del cacique Guarco ([41]) le dieron muerte en el Valle de Tayut (entre los pueblos de Tuis y Chirripó) ([42]) (FERNÁNDEZ GUARDIA, Ricardo, El Descubrimiento y la Conquista, pp. 88-99, 94; FERNÁNDEZ BONILLA, León, Historia de Costa Rica, pp. 51-52; CASTRO y TOSI, Norberto, Los Caciques de Costa Rica bajo la monarquía española, Boletín Nº 36 de la Asociación de Amigos del Museo, 7 de mayo de 1968, Apéndice: Vista general del desarrollo del cacicazgo en Costa Rica bajo la Monarquía Española, en ANDE, Nº 33-37, agosto-diciembre, 1968, p. 38). El milanés Gerolamo Benzoni, uno de los seis acompañantes de Diego de Gutiérrez que sobrevivió a la expedición ([43]), describió sus experiencias al regresar a Europa. Sobre las tortugas que había a lo largo de la costa hacia la desembocadura del Suerre, anotó: "…muchas tortugas de desmesurado tamaño, de las que, por espacio de cuatro meses, se halla muy gran copia en la playa, porque vienen á poner huevos á tierra entre la arena, como lo hacen los cocodrilos; y después nacen con el gran calor del sol." ([44]) (Dell" Historie del Mondo Nuovo, lib. II, Venetia, 1572, citado por FERNÁNDEZ BONILLA, León, Historia de Costa Rica, pp. 52, 56). Más adelante, en un relato de gran valor, Benzoni refiere sobre las costumbres de los naturales de la provincia de Suerre: “No comen carne humana: su lengua es bonísima de aprender: á la tierra llaman isca; á los hombres chichi, á la enfermedad stasa, al oro quiaruela." Sobre la fauna que apreció, no difiere de la observada por Colón en 1502, pues mencionó puercos monteses, algunos leones ([45]) y tigres feroces ([46]), pero tímidos porque huyen al ver a un hombre, serpientes de gran tamaño ([47]), muchos monos ([48]), dantas ([49]), marsupiales ([50]), murciélagos ([51]) y las siguientes aves ([52]): pavonas, faisanes y perdices (citado por FERNÁNDEZ BONILLA, León, Historia de Costa Rica, p. 57). En 1561, Alfonso de Anguciana de Gamboa trasladó de Bocas del Toro (Bahía de Zorobaró) al Puerto de Suerre la Villa del Castillo de Austria. (FERRERO ACOSTA, Luis, Entre el Pasado y el Futuro, p. 102). ([53]) Las villas reseñadas fueron prontamente abandonadas por el clima mortífero y la falta de víveres. Además, ciertas fundaciones de los conquistadores se reducían a levantar un acta de escribano. En mayo de 1564, Juan Vásquez de Coronado descubrió el río Matina ([54]), llamado luego por los conquistadores de Los Carpinteros; sin embargo, prevaleció el nombre indígena (NORIEGA, Félix, Op.cit., p. 9; GONZÁLEZ VÍQUEZ, Cleto, Apuntes sobre Geografía Histórica de Costa Rica, pp. 16-24, 40; FERNÁNDEZ BONILLA, León, Conquista y Poblamiento en el Siglo XVI, p. 400; FERRERO ACOSTA, Luis, Entre el Pasado y el Futuro, p. 102). Para 1569 la población de aborígenes en Pococí se estimaba en 50. (THIEL, Bernardo Augusto, Monografía de la población de la República de Costa Rica en el siglo XIX, Octubre de 1900, en Población de Costa Rica y Orígenes de los Costarricenses, Editorial Costa Rica, Biblioteca Patria, volumen 5, 1977, pp. 50). Ferrero Acosta sostiene que a raíz de las huestes de Gutiérrez los Pococís se extinguieron en 1593. (Entre el Pasado y el Futuro, p. 74). En 1604 el puerto de Suerre, abierto desde 1576, fue saqueado y quemado por piratas ingleses y holandeses. (FERNÁNDEZ GUARDIA, Ricardo, Cartilla Histórica de Costa Rica, Imprenta LIL, S.A., San José, Costa Rica, 1992, p. 53). El 2 de enero de 1632, el Teniente Capitán de la Provincia, Antonio Rodríguez Moreno, informó que el puerto del mar del Norte, llamado Suerre, distaba de Cartago a más de treinta leguas de camino muy malo, todo de montaña, pantanos y despoblado. (FERNÁNDEZ BONILLA, León, Asentamiento, Hacienda y Gobierno, Editorial Costa Rica, Biblioteca Patria, volumen 3, San José, Costa Rica, 1977, pp. 297-298). En 1633, el río Suerre, aprovechando lo bajo de los terrenos, reventó bifurcando sus aguas unas siete leguas antes de llegar al mar, y por eso comenzó a hablarse del paraje La Reventazón. Sus aguas empezaron a discurrir por el Parismina, pero en 1651 regresaron al antiguo cauce del Suerre junto con las del Parismina, y el puerto se restableció (GONZALEZ VIQUEZ, Op.cit., pp. 24-25, 32-37; Archivo Nacional, signatura: 5380-CC). En 1610 el fraile Agustín de Zevallos escribía al Rey: “ La Provincia de Costa Rica, fin y rremate del rreyno de Nueva España, por la parte del oriente y vezina al rreyno de Tierra Firme, ques Panamá Cartagena…Por la costa de la mar del norte está poblada de mucha gente de diferentes naciones y que vive en palenques, que son fuertes hechos á su modo…Usan en la guerra de lanças pequeñas arrojadizas, que tiran con mucha fuerza y certeça, y algunos dellos usan arco y flechas de que tanbién son diestros. Es gente robusta y para mucho trabaxo...Es toda esta costa, que desde el rrío Tariric corre hasta el Escudo de Veragua por más de sesenta leguas, tierra muy apacible, y aunque caliente, no con esceso que dé pena; de lindas aguas y rríos caudalosos. Tierra fértil y que produce con ventajas todas las semillas y plantas de desta rregión…Abunda de cacao, y de lo mejor del rreyno en cantidad y calidad; mucha miel y cera, pita, çarçaparrilla y cabuya, de que hazen xarcia para los navíos de aquella costa y los que navegan la del sur. Y de lo que más abunda es oro…rropas de algodón muy labradas: ó pieças de oro, águilas, lagartillos, sapos, arañas, medallas, patenas y otras hechuras, que de todos géneros labran, vaciando de sus moldes el oro derretido en crisoles de barro…Y la mayor fuerça de oro es en las lomas de Corotapa sobre la misma baiya á la parte que cae el rrío del Estrella, rrío prodigioso y el más rrico del mundo, cuyas arenas son de oro, defendido y guardado de una nación belicosa que vive sobre sus márgenes por la parte que entra en el mar, llamada los Horobaros…Tiene además desto esta dicha costa muchos puertos, ansí en los rríos que son grandes, como en la baiya del Almirante y Bocas del Drago, fondables y seguros, y sobre ellos infinidad de maderas boníssimas, porque ay cedros, laureles, robles, marías y otros árboles conoscidos y provechosos…Toda esta grandeza desta tierra está perdida por ser pocos los españoles que Costa Rica tiene...” (FERNÁNDEZ BONILLA, León, Conquista y Poblamiento en el Siglo XVI, Relaciones Histórico-Geográficas, pp. 353-356). En 1637, el gobernador Gregorio de Sandoval ingresó por el puerto de Matina a ejercer su cargo. Construyó una aduana e hizo reparar el camino que conducía al puerto, el cual una vez abierto permitió exportar harina y bizcocho a Cartagena y Portobelo (FERNÁNDEZ GUARDIA, Ricardo, Cartilla Histórica de Costa Rica, p. 52; Archivo Nacional, signatura: 5380-CC). En esta época se iniciaron las plantaciones de cacao en el valle de Matina: "A mediados del siglo XVII llevóse a cabo la plantación de cacaotales en las vegas de los ríos Matina y Barbilla, con tan feliz resultado que a principios del siglo siguiente se encontraba en aquellos ubérrimos valles la casi total riqueza de la Provincia" (PÉREZ ZELEDÓN, Pedro, Gregorio José Ramírez y otros ensayos, Editorial Costa Rica, San José, 1971, pp. 95). “La explotación agrícola del cacao en Matina, se inició por lo que parece como agricultura en pequeña escala, al mediar el siglo XVI. La primera referencia documental que alude a una plantación formal de cacao en la zona, data del año 1657” (MELÉNDEZ, Carlos, Costa Rica: Tierra y Poblamiento en la Colonia, Editorial Costa Rica, 1977, p. 79). El 12 de mayo de 1659, el gobernador Andrés Arias Maldonado y Velazco, en busca de un nuevo puerto visitó Cariari (Limón), pues el de Suerre tenía muy malas condiciones, y en su barra y boca se habían perdido muchas fragatas. Arias Maldonado encontró la tribu de los tariacas o cariacas e informó al Rey el 8 de julio de ese año.([55]) (FERNÁNDEZ GUARDIA, Ricardo, el Descubrimiento y la Conquista, p. 179; Crónicas Coloniales, Editorial Costa Rica, San José, 1991, p. 129). En 1663 una de las lanchas del gobernador Rodrigo Arias Maldonado se fue a pique, ahogándose dos hombres (FERNÁNDEZ BONILLA, León, Historia de Costa Rica, pp. 111-112). El 20 de mayo de 1665, el gobernador Juan de Obregón solicitó al Rey dos torres para defensa de las playas del Norte constantemente atacadas por corsarios, de quienes era muy deseada la provincia por su comunicación con ambos mares. Por real cédula del 4 de junio de 1667, el Rey comunicó al gobernador Juan Francisco Sáenz Vásquez que había ordenado a la Audiencia de Guatemala destinar $20.000 para la construcción de las dos torres (Archivo Nacional, signatura 1078-CO Folio 166). Ver supra nota 43). Entre 1665 y 1669, y nuevamente en 1676, los zambos mosquitos ([56]) aliados con los ingleses establecidos en Jamaica, y además bucaneros franceses, saquearon las plantaciones de cacao en Matina y secuestraron a quienes las atendían (FERNÁNDEZ, León, Historia de Costa Rica, pp. 113-118; FERNÁNDEZ GUARDIA, Ricardo, Cartilla Histórica de Costa Rica, pp. 54-56). ([57]) En 1674 el gobernador Sáenz Vásquez propuso hacer un castillo de cal y piedra en la boca del río Matina para defender las costas (Archivo Nacional, signatura 5220-CC). ([58]) La real cédula del 4 de junio de 1677 ordenó a la Audiencia de Guatemala construir dos torres para el resguardo de Costa Rica, destinando 2 mil pesos. La cédula del 27 de setiembre de 1681 ordenó nuevamente construir las torres o un fortín en un islote del río y Puerto de Matina, imponiéndose además un real por cada pie de cacao en el valle, siendo más de 60 mil árboles los que fructificaban (Archivo Nacional, signatura: 1078-CO, folio 270; FERNÁNDEZ BONILLA, León, Historia de Costa Rica, pp. 120-121; FERNÁNDEZ GUARDIA, Ricardo, Crónicas Coloniales, pp. 129-130). El 31 de diciembre de 1682, el gobernador Miguel Gómez de Lara informaba que el puerto de Suerre había sido utilizado en el pasado por muchas embarcaciones procedentes de Cartagena y Portobelo, llegando hasta el río que llaman La Reventazón, que hoy desagua en el río Ximénez ([59]) (FERNÁNDEZ BONILLA, León, Historia de Costa Rica, pp. 130-131). El 10 de enero de 1687 se emitió la Real Provisión para cumplir la Cédula Real de 14 de mayo de 1686 con instrucciones para librar las costas de la piratería. (Archivo Nacional, signatura 1078-CO, folio 307). ([60]) Para 1700, la población nativa se había diezmado, producto de las enfermedades como la viruela y los trabajos forzados a los que fue sometida. Muchos aborígenes huyeron hacia las llanuras del norte y la Cordillera de Talamanca, donde los conquistadores no lograron un permanente control. En estas regiones, las culturas nativas sobrevivieron hasta la época republicana (THIEL, Op. cit., p. 66; GAGINI, Carlos, La Rápida Extinción de los Indios de Costa Rica, Colección Ariel, volumen 10, 1917, pp. 352-354. Biblioteca Nacional, signatura: 860.5 / c C.R; FLOY Troy, The Anglo-Spanish Struggle for Mosquitia. University de New Mexico Press, Albuquerque, 1967, pp. 41-53, 87-100, citado por HALL, Carolyn, Op.cit., p. 71). También para esa fecha se había incrementado el mestizaje y la inmigración. En Matina, entre españoles y ladinos sumaban 1981, indios 124, mestizos 48, negros 100, mulatos y zambos 100, total 2353. (THIEL, Op.cit., p. 67). Sobre la temática, en dictamen C-228-99 del 19 de noviembre de 1999, se indicó: “Para nadie es desconocido que el proceso de conquista y colonizaje español en tierras americanas tuvo nefastas consecuencias para las civilizaciones ya presentes con anterioridad en ellas. Los arduos trabajos a que fueron sometidos los indios (así denominados por los españoles) bajo institutos que, como la encomienda o la mita, disfrazaban auténticos regímenes de esclavitud; así como la influencia de nuevas enfermedades, entre las principales causas, terminaron por ocasionar lamentablemente una reducción significativa de las poblaciones, y por ende, la paralización de su desarrollo cultural. Conforme fue avanzando el período colonial se hizo patente cómo los españoles y los criollos (descendientes de aquellos nacidos en las Indias) se fueron apoderando de las tierras más aptas para la producción agropecuaria y el asentamiento de poblados. Muchos indígenas, por su parte, celosos de guardar sus costumbres y de no someterse a las imposiciones del hombre blanco, buscaron como refugio tierras cada vez más inaccesibles para éste, pero que les implicaron, al mismo tiempo, condiciones de vida más difíciles”. El 15 de marzo de 1719, el gobernador Diego de la Haya Fernández le escribió al Rey: "Los tratos y comercios de esta provincia son muy cortos y de poca sustancia para sus vecinos; la razón es porque el zurrón de cacao, que vale en toda ella 25 pesos, para sacarlo del valle de Matina á la ciudad de Cartago tiene de costo 6 pesos, y para dársele alguna salida es necesario traficarlo á la provincia de Nicaragua, y para esto se paga 1 peso de derechos y otros 5 de conducirlo, con que, en lugar de tener algún adelantamiento, se atrasan, perdiendo más de la mitad de su valor…la moneda corriente es el cacao ([61]), sin que se conozca el real de plata en lo presente en toda ella, ni haberse podido descubrir de donde tuvo la derivación y título de Costa Rica siendo tan sumamente pobre".(FERNÁNDEZ BONILLA, León, Historia de Costa Rica, pp. 154-155). (Ver supra nota 38). El 17 de abril de 1724, los mosquitos invadieron nuevamente el valle y saquearon las haciendas, llevándose 500 zurrones de cacao, 12 esclavos negros y 18 hombres libres (Archivo Nacional, signatura: 303-CO). Para 1728 el comercio de Matina con Portobelo y Cartagena se hallaba enteramente perdido y la exportación de cacao había disminuido por los robos que de las cosechas hacían los zambos mosquitos. También para esa época, ya se contaba con registros de que las bocas de los ríos Matina y Suerre en algunas ocasiones se abrían y en otras se cerraban. La playa localizada entre las desembocaduras de ambos ríos se denominó San Patricio (FERNÁNDEZ BONILLA, León, Historia de Costa Rica, pp. 164-166). El 14 de marzo de 1736, el Procurador Síndico General, Juan José de Cuende, levantó informe para determinar que la provincia nunca había pagado alcabala del viento por privilegio, que las haciendas de cacao en Matina se habían sembrado desde hacía 80 años, y ya no fructificaban como antes por estar viejos y mal cultivados por la falta de indios, y que desde hacía 12 años la crecida del río se había llevado una tercera parte de los plantados (FERNÁNDEZ BONILLA, León, Asentamiento, Hacienda y Gobierno, p. 343). El 2 de octubre de 1736, el Gobernador de Guatemala solicitó al de Costa Rica informe sobre el costo para construir un fortín en la costa del norte. Con ese propósito, el martes 17 de setiembre de 1737 el Gobernador Francisco Antonio de Carrandi y Menán inició en Cartago una gira a Matina. Señaló que entre la Capital y la boca del Matina hay "cuarenta leguas de despoblado, impertansibles caminos y abundantes ríos caudalosos." A la barra llegó el domingo 29 de ese mes.([62]) (FERNÁNDEZ BONILLA, León, Indios, Reducciones y Cacao, pp. 331, 334 y 355. Archivo Nacional, signaturas, 392-CO y 534-CC). Entre el 29 y el 30 de setiembre de 1737 Carrandi y sus oficiales analizaron las bocas de los ríos Suerre, Pacuare, Matina ([63]) y Moín ([64]), en busca del mejor lugar donde hacer el fuerte para contrarrestar las invasiones de los zambos mosquitos, y de piedras y cal para construirlo, sin éxito en esto último. Sobre la boca del río Suerre, el gobernador apuntó que tenía de fondo 5 varas (3.44 m). En cuanto a Moín lo describió como un terreno con bosques pantanosos, y dos esteros o caños de agua dulce que forman su río, navegable en canoa. Destacó también la hermosura de su ensenada y puerto. (FERNÁNDEZ BONILLA, León, Colección de Documentos para la Historia de Costa Rica, publicados por Ricardo Fernández Guardia, volumen IX, Imprenta Viuda de Luis Tasso, Barcelona, 1907, pp. 273, 274, 311-314, Biblioteca Nacional, signatura: CR 972.86/F363c; Archivo Nacional, signaturas, 392-CO y 534-CC). El martes 1º de octubre de 1737 en la desembocadura del Matina el gobernador anotó: "...sobre la boca y barra del Río de Matina, á la banda del Sur, fortificándome lo mejor y más breve que pude de estacada y cestón, hice vista ocular y reconocimiento de todos los terrenos de una y otra parte de dicha Boca y Barra, Esteros, orillas y bancos de dicho Río, haciendo de todo tosco diseño en borrador, para darle alguna curiosidad en esta Ciudad, como lo califica la exacta y menuda diligencia que de todo escribí en dicho paraje...” ([65]). Luego, Carrandi agregó: “...de donde decampé á los 2 del dicho mes de Octubre, deshaciendo y arrojando al Río dicha estacada, retirándome al Valle, donde en tres de dicho mes los avaluadores hicieron el cálculo y costos de los materiales que discurrieron á propósito para la construcción del dicho Fuerte." (FERNÁNDEZ BONILLA, León, Colección de Documentos para la Historia de Costa Rica, publicados por Ricardo Fernández Guardia, p. 283). Carrandi mencionó además las numerosas tortugas grandes que salen a las playas y los bosques pantanosos constituidos con gruesos y erguidos árboles de cativo de mucha resina. ([66]) (FERNÁNDEZ BONILLA, León, Indios, Reducciones y Cacao, pp. 273, 343, 359, 361). El 30 de abril de 1739 se expidió otra real cédula que ordenó construir las fortificaciones en la boca del río Matina (FERNÁNDEZ BONILLA, León, Historia de Costa Rica, Editorial Costa Rica, Biblioteca Patria, volumen 7, San José, Costa Rica, 1975, p. 174; FERNÁNDEZ GUARDIA, Ricardo, Crónicas Coloniales, Editorial Costa Rica, San José, 1991, p. 131). El 18 de febrero de 1741 José de Sierra, oriundo de Santa María de España, y Teniente de Infantería, inició la construcción del fuerte, obra que concluyó el 11 de abril de 1742, con un costo de 39.000 pesos (PÉREZ ZELEDÓN, Pedro, Op.cit., pp. 99-101 ([67]); Archivo Nacional, Inventarios de armas y herramientas del Fuerte, signatura 3562-CC). El fuerte, denominado de San Fernando, limitaba al norte con el río Matina con un frente de 22 toesas (42.81 m), y un fondo de 28 toesas (54.49 m). Estuvo ubicado 43 toesas (83.68 m) al oeste del actual canal a Moín, y 270 toesas (525 m) al oeste de la playa del mar del Norte o de las Antillas (Caribe). ([68]) El Ingeniero Director de los Reales Ejércitos, Luis Diez Navarro, visitó el Fuerte de San Fernando el 6 de febrero de 1744 (Archivo Nacional, signatura: 273-GA). El 28 de agosto de ese año informó sobre su ubicación y condiciones, ([69]) así como de las ordenanzas que debían regirlo (Archivo Nacional, signatura: 274-GA), reiteradas por el Presidente de la Audiencia de Guatemala, Thomás de Rivera y Santa Cruz, el 10 de octubre de 1744 (Archivo Nacional, signatura: 1080-CO). El 13 de agosto de 1747, alrededor de las 11 del día, la fortaleza fue tomada en el sector suroeste por ingleses y zambos luego de atravesar la montaña y una ciénaga de teonsito, especie de yerba alta en la cual permanecieron por 5 días aguardando el mejor momento para el ataque. Ingresaron primeramente al recinto por el Baluarte de Santa Bárbara, donde derribaron seis estacas en mal estado a causa de la humedad. (Archivo Nacional, signaturas: 482-CO, 483-CO, 226-CC, 292-GA y 494-GA; FERNÁNDEZ BONILLA, León, Indios, Reducciones y el Cacao, pp. 376-428). Pedro Pérez Zeledón afirmó que el ataque al Fuerte de San Fernando estuvo a cargo del Capitán Thomás Owens, que con 45 soldados ingleses y otros zambos mosquitos desembarcaron en Portete ([70]) y penetraron por Moín, cuya vigía estaba desprotegida, y llegaron al fuerte a través de la espesura y extensa ciénaga ubicada por su lindero sur, reduciéndolo a cenizas y escombros. ([71]) Además, señaló que con su pérdida las haciendas de los moradores de Cartago vinieron a menos cada año y su abandono era absoluto en vísperas de la independencia (Op. cit., pp. 106-116). En 1751, el obispo Pedro Agustín Morel de Santa Cruz visitó nuestro territorio, en su informe del 8 de setiembre de 1752 dirigido al rey Fernando VI señaló: “Hállase, por último, en la provincia de Costa Rica, un valle nombrado Matina, muy conocido por el fruto de cacao tan exquisito que produce. Dista de la capital treinta leguas á la banda del Norte. Tiene su iglesia de paja y por titular á la Concepción…Es sumamente cálido y húmedo, y las lluvias muy continuas: de estas causas dimanan enfermedades y fiebres malignas…Estos accidentes y las repetidas invasiones del Zambo Mosquito, han servido de impedimento para que los vecinos de Cartago hayan formado pueblos en el mencionado valle; sólo entran en él pocos días á ver sus haciendas de cacao, que son ciento cuarenta y dos, situadas sobre las orillas de los ríos Barvilla y Carpintero…Hallábanse en algún modo asegurados con la erección del Castillo de San Fernando, que estaba en la boca del mencionado río Carpintero; faltóles este asilo, porque enteramente fue destruído por los ingleses el año de cuarenta y siete; desde entonces estos extranjeros se han hecho dueños del cacao de Matina. En el tiempo de las cosechas vienen á la costa, y á cambio de sus mercancías cargan con el que quieren. Los dueños se hallan precisados á entregarlo, porque si resisten son atropellados por medio de las armas. Muchas veces antes que llegue este caso, suelen experimentar otra calamidad mayor, y es que los Zambos se roban el fruto y á los criados. Todo lo referido, en fin es irremediable, porque aunque el Gobernador de Cartago nombre allí un teniente, ó no asiste, ó se halla sin gente de que valerse. De la capital tampoco pueden acudir con prontitud á la defensa, porque los caminos no lo permiten; son tan ásperos que las realidades parecen ponderación” (FERNÁNDEZ BONILLA, León, Conquista y Poblamiento en el Siglo XVI, pp. 441-442; Archivo Nacional, signatura 7381-CC). Para 1756, sobre la descripción de nuestra costa Norte se apuntaba: "De la boca de este río de Moin á la del Matina hay de 7 á 8 leguas al rumbo del Norte. De la boca del río Matina á la boca del río de Suerre hay 4 leguas al mismo rumbo del Norte y en este paraje hay una vigía de 4 soldados que mantiene el Gobernador de Costa Rica para observar los movimientos del Zambo. Del río de Suerre á la boca del río Paresmenes ó Ximenez hay 6 leguas al rumbo del Norte… río arriba, está una vigía que se llamaba Reventazón. Del río de Paresmenes ó Ximenez á la boca del río Tortuguero ó Morillo hay dos leguas al rumbo del Norte. A esta boca del río ocurren los zambos ó ingleses á pescar carey. Este río del Tortuguero tiene un brazo que camina para el Sur y entra en el antecedente Paresmenes ó Ximenez, Reventazón, y por él navegan en canoas para sacar plátanos y bastimentos y tiene otro brazo que camina hacia el Norte y desemboca en el río Colorado…" (Dirección Hidrográfica de Madrid, América Septentrional, tomo I, doc. 35, foja 14, 1756. Citado por GÓNZALEZ VÍQUEZ, Cleto, Apuntes sobre Geografía Histórica de Costa Rica, pp. 31-32). Después de 1756, el río Pacuare ([72]) se convirtió en un afluente del Reventazón, pero en 1778 se hizo río independiente. (GONZALEZ VIQUEZ, Op.cit., pp. 24-25, 32-37). Lo anterior concuerda con el siguiente informe del gobernador José Perie en 1780: "De Matina á la desembocadura del Río de San Juan…cuentan veinte leguas imaginarias. Los exploradores que yo envié en aquel tiempo lo andubieron en tres días. En este intermedio se encuentran los Ríos de Paquare, la Rebentazón, el Colorado, el Tortuguero…y San Juan, todos inbadeables, y se practica el pasage de éstos en Cayucos ó Balsas, como lo executaron los exploradores y los dos Marineros que pudieron escapar de la sorpresa de la Fragata." (FERNÁNDEZ BONILLA, León, Asentamientos, Hacienda y Gobierno, pp. 374-375). El 24 de abril de 1776, los vecinos de Cartago enviaron carta sobre el establecimiento de relaciones comerciales entre Matina y Cartagena. (Archivo Nacional, signatura 5120-CC). El 23 de noviembre de 1778, solicitaron a la Audiencia la apertura del puerto para exportar a Cartagena, pues para esa época había 163.349 árboles de cacao para dar fruto. El 2 de marzo de 1779 la Audiencia acordó consultar al Rey. El 2 de octubre de 1781 los zambos mosquitos saquearon Matina, quemaron casas, mataron a 4 soldados y se llevaron cerca de 25 prisioneros (FERNÁNDEZ BONILLA, León, Historia de Costa Rica, pp. 198-199). El 1º de mayo de 1787, se dictó la Real orden sobre el comercio entre los puertos de Matina y Cartagena de Indias (Archivo Nacional, signatura 4198-CC, folio 2 v; FERNÁNDEZ BONILLA, León, Historia de Costa Rica, p. 209). En un mapa de 1790 ([73]), se aprecia que las haciendas de cacao se localizaban para ese entonces hacia el oeste de la confluencia de los ríos Barbilla y Chirripó, que dan origen al río Matina (coordenada vertical 613.5 y horizontal 227.8, hoja cartográfica Matina) ([74]) a 13 km en línea recta de su desembocadura (Hojas cartográficas Matina y Moín). Cleto González Víquez afirmó que no hubo haciendas de cacao en las riberas del Pacuare, y que los cacaotales fueron exclusivamente plantados en la orilla del Reventazón y en el valle de Matina (Apuntes sobre Geografía Histórica de Costa Rica, p. 36). Para 1790 la explotación cacaotera había decaído completamente por la falta de mano de obra, los caminos intransitables, el desbordamiento de los ríos, el pillaje y la competencia del cacao venezolano con fácil acceso a los principales mercados coloniales (Cartagena y Curazao) para el comercio con Europa. Los hacendados no legalizaron sus ocupaciones comprándolas a la Corona, pues el valor económico no se atribuyó a los terrenos, sino a las plantaciones. Y, ante el deceso del comercio simplemente las abandonaron (MELÉNDEZ, Carlos, Costa Rica: Tierra y Poblamiento en la Colonia, Editorial Costa Rica, 1977, pp.70 y 80; FONSECA, Elizabeth, Costa Rica Colonial, la tierra y el hombre, EDUCA, San José, 1984, pp. 45, 75, 228-233, 282). La legislación sobre el uso de las costas vio promulgar el Real Decreto del 9 de febrero de 1793, recopilado por Antonio Xavier Pérez y López en el Tomo XXII de su obra Teatro de la Legislación Universal de España e Indias, páginas 449-450 (1797), que reproduce el artículo 119, Título III, Tratado décimo de las Ordenanzas Generales de Armada y estableció, entre otras cosas, que las orillas del mar, ríos, habras, puertos y generalmente todas las partes a donde llegara el agua salada estaban concedidas en forma exclusiva para la pesca y navegación de los individuos matriculados que dispusieren de concesión de licencias. (Biblioteca Nacional, signatura: 348.946 / P438 CE). (Ver supra nota 58). La Real Cédula del 7 de octubre de 1796, ante la declaratoria de guerra contra Inglaterra acordada el 5 de ese mes, destacó cincuenta hombres para el Puerto de Matina en la mar del Norte, donde se han experimentado insultos de la nación inglesa aliada con los indios mosquitos, además de los cincuenta que hay allí, más otros cuarenta para vigías desde Tortuguero al paso de La Reventazón, y diez más con un cabo para la vigía del volcán ([75]) inmediato al río Colorado, por donde en otras ocasiones se han presentado los ingleses unidos con los moscos. (Despacho Superior del 24 de diciembre de 1796, Archivo Nacional, signatura 1105-CO, folio 82). Además, la Real Cédula del 14 de junio de 1797 dictada por Carlos IV estableció: "La inmunidad de las costas de todos mis dominios no ha de ser marcada como hasta aquí por el dudoso e incierto alcance del cañón sino por la distancia de dos millas de 950 toesas cada una" (3967.4 m.) (Archivo Nacional, signatura 1088-CO). El 21 de febrero de 1798, los habitantes de Matina fueron sorprendidos por un fuerte temblor que duró un cuarto de hora y dejó el mar muy picado (Informe de 22 de febrero de 1798 del Comandante de Matina al gobernador Acosta, citado por: González, Cleto. Temblores, terremotos, inundaciones y erupciones volcánicas de Costa Rica, 1608-1910. Tipografía de Avelino Alsina, 1910, p. 13, Biblioteca Nacional, signatura 551.2/T278t). ([76]) Para 1801, en el valle de Matina había entre mulatos y pardos 150 (THIEL, Bernardo Augusto, Op.cit., p. 20). En informe del 19 de setiembre de 1803, el Gobernador Tomás de Acosta señalaba: "El cultivo del cacao…desgraciadamente se halla en notable decadencia, porque siendo el valle de Matina, en la costa del Norte de esta Provincia, el paraje más á propósito para este cultivo, las continuas invasiones que los Indios Moscos y Zambos han hecho allí en el siglo último, destruyeron muchas haciendas y han ahuyentado los cultivadores; de modo que no hay en el día la cuarta parte de las haciendas que había cien años antes. Este inconveniente subsiste, pues todos los años, sino maltratan, incomodan á aquellos habitantes; y así, lejos de fomentarse los cacaotales, cree el exponente que de aquí á poco no habrá una hacienda cultivada" (FERNÁNDEZ BONILLA, León, Historia de Costa Rica, p. 219). ([77]) En sesión de las Cortes de Cádiz del 15 de mayo de 1811, el Diputado por la provincia de Costa Rica, Florencio del Castillo, solicitó habilitar para el comercio “el puerto de Matina ó de Moín, que se hallan en la costa del Norte de dicha provincia.” ([78]) El 31 de octubre de 1811, el Consejo de Indias emitió informe sobre la habilitación del puerto de Matina al de Moín (Archivo Nacional, signatura 4199-CC). Y por despacho superior del 25 de mayo de 1812, se comunicó el Decreto Nº CVIII de las Cortes Generales del 1º de diciembre de 1811, que dispuso: “Se habilita el puerto de Matina, al Norte de Costa-Rica, y se concede á aquellos habitantes la gracia por diez años de libertad derechos de los frutos y producciones de su país que se exporten por el mismo puerto” ([79]) (el subrayado es nuestro). Sobre la trascendencia de esa normativa para nuestro país, comentó Peralta: “Las Córtes prescindieron de la formalidad de pedir informes ó de referir la decision de la habilitacion de Matina al capitan gederal de Guatemala y en 1º de Diciembre de 1811 expidieron el siguiente decreto, que constituye por sí solo la más formal y solemne derogatoria de la Real órden de San Lorenzo de 20 de Noviembre de 1803 ([80]) y que destruye él único título que puede invocar Colombia para sostener sus absurdas pretensiones á la costa de Mosquitos” (Límites de Costa Rica y Colombia, 1573 Á 1881, su jurisdicción y sus límites territoriales según los documentos inéditos del Archivo de Indias de Sevilla y otras autoridades, Madrid, Librería de M. Murillo, Paris, Ernest Lenoux, 1886, p. 311). Ver supra nota 38. ([81]) Por real Cédula del 26 de mayo de 1818, se acordó el impuesto de un peso por cada quintal de cacao introducido del puerto de Matina a Cartago, “con el objeto de que sus rendimientos se empleasen religiosamente en componer los fragosos caminos, casi intransitables, que van desde esa capital á los puertos de Matina, en la costa del Norte”, pago que según indicaba el 12 de julio de 1814 Florencio del Castillo tenía 60 años de ser voluntario (PERALTA, Manuel María de, Límites de Costa Rica y Colombia, 1573 Á 1881, su jurisdicción y sus límites territoriales según los documentos inéditos del Archivo de Indias de Sevilla y otras autoridades, Madrid, p. 315). En informe del 13 de noviembre de 1818, el gobernador Bernardo Vallarino describió el estado ruinoso de las haciendas de cacao de Matina a consecuencia de las invasiones y saqueos de los zambos mosquitos. El 16 de agosto de 1819, el alcalde ordinario Ramón Jiménez, a cargo del mando político, ante la muerte del gobernador Juan de Dios de Ayala, informó que el valle de Matina había sido invadido por los moscos y "se teme cualquier evento funesto" (FERNÁNDEZ BONILLA, León, Historia de Costa Rica, p. 234). 4) Siglo XIX a partir de la Independencia de España El 7 de mayo de 1822, se produjo un tsunami y licuefacción en Barra de Matina, con daños en Cartago y San José (Tomado de la Red Internet, Fecha: 12 de junio de 2006, Hora: 11:30 a.m., http://www.ovsicori.una.ac.cr/sismologia/sismicidad_historica. htm). Ver supra notas 7 y 76. Para 1824, la población de Matina entre mulatos, pardos y zambos ascendía a 150 habitantes (THIEL, Bernardo Augusto, Op.cit, p. 27). En 1825, el inglés John Gerard Hale ([82]) relató que en nuestros ríos y lagos abundaba la vaca marina o manatí, así como la tortuga verde cerca del río Tortuguero. Agregó que los ríos Colorado, Parismina, Tortuguero y Matina figuraban con diferentes nombres en diversos mapas, y que las barras de los tres últimos no tenían más de tres pies de agua (91.4 cm) (Seis Meses de Residencia y Viajes en Centroamérica, en Costa Rica en El Siglo XIX, Antología de Viajeros, Compilación de FERNANDEZ GUARDIA, Ricardo, Editorial Universitaria Centroamericana, Cuarta Edición, 1982, pp. 23, 38 y 40). La Ley Nº 86 del 4 de abril de 1826 otorgó a quienes se avecindaran en la nueva población de Matina, un solar de 5 manzanas, así como la posibilidad de adjudicar las haciendas antiguas de cacao abandonadas, si dentro del plazo de un año sus dueños no las cultivaban de nuevo (artículos 1, 8, 9 10). (Colección de Leyes y Decretos, semestre primero, pp. 219-222). El plazo de un año comenzaba a correr desde la notificación o información que debía realizar la Municipalidad dentro del mes siguiente a la publicación de la Ley Nº182 del 11 de mayo de 1829, artículo 4, que a su vez previó recursos para reparar el camino de Matina. (Colección de Leyes y Decretos, semestre primero, pp. 131-132). En abril de 1827, Orlando W. Roberts describió así nuestro litoral en el Caribe, y el desove de las tortugas en la playa: "Salt Creek” dista doce millas de Matina, que junto con el puertecito de El Portete, se conoce como el puerto de Cartago; la bahía enfrente de Matina no es más que una gran ensenada abierta, donde es casi imposible atracar una embarcación Europea: "Salt Creek" se puede conocer por la presencia de varias pequeñas islas situadas a la orilla del extremo sur de la bahía. Este es el principal refugio (o punto de reunión) de los contrabandistas cuando sus cargas no pueden ser desembarcadas en Matina River…Saliendo de Matina y siguiendo a lo largo de la costa, nos encontramos con dos ríos, el Vásquez y el Anzuelos; y al norte de esos el Bocas de la Tortuga…en este lugar se matan anualmente centenares de las mejores tortugas para obtener la manteca o grasa…y huevos de tortugas; que luego son secados al sol, y así se acaba con miles de tortugas anualmente que nunca pueden llegar a la madurez. Durante los meses de Abril, Mayo, Junio y Julio, la tortuga verde abandona cayos vecinos y recorre muchas leguas de distancia hasta llegar a…las playas arenosas…donde deposita sus huevos…La tortuga tiene muchos otros enemigos que acaban con ella y con sus huevos: tales son el coatí, el zorro, etc. El "Cougar" o león Americano y una especie de tigre negro también son enemigos de la tortuga y la esperan cuando va a depositar sus huevos para atraparla y arrastrarla hasta los matorrales donde, a pesar de la cota de malla con que la naturaleza la ha provisto es devorada al antojo de sus victimarios. ([83]) Debe comentar a quí que en el curso de mis excursiones por la selva en distintas partes de la costa me he encontrado con esos animales de rapiña y también los he divisado a cierta distancia, pero nunca han dado muestras de querer atacarme…Continuando nuestro viaje de "Turtle Bogue", llegamos a Río Colorado. Su entrada es bien ancha pero tiene un banco de arena que obstruye la pasada de barcos grandes; si no fuera por eso, adentro habría suficiente profundidad para darles cabida. Se le dio ese nombre por lo turbio de sus aguas, que al desembocar en el mar, lo ensucian hasta una distancia considerable, y en la época lluviosa descargan tal cantidad de agua, que se puede obtener agua dulce a una distancia bastante grande mar adentro." (Op.cit., pp. 20-22). En 1828, la Ley Nº 162 del 20 de junio reservó "una milla de latitud sobre las costas del mar exclusive a favor de la marina, pesquería y salinas" (Colección de Leyes y Decretos, semestre primero, p. 86). En informe del 19 de noviembre de 1828, el Jefe Político José María Peralta anotaba: "El Valle de Matina se quedó casi solo, porque sus vecinos se vinieron a Cartago, de modo que en las casas no había más que uno a dos hombres, existiendo en la totalidad del valle de 20 a 25 sujetos" (Citado por THIEL, Bernardo Augusto, Op.cit, p. 50). En 1832, el Intendente General y los Administradores de Aduana informaban: "El nombre de Matina es una voz indefinida que comprende toda la playa de Moín, como 8 leguas, todo el valle que riega el río Matina tiene 14 a 16 leguas. En la boca del Matina no hay ni pequeño rancho y los más inmediatos están a 7 u 8 leguas." (Archivo Nacional, Gobernación, signatura 7990, folio 13). El 22 de marzo de 1833, el Bachiller Rafael Francisco Osejo realizó un informe sobre el valle de Matina, donde mencionó sus especies forestales: palo níspero ([84]), caoba, cedro, laurel ([85]) y brasil. Además, propuso al Ejecutivo, entre otras cosas, la reapertura y acondicionamiento del canal o "balla" entre los ríos de Moín y Matina que permitiera la comunicación, pues se encontraba obstruida en la extensión de una legua (5572.7 m). El 6 de mayo de 1833, el Gobierno le respondió que estaba elaborando diferentes planes para poner en práctica legislación ya dictada sobre las materias tratadas en el informe. (Archivo Nacional, Administración, Secretaría de Gobernación, expediente 22030, folio 108; Periódico el Costarricense, Nº 73, 22 de abril de 1848, pp. 344-349; Revista de los Archivo Nacionales de Costa Rica, Tomo XII, Nos 3 y 4, pp. 191-8; citados por ZELAYA GOODMAN, Chester, El Bachiller Osejo, Editorial Costa Rica, Tomo 1, San José, Costa Rica, 1971, pp. 47-49, 279). Ese mismo año, Osejo hizo una adición al Catecismo de Geografía de Mr. R. Ackermann, impartido en la Casa de Enseñanza Pública de Santo Tomás, sobre la Geografía de Costa Rica, con el nombre de "Lecciones de Geografía", donde apuntaba: "P. Qué es la Baya? R. Es un canal que comienza en el punto y puerto llamado Moín ó Salterek ([86]), y que corriendo paralelo al mar atraviesa los ríos Matina, Pacuare, Rebentason, el Cacao que desemboca en el tortuguero y que como aseguran algunos continua corriendo del mismo modo hasta la Laguna de perlas interrumpiendose en algunas partes y dejandose ver en otras." (Citado por ZELAYA GOODMAN, Chester, El Bachiller Osejo, Editorial Costa Rica, Tomo Segundo, San José, Costa Rica, 1971, pp. 13 y 74). Según el Decreto del 9 de setiembre de 1836, había en Matina 141 habitantes. Para 1844, 160 junto con los de Moín. (THIEL, Bernardo Augusto, Op.cit., p. 27). El 10 de mayo de 1838, el Ing. Henrique Cooper elaboró el "Informe sobre el camino a Matina y la Costa del Norte", donde señala que las bocas de los ríos Matina, Pacuare y Reventazón no eran navegables para buques porque tienen poca agua, pero pueden entrar canoas pequeñas, y en la de Tortuguero piraguas con viento favorable. Ante ello, citó a Limón ([87]) como el puerto más seguro. También, describió las haciendas de cacao cerca de la confluencia de los ríos Barbilla y Chirripó, que forman el Matina en el lugar conocido como Aspe (ver texto sustentado en supra notas 73 y 74). Como parte de la fauna, mencionó las tortugas carey y verdes que depositan sus huevos en la arena durante la noche, el manatí o vaca marina ([88]), culebras, lagartos y tiburones de gran tamaño. Sobre la flora, apuntó los árboles de cedro ([89]) y caoba ([90]) (Tipografía Nacional, San José, Costa Rica, 1896, pp. 9-23). El 27 de mayo de 1838, Braulio Carrillo Colina asumió el gobierno como Jefe de Estado. La Ley Nº 78 del 11 de junio de 1838 rehabilitó como puerto mayor el de Matina y facultó al Poder Ejecutivo para establecer una aduana (Colección de Leyes y Decretos, semestre primero, pp. 232-234). El 25 de octubre de 1839, Carrillo levantó un empréstito interno para reparar y mejorar el camino de Cartago a Matina. Los trabajos empezaron en 1840, se arreglaron 12 leguas y media con 475 varas (62 km, 894 m). Además, se limpió el canal de la Bahía de Matina (Archivo Nacional, Gobierno, Nº 24996; citado por OBREGÓN QUESADA, Clotilde, Carrillo: una época y un hombre, 1835-1842, Editorial Costa Rica, San José, Costa Rica, 1990, pp. 159-164, 181-182). El 30 de julio de 1841 se dictó el Código General del Estado, que en su numeral 296 disponía: "…el flujo y reflujo del mar, sus riveras, los puertos, las ensenadas, radas y generalmente las porciones del territorio del Estado, que no son susceptibles de una propiedad privada, se considerarán como pertenecientes al dominio público." En 1854, La Gaceta Oficial del 21 de octubre anunció la noticia de que los ríos Reventazón, Pacuare, Matina y Moín lograron quedar nuevamente comunicados por un canal natural: "Un párrafo de carta escrita en Cartago el 18 del corriente dice que habiendo llegado en estos días, de Matina, un pasajero de crédito, da la noticia de que el dique que desde tiempo remoto hicieron los españoles en el estero de Moín para resguardarse de las irrupciones de los moscos, ya está abierto por causa de una creciente que se llevó aquel obstáculo, en términos que ya se va en botes de Matina á Moín, sin necesidad de andar á pie la playa que hay desde la boca del rio de Matina hasta Moín, porque uniéndose el río dicho de Moín y estando franco el pasaje que por tanto años permaneció cerrado, ya no queda obstáculo para esta comunicación por agua. Este suceso nos acerca del puerto del Norte ([91]) hasta el Bejuco, que está al principio de Matina y que dista como a dos leguas de Pacuare. Hay más en esto, y es que siendo uno mismo el estero de Moín y el que pasa al frente de las bocas de Chirripó ó sea río Matina, de Pacuare y Reventazón, ya se puede navegar desde Moín hasta entrar en el Reventazón, sin necesidad de salir á la mar, ni de experimentar riesgos á la boca del Reventazón, porque caminando por dentro de un estero sereno, se toma el Reventazón y se sube por él punto llamado Calcetas, que dista de Turrialba sólo seis leguas." (Citada por GONZÁLEZ VÍQUEZ, Cleto, Apuntes sobre Geografía Histórica de Costa Rica, pp. 9-10). Sobre Matina, Carl Scherzer escribió en 1856: "Desde Cartago una vereda de mulas conduce hasta Matina, que a causa de sus cultivos de cacao, mantiene una comunicación continua e importante…Matina se halla a treinta millas de la costa, en el río del mismo nombre que se forma aquí por la unión de dos aguas de montaña, el Barbillo y el Chirripó. Consiste este pueblo de unas cuarenta casas y cerca de trescientos moradores, cartagineses por nacimiento en su mayor parte, que se dedican casi exclusivamente al cultivo del cacao. El valle de Matina se inunda todos los años en el mes de diciembre, a menudo hasta una altura de nueve pies; esa es la causa de su gran fertilidad pero también la de su clima mortífero. La inundación del valle por el desbordamiento de los dos ríos mencionados, dura de uno a tres días…Los moradores, durante esta catástrofe que todos los años se repite, buscan refugio en barracas de madera levantadas sobre postes elevados. Este regadío natural es de gran provecho para el cultivo del cacao, particularmente porque destruye los tan perjudiciales topos" (La República de Costa Rica en Centro América, coautor Dr. Moritz Wagner, publicada en Leipzig en 1856, traducida por Jorge A. Lines, asesorado por el Dr. Ernesto J. Wender y el Prof. José Dávila Solera, Biblioteca Yorusti, Publicación Nº 1, San José, 1944, pp. 338-339). En análogo sentido, en 1857 señalaba Francisco Solano Astaburuaga: "En el valle de Matina, con especialidad, se da un excelente cacao (theobroma cacao) que abastece el consumo interior y está llamado a ser un artículo considerable de exportación, cuando la población se extienda hacia esas comarcas. El árbol que lo produce es hermoso y sus granos, de la forma de una almendra grande, se encierran en un fruto semejante al pepino. El pueblo hace uso del cacao como medio de circulación, representando cada almendra el valor de medio centavo, o bien 20 o 25 de ellas equivalen a un real de plata que, en tiempos de la Conquista, según Herrera, representaba por 2000 almendras en Guatemala y otros pueblos" (Repúblicas de Centroamérica, en Costa Rica en El Siglo XIX, Antología de Viajeros, Compilación de FERNANDEZ GUARDIA, Ricardo, Editorial Universitaria Centroamericana, Cuarta Edición, 1982, p. 308). En mayo de 1862, el capitán José Antonio Angulo presentó al Gobierno su informe sobre la costa atlántica donde, entre otros aspectos, destacó los recursos forestales y abundancia de tortugas: “El Río Salt-Creek pude utilizarse para fondear adentro (unido al canal de la boca se amplie con el curso del agua, ó mediante limpieza) y para navegar aún con vaporcitos rompiendo la presa ó balla que le hicieron los españoles para dividirlo del Barbilla Creek como doce o más leguas hasta el lugar que llaman “Bejuco” en Matina...para facilitar el embarque y desembarque en toda la isla de “Moín” o “Salt Creek”, para construir muelles, ya que abundan maderas sólidas y estables...Abunda igualmente en gran manera la tortuga blanca...mas sino se pone oportuno remedio a su destrucción, ha de escasearse...porque hay pescador en la boca de “Parismina”, cerca del “Tortuga”, que me ha asegurado espontánemente, que en la pezca del año próximo pasado, que se hace de mayo a agosto en solo quince días, mató más de ochocientas por sólo quince a veinte onzas de concha que produce una con otra y se vende a real la libra, desperdiciando brutalmente la carne...Otro de los productos que destruyen inconsiderablemente los estranjeros, es la tortuga de carey, la cual matan para sacarle la concha, sin aprovecharse siquiera de la carne y manteca. Los indígenas de la costa de San Blas del estado de Panamá ([92]) a quienes llaman salvajes, tienen la prudencia económica de quitar la concha a la tortuga y volverla al mar, castigando severamente a los que las matan” (Revista Archivo Nacional, San José, Costa Rica, 1966, pp. 224-225). También en 1862, Alejandro Von Frantzius comentó sobre la zona comprendida entre los ríos Colorado y Matina: "La región situada al norte del Río Sucio y Tortuguero es todavía inexplorada. Sólo se sabe que también se compone de terrenos bajos y llanos, y que allí se encuentran lagos importantes…la laguna que está al sur del Colorado y en conexión con él, lleva el nombre de Laguna Zaimán (no Caimán). Este nombre le ha sido dado por los indios misquitos que visitan la laguna en ciertas épocas del año para coger tortugas…desde la desembocadura del Río Colorado hasta Matina, uno de estos esteros que forma una especie de canal navegable para las pequeñas embarcaciones y comunica con el mar por varios puntos. Estas comunicaciones están sujetas á grandes cambios, se cierran a veces en un lugar, á consecuencia de fuertes tempestades ó de las corrientes marítimas, mientras el estrecho dique posterior se rompe en otro punto…Las desembocaduras de los ríos en la ensenada parece también haber experimentado grandes cambios con el tiempo. El Río Colorado… ha tenido anteriormente un desagüe más meridional que se encuentra cerrado hoy día. El río Parismina tuvo igualmente su primera boca al norte de la del Reventazón. Pero su curso ha cambiado más tarde, y se vierte hoy día en este mismo Reventazón, más arriba de su desembocadura. De la antigua boca del Parismina no queda más que una pequeña ensenada de agua tranquila, en forma de canal". ( La Ribera derecha del Río San Juan, 1862, Traducción de P. Biolley, Tipografía Nacional, San José, Costa Rica, 1895, pp. 43-44; Biblioteca Nacional, signatura: CR 917.286/F836r). El 10 de junio de 1864, el Ing. Juan Mechan informó al Ministro de Guerra, Francisco Echeverría: “El Matina es navegable por vapores pequeños hasta la colonia conocida como “Matina” y se encuentra generalmente 4 pies de agua en la barra de su boca”. El 16 de agosto de ese año agregó: “Río Matina: paso hacia Cartago…A cosa de 10 millas arriba de la boca, donde están las casas y haciendas de la aldea, el "camino viejo" de San José a Moín atraviesa el río…Estoy informado de que el río tiene la misma profundidad por una distancia de una legua aguas arriba, donde el "Chirripó" se junta con el "Barbilla"…Las riberas son bastante altas en este punto para estar fuera del alcance de las crecientes; se llaman "aspé...El “Estero de Moín” (llamado “Salt Creek” en las costas marítimas inglesas) tiene de 6 hasta 12 pies de agua adentro (Archivo Nacional, serie: Fomento, asignatura 1856). Ver supra notas 73 y 74. La Ley 7 del 31 de agosto de 1868 (art.1) prohibió denunciar tierras baldías en una zona de dos mil varas de latitud, a lo largo de las costas de ambos mares. En 1869, nuevamente apuntaba FRANTZIUS sobre las cuencas del Caribe: "La parte noreste de Costa Rica se forma de las cuencas de los ríos Reventazón, Pacuare, Matina, Sixaola y Changuenola. Algunos puntos solamente de éste inmenso territorio están poblados. En su mayor extensión lo cubren selvas impenetrables, cuyas soledades quedan ignoradas de los hombres y donde apenas persisten aquí y allá las huellas de los numerosos indios que en otro tiempo poblaron esta región. Pero aquellas veredas casi borradas no conducen hoy á ninguna hospitalaria cabaña y el viajero que se aventura por ellas se ve obligado á preparar cada noche su abrigo de hojas, debajo del cual ha de descansar sobre el húmedo suelo de la selva" (La parte sureste de la República de Costa Rica, publicado en Mitteilungen de Petermann, 1869: "Der südöstliche Theil der Republik Costa Rica, traducido del Alemán por Henri Pittier, Instituto Físico Geográfico y del Museo Nacional de Costa Rica, tomo III 1890, Tipografía Nacional, San José, Costa Rica, 1892, p. 111. Biblioteca Nacional, signatura H 506 / p532 / C.R). Así, para 1871 no había asentamientos permanentes sobre la costa norte Atlántica, con excepción de áreas asiladas de colonización como los valles de Turrialba y Matina. (HALL, Carolyn, Los Archivos de Keith: Algunos aspectos de la Geografía Histórica de Costa Rica. 1871-1873, Revista de Costa Rica, Nº 11, Ministerio de Cultura, Juventud y Deportes, San José, Costa Rica, 1976, p. 114). En 1879, el Dr. Helmut Polakowsky citaba los pantanos y selvas vírgenes tupidas al sur del brazo del río Colorado, donde predominan los bosques extensos, formados por árboles altísimos que se elevan en medio de malezas casi impenetrables, y que no han sufrido modificaciones de parte del hombre, así como también la excesiva humedad traída en permanencia por los alisios del noreste. Agregó: "Ricas cosechas de cosas nuevas esperan allí al naturalista que se atreva á explorar estas soledades." (Op.cit., pp. 192, 195 y 200, 201). La Ley Nº 5 del 7 de febrero de 1884, artículo 2, estableció que la "propiedad que la Nación tiene sobre los terrenos baldíos es transmisible, por título oneroso o gratuito, a costarricenses o extranjeros, excepto los terrenos comprendidos en una zona de una milla de latitud a lo largo de las costas de ambos mares, y orillas de ríos navegables." Por Ley Nº 2 del 21 de abril de 1884, se aprobó el contrato firmado el 13 de julio de 1883 entre el Secretario de Estado Bernardo Soto y Minor Cooper Keith y Meiggs, con el propósito de llevar a cabo la construcción del ferrocarril entre las inmediaciones del río Reventazón en la línea férrea del Atlántico y la ciudad de Cartago. La interpretación de tres de sus cláusulas fue dilucidada por el convenio del 18 de octubre de 1904 y sus modificaciones del 29 del mismo mes, firmado por el Secretario de Estado José Astúa Aguilar, y Alexander Fraser Pirie Both, personero de la Compañía, aprobado por Ley Nº 2 del 28 de diciembre de 1904, la cual otorgó a la Compañía del Ferrocarril de Costa Rica tierras baldías a cada lado de los ramales que construyera para desarrollar cultivos de banano.([93]) Por ello se le conoció como la Reserva Astúa-Pirie, y su lindero este era descrito desde la desembocadura del río Reventazón (Parismina) hasta 5 millas al noroeste de la boca del río Tortuguero (cláusulas V, VI, VII, VIII).([94]) Sin embargo, en la cláusula XI se aclaró que la milla marítima, para fines de policía o fiscales del Gobierno, entre otros análogos, no entraba en la concesión. ( [95] ) Esas cláusulas fueron rescindidas en el convenio del 16 de marzo de 1908, aprobado por Ley Nº 2 de 9 de mayo de 1908. Ver supra nota 22. La Ley Nº 11 del 26 de mayo de 1884, artículo 20, señaló: "Es de dominio público la zona marítimo- terrestre o espacio de las costas de la República que baña el mar en su flujo y reflujo y los terrenos inmediatos hasta la distancia de una milla." El 29 de agosto de 1885, el Ing. Luis Matamoros presentó el siguiente informe: "Entre la Boca del Pantano y el límite SE de la laguna de matina, hay aproximadamente una distancia de 1 1/2 millas, que debe ser franqueada con un ramal de ferrocarril. Entre la laguna NO de Matina y la SE del Pacuare, cuya distancia entre ambos es de 18 millas, aunque existe la Laguna Madre de Dios en medio, se deben canalizar como seis millas. Desde Pacuare sólo hay que limpiar un caño que mide como seis millas, para llegar a Parismina. Desde Parismina el caño que se desprende del Hanlover esta bastante cerrado por una distancia de más de tres millas, pero salido de éste, se encuentra un gran caño hasta Cuatro esquinas cerca del Tortuguero. Desde este punto saliendo por el caño "Suerte" se pasa el caño Palmas que debe dragarse en toda su longitud y que no mide menos de seis millas".(Ministerio de Obras Públicas, Proyecto Preliminar de Canalización, Lagunas del Atlántico, 1961, pp. 5-6. Biblioteca Nacional, signatura Cr 386.4/C8375p). La Ley Nº 64 del 30 de setiembre de 1885 aprobó el contrato Nº 9168 celebrado entre el Secretario de Estado, Carlos Durán, y Ricardo Schutt y Holz, ciudadano norteamericano, para canalizar y poner en estado de navegación por medio de dos vapores en buen estado la "Boca del Matina" con la del "Río Colorado" ([96]), ligando ese canal con la línea férrea del Atlántico entre la "Boca de la Laguna del Matina" y el punto denominado "Boca del Pantano" (art. 1). La empresa se denominaría "Canal Atlántico de Costa-Rica" (art. 2). El canal debía tener como mínimo un ancho de 11 m y 1 m de profundidad (art. 5). El contrato caducaría si dentro del año a partir de su aprobación, el contratista no hubiere finalizado los estudios preparatorios y reunido el capital para construir la obra (art. 8). En caso contrario, tendría dos años más para finalizar las obras listas para el servicio público. A cambio, disfrutaría durante 50 años, entre otros, del derecho exclusivo para pescar la tortuga y el carey en las costas del mar, y entre éstas y toda la extensión del canal, y para tomar el fruto de los cocales existentes y los que sembrara entre la "Boca del Pantano" y el río "Colorado" (art. 10). Al vencimiento del contrato, el canal y sus anexos pasarían al dominio absoluto del Estado, debiendo el empresario devolver los cocales con igual número de árboles al que haya en el acto de recibirlos, en buen estado y con las mejoras existentes (art. 15) (Colección de Leyes y Decretos, segundo semestre, pp. 537-545). Por Ley Nº 19 del 15 de octubre de 1886, la Comisión Permanente prorrogó hasta el 1º de abril de 1887 el término señalado en el art. 8 (Ibídem, pp. 560-561). Por Acuerdo Nº 39 del 1º de abril de 1887, se declaró caduco el convenio por no haberse reunido el capital necesario para llevar a cabo la empresa (Colección de Leyes y Decretos, semestre 1, pp. 219-220). La Ley Nº 29 de 10 de julio de 1891 aprobó el contrato suscrito el 23 de marzo de 1891 entre el Secretario de Fomento, Joaquín Lizano Gutiérrez, y el italiano Lázaro Atillio Iratí, para el arrendamiento por 50 años de los terrenos de la milla, a uno y otro lado del río Matina, aguas abajo. (Colección de Leyes y Decretos, semestre 2, pp. 41-45). Por Ley Nº 63 del 11 de setiembre de 1935, este contrato fue cedido a la Compañía Bananera de Costa Rica. (Índice General de la Legislación Vigente en Costa Rica, por Octavio Beeche, Tomo Segundo, Imprenta Nacional, San José, Costa Rica, 1936, p.992). La Ley Nº 19 del 12 de noviembre de 1942, que redujo en el litoral del Atlántico la milla marítima a una zona de 200 m de ancho a lo largo de la costa (artículo 1), dispuso que los terrenos arrendados con base en la Ley Nº 29 del 10 de julio de 1891 no podrían ser denunciados ni titulados (artículo 24) (Colección de Leyes y Decretos, semestre 2, p. 395-400). Ver supra nota 95. 5) Siglo XX, canalización de las lagunas, caños y ríos del Caribe Norte El 21 de abril de 1908, el Ing. Luis Fournier rindió un informe a la Dirección de Obras Públicas sobre el Proyecto de canalización del Caño de las Palmas y un estudio para conectar la Laguna Norte del Tortuguero con Simón Laguna y con el río Colorado. Señaló que el caño de las Palmas era sumamente suamposo y torcido, y requería un dragado de 18 km, razón por la cual resultaba una ruta costosa e inadaptable. En su lugar, sugirió la utilización de la Laguna Norte de Tortuguero, con una longitud navegable de 13 km 822 m. En ese sector únicamente había que canalizar 4 km 200 m. (Memoria de Fomento de 1907-1908, citada por Ministerio de Obras Públicas, Proyecto Preliminar de Canalización, Lagunas del Atlántico, 1961, pp. 10-13; ver también en el Archivo Nacional el plano del 26 de febrero de 1908 elaborado por el Ing. Fournier, signatura: 7015). Por Ley Nº 45 del 4 de agosto de 1916, se autorizó al Poder Ejecutivo para destinar 50 mil colones para la apertura de los caños que comunican la laguna Simón, del Colorado, con la del Tortuguero, con la capacidad necesaria para la navegación de las embarcaciones que pudieran navegar en el río Parismina. (Colección de Leyes y Decretos, semestre 2, pp. 118-119). La Ley Nº 82 del 5 de abril de 1923 autorizó al Poder Ejecutivo para dar arrendamientos en los terrenos de la milla marítima del Atlántico, entre las desembocaduras de los ríos Parismina y Pacuare (Colección de Leyes y Decretos, semestre 1, pp. 318-319). Pero fue derogada por la Ley General sobre Terrenos Baldíos Nº 13 del 10 de enero de 1939, artículo 73. La Ley Nº 20 del 17 de junio de 1924 destinó recursos para que el Poder Ejecutivo nombrara una Comisión que aprovechando los informes elaborados por el Ing. Fournier, brindara un informe sobre las dificultades que ofrece la navegación a través de las lagunas, la manera para hacer más expedita la vía y su costo. (Colección de Leyes y Decretos, semestre 1, p. 312). Como antecedente citó la Ley Nº 21 del 22 de junio de 1888, que declaró indenunciable los terrenos desde la boca del Tortuguero hasta el cabo Santa Elena en Murciélago (Archivo Nacional, signatura: Congreso, Nº 9498). El presupuesto fue ampliado por Ley Nº 69 del 6 de febrero de 1925, y comprendía un estudio para comunicar la zona norte y las llanuras de Tortuguero con un puerto en cualquier punto de la costa, desde río Colorado hasta Moín. El estudio estuvo a cargo del Ing. W. Sprung (Colección de Leyes y Decretos, semestre 1, p. 355; Archivo Nacional, signatura: Congreso, Nº 14.120). En su informe del Proyecto de Canalización entre Moín y el río Colorado (1925-1926), el Ing. Sprung explicó los atributos de Moín como puerto natural, así como las razones geomorfológicas que permitieron la formación de la faja costera: “La laguna de Moín tiene la ventaja de desembocar en una bahía protegida, la de Moín, pues allí no hay barras con sus fuertes rompientes como generalmente sucede en las desembocaduras de los ríos y es laguna dará fácil y segura salida al mar, cualquiera que sea la estación del año y las condiciones del tiempo. Esta circunstancia de por sí tan rara, se explica por tener la laguna de Moín poca corriente y porque desembocan en ella ríos que proceden de alturas de poca importancia, arrastra muy pocos sedimentos...una península que se extiende hacia el Norte forma una protección natural contra las corrientes del mar y sus movimientos, anulando además el efecto perjudicial de los vientos del Noreste allí predominantes. Esta circunstancia y la de alcanzarse muy pronto aguas profundas, indican que la naturaleza ha condicionado este lugar para un puerto natural, contrario al de la rada de Limón que está expuesto al rigor de los vientos predominantes. Sin embargo, no se trata en este momento de demostrar la bondad del Puerto de Moín, sino más bien de indicar que la vía de agua proyectada tendrá fácil acceso al ferrocarril y al mar... La Costa Norte de Costa Rica entre Limón y San Juan del Norte, está regada por una serie de ríos, que por arrastre de detritus o sedimentos, han contribuido a la formación de la faja de la costa...Según la opinión de los geólogos se supone que la región de la costa está sujeta a una elevación gradual, por lo cual se gana terreno al mar. Motiva esa opinión el hecho de haberse encontrado coral blanco del mar en el fondo de algunos ríos...Cerca de la desembocadura de los ríos en su estado natural se encuentran siempre bancos de arena o barro. Los sedimentos de arena o de lodo que arrastra el río dependen siempre, de cierta velocidad de la corriente. Al juntarse el río con el mar disminuye la velocidad del agua y la fuerza de arrastre de tal manera que las sustancias flotantes no siguen el curso del agua y se depositan en la desembocadura. Ese acumulamiento local forma las barras.” (Ministerio de Obras Públicas, Proyecto Preliminar de Canalización, Lagunas del Atlántico, 1961, pp. 27, 29-31). El Ing. Sprung concluyó que las condiciones topográficas eran excepcionalmente favorables para el canal de las lagunas, pues de 110 km en su extensión total, había 85 km en buenas condiciones de navegabilidad, las interrupciones se podían superar fácilmente. Los 110 km de Colorado a Moín sólo constituían un 10% más de extensión que la longitud a través de la costa con sus 100 km (Op.cit., pp.33-36). La Ley Nº 9 del 19 de octubre de 1928 decretó la navegación de las lagunas de tortuguero, señalando que el transporte, servicios, administración y explotación serían competencia exclusiva del Estado (Colección de Leyes y Decretos, semestre 2, p.249). En diciembre de 1937, Pittier destacaba como rasgos distintivos de la zona, su flora y fauna. Mencionó al manatí y la tortuga carey, y entre las especies forestales citó: caoba, cedro, ceibo ([97]), gavilán ([98]) y espavel ([99]). (Capítulos escogidos de la Geografía Física y Prehistórica de Costa Rica, pp. 24, 25, 33, 37, 43). En 1961, el Ministerio de Obras Públicas presentó el “Proyecto Preliminar de Canalización: Lagunas del Atlántico”, con las descripciones de los sectores por canalizar, elaborado en agosto de 1960 por Consultécnica Ltda. (Biblioteca Nacional, signatura Cr 386.4/C8375p; Archivo Nacional, serie: aa, signaturas 17.896, 17.897 y 17.898). La distancia habilitada permitiría unir Moín con Barra de Colorado en una extensión navegable de 112 km. La Ley N° 3091 de 18 de febrero de 1963 creó la Junta de Administración Portuaria y de Desarrollo Económico de la Vertiente Atlántica, y le encargó “construir y administrar la canalización del Norte del Atlántico de Costa Rica” (art.1º) y administrar “todos los terrenos del Estado situados en el área habilitada por la canalización, comprendidos en un área de diez kilómetros desde el mar hacia el interior paralela a la costa, y una faja de tres kilómetros de ancho paralela a ambos lados de los ríos y canales”, salvo “las áreas adjudicadas por leyes anteriores al Instituto Costarricense de Turismo” (art. 23)([100]). A la Junta le correspondió colaborar con el Ministerio de Obras Públicas para la canalización del Tortuguero según el plan vial contenido en la Ley N° 2719 del 10 de febrero de 1961 (Parte Quinta, punto 88). Concluida la obra, sus instalaciones y canales pasarían a la Junta para su administración (Transitorio IV). (Colección de Leyes y Decretos, semestre 1, pp. 157-164). En el expediente legislativo no consta que se conociera el Proyecto Preliminar de Canalización: Lagunas del Atlántico de 1961. Lo anterior, hace probable que la mención en el artículo 23 ibídem de “una faja de tres kilómetros de ancho paralela a ambos lados de los ríos y canales” resultare luego innecesaria cuando se concluyó el proyecto de canalización. En octubre de 1964, empezó el dragado del canal entre la boca del río Pacuare y la Laguna Urpiano, con un trayecto de 19 km, el cual quedó abierto el 13 de abril de 1967 ( La Nación, 14 de abril de 1967, p. 32). El Decreto N° 20 del 21 de diciembre de 1964, señaló que el traspaso a favor de JAPDEVA conforme al artículo 23 de la Ley Nº 3091 del 18 de febrero de 1963, estaba referido a los terrenos comprendidos desde el km 13 al km 104 según el “Proyecto Preliminar de Canalización Lagunas del Atlántico” elaborado por Consultécnica Ltda. en 1961 (Colección de Leyes y Decretos, semestre 2, p. 536). Con la indicación del citado km 13, se excluyeron los terrenos traspasados al ICT. (Ver supra nota 100). La interpretación se precisó con el Decreto Nº 12 del 29 de abril de 1966, que reformó el artículo 1º del Decreto Nº 20 de 1964 para indicar que se trataba “del kilómetro 13 al Norte de la desembocadura del río Moín” (Colección de Leyes y Decretos, semestre 1, p. 631). En relación con la “faja de tres kilómetros de ancho paralela a ambos lados de los ríos y canales que administre la Junta”, el Decreto N° 12 del 29 de abril de 1966, artículo 1° inciso b), hace mención a los ríos Pascual, Matina, Santa Marta, Madre de Dios, Pacuare, Chiquero, Parismina y sus afluentes (Aguas Arcas, Reventazón y Jiménez), Caño California, Sierpe, Caño Sérvulo, Tortuguero y sus afluentes (Agua Fría, Sérvulo, Mora y Chiquero), La Suerte y su afluente Desenredo, Penitencia, Palacio, Colorado y sus afluentes (Caño Bravo, Caño Madre, Zapote, Sardino, Chirripó, Chirripocito, Caño Parasal y Caño Negro). Agrega además, que a “partir del kilómetro 13 y hasta el kilómetro 55 el límite de la faja de 3 kilómetros será de 20 kilómetros medidos en línea perpendicular a la costa hacia el interior, y del kilómetro 55 hasta la frontera, ese límite será de 30 kilómetros medidos en igual forma“ (Colección de Leyes y Decretos, semestre 1, pp. 631-632). Por Decreto N° 23 de 19 de setiembre de 1967, se adicionaron al Decreto N° 20 de 21 de diciembre de 1964, los artículos 2, 3, 4, 5, 6, así como 2 transitorios, a efecto de traspasar al Instituto de Tierras y Colonización el terreno de montaña situado en Pococí y descrito en plano del 30 de mayo de 1967, denominado: “Requerimiento de Tierras para la Colonización de la Reserva Astúa Pirie” (Colección de Leyes y Decretos, semestre 2, pp. 400-404). Ver supra nota 94. El Decreto N° 19 de 8 de julio de 1969, reformó el N° 23 de 19 de setiembre de 1967, para modificar la descripción del terreno que compone la Reserva Astúa Pirie, excluyendo a la colonia Cariari incorporada por error, pues ya estaba inscrita originalmente a nombre del Instituto de Tierras y Colonización (Colección de Leyes y Decretos, semestre 2, pp. 19-21). Por Ley N° 512 de 4 de junio de 1973, se ratificó el Contrato de Préstamo suscrito el 9 de febrero de 1973 entre el Gobierno y el Banco Centroamericano de Integración Económica, por el cual se amplió hasta por 390 mil dólares el préstamo de un millón quinientos mil dólares, para concluir el proyecto de canalización de las Lagunas del Atlántico (Colección de Leyes y Decretos, semestre 1, pp. 993-994). La Ley N° 3091 de 18 de febrero de 1963, fue reformada por la N° 5337 de 27 de agosto de 1973, encargando siempre a JAPDEVA “administrar la canalización del Atlántico y las tierras y bienes que esta misma ley le otorga” (artículo 1°), concretamente “todos los terrenos del Estado situados en el área habilitada por canales navegables, comprendidos en un área de diez kilómetros desde el mar hacia el interior, paralela a la costa, y una faja de tres kilómetros de ancho paralela a ambos lados de los ríos y canales que administre la Junta” (artículo 41, inciso b) (Colección de Leyes y Decretos, semestre 2, pp. 511-520). Así, por norma posterior y de rango legal, quedó sin efecto el artículo 1° inciso b), del Decreto N° 12 del 29 de abril de 1966, que había dispuesto extensiones de 20 y 30 km medidos en línea perpendicular a la costa hacia el interior rebasando el límite legal de 10 km. De acuerdo con el dictamen C-191-96 de 27 de noviembre de 1996, conclusión primera, “la faja de tres kilómetros de ancho, paralela a ambos lados de los ríos y canales” rige para los “situados en un área de diez kilómetros desde el mar hacia el interior, paralela a la costa”. Luego de casi 10 años de trabajos, el Decreto N° 3729 del 3 de mayo de 1974 ( La Gaceta N° 85 del 7 de mayo de 1974), declaró inaugurado el sistema de navegación fluvial de 112 km de canales naturales y artificiales entre Moín y Barra de Colorado, con las terminales de Moín, Pacuare, Parismina, Tortuguero y Barra del Colorado. La canalización por sectores fue la siguiente: 1) Moín - Dos Bocas, 2) Dos Bocas – Río Matina, 3) Río Matina – Laguna de Urpiano, 4) Laguna de Urpiano – Río Santa Marta, 5) Río de Santa Marta – Río Pacuare, 6) Río Pacuare – Río Chiquero, 7) Río Chiquero – Parismina, 8) Parismina – Norte Caño Penitencia, 9) Norte Caño Penitencia – Samay Laguna, 10) Samay Laguna – Barra del Colorado. II.- EL PAISAJE COMO BIEN JURÍDICO TUTELADO El extraordinario valor escénico de los canales y lagunas será tomado en cuenta, entre otros motivos, como veremos más adelante, para crear varias áreas silvestres protegidas. Cabe mencionar entonces algunos preceptos normativos, precedentes jurisprudenciales y doctrina especializada sobre esta materia, para que se útil a los agentes jurídicos con injerencia en la región. ([101]) En ese orden, tenemos la Ley Nº 1917 del 30 de julio de 1955 (Colección de Leyes y Decretos, semestre 2, tomo 2, p. 98), que asignó al Instituto Costarricense de Turismo como función "proteger y dar a conocer construcciones o sitios de interés histórico, así como lugares de belleza natural o de importancia científica, conservándolos intactos y preservando en su propio ambiente la flora y la fauna autóctonas" (artículo 5º, inciso e). La Convención para la Protección de la Flora, Fauna y Bellezas Escénicas Naturales de los Países de América, ratificada por Ley Nº 3763 del 19 de octubre de 1966 (Colección de Leyes y Decretos, semestre 2, tomo 2, p. 553) en su Preámbulo dispone que los Gobiernos Americanos deseosos de proteger y conservar los paisajes de incomparable belleza, las formaciones geológicas y extraordinarias, las regiones y los objetos naturales de interés estético o valor histórico o científico, y los lugares donde existen condiciones primitivas dentro de los casos a que la Convención se refiere, han convenido en los siguientes artículos:…ARTICULO 5, inciso 2): "Los Gobiernos Contratantes convienen en adoptar o en recomendar a sus respectivos cuerpos legislativos la adopción de leyes que aseguren la protección y conservación de los paisajes, las formaciones geológicas extraordinarias, y las regiones y los objetos naturales de interés estético o valor histórico o científico." La Ley de Planificación Urbana, Nº 4240 del 15 de noviembre de 1968, (Colección de Leyes y Decretos, semestre 2, tomo 2, p. 740), establece que el Plan Nacional de Desarrollo Urbano tendrá como elemento necesario la recreación física y cultural, que proporcione la conservación y el disfrute racional de los recursos naturales, de las reservas forestales, de la vida silvestre y de los lugares escénicos y sitios o edificios de interés histórico o arqueológico (artículo 3, inciso g). Además, en su numeral 32, inciso c), prohíbe fijar o pintar avisos, anuncios, programas, etc., de cualquier clase y material, en postes, candelabros de alumbrado, kioscos, fuentes, árboles, aceras, guarniciones, en general elementos de ornato de plazas y paseos, parques, calles; así como en cerros, rocas, árboles, en que pueda afectar la perspectiva panorámica o la armonía de un paisaje (artículo 32, inciso h). El Reglamento para el Control Nacional de Fraccionamientos y Urbanizaciones, Nº 3391 del 13 de diciembre de 1982, (Capítulo I, I.3) señala que el desarrollo de terrenos mediante su fraccionamiento o urbanización se permite si el diseño geométrico del desarrollo es lo más acorde posible con las condiciones naturales del área (incluyendo la vegetación y el paisaje), tomando en cuenta no sólo las del terreno por desarrollar, sino también las de sus inmediaciones. (Alcance 18 a La Gaceta Nº 57 del 23 de marzo de 1983, Colección de Leyes y Decretos, semestre 1, tomo 2, p. 201). Otro tanto hace la Ley Orgánica del Ambiente, Nº 7554 de 4 de octubre de 1995 ( La Gaceta Nº 215 del 13 de noviembre de 1995): "Artículo 71.- Contaminación visual.- Se considerarán contaminación visual, las acciones, obras o instalaciones que sobrepasen, en perjuicio temporal o permanente del paisaje, los límites máximos admisibles por las normas técnicas establecidas o que se emitan en el futuro. El Poder Ejecutivo dictará las medidas adecuadas y promoverá su ejecución mediante los organismos, los entes públicos y las municipalidades, para prevenir este tipo de contaminación." Además, el Reglamento General sobre los Procedimientos de Evaluación de Impacto Ambiental, Decreto Nº 31849 del 24 mayo del 2004 (La Gaceta Nº 125 del 28 de junio del 2004), contiene como elemento integrante del ambiente al paisaje. (art. 3, inciso 5º). En la lista de actividades, obras o proyectos sujetos al proceso de EIA y para los cuales no existen leyes específicas que así lo soliciten (ANEXO Nº 2), define los aspectos ambientales por tomar en cuenta con los posibles efectos en los recursos socio culturales y el paisaje (área de influencia social, potencialidad de afectación a recursos culturales, posibles efectos en escenarios naturales (punto 4º, paso 2). Asimismo, nuestro Tribunal Constitucional ha ido emitiendo criterios orientadores que permiten delimitar el campo de protección del paisaje como recurso integrante del ambiente, veamos algunos ejemplos: Su resolución Nº 3705-93 de 15:00 hrs. del 30 de julio de 1993, sostiene: "Asimismo, desde el punto de vista psíquico e intelectual, el estado de ánimo depende también de la naturaleza, por lo que también al convertirse el paisaje en un espacio útil de descanso y tiempo libre es obligación su preservación y conservación. Aspecto este último que está protegido en el artículo 89 constitucional…Proteger la naturaleza desde el punto de vista estético no es comercializarla ni transformarla en mercancía, es educar al ciudadano para que aprenda a apreciar el paisaje estético por su valor intrínseco". En Voto Nº 6240-93 de 14:00 hrs. del 26 de noviembre de 1993, agregó: "El término "bellezas naturales" era el empleado al momento de promulgarse la Constitución, (7 de noviembre de 1949) que hoy se ha desarrollado como una especialidad del derecho; el derecho ambiental que reconoce la necesidad de preservar el entorno no como un fin cultural únicamente, sino como una necesidad vital de todo ser humano." La sentencia Nº 2001-03967 de 16:29 hrs. del 15 de mayo del 2001, con una posición de mayor avance resolvió: "…el Parque Metropolitano La Sabana es un bien demanial que está -por ley- al servicio de objetivos muy específicos como la recreación, el disfrute de los paisajes escénicos y la conservación del ambiente en beneficio de todos…la autorización para el funcionamiento del circo que nos ocupa efectivamente ha lesionado los derechos fundamentales de los recurrentes, en razón de que se trató de una actividad con cierta permanencia -permanencia relativa-, que implicó una alteración -aunque también temporal- de las condiciones naturales del Parque por el lapso y en el lugar en que se levantó el circo, para la que se hizo necesario cerrar el libre paso de las personas, quienes solo podían hacer uso de él previo pago...una actividad como la descrita, de naturaleza privada, con finalidad lucrativa y con cierta permanencia, primero, no es ni era indispensable para la recreación y esparcimiento de las personas; segundo, no todas las personas tienen acceso a ella por razones de índole económica y hasta de ubicación -ejemplo personas provenientes de lugares lejanos-; tampoco necesariamente debía realizarse en el Parque Metropolitano La Sabana porque existen otros sitios propiedad privada que pudieron utilizarse, como de hecho ha sido en ocasiones anteriores con otros circo." Esas decisiones de la Sala respaldan el criterio sobre la necesidad de preservar el paisaje que brinda esparcimiento y recreación a los habitantes, así como el de impedir por acto administrativo modificar el destino de un bien público fijado por ley. ([102]) El reto de preservar la belleza de un paisaje es mayor cuando estamos frente a posiciones que no conciben el desarrollo integral o sostenible, el cual, además de las variables socioeconómicas, incluye la ambiental. ([103]) No obstante, lo mejor será siempre anticipar los efectos dañinos sobre lo que la colectividad estima como un paisaje valioso y atractivo, sin perder de vista que su deterioro puede acontecer fácilmente con modificaciones perjudiciales a sus componentes. Como elementos integrantes del paisaje suelen citarse la percepción estética, relativamente estable, visualizada por la colectividad sobre determinados espacios que por su belleza resultan útiles o brindan satisfacciones a quienes los contemplan o perciben. ( [104] ) En el escenario pueden converger tanto bienes públicos como privados, y cuando aquel se altera o desfigura, han de adoptarse las medidas correctoras para restaurarlo. También, la Sala ha dado ejemplo de ello: "Se declara con lugar el recurso por contaminación visual de la belleza escénica del valle de Orosi. En consecuencia se dispone: a) se ordena a la Secretaría Técnica Nacional Ambiental en la persona de su Secretario General Eduardo Madrigal Castro o a quien ocupe ese cargo tomar inmediatamente las medidas necesarias y suficientes para suprimir la contaminación visual producida por los techos blancos de la empresa Pelarica, S.A.; b) se ordena a la Municipalidad de Paraíso fiscalizar la ejecución de la disposición ordenada anteriormente, y dictar un Plan Regulador que garantice el respeto a la belleza escénica del valle de Orosí, esto último deberá ser cumplido en un plazo de dieciocho meses contado a partir de la notificación de esta resolución." Sentencia Nº 2003-06324 de las 8:30 hrs. del 4 de julio del 2003, adicionada por la Nº 2004-04949 de las 15:16 hrs. del 6 de mayo del 2004. Determinar cuándo un paisaje es hermoso y por qué debe ser respetado y con qué criterios, es una decisión que corresponde a los poderes públicos. Para ello han de apoyarse en una razonable interpretación de los valores estéticos culturalmente relevantes para la comunidad de que se trata, siendo su aplicación susceptible de revisión por los jueces. ([105]) En este caso, como vimos, desde la visita de Colón en 1502, se mencionaron las lagunas y abundante flora y fauna costeras. En 1572, Benzoni escribió nuevamente sobre la fauna que observó en Suerre durante la expedición a nuestro territorio de Diego de Gutiérrez en 1543 y 1544. En 1632, el capitán Antonio Rodríguez Moreno refirió los terrenos de montaña y pantanos hacia el puerto de Suerre. Los canales fueron citados en 1675 por Fernando Francisco de Escobedo. En 1737, el gobernador Carrandi y Menán refirió las numerosas y grandes tortugas que desovan en las playas, los abundantes ríos caudalosos, los terrenos de bosques con árboles gruesos, los pantanos y caños de agua dulce de la región, así como la hermosura de la ensenada de Moín. En 1744, el Ing. Luis Diez Navarro describió con propiedad los terrenos aledaños al Fuerte de San Fernando:“…por entre la playa y el Fuerte corre hácia el Sur paralelo con la playa, un brazo de rio, el que llega cerca del puerto de Moin, que está á distancia de siete leguas; es tan ancho y profundo, que lo puede navegar un navio de alto bordo, pero no se puede entrar por la barra, por lo muy cerrado que está con otras embarcaciones que piraguas ó lanchas, las que parece se hace preciso las conduzcan Indios Mosquitos por lo práctico que son de ella y por que dichos Indios, aunque se arrojen al agua para soliviantar las piraguas en algunos bancos de arena que hay, no se los comen los lagartos, de que abunda dicho rio…dichos Indios se untan un betun del que huyen dichos peces...Cap. 16. Lo restante del terreno, por la parte del Sur y de el Poniente, es muy pantanoso y con mucha espesura de árboles, con lo que queda islado el Fuerte por todas partes.” En 1756, un informe de la Dirección Hidrográfica de Madrid indicó: “Este río del Tortuguero tiene un brazo que camina para el Sur y entra en el antecedente Paresmenes ó Ximenez, Reventazón, y por él navegan en canoas…y tiene otro brazo que camina hacia el Norte y desemboca en el río Colorado…" En 1827, Orlando Roberts apreció el desove de los tortuga verde en las playas de Matina a Tortuguero durante los meses de abril a julio y los felinos que se alimentaban de sus nutrimentos. En 1833, el bachiller Osejo anotó en la zona las especies de palo níspero, caoba, cedro, laurel y brasil, así como sobre la obstrucción del canal entre Moín y Matina en la extensión de una legua. En 1838, Henrique Cooper citó a las tortugas carey y verde, el manatí, las culebras, lagartos, tiburones, los árboles de cedro y caoba e informó sobre la imposibilidad de navegar con buques las bocas de los ríos Matina, Pacuare y Reventazón. En 1854, se anunciaba que los ríos Reventazón, Pacuare, Matina y Moín habían logrando quedar nuevamente comunicados por un canal natural. En 1862 el capitán José Antonio Angulo indicaba que en las bocas del Parismina y Tortuguero abundaba la tortuga blanca y la carey, debiéndose poner remedio a su caza indiscriminada. También ese año Frantzius anotaba: “desde la desembocadura del Río Colorado hasta Matina, uno de estos esteros que forma una especie de canal navegable para las pequeñas embarcaciones y comunica con el mar por varios puntos. Estas comunicaciones están sujetas á grandes cambios, se cierran a veces en un lugar, á consecuencia de fuertes tempestades ó de las corrientes marítimas, mientras el estrecho dique posterior se rompe en otro punto…Las desembocaduras de los ríos en la ensenada parece también haber experimentado grandes cambios con el tiempo.” En 1879, Polakowsky señalaba las selvas vírgenes y las ricas “cosechas de cosas nuevas esperan allí al naturalista que se atreva á explorar estas soledades”. Y, en 1942, escribía Pittier: “selva tropical de lluvias perennes, pantanos costaneros, márgenes de los ríos y cordón litoral, llaman desde un principio la atención del naturalista”. En suma, se trata de relatos que atestiguan los valiosos recursos naturales que nos acompañan desde antes de nuestra constitución como Estado independiente, y con los cuales también disfrutaron y convivieron nuestros antepasados nativos. III.- CONSIDERACIONES PRELIMINARES La investigación histórico geográfica reseñada permite anticipar las razones por las cuales en nuestro Caribe Norte se favoreció a través de los años el desarrollo y conservación de la flora y fauna silvestres, y de su belleza escénica, en condiciones similares a las descritas por los cronistas, según relatos de las primeras expediciones coloniales a nuestro territorio. Las condiciones geomorfológicas imperantes en la zona demostraron la imposibilidad de construir puertos de buen calado en las bocas de los numerosos ríos que desembocan en el Caribe y que han mudado sus cauces y bocas. No es sino hasta finales del siglo XIX, con la construcción del ferrocarril para exportar por el Atlántico principalmente café, y luego también banano, entre otros, que se determinó una zona propicia para el desarrollo portuario a gran escala, y que en el siglo XX, por razones obvias, será exceptuada del régimen sobre zona marítimo terrestre, sin perjuicio de la impronta demanial sobre el área de playa. ([106]) No en vano, desde la visita de Colón en 1502, y la de Andrés Arias Maldonado en 1659, se reconoció a Cariay (Limón) como buen puerto, tierra fresca, saludable y abundante en frutos, donde habitaban los tariacas. Si bien las poblaciones nativas de esta región del país se extinguieron o fueron desplazadas a otras zonas en los primeros siglos de contacto colonial, los numerosos hallazgos arqueológicos a lo largo de la trocha ferroviaria han permitido esbozar sus prácticas acordes con la aptitud de los suelos y el medio circundante. La profusa normativa para la protección de las costas durante la época colonial y de la milla marítima en el período de post independencia, reflejan el marcado interés del Estado por reservar para fines de utilidad general y estratégicos, los valiosos reductos de la zona costera. Estos antecedentes sirven de preludio para la futura normativa creadora de áreas silvestres protegidas y de la regulación actual sobre zona marítimo terrestre. IV.- PATRIMONIO NATURAL DEL ESTADO 1) Creación de Áreas Silvestre Protegidas en el Caribe Norte Encontrándose en vías de extinción varias especies de flora y fauna en el Trópico Americano, dado el extraordinario valor escénico de los canales y lagunas, y al contarse con extensiones considerables de suelos inundables con severas restricciones para el uso agrícola, el Decreto N° 1235 de 7 de setiembre de 1970 creó el Parque Nacional Tortuguero ( La Gaceta N° 213 del 24 de setiembre de 1970). La Ley N° 5680 del 3 de noviembre de 1975 reiteró su constitución (art. 1°), y prohibió pescar o cazar tortugas marinas de cualquier especie (ver supra notas 44 y 83), o recolectar o recoger sus huevos o despojos desde la desembocadura del río Matina a la desembocadura del Colorado y hasta el límite de las aguas territoriales del país en el mar Caribe (art. 8, inciso c). También se prohibió, dentro del área del Parque, recolectar o extraer objetos de valor histórico o arqueológico (art. 8, inciso d). El numeral 10 dispuso que JAPDEVA mantendrá la administración de la vía acuática dentro de los linderos del parque, con edificaciones para servicio de cabotaje, procurando causar el menor daño al aspecto escénico natural y no provocar contaminación (Colección de Leyes y Decretos, semestre 2, pp. 1042-1045). El Parque Nacional Tortuguero es el área más importante en toda la mitad occidental del Caribe para el desove de la tortuga verde (Chelonia mydas), aunque también desovan la baula (Demochelys coriacea) y la carey (Eretmochelys imbriata). Recibe precipitaciones entre 5.000 y 6000 mm. al año, y es una de las áreas silvestres protegidas con mayor diversidad biológica, con 11 hábitats identificados, entre los principales: vegetación litoral -gramíneas, ciperáceas y cocoteros (Cocos nucifera)-; berma; bosques altos muy húmedos – cedro macho (Carapa guianensis), fruta dorada (Virola spp.), María (Calophyllum braliense)-; bosques sobre lomas – gavilán (Pentacleta macroloba), pilón (Hieronyma alchornoides) y javillo negro (Alchornea latifolia)-; bosques pantanosos -gavilán, cativo (Prioria copaifera) y las palmas chontadura (Astrocaryum standleyanum) y maquenque (Socratea durissima)-; yolillales – formados casi exclusivamente por la palma yolillo (Raphia taedigera)-; pantanos herbáceos –de plantas herbáceas de hasta 2 m. de altura, como la palma suita (Asterogyne martiana) y la hoja de lapa (Cyclanthus sp.) – y comunidades herbáceas sobre lagunas – con vegetación flotante formadas por la choreja o lirio de agua (Eichhornia crassipes), el helecho Salvinia aprucei y el Hidrocotile mexicana.(BOZA LORÍA, Mario, Parques Nacionales de Costa Rica, Editorial Heliconia, San José, Costa Rica, 1988, p. 238). La fauna del Parque es rica y diversa. Abundan los monos y los anuros –de los cuales se han visto 60 especies-, las aves –con 309 especies- y los peces. Entre los mamíferos presentes están: la danta (Tapirus bairdii) (ver supra nota 49), el jaguar (Felis onca) (ver supra nota supra notas 46 y 48), el manigordo (Felis pardales) (ver supra notas 46 y 50), la martilla (Potos flavus), el saíno (Tayasuu tajacu), la nutria (Lutra longicaudus), el tolomuco (Eira barbara), el olingo (Bassaricyon gabbii), el perezoso de tres dedos (Bradypus variegatus), el grisón (Galictis vittata), el tepezcuintle (Agouti paca) y los monos carablanca (Cebus capucinus), colorado (Ateles geoffroyi) y congo (Alouatta palliata) (ver supra notas 45 y 48). En las lagunas se aprecia el murciélago pescador (Noctilio leporinus), uno de los más grandes del país. Con sus fuertes patas y uñas logra cazar peces cuando sobre vuela aquellas. Entre los anuros están la rana ternero (Leptodactylus pentadactylus) –muy abundante a la orilla de las quebradas-, la ranita de vidrio reticulada (Centrolenella valerioi) –cuyos órganos interinos traslucen a través de su piel transparente-, el sapito rojo (Dendrobates pumilio) -cuya piel es tóxica-, la Hyla elaeochroa, la H. boulengeri, la Smilisca puma y la Agalychnis calcarifer. Como aves hay: lapa verde (Ara ambigua), pavón (Crac rubra), zopilote cabecirrojo (Cathartes aura), gavilán cangrejero (Buteogallus anthracinus), colibrí nuquiblanca (Florisuga mellivora), el trogón violáceo (Trogon violaceus) y la oropéndola de Montezuma (Psarocolius montezuma). (Boza Loría, Ibídem, p. 238). El sistema de canales y lagunas navegables además es hábitat de 7 especies de tortugas terrestres que se posan en los troncos o en las islas de vegetación flotante, así como del manatí (Trichechus manatus) (ver supra nota 88), el cocodrilo, 30 especies de peces de agua dulce –entre ellos el Gaspar (Atratosteus tropicus) estimado fósil viviente, la anguila (Ophichthus sp.), el tiburón toro (Carcharhinus leucas), y diversas especies de aves acuáticas.(BOZA LORÍA, Mario, Ibídem, p. 238). El Decreto N° 2886 de 15 de marzo de 1973 ( La Gaceta N° 57 del 23 de marzo de 1973, p. 1296) creó una Reserva Forestal en el sector comprendido entre el Caño Mondonguillo y la desembocadura del Caño Negro en la Laguna Madre de Dios (artículo 1), con una extensión aproximada de 400 has, con una precipitación promedio entre los 3500 y 4500 mm debida a los vientos alisios del noreste. La zona presenta el invierno astronómico, las mayores precipitaciones se dan en noviembre, diciembre y enero, y desminuyen en el Equinoccio de Piemonte (febrero y marzo) y en el Equinoccio de Otoño (setiembre y octubre). El nivel freático es superficial y el drenaje nulo. Tiene bosque de bajura –áreas costeras, pantanos- con yolillo, sangrilla, pumpunjoche, uva de playa (Cocoloba uvifera), el almendro de playa (Terminalia catappa L.) (ver supra nota 35), guabas, y bosque de tierras altas con especies como el cativo (ver supra nota 66), cedro macho, gavilán (ver supra nota 98), níspero (Achras sapota L.), guayabón y lauráceas; la vegetación acuática presenta choreja y mondonguillo. La reserva posee 284 especies de aves, entre otras: gongola (Tinamus major), pelícano pardo (Pelecanus occidentales), garzón azulado (Ardea herodias), garceta grande (Casmerodius albus), garza tricolor (egretta tricolor), pato real (Cairina moschata), aguila o gavilán pescador (Pandion haliaetus), gavilán ranero (Geranospiza caerulescens), halcón peregrino (Falco peregrinus), pavón grande (Crax rubra), pava crestada (Penélope purpurascens), lapa verde (Ara ambigua), perico azteca (Aratinga nana), lora (Amazona autumnales), carpintero canelo (celeus loricatus) (CAYRO S.A., Evaluación de los recursos naturales para la conservación y Desarrollo del Ecoturismo, Fideicomiso Endangered Wildlife Trust, Matina, Limón, Costa Rica, 1990, pp. 5, 11-25, 48-55, 58). En cuanto a mamíferos, la Reserva contiene 6 tipos de zorros, entre ellos el pelón (Didelphys marsupiales) y el de agua (Chironectes minimus) (ver supra nota 50); los monos congo (Aloutta paliata), clorado (Ateles geoffroyi) y carablanca (Cebus capucinus) (ver supra notas 45 y 48); el oso colmenero (Tamandua mexicana), el jaguar (Felis onca), el manigordo (Felis pardales), el caucel (Felis wiedi) (ver supra notas 46 y 48), el león breñero (Felis yaguaroundi) (ver supra nota 45), el saíno (Tayassu tajacu), el chancho de monte (Tayassu pecari), la danta (ver supra nota 49), el manatí (ver supra nota 88, la nutria (Lutra longicaudus), el mapache (Procyon lotor) y 63 tipos de murciélagos (ver supra nota 51), entre otros (CAYRO S.A, Ibídem, pp.66-71). En el género de los anfibios, entre otros: la rana ternero, la rana calzonuda (Agalychnnis callidryas), el sapito rojo, la tortuga lagarto (Cheydra serpentina), la tortuga verde, la tortuga carey, la tortuga baula, Y, en reptiles: la iguana, la boa (Boa constrictor), la zopilote (Clelia clelia), la bocaraca (Bothriechis schlegeli), la mata buey (Lachesis muta), el cocodrilo (Crocodylus acutus) (CAYRO S.A, Ibídem, pp. 72-82). Por Decreto Nº 1148 de 5 de febrero de 1980 se amplió el Parque Nacional Tortuguero en su lindero sur, para incluir la Laguna Jalova y el área comprendida entre ésta y el límite del Parque en ese entonces, así como las aguas territoriales del mar Caribe correspondientes a este nuevo sector (artículo 2) (La Gaceta N° 33 del 15 de febrero de 1980). La Ley Nº 6794 de 25 de agosto de 1982 reiteró, entre otras, la ampliación del Parque Nacional Tortuguero realizada por el Decreto N° 1148 de 1980 (artículo 1, inciso m). En 1985 nuestro país registraba 100 especies de fauna silvestre oficialmente declaradas como en peligro de extinción de las cuales en la Región Norte Atlántica, especialmente en Barra del Río Colorado. La zona era catalogada como cenagosa, con suelos no aptos para la agricultura y la ganadería, con abundancia de fauna silvestre, necesaria para proteger sus hábitats y poblaciones de vida silvestre, además de ser una de las regiones que ya favorecían el ingreso de divisas de aquellos visitantes que admiran las escenas naturales (La Gaceta Nº 141 del 26 de julio de 1985, p. 1). Toda el área es muy lluviosa, con 6000 mm al año. Sus bosques pantanosos tienen especies como el sangregao (Pterocarpus officinalis), el cedro macho (Carapa guianensis), el gavlián, el jelinjoche (Pachira aquatica), el cativo y la palma yolillo. También hay mancaría (Manicaria saccifera), orey (Campnosperma panamensis), maría, jaguey o tabacón (Grias fendleri), guácimo colorado (Luehea seemanii), higuerón (Picus sp.), Amanoa potamophylla, Xylopia sericophylla, fruta dorada, tapabotija (Apeaba aspera) y palma Socratea durísima (BOZA LORÍA, Mario, Op.cit.,p. 230). Ante ello, el Decreto Nº 16358 de 4 de junio de 1985 creó el Refugio Nacional de Fauna Silvestre Barra del Colorado, limitando en su sector costero, al norte en parte con la desembocadura del río San Juan en el mar Caribe, al sur en parte con la Boca de las Lagunas de Tortuguero y al este con la línea de costa entre ambos sectores (art. 1). El Decreto 16358 menciona entonces varias especies de fauna, entre ellas: manatí o vaca marina, danta o tapir, puma (Felis concolor) (ver supra notas 45 y 50), jaguar o tigre, manigordo u ocelote, león breñero (Felis yaguaroundi) (ver supra nota 45), mono carablanca, mono congo, mono colorado. (La Gaceta Nº 141 del 26 de julio de 1985, p. 1). En este Refugio también están presentes el tepezcuintle (Agouti paca), el cabro de monte (Mazama americana), el saíno, el zorro pelón (Didelphys marsupiales) (ver supra nota 45, 46 y 50), el zorro cuatro ojos (Philander opossum), el perezoso de tres dedos (Bradypus variegatus). (BOZA LORÍA, Mario, Op.cit., p. 230). Reptiles como (Boa constrictor) (ver supra nota 47), iguana (Iguana iguana) (ver supra notas 45 y 46), caimán (Caiman crocodilus) ( La Gaceta Nº 141 del 26 de julio de 1985, p. 1), y el cocodrilo. (BOZA LORÍA, Mario, Ibídem, p.230). Entre las aves: curré negro o tucán (Ramphastos sulfuratos), lapa roja (Ara macao), lapa verde (Ara ambigua), 9 especies de la familia Accipitridae, 4 especies de la Falconidae y águila pescadora (Pandion aliaetus) que representan un poco más de la tercera parte de los animales costarricenses en peligro.(La Gaceta Nº 141 del 26 de julio de 1985, p. 1). Además están la gallina de monte o gongola (Tinamus major), el zambullidor enano (Podiceps herodias), la garza tricolor (Egretta tricolor), el ibis verde (Mesembrinibus cayennensis), el gavilán blanco (Leucopternis albicollis), el panto cantil (Heliornis fulica), la paloma morada (Culumba nigrirostris) y la lora frentirroja (Amazona autumnalis). Como para de la ictiofauna en lagunas y ríos hay pez gaspar (Atractosteus tropicus), su desove es un espectáculo extraordinario, el roncador (Pomadasys grandis), el sábalo (Megalops atlantis), el guapote (Cichlasoma dovii), el róbalo (Centropomus undecimalis), el jurel (Caranx hippos), la macarela (Scomeromorus maculatus) y el pargo colorado (Lutjanus jocu) (BOZA LORÍA, Mario, Ibídem, p. 230). En 1990 se estimaba que el área comprendida entre el Parque Nacional Tortuguero y el Refugio Nacional de Fauna Silvestre Barra del Colorado no era propicia para el desarrollo de actividades agropecuarias debido a la alta precipitación y a su naturaleza pantanosa, además de cobijar un tercio de las especies de fauna declaradas en peligro de extinción que requieren de mayores extensiones para su sobrevivencia. Por ello, mediante Decreto N° 19971 de 25 de agosto de 1990 ( La Gaceta N° 201 del 24 de octubre de 1990), se creó la Zona Protectora Tortuguero, y para obtener además beneficios regionales e internacionales, entre otros, tales como la investigación, ecoturismo, educación, conservación de la materia genética y biodiversidad. El Decreto Nº 19971 vino a reiterar los alcances del N° 19664 de 27 de abril de 1990 ( La Gaceta N° 97 del 23 de mayo de 1990) dictado al amparo de la Ley Forestal 7032 del 2 de mayo de 1986, declarada inconstitucional por la Sala correspondiente en voto Nº 546 de 14:30 hrs. del 22 de mayo de 1990. Por Decreto N° 19545 del 15 de febrero de 1990 (La Gaceta N° 74 del 19 de abril de 1990) se creó la Unidad Regional de Conservación Llanuras de Tortuguero, integrada por el Refugio Nacional de Fauna Silvestre Barra del Colorado, el Parque Nacional Tortuguero y la Reserva Forestal de Pacuare- Matina y otras áreas adyacentes que se establezcan en su zona de influencia. La disposición se dejó sin efecto mediante Decreto N° 22997 el 21 de febrero de 1994 ( La Gaceta N° 53 del 16 de marzo de 1994, p.6), creador del “Área de Conservación y Desarrollo Sostenible Llanuras de Tortuguero”, integrada por el Refugio Nacional de Fauna Silvestre Barra del Colorado, Parque Nacional Tortuguero y la Reserva Forestal Pacuare Matina, el Humedal Cariari y el Corredor Biológico Dr. Archie Carr. Con el propósito de contrarrestar la disminución de los habitas de los humedales y proteger la belleza escénica de las lagunas y canales de la sección central y norte de la costa Atlántica, el Decreto No. 23253 de 23 de abril de 1994 creó el Humedal Nacional Cariari, comprendiendo los canales, caños y lagunas costeros, ubicados entre la desembocadura del río Moín en la Bahía Moín y el límite del Parque Nacional Tortuguero. Este Humedal comprende también el Caño González, las lagunas Plaset, Urpiana ([107]), Caldera y el canal artificial que conecta el río Pascual con el río Matina. Así como, los caños adyacentes y cauces de los ríos Toro, Palacio, Pascual, Caños Negro, y Chiquero en la porción que indica por coordenadas cartográficas (artículo 1º) ( La Gaceta Nº 95 de 18 de mayo de 1994). Además, El Decreto Nº 23253 dispuso 100 m de zonas protectoras en ambas riberas de las lagunas conforme a la Ley Forestal 7174 del 28 de junio de 1990. ([108]) Por ello, las lagunas Plaset, Urpiano y Caldera están rodeadas por un área silvestre protegida. El 27 de abril de 1994, con el propósito de contrarrestar las amenazas por el desarrollo urbano y turístico que pudiera incidir en la playa de Tortuguero donde anidan cuatro especies de tortugas marinas (Chelonia mydas, Dermochelys coriacea, Eretmochelys imbricada y Caretta caretta) (ver supra notas 44 y 83), se creó el Refugio de Vida Silvestre Dr. Archie Carr en el canal de Lagunas del Tortuguero, cuyo límite inicia con rumbo noroeste por la margen derecha de esas lagunas hasta la boca del Tortuguero, excluyendo el área del aeródromo (Decreto N° 23256, La Gaceta N° 96 del 19 de mayo de 1994). Valga tomar en cuenta que la tortuga baula anida en Tortuguero, Pacuare, Gandoca y en playa Chiriquí (Panamá, Bocas del Toro) (ver supra notas 32 y 33). Ello refleja un corredor internacional marino. Cabe advertir que la baula se alimenta de una medusa tóxica para el ser humano. También la tortuga carey come esponjas tóxicas. Sin las tortugas, las esponjas crecen y dañan los arrecifes pues les impiden recibir la luz solar. La tortuga verde se alimenta de pastos marinos (algas) en las aguas de Venezuela, Colombia y Panamá, y anida en Costa Rica, poniendo de manifiesto igualmente estos corredores migratorios. Además, las tortugas baula, carey y verde son fuente alimenticia para otros animales (orcas, tiburones, cocodrilos, felinos, mapaches y aves) (ORDÓÑEZ ESPINOZA, Cristina, Bióloga especialista en tortugas marinas y Coordinadora de Investigación de Caribbean Conservation Corporation -Smithsonian Tropical Research Institute-, Isla Colón, República de Panamá, y Endangered Wildlife Trust, Com. Pers, 29 de abril de 2006). ([109]) Con el objeto de dar continuidad a las características biogeográficas del Parque Nacional Tortuguero, se incluyeron dentro de sus límites tres áreas más ya inscritas a nombre del Estado. La ampliación se efectuó mediante Decreto N° 24428 del 4 de abril de 1995 ( La Gaceta N° 141 del 26 de julio de 1995, pp. 8-9). 2) Patrimonio Natural del Estado y su Administración Hasta aquí hemos reseñado la normativa creadora de áreas silvestres protegidas en la zona de interés, y que es parte integrante del Patrimonio Natural del Estado definido por el artículo 13 de la Ley Forestal N° 7575 del 5 de febrero de 1995 (Alcance Nº 21 a La Gaceta Nº 72 del 16 de abril de 1996). Cabe agregar que igualmente forman parte de ese Patrimonio Natural los terrenos de bosque y forestales pertenecientes a las reservas nacionales, áreas inalienables, municipalidades, instituciones autónomas y organismos de la Administración Pública, excepto que garanticen operaciones crediticias con el Sistema Bancario Nacional e ingresen a su patrimonio. Así como aquellos inmuebles de bosque o de aptitud forestal que sean traspasados por organizaciones no gubernamentales al Estado. Los numerales 14 y 15 también se ocupan de los atributos demaniales de ese patrimonio y de los impedimentos para su enajenación y explotación por parte de los organismos de la Administración Pública, y cuyos alcances fueron comentados con amplitud en los pronunciamientos C-321-2003 del 9 de octubre de 2003, OJ-014-2004 del 30 de enero del 2004, OJ-093-2004 del 19 de julio del 2004 y C-297-2004 de 19 de octubre de 2004, por lo que seguidamente reseñamos los aspectos de relevancia para este asunto: a) Areas Silvestres Protegidas, cualquiera sea su categoría de manejo, son declaradas por Ley o Decreto Ejecutivo: reservas forestales, zonas protectoras, parques nacionales, reservas biológicas, refugios nacionales de vida silvestre, humedales y monumentos naturales (Ley Forestal 7575, arts. 1°, pfo. 2°, 3° inciso i; Ley Orgánica del Ambiente 7554, artículo 32; Ley de Biodiversidad N° 7788, arts. 22 y sigts. y 58; Ley del Servicio de Parques Nacionales N° 6084, artículo 3° incs. d y f, en relación con la Ley Orgánica del MINAE N° 7152 y su Reglamento; Ley de Conservación de la Vida Silvestre N° 7317, artículo 82, inciso a). b) Reservas nacionales son los terrenos comprendidos dentro de los límites de la República no inscritos como propiedad privada, de las municipalidades o instituciones autónomas; los no amparados por posesión decenal, o no destinados por leyes especiales a la formación de colonias agrícolas, y todos los que no siendo de propiedad particular, no se ocupen en servicios públicos (Ley de Tierras y Colonización, artículo 11, en relación con el 261 del Código Civil). "Pertenecen al Estado todos los terrenos que no se encuentren inscritos en el Registro a nombre de particulares. Es éste el sentido de los artículos 276 y 486 del Código Civil y 11 de la Ley de Tierras y Colonización".(SALA PRIMERA DE LA CORTE, sentencia N° 243 de 1990, cons. XVII). "Las reservas nacionales están sometidas de derecho al régimen (forestal) porque pertenecen al Estado" (…). "Las tierras consideradas como reservas nacionales quedan afectadas en forma inmediata a los fines de la normativa forestal; sobre ellas el Estado puede crear reservas forestales, zonas protectoras, parques nacionales, refugios de vida silvestre y reservas biológicas, conformando así el patrimonio forestal; para poder colonizarlas o enajenarlas se requiere autorización legislativa, y cuando son poseídas por terceros, éstos no adquieren ningún derecho, siendo imprescriptible el derecho del Estado para reivindicar" (SALA CONSTITUCIONAL, voto 4587-97, considerando IV). Se agrega el subrayado. c) El Patrimonio Natural del Estado es aplicable a todos los bienes nacionales donde hayan recursos naturales forestales (SALA CONSTITUCIONAL, voto 4587-97, considerando IV). d) Los bosques y terrenos forestales del Patrimonio Natural del Estado gozan de las notas jurídicas esenciales de inalienabilidad, inembargabilidad, imprescriptibilidad de las acciones reivindicatorias, dichos bienes tienen por ley una afectación inmediata al dominio público del Estado, sin acto complementario atributivo de ese carácter. e) En interpretación sistemática de los artículos 13, 14 y 15 de la Ley Forestal, como preceptos conexos e interdependientes, la clasificación a que se refiere el último de esos numerales configura un acto de constatación, no de afectación, para corroborar si en un inmueble rural concreto de un organismo de la Administración Pública concurren los presupuestos bajo los que la norma establece el régimen público forestal, para considerarlo comprendido en el género de la demanialidad, con las consecuencias previstas, y neutralizar su pretendida enajenación por el ente público. Es una medida de confirmación protectora para impedir que salgan en forma anómala inmuebles forestales o boscosos del Patrimonio Natural del Estado. El vocablo "quedarán" ha de entenderse como sinónimo de "permanecerán", "se mantendrán incorporados". La clasificación no determina el ingreso del bien al régimen demanial, sino su permanencia. f) La excepción que introduce el artículo 13 de la Ley Forestal se refiere a los bosques y terrenos forestales inicialmente de particulares, sobre los que constituyen garantías reales para respaldar préstamos con bancos del Estado, y estos se los adjudican en el proceso ejecutivo hipotecario, interpuesto ante el incumplimiento de la obligación. Al ingresar esos inmuebles al patrimonio del Banco acreedor, se integrarían al Patrimonio Natural del Estado, de no mediar la excepción de comentario. Tutela los derechos de los bancos estatales a recuperar los dineros con que financiaron las operaciones, permitiéndoles realizar el valor de los inmuebles adquiridos en subasta para hacer efectivos sus créditos. La excepción se circunscribe a los inmuebles forestales de propiedad privada lícita; no a los que forman parte del Patrimonio Natural del Estado y el ente público dispone irregularmente, con vicio de nulidad absoluta. g) Se reconsidera de oficio el criterio que requiere la clasificación de los terrenos rurales, cubiertos de bosque o forestales, propiedad o bajo administración de los organismos de la Administración Pública para el ingreso al Patrimonio Natural del Estado. Así, los terrenos traspasados a la Junta de Administración Portuaria y de Desarrollo Económico de la Vertiente Atlántica por Ley N° 3091 de 18 de febrero de 1963, reformada por la N° 5337 de 27 de agosto de 1973, y que reúnan las condiciones previstas por el artículo 13 de la Ley Forestal N° 7575 del 5 de febrero de 1995, integran el Patrimonio Natural del Estado y corresponde su administración al Ministerio del Ambiente y Energía, a través del Sistema Nacional de Áreas de Conservación. (Ley Orgánica del Ambiente, artículo 32, párrafo segundo; Ley Forestal, artículos 6, inciso a), 13, párrafo segundo; Ley de Biodiversidad, Nº 7788 del 30 de abril de 1998, artículos 22 y 28; Dictámenes C-287-2002 C-210-2002, C-321-2003 y C-297-2004). En ese sentido, el MINAE debe tomar las medidas pertinentes para contrarrestar las acciones indebidas sobre ese patrimonio, preservando sus recursos naturales con sus características ecológicas, geomorfológicas y estéticas, siendo pertinente el desalojo de los ocupantes ilegítimos y la destrucción de las edificaciones ilegales con base en las potestades de autotutela y policía demanial, observando el debido proceso (Ley Orgánica del Ambiente, artículo 34; Sala Constitucional, sentencias números 9158-98 del 22 de diciembre de 1998, 1191-99 de las 21:39 hrs del 17 de febrero de 1999; Tribunal Contencioso Administrativo, Sección Segunda, Nº 343-2002 de 10:00 hrs. del 4 de octubre del 2002; Tribunal Contencioso Administrativo, Sección Primera, Nº 424-2002 de 10:10 hrs. del 29 de noviembre del 2002; Juzgado Contencioso Administrativo y Civil de Hacienda, sentencias 88-2001 de 16:00 hrs. del 21 de febrero de 2001, 174-2002 de 15:30 hrs.25 de febrero de 2002 y 1066-2002 de 14:30 hrs. del 15 de noviembre de 2002; dictamen C-287-2002 del 22 de octubre del 2002) y sin perjuicio de que interponga las denuncias penales contra los infractores. La omisión de actuar conforme a lo indicado, puede hacer incurrir a sus funcionarios en responsabilidades disciplinarias y penales (Ley General de la Administración Pública, artículo 211; Código Penal, artículo 330). Igual suerte alcanza a los bosques y forestales que estuvieren comprendidos por la Ley N° 2906 del 24 de noviembre de 1961, que traspasó al Instituto Costarricense de Turismo la Zona Recreo y Turismo entre Portete y 12 millas (Swamp Mouth), ver supra nota 100. Y, bajo ese supuesto, de oficio se adiciona el dictamen C-303-2000 de 11 de diciembre de 2000, conclusión sexta, en virtud del cambio de criterio expuesto en el dictamen C-321-2003 del 9 de octubre de 2003, conclusión segunda. También pertenecen al Estado, bajo administración del MINAE, la zona marítimo terrestre cubierta por áreas silvestres protegidas, o si cuentan con bosque o terrenos forestales. Las municipalidades respetivas están entonces inhibidas para otorgar concesiones sobre esas porciones costeras que integran el Patrimonio Natural del Estado y no administran (OJ-014-2004 de 30 de enero de 2004). Criterio que reitera la Ley N° 6043 en su numeral 73 al disponer que su normativa no tiene aplicación en la zona marítimo terrestre de los parques nacionales y reservas equivalentes. En ese sentido en dictamen N° C-015-88 de 26 de enero de 1988, se apuntó: “I. INAPLICABILIDAD DE LA LEY # 6043 EN LAS AREAS DE REFUGIO NACIONALES DE VIDA SILVESTRE Señala el artículo 73 de la Ley sobre zona marítimo-terrestre, 6043 de 2 de marzo de 1974, que la misma "no se aplica a las zonas marítimo-terrestres incluidas en los parques nacionales y reservas equivalentes, las cuales se regirán por la legislación respectiva". En el pronunciamiento C-174-87 ésta Procuraduría abordó problemas de delimitar los alcances del vocablo "reservas equivalentes" a la luz del marco jurídico que sirve de interpretación (artículo 1 inciso c) 18, 19, in fine y 28 de la Ley Forestal anterior, 42 de su Reglamento, 34 y 35 de la actual y 4 del Reglamento a la ley 6043) y la doctrina nacional y foránea estableciendo que abarca "todas las unidades silvestres de conservación pública especial; sean, las áreas protegidas (por la agotabilidad y vitalidad de sus recursos) integrantes del Patrimonio Forestal del Estado, de carácter inalienable, administración gubernamental, sujetas a objetivos prefijados y planes de manejo que aseguren la permanencia a largo plazo, un sano desarrollo basado en las potencialidades existentes y el logro de determinados beneficios o servicios". Se hizo ver en aquella oportunidad que liberar de la administración municipal los parques nacionales y reservas equivalentes localizados dentro de la zona marítimo-terrestre en el ánimo del legislador era requisito para mantenerlos sometidos a los fines que justificaron su creación y a planes de manejo unívocos, dirigidos por Departamentos especializados del Poder Central, sin choques interinstitucionales…En síntesis, las áreas de esos Refugios situadas dentro de las zonas marítimo- terrestre están excluidas, en calidad de "reservas equivalentes", de la aplicación de la Ley 6043 y se rigen por su legislación específica: Ley de Conservación de Fauna Silvestre, Reglamento de ésta, Ley Forestal en lo pertinente, Ley o Decretos de creación y estipulaciones internas de funcionamiento… En el presente caso hallándose el sector del Refugio dentro de la zona marítimo-terrestre de Playa Cacao substraída de la esfera de aplicación de la ley Nº 6043 y del Subsiguiente usufructo y administración Municipal… no debe la Municipalidad de Golfito otorgar concesiones en esas áreas, cobrar cánones o conceder permisos de ocupación sobre las mismas. Siendo lo procedente que en el futuro se abstenga de recibir solicitudes con tales finalidades. En cuanto a los expedientes de concesión iniciados, lo recomendable es que el Concejo, previo acuerdo, notifique a los interesados la paralización del trámite y se declare incompetente para conocer de ellas, haciéndoles saber del cambio de administración producido con la creación del Refugio… Respecto a los derechos de ocupación (no de arrendamiento, como erróneamente se les llama en la consulta) otorgados con fundamento en el transitorio sétimo de la ley 6043, los cuales, a tono con su letra, no originan derecho a concesión, son provisionales y revocables cuando lo exija el interés general, creemos que la Municipalidad debe ponerles término (sea, darlos por fenecidos) por carecer ya de atribuciones para percibir cánones o conferir permisos de uso en la zona, destinada a la satisfacción de un fin público diverso y exclusivo: preservar la fauna silvestre y la ecología de la región. El acuerdo del Concejo que declara la cesación de los permisos habrá también de notificarse a los ocupantes, apercibiéndoles de que en lo sucesivo el uso legítimo de los terrenos únicamente podrá ejercerse con autorización expresa de la Dirección General de Vida Silvestre.” Recordemos, que el destino asignado por ley a un espacio de dominio público, como los bosques y terrenos forestales públicos, no puede cambiarse en forma tácita, implícita o por actos abusivos (OJ-018-2002 del 4 de marzo del 2002). Tampoco pueden las municipalidades incorporar esos bienes en planes reguladores para otorgar concesiones, pues si bien ostentan naturaleza normativa (dictámenes C-184-94, C-100-95) son de rango inferior a la ley (OJ-042-2004). Y, autorizar u ordenar la ejecución de actos administrativos absolutamente nulos genera responsabilidad civil de la Administración, y civil, administrativa y eventualmente penal del servidor, si la ejecución llegare a tener lugar (Ley General de la Administración Pública, artículo 170). 3) Patrimonio Natural del Estado y ecoturismo En términos generales el artículo 18 de la Ley Forestal, Nº 7575 de 5 de febrero de 1996, establece las actividades que se pueden realizar en el Patrimonio Natural del Estado (investigación, capacitación y ecoturismo). El Transitorio I ibídem contempla la permisos y concesiones otorgados con base en la legislación anterior. Sin embargo, con posterioridad, el artículo 58 de la Ley de Biodiversidad, Nº 7788 del 30 de abril de 1998, dispuso que las “prohibiciones que afectan a las personas físicas y jurídicas dentro de los parques nacionales y las reservas biológicas están determinadas, en la Ley de la Creación del Servicio de Parques Nacionales, No. 6084, de 24 de agosto de 1977”. En el dictamen C-339-2004 del 17 de noviembre de 2004, se abordaron amplitud criterios orientadores para conceptualizar el ecoturismo, por lo que seguidamente reseñamos sus principales contenidos. 1) El ecoturismo es una forma de “uso no extractivo” de la naturaleza en áreas naturales y rurales (protegidas o no) cuyo objetivo es disfrutar, estudiar y apreciar el medio natural que se visita (paisajes, flora y fauna) y las manifestaciones culturales (presentes y pasadas) ([110]) pero con el añadido de la conservación de los recursos naturales, apoyando para ello a la economía y la población local. Se distingue del turismo de masas por tener menor incidencia en el entorno y requerir menos desarrollo infraestructural. La escala de las actividades implica que relativamente a pocos turistas debe permitírseles visitar el sitio, y en consecuencia, las facilidades de soporte deben mantenerse en el mínimo y ser menos intrusivas. 2) Se recomienda que las instalaciones sean: adecuadas, modestas, aunque cómodas, y sin pretensiones, respetuosas de los hábitats frágiles, adaptadas al paisaje, lo más discretas posible, tomando ventaja de las condiciones naturales (con el uso de “ecotécnicas”: energía solar, retención y aprovechamiento de aguas de lluvia, reciclaje de las basuras ¾orgánicas e inorgánicas, sólidas y líquidas¾, ventilación natural por corrientes y no por aire acondicionado, aprovechamiento de la sombra, etc.), utilizando materiales y técnicas constructivas locales (piedra, madera, bambú, etc.) evitando colores llamativos y conservando las plantas autóctonas (que evitan problemas de pestes naturales y reducen la necesidad de deshierbar y regar). Y finalmente, deben ubicarse preferiblemente en la periferia o perímetro del área protegida, sirviendo de enlace entre el interior y el exterior de ésta. 3) Las actividades ecoturísticas deben ser acordes con la vocación manifiesta del territorio y las limitaciones que impone la naturaleza de los recursos, entre ellas tenemos: -Las rutas ecológicas: itinerarios temáticos o genéricos utilizando diversos medios de transporte (a pie, a caballo, en bicicleta, incluso en vehículo de motor, con guía o autoguiada) donde se trata de mostrar al visitante los puntos de interés ecológico que definen la zona. Requieren señalización, elaboración de rutas y guías, y son idóneos para dar a conocer los espacios naturales y excelentes herramientas para la educación ambiental. -Senderos de interpretación: similares a las rutas ecológicas, con énfasis en los valores educativos e interpretativos y por tanto generalmente con guía especializada. -Aulas de la naturaleza: centros educativos donde se realizan y organizan actividades para grupos encaminadas al conocimiento, educación, interpretación y acercamiento al medio natural. Se ubican en zonas de interés natural, requieren de guías, profesores, señalización, elaboración de itinerarios y programas, local para el aula y material didáctico, laboratorios, talleres. -Campos de trabajo: actividades encaminadas hacia la investigación y/o restauración de áreas naturales. -Ecomuseos: exhiben elementos naturales del entorno inmediato. El énfasis no son las colecciones sino la incorporación de nuevas tecnologías que permitan la interactividad entre los visitantes y los materiales expuestos. -Centros de interpretación: lugares donde se exponen los principales recursos turístico-educativos de la zona, facilitando herramientas para la comprensión de los rasgos relevantes y fenómenos significativos del área mediante material expositivo, gráfico, auditivo, etc. con medios electrónicos, informáticos, y otros (paneles, maquetas, sistemas interactivos, etc.). Permiten el disfrute de recursos inaccesibles para segmentos de la población como grupos de la tercera edad, personas discapacitadas, niños. 4) La infraestructura básica (senderos y miradores), información e interpretación, pueden ser vistos como los principales servicios ecoturísticos provistos por las áreas protegidas. Empero, no todas ellas han sido creadas pensando en el turismo, por lo que no están preparadas para recibir visitantes. Principio acogido en la Carta Europea de turismo sostenible en los espacios protegidos: “Se tomarán medidas específicas para asegurar el mantenimiento del desarrollo turístico dentro de los límites de capacidad de acogida y de los cambios aceptables y razonables en el entorno natural, cultural y humano del territorio. El propio espacio protegido deberá ser quien aconseje a los operadores turísticos sobre la concepción de nuevas actividades compatibles con los objetivos de protección. Determinados espacios, debido a su fragilidad, no podrán abrirse al público.” Así también, las experiencias y actividades ofrecidas a los visitantes deben estar en armonía con los objetivos de conservación definidos para un área protegida determinada. En general, deben ser quietas, silenciosas, no intrusivas y basadas en los caracteres específicos del área. 5) En nuestras áreas silvestres protegidas estatales rige la prohibición prevista por el artículo 39 de la Ley de Biodiversidad, No. 7788 de 30 de abril de 1998, de otorgar concesiones o contratos que autoricen el acceso a los elementos de la biodiversidad en favor de terceros o la construcción de edificaciones privadas, en la prestación de servicios o ejecución de actividades no esenciales, que enlista: “estacionamientos, servicios sanitarios, administración de instalaciones físicas, servicios de alimentación, tiendas, construcción y administración de senderos, de la visita y otros que defina el Consejo Regional del Área de Conservación.” 6) Los parques nacionales y reservas biológicas tienen un régimen especial dado por la Ley del Servicio de Parques Nacionales que se aplica a ambas categorías en virtud de lo dispuesto por el artículo 58 de la Ley de Biodiversidad. La Ley del Servicio de Parques Nacionales, prohíbe en estas áreas la tala de árboles, la extracción de productos forestales, la realización de cualquier tipo de actividades comerciales e industriales y el otorgamiento de concesiones para la explotación de sus productos (art 8, incisos 1 y 15 y numeral 12), en consonancia con el artículo 3° de la Convención para la protección de la flora, fauna y bellezas escénicas naturales de los países de América, aprobada mediante Ley No. 3763 de 19 de octubre de 1966, y ratificada en 1967, donde se acordó que las riquezas de los parques no se explotarían con fines comerciales. También la Ley 6084 veda la construcción de líneas de conducción eléctrica o telefónica, acueductos, carreteras o vías férreas, así como el otorgamiento de permisos para desarrollar construcciones que no sean las de la respectiva Área de Conservación del MINAE (artículos 12 y 8, inciso 14). 7) El artículo 45 de la Ley Orgánica del Ambiente, prohíbe: “las actividades orientadas a interrumpir los ciclos naturales de los ecosistemas de humedal, como la construcción de diques que eviten el flujo de aguas marinas o continentales, drenajes, desecamiento, relleno o cualquier otra alteración que provoque el deterioro y la eliminación de tales ecosistemas.” (En esa misma línea, el artículo 7 del Decreto No. 22550-MIRENEM, del 14 de setiembre de 1993, modificado por el Decreto No. 23247-MIRENEM del 20 de abril de 1994). 8) La fragilidad de muchos de los ecosistemas atractivos para el ecoturismo, y los impactos ambientales negativos potenciales de éste,([111]) las actividades complementarias o de soporte y el uso público en las áreas naturales, hace necesario (en una perspectiva de sostenibilidad): controlar la frecuentación en función a la capacidad de carga de la zona, planificar y regular las actividades de los turistas (planes de manejo o gestión, zonificación de usos) y canalizar a los visitantes mediante el diseño de planes de uso público, cuya implantación debería abarcar no solo a las áreas silvestres protegidas, sino a todas aquellas áreas susceptibles de uso recreativo o turístico. V.- ZONA MARÍTIMO TERRESTRE 1) Principios generales En nuestro país, la zona marítimo terrestre es un término jurídico sobre varios espacios naturales costeros o cercanos al litoral, y por ende, pueden tener influencia de las mareas en algunos casos. La Ley 6043 de 2 de marzo de 1977, y su Reglamento, Decreto Ejecutivo N° 7841-P de 16 de diciembre de 1977, constituyen la normativa básica para su regulación, pero como suele suceder en materia jurídica, hay excepciones y restricciones, tanto en el litoral Pacífico como en el Caribe. Ante ello, este Despacho ha precisado cada uno de esos conceptos, pues su ámbito de aplicación es fundamental para que la Administración ejerza sus potestades de autotutela con criterios de eficiencia y seguridad. En ese sentido, en el pronunciamiento OJ-014-2004 del 30 de enero del 2004 anotamos: “II.- DEMANIALIDAD DE LA ZONA MARÍTIMO TERRESTRE La Ley 6043 de 2 de marzo de 1977, que desarrolla su Reglamento, Decreto Ejecutivo N° 7841-P de 16 de diciembre del mismo año, afecta a dominio público estatal, con las usuales características de inalienabilidad e imprescriptibilidad e insusceptible adquisición por los particulares, una serie de bienes descritos en artículos dispersos (9, 10, 11 y 75; Ley 6043, 2° inc. f de su Reglamento); a saber: a) La franja de doscientos metros de ancho a lo largo de los litorales Atlántico y Pacífico de la República, cualquiera que sea su naturaleza, medidos horizontalmente a partir de la línea de pleamar ordinaria o contorno que marca la altura de 115 centímetros en el Océano Pacífico y 20 centímetros en el Atlántico, ambos sobre el nivel medio del mar, compuesta de dos secciones: zona pública, o faja de cincuenta metros de ancho, en principio de uso común; y la zona restringida, constituida por la franja de ciento cincuenta metros restantes o por los demás terrenos en el caso de las islas, destinada al otorgamiento de concesiones. a') Las playas (inclusión implícita). "La zona pública incluye las playas marítimas, destinadas al uso de todos los habitantes". (Dictámenes C-002-99 y C-026-2001. Opiniones Jurídicas O. J.-210-2003 y 253-2003, entre otras). a'') "Igualmente es aplicable el concepto de zona pública a ciertas áreas regidas por leyes especiales, como el Proyecto Turístico de Papagayo y los Refugios Nacionales de Vida Silvestre". (Dictamen C-210-2002 y Opiniones Jurídicas O. J.-216-2003 y O. J.-253-2003). b) Los terrenos o áreas y rocas que quedan al descubierto durante la marea baja. c) Las islas, islotes y peñascos marítimos, así como toda tierra o formación natural que sobresalen a nivel del océano, dentro del mar territorial, desde la línea de bajamar a lo largo de las costas (artículo 6° de la Constitución; dictámenes C-038-97, C-042-97 y C-212-98 y Opiniones Jurídicas O. J.-115-2000 y O. J.-061-2001, 006-2004). De las islas, se excluyen las que tienen una regulación singular, como la Isla del Coco, Isla San Lucas, Isla del Caño, Isla Cabo Blanco dentro de la Reserva Natural Absoluta del mismo nombre e Islas Guayabo, Negritos y Pájaros. Opiniones Jurídicas O. J.-115-2000 y O. J.-006-2004. d) Los manglares de los litorales continentales e insulares y esteros del territorio nacional. (Respecto al carácter de dominio público nacional de los esteros en la acepción de la Ley de Aguas, cfr. sus arts. 1°, inc. II; 3° inc. V. Opinión Jurídica O. J.-253-2003). "En la actualidad con la categoría de humedales, los manglares son áreas protegidas, de dominio público, integran el Patrimonio Natural del Estado y están bajo administración del Ministerio del Ambiente y Energía, a través del Sistema Nacional de Areas de Conservación regionales". (Opiniones Jurídicas O. J.-122-2000 y O. J.-253-2003). e) La franja de doscientos metros aledaña a ambos lados del sistema de canales principales que unen los puertos de Moín y Barra del Colorado. f) La faja de doscientos metros contigua a las rías, a que se extienda el litoral. Ría es la parte del río próxima a su entrada en el mar, hasta donde llegan las mareas. Estero, en términos de la legislación costera, es el terreno inmediato a la orilla de la ría, por la que discurren las aguas de las mareas. Ley 6043, artículo 9°. Su Reglamento, artículo 2°, incs. e, f, y h. (Opinión Jurídica O. J.-253-2003)… Ciertos sectores constituyen regímenes especiales o de excepción dentro de la zona marítimo terrestre, como son: a) Las islas que se mencionaron (pto. II c, pfo. 2°); b) Los parques nacionales y reservas equivalentes, sea las áreas silvestres protegidas del Patrimonio Natural del Estado (Ley 6043, artículo 73 y dictamen C-210-2002). c) Las áreas de las ciudades litorales (Ibid., art. 6°. Dictamen C-002-99 y Opiniones Jurídicas O. J.-122-2000, y O. J.-253-2003). ch) Los enclaves privados debidamente inscritos al amparo de la Ley que en su momento los autorizó (ver Ley 4558, Transitorio III y artículo 8). d) Aquellas cuya legitimidad reconozcan las leyes (artículo 6°; Ley 6043); e) El Proyecto de Papagayo (artículo 74 ibid.; dictamen C-210-2002); f) Los terrenos traspasados a JAPDEVA, excepto la zona marítimo terrestre correspondiente a ambos lados del sistema de canales principales que unen los puertos de Moín y Barra del Colorado, y la playa (artículo 75 ibid. y Ley 5337, artículo 41 inc. b). g) El sector entre Chacarita y la desembocadura del Río Barranca (Ley 6043, artículo 76). h) La zona portuaria de Caldera, en Mata de Limón (Ibid., art. 79). i) La Playa de Tivives (Ibid., art. 80).” 2) Administración de la Zona Marítimo Terrestre en el Caribe Norte Hay varias disposiciones sobre legislación litoral en el Caribe norte, veamos: La Ley 2906 de 24 de noviembre de 1961, artículo 1º, párrafo 1º, dispone: “Se declara zona de recreo y turismo la faja de doscientos metros de ancho, desde la pleamar ordinaria, comprendida dentro de la Milla Marítima entre el límite Norte de la zona urbana de la ciudad de Limón, o sea Portete ([112]), y el sitio conocido con el nombre de "12 Millas" o "Swamp Moth", al Norte de la ciudad de Limón, así como la zona comprendida dentro de los 100 metros de ambos lados del Río Moín en la sección paralela a la playa. De la referida zona se reservan veinte metros para una carretera panorámica en los sitios en donde en la actualidad no existe. El resto se traspasará al Instituto Costarricense de Turismo, como parte de su capital, quien dispondrá de acuerdo con las normas que la presente ley establece.” La negrita y subrayado son nuestros. Sobre la norma, cabe destacar qué debemos entender por el río Moín, pues de ello dependerá cuál porción de zona marítimo terrestre administrarían las municipalidades con injerencia en la materia. De acuerdo con lo anotado en las supra notas 8, 36 y 74, a principios del siglo XX se indicaba que no había técnicamente un río Moín, sino aguas pantanosas (estero o laguna Moín), que recibían las aguas de los ríos Cuba, Toro y Blanco y desembocaban en la Bahía homónima.([113]) Así, el denominado río Moín por el legislador de 1961, comenzaría donde termina el cantón de Matina por el sur, es decir, de las coordenadas 228.100 y 629. 100 se traza una línea recta a la boca del río Toro en el Estero de Moín y se continúa por el río Toro aguas arriba (Ley 4344 de 16 de junio de 1969, artículo 1º). Por ello, la Ley 2906 no afecta los terrenos de la zona marítimo terrestre que administraría la Municipalidad de Matina, excluidos los terrenos de bosque y forestales según el artículo 13 de la Ley Forestal. En este aspecto, cabe precisar que el plano L-434-63 catastrado a nombre del Instituto Costarricense de Turismo para efecto de la Ley 2906 de 24 de noviembre de 1961 (ver supra nota 100), comprende aproximadamente en una extensión de 2 km contiguos al río Las Vueltas (canal), dentro de la jurisdicción del cantón de Matina, y los 100 m. contiguos a la margen derecha del curso de agua del canal en dirección sur-norte y en forma perpendicular a Boca del Pantano, desbordando así los límites indicados por la Ley 2906 para ese sector. Además, como vimos la Ley 2906 estableció a favor del ICT los 100 m a cada lado del río Moín, en tanto el plano L-434-63 excluye los 100 m contiguos a la margen izquierda del curso de agua del río (canal) en dirección sur-norte. Situación que reconoce el propio Instituto en oficio Nº DL-864-99 de 27 de octubre de 1999, punto 8-A, donde señaló: “Tanto el plano como la escritura difieren, esta última contiene linderos que al ser cotejados con al información del plano no permiten localización precisa. El plano por su parte no incluye un sector que si incluye la ley.” En igual sentido el dictamen C-303-2000 de 11 de diciembre de 2000, punto A, in fine acotó: “Empero, de previo debe señalarse lo siguiente. Del informe N. 864-99 de 27 de octubre de 1999 de la Dirección Legal del Departamento de Concesiones del ICT pareciera desprenderse que la inscripción en el Partido de Limón, al Tomo 1760, folio 595, asiento 1, finca 8.283 podría diferir respecto de la ubicación o linderos determinados por ley, supuesto en el cual debe procederse a hacer la demarcación correcta, y solicitar posteriormente que se modifiquen linderos y área en el Registro Público”. A raíz de las previsiones de la Ley 2906, la Municipalidad de Limón administraría como zona marítimo terrestre los 100 m restantes de la zona restringida contiguos a los 100 m que administra el ICT a ambos lados del denominado río Moín, siempre y cuando por razones geográficas no haya yuxtaposición con la faja de doscientos metros de ancho, desde la pleamar ordinaria, comprendida dentro de la Milla Marítima entre el límite Norte de la zona urbana de la ciudad de Limón, o sea Portete y el sitio conocido con el nombre de "12 Millas" o "Swamp Mouth" concedidos igualmente al ICT, y en tanto para esa Municipalidad, como para el ICT, estos terrenos no cumplan las condiciones elencadas por el artículo 13 de la Ley Forestal, pues en caso contrario, su administración corresponde al MINAE. Por su parte, el artículo 41, inciso b) de la ley Nº 5337 de 27 de agosto de 1973 dispone: “Son propiedad de JAPDEVA… Todos los terrenos del Estado situados en el área habilitada por canales navegables,([114]) comprendidos en un área de diez kilómetros desde el mar hacia el interior, paralela a la costa, y una faja de tres kilómetros de ancho paralela a ambos lados de los ríos y canales que administre la Junta” (El destaco no es del original). Además, la Ley 5680 del 3 de noviembre de 1975, creadora del Parque Nacional de Tortuguero dispone: “Artículo 16.- Dentro de la zona comprendida entre la desembocadura del Río Matina y la desembocadura del Río Colorado y desde el Mar Caribe hasta un kilómetro al Oeste el canal principal de navegación, exceptuando el área incluida dentro del Parque Nacional de Tortuguero, el uso de la tierra y el aprovechamiento de todos los recursos naturales, estará regulado por JAPDEVA, previa consulta obligada al CONICIT, y sólo podrán llevarse a cabo si cuentan con la aprobación de esta institución. Artículo 17.- Esta ley rige desde su publicación y deroga o modifica en lo pertinente cualquier otra que se oponga. Transitorio I.- Para los efectos del artículo 16 JAPDEVA realizará, con el asesoramiento de CONICIT, en un plazo no mayor de doce meses a partir de la vigencia de esta ley, el estudio completo del uso potencial de la tierra y los recursos naturales a efecto de que los particulares poseedores se ajusten estrictamente al mismo. Mientras se efectúa este estudio el uso de la tierra queda congelado a su situación actual. Transitorio II.- JAPDEVA, previa consulta con el ITCO, en el término de un año procederá a entregar títulos de propiedad debidamente inscritos en el Registro Público a todos los ocupantes de fincas rurales de los pueblos que se encuentren en la zona delimitada en el artículo 16 -exceptuando a los que estén dentro de los límites del Parque Nacional de Tortuguero- que reúnan los requisitos que establece la Ley de Informaciones Posesorias… No están comprendidos en esta autorización los doscientos metros de zona marítimo-terrestre, a partir de la pleamar, ni las zonas protectoras establecidas por la ley 4465 (Ley Forestal).” (La negrita no pertenece al original). Y, el precepto previsto por la Ley 6043 de 2 de marzo de 1977 establece: “Artículo 75.- La Junta de Administración Portuaria y de Desarrollo Económico de la Vertiente Atlántica continuará con el dominio sobre los terrenos que le fueron traspasados en virtud del artículo 41,inciso b) de la ley Nº 5337 de 27 de agosto de 1973, excepto en la zona marítimo terrestre correspondiente a ambos lados del sistema de canales principales que unen los puertos de Moín y Barra del Colorado.([115]) En esa zona regirán con pleno vigor las estipulaciones de esta ley”. (El subrayado es nuestro). Como vimos, hay declaratoria de áreas silvestres protegidas desde la Laguna Jalova hasta Punta Castilla en la desembocadura del Río San Juan, así como desde el sector comprendido entre el Caño Mondonguillo y la desembocadura del Caño Negro en la Laguna Madre de Dios. Ver punto 1º del Capítulo IV de este dictamen y supra nota 5. En consecuencia, JAPDEVA administraría los doscientos metros de zona marítimo terrestre a partir de la pleamar ordinaria entre la desembocadura del río Matina y el Caño Mondonguillo, así como el sector entre la desembocadura del Caño Negro en la Laguna Madre de Dios y la Laguna Jalova, siempre y cuando estos terrenos no estén yuxtapuestos geográficamente con los 100 m de zona protectora contigua a las lagunas Urpiano y Caldera, ni con los 200 m de zona marítimo terrestre contigua a los canales principales que unen Moín con Barra del Colorado cuando son de administración municipal, ni se trate de terrenos bosque o forestales en los términos del artículo 13 de la Ley Forestal. La zona marítimo terrestre de administración municipal en el Caribe norte es la contigua a ambos lados de los canales principales que unen Moín con Barra del Colorado, siempre y cuando esos terrenos no estén comprendidos en los supuestos de los artículos 13 de la Ley Forestal (ver Capítulo IV de este dictamen) y 1º de Ley 2906 de 24 de noviembre de 1961. Sin embargo, en aquellos casos donde por la estrechez de la franja costera la zona restringida de administración municipal contigua a los canales principales traslape con los cincuenta metros de la zona pública contigua al mar Caribe, han de prevalecer las prohibiciones y restricciones especiales de la zona pública en detrimento de la zona restringida (Reglamento a la Ley 6043, artículo 94, párrafo segundo, dictamen C-191-96 de 27 de noviembre de 1996, conclusión tercera, último párrafo). Por supuesto, quedan a salvo los terrenos reducidos a propiedad privada con título legítimo inscrito con sujeción a la ley por así disponerlo en su momento disposiciones especiales (Ley 4558, Transitorio III; Ley 5680, artículo 16 y Transitorio II; Ley 6043, artículos 6 y 35; Sala Constitucional Voto Nº 1272-95 de 15:57 hrs. del 7 de marzo de 1995, dictamen C-191-96 de 27 de noviembre de 1996, conclusión tercera, párrafo segundo), de carácter excepcional y de necesaria comprobación por el particular a quien incumbe demostrar la titularidad invocada, con ajuste a derecho, de no hacerlo se reputará pública por ministerio de ley (Dictámenes C-138-91 y C-102-93). La tesis halla soporte en el principio del onus probandi (carga de la prueba) y también ha sido sostenida en otras latitudes, como ocurre en España. El Tribunal Supremo, en repetidas sentencias, como son las del 7 de mayo de 1975, 12 de noviembre de 1988 y 7 de julio de 1989, ha reiterado que “la zona marítimo-terrestre es bien de dominio público, sin perjuicio de los derechos de los particulares, siempre que sean ellos y no el Estado quienes así lo acrediten”. Vale aquí el adagio latino de que el que tiene presunción o precepto a su favor, carga el peso de la prueba a su adversario. (Dictamen Nº C-128-99 de 24 de junio de 1999). VI.- RESPUESTA A LAS INTERROGANTES PLANTEADAS EN LA CONSULTA Con base en las anteriores disposiciones y antecedentes pasamos a responder las preguntas planteadas. A) Qué se debe entender por el concepto de “canales principales” y qué tipo de canales estaría fuera de esta categoría? Los canales principales son aquellas vías acuáticas que permiten la comunicación entre Moín y Barra del Colorado, cuyas secciones de recorrido son descritas por el Decreto N° 3729 del 3 de mayo de 1974, que declaró inaugurado el sistema de navegación fluvial de 112 km de canales naturales y artificiales, independientemente de si en algunos tramos del recorrido son denominados por nuestra cartografía oficial como estero, una laguna o río (ver hojas cartográficas Moín, Parismina, California, Tortuguero y Colorado). Así por ejemplo, sucede actualmente con el río Matina en un tramo aproximado de 2 km antes de su desembocadura ([116]) (hoja cartográfica Moín, coordenadas verticales 623.7 y 624.8, coordenadas horizontales 233.25 y 234). Los “canales” naturales y artificiales que no están contemplados en el Decreto Nº 3729 de 1974 estarían fuera de la categoría de principales. B) Qué pasaría con los terrenos aledaños a canales artificiales que comunican canales naturales, por su condición de artificiales se podría interpretar que no constituyen zona marítimo terrestre? Tanto los canales artificiales, como los naturales, tienen a ambos lados de sus orillas doscientos metros de zona marítimo terrestre de administración municipal si cumplen las condiciones mencionadas en la respuesta anterior y esos terrenos no están cobijados por los supuestos de los artículos 13 de la Ley Forestal y 1º de Ley 2906 de 24 de noviembre de 1961. C) Qué condición ostentan los canales artificiales creados precisamente para comunicar canales principales, formarían o no parte de la zona marítimo terrestre? Para efecto de lo dispuesto por el artículo 75 de la Ley 6043, estos canales artificiales que no son principales no tienen zona marítimo terrestre de administración municipal a ambos lados de sus márgenes en tanto no cumplen la previsiones señaladas en la respuesta a la primera interrogante. D) Con respecto a los alcances del artículo 75 de la Ley sobre la Zona Marítimo Terrestre, qué condición ostentan los ríos aledaños en los cuales desaguan los canales referidos en dicho ordinal, constituyen éstos parte de la zona marítimo terrestre, o ésta se limita únicamente a canales. La zona marítimo terrestre no se constituye sobre los ríos, sino sobre los terrenos aledaños a éstos. Y, en los términos dados a la respuesta primera, sí pueden haber ríos que al ser parte de los canales principales tienen a ambos lados zona marítimo terrestre de administración municipal, siempre y cuando esos terrenos no se hallen cobijados por los supuestos de los artículos 13 de la Ley Forestal y 1º de Ley 2906 de 24 de noviembre de 1961. E) Para efectos de autorización de licencias de construcción en los márgenes de los canales artificiales comprendidos en el área establecida en el ordinal 75 de la Ley 6043, se debe aplicar la normativa establecida en esta Ley, o en su defecto por ser artificiales requerir el retiro de 15 metros estipulado en el artículo 33 de la Ley Forestal?. La zona marítimo terrestre contigua a los canales principales que unen Moín con Barra del Colorado y cuyos terrenos no estén comprendidos en los supuestos de los artículos 13 de la Ley Forestal y 1º de Ley 2906 de 24 de noviembre de 1961, está compuesta por dos secciones, la zona pública de cincuenta metros de ancho, y la zona restringida, de 150 m de ancho. Las obras que se realicen en esas áreas están sujetas a las restricciones de la Ley 6043, su reglamento, y demás disposiciones jurídicas vigentes aplicables como se reseña en la respuesta siguiente. F) En caso de considerarse que independientemente de que sea canal natural o artificial, principal o secundario, por encontrarse dentro del área comprendida en el sistema de canales que une Puerto de Moín y Barra del Colorado debe entenderse como zona marítimo terrestre, qué requisitos deben requerirse para autorizar construcciones, en el entendido de que técnicamente no se trataría de una zona costera? Para efectos de la zona marítimo terrestre prevista por el artículo 75 de la Ley 6043, el concepto aplicable de acuerdo con la respuesta primera es el de canal principal y no secundario, que no tiene incidencia. Como apuntamos, en nuestro país, la zona marítimo terrestre es un término jurídico sobre varios espacios naturales costeros o cercanos al litoral, y por ende, pueden tener influencia de las mareas en algunos casos, y en ese tanto, tampoco es determinante si técnicamente comprende naturalmente todos los elementos que determinen un área como zona costera. En todo caso, la investigación reseñada en el primer capítulo de este dictamen, denota que se trata de áreas interdependientes con la costa, donde la barra constituye la playa actual, y aún en la actualidad ganan terreno al mar por la unión de los cordones litorales, el relleno de lagunas en la trasplaya o el levantamiento de la plataforma continental. Ha de tenerse claro, que la labor consultiva de este Despacho lo es para evacuar dudas en la interpretación de las normas, su significado y alcances. Pues a los operadores jurídicos en el desempeño de sus labores les corresponde obtener insumos como los ahora requeridos sea del Diario Oficial La Gaceta, o bien, del Sistema Costarricense de Información Jurídica, que además de la normativa vigente, reporta abundante la jurisprudencia atinente a cada materia, y que puede consultarse en nuestra página web: http://pgr01/scij/. Por esta vez, y para colaborar con las tareas que corresponden a esa Municipalidad, se complementa la respuesta en estos términos. Las construcciones a realizar dentro de la zona marítimo terrestre contigua a los canales principales que unen Moín con Barra del Colorado y cuyos terrenos no estén comprendidos en los supuestos de los artículos 13 de la Ley Forestal y 1º de Ley 2906 de 24 de noviembre de 1961, deben observar, las restricciones de la Ley sobre la Zona Marítimo Terrestre, N° 6043 del 2 de marzo de 1977 ( La Gaceta N° 52 del 16 de marzo de 1977, alcance 36), artículos 12, 14, 15, 18, 19, 20, 21, 22, 24-26, 31, 33, 37-39, 41, 43 y 62, su Reglamento, Decreto Ejecutivo N° 7841-P del 16 de diciembre de 1977 (La Gaceta N° 20 del 27 de enero de 1978, alcance 16), artículos 3, 8, 11, 12, 14, 15, 17, 20, 22, 54, 56, 58, 62, 65, 66, 73, 74, 84 y 98; y demás disposiciones jurídicas vigentes aplicables. Entre ellas, la “Reforma al Reglamento a la Ley de la Zona Marítimo Terrestre”, Decreto Ejecutivo N° 29059-MP-MEIC-TUR del 3 de noviembre del 2000 (La Gaceta N° 219 del 15 de noviembre del 2000, Alcance 77-A), que para el otorgamiento de concesiones y permisos de construcción modificó los artículos 15, 20, 27, 31, 32, 42, 43, 46, 65, 66 y 84 del Reglamento a la Ley de la Zona Marítimo Terrestres, y derogó el inciso 6 del artículo 54 y el artículo 16. Asimismo, el “Reglamento para el Trámite de Visado de Planos para la Construcción de Edificaciones en la Zona Marítimo Terrestre”, Decreto Ejecutivo N° 29307 del 26 de enero del 2001 (La Gaceta N° 36 del 20 de febrero del 2001), que determina los requisitos de visado de planos para construir en la zona marítimo terrestre, con base en los establecidos en las leyes: de la Zona Marítimo Terrestre (artículos 12, 15, 18, 19, 21, 22, 26, 31, 33, 37, 38, 39), Planificación Urbana N° 4240 (artículos 10, inciso 2, 33, 34, 38, 56 y 58 inciso 2), General de Salud N° 5395 (artículos 276, 287, 289, 309, 312, 323), General de Caminos públicos N° 5060 (artículo 19), de Aviación Civil N° 5150 (artículo 18), Forestal N° 7575 (artículos 33 y 34), del Instituto Costarricense de Acueductos y Alcantarillados N° 2726 del 14 de abril de 1961 y sus reformas (artículo 21), de Adquisiciones y Expropiaciones y Constitución de Servidumbres del Instituto Costarricense de Electricidad N° 6313 (artículo 23), de Construcciones N° 883 de 4 de noviembre de 1949 (artículos 2, 18, 28 y 83), Orgánica del Colegio Federado de Ingenieros y Arquitectos N° 3663 (artículo 54), del Instituto Costarricense de Deporte y la Recreación N° 7800 (artículo 79), Orgánica del Ambiente N° 7554 (artículo 17), de Igualdad de Oportunidades para las personas con discapacidad, N° 7600 (artículos 41, 42, 43, 44, 45, 48 y 49). Las obras deben ajustarse al “Reglamento General sobre los Procedimientos de Evaluación de Impacto Ambiental (EIA)”, Decreto N° 31849 del 24 de mayo del 2004 ( La Gaceta N° 125 del 28 de junio del 2006), artículo 3.57; sin perder de vista que la zona marítimo terrestre es catalogada como un área ambientalmente frágil donde el régimen de uso antrópico requiere control especial para la evaluación de impacto (Anexo 3, punto 10, ibídem), tomando en cuenta también, entre otros factores, la afectación al paisaje (artículo 3, inciso 5º, Anexo 2, punto 4º, paso 2). Ver Capítulo II de este dictamen. Además, conforme al Decreto N° 29307, artículo 3, para edificar en la zona marítimo terrestre, definida según el artículo 9° de la Ley 6043, toda persona debe contar con un contrato de concesión aprobado e inscrito en el Registro Nacional. En similar sentido, ver el artículo 15 del Reglamento a la Ley 6043, reformado por Decreto N° 29059 del 3 de noviembre del 2000. Con respecto a los requisitos a cumplir en el trámite de la solicitud de concesión hemos indicado: "Es de interés pasar revista, aunque sea en forma sucinta, a los requisitos para obtener una concesión en la zona marítimo terrestre, tema que se ha abordado en varios pronunciamientos de la Procuraduría, como son los dictámenes C-144-93, C-100-95, C-123-96, C-097-97, C-006-98, C-011-99 y O. J.- 096-2000, entre otros. Esos requisitos están dispersos en la Ley 6043 y su Reglamento, exhibiendo una reprochable falta de sistematización. Los básicos, son: declaratoria de aptitud turística o no turística de la zona por parte del Instituto Costarricense de Turismo, a publicar en la Gaceta (artículo 27 de la Ley); demarcación de la Zona Pública por el Instituto Geográfico Nacional, publicada en el Diario Oficial (artículos 62 y 63 del Reglamento); Plan Regulador debidamente aprobado por el ICT, INVU y la Municipalidad, y publicado en la Gaceta, al que ha de supeditarse el uso del inmueble (arts. 31 y 38 de la Ley; 17 y 19, del Reglamento); avalúo de la Tributación Directa, base del canon a fijar (artículos 28 y 48 de la Ley y 48 a 50 del Reglamento). Con anterioridad, era preciso la aprobación del anteproyecto por el ICT, INVU y la Municipalidad, acompañando los documentos exigidos por el artículo 54 del Reglamento, comprensivos de los estudios de factibilidad, requisitos que suprimieron los Decretos números 29059-MP-MEIC-TUR del 3 de noviembre del 2000 (art. 2°) y 29307-MP-J-MIVAH-S-MEIC-TUR del 26 de enero del 2001 (art. 13). Este rige el trámite de visados de planos para la construcción de edificaciones en la zona marítimo terrestre. La solicitud debe seguir el trámite previsto y la concesión está sujeta al plazo y demás condiciones legales establecidas (artículos 31, 41, 43, 45, 57, 58 y 65 de la Ley; 26 ss., 56, 58 ss., 66 ss del Reglamento, entre otros). La Ley prohibe otorgar concesiones en la zona marítimo terrestre a los funcionarios que intervienen en su otorgamiento, o ejercen el gobierno municipal y a sus parientes próximos, hasta segundo grado, por consanguinidad o afinidad (art. 46), y a las personas físicas o jurídicas extranjeras o sociedades anónimas al portador, en los supuestos del artículo 47. Las entidades extranjeras pueden intervenir en desarrollos turísticos, siempre que se trate de empresas turísticas, cuyo capital pertenezca en más de un cincuenta por ciento a costarricenses. Además, quienes se propusieren realizar explotaciones turísticas en la zona marítimo terrestre deben rendir ante la Municipalidad garantía, previamente aprobada por el Instituto Costarricense de Turismo, de la debida ejecución de sus proyectos (arts. 31 y 33 ibid). Es obligatorio también ofrecer hasta una cuarta parte en concesiones, para fines de esparcimiento, descanso y vacaciones, a las organizaciones sociales mencionados en el artículo 58, inciso c, de la Ley 6043; requisito del que debe revisarse su acatamiento. El terreno se calcula sobre el área neta a otorgar en concesión, lo que significa excluir los espacios destinados a usos públicos, y con una calidad promedio al resto de la zona (art. 66 de su Reglamento). Por remisión del artículo 48 de la Ley 6043, el trámite de la solicitud de concesión se pauta en el Reglamento (arts. 26 y sigts.). Las etapas principales, a partir de su debida presentación en fórmula oficial, con aporte de plano catastrado del inmueble (artículo 44 del Reglamento a la Ley del Catastro) y cumpliendo los demás requisitos; la inspección de campo para constatar las características del inmueble y ajuste del uso al Plan Regulador; publicación del edicto en la Gaceta, otorgando a los interesados el plazo de treinta días hábiles para formular oposiciones; citación de comparecencia en caso de suscitarse éstas, en la que se evacuarán las pruebas que se aporten; confección del proyecto de resolución sobre el otorgamiento o denegatoria de la concesión, por el Alcalde, hayan o no oposiciones, el que se elevará al Concejo Municipal. Va sobreentendido que la Municipalidad no puede conocer del mérito de la solicitud sin resolver, en forma razonada, la suerte de la oposición. Al otorgamiento de la concesión, suceden la comunicación al interesado, firma del contrato, aprobación, depósito de la primera anualidad del canon y la inscripción registral. Para su aprobación, el original del contrato de concesión y copia del expediente, con todos los documentos que sirvieron de base, deben enviarse al Instituto Costarricense de Turismo o el Instituto de Desarrollo Agrario, según corresponda, o la Asamblea Legislativa, en las solicitudes de concesión de islas o islotes marítimos (arts. 43 y 46 del Reglamento a la Ley 6043, reformados). En los artículos 46 y 65 del Reglamento a la Ley 6043, textos actuales, se enumeran los requisitos que debe contener el contrato de concesión y las dimensiones de los lotes en zonas declaradas turísticas." (OJ-061-2001 de 29 de mayo de 2001). En relación con los criterios a tomar en cuenta al adoptar planes reguladores hemos señalado: "En general podemos definir el plan regulador costero como "el instrumento legal y técnico para el desarrollo económico, social y ambiental equilibrado en la zona marítimo terrestre, y áreas adyacentes cuando así lo implique" (Proyecto de Reglamento para la elaboración de planes reguladores en los litorales marítimos. Instituto Nacional de Vivienda y Urbanismo, 1993. p.10). Todo plan regulador debe estar conformado por dos cuerpos: el gráfico y el escrito. El primero, está compuesto por una serie de documentos, gráficos, planos y diagramas que definen los usos del suelo en el área en donde se va a aplicar y los sistemas de comunicación, y el segundo por un conjunto de normas y reglamentos que establecen los términos bajo los cuales se deben desarrollar dichos usos, estableciendo los criterios sobre urbanización, edificaciones, facilidades comunales, servicios públicos y estrategias para la implementación del plan vial, programas, proyectos y actividades, tanto por la iniciativa privada como para inversión pública en aras del desarrollo sostenido de la zona costera" (ibíd, p.10). Son muy variadas las funciones que cumple un plan regulador (por mencionar algunas: definir un programa de necesidades de instalaciones de acuerdo con las expectativas de los usuarios, garantizar mediante políticas y propuestas la atención de las necesidades más sentidas de los habitantes locales, establecer lineamientos y especificaciones de los sistemas de comunicación, identificar pautas de control sobre uso de suelo, definir la estrategia de implementación para la ejecución, control y evaluación de proyectos, etc.), pero de todas la más importante es la de determinar los diferentes tipos de uso y su localización en un circunscrito sector costero, con miras a lograr su desarrollo equilibrado y sostenible. Para poder elaborar adecuadamente un plan regulador han de ser tomadas en cuenta ciertas variables: análisis científico-social (estudio de composición y distribución de poblaciones cercanas, estructuras de empleo, etc.), análisis económico (subdividido en los diferentes sectores (agropecuario, industrial, etc.) con definición de los potenciales existentes), análisis de la estructura urbana (estudio de infraestructura, cuantificación y calificación de servicios presentes, etc.) análisis socio-político (relaciones de poder, identificación de grupos organizados, etc.), análisis físico-natural (caracterización geológica, geomorfológica, de suelos, hidrológica, de clima, de calidad del aire, de flora, de fauna, de ecosistemas, de paisaje, del área marina, etc.), análisis cultural (formas y contenidos de las manifestaciones culturales, investigación sobre el patrimonio histórico-arquitectónico y arqueológico, etc.). Estos índices son fundamentales a fin de determinar la incidencia de los diferentes proyectos de uso sugeridos, por lo que habrán de considerarse cómo las fases de construcción de obras y operación los afectan. En este sentido, no deberán faltar la enumeración de todas aquellas acciones tendientes a mitigar los impactos de proyectos sobre el ambiente local y recuperación de áreas afectadas, y programas de monitoreo a fin de vigilar la exacta observancia de las disposiciones del plan regulador.(...) De todo lo expuesto, se arriba a la conclusión de que un plan regulador contentivo de todos los puntos anteriores y en que se hayan valorado todas las variables existentes es un instrumento propicio para llevar a cabo un proceso ordenado de crecimiento para una zona costera específica. Se lograría un equilibrio del auge económico, sobre todo proveniente del sector turismo, y el conjunto de recursos naturales. Asimismo, se conciliarían en una misma propuesta viable la inversión extranjera y nacional con las expectativas e intereses socioeconómicos de los pobladores locales." (Dictamen No. C-100-95). "Es de recibo acotar que en la elaboración de planes reguladores, tanto de zonas turísticas como no turísticas, debe tenerse en cuenta el diferente orden de prioridades que elenca el artículo 57 del Reglamento a la Ley No. 6043 para uno u otro caso. De no ser así, resultaría contradictorio, por ejemplo, que en una zona no turística el uso predominante en el plan regulador sea el turístico. Los planes reguladores deben ser consecuentes con la declaratoria del respectivo sector. Por otra parte, y aunque no se encuentra contenido en la Ley No. 6043 y su Reglamento, mencionamos aquí el artículo 28 de la Ley Orgánica del Ambiente, No. 7554 de 4 de octubre de 1995, igualmente aplicable: "Artículo 28.- Políticas del ordenamiento territorial Es función del Estado, las municipalidades y los demás entes públicos, definir y ejecutar políticas nacionales de ordenamiento territorial, tendientes a regular y promover los asentamientos humanos y las actividades económicas y sociales de la población, así como el desarrollo físico- espacial, con el fin de lograr la armonía entre el mayor bienestar de la población, el aprovechamiento de los recursos naturales y la conservación del ambiente." Para cumplir eficientemente esta función, exigible también en la zona marítimo terrestre, los organismos involucrados al momento de planificar los territorios, deberán considerar los siguientes fines (artículo 29 ibíd): "a) Ubicar, en forma óptima, dentro del territorio nacional las actividades productivas, los asentamientos humanos, las zonas de uso público y recreativo, las redes de comunicación y transporte, las áreas silvestres y otras obras viales de infraestructura, como unidades energéticas y distritos de riego y avenamiento. b) Servir de guía para el uso sostenible de los elementos del ambiente. c) Equilibrar el desarrollo sostenible de las diferentes zonas del país. d) Promover la participación activa de los habitantes y la sociedad organizada, en la elaboración y aplicación de los planes de ordenamiento territorial y en los planes reguladores de las ciudades, para lograr el uso sostenible de los recursos naturales." (…) Finalmente, y con base en la aplicación analógica del artículo 38 de la Ley No. 6043, debemos señalar que la aprobación de los planes reguladores en las zonas no turísticas también corresponde, por razones de especialidad en su competencia, al Instituto Costarricense de Turismo y al Instituto Nacional de Vivienda y Urbanismo, sin perjuicio de la colaboración que preste el Instituto de Desarrollo Agrario, que es al final quien otorga la aprobación de las concesiones en esas áreas. Quedan a salvo, por supuesto, la competencia y deberes estipulados para las Municipalidades, en el artículo 17 de la Ley de Planificación Urbana, No. 4240 de 15 de noviembre de 1968. Además, el artículo 31 ibíd, relativo a planos de desarrollos urbanos o turísticos en toda la zona marítimo terrestre, que como ya se explicó es el criterio delimitador para efecto de planificación, remite también a aquellas Instituciones: "Artículo 31.- Todos los planos de desarrollos urbanos o turísticos que afecten la zona marítimo terrestre deberán ser aprobados por el Instituto Nacional de Vivienda y Urbanismo, así como por los demás organismos oficiales que tuvieren competencia para intervenir al efecto, de acuerdo con la ley.." (Dictamen C-097-97) Y, en oficio Nº AAA-951-04 del 27 de agosto del 2004, agregamos: "1.- Los planos de desarrollo o planes reguladores (arts. 31 y 33; Ley 6043) y la evaluación de impacto ambiental (art. 17; Ley Orgánica del Ambiente), como se sabe, no conllevan un visado, ni por sí autorizan a construir. (opinión jurídica Nº 123-2000 del 10 de noviembre del 2000). 2.- Los Planes Reguladores establecidos por la Ley de Planificación Urbana y por la Ley de la Zona Marítima Terrestre, o aquellos otros planes o programas oficiales de ordenamiento del uso del suelo, como forma de planificar el desarrollo de actividades humanas potencialmente impactantes al medio, han de cumplir el requisito de integrar la variable de impacto ambiental, la cual esta sujeta a un proceso de viabilidad ambiental por la SETENA, de previo a su aprobación por las autoridades respectivas. La SETENA, por medio de su Manual de EIA, define los términos de referencia, los instrumentos y los procedimientos para la integración de la variable ambiental a los planes reguladores o programas de ordenamiento del uso del suelo que se encuentren en elaboración, así como a los que se realicen en el futuro, y los ya aprobados sin la viabilidad ambiental. (Reglamento General sobre los Procedimientos de Evaluación de Impacto Ambiental, Decreto Nº 31849 del 24 mayo del 2004, artículo 67. (La Gaceta Nº 125 del 28 de junio del 2004). En cuanto al trámite de concesión, conforme al artículo 44 de la Ley N° 6043, "las concesiones se otorgarán atendiendo al principio de que el primero en tiempo es primero en derecho. Sin embargo, el reglamento de esta ley podrá establecer un orden de prioridades atendiendo a la naturaleza de la explotación y a la mayor conveniencia pública de ésta; pero en igualdad de condiciones se ha de preferir al ocupante del terreno que la haya poseído quieta, pública y pacíficamente en forma continua." Sobre esa disposición, en dictamen N° C-108-96 del 1° de julio 1996, se apuntó: "Como puede apreciarse, este artículo fija un principio general por el que han de regirse las Municipalidades al momento de decidir sobre el otorgamiento de las concesiones, cual es el dar prioridad a la persona que hubiese presentado la solicitud de forma previa a cualquier otra. Por ello, es de suma importancia consignar por la Oficina municipal correspondiente la hora y fecha en que se reciben las solicitudes de concesión. Ahora bien, no basta que una solicitud se hubiese presentado de primera en tiempo para proceder al otorgamiento; es necesario además que se cumplan todos los requisitos, tanto subjetivos como objetivos, fijados por la Ley No. 6043 y su Reglamento, No. 7841-P de 16 de diciembre de 1977, de manera primordial, el ajuste de lo solicitado a la planificación de la zona. (…) Una vez que se ha llegado a determinar las solicitudes que son conformes a la planificación sectorial, el Reglamento a la Ley No. 6043, fundamentado en el texto del artículo 44 de ésta, que le delega la facultad de "establecer un orden de prioridades atendiendo a la naturaleza de la explotación y a la mayor conveniencia pública", elenca dos órdenes de prioridades inversos, según sea la zona declarada como turística o no turística (…) Una vez llegado a este punto, de persistir la existencia de dos o más solicitudes con uso preferente y concorde con la planificación zonal, deberá darse prioridad en el otorgamiento al llamado ocupante. A esto se refiere el artículo 44 de la Ley No. 6043 cuando estatuye que "en igualdad de condiciones se ha de preferir al ocupante del terreno que la haya poseído quieta, pública y pacíficamente en forma continua". La interpretación de que el término "en igualdad de condiciones" se refiere a la presentación simultánea (al mismo tiempo) por dos o más particulares de solicitudes sobre un mismo sector de la zona marítimo terrestre, debe ser descartada, pues es prácticamente imposible que esto suceda en la práctica, y por ende, que el legislador hubiese estimado oportuno regular una hipótesis tan restringida. (…) Entonces, no debe perderse de vista que el ocupante tiene un derecho de prioridad al otorgamiento de concesiones, aún incluso por encima del que hubiere presentado primero en tiempo su solicitud, sólo si cumple con los requerimientos legales y reglamentarios, y sobre todo, si el uso solicitado es conforme a la planificación de la zona y es preferente dentro de la categorización del artículo 57 del Reglamento. A este punto, si no existe ningún ocupante, se procederá conforme al principio general de primero en el tiempo primero en derecho (artículos 44 de la Ley No. 6043, y 57 y 75, párrafo cuarto, de su Reglamento). En síntesis, al momento de valorar diferentes solicitudes sobre un mismo terreno de la zona marítimo terrestre, deberá verificarse primeramente que se cumplen todos los requisitos, tanto subjetivos como objetivos, que fijan la Ley No. 6043 y su Reglamento, haciendo énfasis en la conformidad con la planificación de la zona. Constatado lo anterior, deberá atenderse al orden de prioridad por actividades dispuesto en el artículo 57 del Reglamento. Existiendo aún varias solicitudes con igual uso preferente, deberá otorgarse la concesión al que fuere ocupante del terreno, el que deberá cumplir con las características que le asigna la Ley. Por último, si no hubiere ocupante, se atenderá a la regla genérica de primero en el tiempo es primero en derecho." Sobre las solicitudes de concesión de quienes construyeron sin autorización en la zona costera, en dictamen C-230-97 de 4 de diciembre de 1997, puntualizamos: "Ante lo expuesto, consideramos que las solicitudes de concesión de quienes hayan construido sin autorización administrativa en los terrenos de la zona marítimo terrestre cuya concesión gestionan, deben resolverse una vez que se haya cumplido el procedimiento preceptuado por el numeral 13 de la Ley 6043 de obligatorio acatamiento.- Lo anterior es claro, por cuanto la municipalidad respectiva, el Instituto Costarricense de Turismo y las demás autoridades con injerencia en la materia, deben dictar aquellas medidas que estimen necesarias para conservar o evitar que se perjudiquen las condiciones originarias de la zona marítimo terrestre (Ley 6043, artículo 17).- Además, lo normal es que la entrega de la parcela que se otorga en concesión debe hacerse libre de ocupantes y construcciones, salvo que existan las mismas ante la hipótesis de un otorgamiento realizado con base en el artículo 60 de la Ley 6043; evitándose con dicho proceder también la práctica viciada de ocupar la zona marítimo terrestre o realizar construcciones para forzar posteriormente la voluntad municipal en el otorgamiento de la concesión.- No debemos tampoco perder de vista que la misma Ley 6043, artículos 62 y 63, sanciona tanto a los particulares como a los funcionarios públicos que impidan ejecutar una orden de suspensión o demolición de obras o imposibiliten la aplicación de penas a los infractores.- No obstante lo anterior, las solicitudes de concesión planteadas por quienes hayan infringido la prohibición contenida en el ordinal 12 de la Ley 6043, pueden ser rechazadas previamente a la aplicación de lo dispuesto en el artículo 13 de comentario, si el ente administrador constata que no es posible otorgar la concesión por falta de alguno de los requisitos para su aprobación, tales como el de haberse hecho la declaratoria de aptitud turística o no turística; el amojonamiento del Instituto Geográfico Nacional para demarcar la zona pública o la existencia de un plan regulador, por citar algunos.- Debe quedar claro que las solicitudes de concesión planteadas por quienes han construido ilegalmente en la zona marítimo terrestre deben ser tramitadas de acuerdo con el procedimiento establecido en la ley y el reglamento, y por lo tanto no pueden ser rechazadas argumentándose que el gestionante es un infractor, sin perjuicio, claro está, de proceder con lo ordenado por el artículo 13 de la Ley 6043…- En conclusión, el trámite de solicitudes de concesión presentadas por quienes ocupan o construyeron sin autorización administrativa en la zona marítimo terrestre es el mismo que de aquellas solicitudes presentadas por quienes no han incurrido en tales infracciones, pero en el primer caso deberá previamente instaurarse el procedimiento reparador mediante el cual se desaloja a los ocupantes y se destruyen las edificaciones y posteriormente resolver la solicitud como en derecho corresponda, sin perjuicio de las sanciones que deberán imponerse a los responsables.- Ante naturaleza especial de la Ley sobre la Zona Marítimo Terrestre, no cabe alegar la aplicación de otras disposiciones normativas tendientes a evitar el procedimiento reparador normado por el numeral 13 de la 6043: “...cabe indicar que la Ley sobre la Zona marítimo-terrestre tiene una naturaleza especial, por lo que no resulta aplicable al caso lo dispuesto en la Ley de Construcciones, contemplando además la primera, el procedimiento a seguir en estos casos e incluso autorizando a los funcionarios de la jurisdicción correspondiente y a las municipalidades respectivas, para que en aquellos casos en que se realice una construcción en contra de lo que ella dispone, puedan proceder tanto al desalojo de los infractores como a la destrucción o demolición de lo construido (ver artículo 13 de la Ley citada Nº 6043 del 2 de marzo de 1977).” Sala Tercera de la Corte Suprema de Justicia, Nº 167-F-92 de 8:35 hrs. del 22 de mayo de 1992. La demolición de las construcciones ilegales forma parte de la reparación del daño provocado por un hecho delictivo, aun cuando se hubiese extinguido la acción penal. Incluso si después de construir se otorga la concesión, ello no implica la eliminación del delito (Tribunal Superior de Casación Penal, sentencias números 213-F-96 de 11:35 hrs. del 18 de abril de 1996 y 834-F-97). Tómese en cuenta que ocupar bienes demaniales sin la necesaria autorización, no da derecho alguno a los infractores, ni siquiera para reclamar por las obras que instale al margen de la ley. La simple tolerancia o tardanza de la Administración para poner freno a acciones transgresoras de esos bienes no otorga ningún derecho a los particulares al no poder alegar la excepción de prescripción, dado que no lo permite la naturaleza del dominio público. Tampoco tienen derecho al pago de mejoras. Estos bienes no pueden ser objeto de posesión por parte de los particulares y la acción administrativa sustituye a los interdictos para recuperar el dominio (Sala Constitucional, resoluciones números Nº 2306-91 de 14:45 hrs. del 6 de noviembre de 1991, 6758-93 de 22 de diciembre de 1993 y 6192-95 de 16:42 hrs. del 14 de noviembre de 1995; 2001-06621, 2000-06650, 0584-99, 1999-00379, 00023-99; Tribunal Superior Contencioso Administrativo, Sección Primera, números 1019-88 y 246-98 de 10:20 hrs. del 30 de julio de 1998; Tribunal Agrario, Votos Nos. 101-95, 776-98 de 11:10 hrs. del 13 de noviembre de 1998, Considerando VII y 658-04 de 16:15 hrs. del 16 de setiembre del 2004; N° 636-F-06, 15:50 hrs del 26 de junio del 2006; dictámenes C-221-88 de 7 de noviembre de 1988, C-004-98 y C-128-99 de 24 de junio de 1999). Y, frente a actos ilegítimos contra el demanio costero, las municipalidades deben tomar las medidas pertinentes para contrarrestarlos, preservando los recursos naturales en sus condiciones originarias, siendo pertinente el desalojo de los ocupantes ilegítimos y la destrucción de las edificaciones en los supuestos previstos por la ley, pues tratándose del dominio público rigen las potestades de autotutela y policía demanial, y sin perjuicio de que interpongan las denuncias penales contra los infractores (Ley 6043, artículos 3, 13, 17, 20, 34, 35 y 63; Sala Constitucional, sentencias 2233-93, 846-95, 5559-96, 8429-2001 y 12777-2001; Tribunal Contencioso Administrativo, Sección Primera, Nº 246-98 de 10:20 hrs. del 30 de julio de 1998; dictámenes números 28-PA-77 de 2 de mayo de 1977, 32-PA-77 de 5 de mayo de 1977, C-289-80 de 22 de diciembre de 1980, C-066-81 de 31 de marzo de 1981, C-214-81 de 18 de setiembre de 1981, C-003-85 de 4 de enero de 1985, C-313-85 de 4 de diciembre de 1985, C-127-96 de 31 de julio de 1996 y C-230-97 de 4 de diciembre de 1997). La obligación de los gobiernos locales para desalojar a los ocupantes ilegítimos se mantiene aún cuando los terrenos hayan sido otorgados en concesión a otras personas, pues la actuación municipal en resguardo de la franja costera no cesa nunca. Cuando se llegare a constatar una actitud negligente de los concesionarios u otras personas legitimadas para ocupar la zona marítimo terrestre en su cuido y protección, el Municipio debe prevenirles la corrección de su proceder que, de continuar, dará cabida al trámite de cancelación de su derecho en los supuestos previstos por ley (Ley 6043, artículos 34, 35 y 53; Dictamen Nº C-169-95 de 4 de agosto de 1995). Recordemos que los funcionarios públicos son simples depositarios de la autoridad, deben actuar siempre sometidos a los principios (entre otros el de transparencia y sana administración) y normas del ordenamiento jurídico, y no pueden hacer caso omiso o negarse a cumplir los mandatos contenidos en éste (Artículos 11 de la Constitución y 11 de la Ley General de la Administración Pública, Sala Constitucional, votos números 1372-92, 3410-92, 0074-98, 634-98, entre otros). Frente a un acto ilícito, la Administración debe hacer cuanto esté a su alcance para combatirlo (Sala Constitucional, voto 897-98, Oficio Nº AAA-296-2003 del 26 de abril del 2003). La omisión de actuar conforme a lo indicado, puede hacer incurrir a los funcionarios municipales en responsabilidades disciplinarias y penales (Ley 6043, artículo 63; Código Penal, artículo 330; Código Municipal, N° 7794 del 30 de abril de 1998, artículos 4, inciso c); 13, inciso ñ); 18, inciso d); Ley Orgánica de la Contraloría General de la República, N° 7428 de 7 de setiembre de 1994, artículo 73). Es entendido que si mediaren actos administrativos declaratorios de derechos, viciados de nulidad evidente y manifiesta, han de removerse de previo, siguiendo los trámites que establecidos artículos 173 y 308 y siguientes de la Ley General de la Administración Pública y sentando las responsabilidades de los funcionarios implicados. Cuando se trata de la nulidad de concesiones sobre la zona costera, esa potestad no está sujeta al plazo de caducidad de 4 años previsto en el artículo 173, inciso 5) de la Ley General de la Administración Pública (dictámenes C-230-2003 del 30 de julio del 2003, C-346-2004 del 25 de noviembre del 2004, C-026-2005 del 21 de enero del 2005 y C-200-2005 del 23 de mayo del 2005). VII.- CONCLUSIONES 1) El dictamen C-321-2003 del 9 de octubre de 2003, conclusión segunda, reconsideró de oficio el criterio que requería la clasificación de los terrenos rurales, cubiertos de bosque o forestales, propiedad o bajo administración de los organismos de la Administración Pública para el ingreso al Patrimonio Natural del Estado. Por ello, se adiciona el dictamen C-303-2000 de 11 de diciembre de 2000, conclusión sexta, para indicar que los terrenos de bosques y forestales que estuvieren comprendidos dentro del área descrita por el artículo 1 de la Ley N° 2906 del 24 de noviembre de 1961, integran el Patrimonio Natural del Estado y son administrados por el Ministerio del Ambiente y Energía a través del Sistema Nacional de Áreas de Conservación. 2) La faja de tres kilómetros de ancho, paralela a ambos lados de los ríos y canales que menciona el artículo 41, inciso b) de la Ley 3091 de 15 de febrero de 1963, según reforma integral por Ley Nº 5337 de 9 de agosto de 1973, se localiza dentro de los diez kilómetros desde el mar hacia el interior, paralela a la costa. Estas áreas, bajo administración de JAPDEVA, no incluyen los terrenos que integran el Patrimonio Natural del Estado, la zona marítimo terrestre contigua a los canales principales que unen Moín con Barra del Colorado, ni los terrenos traspasados al ICT por el artículo 1º de Ley Nº2906 de 24 de noviembre de 1961, y cuya administración compete entonces a los órganos e instituciones correspondientes. 3) Las lagunas Plaset, Urpiano y Caldera son parte del Humedal Nacional Cariari y están rodeadas por un área silvestre protegida (zona protectora) de 100 m (Decreto Nº 23253 de 23 de abril de 1994). 4) La zona marítimo terrestre de administración municipal en el Caribe norte es la contigua a ambos lados de los canales principales que unen Moín con Barra del Colorado, siempre y cuando esos terrenos no integren el Patrimonio Natural del Estado, ni estén comprendidos por el artículo 1º de Ley 2906 de 24 de noviembre de 1961. 5) Los canales principales referidos por el artículo 75 de la Ley 6043 son aquellas vías acuáticas que permiten la comunicación entre Moín y Barra del Colorado, cuyas secciones de recorrido son descritas por el Decreto N° 3729 del 3 de mayo de 1974, que declaró inaugurado el sistema de navegación fluvial de 112 km de canales naturales y artificiales, independientemente de si algunos tramos son denominados por nuestra cartografía oficial como estero, una laguna o río. Los “canales” naturales y artificiales que no están contemplados en el Decreto Nº 3729 de 1974 no son canales principales. 6) La zona marítimo terrestre contigua a los canales principales que unen Moín con Barra del Colorado y cuyos terrenos no estén comprendidos en los supuestos de los artículos 13 de la Ley Forestal y 1º de Ley 2906 de 24 de noviembre de 1961, está compuesta por dos secciones, la zona pública de cincuenta metros de ancho, y la zona restringida, de 150 m de ancho. Las obras que se realicen en esas áreas están sujetas a las restricciones de la Ley 6043, su reglamento, y demás disposiciones jurídicas vigentes aplicables. 7) En aquellos casos donde por la estrechez de la franja costera, la zona restringida de administración municipal, contigua a los canales principales que unen Moín con Barra del Colorado, traslape con los cincuenta metros de la zona pública a partir de la pleamar ordinaria del mar Caribe, han de prevalecer las prohibiciones y restricciones especiales a favor de la zona pública, en detrimento de la zona restringida. 8) Quedan a salvo aquellos terrenos reducidos a propiedad privada con título legítimo inscrito con sujeción a la ley, por así disponerlo en su momento normativa especial. Atentamente, Lic. Mauricio Castro Lizano Procurador Adjunto ci: Concejo Municipal de Matina Dr. Roberto Dobles Mora Ministro del Ambiente y Energía Junta Directiva Junta de Administración Portuaria y de Desarrollo Económico de la Vertiente Atlántica Junta Directiva Instituto Costarricense de Turismo Msc. Max Lobo Hernández Director a.i. Instituto Geográfico Nacional ([1]) Este período se inició hace 1.8 millones de años, y en él se instauraron las cordilleras volcánicas actuales (DENYER, Percy, y Otros. Historia Geológica, en Geología de Costa Rica, Editorial Tecnológica de Costa Rica, Cartago, Costa Rica, 2000, p.165). ([2]) Sobre su nombre, Ricardo Fernández Guardia indicó: “Los caribes…según fundadas probabilidades eran oriundos del Brasil, de donde pasaron a Venezuela, esparciéndose después por las Antillas y las costas del mar Caribe, al cual han dado su nombre” (El Descubrimiento y la Conquista, Biblioteca Patria, volumen 1, Editorial Costa Rica, San José, Costa Rica, 1975, p. 24). Por su parte, Antonio de Alcedo, anotó: “Caribes: Nación bárbara de indios feroces comedores de carne humana, que habitan en provincia llamada por ellos Caribana” (Guayana) (Diccionario Geográfico- Histórico de las Indias Occidentales o América, Imprenta de Benito Cano, Tomo I, Madrid, 1786, p. 376). Similarmente, Antonio Lot Helgueras y Manuel Lucena Salmoral sostienen: “El caribe es un mar que empieza donde el Océano Atlántico pierde su nombre a causa del calor tropical…Su nombre deriva de la palabra “canibi”, con la que los taínos afincados en las Antillas designaron a unos invasores suramericanos que tenían la costumbre de comerse a sus enemigos. Los caribe –así los llamaron los españoles- procedían posiblemente de la Guayana y ocuparon las costas venezolana y colombiana, desperdigándose luego por las islas del norte en un mar que hicieron suyo gracias a la canoa. Al llegar los españoles en el siglo XV, los caribeños iban ya por Boriquen o Puerto Rico y llevaban camino de invadir también Santo Domingo y Cuba. El mar caribe ha sido llamado también el Mediterráneo americano…por su similitud cultural. En él se cruzaron gentes de todos los pueblos que iban o venían, que se iban o se quedaban. Fue la zona de mayor comercio durante los tres siglos de colonia, norte de las flotas españolas y refugio de piratas de toda ralea…” (El Caribe, Biblioteca Iberoamericana, México, 1990, p.10). Sobre la historia de los piratas, corsarios y bucaneros en la región del caribe puede consultarse de Germán Arciniegas, Biografía del Caribe, Planeta Colombiana Editorial, S.A., Bogotá, Colombia, 1993, 501 p. Ver infra nota 60. ([3]) La arena de las playas es muy oscura debido a su origen volcánico procedente de la Cordillera Volcánica Central y por la ausencia de partículas de origen orgánico como conchas o corales (CORTÉS, J y LEÓN, A, Arrecifes Coralinos del Caribe de Costa Rica, Instituto Nacional de Biodiversidad, Santo Domingo de Heredia, Costa Rica, citados por DICK, Belinda, Prioridades de Conservación en la Gestión Integrada de los Recursos Naturales en la Zona Costera de la Reserva Pacuare, Limón, Costa Rica, Tesis para optar al grado de Magíster Scientiae, Programa de Estudios de Posgrado en Gestión Integrada de Áreas Costeras tropicales, Universidad de Costa Rica, p. 15). ([4]) Este cerro data de 1,2 millones de años, mientras la buena preservación del cono piroclástico del Tortuguero sugiere una formación más reciente. (TOURNON, J. y ALVARADO, Guillermo. Mapa Geológico de Costa Rica, Editorial Tecnológica de Costa Rica, Cartago 1997, citado por KUSSMAUL, Siegfried. Estratigrafía de las Rocas Ígneas, en Geología de Costa Rica, Editorial Tecnológica de Costa Rica, Cartago, Costa Rica, 2000, p.77). Ver infra nota 75. ([5]) Denominado primeramente Desaguadero, su embocadura fue descubierta por el Capitán Ruy Díaz en 1525, cuyo bergantín no logró pasar del primer recial. Luego, lo recorrió hasta su desembocadura en la mar del Norte Alfonso Calero, quien llegó a la costa el 24 de junio de 1539, el día de San Juan Bautista. En la expedición se utilizaron embarcaciones de poco tamaño (canoas), la más pequeña de ellas se llamó San Juan (FERNÁNDEZ BONILLA, León, Conquista y Poblamiento en el Siglo XVI, Relaciones Histórico-Geográficas, Editorial Costa Rica, Biblioteca Patria, volumen 2, San José, Costa Rica, 1976, pp. 44, 49-59; FERNÁNDEZ GUARDIA, Ricardo, El Descubrimiento y la Conquista, pp. 62, 67-72; Red Internet Fecha: 02 de junio de 2006; Hora: 03:00 p.m.: www.xolo.com.ni/nicaragua/demo/riosanjuan.asp). Luego, parte del San Juan serviría como límite natural entre Nicaragua y Costa Rica hasta su desembocadura en el “mar del Norte” (Tratado de 15 de abril de 1858, art. 2). El artículo 6 ibídem señala que ese río desemboca en el Atlántico. Es probable que el nombre colonial previsto en el artículo 2 ibídem fuera un reconocimiento histórico de sus redactores (Colección de Leyes y Decretos, p. 184). El 22 de marzo de 1888, el Presidente Norteamericano, Grover Cleveland dictó el laudo arbitral sobre el Tratado de Límites entre Nicaragua y Costa Rica, señalando el punto tercero, acápite 1º: “La línea divisoria entre las Repúblicas de Nicaragua y Costa Rica, por el lado del Atlántico, comienza en la extremidad de Punta Castilla, en la boca del Río San Juan de Nicaragua, como existía la una y la otra el 15 de Abril de 1858.” (Colección de Leyes y Decretos, p. 149). Ver en el Archivo Nacional planos sobre el trazado de la línea limítrofe de 1895 el N° 8077 y de 1900 los de signaturas 13543, 14137, 15966, 15967 y 20256. ([6]) En 1874 el Dr. William Gabb señaló que “Sixola significa “Río de los Guineos” (Citado por NORIEGA, Félix. Diccionario Geográfico de la República de Costa Rica, Imprenta de Avelino Alsina, San José, 1904, p. 213. Biblioteca Nacional, signatura: CR 917.28603). Para Pittier el río Terire en su desembocadura tiene el nombre Sicsaola (Banana Mouth) (Costa Rica, su orografía e hidrografía. Revista de Costa Rica, Nº 12, agosto, 1922, p. 308). Al respecto, Eduardo Conzemius apuntó: “El Sixaola o Sicsaola, Sixola, Sixaula, Sicsola, Sicxaula, es el río más importante de Talamanca y actualmente el límite de Costa Rica y Panamá. En el tiempo de la conquista española se llamó Tarire, o Tariri, nombre que más tarde fue alterado en Telire, Teliri, Tiliri, o Tilire. Hoy es mejor conocido con el nombre mosquito Sicsaola; Sicsa awala, que significa “río de los guineos”: siksa, guineo, banano, (musa sapientum) y awala, río.” (Apuntes sobre algunos Nombres Geográficos Mosquitos en Costa Rica y Panamá, Revista de Costa Rica, Nº 12, agosto, 1922, p. 303, Biblioteca Nacional, signatura H056/R 454 rd CR). Manuel María de Peralta anotó que el río Tarire (Tilirii) fue descubierto en abril de 1540 y es oficialmente su primer nombre. (Carta Histórico-Geográfica referente á Talamanca, Boletín de las Escuelas Primarias, Nº 39, Inspección General de Enseñanza, 31 de julio de 1896, San José, Costa Rica, pp. 231 y 234. Biblioteca Nacional, signatura H 370.5/ B6881 b CR). También se cita en los protocolos coloniales de Cartago en el documento fechado 7 de junio de 1607 (Archivo Nacional, sig: 801-CO). ([7]) La placa Coco se hunde bajo la emergente placa del Caribe, que se desliza hacia el este produciendo el levantamiento geotectónico paulatino del territorio nacional con 10 mm por año (MEZA OCAMPO, Tobías. Aspectos Introductorios a la Geografía de Costa Rica, Cátedra de Historia de las Instituciones de Costa Rica, Escuela de Historia y Geografía, Universidad de Costa Rica, fascículo N° 1, 1994, pp. 11-12). Estudios del Observatorio Vulcanológico y Sismológico revelaban ya entre 1984 y 1988 aumento de la actividad sísmica en el Caribe con mayor concentración frente a la desembocadura del río Parismina (BRENES MARÍN, Jorge, Estudio Preliminar de la Sismicidad de la Costa del Caribe de Costa Rica, con Énfasis en la Fuente Sísmica Parismina, Revista Geográfica de América Central, Nº 25-26, UNA, Facultad de Ciencias de la Tierra y el Mar, pp. 247-251). El 22 de abril de 1991 un terremoto de magnitud 7.5 provocó “daños en todo el litoral atlántico, desde Bocas del Toro. Panamá, hasta Batán y Turrialba, deslizamientos en la Cordillera de Talamanca, daños menores en el Valle Central, 50 muertos” (Tomado de la Red Internet, Fecha: 12 de junio de 2006, Hora: 11:30 a.m., http://www.ovsicori.una.ac.cr/ sismologia/sismicidad_historica.htm). ([8]) En 1912 indicaba Pittier: "…esta costa aumenta y pone nuevos obstáculos al desaguadero de las aguas que vienen del interior. Pero este aumento parece depender aún de otro acontecimiento: de un levantamiento lento que debe haber comenzado desde miles de años y del cual se encuentran rastros bastantes recientes. En los pantanos que separan el "Río Blanco" del Cuba en la comarca de Moín, a cinco o seis kilómetros de distancia del mar se ve en todas partes el coral blanco en el fondo de las aguas negruzcas de los canales sin salida. En medio de una vegetación extraordinaria se elevan de vez en cuando pilares del mismo material, desnudos y surcados, como se ven a lo largo de los arrecifes del territorio costeño y que parecen haber sido lavados por las olas todavía ayer o unos días antes." (Costa Rica, su Orografía e Hidrografía. Revista de Costa Rica, Nº 12, agosto, 1922, pp. 309-310. Tomado de la Revista Dr. A Petermanns, Mitteilungen, Nº 175-92. Traducido del Alemán por E.V. de Wiepking). ([9]) No hay sistema estuarino porque las mareas alta y baja fluctúan muy poco, solo unas decenas de centímetros. (ACUÑA, J. A., y MURILLO, M. M., Mapa de Sensibilidad Ambiental para Derrames de Petróleo en las Costas de Costa Rica, Revista Biología Tropical, 1996-1997, citados por DICK, Belinda, Op.cit., p. 15). En análogo sentido, el cronista contemporáneo a Colón, Pedro Mártir de Anglería (Décadas del Nuevo Mundo) escribió: “en aquellas regiones había poca marea viendo que había árboles en la playa, como en las orillas de los ríos. Lo mismo dicen los demás que han visitado aquellas costas, que hay poco flujo y reflujo en las orillas de aquellas tierras o islas.” (Colección de Documentos para la Historia de Costa Rica relativos al cuarto y último viaje de Cristóbal Colón, Academia de Geografía e Historia de Costa Rica, Librería Atenea, San José, Costa Rica, 1952, p. 133. Biblioteca Nacional, signatura CR 972.86/ A168c). ([10]) Raphia taedigera Mart.: Palma muy frondosa, características de los pantanos de la costa atlántica (PITTIER, Henri, Plantas Usuales de Costa Rica, Editorial Costa Rica, Biblioteca Patria, Volumen 21, San José, Costa Rica, 1978, p.153). Para GAGINI yolillo probablemente es aféresis de coyolillo. (Diccionario de Costarriqueñismos, Editorial Costa Rica, Biblioteca Patria, tercera edición, volumen 20, San José, Costa Rica, 1975, p. 215). ([11]) No extraña que el gobernador Diego de La Haya Fernández informara al Rey en 1719 que el "valle de Matina y sus costas es en sumo grado caliente y húmedo" (FERNÁNDEZ BONILLA, León, Conquista y Poblamiento en el Siglo XVI, pp. 385). ([12]) La palabra "cacique" es de origen caribeño (arawako) y significa "jefe", quien como líder político y religioso, dirigía al grupo y ejercía las funciones asociadas a la guerra y el comercio. (Fundación de Pastoral Aborigen, Instituto de las Tradiciones Sagradas, Los Pueblos Indígenas de Costa Rica, Historia y Situación actual, Costa Rica, 1999, p. 10). ([13]) Los Suerres eran caribes (GAGINI, Carlos. Los aborígenes de Costa Rica, Imprenta Trejos Hermanos, San José, Costa Rica, 1917, p. 177. Biblioteca Nacional, signatura: C.R 498/G134a). ([14]) Pococí: pueblo de mucha gente (GAGINI, Carlos, Op.cit., p. 165). En igual sentido, en 1569 apuntó Juan de Cárate, Procurador General de Cartago (FERNÁNDEZ BONILLA, León, Indios, Reducciones y el Cacao, Editorial Costa Rica, Biblioteca Patria, volumen 4, Costa Rica, 1976, p. 27). ([15]) Tariaca parece significar diente de tiburón (tari, tëri: tiburón, áca: diente) o es la corruptela castellana de Tarí-Vàk, Tribu del tiburón. (PITTIER, Henri. Nombres Geográficos de Costa Rica, I Talamanca, Instituto Físico Geográfico Nacional, Tipografía Nacional, San José, Costa Rica, 1895, p. 41. Biblioteca Nacional, Colección especial, signatura: CR 910.3 / P689n). ([16]) Llamado por los ingleses “North River” y por los aborígenes “Tain hin” (Río Grande) (PITTIER, Henri, Costa Rica, su orografía e hidrografía, p. 308). Peralta describió similarmente los terrenos de los Suerres, Pococís y Tariacas, pero para éstos últimos señaló como límite sureste el río Tarire (Sixaola). (Los aborígenes de Costa Rica, Ensayo de Distribución Geográfica, Sociedad Americanistas de París, sesiones de 2 de junio y 1º de diciembre de 1896, traducido del francés en la Revista de los Archivos Nacionales, Imprenta Nacional, mayo y junio de 1938, San José, Costa Rica, p. 424. Biblioteca Nacional, signatura H 905/R4547 rea CR). Ver supra nota 6. Jorge Lines también indicó el Sixaola como límite sureste para los Tariacas en su Carta Etnológica de Costa Rica y Nicoya Siglos XVI y XVII. (MOLINA María y LINES Jorge, Costa Rica Monumentos Históricos y Arqueológicos, Instituto Panamericano de Geografía e Historia, San José, Costa Rica, 1974. Biblioteca del Museo Nacional, signatura: F1545 / M6c). ([17]) En 1908, Pittier destacaba sobre esta palmera arbórea (Guilielma utilis Oerst) su cultivo por los aborígenes desde tiempos remotos, con más frecuencia en el Atlántico y sin conocérsele en estado silvestre. Agregaba que sus frutas alcanzan un tamaño similar al de un jocote tronador y tienen un sabor parecido a las castañas. La madera es muy dura y la utilizaron los nativos para bastones, arcos, puntas de flechas, chuzos y macanas. La voz pejibaye es probablemente suramericana, con las variantes pejiballe, pejibay, pixbae, pixbay. (Plantas Usuales de Costa Rica, p. 225). En 1918, Carlos Gagini señalaba que la grafía más aceptable es pijibay, y que la nuestra se debe a la influencia de las palabras peje y valle. (Diccionario de Costarriqueñismos, p. 175). ([18]) Theobroma cacao L: En 1908 afirmaba Pittier que su nombre es origen del nahuatl cacahuatl, y que el cacao actual, cacao Matina, que es el criollo de los antillanos, es una especie mejorada de la indígena. (Plantas Usuales de Costa Rica, pp. 63, 91 y 92). ([19]) Los arqueólogos sitúan el inicio de la orfebrería en el Nuevo Mundo, tentativamente en Perú en el Siglo V. Nuestra Cultura del oro la adscriben al complejo Costa Rica-Panamá-Colombia, que sobresale en objetos de metales obrizos y éneos, con las aleaciones de voz haitiana de guanín, y excluyen la posibilidad de influencia en nuestro arte metálico proveniente de México. (MOLINA María y LINES Jorge, Op.cit., pp. 131-132). ([20]) Al respecto afirma Carolyn Hall: “Toda la vertiente Atlántica fue una importante área comercial. Entre los artículos intercambiados dentro y fuera de Costa Rica, se encontraban los tapires, cerdos salvajes, sal, cacao, miel de abeja, tela de algodón, hamacas y artefactos de oro". (Costa Rica una interpretación geográfica con perspectiva histórica, Editorial Costa Rica, San José, 1983, p. 67. HALL cita a STONE, Doris, Pre-Columbian Man in Costa Rica, Harvard, Peobsdy Museun Press, 1977, pp. 168-204). ([21]) Sobre este lugar señalan Ricardo Vásquez Leiva y Claude Chapdelaine: “El nombre del sitio se debe a la antigua Finca Las Mercedes…dedicada en diferentes ciclos a la producción de banano, cacao y abacá, entre otros cultivos y usos. La sobresaliente riqueza de la cultura material del sitio quedó en evidencia con la construcción de la Línea Vieja, a finales de los 1870 (Mason 1945)…La monumentalidad del sitio fue dada a conocer mediante la investigación pionera de Carl V. Hartman (1901:7-39, 1991: 58-69), que realizó en 1896…Recientemente, a finales del 2004, se llevó a cabo un reconocimiento y mapeo parcial de la zona del complejo principal…El trabajo exploratorio ratificó la existencia de estructuras monumentales en el terreno antes mencionado, entre ellas: plataformas, muros, calzadas y rampas… Esos y otros sitios del Caribe Central tienen la característica de mostrar una alta inversión energética con respecto al trabajo humano, en aspectos como selección y acarreo de cantos rodados, colocación de piedras, rellenos y compactaciones de tierra, si omitir la preparación de los terrenos y la obtención de los materiales adecuados…Toda esa sofisticación arquitectónica unida a la energética de construcción es materia de reflexión en aras de concebir el tipo obrado que alcanzaron los cacicazgos del Caribe Central de Costa Rica…Por contraste no se cuenta con información sobre asentamientos españoles ni encomiendas en el Caribe Central. Las teorías que se han esgrimido para explicar el despoblamiento indígena en este caso son: las correrías de los sambos misquitos en procura de esclavos (Hartman 1901, 1991) y el contagio indirecto de enfermedades traídas por los españoles (Ibarra 1998). Resulta intrigante, empero, como una zona que presenta indicios arqueológicos de cacicazgos poderosos, que emplearon numerosa mano de obra en construcciones monumentales durante la última fase de la era prehispánica, se despoblara por completo sin sufrir e manera directa la invasión española. En este sentido, hasta donde nos ha sido posible indagar, no hay mención escrita acerca de remanentes indígenas en los 1870, cuando se abre la Línea Vieja del ferrocarril a través del Caribe Central” (Desarrollo y Alcances del Poder Cacical Amerindio en el Sur de Centroamérica: el Sitio Las Mercedes, Caribe Central de Costa Rica; temporada 2005, Museo Nacional de Costa Rica, Departamento de Antropología e Historia, San José, Costa Rica, 2005, pp. 3-8). ([22]) Con respecto a los contratos para construir la vía férrea entre Cartago y el Atlántico, concluida el domingo 7 de diciembre de 1890, véase la opinión jurídica Nº OJ-204-2005 del 12 de diciembre del 2005. ([23]) "Keith acumuló una inmensa colección de artefactos indígenas…corrientemente están hechos de oro puro, formados a veces de una masa sólida, a veces huecos; en ocasiones, como sucede con los objetos de mayor tamaño, con el oro incrustado. Representan pájaros, pumas, ranas, serpientes, dioses míticos…La colección de Keith fue gradualmente llevada a los Estados Unidos donde, hasta el año de 1914, permanecía en su casa de habitación…Miss Flora Siegel, del Museo de Brooklyn, me mostró muy amablemente la parte de la colección que se encuentra en manos del Museo…La belleza de aquellos ejemplares y el alto grado de habilidad con que estaban labrados era impresionante…Miss Siegel me suministró los datos relativos al número de piezas de cada clase, que conforman la colección que posee el Museo: Oro: 1.054; Jade: 67; Cobre misceláneo: 6; Cerámica y piedra: 4.000. El número de piezas de cerámica excede en mucho al de la piedra. Este presente investigador viajó, por el ruidoso tren subterráneo, al Centro de Nueva York en donde está el American Museum of Natural History. Allí, Miss Bella Weitzher me dio los datos acerca de los materiales de Keith existentes en este Museo. Piedra miscelánea: 82; Oro: 332; Jade: 68; Cobre: 6; Cerámica: 4.058… (STEWART, Watt. Keith y Costa Rica, Editorial Costa Rica, segunda reimpresión, San José, Costa Rica 1991, pp. 172-179). En el Libro de J. Alden Mason titulado Costa Rican Stonework. The Minor C. Keith Colection, Volumen 39 Part 3. Anthropological Paper of The American Museum of Natural History, New York, 1945, se aprecian 183 imágenes fotográficas de los objetos procedentes del sitio Las Mercedes, 61 de Palmar y 9 del Valle Central (Biblioteca Nacional, signatura CR 913.031/ M399c). ([24]) Leyes números 7 de 6 de octubre de 1938, artículo 1; y 6703 de 28 de diciembre de 1981, artículos 1 y 3; Corte Plena, resoluciones de las 9:00 hrs. del 25 de marzo de 1983 y 13:00 hrs. del 12 de mayo de 1989; Sala Tercera, Nº 211 de las 10:40 hrs. del 20 de julio de 1990; Sala Constitucional, sentencias números 729-96 de 9:15 hrs. del 9 de febrero de 1996, 2002-05245 de 16:20 hrs. del 29 de mayo de 2002, adicionada por la 2002-7360 de 15:51 hrs. del 24 de julio de 2002 y 2005-12129; dictámenes nuestros Nos. C-241-87 de 4 de diciembre de 1987 y C-127-88 de 5 de agosto de 1988. ([25]) Esos territorios han sido declarados inalienables y no susceptibles de adquisición por no indígenas. La propiedad y su organización son consideradas de carácter colectivo y comunitario (Ley Nº 6172 de 29 de noviembre de 1977, artículo 3º; Sala Primera, sentencia N° 223 de las 15:30 hrs del 6 de julio de 1990; Sala Constitucional, sentencias Nos. 1786-93 de las 16:21 hrs. del 21 de abril de 1993, 2002-02623 de las 14:41 hrs del 13 de marzo del 2002, 2002-3468 de las 16:04 hrs. del 16 de abril de 2002, 2005-6856 de las 10:02 hrs. del 1 de junio de 2005 y 2006-8556 de 16 de junio de 2006; Tribunal Agrario, votos Nos. 107 de las 10:20 hrs del 16 de febrero de 1994, 429 de las 15:30 hrs del 24 de julio de 1997 y 304-F de las 8:00 hrs del 29 de marzo de 2006; dictámenes C-112-94 del 8 de junio de 1994, C-228-99 del 19 de noviembre de 1999 y C-395-2003 del 16 de diciembre de 2003). ([26]) Pertenece al tipo de “barco redondo”, con estructura bombeada, cortos de eslora y perfil mazacote. Por ser muy alto no podía moverse a remo, y su maniobrabilidad dependía de la combinación adecuada de las velas. Capaz de cargar hasta cien toneladas, jugó un papel decisivo en las empresas de descubrimiento y exploración costera gracias a su poco calado. A pesar del pequeño tamaño, logró enfrentar largas travesías oceánicas gracias a su gran agilidad de maniobra al tener un aparejo de velas cuadradas y triangulares. La nave fue perfeccionada por los portugueses a lo largo del siglo XV. De los buques nórdicos tomaron la vela cuadrada, buena para navegar con viento de popa, y de los árabes la triangular, para navegar con viento de costado (Colón. Protagonistas de la Civilización, Editorial de Debate, Madrid, España, 1984, pp. 12 y 19). ([27]) Desde el 3 de abril de 1502 surcó las aguas del río Sevilla. Fue fletada para este cuarto viaje por 9000 maravedís al mes. Inició su recorrido en Cádiz el 9 u 11 de mayo de 1502, y zabordó en las costas de Jamaica el sábado 12 de agosto de 1503. La otra carabela, Santiago de Palos (Bermuda) fletada por 10000 maravedís al mes, encalló en las playas de Jamaica el domingo 23 de junio de 1503. Dos navíos más acompañaban la flota de 140 hombres, Gallega y Vizcaína, arrendados, por su orden, en 8333 y 7000 maravedís. La Gallega fue abandonada el 15 de abril de 1503 en el Río Belén (Veragua). La Vizcaína se dejó en Portobelo, afectada por la broma (Relación de Diego de Porras, escribano y fiscal de la Armada quien viajó en la carabela Santiago de Palos, citado por FERNÁNDEZ DE NAVARRETE, Martín, Secretario del Rey, Director Interino del Depósito Hidrográfico, Colección de Viajes y Descubrimientos que hicieron por mar los españoles desde fines del siglo XV, 2ª. Edición, Tomo I, Imprenta Nacional, Madrid, 1858, pp. 435-443. Biblioteca Nacional, signatura 910.8 F; FERNÁNDEZ GUARDIA, Ricardo, El Descubrimiento y la Conquista, p.30; FERNÁNDEZ BONILLA, León, Historia de Costa Rica, durante la Dominación Española, 1502-1821, Editorial Costa Rica, Biblioteca Patria, volumen 7, San José, Costa Rica, 1975, pp. 18 y 252). La broma es un molusco lamelibronquio de aspecto veriforme, con sifones desmesuradamente largos y concha muy pequeña, que deja al descubierto la mayor parte del cuerpo. Las valvas de la concha, funcionando a manera de mandíbulas, perforan las maderas sumergidas, haciendo galerías que reviste de una materia calcárea segregada por el manto y causan graves daños en las construcciones navales (Diccionario de la Lengua Española, Real Academia Española, vigésima primera edición, tomo I, Madrid, 1992, p. 326). ([28]) La Carta de Turín de 1523, describe en nuestra costa del Caribe el poblado de Cariaco. El Atlas de la Biblioteca Pública de Havre, de 1525, lo señala como Cariay, ambos mapas reproducidos por Fernando González Vásquez (Colón en Cariay: indagando en el encuentro ocurrido en 1502, Ministerio de Cultura Juventud y Deportes, San José, Costa Rica, 1995, p. 34). ([29]) El Decreto Nº 29737 de 31 de agosto de 2001, artículo 1º ( La Gaceta Nº 177 del 14 de setiembre de 2001), creó la Comisión Nacional para la Conmemoración del Quinto Centenario de la Llegada de Cristóbal Colón y expedicionarios españoles a tierras costarricenses, adscrita al Ministerio de Cultura, Juventud y Deportes, para divulgar y promocionar las actividades alusivas a ese acontecimiento, en su Considerando 1º, señaló como fecha para el cumplimiento “de los 500 años del arribo de Cristóbal Colón y expedicionarios españoles a territorio costarricense” el 25 de setiembre de 2002. Y, agregó: “Según describen las crónicas, dicho arribo se produjo inicialmente en la Isla conocida por los aborígenes como "Quiribrí". Según Carlos Gagini, Colón no arribó a Limón el 25 de setiembre de 1502, sino a la ensenada del río Rama en Nicaragua, frente a la isla Pájaro Bobo. Entre otras razones, indicó que para esa fecha no había en Limón hallazgos arqueológicos sobre restos de la población que describieron los españoles (Colección de Documentos para la Historia de Costa Rica relativos al cuarto y último viaje de Cristóbal Colón, Academia de Geografía e Historia de Costa Rica, Librería Atenea, San José, Costa Rica, 1952, p. 327). Para Carlos Meléndez (FERNÁNDEZ BONILLA, León, Historia de Costa Rica, durante la Dominación Española, 1502-1821, p. 253 in fine, en relación con la p.13 in fine) y Fernando González Vásquez (Op.cit., notas 14 y 17, pp. 65 y 73), la fecha correcta del arribo es el 25 de setiembre de 1502. Este último autor, cita a Hernando Colón (Vida del Admirante don Cristóbal Colón), quién escribió: “El domingo 25 de setiembre (1502), siguiendo hacia el Mediodía, fondeamos en una isleta llamada Quiribrí , y en un pueblo de Tierra Firme llamado Cariay, que eran de la mayor gente, país y sitio que hasta entonces habíamos hallado; así árboles altísimos, como porque dicha isleta era frondosísima, llena de boscajes de árboles muy erguidos, así de palmitas y mirobálanos como otras muchas especies. Por lo cual el Admirante la llamó la Huerta. Esta isleta dista una legua corta de la población llamada por los indios Cariay, la cual esta cerca de un río.” A los indios los catalogó como los “de más razón que en todas aquellas partes se habían encontrado” (Op.cit., pp. 58-62). En cambio, Fray Bartolomé de Las Casas sostuvo: “El domingo, a 17 de setiembre, fueron a echar anclas entre una isleta llamada Quiribrí y en un pueblo de la tierra firme llamado Cariarí. Allí hallaron la mejor gente y tierra y estancia que habían hasta allí hallado, por la hermosura de los cerros y sierra y frescura de los ríos y arboledas, que se iban al cielo de altos, y la isleta verde, fresquísima, llena de grandes florestas, que parecía un vergel deleitable; llamóla el Admirante la Huerta, y está del dicho pueblo Cariarí la última luenga, una legua pequeña. Está el pueblo junto a un graciosísimo río” (Historia de las Indias, Tomo II, 2ª. Ed., Fondo de Cultura Económica, México, 1965, p. 277). Don Cleto González Víquez aclaró que el domingo fue 18, y no 17, como por error señaló de Las Casas (El Noticiero, Nº 991, 27 de setiembre de 1905, citado por Ricardo Fernández Guardia, El Pueblo de Cariay y puerto Limón, en Páginas Ilustradas, Nº 167, San José, Costa Rica, 12 de octubre de 1907, p. 2714). Por su parte, Bartolomé Colón sólo escribió: “Seguitando più oltre in fino a una terra chiamata Cariai in la quale habita gente de bone sorte che vivono de industria et mercantia”, que se traduce: “Siguiendo más adentro hasta una tierra llamada Cariai en la cual habita gente de buena suerte que viven de industria y comercio” (Informatione di Bartolomeo Colombo della navigatione di ponente et Garbin di Beragua nel mondo novo, Roma, 1505, reproducido en: Colección de Documentos para la Historia de Costa Rica relativos al cuarto y último viaje de Cristóbal Colón, Academia de Geografía e Historia de Costa Rica, Librería Atenea, San José, Costa Rica, 1952, p. 73; traducido del italiano por Silvia Quesada Casares, 16 de mayo de 2006). ([30]) La isla fue declarada monumento nacional por Decreto Nº 16542 de 14 de agosto de 1985 ( La Gaceta Nº 183 de 26 de setiembre de 1985). ([31]) “Llegué a tierra de Cariay, donde me detuve á remediar los navíos y bastimentos, y dar aliento á la gente, que venia muy enferma. Yo que, como dije, habia llegado muchas veces a la muerte, allí supe de las minas del oro de la provincia de Ciamba, que yo buscaba. Dos indios me llevaron á Carambaru, á donde la gente anda desnuda y al cuello un espejo de oro, mas no le querian vender ni dar á trueque” (Carta de Colón a los Reyes escrita en Jamaica el 7 de julio de 1503, transcrita por Martín Fernández de Navarrete, Op.cit., p. 447). ([32]) La Carta de Turín, mapa de 1523, reproducida por GONZÁLEZ VÁSQUEZ, Fernando, Op.cit., p. 34, señala este territorio como perteneciente al Cacique homónimo. ([33]) Es probable que el nombre Bocas del Toro derive de los Torasques (Dorasques) (Barrantes, Claudio, Com. Pers, 15 de mayo de 2006), perteneciente, según las misiones franciscanas, al grupo de los Talamancas, del cual también formaban parte los Cabecaras, Viceitas, Térrabas, Tóxares (habitantes de una isla), Changuenes, Zeguas y Guaymíes (FERNÁNDEZ BONILLA, León, Indios, Reducciones y el Cacao, p. 280). En este sentido escribió Ricardo Fernández Guardia: “En los siglos XVI y XVII la Talamanca estaba habitada por diversas tribus indígenas bastante numerosas, de las cuales sólo quedan ya muy pocos representantes, porque han venido desapareciendo desde el siglo XVIII. De estas tribus principales eran los guaymíes, que ocupaban el valle del Guaymí, al este del río Cricamola o Chirricamola, frente a la laguna de Chiriquí; los doraces o dorasques, establecidos en la Bahía del Almirante; los chánguinas, establecidos en las riberas del río Puán o Maniyalisca, afluente del Tilorio o Changuinola; los térrebes, térrabas o derbis, poblados en las cabeceras del Tilorio y en la isla de Tójar o Colón; los siguas, zeguas o mejicanos, que vivían en los valles del Duy y Coaza, entre los ríos Sixaola y Changuinola; los viceitas, en las márgenes del río Ararí, afuente del Sixaola; los cabécares, entre el Coén y el Tarire, y los aoyaques y urinamas en las cabeceras del mismo Tarire” (El Descubrimiento y la Conquista, p. 148). Actualmente la isla Tójar recibe el nombre de Colón. En tiempos previos y durante la colonia acudían a ella los demás grupos nativos al trato de cacao por ser bueno y darse allí en abundancia, entre otros frutos como los plátanos y las piñas. Durante el siglo XVIII empezó a quedar desierta pues los zambos y mosquitos, coligados con los ingleses, repetidamente se llevaban presos a los nativos para venderlos en Jamaica, y los pocos que quedaron se retiraron a los cerros. No es extraña entonces que el 30 de julio de 1722, el gobernador de Costa Rica, Diego de la Haya Fernández, reclamara al gobernador inglés de Jamaica la devolución de los indios que hubieren robado de los grupos Talamancas, Viceítas, Urinamas, Abubaes, y de la isla de los Tójares, pertenecientes todos a su gobernación (FERNÁNDEZ BONILLA, León, Indios, Reducciones y el Cacao, p. 281; Archivo Nacional, signatura: 298-CO). Con anterioridad, el 29 de mayo de 1707, el gobernador Lorenzo Antonio Granda y Balbín nombró a Antonio López del Corral teniente del valle de Matina, Suerre, Reventazón y partido de Tierra Adentro “y de los demás puertos de la costa del Norte de esta provincia hasta las bahías del Admirante” (FERNÁNDEZ BONILLA, León, Historia de Costa Rica, p. 144). Ver infra nota 38. ([34]) El 1° de mayo de 1503 Colón dejó el Golfo de San Blas. Llegó a Jamaica el 23 de junio, y encalló los dos navíos en la playa pues ya no servían para navegar (ver supra nota 27). El 28 de junio de 1504 embarcó hacia la Española donde arribó el 13 de agosto. El 12 de setiembre salió hacia España, cruzando por última vez el océano Atlántico. Llegó al puerto de Sanlúcar de Barrameda el 7 de noviembre de 1504. El miércoles 20 de mayo de 1506 murió en Valladolid (FERNÁNDEZ BONILLA, León, Historia de Costa Rica Durante la Dominación Española, 1502-1821, p. 252; MARBÁN ESCOBAR, Edilberto, Curso Historia de América, Tomo I, séptima edición, Impreso por Manuel Pareja, Barcelona, 1972, p. 94). El nombre del océano Atlántico “proviene del griego Atlas, uno de los titanes de la mitología griega” (Tomado de la Red Internet, Fecha: 8 de junio de 2006, Hora: 03:30 p.m., http://es.wikipedia.org/wiki/Oc%C3%A9ano_Atl%C3%A1ntico), quien se suponía sostenía con sus hombros la bóveda celeste (Real Academia Española, Op.cit., p.224). El Atlántico antiguamente fue llamado mar Tenebroso o mar Océano, y sus aguas no eran navegadas por la mayoría más allá de las islas Británicas y Canarias. En algunos casos, “la imaginación empezó a alimentar el género de islas perdidas (San Brandán, Antilla o Antilia, Siete Ciudades) que para los navegantes tan pronto aparecían como desaparecían” (Tomado de la Red Internet, Fecha: 8 de junio de 2006, Hora: 03:35 p.m., http://club.telepolis.com/mgarciasa/var/leyendas.htm). ([35]) Mirobálano: Árbol de la familia Combretaceae, cuyo fruto se usa en medicina y tintorería (Diccionario de la Lengua Española, Real Academia Española, vigésima primera edición, tomo II, Madrid, 1992, p. 1379). El almendro de playa (Terminalia catappa L.), anotaba Pittier en 1908, es preferido para sombra en las plazas y alamedas de la tierra caliente en toda la zona tropical. Las raíces, la corteza y las frutas contienen mucho tanino y se emplean para curtir. Las últimas dan además un tinte negro muy firme y las semillas oleaginosas tienen un sabor bastante agradable (Plantas Usuales de Costa Rica, p. 74). El árbol alcanza entre los 10 y 25 metros. Las flores son blancas a crema. Los frutos elipsoides son drupáceos, carnosos y comestibles, se tornan amarillentos o púrpura cuando maduran. Se caracteriza por su hábitat costero. Las ramas son de crecimiento verticilado y cíclico a lo largo del tronco. En algunas playas representa un elemento importante de la vegetación costera. Las hojas y la corteza se utilizan en medicina popular (ZAMORA VILLALOBOS, Nelson, y otros, Árboles de Costa Rica, volumen III, Instituto Nacional de Biodiversidad, Santo Domingo de Heredia, Costa Rica, 2003, p. 244). Dentro de la familia Combretaceae, encontramos además la especie mangle botón (Conocarpus erecta L.), asociada a manglares o vegetación costera (ZAMORA VILLALOBOS, Nelson, Ibídem, p. 236). Otra especie del género Terminalia sp., de la familia Combretaceae, muy frecuente en los bosques húmedos de las tierras bajas del Caribe (0 a 900 metros), es el guayabón o surá (Terminalia oblonga (Ruiz & Pav.) Steud.). El árbol alcanza entre los 25 y 45 metros y su tronco posee gambas bien desarrolladas. La corteza exfoliante delgada y larga deja un fuste liso pálido semejante a un descomunal árbol de guayaba, de ahí deriva su nombre vernáculo guayabón. Su abundancia en nuestros bosques ha disminuido por la explotación de su madera. También, tenemos el amarillón o roble coral (Terminalia amazonia J. F. Gmel. Exell) y el roble o guayabo de charco (Terminalia bucinoides Standl. & L. O. Williams) (ZAMORA VILLALOBOS, Nelson, y otros, Ibídem, pp. 240, 242 y 246). ([36]) Para William Eleroy Curtis, Colón arribó a Moín: “Moín se lleva las mayores probabilidades de ser el risueño y privilegiado lugar de nuestras costas del Atlántico, descubierto y frecuentado, desde el diez y siete de setiembre al cinco de octubre, por los tres Colones. Las palizadas y otros obstáculos que cierran hoy su entrada, semejante a una isleta que lo separan del mar, y es donde la carena y reparación de naves podía hacerse cómodamente, y otras señales características de aquella localidad, lo mismo que su distancia a la Bahía del Admirante no dejan casi duda de ser aquella La Huerta de Cariari” (La más pequeña de las Repúblicas Americanas, Pro-Patria, traducido por Manuel José Carazo, Pro-Patria, San José, Costa Rica, 1887, p. 2, citado por Academia de Geografía e Historia de Costa Rica, en Colección de Documentos para la Historia de Costa Rica relativos al cuarto y último viaje de Cristóbal Colón, p. 304). En la traducción que del italiano al español hizo Andrés González Barcia (Historiadores Primitivos de las Indias Orientales, Madrid, 1779) transcribe así a Hernando Colón: “El domingo 25 de setiembre, siguiendo así al Mediodía, surgimos en una isla llamada Quirivirí, y un pueblo de tierra firme, llamado Cariai…era la referida isla espesa, llena de muchas manchas de árboles, así de palmitas y mirobalandos como de otras muchas especies, por lo cual la llamó el Almirante la Hueita y dista una legua pequeña de Cariai y está cercana de un gran río, donde concurrió infinita gente de aquel contorno.” (citado por Carlos Gagini, en Colección de Documentos para la Historia de Costa Rica relativos al cuarto y último viaje de Cristóbal Colón, Academia de Geografía e Historia de Costa Rica, p. 324). (La negrita no pertenece al original). Sobre ese río, el obispo de nuestro país Bernardo Augusto Thiel acotó el 12 de octubre de 1900: “el gran río a que se refiere la descripción anterior es el río Matina o Chirripó, que anteriormente desembocaba en el actual estero de Moín, por el cauce del actual río Cubas o Cuba que se junta con el río Toro, formando la cabecera del estero de Moín. Debemos este dato al señor Enrique Pittier, quien me refirió los pormenores geográficos en que se funda este dato histórico- geográfico, pormenores que pueden verse en los mapas levantados por los ingenieros de la United Fruit Company” (Academia de Geografía e Historia de Costa Rica, Ibídem, p. 315). (Ver infra nota 74, en igual sentido). ([37])"El Pacífico Norte es la zona para la cual se tiene información sobre un número mayor de sitios, seguida en orden descendente por el Pacífico Sur y el Área Central. Una consideración especial se le debe otorgar a las Islas del Pacífico, donde es alto el número de sitios identificados en proporción al área geográfica insular. Las zonas menos conocidas serían: las llanuras de Tortuguero, San Carlos, Guatuso y las ubicadas al sur del Lago de Nicaragua, la sección norte de la Cordillera de Guanacaste, la Península de Nicoya en especial su sector sur, la Cordillera Volcánica Central, la parte baja de la planicie Atlántica (franja de unos 20 Km de ancho a lo largo del litoral), las tierras bajas del Pacífico Central entre las localidades de Jacó y Dominical además de las tierras altas al noreste, la Cordillera de Talamanca junto con sus filas de la Vertiente Atlántica, la Península de Osa y el Valle de Coto Colorado en el Pacífico Sur. Así pues, alrededor de un 60% del territorio de Costa Rica se halla arqueológicamente inexplorado…Según provincia, la secuencia decreciente de sitios registrados se establece de la siguiente manera: Guanacaste 690 (34.4%), Puntarenas 478 (23.8%), San José 245 (12.2%), Alajuela 221 (11.0%), Cartago 218 (10.9 %), Limón 85 (4.2%) y Heredia 71 (3.5%)." (Revista Vínculos: Evaluación estadística sobre el Estado de la arqueología en Costa Rica -1881-1992-, volumen 20, números 1-2, publicada en noviembre de 1995, pp. 39-41). ([38]) Sobre el origen de ese nombre para nuestro territorio, Francisco de Paula García Peláez citó a Alcedo, quien el 22 de mayo de 1627 escribió: “dieron al pais los españoles el nombre de Costa- Rica por el mucho oro y plata que encierra en sus minas” (Memorias para la Historia del Antiguo Reyno de Guatemala, Tomo II, Establecimiento Tipográfico de L. Luna, 1852, p. 169. En una edición más reciente del Diccionario Geográfico Histórico de las Indias Occidentales o América, elaborado por Antonio de Alcedo, Capitán de Reales Guardias Españolas, Imprenta de Benito Cano, Madrid, 1786, en el Tomo I, p. 670, se lee: “Dierónle el nombre de Costa-Rica los Españoles, por el mucho oro y plata que encierra en sus minas”. Biblioteca Nacional, signatura R 910.3/A 351d). Y con anterioridad, el 7 de julio de 1503 escribió Colón: “Nombraronme muchos lugar en la costa de la mar, a donde decian que habia oro y minas. El postrero era Veragua, y lejos de allí obra de veinte y cinco leguas…De una oso decir, porque hay tantos testigos, y es que yo vide en esta tierra de Veragua más señal de oro en dos dias primeros, que en la Española en cuatro años, y que las tierras de la comarca no pueden ser mas hermosas ni mas labradas” (FERNÁNDEZ DE NAVARRETE, Martín, Op.cit., pp. 447 y 456). La jurisdicción de Costa Rica comprendía desde “la boca del río de San Juan del Desaguadero de Granada hasta el Escudo de Veragua” (Informes de 1675 y 1676 del gobernador Juan Francisco Sáenz, citado por FERNÁNDEZ BONILLA, León, Conquista y Poblamiento en el Siglo XVI, Relaciones Histórico-Geográficas, pp. 367 y 369; PERALTA, Manuel María, Costa Rica y Colombia de 1573 a 1881, Imprenta de Manuel G. Hernández, Madrid, 1886, pp. 62 y 68. Biblioteca Nacional, signatura CE 972.86/ P426c CR). También en 1741, sobre nuestro territorio, el gobernador Luis Diez Navarro escribió: “Sus términos y jurisdicción son por el mar del Norte, desde las bocas del rio San Juan hasta el Escudo de Veragua del Reino de Tierra- Firme” (PERALTA, Manuel María, Ibídem, p. 161). En análoga dirección, Fernández Guardia apuntó: “Es de creerse que Felipe II y su Consejo de las Indias no perdían de vista las afamadas riquezas de Costa Rica…firma el 1º de diciembre de 1573 una capitulación con el capitán Diego de Artieda Chirino…el Rey confiaba a Artieda el descubrimiento, pacificación, impugnación de Costa Rica y fijó…desde el río San Juan de Nicaragua hasta la misma provincia de Veragua, por el Atlántico” (El Descubrimiento y la Conquista. pp.161-162). Así describe nuestro territorio el Mapa de Costa Rica, Istmo de Panamá, Veragua y Costa de Misquitos, es decir, desde la desembocadura del Río San Juan hasta el Río Chiriquí, Culebra o Calobebora frente a la Isla del Escudo de Veragua (Atlas Histórico Geográfico de la República de Costa Rica, Veragua y Costa de Mosquitos, ordenado por Manuel María de Peralta, Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario de Costa Rica, Instituto Nacional de Geografía de Bruselas, Madrid, 1890. Biblioteca Nacional, signatura MAPA 917.286/A8814a CR. Los documentos del Atlas fueron recopilados por Guillermo Malavassi y Pedro Rafael Gutiérrez de la Universidad Autónoma de Centro América en 1995, libro que también se encuentra en la Biblioteca Nacional, signatura R 912.7286/A881-a CR). En abril de 1827, Orlando W. Roberts publicó en Edimburgo el libro "Narración de los Viajes y Excursiones en la Costa Oriental y en el Interior de Centroamérica, donde apuntó: “El Río Culebra (Snake River), es la línea divisoria entre la provincia de Veragua y Costa Rica”. (Traducido por Revista Conservadora de Pensamiento Centroamericano, Nicaragua, mayo de 1966, p. 20. Biblioteca Nacional, signatura: H 300 / R454 r). Sobre la pérdida de los territorios de Bocas del Toro Fernández Guardia señaló: “…a principios de 1836 llegaron algunos pobladores irlandeses a dicho lugar; pero al saberlo el gobierno de la Nueva Granada, emitió el 30 de mayo del mismo año un decreto que declaraba que Bocas del Toro le pertenecía y en enero de 1837 ocupó militarmente este territorio, desposeyendo a las autoridades centroamericanas. El gobierno del Estado de Costa Rica, de que era entonces jefe don Braulio Carrillo, había decretado el 31 de agosto de 1836 el fomento y apertura de un camino a Bocas del Toro…Nueva Granada arrebató a Costa Rica una buena parte del territorio que poseía desde 1573 en virtud de títulos indiscutibles heredados de la madre patria y según los cuales la frontera de Talamanca llegaba hasta la antigua provincia de Veragua, o sea hasta la línea matemática que limitaba el ducado del mismo nombre concedido en 1536 al nieto de Colón, D. Luis y que éste cedió a la Corona veinte años más tarde”. (El Descubrimiento y la Conquista. pp. 204-205). Ver infra notas 79, 80 y 81. ([39]) Cleto González Víquez elaboró un amplio estudio para demostrar que el Suerre es el Reventazón (Apuntes sobre Geografía Histórica de Costa Rica, Imprenta de Avelino Alsina, San José, Costa Rica, 1906, pp. 7-37. Biblioteca Nacional, signatura: CR 917.286/ G.643a). Para Pittier Suerre (Tsuiri) significa río Rápido. (Capítulos escogidos de la Geografía Física y Prehistórica de Costa Rica, p. 51). ([40]) Esta provincia se extendía a la derecha del río Sarapiquí y del San Juan (Desaguadero) hacia el valle de Matina. Los españoles llamaron playas de Suerre las que comenzaban al norte de la margen izquierda de la boca del Matina. A pesar de sus incursiones, no pudieron dominar la provincia con establecimientos firmes (GONZALEZ VÍQUEZ, Cleto, Apuntes sobre Geografía Histórica de Costa Rica, pp. 38-41). ([41]) Guarco fue un famoso cacique, rey de los Huetares de oriente, cuyos dominios se extendían desde el Virilla hasta Chirripó (GAGINI, Carlos Diccionario de Costarriqueñismos, p. 133). Peralta sostuvo que “Guarco viene del nahautl Qualcan, de qualli, bueno, conveniente, y can sufijo de lugar. Qualcan o Guarco, buen lugar, o, según el Padre Alonso de Molina, “lugar abrigado y conveniente”, como lo es en efecto el valle de Cartago” (Los aborígenes de Costa Rica, Ensayo de Distribución Geográfica, p. 424). ([42]) José María Figueroa Oreamuno ilustró la llegada de Diego Gutiérrez a Suerre, la fundación de San Francisco, su muerte por parte de los aborígenes. En 1845, Figueroa trabajó de empleado en el puerto de Moín. Ese año visitó las costas del Parismina, Tortuguero y Colorado (Ver Viajes 11 y 12 en Adolfo Blen, Índice del Libro Histórico de Don José María Figueroa Oreamuno, Enero 1918, pp. 13-29). ([43]) Los sobrevivientes lograron llegar a la boca del río Taure y se embarcaron para el interior de Nicaragua. También por la boca del Taure, Badajoz abandonó nuestro territorio en "cumplimiento de la sentencia dictada contra él en Doybabarú, Hernández Sánchez, fue embarcado en la boca del Taure en la carabela de Martín de Bonilla, bajo la custodia de Diego Contreras” (FERNÁNDEZ GUARDIA, Ricardo, El Descubrimiento y la Conquista, pp. 94 y 85). Según Gagini Doybabarú fue un pueblo de Talamanca. Sobre Taure apuntó que en mutsun significa hijo, y por ende aplicable a un brazo de río. En mosquito indicó que Taura es “en la punta o en la cabeza” (Los aborígenes de Costa Rica, pp.137 y 182). Los días 12 y 13 de octubre de 1665, la Audiencia de Guatemala acordó fortificar con 22.388 pesos las bocas de San Juan y Taure para defensa de las invasiones piratas. La tarea fue asignada a Juan Fernández de Salinas y Cerda, quien decidió hacer una sola fortificación en la banda norte del San Juan, al este de la boca del río Sarapiquí. Concluyó el castillo 1º de agosto de 1666 y lo nombró San Carlos de Austria. Estimó que no era útil fortificar las “bocas de Taure y San Joan”, pues “quedan otras dos abiertas, y que, en distancia de diez leguas de costa se entra en el Río grande y se sale por cualquiera de ellos sin dificultad” (FERNÁNDEZ BONILLA, León, Historia de Costa Rica, pp.115-116). En 1741, Luis Diez Navarro mencionó las bocas: “San Juan, Taure y Colorado” (Canal Interoceánico entre Nicaragua y Costa Rica en 1620 y 1687, PERALTA, Manuel María, Bruselas, Imprenta de Merterns, 1887, p.163. Biblioteca Nacional, signatura CR 627.13/ P426c). También lo hizo José Lacayo en 1745, señalando que el Brasuelo de San Juan tiene mucho manatí y tortugas de carey, que por el Taure salen las embarcaciones, pero entran por el San Juan por tener mejor barra, y que el Colorado, era el más copioso de los tres y el de mejor barra, pudiendo entrar por él balandras y barcos grandes, y de su boca por la misma costa está el valle de Matina a quince o 20 leguas (FERNÁNDEZ, León, Conquista y Poblamiento en el Siglo XVI, pp.416-417). Nuestra cartografía oficial denomina al río Taure como Taura (Hoja Punta Castilla, coordenadas verticales 573-575 y horizontales 321-318). ([44]) Las tortugas marinas en peligro de extinción que desovan en el Caribe son: tortuga baula (Dermochelys coriacea) de 200 cm de largo, tortuga verde o blanca (Chelonia mydas) con 120 cm, tortuga carpintera o cabezona (Caretta caretta) con 100 cm y la tortuga carey (Eretmochelys Imbricata) con 90 cm. (Reptiles, Costa Rica Field Guide, Rainforest Publications Costa Rica, 2003). Según la lista roja de la Unión Mundial para la Naturaleza (UICN, 2003), las tortugas baula y carey están clasificadas como especies en peligro crítico de extinción (DICK, Belinda, Op.cit., pp. 2 y 16). A nivel normativo, se aprobó la Convención Interamericana de Protección y Conservación de las Tortugas Marinas, Ley N° 7906, de 23 de agosto de 1999 ( La Gaceta Nº 186 de 24 de setiembre de 1999), así como la Ley de Protección, Conservación y Recuperación de las Poblaciones de Tortugas Marinas, Nº 8325 del 04 de 11 de 2002 (Alcance 86 a La Gaceta Nº 230 del 28 de noviembre de 2002), con penas de prisión para los infractores (art.6). Y, con anterioridad, el Decreto Nº 14524 de 4 de mayo de 1983 (La Gaceta Nº 100 de 26 de mayo de 1983) que permitió, salvo en los Parques Nacionales Cahuita y Tortuguero, la caza de tortugas verdes en sus arribadas entre el 1 de junio y el 31 de agosto, fue declarado inconstitucional por sentencia Nº 1250 de las 11:25 del 19 de febrero de 1999. Poco después, el Instituto Costarricense de Pesca y Acuacultura prohibió su caza mediante resolución Nº 92 de 25 de marzo de 1999 ( La Gaceta Nº 78 de 23 de abril de 1999). ([45]) En nuestro país habitan en los bosques húmedos dos tipos de leones catalogados en peligro de extinción, el puma concolor, de color amarillento hasta rojizo intenso, y caza presas como el zorro pelón (Didelphis marsupialis), mono congo (Alouatta palliata), mono colorado (Ateles geoffroyi), rata de monte (Prochimys semispinosus) e iguanas (Iguana iguana); así como el león breñero (Herpailurus yaguarondi), de color gris oscuro, rojizo o castaño, que se alimenta de pequeños mamíferos como ratones de monte, armadillos y aves, huevos de aves y antrópodos. (Carrillo, Eduardo y otros, Mamíferos de Costa Rica, Instituto Nacional de Biodiversidad, Segunda Edición, Santo Domingo de Heredia, 2002, pp. 198-199, 208-209). En 1889, anotaba Pittier que ambos felinos estaban esparcidos tanto en América del Norte, como del Sur. (Ver supra nota 31 en La Flora de Costa Rica, Contribución al estudio de la Fitogeografía centro-americana por el Dr. Polakoshy, Traducido del alemán por Manuel Carazo Peralta y anotado por Henri Pittier, Anales del Instituto Físico-Geográfico Nacional 1889, Secretaría de Instrucción Pública de la República de Costa Rica, Tomo Segundo, Segunda Parte, Tipografía Nacional, San José, 1890, p. 196). ([46]) Entre los felinos manchados que habitan nuestra costa caribeña y catalogados en peligro de extinción, pueden citarse al más grande de ellos, el jaguar (Panthera onca) de 30 a 100 kg. que come iguanas, perezosos (Choloepus hoffmanni y Bradyous variegatus), tortugas lora (Lepidochelys olivacea) y monos carablanca (Cebus capucinus); el manigordo (Leopardus pardalis), que gusta de los roedores, el zorro pelón y la guatusa (Dasyprocta punctata); el tigrillo (Leopardus wiedii), de tamaño mediano, come mamíferos terrestres y arborícolas, aves, lagartijas e insectos. (Carrillo, Eduardo y otros, Op.cit., pp. 200-205). Estos felinos, según Pittier, también estaban esparcidos en todo el continente americano. (Ver supra nota 31 en La Flora de Costa Rica, Contribución al Estudio de la Fitogeografía Centro- americana por el Dr. Polakoshy, p. 196). ([47]) En la vertiente del Caribe abundan las serpientes, las que sobrepasan los 2 m de largo: bécquer (Boa constrictor) con sus 450 cm; matabuey (Lachessis stenophrys) con 390 cm; sabanera (Drymarchon corais) con 300 cm; ranera negra (Chironius grandisquamis) de 270 cm; zopilota (Clelia clelia) con 260 cm; terciopelo (Bothrops asper) de 250 cm; mica pajarera (Pseutes poecilonotus) de 240 cm y mica (Spilotes pullatus) con 220 cm. (Reptiles, Costa Rica Field Guide, Rainforest Publications Costa Rica, 2003). ([48]) En la zona están presentes tres especies, dos amenazadas de extinción: el mono congo (Aloatta palliata), que come hojas tiernas, flores y frutos; y el mono araña o colorado (Ateles Geoffroyi), el cual usa la cola para agarrarse de las ramas y es importante dispersador de semillas; y la tercera, considerada como población reducida, es la del mono cariblanca (Cebus capucinus), que es omnívoro y parte de la dieta del jaguar. (Carrillo, Eduardo y otros, Ibídem., pp. 118-123). El mono congo es especial de Centroamérica, mientras que el colorado procede de la fauna sur-americana (PITTIER, supra nota 31, La Flora de Costa Rica, Contribución al Estudio de la Fitogeografía centro- americana por el Dr. Polakoshy, p. 196). ([49]) Benzoni describió la especie así: "Encuéntrese allí también otro animal que los naturales llaman cascuii, el cual es de la forma de un puerco negro, velloso, con el cuero muy duro, los ojos pequeños, orejas grandes, cascos hendidos y una pequeña trompa como el elefante, y da un grito tan terrible que aturde á la gente". León Fernández Bonilla la denomina Elasmognatus bairdii (Historia de Costa Rica, p. 57). En la actualidad, su nombre científico es Tapirus bairdii. Entre otros, habita en bosques húmedos, siempre en cercanías de fuentes de agua, de visión pobre, pero agudo en sus sentidos auditivo y olfativo. Su dieta incluye follaje, gran variedad de semillas, que a su vez dispersan, frutas, flores y zacate. Da a luz una cría, que permanece con su madre durante su primer año. Es una especie considerada en peligro de extinción, rango provocado por la cacería y pérdida de su hábitat a raíz de la deforestación. (Carrillo, Eduardo y otros, Op.cit., pp. 212-213). La danta es especial de Centroamérica, (PITTIER, supra nota 31, La Flora de Costa Rica, Contribución al estudio de la Fitogeografía centro-americana por el Dr. Polakoshy, p. 196). ([50]) Sobre estos mamíferos comentó Benzoni: "Hállase igualmente otro animal monstruoso que tiene una bolsilla debajo del vientre, y cuando quiere ir de un lugar para otro, mete allí dentro sus hijos: este animal tiene cuerpo y hocico de zorra, y las manos y pies como los gatos, pero los mueve, y tiene orejas de murciélago". Fernández Bonilla lo catalogó como Didalphys aurita (Historia de Costa Rica, p. 57). Se trata del zorro pelón (Didelphis marsupialis), que como vimos es parte de la cadena alimenticia del puma y del manigordo. Su parte dorsal es negruzca y grisácea, la parte ventral amarillenta o crema, sus orejas completamente negras y sin pelos, de 0,6-2,4 kg. También está presente en esta zona otro marsupial más pequeño, de 604-790 g., el zorro de agua (Chironectes minimus), es semiacuático y manchado, sus dedos están unidos por una membrana de piel (Carrillo, Eduardo y otros, Op.cit., pp.34-35, 38-39). El Didelphys aurita es procedente de la fauna sur- americana (PITTIER, supra nota 31, La Flora de Costa Rica, Contribución al estudio de la Fitogeografía centro-americana por el Dr. Polakoshy, p. 196). ([51]) Hay 22 especies conocidas de murciélagos en la región del Caribe, de ellas, la más grande es la del vampiro gigante (Vampyrum spectrum) de 135 a 235 g. Las patas y las uñas son largas y poderosas. Se alimentan de aves, murciélagos, roedores y ocasionalmente frutos e insectos. Tienen una sola cría al final de la época lluviosa, la cual cuidan ambos congéneres. (Carrillo, Eduardo y otros, Op.cit., pp. 84-85, 68-115). Esta especie de murciélago procede de la fauna suramericana (PITTIER, supra nota 31, La Flora de Costa Rica, Contribución al estudio de la Fitogeografía centro- americana por el Dr. Polakoshy, p. 196). ([52]) En la costa caribeña y en la región de Tortuguero habitan gran variedad de aves. Podemos encontrar desde el ermitaño enano (Phaethornis languemareus) con sus 9 cm, hasta el garzón azulado de 132 cm. (Birds of Tortuguero and Caribbean Coast, Costa Rica Field Guide, Rainforest Publications Costa Rica, 2002). ([53]) Figueroa también ilustró el hecho en su Álbum. ([54]) Para Gagini Matine, en la provincia de Pococí, era el nombre indígena de la isla Martinica (Los aborígenes de Costa Rica, p. 152). ([55]) "Y doy cuenta a V.M. de cómo fui a reconocer si había algún puerto por la Mar del Norte…y habiendo hallado uno muy seguro de todos los vientos, envié a reconocer si había costa de playa á la parte del Sureste, que es hacia el Escudo de Veragua, y poca distancia, á poco más de dos leguas, pasados los arrecifes, se halló playa franca muy dilatada y en ella un puerto de gran cantidad de bajeles, seguro de todos los vientos de la aguja, porque en la entrada de la barra esta al Este, la guarnece un morro o islote…La tierra es muy fresca y muy abundante de todos los géneros de frutos de la tierra; la habitan algunos indios de una parcialidad que llaman los Tariacas." (Manuel María de Peralta, Límites de Costa Rica y Colombia, 1573 Á 1881, su jurisdicción y sus límites territoriales según los documentos inéditos del Archivo de Indias de Sevilla y otras autoridades, Madrid, Librería de M. Murillo, Paris, Ernest Lenoux, 1886, pp. 54-55, Biblioteca Nacional, signatura: CR 972.86/P426c; FERNÁNDEZ BONILLA, León, Historia de Costa Rica, p. 108). Esa descripción coincide con la del Ing. Juan Mechan del 16 de agosto de 1864: “El terreno es de formación coralina cubierto con tierra vegetal descompuesta; y aunque tenga poca elevación sobre el nivel del mar no es pantanoso. Los vientos generales modifican el calor del sol y hacen más soportable aquella temperatura.” (Archivo Nacional, serie: Fomento, asignatura 1856). ([56]) Los mosquitos tienen como origen la unión de las etnias del indio (aborigen) con el negro. Se designan a sí mismos “Misquito”, y se extendían desde la costa atlántica de Nicaragua (Laguna de Perlas, al Norte de Bluefields), hasta Honduras (río Tinto o Negro, a 13 kms al este del Cabo Camarón). No formaron establecimientos permanentes al sur de Bluefields y sólo frecuentaban esa costa durante el tiempo de la pesca de tortugas o cuando hacían incursiones piráticas. (CONZEMIUS, Eduardo, Apuntes sobre algunos Nombres Geográficos Mosquitos en Costa Rica y Panamá, Revista de Costa Rica, Nº 12, agosto, 1922, pp. 300-301, Biblioteca Nacional, signatura H056/R 454 rd CR). El nombre “miskito” es de origen indígena. Según Eduardo Pereira, descendiente real, el vocablo proviene de “Diskitwras-nani”, es decir“los que no pueden ser desarraigados” (HEAT, G.R., Notes on Miskuto Grammar and on other Indian Languages of Eastern Nicaragua. American Anthropologist, Vol.XV, pp.48-62, Lancaster, 1913, p. 49, citado por CONZEMIUS, Eduard, Miskitos y Sumus, Estudio Etnográfico sobre los Indios de Honduras y Nicaragua, Asociación Libro Libre, San José, Costa Rica, 1984, p.52); mientras que el de “zambos” ha de obedecer a los africanos de Zambia o de la Isla Zamba en la Boca del río Cassiri en Senegambia (HENDERON, George, An Accounts relating to Moravian Missions, 2da edición, London, 1811, p. 216, citado por CONZEMIUS, Eduard, Ibídem, p. 50). ([57]) Figueroa ilustró estas incursiones y la defensa que en ocasiones hicieron las autoridades coloniales. ([58]) La legislación española e indiana tenía varias regulaciones sobre costas. Las Siete Partidas dictadas por el Rey de Alfonso X (El Sabio), quien gobernó entre 1252 y 1284, estableció en el tomo II, Partidas Segunda y Tercera, Ley Cuarta: sobre las cosas que el hombre puede hacer en la ribera del mar, entre ellas, construcciones que no embargaran el uso común de la ribera, entendiéndose el espacio que cubre el agua del mar cuando más crece todo el año, sea en invierno o en verano. (La Real Academia de la Historia, Las Siete Partidas, Tomo II, Imprenta Real, Madrid, 1807). El Rey Felipe II, quien gobernó entre 1556 y 1598, dictó la Ordenanza 92, contenida en el Tomo II, Libro IIII, Título VII de la Recopilación de Leyes de Indias de 1680, disponiendo que las poblaciones no se han de tomar en Puertos de Mar, ni en parte que en algún tiempo perjudique a la Corona Real y a la República. (Consejo de la Hispanidad, Recopilación de Leyes de los Reynos de Las Indias, 1943, p.20). ([59]) Según González Víquez este es el Parismina, que tuvo su boca directa al mar entre 1756 y 1758, y luego vino a ser un afluente del Reventazón. (Apuntes sobre Geografía Histórica de Costa Rica, p.32). Para Gagini, Parismina (Paresmenes) es una corrupción del castellano Pero Ximénez. (Los aborígenes de Costa Rica, p. 162). Igualmente Pittier, Parismina (Parishmin) proviene de la pronunciación inglesa Pedro Jiménez (Nombres Geográficos de Costa Rica, p. 10). ([60]) Entre 1698 y 1787 se dieron al menos 20 incursiones de piratería y saqueo según los Archivos de Cartago estudiados por Frantzius. (PITTIER, Henri, Nombres Geográficos de Costa Rica, p. 9). A partir del siglo XIV pirata y corsario comenzaron a precisar significados distintos. Los soberanos empezaron a otorgar patentes de corso a los piratas dejando de ser ladrones y convirtiéndose en combatientes honrados. Si un corsario caía prisionero era encadenado, en cambio, el pirata ahorcado. Los filibusteros no obtenían patentes de corso de ningún soberano. Eran desertores y malhechores de diversas nacionalidades (españoles, holandeses, ingleses y franceses). Su actividad inicial fue salar y vender carne de toros y verracos, por ello se les denominó también bucaneros, derivado de bucan, que significa carne salada. Construyeron embarcaciones especiales llamadas filibustes (del holándes vlieboot), con las que abordaron las islas del mar Caribe (Biblioteca Temática Montaner y Simón, La Aventura del Mar, Barcelona, España, 1979, pp.58-65). ([61]) En sentido análogo, el 20 de agosto de 1738, el gobernador Francisco Antonio de Carrandi y Menán apuntó: "El cuarto y último testimonio contiene el asunto de mi Viage al Valle de Matina…cuyo cacao, que es el más grueso y de mejor calidad de esta América, es el único asilo de estos moradores, renta y congrua de todos los Ecleciásticos, tanto que corre por moneda para comprar generalmente todo género menesteroso, del cual en toda la provincia no hay quien pueda comprar á plata ninguna porción ni á real la libra, por que no hay comercio ni embarcación alguna aporta por uno y otro mar" (FERNÁNDEZ BONILLA, León, Colección de Documentos para la Historia de Costa Rica, publicados por Ricardo Fernández Guardia, volumen IX, Imprenta Viuda de Luis Tasso, Barcelona, 1907, p. 294). Además, el 19 de junio de 1717, el teniente gobernador Mier Cevallos emitió un bando para que los víveres de toda clase, sin excepción alguna, se vendieran por almendras de cacao, “que es la moneda corriente en esta ciudad y provincia”. (Archivo Nacional, signatura 225-CO). Con anterioridad, el 30 de junio de 1709, una junta de vecinos de Cartago, ante la escasez de plata, solicitó que el cacao corriera como moneda para la compra de artículos de primera necesidad. El 1 de agosto de ese año, el gobernador Juan de Granda y de Catalina Balbín señaló: “Porque la miro en estado tan calamitoso que con decirle á V.S. que muchas veces no tengo yo plata con que comprar carne, me parece que le doy á entender en el grado que se halla”. La Audiencia aprobó la medida el 23 de agosto de ese año. (FERNÁNDEZ BONILLA, León, Historia de Costa Rica, p.144; Archivo Nacional, signatura 142-GA). Y, desde el 20 de agosto de 1703, había petición del procurador síndico de Cartago para que se autorizara la circulación del cacao como moneda corriente (Archivo Nacional, sig: 129-GA). ([62]) "Domingo 29…embarcando toda mi tropa y por el río abajo el equipaxe en los Cayucos que estaban prontos, pasé el río y monte en la Caballería que por la otra banda previno al Teniente de Matina, á las 12 en punto, y caminando 40 minutos por monte llano, limpio, agradable, muy espeso de árboles gruesos y erguidos de Cativo…con fáciles pantanos, llegué al rancho de la Vigía, de donde se mira francamente la barra del río del valle de Matina y los tumbos de mar, habiendo caminando 48 horas y 49 minutos desde Cartago…y fortificándome lo mejor que pude con 125 varas de estacada que construí y me circuía con todas rancherías, ardiosamente, rematando ambos extremos en el Río, y al frente del Cuartel un Cañoncito de fierro cargado de balas mosqueteras que llevé conmigo en Cayuco desde el Cabildo." (FERNÁNDEZ BONILLA, León, Colección de Documentos para la Historia de Costa Rica, Barcelona, 1907, pp. 310-311). ([63]) El sargento mayor Pedro Antonio de Carrandi midió el fondo de la boca del río Matina, cuyo resultado fue de 4 varas y 3/4 (3.97 m), y más adentro antes de su desembocadura el río tuvo 137 brazadas de ancho (250.54 m) (FERNÁNDEZ BONILLA, León, Colección de Documentos para la Historia de Costa Rica, publicados por Ricardo Fernández Guardia, pp. 310-311). ([64]) Sobre Moín, Gagini apuntó que es nombre indígena muy antiguo, encontrándosele escrito también Muin, Moy y Muia. Agregó que Moín “es una baya (bahía) abrigada y ondable” y que Caray “debe ser Moín”. (Diccionario de Costarriqueñismos, p. 161; Los aborígenes de Costa Rica, p. 153). ([65]) El 20 de agosto de 1738, Carrandi y Menán escribió al Presidente de la Audiencia de Guatemala, Pedro de Rivera Villalón, sobre el destino del mapa: "Y la figura del Fuerte que delineé, en el mapa ó diseño del río remitido con los autos al Vro. Presidente de Goatemala, según que me dictó la razón, la experiencia y la postura del paraje, es la última que va en la última foja blanca del Diario." (FERNÁNDEZ BONILLA, León, Colección de Documentos para la Historia de Costa Rica, publicados por Ricardo Fernández Guardia, p. 295). De ese Diario que consta en el Archivo General de Indias, por encargo de Felipe Molina, José M. Gutiérrez hizo en 1851 una copia que mantiene el Archivo Nacional (signatura 534-CC). Se aporta reproducción del mapa, así como de los dibujos del Álbum de Figueroa que describen la expedición de Carrandi y Menán en la boca del Matina formando un fuerte provisional. ([66]) Su nombre científico es Prioria copaifera Griseb.: árbol hasta de 40 m de altura y 1 m de diámetro, fuste cilíndrico, pardo brillante. Es típico en bosques muy húmedos de la vertiente Atlántica, ocasionalmente crece en áreas planas, a veces semiinundadas, llegando a formar una asociación muy homogénea llamada "cativales". Su madera es abundante en resina aceitosa útil para uso farmacéutico. Es una especie escasa y amenazada. (JIMÉNEZ Quírico, y otros, Árboles Maderables de Costa Rica, Ecología y Silvicultura, Editorial Tecnológica de Costa Rica, Instituto Nacional de Biodiversidad, Santo Domingo de Heredia, Costa Rica, pp. 242-243). ([67]) Este ensayo fue publicado originalmente en la revista La Obra, con el título "El Fuerte de San Fernando del Río de Matina", Tomo II, San José, Costa Rica, 1918, pp. 3-34. (MELÉNDEZ, Carlos, El Licdo. Don Pedro Pérez Zeledón (El Hombre y el Historiador), Revista de la Academia Costarricense de la Historia, Nº 19, 1957, pp. 7-23). ([68]) Plano del Fuerte de San Fernando, Archivo Nacional, signatura: 4241-CC, levantado en 1744 por Luis Diez Navarro, cuya reproducción se adjunta para efectos ilustrativos. Fernández Guardia señaló que el fuerte "sirvió para impedir el comercio ilícito, mas no los saqueos de las haciendas de cacao, porque los zambos Mosquitos y sus amigos ingleses siguieron entrando en el valle de Matina por Moín, Suerre y otros puntos de la costa, como lo hicieron en abril y mayo de 1747. Tomaron entonces 10 prisioneros, de los cuales pusieron a 2 en libertad para que fuesen a decir al Teniente de Matina y al Gobernador de la provincia que si no se les daba permiso de comerciar volverían dentro de cuatro meses para destruir el Fuerte, quemar las haciendas e ir hasta Cartago" (Crónicas Coloniales, pp. 131-132). ( [69]) "Cap. 15. A distancia de medio cuarto de legua de la playa á orilla de dicho rio, de la parte del Sur de él está fundado el Fuerte San-Fernando; su artilleria (que es pequeña) no alcanza á la boca de la barra, pero sí atraviesa el rio, y no pueden pasar piraguas á las haciendas á menos que esperimentando el daño que de el Fuerte se les puede hacer con dicha artilleria y fusileria; por entre la playa y el Fuerte corre hácia el Sur paralelo con la playa, un brazo de rio, el que llega cerca del puerto de Moin, que está á distancia de siete leguas; es tan ancho y profundo, que lo puede navegar un navio de alto bordo, pero no se puede entrar por la barra, por lo muy cerrado que está con otras embarcaciones que piraguas ó lanchas, las que parece se hace preciso las conduzcan Indios Mosquitos por lo práctico que son de ella y por que dichos Indios, aunque se arrojen al agua para soliviantar las piraguas en algunos bancos de arena que hay, no se los comen los lagartos, de que abunda dicho rio…dichos Indios se untan un betun del que huyen dichos peces...Cap. 16. Lo restante del terreno, por la parte del Sur y de el Poniente, es muy pantanoso y con mucha espesura de árboles, con lo que queda islado el Fuerte por todas partes. Cap. 17. La figura de dicho Fuerte es de un ornabeque sencillo, como se demuestra por su plano; está hecho de estacas, parte de ellas cuadradas y de buena madera, y parte de ellas redondas, sin más labor que la de la punta y de malas maderas, descubren dichas estacas, desde la superficie de la tierra una toesa dos pies y seis pulgadas, y tienen enterrado dos pies; todo el recinto tiene su cordon, formado con una lista de madera, de seis pulgadas de ancho y dos de grueso, la que está clavada con clavos de hierro; los dos baluartillos que miran al rio están hechos con las estacas cuadradas que van mencionadas… por la parte esterior, delante de los dos mencionados baluartillos, hay otras ciento y noventa y tres estaquillas pequeñas, que sirven de roapié, ó retreta para resistir en algun modo las avenidas del rio, el que siempre que crece se entra en el fuerte, el que se aniega y es preciso andar en canoas por él sin que este daño se pueda remediar…Cap. 20. El agua que beben es del rio, tan gruesa y dañina, que continuamente están los soldados inchados del vientre y padecen de calenturas" (FERNÁNDEZ BONILLA, León, Conquista y Poblamiento en el Siglo XVI, pp. 401-402; PERALTA, Manuel María de, Límites de Costa Rica y Colombia, Madrid, 1890, pp. 78-79. Biblioteca Nacional, signatura: 917.286/ P426l). El subrayado es nuestro. ([70]) El 8 de junio de 1663, el gobernador Rodrigo Arias Maldonado escribió al Rey sobre este puerto: “se determinó llevar la fragata á un paraje llamado El Portete, por ser abrigado y seguro de temporales.” (FERNÁNDEZ BONILLA, León, Historia de Costa Rica, durante la Dominación Española, 1502-1821, p. 112). En 1675, lo citó Fernando Francisco de Escobedo cuando apuntó: “En la mar del Norte tiene un puerto que llaman el Portete, aunque pequeño, seguro, y por reducirse su entrada á corta distancia y entre peñas, fácil de poderse fortificar con una pequeña pieza para la seguridad de las fragatas del trato de aquella costa y que no se aprovechasen de él los piratas como lo han hecho apresándolas con tanta frecuencia.” (FERNÁNDEZ BONILLA, León, Conquista y Poblamiento en el Siglo XVI, Relaciones Histórico-Geográficas, p. 362). El 31 de diciembre de 1682, el gobernador Miguel Gómez de Lara escribió al presidente de la Audiencia sobre la necesidad de crear un fuerte en la boca del río Matina o en Punta Blanca, y que antes de ser descubierto El Portete, el puerto de Costa Rica era el del río Suerre (FERNÁNDEZ BONILLA, León, Historia de Costa Rica, p. 130-131). El capitán José Antonio Angulo, en su informe sobre el Valle de Matina, Puerto de Moín, Costa Atlántica y Territorios de Talamanca de mayo de 1862, ubicó Portete entre Salt-Creek (Moín) y Punta Limón, con el nombre Portetillo, dándonos una luz sobre el origen de su nombre como un pequeño puerto (Revista Archivo Nacional, San José, Costa Rica, 1966, p. 226). Gagini señaló que Punta Blanca es la que abre boca al dicho puerto de Portete (Los aborígenes de Costa Rica, 1917, p. 153). Peralta afirmó que fue llamada así en el siglo XVI, y que se encuentra al este del río Matina, entre Moín y Limón ( La Cartografía de Costa Rica y Veragua, Madrid, 1890, citado por Costa Rica-Panamá Arbitration, Documents Annexed to the Argument of Costa Rica before the Arbitratior, Edward Douglass White, Chief Justice of the United States, Volume IV, The Commonwealth Co. Printers, Rosslyn.Va. U.S.A. 1913, p.54. Biblioteca Nacional, signatura: CR 917.286/C8378c). Efectivamente, tenemos que el 10 de febrero de 1545 se menciona ya Puntablanca en los documentos recopilados sobre los gastos de Rodrigo de Contreras en el descubrimiento del Desaguadero (FERNÁNDEZ BONILLA, León, Colección de Documentos para la Historia de Costa Rica, publicados por Ricardo Fernández Guardia, pp. 219, 234, 236, 254, 270). También se cita en los protocolos coloniales de Cartago en el documento fechado 7 de junio de 1607 (Archivo Nacional, signatura 801-CO). Sobre los embarcos comerciales en 1638 entre los puertos de Punta Blanca con los de Cartagena y Puertobelo, pueden consultarse en el Archivo Nacional los documentos 04-CO, 14-CO, 17-CO y 18-CO. El 14 de febrero de 1639, el gobernador Gregorio de Sandoval y el Cabildo de Cartago informaban al Rey sobre las diligencias procuradas para abrir camino hacia el puerto de Punta Blanca y fomentar el comercio con Cartagena y Portobelo (FERNÁNDEZ BONILLA, León, Historia de Costa Rica, durante la Dominación Española, 1502-1821, p. 101). El 24 de febrero de 1641, el mismo gobernador señaló que Punta Blanca era la mejor salida de la provincia en la mar del Norte, la cual fomentó para el comercio con Cartagena y Portobelo. Igualmente, se cita en la investigación del gobernador Juan Gemmir y Lleonart sobre la pérdida del fuerte de San Fernando, cuando el soldado Sebastián "Mendes" declaró el 12 de octubre de 1747: "…sólo había en dicho Moín las dichas dos Goletas y tres Piraguas y las mismas que subieron á Matina; y que estando a bordo, un Ynglés viejo y ladino dijo al que declara que en Punta Blanca tenía un navío grande con quinientos hombres de prevención por si acaso hubiesen muerto los que atacaron el Fuerte." (FERNÁNDEZ BONILLA, León, Indios, Reducciones y Cacao, pp. 166 y 399-400). ([71]) En su Álbum Figueroa dibujó el acontecimiento. Al momento del ataque murieron dos soldados, y luego dos más a causa de las heridas. En el bando opositor fallecieron 2 que fueron enterrados en Moín. (FERNÁNDEZ BONILLA, León, Indios, Reducciones y el Cacao, p. 401). ([72]) Pittier afirmó que Pacuare es vocablo indígena: pa-k-ua, pichón de lapa; ri, di, río" (Boletín del Instituto Físico-Geográfico, p. 42, citado por GONZALEZ VIQUEZ, Op.cit., p. 15). ([73]) Junta de Protección Social de San José y Comisión Nacional del Quinto Centenario del Descubrimiento de América, Cartografía Histórica de Costa Rica, Siglos VXI-XIX, 1989, Mapa Nº 25. (Biblioteca Nacional, signatura: R972.86 / C328c CR). ([74]) "Se da el nombre de río "Matina" al gran río que nace de la unión de los ríos "Barbilla y Chirripó". Este último es el más importante y debiera conservar su nombre hasta el fin…En el verdadero sentido de la palabra no hay ningún río "Moin", porque así se llama únicamente el agua pantanosa de la costa que desemboca en una bahía al Oeste del cabo de Limón; pero estas aguas reciben al "Río Blanco", que nace en los cerros de la costa y al "Río Cuba" que corre en cauce antiguo del "Río Chirripó"…Sin duda la unión del "Chirripó" con el "Matina" data de un tiempo recién pasado, y las aguas costeñas del “Moín" pertenecen propiamente al Delta del último." (PITTIER, Henri, Costa Rica, su orografía e hidrografía, pp. 307). Ver supra nota 36. ([75]) Ha de tratarse del cerro Carbonel, con sus dos mayores altitudes de 170 m y 132 m ubicadas a 1000 m y 750 m, respectivamente, de la margen derecha del río Colorado en dirección a su desembocadura (oeste-este) y a 8750 m y 7500 m, por su orden, de la costa. Ver supra nota 4. ([76]) Nuestro Observatorio Vulcanológico y Sismológico, reporta dicho evento como “Fuerte oleaje y muchos sismos sentidos en Barra de Matina” (Tomado de la Red Internet, Fecha: 12 de junio de 2006, Hora: 11:30 a.m., http://www.ovsicori.una.ac.cr /sismologia/sismicidad_historica.htm). Ver supra nota 7. ([77]) En similar sentido, brindó otro informe el 18 de mayo de 1804 (FERNÁNDEZ BONILLA, León, Asentamientos, Hacienda y Gobierno, p. 131). ([78]) Audiencia de Guatemala, Expedientes del Consulado y Comercio, 1807 á 1814, citados por Manuel María de Peralta, Límites de Costa Rica y Colombia, 1573 Á 1881, su jurisdicción y sus límites territoriales según los documentos inéditos del Archivo de Indias de Sevilla y otras autoridades, p. 309. ([79]) Colección de los decretos y órdenes que han expedido las Cortes generales y extraordinarias desde 24 de setiembre de 1811 hasta el 24 de mayo de 1812, tomo II, Sevilla, 1820, p. 34, citada por Manuel María de Peralta, Límites de Costa Rica y Colombia, 1886, p. 312. Biblioteca Nacional, signatura: CR 972.86/P426c; Archivo Nacional, signatura: 1098-CO, folio. 71. ([80]) “La real orden del 30 de noviembre de 1803 encargó a las autoridades de Colombia de la defensa militar de las costas de Centro América desde el Cabo de Gracias a Dios hasta el río Chagres, esa real orden fue revocada por la corona española en 1808. Sin embargo, en tiempos posteriores se presentaron dificultades por pretender Colombia que todas esas costas le pertenecían, y así, el 5 de julio de 1824 dictó un decreto pretendiendo su propiedad. El Gobierno de la República de Centro América protestó entonces ante el Congreso Colombiano y alegó que ese territorio siempre había pertenecido a Centro América” (OBREGÓN LORÍA, Rafael, Costa Rica en la Independencia y en la Federación, Editorial Costa Rica, Biblioteca Patria, Volumen 8, San José, Costa Rica, 1977, pp. 184-185). Las reales órdenes emitidas en San Lorenzo, una de ellas del 20 de noviembre de 1803, segregó de la Capitanía de Guatemala las islas de San Andrés y la Costa de Mosquitos desde el Cabo Gracias a Dios hasta el Río Chagres, incorporándolos al nuevo Reino de Granada, mientras que la fechada 30 de ese mes dispuso en igual forma, pero haciéndolos dependientes del Virreinato de Santa Fe. Según el historiador Hubert H. Bancroft (History of Central-America, tomo III, San Francisco, 1887, p. 244, nota 32), la disposición fue derogada en 1808. Es probable que así se considerara a raíz de la real cédula del 31 de marzo de 1808, que a favor de la Audiencia de Guatemala mantuvo la habilitación del puerto en el Río San Juan y concedió la gracia a sus habitantes de los frutos que cosecharan a 10 leguas del puerto por cualquiera de sus márgenes (PERALTA, Manuel María de, Límites de Costa Rica y Colombia, Madrid, 1890, pp. 190-191, 209; Archivo Nacional, signatura: 4205-CC). El Río Chagres estuvo ubicado al centro del istmo de Panamá y fue abarcado por el curso del Canal construido en 1914 (Tomado de la Red Internet, Fecha: 7 de junio de 2006, hora: 04:30 p.m., http://www.ipat.gob.pa/ecoturismo/chagres.html). Fue explorado por Hernando de la Serna en 1527 y fundó un pequeño poblado llamado Chagres. Luego, los españoles construyeron el Fuerte de San Lorenzo que sirvió de fortaleza protectora de la desembocadura del río (Tomado de la Red Internet, Fecha: 7 de junio de 2006, hora: 04:30 p.m., http://panamawide.homestead.com/Historia.html). ([81]) El 11 de setiembre de 1900, el presidente de Francia, M. Emile Loubet, emitió el laudo para fijar la línea limítrofe con Colombia, abarcando sectores de Talamanca cerca de Chirripó. Nuestro país solicitó una interpretación que el ministro de relaciones exteriores de Francia, M. Delcassé, dejó como cuestión pendiente. El 3 de noviembre de 1903, Panamá se independizó y en 1910 suscribió una convención con nuestro país para que el presidente de la Corte Suprema de Justicia de Estados Unidos de América dirimiera la interpretación del laudo Loubet en el sector del Atlántico. El juez Edward Douglas White dictó el laudo el 12 de setiembre de 1914 fijando como frontera: “el río Sixaola desde su desembocadura en el Atlántico hasta sus confluencia con el Yorquín; el Yorquín hasta su cabecera más cercana a la división de las aguas entre este río y el Tilorio o Changuinola; esta misma división de las aguas hasta la cordillera madre; la cima de esta cordillera hasta un punto situado cerca del cerro Pando” (FERNÁNDEZ GUARDIA, Ricardo, El Descubrimiento y la Conquista, p. 226). Ver supra nota 6. ([82]) En convenio aprobado por Ley Nº 62 del 4 de noviembre de 1825, Hale se comprometió a formar una colonia de inmigrantes norteamericanos y británicos en una región montañosa de Heredia, cerca de la vereda a Sarapiquí, conocida como "Montaña del Inglés". Sin embargo, el proyecto no se realizó. (FERNÁNDEZ GUARDIA, Ricardo, Costa Rica en El Siglo XIX, Antología de Viajeros, p. 11). El lugar en mención está en las faldas del cerro Guararí (Concordia) (Archivo Nacional, signatura 10.285, mapa del 13 de mayo de 1911, y otro con la signatura 8181, escala 1:100000, que denomina el sector “Terrenos del Inglés”). ([83]) Las playas del Caribe cumplen una función ecológica importante como sitios de anidación para diversos animales, especialmente las tortugas marinas (ver supra nota 44), que son muy importantes en la estructura de diversos ecosistemas por las funciones ecológicas que cumplen, pues transportan la energía de los hábitats marinos altamente productivos (áreas de pastos marinos) hasta los hábitats poco productivos (playas arenosas). También los animales terrestres dependen de la energía derivada de las tortugas marinas y sus huevos, a través de procesos de depredación y reciclaje de nutrimentos. (BOUCHARD, S.S. y BJORNDAL, Sea Turtles as Biological Transporters of Nutrients and Energy from Marine to Terrestrial Ecosystems, Ecology, v.81, Nº 8, 2000, citado por DICK, Belinda, Op.cit., p. 16). ([84]) Humiriastrum diguense Cuatrec: árbol hasta de 40 m de altura. Su especie se encuentra amenazada debido a la explotación excesiva de su madera. Su regeneración es muy escasa. Crece en bosques húmedos con una precipitación superior a 4.000 mm anuales. (JIMÉNEZ Quírico, y otros, Op.cit., pp. 148). ([85]) Cordia alliodora (Ruiz & Pav.) Oken: árbol de tronco derecho y corteza blanca. Flores blancas y olorosas. La madera es dura y de color castaño claro. Alcanza mayores dimensiones en la vertiente atlántica. (PITTIER, Henri, Plantas Usuales de Costa Rica, p.183). La cocción de la corteza se usa para combatir diarreas. La cocción de las hojas es estimulante y tónico en casos de gripe y afecciones pulmonares. (JIMÉNEZ Quírico, y otros, Ibídem, pp. 104-105). ([86]) Como vimos, en 1827 Orlando Roberts al referirse a Moín lo escribió "Salt Creek" (Op.cit., p. 20), que significa río salado. Recordemos que para Pittier el río Matina (río Chirripó) desembocaba en Moín, y ahora su cauce es recorrido por las aguas del Cuba. Ver supra notas 36 y 74. En la Bahía Almirante (Zorobaró), visitada por el Descubridor entre el 6 y 19 de octubre de 1502 (FERNÁNDEZ BONILLA, León, Historia de Costa Rica, durante la Dominación Española, 1502-1821, pp. 20-21), está la isla de Bastimentos, y tiene en su sector sureste un lugar también llamado “Salt Creek” (Instituto Geográfico Nacional de Panamá “Tommy Guardia”, hoja cartográfica Isla Popa, escala 1:50.000, primera edición). El Archipiélago de Bocas del Toro está constituido por la Bahía Almirante (Cerebaró), y la Laguna de Chiriquí, referida por Colón el 20 de octubre de 1502 como Aburená. (FERNÁNDEZ BONILLA, León, Ibídem, p. 21). El cronista Pedro Mártir de Anglería, según informes de los Cariairenses, señaló que en Cerebaró y Aburema hay islas fértiles, agua clara y admirable abundancia de pescado, así como riquezas de oro que nuestros nativos intercambiaron por cosas suyas para utilizar como adorno (Colección de Documentos para la Historia de Costa Rica relativos al cuarto y último viaje de Cristóbal Colón, Academia de Geografía e Historia de Costa Rica, Librería Atenea, San José, Costa Rica, 1952, p. 134). ([87]) Sobre el nombre de Limón, se divulgó la creencia de que provenía de un árbol que había en el puerto de Cariari: “…cerca de donde hoy está la Gobernación había un árbol de Limón. El árbol era como un faro salvador…era el único en su género en todo ese sector…Cuando alguien quería dar una referencia, mencionaba al hermoso limonero…El sitio de Cariari se fue llamando insensiblemente El Limón y cuando en octubre de 1852 se habilita el puerto, se le designa oficialmente Limón" (Costa Rica de Ayer y Hoy, Nº 13, Agosto-Setiembre, Puntarenas, Costa Rica, 1952, p. 27). Sobre el arribo de los primeros descubridores a Limón, ver supra notas 29, 31, 36 y 55. Sin embargo, cuando Orlando Roberts describió la costa del Caribe en 1827, citó como aldea "Lime Bight" (Op.cit, p. 20), que significa Bahía de Cal. Una corrupción castellana la denominaría Bahía de Limón. La referencia a la cal, como sustancia alcalina de color blanco, puede obedecer al hecho de que al norte de Playa Bonita hay yacimientos de cal en el sector denominado Punta Blanca (Barrantes, Claudio, Com. Pers, 7 de noviembre de 2005). El nombre de esa punta aparece en la hoja cartográfica Ciudad de Limón del Instituto Geográfico Nacional de 1979, sobre la coordenada vertical 222, y también en el mapa Puerto Limón, escala 1:25.000 de U.S Naval Oceonographic Office, Washington D.C. 8 de febrero de 1971, sondajes de 1968 (Biblioteca Nacional, signatura: Mapa 912.19162/I 59p). Ver supra nota 70. En 1918, cuando Pedro Pérez Zeledón publicó el ensayo sobre el Fuerte de San Fernando del Río Matina, asoció el nombre de Punta Blanca con el de Limón (Op.cit., p.109). Ver supra nota 67. La isla Colón (de Tójar) en la Bahía del Almirante tiene en su sector oeste un lugar llamado similarmente “Lime Point” (Instituto Geográfico Nacional de Panamá “Tommy Guardia”, hoja cartográfica Isla Colón, escala 1:50.000, primera edición; Panama-North Coast, Bocas del Drago, Northweestern Pasaje into Bahía Almirante From Inter American Geodetic Survey, suvers to 1980 and U.S. Narvy Surveys to 1983, scale 1:20,000, Isla Colón), legado toponimio de los ingleses provenientes de Jamaica. Ver supra nota 33. ([88]) Su nombre científico es Trichechus manatus, y pertenece al orden Sirenia, único grupo de mamíferos acuáticos adaptado a una dieta herbíbora. Tienen una tasa reproductiva muy baja, y su actual distribución se restringe a las aguas cálidas del Mar Caribe. Los cursos de agua de los canales de Tortuguero constituyen un excelente hábitat para los manatíes. Tienen un patrón crepuscular y nocturno influenciado por las mareas. Se alimentan de plantas flotantes como la choreha o lirio de agua, y emergentes (Oryza latifolia Desv. y Brachiaria sp) pastos de orillas y zacates. Prefieren las lagunas boscosas como Penitencia, Agua Fría, Sérvulo, Jalova y Moín. Como amenazas para su especie, están la cacería, el uso de redes, embarcaciones con motor, la contaminación y la destrucción del hábitat. (JIMÉNEZ PÉREZ, Ignacio, Los Manatíes del Río San Juan y los Canales de Tortuguero, Asociación Comunidades Ecologistas la Ceiba, Amigos de la Tierra, San José, Costa Rica, 2000, p. 9-10, 47-48). La especie se encuentra en peligro de extinción (Carrillo, Eduardo y otros, Op.cit., p. 210). ([89]) Cedrela odorata L. o cedro amargo es una especie escasa, pues ha sido muy explotada por su valiosa madera. Alcanza los 40 m de altura, de fuste cilíndrico. Sus flores se observan en mayo y junio. Los frutos, de febrero a mayo. La cocción de las hojas y la corteza se usa en medicina contra dolores y paludismo. Crece en áreas moderadamente planas, con una precipitación de 1.500-4000 mm anuales. (JIMÉNEZ Quírico, y otros, Op.cit., p. 78-79). En 1908 apuntaba Pittier que es la especie más común en la tierra caliente de ambas costas. (Plantas Usuales de Costa Rica, p. 111). Carlos Gagini en 1918 indicaba que su madera es muy perseguida por su olor y durabilidad (Diccionario de Costarriqueñismos, p. 80). ([90]) Científicamente denominada Swietenia macrophylla king. Para Pittier, el nombre caoba (caúvana), es de origen taíno, idioma de los aborígenes de la isla de Santo Domingo (Haití). Reprochó el uso abusivo de su madera en la construcción y otros usos más triviales. (Plantas Usuales de Costa Rica, pp. 64 y 104). Se trata de una especie escasa y en peligro de extinción, su aprovechamiento está vedado. Sus flores se aprecian de noviembre a abril, sus frutos de enero a marzo y de agosto a diciembre. De color pardo rojizo, es una de las maderas más valiosas del continente americano. En Belice es el Árbol Nacional. La infusión que se obtiene por la cocción de la corteza y las semillas se usa contra la neurosis, diarrea y fiebre (JIMÉNEZ Quírico, y otros, Op.cit., pp. 280-281). ([91]) Ha de tratarse del Puerto de Limón, habilitado como tal durante la administración de Juan Rafael Mora por Decreto Nº 84 del 6 de octubre de 1852, con vigencia a partir del 1º de enero de 1853 (artículo 1º). Felix Noriega señaló que para esa época Limón estaba habitado por pescadores que vivían en ranchos. (Op.cit., p. 121). La Ley Nº 33 del 9 de noviembre de 1865 declaró El Limón puerto principal de la República en la costa del Atlántico, y autorizó al Poder Ejecutivo para que lo declarara abierto al comercio y estableciera las autoridades y empleados necesarios (artículo 6). En el gobierno del Presidente Castro Madriz se declaró que la Bahía de Limón quedaba abierta al comercio exterior y de cabotaje como puerto principal de la República en la costa Atlántica (Código Fiscal, Ley Nº 32 de 20 de setiembre de 1867, artículo 1º). Por Decreto Nº 27 del 6 de junio de 1870 se creó la Comarca de Limón "desde la Punta de Castilla, límite de Nicaragua, hasta las fronteras de los Estados Unidos de Colombia." El título de ciudad le fue conferido por Ley Nº 59 del 1º de agosto de 1902. Ver supra notas 29, 31, 36, 55, 70 y 87. ([92]) En 1515 el Capitán Antonio Tello De Guzmán atravesó las selvas del Darién, y encontró a orillas del recién conocido Mar del Sur un caserío de indígenas pescadores llamado Panamá. El gobernador Pedro Arias de Ávila, conocido como Pedrarias Dávila, dispuso crear una ciudad a orillas de ese mar, que sirviera de base para los descubrimientos hacia el occidente. En la mañana del 15 de agosto de 1519, día de la Asunción, ordenó levantar un rollo o picota, símbolo de la justicia real, e hizo leer la Real Cédula que le autorizaba levantar una población en la ribera del Mar del Sur, la que fundó en honor de la Reina Juana de Castilla y de su hijo, el Rey Carlos, dándole el nombre de Nuestra Señora de la Asunción de Panamá (Tomado de la Red Internet, Fecha: 14 de marzo de 2006; Hora: 10:40 a.m.: www.members.tripod.com/%7EPanamahistoria/ciudad.htm. En igual sentido, CASTILLERO, Ernesto, Historia de Panamá, 7 ed., Panamá, 1962, p. 29. Biblioteca Nacional, signatura 972.87 C). Por real cédula del 15 de setiembre de 1521, se confirió a Panamá el título de ciudad (SOSA, Juan y ARCE, Enrique, Compendio de Historia de Panamá, Casa Editorial del Diario de Panamá, 1911, p. 79). Panamá, en la lengua del pueblo del Cacique Tubanamá, quiere decir “lugar donde se toma mucho pescado” (De las Casas, Fray Bartolomé, Historia de las Indias, Tomo III, 2ª. Edición, Fondo de Cultura Económica, México, 1965, pp. 58-59). Germán Vázquez indica que en la lengua de los indios Panamá quería decir “tierra rica en pesca”. (En busca del Mar del Sur, Núñez de Balboa y el Descubrimiento del Océano Pacífico, Madrid, España, 1991, pp. 27, 38 y 39). Por su parte, Ernesto Castillero citó a Pedrarias en carta que dirigió a los Reyes: “Vuestras Altezas sabrán que Panamá es una pesquería en la costa del Mar del Sur, e por pescadores dicen los indios panamá…La palabra significa pescadores y pescadería también. Castillero agregó: “Balboa había pedido antes, en 1514, el nombre de Panamá para su Gobernación. Fue cuando apareció por primera vez en la historia dicha denominación.” (Op. Cit., pp. 30-31). El Mar del Sur lo descubrió Vasco Núñez de Balboa desde las estribaciones de la cordillera del Chucunaque antes del medio día del domingo 25 de setiembre de 1513. El jueves 29 llegó a la costa del Golfo San Miguel en marea baja, bautizado así por arribar a sus riberas el día que la iglesia católica dedica a este santo (SOSA, Juan y ARCE, Enrique, Op. Cit., p. 65. Biblioteca Nacional, signatura 972.87 S). Balboa esperó la marea alta y con el agua a las rodillas tomó posesión oficial en nombre de la Corona de Castilla “mientras el mundo exista hasta el juicio final de todos los mortales” (VÁZQUEZ, Germán, Op. Cit., pp. 29-30). El portugués Hernando Magallanes, al mando de la nave Trinidad, llegó al estrecho que ahora lleva su nombre el 21 de octubre de 1520, duró dieciocho días recorriéndolo, y a partir del 28 de noviembre realizó una larga travesía de 98 días sin sentir borrascas ni tempestades, llamando por ello al mar Pacífico. Arribó a las Islas Marianas o de los Ladrones, pues allí los nativos robaron la lancha del capitán. El 27 de abril de 1521, Magallanes murió a la isla de Mactan por una flecha envenenada. Las Marinanas fueron denominadas más tarde Filipinas, en honor de Felipe II. (Oexmelin, Alexandre-Olivier, Historia de los Aventureros-Filibusteros y Bucaneros de América, traducido por Armando Rodríguez, Archivo General de la Nación, volumen XI, Editora Montalvo Trujillo, República Dominicana, 1953, p. 153; MALBÁN ESCOBAR, Edilberto, Op. Cit., pp. 107 y 111; Biblioteca Temática Montaner y Simón, Op.cit., pp. 50-52). ([93]) Sobre el desarrollo de la actividad bananera en la región del Caribe, pueden verse de Jefrey Casey Gaspar, LIMÓN: 1880-1940. Un estudio de la industria bananera en Costa Rica, Editorial Costa Rica, San José, 1979; y de Roony Viales Hurtado: “La coyuntura bananera, los productos complementarios y la dinámica productiva empresarial para la exportación de la United Fruit Company en el Caribe Costarricense. 1883-1934”, Revista de Historia, Escuela de Historia, Universidad Nacional, julio-diciembre, 2001, pp. 69-119. El 7 de febrero de 1880, partió de Puerto Limón con rumbo a Nueva York el primer cargamento de banano con 360 racimos abordo del vapor noruego Earnholm. (QUIJANO QUESADA, Alberto, Costa Rica Ayer y Hoy, 1800-1939, Editorial Borrasé Hermanos, San José, Costa Rica, 1939, p. 481. Museo Nacional, signatura: F1547.5 / Q5c). La Ley Nº 12 del 26 de mayo de 1884 aprobó el convenio con la Compañía General Transatlántica, para que sus vapores hicieran escala en Puerto Limón. (Colección de Leyes y Decretos, semestre 1, pp. 228-331). ([94]) Archivo Nacional, planos con las signaturas 7431, 1474 y 21877. La región deslindada contiene un área de 91,052 hectáreas con exclusión de la milla marítima. Sobre la temática también puede consultarse de Ronny Viales Hurtado, un artículo parte de su tesis doctoral con el título " La Colonización Agrícola de la Región Atlántica (Caribe) Costarricense entre 1870 y 1930. El peso de la política agraria liberal y las diversas formas de apropiación territorial, Anuario de Estudios Centroamericanos, Vol.27 (2), Instituto de Investigaciones Sociales, Universidad de Costa Rica, 2001, pp. 57-107. ([95]) En un plano del 1º de julio de 1905, sobre las propiedades de la United Fruit Company ubicadas entre la desembocadura del río Matina y el Parismina, se excluye la milla marítima de 1672 m de ancho para ese entonces. Entre Moín y Matina se aprecian las fajas de terreno contiguas a la línea del ferrocarril (Archivo Nacional, signatura 7173). Igual proceder observó esa Compañía en el plano sobre denuncio de tierras en el sector de la boca del Parismina del 28 de agosto de 1929, con una extensión de 204 Ha (Expediente Nº 4566) (Archivo Nacional, signatura 7417). El Plano General Zona Bananera de la División Limón de la United Fruit Company, entre el Río Sarapiquí y Cahuita de 1927, escala 1:45000, también respeta la milla marítima en mención (Reproducido por CASEY GASPAR, Jefrey, Op. cit., Mapa 2). ([96]) Por Ley Nº 14 del 26 de abril de 1886, se habilitó la boca del Colorado como puerto menor. El 22 de marzo de 1888, el Presidente Norteamericano, Grover Cleveland dictó el laudo arbitral sobre el Tratado de Límites del 15 de abril de 1858 entre Nicaragua y Costa Rica, señalando el punto tercero, acápite 7º: “El brazo del río San Juan, conocido con el nombre de “Río Colorado”, no debe considerarse como límite entre las Repúblicas de Costa Rica y Nicaragua en ninguna parte de su curso.” (Colección de Leyes y Decretos, pp. 150-151). Ver supra nota 5. ([97]) Ceiba pentandra caribaea: árbol imponente, de tronco enorme y recto, más grueso a veces en la parte mediana, alcanza hasta 40 m. Su corona abriga comúnmente colonias de plantas epifíticas. Sus flores son blancas o rosadas. (PITTIER, Henri, Plantas Usuales de Costa Rica, Editorial Costa Rica, Biblioteca Patria, Volumen 21, San José, Costa Rica, 1978, p.112). Gagini lo calificó como uno de los árboles más hermosos de la región tropical y añadió que la grafía ceiba es voz haitiana (Diccionario de Costarriqueñismos, Editorial Costa Rica, Biblioteca Patria, tercera edición, volumen 20, San José, Costa Rica, 1975, p. 80). Es una especie muy escasa, pues ha sido sacrificada por su madera. En Guatemala es una especie sagrada y Árbol Nacional. La infusión resultante del cocimiento de la corteza se emplea en medicina casera como antiespasmódico y diurético. La goma que emana del tronco se usa como remedio para algunas enfermedades intestinales. El árbol posee gran valor ornamental por su majestuosidad. Las ceibas son impresionantes por su altura, gambas desarrolladas y copa amplia. Son un monumento a la vida, pues en sus ramas crecen otras especies como orquídeas y bromelias, además de parásitas, bejucos, lianas y fauna silvestre. (JIMÉNEZ Quírico, y otros, Op.cit., pp. 90-91). ([98]) Pentaclethra macroloba (Willd.) Kuntze: árbol mediano de la costa atlántica, que crece en tierra arcillosa no apta para la agricultura (PITTIER, Henri, Plantas Usuales de Costa Rica, Editorial Costa Rica, Biblioteca Patria, Volumen 21, San José, Costa Rica, 1978, p.153). La especie es frecuente en suelos aluviales, mal drenados o pantanosos, ácidos y poco fértiles, tiene gran tolerancia a la sombra, lo cual le permite crecer y sobrevivir en bosques primarios cerrados. Se identifica por las inflorescencias erectas blancas. Al parecer, los aborígenes suramericanos lo usaron para curar la disentería y mordeduras de serpientes venenosas. (JIMÉNEZ Quírico, y otros, Op.cit., pp. 214-215). ([99]) Anacardium excelsum (Bertero & Balb. ex Kunth): árbol majestuoso, de tierra caliente (0-800 m), cuya fruta gusta mucho a los peces. Criticaba Pittier que se escriba espavel, cuando lo correcto es espavé (Plantas Usuales de Costa Rica, Editorial Costa Rica, Biblioteca Patria, Volumen 21, San José, Costa Rica, 1978, p.142). Gagini afirmó que en una descripción de Panamá de 1607 se lee espavey (Colección de documentos de América y Oceanía, tomo IX, p. 79) y que probablemente es voz haitiana (Diccionario de Costarriqueñismos, Editorial Costa Rica, Biblioteca Patria, tercera edición, volumen 20, San José, Costa Rica, 1975, p.120). El árbol tiene gran importancia como alimento para aves y mamíferos pequeños. Sus flores se observan en enero y abril y los frutos de marzo a junio. En las zonas húmedas puede constituirse en especie dominante, a veces formando asociaciones llamadas “espavelares” (ZAMORA VILLALOBOS, Nelson, y otros, Árboles de Costa Rica, volumen II, Instituto Nacional de Biodiversidad, Santo Domingo de Heredia, Costa Rica, 2000, p. 189). ([100]) Ver Ley N° 2906 del 24 de noviembre de 1961, que declaró Zona Recreo y Turismo la franja entre Portete y 12 millas (Swamp Mouth); Decreto Nº 8 de 18 de agosto de 1962, reformado por el Nº 21 de 21 de agosto de 1963; Reglamento de Zonificación aprobado por Acuerdo Nº 3066 del 24 de marzo de 1980 del Instituto Costarricense de Turismo, y finca del Partido de Limón N° 8283, tomo 1716, folio 595, asiento 1 (plano catastrado N° L-434-63) traspasada a ese Instituto el 14 de octubre de 1964. (Dictámenes C-044-1989 del 2 de marzo de 1989 y C-303-2000 del 11 de diciembre de 2000). ([101]) El análisis fue elaborado en la opinión jurídica Nº OJ-042-2005 del 31 de marzo del 2005, con el propósito de preservar el paisaje y tutelar el atributo demanial de uso público de los paseos costeros al sur de la ciudad de Puntarenas, y retomado en el criterio vertido por la Procuraduría en escrito del 10 de octubre de 2005 en la Acción de Inconstitucionalidad Nº 05-010758-0007-CO, en relación con los bosques y ecosistemas forestales en la zona montañosa al norte de Heredia. ([102]) Al efecto, en dictamen C-210-2002 del 21 de agosto del 2002, señalamos que la mutación del uso de un bien demanial cuando surge un interés público preponderante requiere autorización legislativa. ([103]) La problemática que se discute, la describe en pocas palabras MARTÍN-RETORTILLO, Lorenzo, cuando hace buen tiempo indicó: "Antes bien, el paisaje se deteriora porque algunos quieren. El paisaje se deteriora porque a algunos interesa. Remedio…siempre hay remedio contra eso. Lo que hace falta es que se quiera…" Problemas Jurídicos de la Tutela del Paisaje, Revista de Administración Pública N° 71, Madrid, 1973, pp. 423-442. También, VERA REBOLLO, José Fernando y IVARS BAIDAL, Josep Antoni, apuntan: "En un mundo globalizado el paisaje es uno de los elementos que puede mantener la diversidad, frente a la banalización y al estereotipo. Por tanto, ante las pautas de uniformización es imprescindible mantener y reforzar las señas que atribuyen singularidad, algo esencial si se pretende calificar la actividad turística sobre la base de la diferenciación y autenticidad de los destinos y productos…Para los agentes turísticos la sensibilidad hacia el paisaje debe ser extendida como apuesta por ese concepto de calidad en el que tanto esfuerzo se viene realizando actualmente. " (Turismo, Territorio y Desarrollo Regional en la Comunidad Valenciana, en Turismo, Ordenación y Gestión del Territorio Turístico, Director de Colección BLANQUER, David, Edita Tirant Le Blanch, Valencia, 2002, pp. 167-168). ([104]) "La protección arbitrada de un espacio se basa en la dimensión predominante asumida: la percepción estética, la conservación de un ecosistema, la tutela del patrimonio histórico artístico…un paisaje natural es: <Un conjunto estable de componentes naturales socialmente percibido como relevante y jurídicamente tutelado>" (MARTÍN MATEO, Ramón, Tratado de Derecho Ambiental, Volumen III (Recursos Naturales), Editorial Trivium, Madrid, 1997, pp. 504-505). MARTÍN MATEO, agrega tres elementos más identificadores del paisaje digno de tutela, a saber: a) Estabilidad. El paisaje es estable, por lo menos por un período. Hay valoración de la fragilidad visual en cuanto susceptibilidad al cambio y expresión de su grado de potencial de evolución. Así, un paisaje marino incluye el inmudable devenir de las olas y una percepción de playa que no se altera por lento desplazamiento de las dunas. En invierno y en verano cambian algunos elementos pero la infraestructura permanece. Los componentes más significativos del paisaje son sin duda la vegetación y el agua, pero también aquí se insertan otros elementos del reino mineral que crean componentes inanimados; b) Visualización. El paisaje es algo que se percibe por la vista, aunque también puede ser detectado gratamente por otros sentidos; el olor de las flores, la brisa acariciando los árboles, el rumor de las olas. Pero lo relevante es la percepción fundamentalmente visual; para que exista es necesario que lo captemos; c) Utilidad. El paisaje es un recurso natural, en el sentido de que es suministrado por la naturaleza, es escaso y proporciona satisfacciones a los que lo perciben. Los beneficios pueden ser exclusivamente extraeconómicos, consistentes en el mero placer estético, en la sensación de equilibrio, de calma y felicidad, o en la satisfacción lúdica asociada a la contemplación de la belleza, o a las emociones suscitadas por las referencias culturales. El paisaje es un espacio acotado, aunque puedan prolongarse sus componentes, por ejemplo, a lo largo de las riberas del mar. Ibid. pp. 505-507. ([105]) MARTÍN MATEO, Ramón, La Tutela del paisaje en la Legislación del Suelo, en Ordenación y gestión del Territorio Turístico, Director de Colección David Blanquer, Edita Tirant Lo Blanch, Valencia, 2002, p. 485. ([106]) Ley N° 6043 del 2 de marzo de 1977, artículo 6; Ley de Aguas N° 276 de 27 de agosto de 1942, artículos 3, inciso 1°, y 70; Tribunal Superior de Limón, Nº 28 de 7:40 hrs. del 31 de mayo de 1995; Tribunal Superior Agrario, Nº 523 de 14:50 hrs. del 24 de julio de 1995, Considerando V; dictámenes números C-105-96, C-214-98, C-002-99). La real orden del 10 de setiembre de 1815, dictada por Fernando VII, dispuso que las playas son “todo aquel espacio que baña el agua del mar en su flujo y reflujo diario y veinte varas comunes más arriba de pleamar”. ([107]) Nuestra cartografía oficial (Hoja Moín) denomina esta laguna Urpiano. ([108]) Esta Ley indicaba que el patrimonio forestal del Estado lo constituían todos los bosques y terrenos forestales de las reservas nacionales, de las áreas declaradas inalienables, cuya administración estaba a cargo de la Dirección General Forestal (artículo 32). Agregaba, que estos terrenos serían inembargables e inalienables. Su ocupación por los particulares no causaría derecho alguno a su favor y la acción reivindicatoria del Estado es imprescriptible. Y, en consecuencia, no serían susceptibles de inscripción en el Registro Público mediante información posesoria. Su invasión y ocupación serían sancionadas (artículo 33). Como categoría de manejo integrante del patrimonio forestal del Estado se elencaba (artículo 35, inciso b) a las zonas protectoras formadas por los bosques y terrenos de aptitud forestal, en que el objetivo principal sea la protección del suelo, la regulación del régimen hidrológico y la conservación del ambiente y de las cuencas hidrográficas. Además, el área de las reservas forestales, zonas protectoras, parques nacionales, refugios de vida silvestre, reservas biológicas del patrimonio forestal, sólo podría ser reducida por ley de la República, previos los estudios técnicos correspondientes que justificaran la medida (artículo 40). ([109]) Las poblaciones de tortugas marinas son importantes transportadoras de nutrientes. Así, por ejemplo, sin la tortuga verde el pasto dura más tiempo en deshacerse y convertirse en comida o nutrientes para otros animales y plantas. Por el contrario, su presencia puede aumentar la producción de especies de importancia comercial, como la langosta. La carey se alimenta principalmente de esponjas en los arrecifes coralinos y áreas rocosas, liberando espacio para ser usado por otras especies, por ello es posible que todo el ecosistema haya cambiado con su drástica disminución. Al alimentarse en ecosistemas altamente productivos como los pastos marinos y los arrecifes, guardan esa energía y la depositan en las playas de anidación en forma de huevos, que junto con los neonatos sirven como nutrientes para plantas y como comida para una gran cantidad de animales presentes en la playa y en la selva adyacente, tales como cangrejos, pizotes, mapaches, tayras y zopilotes. Sin las tortugas marinas se pierde el transporte de energía entre los hábitats marinos y terrestres pudiéndose afectar otras poblaciones (TROËNG, Sebastián, “Uso sostenible y producción de tortugas marinas en Costa Rica”. En: Ambientico, N° 94, julio 2001, Escuela de Ciencias Ambientales de la Universidad Nacional, Heredia. Red Internet: http://www.una.ac.cr/ambi/Ambien-Tico/94/index.htm, Fecha: 26 de junio de 2006, Hora: 03:00 p.m.). ([110]) Se trata pues de preservar con ello y fomentar los valiosos recursos históricos, artísticos, etnológicos, entre otros, que posee un región y que le atribuyen singularidad. Definitivamente el interés cultural es parte del potencial ecoturístico (VIÑALS BLASCO, María José y BERNABÉ GARCÍA, Antonio, Turismo en Espacios Naturales y Rurales, Turismo en Espacios Naturales y Rurales, Universidad Politécnica de Valencia, Servicio de Publicaciones, Valencia, 1999 p. 30; MACKINNON, CHILD y THORSELLE, Managing Protected Areas in the Tropics, citados por. PÉREZ DE LAS HERAS, Mónica. Conservando la naturaleza a través del turismo, Revista Ecosistemas, núm. 2, 1992, p. 49). Ver supra nota 103, párrafo segundo. ([111]) Muchos de los lugares visitados por los ecoturistas sostienen ecosistemas frágiles como los insulares, los coralinos, los costeros (humedales y playas usadas como sitios de reproducción de tortugas y aves marinas), las cuevas, o hábitats con presencia de especies endémicas, amenazadas o en peligro, que aumentan el atractivo turístico, pero que pueden ser afectados, aún con número pequeño de visitantes. La afluencia excesiva con ruidos y movimiento (vehículos, embarcaciones motorizadas) puede cambiar el comportamiento de los animales irritándolos (molestias al descanso, por ejemplo de las aves migratorias, alimentación, caza, reproducción y cuido de las crías). La construcción de infraestructura de transporte (senderos, caminos, embarcaderos) también ocasiona erosión y compactación del suelo y destruye la vegetación (con reducción en la porosidad y en la tasa de infiltración del suelo, trastornos por adherencia a la ropa de semillas), y la consiguiente pérdida y división de hábitats, cambios de drenajes y obstrucción a la infiltración del agua. Los paseos en bote, el buceo y snorkelling producen disturbios a los animales acuáticos, dañan la vegetación hidropterínea, pueden contaminar el agua por posibles derrames de hidrocarburos y aceites, así como dañar el fondo marino (quebradura de coral y captura de especimenes). Los desechos orgánicos e inorgánicos (basura, uso de detergentes, protectores solares) degradan el paisaje natural, conllevan la habituación de la fauna a los desperdicios y ponen en peligro su salud. Los residuos y vertidos no tratados en el agua cambian el grado de acidez. La recolección de recuerdos (captura de fauna y recolección de flora, conchas, coral, tomas de fotografía): molesta a los animales e interrumpe y destruye los procesos naturales de reproducción y alimentación. La introducción de especies exóticas producen competencia sobre el territorio y los recursos en perjuicio de las nativas. La alimentación de animales crea dependencia. La recolección de leña y el riesgo de incendios producen graves daños al ecosistema (mortalidad de animales pequeños y destrucción de hábitats). (Supra notas 80 a 87 del dictamen C-339-2004). ([112]) El Decreto Nº 11046 de 18 de diciembre de 1979, ante la presencia de recursos naturales terrestres y marinos, y su belleza escénica, creó el Área Recreativa Nacional Cariari en la zona comprendida entre Playa Bonita y Bahía Portete, limitando por el este con el mar Caribe y por el oeste con la carretera que comunica Limón con puerto Moín, comprendiendo la pequeña península entre ambas playas y con una superficie de 12.52 Ha. según el mapa Nº 102 elaborado por el Servicio de Parques Nacionales (artículo 1º). (Colección de Leyes y Decretos, semestre II, tomo V, p. 2149). El Decreto Nº 13176 de 2 de diciembre de 1981, modificó la administración que ostentaba el Servicio de Parques Nacionales y la otorgó al Instituto Costarricense de Turismo para que estableciera las prohibiciones y regulaciones dentro del Área Recreativa con el propósito de proteger los recursos naturales y suministrar seguridad a los visitantes. (artículo 2) (Colección de Leyes y Decretos, semestre II, tomo II, p. 488). Luego, el Decreto Nº 14536 del 1º de mayo de 1983 confirió a la Dirección General de Educación Física y Deportes la administración de esta área recreativa (artículo 12) (Colección de Leyes y Decretos, semestre I, tomo II, p. 484). Sobre esos decretos ejecutivos el Instituto Costarricense de Turismo en oficio Nº DL-864-99 de 27 de octubre de 1999 señaló: “Según los límites establecidos por el artículo 1 de la Ley 2906, el denominado actualmente PARQUE CARIARI en Portete, se encuentra en la propiedad del ICT…Como se desprende, mediante decretos se ha dispuesto de terrenos que por Ley nos pertenecen.” ([113]) En la actualidad, el mayor porcentaje de las aguas de los ríos Toro y Cuba discurren hacia la boca del río Matina. Lo anterior obedece al levantamiento geotectónico de la plataforma continental luego del terremoto de 1991. (ASCH HAYLING, Aaron, Junta de Administración Portuaria de Desarrollo Económico y de la Vertiente Atlántica, Jefe Canales del Norte, Com. Pers, 15 de agosto de 2006). A su vez, se aprecia un levantamiento de la pantalla del Muelle en Moín de 1 a 1.50 m., mientras que en la boca del Matina el efecto fue contrario y hubo licuefacción y asentamiento de su barra (MELÉNDEZ MARÍN, Guillermo, Junta de Administración Portuaria y de Desarrollo Económico de la Vertiente Atlántica, Administración de Desarrollo, Departamento de Ingeniería, Com. Pers, 24 de agosto de 2006). La Licuefacción es comportamiento del suelo como un líquido debido a las vibraciones del terreno. (Tomado de la Red Internet, Fecha: 25 de agosto de 2006, Hora: 15:00, http://www.cne.go.cr/Atlas% 20de% 20Amenazas/LIMON1.htm). El efecto geológico del terremoto fue el levantamiento de la línea de costa del caribe costarricense, desde Moín, al norte, hasta Gandoca al sur. El levantamiento máximo fue de 1,85 m medido en las vecindades de Limón. (Tomado de la Red de Internet, Fecha: 25 de agosto de 2006, Hora: 15:10, http://www.rsn.geologia.ucr.ac.cr/00%20Sismos% 20hist%F3ricos/Limon%2022-04-1991.htm SMOLÓGICA. Ver supra nota 7. ([114]) El área habilitada por canales, como habíamos adelantado, la describe el Decreto N° 3729 del 3 de mayo de 1974, que declaró inaugurado el sistema de navegación fluvial de 112 km de canales naturales y artificiales entre Moín y Barra de Colorado, con las terminales de Moín, Pacuare, Parismina, Tortuguero y Barra del Colorado. La canalización por sectores fue la siguiente: 1) Moín - Dos Bocas, 2) Dos Bocas – Río Matina, 3) Río Matina – Laguna de Urpiano, 4) Laguna de Urpiano – Río Santa Marta, 5) Río de Santa Marta – Río Pacuare, 6) Río Pacuare – Río Chiquero, 7) Río Chiquero – Parismina, 8) Parismina – Norte Caño Penitencia, 9) Norte Caño Penitencia – Samay Laguna, 10) Samay Laguna – Barra del Colorado. [115]) Ver supra nota 114. ([116]) El sector fue recorrido el 1º de diciembre de 2005, en compañía de la Procuradora Adjunta, Licda. Susana Fallas Cubero, pudiendo apreciar in situ las dificultades de navegabilidad por los numerosos sedimentos que obstruyen y afectan su calado, así como el lugar donde estuvo entre el 11 de abril de 1742 y el 13 de agosto de 1747 el fuerte de San Fernando y del cual se aporta un fotomontaje para efectos ilustrativos. Ver supra notas 67 a 71.
Opinion: 351 of 08/31/2006
C-351-2006
August 31, 2006
Mrs.
Haydée Foster Benjamín
Internal Auditor
Municipality of Matina
Dear Madam:
With the approval of the Attorney General of the Republic, we refer to the consultation raised regarding six aspects deemed necessary to determine the scope of Article 75 of Law No. 6043, and to establish the areas of the maritime-terrestrial zone adjacent to the system of canals connecting Moín with Barra del Colorado that this Municipality would administer within the limits of its jurisdiction.
The questions to be addressed reveal a subject whose implications entail analysis of regulations on land-use planning, environmental protection, ecotourism, among others, and require an overview of important historical-geographical facts and the legislation enacted over the years, as we have proceeded in previous studies (pronouncements OJ-050-2005 of April 26, 2005, OJ-204-2005 of December 12, 2005, OJ-042-2005 of March 31, 2005, OJ-045-2006 of April 3, 2006), so that our criterion may be useful to legal operators with involvement in the matter, for we must not forget that the "coastal space is an area in which the concurrence of competencies of various Public Administrations is especially intense and significant" (YEPES PIQUERAS, Víctor. Ordenación y Gestión del Territorio Turístico. Las Playas. Collection Director David Blanquer, published by Tirant Lo Blanch, Valencia 2002, p. 552).
Given this, in exercise of the powers conferred by Articles 4 of the Law on the Maritime-Terrestrial Zone (Ley sobre la Zona Marítimo Terrestre) and 3, subsection j) of our Organic Law (Ley Orgánica), we will address several scenarios so that the response to the concerns may be weighed according to the framework set forth below.
I.- BRIEF HISTORICAL OVERVIEW OF THE CARIBBEAN WATERSHED,
ITS COASTS, LAGOONS, CANALS, FLORA, AND FAUNA
1) Some Geological and Geomorphological Notes
Since the Quaternary ([1]) period, the soils of the northern Caribbean lowland have been formed by sediments dragged by the numerous rivers that flow toward the Caribbean Sea.([2]) These alluvial deposits consist of a large quantity of lavas, pyroclasts, ashes, and sands.([3]) Near the coast there are small hillocks, remnants of archipelagos that served as an anchor for the fluvial sediments and prevented their being dragged away by the littoral currents, originating the current floodplain. These currents have cordoned off the material in a direction parallel to that of the coast, especially between the mouth of the San Juan River and Puerto Limón, forming littoral bars or barrier spits (cordones litorales) that enclose the typical lagoons (lagunas) of this sector and gain ground from the sea through the union of these bars or by the filling of these lagoons in the backshore zone (trasplaya) (FLORES SILVA, Eusebio. Geografía de Costa Rica, Editorial Universidad Estatal a Distancia, San José, Costa Rica, 1982, pp. 48-78).
The hills and elevations near the coast are: cerro Coronel ([4]) (170 m) at 8,750 m from the coast; Cocorí (250 m) at 19 km from the beach; Tortuguero (119 m) at 700 m from the coast, and Lomas de Sierpe Azules (311 m) at 9 km from the shore (Cartographic sheets: Colorado, Agua Fría, and Tortuguero).
The sediment from materials originating in the river system and its distribution on the adjacent marine shelf gives rise to the so-called depositional coasts (DENYER, Percy and CÁRDENES, Guaria. Costas marinas, in Geología de Costa Rica, Editorial Tecnológica de Costa Rica, Cartago, Costa Rica, 2000, p.199). The numerous coastal wetlands (humedales costeros) and sandy bars extend parallel to the coast in a narrow and elongated form, separated from the mainland by lagoons, inlets, and canals, and are part of the bar system. The beach is part of the bar. The bar constitutes the present-day beach and has a height of about 5 m, the canals a maximum width of 350 m (MADRIGAL, R. and ROJAS, E. Manual descriptivo del mapa geomorfológico de Costa Rica, Imprenta Nacional, San José, Costa Rica, 1980, cited by DENYER, Percy and CÁRDENES, Guaria. Costas marinas, in Geología de Costa Rica, Editorial Tecnológica de Costa Rica, Cartago, Costa Rica, 2000, pp. 203-205).
On this subject, PITTIER DORMOND, Henri François commented:
"Almost all the rivers of Costa Rica carry a considerable mass of alluvium, resulting mainly from the easy erosion of the rocks of recent eruptive origin that form, for example, the Cordillera Volcánica. Naturally, the coarser materials do not travel much beyond the foot of the mountain ranges, where the force of the currents subsides. The finer sands either spread across the surface of the plains during periodic floods, or they reach the sea. In the first case, they increase the fertility of the soil; in the latter, the maritime currents and the eternal swell push part of these alluviums back toward land and distribute them along the coast, thus forming the so-called littoral bar (cordón litoral), a kind of barrier higher than the areas further inland, to which are due the coastal estuaries that continue with short interruptions from the mouth of the San Juan ([5]) to that of the Sixaola,([6]) and the swamps that occupy significant parts of the littoral." (Capítulos escogidos de la Geografía Física y Prehistórica de Costa Rica, Museo Nacional, part I, volume I, Imprenta Nacional, San José, Costa Rica, 1942, p.12, Biblioteca Nacional, classification number CR 917.286/P689c).
With the Quaternary alluviums, the coastal plain gains ground from the sea. The process combines with the uplifting tectonics from the collision between the Cocos and Caribbean plates, where the former is subducted by the latter ([7]) (PIERRE BERGOEING, Jean, Geomorfología de Costa Rica, Instituto Geográfico Nacional, Costa Rica, 1998, pp. 58, 79, 377-380). ([8])
Because of this, the coasts present a level slightly higher than that of the internal lagoons and canals, preventing the entry of marine currents and favoring the habitats ([9]) of the region:
"In the coastal plains, the ground level is often slightly lower than that of the ocean, and only the existence of the littoral bar prevents the perpetual invasion of the waves. The inland rainwater, periodically impelled by the flood tide in its progress toward the sea, spills over the plain and gives rise to extensive swamps, also covered with tree vegetation, which are feared by man for favoring the development of malaria… The vegetation of the riverbanks is sparser and less developed, also due to the continuous changes caused by the currents. The most characteristic types of these different formations: tropical rainforest of perennial rains, coastal swamps, riverbanks, and littoral bar, attract the naturalist's attention from the very beginning" (PITTIER, Capítulos escogidos de la Geografía Física y Prehistórica de Costa Rica, p. 23).
From the hydrographic point of view, the rivers of the coast north of the Caribbean do not have the necessary capacity to breach the mighty Flandrian littoral bars, and as we saw, they form lagoons at their mouths. They form a network of meandering or sinuous meanders, which during flood periods often change course (PIERRE BERGOEING, Op. cit., pp. 51-54, 122, 125).
"From 'Barra del Colorado' emerge some coastal lagoons that begin with the extensive lagoon called 'laguna Samai' and which connect with the lagoon of 'Tortuguero' by means of the Cannal (Caño) that is half blocked by the Caño de la Palma… It joins to the East with the lagoon of Parismina, which continues to the Pacuare. From 'Caño de la Palma' to 'Matina' and from there to the junction with the 'Estero de Moin', only traces of the lagoon exist. More than once it has been considered reopening this old canal, because it offers an easy and safe connection between Moin and Greytown." (PITTIER, Henri, Costa Rica, su orografía e hidrografía, p. 311).
The soil type presents poor drainage, subject to periodic flooding, with small organic accumulations in the alluvial valleys and sandy soils on the shallow coasts (Mapa Limón: asociación de subgrupos de suelos de Costa Rica, Oficina de Planificación Sectorial Agropecuaria, March 1978, scale 1:200,000. Biblioteca Joaquín García Monge of the Universidad Nacional Autónoma, classification number Nº 43).
Thus, for example, the current land use between Boca de Matina and Estero Madre de Dios is lowland forest with yolillaje ([10]) and hydromorphic vegetation. This zone of 3,310 hectares of Class VIII soil does not meet the minimum conditions for agricultural and livestock production activities. Soils of this type have utility as areas to preserve flora and fauna, genetic reserve, and scenic beauty (SENARA, Proyecto de Desarrollo Agrícola Integrado Limón, May 1993, scale 1:50,000, cited by HERRERA CAIROL, Vivian, Cartografía y Clasificación de los Suelos de la Llanura Aluvial Delimitada por los Ríos Madres de Dios, Barbilla y Matina, thesis to obtain the academic degree of Magister Scientiae, Sistemas Estudios de Posgrado en Ciencias Agrícolas y Recursos Naturales, Universidad de Costa Rica, p. 57, plates 4/5 and 5/5. Biblioteca Nacional, classification number: Tesis 631.4/ H 5652 c CR).
The watershed is characterized by high precipitation, more than 4000 mm, due to the direct influence of the trade winds coming from the northwest. The climate is humid tropical and the flora is typical of a humid tropical forest (FLORES SILVA, Eusebio, Op. cit., pp.97, 103, 109). ([11]) The rainiest sector is that of Barra del Colorado with an annual average of 5579.8 mm, becoming a very humid tropical forest (PIERRE BERGOEING, Op.cit., pp. 32, 38 and 46).
However, the development of non-sustainable human activities puts the equilibrium of the diverse ecosystems at risk:
"The current period is normally a biostatic period where the virgin, dense jungle should dominate everywhere in the sectors of humid tropical climate. The presence of this forest cover (cobertura forestal) is a determining factor in the stabilization of the watersheds. This has been the case for 6,000 years and before the arrival of the Spaniards (the autochthonous indigenous peoples lived in perfect harmony with nature). It is above all the 20th century, with its technologies and its demographic explosion, that act as destabilizing factors, therefore rhexistasic, which set in motion irreversible processes of severe soil erosion, through the continuous deforestation of the jungle, poor agricultural practices, and the conditioning of virgin spaces for agricultural, industrial, or urban purposes." (PIERRE BERGOEING, Op.cit., p. 81).
2) Pre-Columbian Era
Between 1200 and 1000 years B.C., intense commercial activity developed among the aboriginal peoples of North and South America. The Costa Rican territory was used as a transit bridge between the Olmec culture of Mexico and the Chavín culture of Peru. Around 300 years B.C., the first evidence of sedentarization of aboriginal groups in Costa Rica is found. (QUESADA LÓPEZ-CALLEJA, Ricardo. “Origen y Actualidad del Ser Costarricense, Migraciones Peruanas a Costa Rica”. Lectures given at the Museo Nacional de Costa Rica, September 1972, p. 55, cited by MAYOBANEX ORNES, Los Caminos del Indigenismo, Editorial Costa Rica, San José, Costa Rica, 1980, p. 19). Oscar Zamora Fonseca indicates that 1000 years B.C. our inhabitants had consolidated some crops typical of the region (cassava, for example), giving way to vegeculture where the agricultural village allowed for tribal organization (Historia Antigua de Costa Rica: surgimiento y caracterización de la primera civilización costarricense, Editorial de la Universidad de Costa Rica, San José, 1992, p.155). Sergio Chávez Chávez adds that between 1000 B.C. and 700 A.D., the village way of life prevailed, where human relations operated under principles of equality, without determining hierarchy or notable surplus of products, which were characterized by being plant foods. (La Arqueología y los orígenes de nuestros antepasados, Nuestra Historia, fascicle 2, EUNED, San José, Costa Rica, 1991, pp. 31-32).
Between 500 B.C. and 500 A.D., concern arose to mark differences among tribal segments and the chiefly society appeared, which consolidated in the late period (800-1550 A.D.). Thus, the tribal organization evolved culturally and reached a more complex level of integration called chiefdom (cacicazgo), where the regional political regime was determined by a well-defined social hierarchy composed of principal lords or caciques (caciques principales) and other subordinates. The political organization possessed greater economic, military, productive, and cultural capacity. It surpassed the territory of a single village to one comprising the union of several under the control of a chief (FONSECA ZAMORA, Oscar, La civilización antigua costarricense 800–1550 d.C., Nuestra Historia, fascicle 3, EUNED, San José, Costa Rica, 1991, pp.43-46; and by the same author, Historia Antigua de Costa Rica: surgimiento y caracterización de la primera civilización costarricense, pp. 156 and 180; IBARRA ROJAS, Eugenia, Las Sociedades Cacicales de Costa Rica (Siglo XVI), Editorial de la Universidad de Costa Rica, 2nd ed., San José, Costa Rica, 1996, p. 30).([12])
For this reason, the aboriginal groups of the Caribbean plains, as in the rest of the country, were named by the Spaniards after the different chiefdoms. The Suerres ([13]) were located between the San Juan River and the Reventazón; the Pococís ([14]) from the Reventazón to the Matina River, and the Tariacas ([15]), from the Matina to the Estrella River.([16]) The settlements were dispersed, surrounded by virgin forest, and the population remained below the actual carrying capacity of the territory, which they dedicated to vegeculture, consisting of the cultivation of tubers such as cassava, yam, and sweet potato, including the gathering and use of avocado, nance, pejibaye ([17]), guavas, palm hearts, sapotes, bee honey and wax, as well as the practice of hunting and fishing. The cultivation areas were small and shifted as crop rotation and fallowing were practiced. Vegeculture is very stable, as it demands fewer nutrients from the soils and causes less erosion (MELÉNDEZ CHAVERRI, Carlos, Tipos de Población en Costa Rica a Mediados del Siglo XVI, Ministerio de Educación Pública, San José, Costa Rica, March-June, 1964, in ANDE, Nº 33-37, August-December, 1968, p. 46; FERRERO ACOSTA, Luis. Costa Rica Precolombina, Editorial Costa Rica, Biblioteca Patria, volume 6, San José, Costa Rica, 1975, pp. 135 and 199; FERRERO ACOSTA, Luis. Entre el Pasado y el Futuro, Editorial Costa Rica, San José, Costa Rica, 1988, pp. 38, 44, 45; IBARRA ROJAS, Eugenia, and PAYNE IGLESIAS, Elizet, Costa Rica en el Siglo XVI: De las Sociedades Cacicales a la Sociedad Colonial, Nuestra Historia, fascicle 4, EUNED, San José, Costa Rica, 1991, p.9; CORRALES ULLOA, Francisco. Los Primeros Costarricenses, Museo Nacional de Costa Rica, San José, Costa Rica, 2001, pp. 22-23; IBARRA ROJAS, Eugenia, Op.cit., pp. 37-39).
Regarding the landscape of this era, we have:
"The indigenous way of life must have produced a particular landscape, where large natural areas predominated. In the valleys, the different settlements, due to the materials used and their architecture in equilibrium with the surroundings and natural features, must not have largely disrupted the continuity of the natural wealth. Main towns, secondary towns, houses of kinship groups, small constructions in the plots, and varied sown fields that gradually blended with the natural characteristics of the environment, must have produced an image of harmony rather than rupture, of relationship rather than separation from nature." (FONSECA ZAMORA, Oscar, La civilización antigua costarricense 800–1550 d.C, p. 61).
"In that era, the territory was characterized by a much more accentuated forest density than at present. This implies greater humidity and a greater volume of water in the rivers. The species of flora and fauna are abundant, having greater possibility of food and protection against enemies in the thickness of the forests. It is a rugged and abundant tropical environment." (IBARRA ROJAS, Eugenia, and PAYNE IGLESIAS, Elizet, Op.cit., p.4).
The aborigines of the Caribbean worked gold very well (carving of small eagles and idolillos), which along with cacao ([18]) they exchanged with Mexican merchants to obtain blankets, cotton shirts, wooden swords with flint blades. It is likely that the Suerres acquired the art of carving gold jewels from the Muiscas of South America (SOLEY GUELL, Tomás, Compendio de Historia Económica y Hacendaria de Costa Rica, second edition, Editorial Costa Rica, San José, Costa Rica, 1975, pp. 23-24; FERRERO ACOSTA, Luis, Costa Rica Precolombina, pp. 198-199). ([19])
Barter trade between the northern and southern cultures used Suerre as an exchange region. The traders made contact with its inhabitants (Fundación de Pastoral Aborigen, Instituto de las Tradiciones Sagradas, Op.cit., p.11). ([20]) In sea journeys, they used boats built with balsa trunks and vines, pejibaye nails, and propelled by cotton sails. For travel in rivers and lakes, they moved by canoe (FONSECA ZAMORA, Oscar, La civilización antigua costarricense 800–1550 d.C., p. 58, and by the same author, Historia Antigua de Costa Rica, pp. 41-46).
Regarding archaeological find sites in the Suerre region, between the Reventazón and the Jiménez River, we have: "Williamsburg" (400-900 A.D.); "Las Mercedes" ([21]) discovered during the construction of the railroad to the Atlantic ([22]) and where a considerable group of pieces was collected by Minor Cooper Keith ([23]) prior to the legislation that placed our archaeological heritage in the public domain ([24]); "La Cabaña" (900-1500 A.D.); "Severo Ledezma" (500 B.C.) and "Anita Grande", located approximately between 30 km and 37 km from the coast (GONZÁLEZ VÁSQUEZ, Fernando and GONZÁLEZ CHAVES, Alfredo, Poblados Amerindios de Costa Rica, Antecedentes Arqueológicos e Históricos, Editorial de la Universidad de Costa Rica, San José, Costa Rica, 1992, pp. 27-44 and Map Archaeological Sites Central Atlantic Sector, p. 26. Biblioteca Nacional, classification number CR 728.64/G643p; Cartographic sheets Guácimo and California).
Currently, according to the Official List of Indigenous Communities and Indigenous Reserves of the Country, there are twenty-two indigenous reserves corresponding to eight ethnic groups: 1) Bribrí (Salitre, Cabagra, Bribrí de Talamanca and Kekoldi or Cocles); 2) Cabécar (Chirripó, Bajo Chirripó, Nairi-Awairi, Tayni, Telire, Cabécar de Talamanca and Ujarrás); 3) Guaymí (Guaymí de Coto Brus, Abrojo de Montezuma, Conteburica and Guaymí de Osa); 4) Brunca (Boruca and Curré); 5) Térraba (Térraba); 6) Huetar or Pacacua (Quitirrisí and Zapatón); 7) Maleku or Guatuso (Guatuso) and 8) Chorotega (Matambú) (Decree No. 20645 of August 16, 1991, La Gaceta N° 168 of September 5, 1991).([25])
3) Colonial Period
Our coastal waters in the Caribbean were navigated by Christopher Columbus in the caravel ([26]) Capitana ([27]). With his thirteen-year-old son Hernando and his brother the Adelantado Bartolomé, he anchored on his last and fourth voyage, according to the opinion of Cleto González Víquez and Ricardo Fernández Guardia, in Limón (Cariarí or Cariay) ([28]) on Sunday, September 18, 1502([29]), in front of the island La Uvita (Quiribrí) ([30]) which he called "La Huerta," with the purpose of repairing the ships and provisioning themselves with supplies ([31]) in a land covered with splendid forests and fresh rivers. They were received by natives of good understanding who wore gold adornments (guanines) in the form of small eagles hung around the neck, among other arts. On October 5 of that year, they set sail for Zarabaro Bay, Zorobaró, ([32]) Cerebaro or Carambaru, Bahía del Almirante, Bocas del Toro, where they arrived the following day and remained until October 19. ([33]) (El Noticiero, Nº 991, September 27, 1905, cited by Ricardo Fernández Guardia, El Pueblo de Cariay y puerto Limón, in Páginas Ilustradas, Nº 167, San José, Costa Rica, October 12, 1907, p. 2714. By the same author, El Descubrimiento y la Conquista, pp. 32-36. FERNÁNDEZ BONILLA, León, Historia de Costa Rica, pp. 18-22, 252). ([34])
Regarding the fauna of our territory, Columbus noted:
"Small and large animals there are many and very diverse from ours. I had two pigs as a present, and an Irish dog did not dare await them. A crossbowman had wounded an animal, which resembles a spotted cat, except that it is much larger, and the face of a man… Very large hens, and the feather like wool, I saw many. Lions, deer, roe deer likewise, and thus birds." (Fernández de Navarrete, Martín, Op.cit., p. 455).
As for the flora, the chronicler of the era, Pedro Mártir de Anglería (Décadas del Nuevo Mundo), recounted: "… there is the port of Cariai, which the Admiral himself called 'Mirobalano' ([35]), because this tree abounds there." About the fauna, he mentioned the large monkeys with long and strong tails, and also noted: "…other hunters brought a wild boar from the lagoons (lagunas) that were on the coast, for the desire to eat meat obliged them to explore the beaches," and he referred to others unknown to them, as they categorized them as monsters that our land breeds. (Colección de Documentos para la Historia de Costa Rica relativos al cuarto y último viaje de Cristóbal Colón, p. 133). For his part, Diego de Porras, companion of Columbus: "arrived at a province called Cariay, here we saw pigs and large wild cats" (Relación hecha del Viage e de la Tierra descubierta por el Admirante Cristóbal Colón, Ibidem, p.44).
It is probable that during their stay, they also visited in small boats the sector known today as Moín, for a report of 1675 by Fernando Francisco de Escobedo on our province noted: "Very close to this Portete enters a river they call del Caray, which forms a large bay with a brief and short entrance, and within it forms a small island very suitable for fortification with which two canals that enter the bay are protected: there is here an exceedingly great abundance of all types of fish and especially of Turtle, which is the principal provision of the Pirates for their navigations and to supply Jamaica. Six leagues from these ports run two rivers called Suerre and Matina." (FERNÁNDEZ BONILLA, León, Conquista y Poblamiento en el Siglo XVI, Relaciones Histórico-Geográficas, p. 362). (Emphasis is ours). Note that in Moín there have been lagoons and canals. ([36])
Regarding the attire of the natives of Cariay, Columbus noted: "There they go dressed; and in that province I saw large cotton sheets, worked with very delicate labors; others painted very subtly in colors with brushes" (Fernández de Navarrete, Martín, Op.cit., p. 455). (See supra note 35).
Regarding records of archaeological finds, according to datings obtained by the Museo Nacional and the Universidad de Costa Rica, we have the closest ones to the area under discussion: one at 500 m from Portete Bay, another at 100 m from Playa Bonita, the third at 650 m from the mouth of the Moín River, and the fourth at 1.5 km from Playa Bonita and 3.5 km from the center of Limón. Additionally, there are 6 records relatively close to Pueblo Nuevo de Limón: 1 (3,250 m), 2 (3.5 km), 3 (4 km), 4 (4,750 m), 5 (5,750 m), and 6 (6 km). (Departamento de Antropología e Historia, Museo Nacional, cartographic sheets Moín and Río Banano; Vázquez Leiva, Ricardo, Pers. Comm., May 17, 2006). The foregoing does not rule out the fact that there may be more sites with archaeological assets, as research in this matter is by all accounts an unfinished task. ([37])
In official documents of 1539, our territory was named Costa Rica for the first time, when Dr. Francisco Pérez de Robles, president of the Audiencia of Panama, appointed Hernán Sánchez de Badajoz with the grants that Felipe Gutiérrez held as Adelantado and Marshal of Costa Rica. (FERNÁNDEZ GUARDIA, Ricardo, El Descubrimiento y la Conquista, pp. 75, 76 and 159). ([38])
In 1540, Rodrigo de Contreras discovered the Suerre River (Reventazón River) ([39]). In 1543, Diego de Gutiérrez de San Pedro traveled along it and 6 miles inland from its mouth found the uninhabited ranchos of the Amerindians and founded Villa de Santiago. He reported this to the King on November 22, 1543. On October 4, 1544, 30 miles from the coast, in the region of Suerre ([40]), Gutiérrez lodged in the oval-shaped house of the cacique, made of canes with a roof of well-braided palms, and founded Villa de San Francisco. In December 1544, the aborigines under the command of the cacique Guarco ([41]) killed him in the Valley of Tayut (between the towns of Tuis and Chirripó) ([42]) (FERNÁNDEZ GUARDIA, Ricardo, El Descubrimiento y la Conquista, pp. 88-99, 94; FERNÁNDEZ BONILLA, León, Historia de Costa Rica, pp. 51-52; CASTRO y TOSI, Norberto, Los Caciques de Costa Rica bajo la monarquía española, Bulletin Nº 36 of the Asociación de Amigos del Museo, May 7, 1968, Appendix: Vista general del desarrollo del cacicazgo en Costa Rica bajo la Monarquía Española, in ANDE, Nº 33-37, August-December, 1968, p. 38).
The Milanese Gerolamo Benzoni, one of the six companions of Diego de Gutiérrez who survived the expedition ([43]), described his experiences upon returning to Europe. Regarding the turtles that existed along the coast toward the mouth of the Suerre, he noted:
"…many turtles of immoderate size, of which, for the space of four months, a very great abundance is found on the beach, because they come to lay eggs on land in the sand, as crocodiles do; and afterward they are born by the great heat of the sun." ([44]) (Dell" Historie del Mondo Nuovo, lib. II, Venetia, 1572, cited by FERNÁNDEZ BONILLA, León, Historia de Costa Rica, pp. 52, 56).
Later, in an account of great value, Benzoni relates the customs of the natives of the province of Suerre: "They do not eat human flesh: their language is very good to learn: they call the land isca; men chichi, illness stasa, gold quiaruela." Regarding the fauna he observed, it does not differ from that observed by Columbus in 1502, for he mentioned wild pigs, some lions ([45]) and ferocious tigers ([46]), but timid because they flee upon seeing a man, large serpents ([47]), many monkeys ([48]), tapirs (dantas) ([49]), marsupials ([50]), bats ([51]), and the following birds ([52]): curassows, pheasants, and partridges (cited by FERNÁNDEZ BONILLA, León, Historia de Costa Rica, p. 57).
In 1561, Alfonso de Anguciana de Gamboa moved Villa del Castillo de Austria from Bocas del Toro (Bahía de Zorobaró) to the Port of Suerre. (FERRERO ACOSTA, Luis, Entre el Pasado y el Futuro, p. 102). ([53])
The aforementioned villas were promptly abandoned due to the deadly climate and lack of provisions. Moreover, certain foundations by the conquistadors were reduced to drawing up an act before a notary. In May 1564, Juan Vásquez de Coronado discovered the Matina River ([54]), later called Los Carpinteros by the conquistadors; however, the indigenous name prevailed (NORIEGA, Félix, Op.cit., p. 9; GONZÁLEZ VÍQUEZ, Cleto, Apuntes sobre Geografía Histórica de Costa Rica, pp. 16-24, 40; FERNÁNDEZ BONILLA, León, Conquista y Poblamiento en el Siglo XVI, p. 400; FERRERO ACOSTA, Luis, Entre el Pasado y el Futuro, p. 102).
By 1569 the aboriginal population in Pococí was estimated at 50. (THIEL, Bernardo Augusto, Monografía de la población de la República de Costa Rica en el siglo XIX, October 1900, in Población de Costa Rica y Orígenes de los Costarricenses, Editorial Costa Rica, Biblioteca Patria, volume 5, 1977, pp. 50). Ferrero Acosta maintains that as a result of Gutiérrez's hosts, the Pococís became extinct in 1593. (Entre el Pasado y el Futuro, p. 74).
In 1604 the port of Suerre, open since 1576, was sacked and burned by English and Dutch pirates. (FERNÁNDEZ GUARDIA, Ricardo, Cartilla Histórica de Costa Rica, Imprenta LIL, S.A., San José, Costa Rica, 1992, p. 53). On January 2, 1632, the Lieutenant Captain of the Province, Antonio Rodríguez Moreno, reported that the port of the North Sea, called Suerre, was more than thirty leagues away from Cartago by a very bad road, entirely mountainous, swamps, and depopulated. (FERNÁNDEZ BONILLA, León, Asentamiento, Hacienda y Gobierno, Editorial Costa Rica, Biblioteca Patria, volume 3, San José, Costa Rica, 1977, pp. 297-298). In 1633, the Suerre River, taking advantage of the low-lying land, burst, bifurcating its waters some seven leagues before reaching the sea, and because of this, people began to speak of the place La Reventazón. Its waters began to flow through the Parismina, but in 1651 they returned to the old channel of the Suerre together with those of the Parismina, and the port was reestablished (GONZALEZ VIQUEZ, Op.cit., pp. 24-25, 32-37; Archivo Nacional, classification number: 5380-CC).
In 1610, the friar Agustín de Zevallos wrote to the King:
"The Province of Costa Rica, end and boundary of the kingdom of New Spain, on the eastern side and neighboring the kingdom of Tierra Firme, which is Panama Cartagena…Along the coast of the northern sea it is populated by many people of different nations who live in palenques, which are forts made in their fashion…They use in war small throwing spears, which they hurl with great force and accuracy, and some of them use bows and arrows, with which they are also skilled. They are robust people and capable of much work...All this coast, which from the Tariric River runs to the Escudo de Veragua for more than sixty leagues, is very pleasant land, and although hot, not excessively so as to cause distress; with lovely waters and mighty rivers. Fertile land that produces advantageously all the seeds and plants of this region…It abounds in cacao, and the best in the kingdom in quantity and quality; much honey and wax, pita, sarsaparilla and cabuya, from which they make rope for the ships of that coast and those that navigate the southern one. And what it most abounds in is gold…highly wrought cotton garments: or pieces of gold, eagles, small lizards, toads, spiders, medals, patens and other forms, which of all types they work, casting the melted gold from clay crucibles into their molds…And the greatest force of gold is in the hills of Corotapa on the same bay at the part where the Estrella River falls, a prodigious river and the richest in the world, whose sands are of gold, defended and guarded by a warlike nation that lives on its banks on the part that enters the sea, called the Horobaros…It has besides this said coast many ports, as much in the rivers which are large, as in the Bay of Almirante and Bocas del Drago, deep and safe, and on them an infinity of excellent timbers, because there are cedars, laurels, oaks, marías and other known and useful trees…All this greatness of this land is lost because the Spaniards that Costa Rica has are few..." (FERNÁNDEZ BONILLA, León, Conquista y Poblamiento en el Siglo XVI, Relaciones Histórico-Geográficas, pp. 353-356).
In 1637, the governor Gregorio de Sandoval entered through the port of Matina to take up his post. He built a customs house and had the road that led to the port repaired, which once opened allowed the export of flour and hardtack to Cartagena and Portobelo (FERNÁNDEZ GUARDIA, Ricardo, Cartilla Histórica de Costa Rica, p. 52; Archivo Nacional, signatura: 5380-CC).
At this time, cacao plantations began in the valley of Matina:
"By the mid-seventeenth century, the planting of cacao groves on the fertile lowlands of the Matina and Barbilla rivers was carried out, with such successful results that at the beginning of the following century almost the entire wealth of the Province was found in those exceedingly fertile valleys" (PÉREZ ZELEDÓN, Pedro, Gregorio José Ramírez y otros ensayos, Editorial Costa Rica, San José, 1971, pp. 95).
"The agricultural exploitation of cacao in Matina began, it seems, as small-scale agriculture, around the mid-sixteenth century. The first documentary reference that alludes to a formal cacao plantation in the zone dates from the year 1657" (MELÉNDEZ, Carlos, Costa Rica: Tierra y Poblamiento en la Colonia, Editorial Costa Rica, 1977, p. 79).
On May 12, 1659, the governor Andrés Arias Maldonado y Velazco, in search of a new port, visited Cariari (Limón), since that of Suerre had very poor conditions, and many frigates had been lost at its bar and mouth. Arias Maldonado found the tribe of the Tariacas or Cariacas and informed the King on July 8 of that year.([55]) (FERNÁNDEZ GUARDIA, Ricardo, el Descubrimiento y la Conquista, p. 179; Crónicas Coloniales, Editorial Costa Rica, San José, 1991, p. 129). In 1663, one of the launches of the governor Rodrigo Arias Maldonado sank, drowning two men (FERNÁNDEZ BONILLA, León, Historia de Costa Rica, pp. 111-112).
On May 20, 1665, the governor Juan de Obregón requested from the King two towers for the defense of the Northern beaches, constantly attacked by corsairs, for whom the province was highly desirable due to its communication with both seas. By royal cédula of June 4, 1667, the King communicated to the governor Juan Francisco Sáenz Vásquez that he had ordered the Audiencia of Guatemala to allocate $20,000 for the construction of the two towers (Archivo Nacional, signatura 1078-CO Folio 166). See supra note 43).
Between 1665 and 1669, and again in 1676, the Zambos Mosquitos ([56]) allied with the English established in Jamaica, and also French buccaneers, sacked the cacao plantations in Matina and kidnapped those who tended them (FERNÁNDEZ, León, Historia de Costa Rica, pp. 113-118; FERNÁNDEZ GUARDIA, Ricardo, Cartilla Histórica de Costa Rica, pp. 54-56). ([57])
In 1674, governor Sáenz Vásquez proposed building a castle of lime and stone at the mouth of the Matina River to defend the coasts (Archivo Nacional, signatura 5220-CC). ([58]) The royal cédula of June 4, 1677 ordered the Audiencia of Guatemala to build two towers for the safeguarding of Costa Rica, allocating 2 thousand pesos. The cédula of September 27, 1681 again ordered the construction of the towers or a small fort on an islet of the river and Port of Matina, also imposing a real for each cacao tree in the valley, there being more than 60 thousand trees bearing fruit (Archivo Nacional, signatura: 1078-CO, folio 270; FERNÁNDEZ BONILLA, León, Historia de Costa Rica, pp. 120-121; FERNÁNDEZ GUARDIA, Ricardo, Crónicas Coloniales, pp. 129-130).
On December 31, 1682, the governor Miguel Gómez de Lara reported that the port of Suerre had been used in the past by many vessels coming from Cartagena and Portobelo, reaching up to the river they call La Reventazón, which today empties into the Ximénez River ([59]) (FERNÁNDEZ BONILLA, León, Historia de Costa Rica, pp. 130-131).
On January 10, 1687, the Real Provisión was issued to comply with the Real Cédula of May 14, 1686 with instructions to clear the coasts of piracy. (Archivo Nacional, signatura 1078-CO, folio 307). ([60])
By 1700, the native population had been decimated, as a result of diseases like smallpox and the forced labor to which it was subjected. Many aborigines fled toward the northern plains and the Cordillera de Talamanca, where the conquerors did not achieve permanent control. In these regions, native cultures survived until the republican era (THIEL, Op. cit., p. 66; GAGINI, Carlos, La Rápida Extinción de los Indios de Costa Rica, Colección Ariel, volumen 10, 1917, pp. 352-354. Biblioteca Nacional, signatura: 860.5 / c C.R; FLOY Troy, The Anglo-Spanish Struggle for Mosquitia. University de New Mexico Press, Albuquerque, 1967, pp. 41-53, 87-100, cited by HALL, Carolyn, Op.cit., p. 71). Also by that date, miscegenation and immigration had increased. In Matina, Spaniards and ladinos totaled 1,981, Indians 124, mestizos 48, blacks 100, mulattos and zambos 100, total 2,353. (THIEL, Op.cit., p. 67). On the subject, in legal opinion C-228-99 of November 19, 1999, it was stated:
"It is known to no one that the process of Spanish conquest and colonization in American lands had disastrous consequences for the civilizations already present in them previously. The arduous works to which the Indians (so named by the Spaniards) were subjected under systems that, like the encomienda or the mita, disguised authentic slavery regimes; as well as the influence of new diseases, among the principal causes, ended up unfortunately causing a significant reduction of the populations, and therefore, the paralysis of their cultural development.
As the colonial period progressed, it became evident how the Spaniards and the criollos (descendants of those born in the Indies) were taking possession of the lands most suitable for agricultural production and the settlement of towns. Many indigenous people, for their part, zealous to keep their customs and not submit to the impositions of the white man, sought refuge in lands increasingly inaccessible to the latter, but which implied, at the same time, more difficult life conditions."
On March 15, 1719, the governor Diego de la Haya Fernández wrote to the King:
"The dealings and commerce of this province are very meager and of little substance for its residents; the reason is that the sack of cacao, which is worth throughout it 25 pesos, to take it out of the valley of Matina to the city of Cartago has a cost of 6 pesos, and to give it some outlet it is necessary to traffic it to the province of Nicaragua, and for this 1 peso in duties is paid and another 5 to transport it, so that, instead of having any advancement, they fall behind, losing more than half of its value…the current currency is cacao ([61]), without the silver real being known at present in all of it, nor having been able to discover from where the derivation and title of Costa Rica came, being so exceedingly poor".(FERNÁNDEZ BONILLA, León, Historia de Costa Rica, pp. 154-155). (See supra note 38).
On April 17, 1724, the Mosquitos again invaded the valley and sacked the estates, taking 500 sacks of cacao, 12 black slaves, and 18 free men (Archivo Nacional, signatura: 303-CO). By 1728, the trade of Matina with Portobelo and Cartagena was entirely lost, and the export of cacao had decreased due to the robberies of the harvests carried out by the Zambos Mosquitos. Also by that time, there were already records that the mouths of the Matina and Suerre rivers sometimes opened and at other times closed. The beach located between the mouths of both rivers was named San Patricio (FERNÁNDEZ BONILLA, León, Historia de Costa Rica, pp. 164-166).
On March 14, 1736, the Procurador Síndico General, Juan José de Cuende, prepared a report to determine that the province had never paid alcabala del viento by privilege, that the cacao estates in Matina had been planted for 80 years, and no longer bore fruit as before due to being old and poorly cultivated for lack of Indians, and that for 12 years the flooding of the river had carried away a third of the plantations (FERNÁNDEZ BONILLA, León, Asentamiento, Hacienda y Gobierno, p. 343).
On October 2, 1736, the Governor of Guatemala requested from the Governor of Costa Rica a report on the cost of building a fort on the northern coast. For that purpose, on Tuesday, September 17, 1737, Governor Francisco Antonio de Carrandi y Menán began a tour from Cartago to Matina. He noted that between the Capital and the mouth of the Matina there are "forty leagues of uninhabited land, impassable roads and abundant, mighty rivers." He arrived at the bar on Sunday the 29th of that month.([62]) (FERNÁNDEZ BONILLA, León, Indios, Reducciones y Cacao, pp. 331, 334 y 355. Archivo Nacional, signaturas, 392-CO y 534-CC).
Between September 29 and 30, 1737, Carrandi and his officers analyzed the mouths of the Suerre, Pacuare, Matina ([63]) and Moín ([64]) rivers, in search of the best place to build the fort to counter the invasions of the Zambos Mosquitos, and for stones and lime to build it, without success in the latter. About the mouth of the Suerre River, the governor noted that it had a depth of 5 varas (3.44 m). As for Moín, he described it as land with swampy forests, and two estuaries or freshwater channels that form its river, navigable by canoe. He also highlighted the beauty of its cove and port. (FERNÁNDEZ BONILLA, León, Colección de Documentos para la Historia de Costa Rica, published by Ricardo Fernández Guardia, volumen IX, Imprenta Viuda de Luis Tasso, Barcelona, 1907, pp. 273, 274, 311-314, Biblioteca Nacional, signatura: CR 972.86/F363c; Archivo Nacional, signaturas, 392-CO y 534-CC).
On Tuesday, October 1, 1737, at the mouth of the Matina, the governor noted: "...over the mouth and bar of the Matina River, on the Southern bank, fortifying myself as best and as quickly as I could with stockade and gabion, I made a visual inspection and reconnaissance of all the terrains on one side and the other of said Mouth and Bar, Estuaries, banks and shores of said River, making a rough design in draft of everything, to give it some refinement in this City, as the exact and minute diligence that I wrote of everything in said place attests to..." ([65]). Then, Carrandi added: "...from where I decamped on the 2nd of said month of October, dismantling and throwing into the River said stockade, withdrawing to the Valley, where on the third of said month the appraisers made the calculation and costs of the materials they deemed suitable for the construction of said Fort." (FERNÁNDEZ BONILLA, León, Colección de Documentos para la Historia de Costa Rica, published by Ricardo Fernández Guardia, p. 283).
Carrandi also mentioned the numerous large turtles that come out onto the beaches and the swampy forests constituted by thick and erect cativo trees with much resin. ([66]) (FERNÁNDEZ BONILLA, León, Indios, Reducciones y Cacao, pp. 273, 343, 359, 361).
On April 30, 1739, another royal cédula was issued that ordered the construction of the fortifications at the mouth of the Matina River (FERNÁNDEZ BONILLA, León, Historia de Costa Rica, Editorial Costa Rica, Biblioteca Patria, volumen 7, San José, Costa Rica, 1975, p. 174; FERNÁNDEZ GUARDIA, Ricardo, Crónicas Coloniales, Editorial Costa Rica, San José, 1991, p. 131).
On February 18, 1741, José de Sierra, a native of Santa María de España, and Infantry Lieutenant, began the construction of the fort, a work that concluded on April 11, 1742, at a cost of 39,000 pesos (PÉREZ ZELEDÓN, Pedro, Op.cit., pp. 99-101 ([67]); Archivo Nacional, Inventarios de armas y herramientas del Fuerte, signatura 3562-CC). The fort, named San Fernando, bordered on the north with the Matina River with a front of 22 toises (42.81 m), and a depth of 28 toises (54.49 m). It was located 43 toises (83.68 m) west of the current channel to Moín, and 270 toises (525 m) west of the beach of the North Sea or the Antilles Sea (Caribbean). ([68])
The Director Engineer of the Royal Armies, Luis Diez Navarro, visited the Fuerte de San Fernando (Fort of San Fernando) on February 6, 1744 (Archivo Nacional, signatura: 273-GA). On August 28 of that year, he reported on its location and conditions, ([69]) as well as on the ordinances that should govern it (Archivo Nacional, signatura: 274-GA), reiterated by the President of the Audiencia of Guatemala, Thomás de Rivera y Santa Cruz, on October 10, 1744 (Archivo Nacional, signatura: 1080-CO).
On August 13, 1747, around 11 o'clock in the morning, the fortress was taken in the southwestern sector by Englishmen and Zambos after crossing the mountain and a swamp of teonsito, a species of tall grass in which they remained for 5 days awaiting the best moment for the attack. They first entered the enclosure through the Baluarte de Santa Bárbara, where they knocked down six stakes in poor condition due to humidity. (Archivo Nacional, signaturas: 482-CO, 483-CO, 226-CC, 292-GA y 494-GA; FERNÁNDEZ BONILLA, León, Indios, Reducciones y el Cacao, pp. 376-428).
Pedro Pérez Zeledón affirmed that the attack on the Fuerte de San Fernando was under the command of Captain Thomás Owens, who with 45 English soldiers and other Zambos Mosquitos disembarked in Portete ([70]) and penetrated through Moín, whose watchtower was unprotected, and reached the fort through the thicket and extensive swamp located on its southern boundary, reducing it to ashes and rubble. ([71]) Furthermore, he noted that with its loss, the estates of the residents of Cartago diminished each year and their abandonment was absolute on the eve of independence (Op. cit., pp. 106-116).
In 1751, Bishop Pedro Agustín Morel de Santa Cruz visited our territory; in his report of September 8, 1752, addressed to King Fernando VI, he noted:
"Finally, there is in the province of Costa Rica a valley named Matina, very well known for the exquisite cacao fruit it produces. It lies thirty leagues from the capital toward the North. It has its straw church and its patron is the Concepción…It is extremely hot and humid, and the rains are very continuous: from these causes emanate diseases and malignant fevers…These mishaps and the repeated invasions of the Zambo Mosquito have served as an impediment for the residents of Cartago to have formed towns in the mentioned valley; they only enter it for a few days to see their cacao estates, which are one hundred and forty-two, situated on the banks of the Barvilla and Carpintero rivers…They were somewhat secured by the erection of the Castillo de San Fernando (Castle of San Fernando), which was at the mouth of the mentioned Carpintero river; they lost this asylum, because it was entirely destroyed by the English in the year forty-seven; since then these foreigners have made themselves masters of the Matina cacao. At harvest time they come to the coast, and in exchange for their merchandise they load up with as much as they want. The owners find themselves forced to deliver it, because if they resist they are run over by means of arms. Often before this case arises, they usually experience another greater calamity, which is that the Zambos rob the fruit and the servants. All that has been referred to, in short, is irremediable, because although the Governor of Cartago names a lieutenant there, he either does not attend, or finds himself without people to avail himself of. From the capital they cannot come promptly to the defense either, because the roads do not allow it; they are so rough that realities seem like exaggeration" (FERNÁNDEZ BONILLA, León, Conquista y Poblamiento en el Siglo XVI, pp. 441-442; Archivo Nacional, signatura 7381-CC).
For 1756, on the description of our Northern coast it was noted:
"From the mouth of this river of Moin to that of the Matina is 7 to 8 leagues to the North course.
From the mouth of the Matina River to the mouth of the Suerre River is 4 leagues to the same North course and in this place there is a watchtower of 4 soldiers maintained by the Governor of Costa Rica to observe the movements of the Zambo.
From the Suerre River to the mouth of the Paresmenes or Ximenez River is 6 leagues to the North course… upriver, there is a watchtower that was called Reventazón.
From the Paresmenes or Ximenez River to the mouth of the Tortuguero or Morillo River is two leagues to the North course. At this river mouth the zambos or Englishmen come to fish for hawksbill turtle. This Tortuguero River has a branch that runs to the South and enters the preceding Paresmenes or Ximenez, Reventazón, and through it they navigate in canoes to take out plantains and provisions and it has another branch that runs toward the North and empties into the Colorado River..." (Dirección Hidrográfica de Madrid, América Septentrional, tomo I, doc. 35, foja 14, 1756. Cited by GÓNZALEZ VÍQUEZ, Cleto, Apuntes sobre Geografía Histórica de Costa Rica, pp. 31-32).
After 1756, the Pacuare River ([72]) became an affluent of the Reventazón, but in 1778 it became an independent river. (GONZALEZ VIQUEZ, Op.cit., pp. 24-25, 32-37).
The foregoing is consistent with the following report by governor José Perie in 1780:
"From Matina to the mouth of the San Juan River…they count twenty imaginary leagues. The explorers I sent at that time traversed it in three days. In this interval are found the Paquare, la Rebentazón, el Colorado, el Tortuguero…and San Juan Rivers, all unfordable, and the passage of these is practiced in Cayucos or Rafts, as the explorers and the two Sailors who could escape the surprise of the Frigate executed it." (FERNÁNDEZ BONILLA, León, Asentamientos, Hacienda y Gobierno, pp. 374-375).
On April 24, 1776, the residents of Cartago sent a letter regarding the establishment of commercial relations between Matina and Cartagena. (Archivo Nacional, signatura 5120-CC). On November 23, 1778, they requested from the Audiencia the opening of the port to export to Cartagena, since at that time there were 163,349 cacao trees ready to bear fruit. On March 2, 1779, the Audiencia agreed to consult the King. On October 2, 1781, the Zambos Mosquitos sacked Matina, burned houses, killed 4 soldiers and took approximately 25 prisoners (FERNÁNDEZ BONILLA, León, Historia de Costa Rica, pp. 198-199). On May 1, 1787, the Real orden was issued on trade between the ports of Matina and Cartagena de Indias (Archivo Nacional, signatura 4198-CC, folio 2 v; FERNÁNDEZ BONILLA, León, Historia de Costa Rica, p. 209).
In a map of 1790 ([73]), it can be seen that the cacao estates were located at that time toward the west of the confluence of the Barbilla and Chirripó rivers, which give origin to the Matina River (vertical coordinate 613.5 and horizontal 227.8, cartographic sheet Matina) ([74]) 13 km in a straight line from its mouth (Cartographic sheets Matina and Moín).
Cleto González Víquez affirmed that there were no cacao estates on the banks of the Pacuare, and that the cacao groves were planted exclusively on the bank of the Reventazón and in the valley of Matina (Apuntes sobre Geografía Histórica de Costa Rica, p. 36).
By 1790, cacao exploitation had completely decayed due to the lack of labor, impassable roads, river flooding, pillage, and competition from Venezuelan cacao with easy access to the main colonial markets (Cartagena and Curaçao) for trade with Europe. The landowners did not legalize their occupations by purchasing them from the Crown, since economic value was not attributed to the lands, but rather to the plantations. And, faced with the decline of trade, they simply abandoned them (MELÉNDEZ, Carlos, Costa Rica: Tierra y Poblamiento en la Colonia, Editorial Costa Rica, 1977, pp.70 y 80; FONSECA, Elizabeth, Costa Rica Colonial, la tierra y el hombre, EDUCA, San José, 1984, pp. 45, 75, 228-233, 282).
Legislation on the use of the coasts saw the promulgation of the Real Decreto of February 9, 1793, compiled by Antonio Xavier Pérez y López in Volume XXII of his work Teatro de la Legislación Universal de España e Indias, pages 449-450 (1797), which reproduces article 119, Title III, Tenth Treatise of the Ordenanzas Generales de Armada and established, among other things, that the shores of the sea, rivers, harbors, ports and generally all the parts where the salt water reached were granted exclusively for the fishing and navigation of registered individuals who held license concessions. (Biblioteca Nacional, signatura: 348.946 / P438 CE). (See supra note 58).
The Real Cédula of October 7, 1796, given the declaration of war against England agreed upon on the 5th of that month, assigned fifty men to the Port of Matina on the North Sea, where insults from the English nation allied with the Mosquito Indians have been experienced, in addition to the fifty who are there, plus another forty for watchtowers from Tortuguero to the pass of La Reventazón, and ten more with a corporal for the watchtower of the volcano ([75]) next to the Colorado River, through where on other occasions the Englishmen united with the Moscos have appeared. (Despacho Superior of December 24, 1796, Archivo Nacional, signatura 1105-CO, folio 82).
Furthermore, the Real Cédula of June 14, 1797 issued by Carlos IV established:
"The immunity of the coasts of all my dominions shall not be marked as until now by the doubtful and uncertain cannon range but by the distance of two miles of 950 toises each" (3967.4 m.) (Archivo Nacional, signatura 1088-CO).
On February 21, 1798, the inhabitants of Matina were surprised by a strong tremor that lasted a quarter of an hour and left the sea very choppy (Report of February 22, 1798 from the Commander of Matina to governor Acosta, cited by: González, Cleto. Temblores, terremotos, inundaciones y erupciones volcánicas de Costa Rica, 1608-1910. Tipografía de Avelino Alsina, 1910, p. 13, Biblioteca Nacional, signatura 551.2/T278t). ([76])
By 1801, in the valley of Matina there were 150 between mulattos and pardos (THIEL, Bernardo Augusto, Op.cit., p. 20).
In a report of September 19, 1803, Governor Tomás de Acosta noted:
"The cultivation of cacao…unfortunately finds itself in notable decline, because the valley of Matina, on the Northern coast of this Province, being the most suitable place for this cultivation, the continuous invasions that the Moscos and Zambos Indians have made there in the last century destroyed many estates and have driven away the cultivators; so that today there is not a quarter of the estates that there were one hundred years before. This inconvenience persists, for every year, if they do not mistreat, they harass those inhabitants; and thus, far from the cacao groves being fomented, the exponent believes that before long there will be no cultivated estate" (FERNÁNDEZ BONILLA, León, Historia de Costa Rica, p. 219). ([77])
In a session of the Cortes de Cádiz on May 15, 1811, the Deputy for the province of Costa Rica, Florencio del Castillo, requested to authorize for trade "the port of Matina or of Moín, which are on the Northern coast of said province." ([78]) On October 31, 1811, the Consejo de Indias issued a report on the authorization of the port of Matina to that of Moín (Archivo Nacional, signatura 4199-CC). And by despacho superior of May 25, 1812, Decree No. CVIII of the Cortes Generales of December 1, 1811, was communicated, which provided:
"The port of Matina, to the North of Costa-Rica, is authorized, and the grace of ten years of freedom from duties on the fruits and products of their country that are exported through the same port is granted to those inhabitants" ([79]) (underlining is ours).
On the transcendence of that regulation for our country, Peralta commented:
"The Córtes dispensed with the formality of requesting reports or of referring the decision of the authorization of Matina to the captain general of Guatemala and on the 1st of December 1811 issued the following decree, which constitutes by itself the most formal and solemn derogation of the Real orden of San Lorenzo of November 20, 1803 ([80]) and which destroys the sole title that Colombia can invoke to sustain its absurd pretensions to the coast of Mosquitos" (Límites de Costa Rica y Colombia, 1573 Á 1881, su jurisdicción y sus límites territoriales según los documentos inéditos del Archivo de Indias de Sevilla y otras autoridades, Madrid, Librería de M. Murillo, Paris, Ernest Lenoux, 1886, p. 311). See supra note 38. ([81])
By real Cédula of May 26, 1818, the tax of one peso per quintal of cacao brought from the port of Matina to Cartago was agreed upon, "with the objective that its yields be religiously used to repair the rough roads, almost impassable, that go from that capital to the ports of Matina, on the Northern coast", a payment that, according to Florencio del Castillo's indication on July 12, 1814, had been voluntary for 60 years (PERALTA, Manuel María de, Límites de Costa Rica y Colombia, 1573 Á 1881, su jurisdicción y sus límites territoriales según los documentos inéditos del Archivo de Indias de Sevilla y otras autoridades, Madrid, p. 315).
In a report of November 13, 1818, governor Bernardo Vallarino described the ruinous state of the cacao estates of Matina as a consequence of the invasions and sacks by the Zambos Mosquitos. On August 16, 1819, the alcalde ordinario (ordinary mayor) Ramón Jiménez, in charge of the political command after the death of governor Juan de Dios de Ayala, reported that the valley of Matina had been invaded by the Moscos and "any fatal event is feared" (FERNÁNDEZ BONILLA, León, Historia de Costa Rica, p. 234).
4) 19th Century from the Independence of Spain
On May 7, 1822, a tsunami and liquefaction occurred at Barra de Matina, with damage in Cartago and San José (Taken from the Internet, Date: June 12, 2006, Time: 11:30 a.m., http://www.ovsicori.una.ac.cr/sismologia/sismicidad_historica. htm). See supra notes 7 and 76.
By 1824, the population of Matina among mulattos, pardos and zambos amounted to 150 inhabitants (THIEL, Bernardo Augusto, Op.cit, p. 27).
In 1825, the Englishman John Gerard Hale ([82]) recounted that in our rivers and lakes the sea cow or manatee abounded, as well as the green turtle near the Tortuguero River. He added that the Colorado, Parismina, Tortuguero and Matina rivers appeared with different names on various maps, and that the bars of the last three had no more than three feet of water (91.4 cm) (Seis Meses de Residencia y Viajes en Centroamérica, in Costa Rica en El Siglo XIX, Antología de Viajeros, Compilation by FERNANDEZ GUARDIA, Ricardo, Editorial Universitaria Centroamericana, Fourth Edition, 1982, pp. 23, 38 and 40).
Law No. 86 of April 4, 1826 granted to those who settled in the new town of Matina, a lot of 5 manzanas, as well as the possibility of adjudicating the old abandoned cacao estates, if within a period of one year their owners did not cultivate them again (articles 1, 8, 9, 10). (Colección de Leyes y Decretos, first semester, pp. 219-222). The one-year period began to run from the notification or information that the Municipalidad had to carry out within a month following the publication of Law No. 182 of May 11, 1829, article 4, which in turn provided resources to repair the road to Matina. (Colección de Leyes y Decretos, first semester, pp. 131-132).
In April 1827, Orlando W. Roberts described our coastline in the Caribbean thus, and the spawning of turtles on the beach:
"Salt Creek" lies twelve miles from Matina, which, together with the small port of El Portete, is known as the port of Cartago; the bay in front of Matina is nothing more than a large open cove, where it is almost impossible for a European vessel to dock: "Salt Creek" can be recognized by the presence of several small islands situated at the edge of the southern end of the bay. This is the principal refuge (or meeting point) of the smugglers when their cargoes cannot be landed at Matina River...Leaving Matina and continuing along the coast, we encounter two rivers, the Vásquez and the Anzuelos; and to the north of those, the Bocas de la Tortuga…in this place hundreds of the finest turtles are killed annually to obtain their butter or fat…and turtle eggs; which are then dried in the sun, and thus thousands of turtles are destroyed annually that can never reach maturity. During the months of April, May, June and July, the green turtle abandons neighboring cays and travels many leagues distant to reach…the sandy beaches…where it deposits its eggs…The turtle has many other enemies that destroy it and its eggs: such as the coati, the fox, etc. The "Cougar" or American lion and a species of black tiger are also enemies of the turtle and lie in wait for it when it goes to deposit its eggs to catch it and drag it to the thickets where, despite the coat of mail with which nature has provided it, it is devoured at the whim of its tormentors. ([83]) I must note here that in the course of my excursions through the jungle in different parts of the coast I have encountered these beasts of prey and have also sighted them at a certain distance, but they have never shown signs of wanting to attack me…Continuing our journey from "Turtle Bogue", we arrive at Río Colorado. Its entrance is quite wide but has a sandbank that obstructs the passage of large ships; were it not for that, inside there would be sufficient depth to accommodate them. It was given that name because of the turbidity of its waters, which upon flowing into the sea, foul it for a considerable distance, and in the rainy season they discharge such a quantity of water, that fresh water can be obtained at a fairly great distance out at sea." (Op.cit., pp. 20-22).
In 1828, Law No. 162 of June 20 reserved "one mile of latitude along the seacoasts exclusively in favor of the navy, fisheries and saltworks" (Colección de Leyes y Decretos, first semester, p. 86).
In a report of November 19, 1828, the Political Chief José María Peralta noted: "The Valley of Matina was left almost empty, because its residents came to Cartago, so that in the houses there were no more than one or two men, with a total of 20 to 25 individuals existing in the entire valley" (Cited by THIEL, Bernardo Augusto, Op.cit, p. 50).
In 1832, the Intendente General and the Customs Administrators reported: "The name of Matina is an indefinite term that encompasses the entire beach of Moín, about 8 leagues, the entire valley watered by the Matina River is 14 to 16 leagues. At the mouth of the Matina there is not even a small hut and the nearest ones are 7 or 8 leagues away." (Archivo Nacional, Gobernación, signatura 7990, folio 13).
On March 22, 1833, the Bachiller Rafael Francisco Osejo prepared a report on the valley of Matina, in which he mentioned its forest species: palo níspero ([84]), mahogany (caoba), cedar (cedro), laurel (laurel) ([85]) and brazilwood (brasil). In addition, he proposed to the Executive, among other things, the reopening and conditioning of the canal or "balla" between the Moín and Matina rivers to allow communication, since it was obstructed over a length of one league (5572.7 m). On May 6, 1833, the Government replied that it was developing various plans to implement legislation already enacted on the matters addressed in the report. (Archivo Nacional, Administración, Secretaría de Gobernación, expediente 22030, folio 108; Periódico el Costarricense, No. 73, April 22, 1848, pp. 344-349; Revista de los Archivo Nacionales de Costa Rica, Tomo XII, Nos. 3 and 4, pp. 191-8; cited by ZELAYA GOODMAN, Chester, El Bachiller Osejo, Editorial Costa Rica, Tomo 1, San José, Costa Rica, 1971, pp. 47-49, 279).
That same year, Osejo made an addition to Mr. R. Ackermann's Catecismo de Geografía, taught at the Casa de Enseñanza Pública de Santo Tomás, on the Geography of Costa Rica, under the name "Lecciones de Geografía", in which he noted: "Q. What is the Baya? A. It is a canal that begins at the point and port called Moín or Salterek ([86]), and that running parallel to the sea crosses the Matina, Pacuare, Reventazón, and Cacao rivers that empties into the tortuguero and which, as some assure, continues running in the same way up to the Laguna de perlas being interrupted in some parts and appearing in others." (Cited by ZELAYA GOODMAN, Chester, El Bachiller Osejo, Editorial Costa Rica, Tomo Segundo, San José, Costa Rica, 1971, pp. 13 and 74).
According to the Decree of September 9, 1836, there were 141 inhabitants in Matina. By 1844, 160 together with those of Moín. (THIEL, Bernardo Augusto, Op.cit., p. 27).
On May 10, 1838, Eng. Henrique Cooper prepared the "Report on the road to Matina and the North Coast", in which he points out that the mouths of the Matina, Pacuare and Reventazón rivers were not navigable for ships because they have little water, but small canoes can enter, and at the mouth of Tortuguero, piraguas can enter with a favorable wind. Given this, he cited Limón ([87]) as the safest port. He also described the cacao haciendas near the confluence of the Barbilla and Chirripó rivers, which form the Matina at the place known as Aspe (see text supported by supra notes 73 and 74). As part of the fauna, he mentioned the hawksbill and green turtles that deposit their eggs in the sand during the night, the manatee or sea cow (manatí o vaca marina) ([88]), snakes, lizards (lagartos) and sharks of great size. Regarding the flora, he noted the trees of cedar (cedro) ([89]) and mahogany (caoba) ([90]) (Tipografía Nacional, San José, Costa Rica, 1896, pp. 9-23).
On May 27, 1838, Braulio Carrillo Colina assumed the government as Head of State. Law No. 78 of June 11, 1838 restored Matina as a major port and empowered the Executive Branch to establish a customs house (Colección de Leyes y Decretos, first semester, pp. 232-234). On October 25, 1839, Carrillo raised an internal loan to repair and improve the road from Cartago to Matina. The works began in 1840, 12 and a half leagues were arranged with 475 varas (62 km, 894 m). In addition, the canal of the Bay of Matina was cleaned (Archivo Nacional, Gobierno, No. 24996; cited by OBREGÓN QUESADA, Clotilde, Carrillo: una época y un hombre, 1835-1842, Editorial Costa Rica, San José, Costa Rica, 1990, pp. 159-164, 181-182).
On July 30, 1841, the Código General del Estado was enacted, which in its numeral 296 provided: "…the ebb and flow of the sea, its shores, ports, coves, roadsteads and generally the portions of the territory of the State that are not susceptible to private property, shall be considered as belonging to the public domain."
In 1854, La Gaceta Oficial of October 21 announced the news that the Reventazón, Pacuare, Matina and Moín rivers had once again become connected by a natural canal:
"A paragraph from a letter written in Cartago on the 18th of the current month says that having arrived these days, from Matina, a passenger of credit, he gives the news that the dike that in remote times the Spaniards made in the estero of Moín to protect themselves from the incursions of the Mosquitos, is now open due to a flood that carried away that obstacle, such that one now goes by boat from Matina to Moín, without needing to walk on foot along the beach that exists from the mouth of the Matina river to Moín, because the said river of Moín joining and the passage that for so many years remained closed being clear, there is no longer any obstacle to this communication by water. This event brings us closer from the port of the North ([91]) to Bejuco, which is at the beginning of Matina and which is about two leagues from Pacuare. There is more to this, and it is that since the estero of Moín and the one that passes in front of the mouths of the Chirripó or Matina River, the Pacuare and the Reventazón, are one and the same, one can now navigate from Moín to enter the Reventazón, without needing to go out to sea, nor to experience risks at the mouth of the Reventazón, because traveling inside a calm estero, one reaches the Reventazón and ascends it to the point called Calcetas, which is only six leagues from Turrialba." (Cited by GONZÁLEZ VÍQUEZ, Cleto, Apuntes sobre Geografía Histórica de Costa Rica, pp. 9-10).
Regarding Matina, Carl Scherzer wrote in 1856:
"From Cartago a mule trail leads to Matina, which, because of its cacao plantations, maintains a continuous and important communication…Matina is located thirty miles from the coast, on the river of the same name that is formed here by the union of two mountain waters, the Barbillo and the Chirripó. This town consists of some forty houses and about three hundred dwellers, Cartago natives for the most part, who are dedicated almost exclusively to the cultivation of cacao. The valley of Matina is flooded every year in the month of December, often to a height of nine feet; that is the cause of its great fertility but also that of its deadly climate. The flooding of the valley by the overflowing of the two mentioned rivers lasts from one to three days…The dwellers, during this catastrophe that repeats itself every year, seek refuge in wooden huts raised on elevated posts. This natural irrigation is of great benefit for the cultivation of cacao, particularly because it destroys the so harmful moles" (La República de Costa Rica en Centro América, co-author Dr. Moritz Wagner, published in Leipzig in 1856, translated by Jorge A. Lines, advised by Dr. Ernesto J. Wender and Prof. José Dávila Solera, Biblioteca Yorusti, Publication No. 1, San José, 1944, pp. 338-339).
In a similar vein, in 1857 Francisco Solano Astaburuaga noted:
"In the valley of Matina, especially, an excellent cacao (theobroma cacao) is grown that supplies domestic consumption and is destined to be a considerable export article, when the population extends toward those regions. The tree that produces it is beautiful and its beans, in the shape of a large almond, are enclosed in a fruit similar to a cucumber. The people use cacao as a means of circulation, each almond representing the value of half a centavo, or rather 20 or 25 of them are equivalent to one real de plata which, in times of the Conquest, according to Herrera, was represented by 2000 almonds in Guatemala and other towns" (Repúblicas de Centroamérica, in Costa Rica en El Siglo XIX, Antología de Viajeros, compiled by FERNANDEZ GUARDIA, Ricardo, Editorial Universitaria Centroamericana, Fourth Edition, 1982, p. 308).
In May 1862, Captain José Antonio Angulo presented to the Government his report on the Atlantic coast in which, among other aspects, he highlighted the forest resources and abundance of turtles:
"The Salt-Creek River can be used for anchoring inside (once the canal at the mouth is widened by the water's course, or by means of cleaning) and for navigating even with small steamships by breaking the dam or balla that the Spaniards made to divide it from Barbilla Creek for twelve or more leagues up to the place they call “Bejuco” in Matina...to facilitate loading and unloading on the entire island of “Moín” or “Salt Creek”, to build piers, since solid and stable woods abound...The white turtle likewise abounds in great measure...but if a timely remedy is not put to its destruction, it will become scarce...because there is a fisherman at the mouth of “Parismina”, near “Tortuga”, who has spontaneously assured me that in the catch of the past year, which takes place from May to August in only fifteen days, he killed more than eight hundred for only fifteen to twenty ounces of shell that one yields with another and is sold at a real per pound, brutally wasting the meat...Another product that foreigners inconsiderately destroy is the hawksbill turtle, which they kill to extract its shell, without even making use of the meat and fat. The indigenous people of the coast of San Blas in the state of Panama ([92]) whom they call savages, have the economic prudence of removing the shell from the turtle and returning it to the sea, severely punishing those who kill them” (Revista Archivo Nacional, San José, Costa Rica, 1966, pp. 224-225).
Also in 1862, Alejandro Von Frantzius commented on the area between the Colorado and Matina rivers:
"The region situated north of the Río Sucio and Tortuguero is still unexplored. It is only known that it is also comprised of low and flat lands, and that important lakes are found there…the lagoon that is south of the Colorado and in connection with it, bears the name of Laguna Zaimán (not Caimán). This name has been given to it by the Miskito Indians who visit the lagoon at certain times of the year to catch turtles…from the mouth of the Río Colorado to Matina, one of these esteros forms a kind of channel navigable for small vessels and communicates with the sea at several points. These communications are subject to great changes, sometimes closing in one place, as a consequence of violent storms or sea currents, while the narrow rear dike opens at another point…The mouths of the rivers in the cove also seem to have undergone great changes over time. The Río Colorado… previously had a more southerly outlet that is found closed today. The Parismina river likewise had its first mouth to the north of that of the Reventazón. But its course has changed later, and it empties today into this same Reventazón, further up from its mouth. Of the old mouth of the Parismina nothing remains but a small cove of calm water, in the shape of a channel." (La Ribera derecha del Río San Juan, 1862, Translation by P. Biolley, Tipografía Nacional, San José, Costa Rica, 1895, pp. 43-44; Biblioteca Nacional, signatura: CR 917.286/F836r).
On June 10, 1864, Eng. Juan Mechan reported to the Minister of War, Francisco Echeverría:
"The Matina is navigable by small steamships up to the colony known as “Matina” and 4 feet of water are generally found on the bar at its mouth”. On August 16 of that year he added: “Río Matina: passage toward Cartago…About 10 miles up from the mouth, where the houses and haciendas of the village are, the "camino viejo" from San José to Moín crosses the river…I am informed that the river has the same depth for a distance of one league upstream, where the "Chirripó" joins the "Barbilla"…The banks are high enough at this point to be out of reach of the floods; they are called "aspé...The “Estero de Moín” (called “Salt Creek” on the English maritime charts) has from 6 to 12 feet of water inside (Archivo Nacional, series: Fomento, signatura 1856). See supra notes 73 and 74.
Law 7 of August 31, 1868 (art.1) prohibited the denouncement of tierras baldías within a zone of two thousand varas of latitude, along the coasts of both seas.
In 1869, FRANTZIUS again noted regarding the Caribbean basins:
"The northeastern part of Costa Rica is formed by the basins of the Reventazón, Pacuare, Matina, Sixaola and Changuenola rivers. Only some points of this immense territory are populated. For the most part it is covered by impenetrable jungles, whose solitudes remain unknown to men and where barely here and there persist the traces of the numerous Indians who once populated this region. But those nearly erased trails do not lead today to any hospitable cabin and the traveler who ventures along them is obliged to prepare each night his shelter of leaves, beneath which he must rest on the damp jungle floor" (La parte sureste de la República de Costa Rica, published in Mitteilungen de Petermann, 1869: "Der südöstliche Theil der Republik Costa Rica, translated from German by Henri Pittier, Instituto Físico Geográfico y del Museo Nacional de Costa Rica, tomo III 1890, Tipografía Nacional, San José, Costa Rica, 1892, p. 111. Biblioteca Nacional, signatura H 506 / p532 / C.R).
Thus, by 1871 there were no permanent settlements on the northern Atlantic coast, with the exception of isolated areas of colonization such as the valleys of Turrialba and Matina. (HALL, Carolyn, Los Archivos de Keith: Algunos aspectos de la Geografía Histórica de Costa Rica. 1871-1873, Revista de Costa Rica, No. 11, Ministerio de Cultura, Juventud y Deportes, San José, Costa Rica, 1976, p. 114).
In 1879, Dr. Helmut Polakowsky cited the swamps and dense virgin jungles south of the branch of the Colorado River, where extensive forests predominate, formed by very tall trees that rise amid almost impenetrable undergrowth, and which have not suffered modifications by man, as well as the excessive humidity brought permanently by the northeast trade winds. He added: "Rich harvests of new things await there the naturalist who dares to explore these solitudes." (Op.cit., pp. 192, 195 and 200, 201).
Law No. 5 of February 7, 1884, article 2, established that the "property that the Nation has over tierras baldías is transferable, for consideration or gratuitously, to Costa Ricans or foreigners, except the lands comprised in a zone of one mile of latitude along the coasts of both seas, and banks of navigable rivers."
By Law No. 2 of April 21, 1884, the contract signed on July 13, 1883 between the Secretary of State Bernardo Soto and Minor Cooper Keith y Meiggs was approved, for the purpose of carrying out the construction of the railway between the vicinity of the Reventazón River on the Atlantic railroad line and the city of Cartago. The interpretation of three of its clauses was elucidated by the agreement of October 18, 1904 and its modifications of the 29th of the same month, signed by the Secretary of State José Astúa Aguilar, and Alexander Fraser Pirie Both, representative of the Company, approved by Law No. 2 of December 28, 1904, which granted to the Compañía del Ferrocarril de Costa Rica tierras baldías on each side of the branch lines it built to develop banana plantations.([93]) For this reason it was known as the Reserva Astúa-Pirie, and its eastern boundary was described from the mouth of the Reventazón River (Parismina) to 5 miles northwest of the mouth of the Tortuguero River (clauses V, VI, VII, VIII).([94]) However, clause XI clarified that the maritime mile, for police or fiscal purposes of the Government, among similar ones, was not included in the concession. ([95]) Those clauses were rescinded in the agreement of March 16, 1908, approved by Law No. 2 of May 9, 1908. See supra note 22.
Law No. 11 of May 26, 1884, article 20, stated: "The maritime-terrestrial zone or space of the coasts of the Republic washed by the sea in its ebb and flow and the immediate lands up to the distance of one mile are of public domain."
On August 29, 1885, Eng. Luis Matamoros presented the following report:
"Between the Boca del Pantano and the SE limit of the laguna of Matina, there is approximately a distance of 1 1/2 miles, which must be traversed with a railway branch line. Between the NW laguna of Matina and the SE one of Pacuare, the distance between both being 18 miles, although the Laguna Madre de Dios exists in between, about six miles must be channelized. From Pacuare one only needs to clean a caño that measures about six miles, to reach Parismina. From Parismina the caño that branches off from the Hanlover is quite closed for a distance of more than three miles, but once out of it, one finds a large caño up to Cuatro esquinas near Tortuguero. From this point leaving through the caño "Suerte" one passes the caño Palmas which must be dredged in its entire length and which measures no less than six miles".(Ministerio de Obras Públicas, Proyecto Preliminar de Canalización, Lagunas del Atlántico, 1961, pp. 5-6. Biblioteca Nacional, signatura Cr 386.4/C8375p).
Law No. 64 of September 30, 1885 approved contract No. 9168 entered into between the Secretary of State, Carlos Durán, and Ricardo Schutt y Holz, an American citizen, to channel and put into a state of navigation by means of two steamships in good condition the "Boca del Matina" with that of the "Río Colorado" ([96]), linking that canal with the Atlantic railroad line between the "Boca de la Laguna del Matina" and the point called "Boca del Pantano" (art. 1). The company would be named "Canal Atlántico de Costa-Rica" (art. 2). The canal had to have a minimum width of 11 m and 1 m depth (art. 5). The contract would expire if within one year from its approval, the contractor had not completed the preparatory studies and raised the capital to build the work (art. 8). Otherwise, he would have two more years to complete the works ready for public service. In exchange, he would enjoy for 50 years, among other things, the exclusive right to fish for turtle and hawksbill on the seacoasts, and between these and the entire length of the canal, and to take the fruit of the existing coconut palms and those he might plant between the "Boca del Pantano" and the "Colorado" River (art. 10). Upon expiration of the contract, the canal and its annexes would pass to the absolute ownership of the State, the entrepreneur being obliged to return the coconut palms with the same number of trees as there are at the time of receiving them, in good condition and with the existing improvements (art. 15) (Colección de Leyes y Decretos, second semester, pp. 537-545). By Law No. 19 of October 15, 1886, the Comisión Permanente extended until April 1, 1887 the term indicated in art. 8 (Ibidem, pp. 560-561). By Acuerdo No. 39 of April 1, 1887, the agreement was declared expired because the necessary capital to carry out the enterprise had not been raised (Colección de Leyes y Decretos, semester 1, pp. 219-220).
Law No. 29 of July 10, 1891 approved the contract signed on March 23, 1891 between the Secretary of Fomento, Joaquín Lizano Gutiérrez, and the Italian Lázaro Atillio Iratí, for the 50-year lease of the lands of the mile, on one side and the other of the Matina River, downstream. (Colección de Leyes y Decretos, semester 2, pp. 41-45). By Law No. 63 of September 11, 1935, this contract was ceded to the Compañía Bananera de Costa Rica. (Índice General de la Legislación Vigente en Costa Rica, by Octavio Beeche, Tomo Segundo, Imprenta Nacional, San José, Costa Rica, 1936, p.992). Law No. 19 of November 12, 1942, which reduced the maritime mile on the Atlantic littoral to a zone of 200 m wide along the coast (article 1), provided that the lands leased based on Law No. 29 of July 10, 1891 could not be denounced or titled (article 24) (Colección de Leyes y Decretos, semester 2, p. 395-400). See supra note 95.
5) 20th Century, channelization of the lagoons, caños and rivers of the North Caribbean
On April 21, 1908, Eng. Luis Fournier rendered a report to the Dirección de Obras Públicas on the Project for the channelization of Caño de las Palmas and a study to connect the Northern Lagoon of Tortuguero with Simón Lagoon and with the Colorado River. He pointed out that the caño de las Palmas was extremely swampy and twisted, and required dredging of 18 km, for which reason it was a costly and unadaptable route. In its place, he suggested the utilization of the Northern Lagoon of Tortuguero, with a navigable length of 13 km 822 m. In that sector only 4 km 200 m needed to be channelized. (Memoria de Fomento of 1907-1908, cited by Ministerio de Obras Públicas, Proyecto Preliminar de Canalización, Lagunas del Atlántico, 1961, pp. 10-13; see also in the Archivo Nacional the map of February 26, 1908 prepared by Eng. Fournier, signatura: 7015).
By Law No. 45 of August 4, 1916, the Executive Branch was authorized to allocate 50 thousand colones for the opening of the caños that connect the Simón Lagoon, of the Colorado, with that of Tortuguero, with the capacity necessary for the navigation of vessels that could navigate on the Parismina River. (Colección de Leyes y Decretos, semester 2, pp. 118-119).
Law No. 82 of April 5, 1923 authorized the Executive Branch to grant leases on the lands of the Atlantic maritime mile, between the mouths of the Parismina and Pacuare rivers (Colección de Leyes y Decretos, semester 1, pp. 318-319). But it was repealed by the Ley General sobre Terrenos Baldíos No. 13 of January 10, 1939, article 73.
Law No. 20 of June 17, 1924 allocated resources so that the Executive Branch could appoint a Commission that, utilizing the reports prepared by Eng. Fournier, would provide a report on the difficulties that navigation through the lagoons presents, the way to make the route more expeditious and its cost. (Colección de Leyes y Decretos, semester 1, p. 312). As background it cited Law No. 21 of June 22, 1888, which declared the lands from the mouth of Tortuguero to the cabo Santa Elena in Murciélago not subject to denouncement (Archivo Nacional, signatura: Congreso, No. 9498). The budget was increased by Law No. 69 of February 6, 1925, and comprised a study to connect the northern zone and the plains of Tortuguero with a port at any point on the coast, from Río Colorado to Moín. The study was under the charge of Eng. W. Sprung (Colección de Leyes y Decretos, semester 1, p. 355; Archivo Nacional, signatura: Congreso, No. 14.120).
In his report on the Channelization Project between Moín and the Colorado River (1925-1926), Eng. Sprung explained the attributes of Moín as a natural port, as well as the geomorphological reasons that permitted the formation of the coastal strip:
"The Moín lagoon has the advantage of emptying into a protected bay, that of Moín, for there are no bars with their strong breakers there, as generally happens at the mouths of rivers, and this lagoon will give easy and safe exit to the sea, whatever the season of the year and the weather conditions. This circumstance, so rare in itself, is explained because the Moín lagoon has little current and because rivers that originate from heights of little importance empty into it, it carries very few sediments...a peninsula that extends toward the North forms a natural protection against the sea currents and their movements, also nullifying the detrimental effect of the predominantly Northeast winds. This circumstance and that of reaching deep waters very soon, indicate that nature has conditioned this place for a natural port, contrary to the roadstead of Limón which is exposed to the rigor of the predominant winds. However, it is not intended at this moment to demonstrate the goodness of the Port of Moín, but rather to indicate that the projected waterway will have easy access to the railway and to the sea... The North Coast of Costa Rica between Limón and San Juan del Norte, is watered by a series of rivers, which by dragging detritus or sediments, have contributed to the formation of the coastal strip...According to the opinion of geologists it is assumed that the coastal region is subject to a gradual elevation, whereby land is gained from the sea. This opinion is motivated by the fact of having found white coral from the sea at the bottom of some rivers...Near the mouths of rivers in their natural state there are always sand or mud banks. The sand or mud sediments that the river carries always depend on a certain current speed. When the river joins the sea, the water speed and dragging force decrease in such a way that the floating substances do not follow the water's course and are deposited at the mouth. That local accumulation forms the bars.” (Ministerio de Obras Públicas, Proyecto Preliminar de Canalización, Lagunas del Atlántico, 1961, pp. 27, 29-31).
Eng. Sprung concluded that the topographical conditions were exceptionally favorable for the canal of the lagoons, since of 110 km in its total length, there were 85 km in good conditions of navigability, the interruptions could be easily overcome. The 110 km from Colorado to Moín only constituted 10% more length than the distance along the coast with its 100 km (Op.cit., pp.33-36).
Law No. 9 of October 19, 1928 decreed the navigation of the lagoons of Tortuguero, stating that the transport, services, administration and exploitation would be the exclusive competence of the State (Colección de Leyes y Decretos, semester 2, p.249).
In December 1937, Pittier highlighted as distinctive features of the zone, its flora and fauna. He mentioned the manatee and the hawksbill turtle, and among the forest species he cited: mahogany (caoba), cedar (cedro), ceibo ([97]), gavilán ([98]) and espavel ([99]). (Capítulos escogidos de la Geografía Física y Prehistórica de Costa Rica, pp. 24, 25, 33, 37, 43).
In 1961, the Ministerio de Obras Públicas presented the “Proyecto Preliminar de Canalización: Lagunas del Atlántico”, with the descriptions of the sectors to be channelized, prepared in August 1960 by Consultécnica Ltda. (Biblioteca Nacional, signatura Cr 386.4/C8375p; Archivo Nacional, series: aa, signaturas 17.896, 17.897 and 17.898). The enabled distance would make it possible to connect Moín with Barra de Colorado over a navigable length of 112 km.
Law No. 3091 of February 18, 1963, created the Junta de Administración Portuaria y de Desarrollo Económico de la Vertiente Atlántica (JAPDEVA), and tasked it with "building and administering the canalization of the North Atlantic of Costa Rica" (art. 1) and administering "all State lands located in the area enabled by the canalization, comprised within an area of ten kilometers from the sea inland parallel to the coast, and a strip three kilometers wide parallel to both sides of the rivers and canals," except for "the areas adjudicated by prior laws to the Instituto Costarricense de Turismo" (art. 23)([100]). The Junta was responsible for collaborating with the Ministerio de Obras Públicas for the canalization of the Tortuguero according to the road plan contained in Law No. 2719 of February 10, 1961 (Part Five, point 88). Once the work was completed, its facilities and canals would pass to the Junta for its administration (Transitory IV). (Colección de Leyes y Decretos, semester 1, pp. 157-164). The legislative record does not show that the 1961 Proyecto Preliminar de Canalización: Lagunas del Atlántico was known. The foregoing makes it likely that the mention in article 23 ibidem of "a strip three kilometers wide parallel to both sides of the rivers and canals" later became unnecessary when the canalization project was completed.
In October 1964, the dredging of the canal between the mouth of the Pacuare River and Urpiano Lagoon began, with a 19 km route, which was opened on April 13, 1967 (La Nación, April 14, 1967, p. 32).
Decreto N° 20 of December 21, 1964, indicated that the transfer in favor of JAPDEVA pursuant to article 23 of Law No. 3091 of February 18, 1963, referred to lands comprised from km 13 to km 104 according to the "Proyecto Preliminar de Canalización Lagunas del Atlántico" prepared by Consultécnica Ltda. in 1961 (Colección de Leyes y Decretos, semester 2, p. 536). With the indication of the cited km 13, the lands transferred to the ICT were excluded. (See supra note 100). The interpretation was clarified with Decreto Nº 12 of April 29, 1966, which amended article 1 of Decreto Nº 20 of 1964 to indicate that it referred to "kilometer 13 North of the mouth of the Moín River" (Colección de Leyes y Decretos, semester 1, p. 631).
In relation to the "strip three kilometers wide parallel to both sides of the rivers and canals administered by the Junta," Decreto N° 12 of April 29, 1966, article 1, subsection b), mentions the rivers Pascual, Matina, Santa Marta, Madre de Dios, Pacuare, Chiquero, Parismina and their tributaries (Aguas Arcas, Reventazón and Jiménez), Caño California, Sierpe, Caño Sérvulo, Tortuguero and its tributaries (Agua Fría, Sérvulo, Mora and Chiquero), La Suerte and its tributary Desenredo, Penitencia, Palacio, Colorado and its tributaries (Caño Bravo, Caño Madre, Zapote, Sardino, Chirripó, Chirripocito, Caño Parasal and Caño Negro). It further adds that "from kilometer 13 and up to kilometer 55 the limit of the 3-kilometer strip shall be 20 kilometers measured in a line perpendicular to the coast inland, and from kilometer 55 to the border, that limit shall be 30 kilometers measured in the same manner" (Colección de Leyes y Decretos, semester 1, pp. 631-632).
By Decreto N° 23 of September 19, 1967, articles 2, 3, 4, 5, 6, as well as 2 transitory articles, were added to Decreto N° 20 of December 21, 1964, in order to transfer to the Instituto de Tierras y Colonización the mountain land located in Pococí and described in a map dated May 30, 1967, named: "Requerimiento de Tierras para la Colonización de la Reserva Astúa Pirie" (Colección de Leyes y Decretos, semester 2, pp. 400-404). See supra note 94.
Decreto N° 19 of July 8, 1969, amended Decreto N° 23 of September 19, 1967, to modify the description of the land comprising the Astúa Pirie Reserve, excluding the Cariari colony incorporated by error, since it was already originally registered in the name of the Instituto de Tierras y Colonización (Colección de Leyes y Decretos, semester 2, pp. 19-21).
By Law No. 512 of June 4, 1973, the Loan Contract signed on February 9, 1973, between the Government and the Banco Centroamericano de Integración Económica was ratified, by which the loan of one million five hundred thousand dollars was expanded up to 390 thousand dollars, to conclude the canalization project of the Lagunas del Atlántico (Colección de Leyes y Decretos, semester 1, pp. 993-994).
Law No. 3091 of February 18, 1963, was amended by Law No. 5337 of August 27, 1973, still tasking JAPDEVA with "administering the canalization of the Atlantic and the lands and properties that this same law grants it" (article 1), specifically "all State lands located in the area enabled by navigable canals, comprised within an area of ten kilometers from the sea inland, parallel to the coast, and a strip three kilometers wide parallel to both sides of the rivers and canals administered by the Junta" (article 41, subsection b) (Colección de Leyes y Decretos, semester 2, pp. 511-520).
Thus, by a later norm of legal rank, article 1, subsection b), of Decreto N° 12 of April 29, 1966, which had provided extensions of 20 and 30 km measured in a line perpendicular to the coast inland exceeding the legal limit of 10 km, was rendered ineffective. According to legal opinion C-191-96 of November 27, 1996, first conclusion, "the strip three kilometers wide, parallel to both sides of the rivers and canals" governs for those "located in an area of ten kilometers from the sea inland, parallel to the coast."
After almost 10 years of work, Decreto N° 3729 of May 3, 1974 (La Gaceta N° 85 of May 7, 1974), declared inaugurated the 112 km fluvial navigation system of natural and artificial canals between Moín and Barra de Colorado, with the terminals of Moín, Pacuare, Parismina, Tortuguero and Barra del Colorado. The canalization by sectors was as follows: 1) Moín - Dos Bocas, 2) Dos Bocas – Río Matina, 3) Río Matina – Laguna de Urpiano, 4) Laguna de Urpiano – Río Santa Marta, 5) Río Santa Marta – Río Pacuare, 6) Río Pacuare – Río Chiquero, 7) Río Chiquero – Parismina, 8) Parismina – Norte Caño Penitencia, 9) Norte Caño Penitencia – Samay Laguna, 10) Samay Laguna – Barra del Colorado.
II.- THE LANDSCAPE AS A PROTECTED LEGAL RIGHT
The extraordinary scenic value of the canals and lagoons will be taken into account, among other reasons, as we will see later, for creating several protected wild areas.
It is appropriate then to mention some normative precepts, jurisprudential precedents, and specialized doctrine on this matter, so that it is useful for legal agents with involvement in the region. ([101])
In that order, we have Law Nº 1917 of July 30, 1955 (Colección de Leyes y Decretos, semester 2, volume 2, p. 98), which assigned to the Instituto Costarricense de Turismo the function of "protecting and making known constructions or sites of historical interest, as well as places of natural beauty or scientific importance, conserving them intact and preserving the native flora and fauna in their own environment" (article 5, subsection e).
The Convention for the Protection of the Flora, Fauna and Natural Scenic Beauties of the Countries of America, ratified by Law Nº 3763 of October 19, 1966 (Colección de Leyes y Decretos, semester 2, volume 2, p. 553) in its Preamble states that the American Governments desirous of protecting and conserving landscapes of incomparable beauty, extraordinary geological formations, regions and natural objects of aesthetic interest or historical or scientific value, and places where primitive conditions exist within the cases to which the Convention refers, have agreed on the following articles:…ARTICLE 5, subsection 2):
"The Contracting Governments agree to adopt or recommend to their respective legislative bodies the adoption of laws that ensure the protection and conservation of landscapes, extraordinary geological formations, and regions and natural objects of aesthetic interest or historical or scientific value."
The Law of Urban Planning (Ley de Planificación Urbana), Nº 4240 of November 15, 1968, (Colección de Leyes y Decretos, semester 2, volume 2, p. 740), establishes that the National Urban Development Plan shall have as a necessary element physical and cultural recreation, which provides for the conservation and rational enjoyment of natural resources, forest reserves, wildlife, and scenic places and sites or buildings of historical or archaeological interest (article 3, subsection g). Furthermore, in its numeral 32, subsection c), it prohibits fixing or painting notices, advertisements, programs, etc., of any class and material, on posts, lighting candelabras, kiosks, fountains, trees, sidewalks, curbs, in general ornamental elements of squares and promenades, parks, streets; as well as on hills, rocks, trees, where it may affect the panoramic perspective or the harmony of a landscape (article 32, subsection h).
The Reglamento para el Control Nacional de Fraccionamientos y Urbanizaciones, Nº 3391 of December 13, 1982, (Chapter I, I.3) indicates that the development of land through subdivision or urbanization is permitted if the geometric design of the development is as harmonious as possible with the natural conditions of the area (including vegetation and the landscape), taking into account not only those of the land to be developed, but also its surroundings. (Alcance 18 to La Gaceta Nº 57 of March 23, 1983, Colección de Leyes y Decretos, semester 1, volume 2, p. 201).
The Organic Environmental Law (Ley Orgánica del Ambiente), Nº 7554 of October 4, 1995 (La Gaceta Nº 215 of November 13, 1995) does likewise:
"Article 71.- Visual pollution.- Actions, works, or installations that exceed, to the temporary or permanent detriment of the landscape, the maximum limits admissible by established technical norms or those issued in the future shall be considered visual pollution.
The Poder Ejecutivo shall dictate the appropriate measures and promote their execution through organisms, public entities, and municipalities, to prevent this type of pollution."
Furthermore, the General Regulation on Environmental Impact Assessment Procedures, Decreto Nº 31849 of May 24, 2004 (La Gaceta Nº 125 of June 28, 2004), contains the landscape as an integral element of the environment. (art. 3, subsection 5). In the list of activities, works, or projects subject to the environmental impact assessment (EIA) process and for which no specific laws request it (ANEXO Nº 2), it defines the environmental aspects to consider with the possible effects on socio-cultural resources and the landscape (area of social influence, potential for affecting cultural resources, possible effects on natural settings (point 4, step 2).
Likewise, our Constitutional Court has been issuing guiding criteria that allow delimiting the field of landscape protection as an integral resource of the environment, let us see some examples:
Its resolution Nº 3705-93 of 3:00 p.m. on July 30, 1993, holds:
"Likewise, from the psychic and intellectual point of view, one's state of mind also depends on nature, so its preservation and conservation is also an obligation when the landscape becomes a useful space for rest and free time. This latter aspect is protected in article 89 of the Constitution…Protecting nature from the aesthetic point of view is not commercializing it nor transforming it into merchandise; it is educating the citizen to learn to appreciate the aesthetic landscape for its intrinsic value."
In Voto Nº 6240-93 of 2:00 p.m. on November 26, 1993, it added:
"The term 'natural beauties' (bellezas naturales) was the one used at the time of enacting the Constitution (November 7, 1949), which today has developed as a specialty of law; environmental law recognizes the need to preserve the environment not only as a cultural purpose, but as a vital necessity for every human being."
Sentence Nº 2001-03967 of 4:29 p.m. on May 15, 2001, with a more advanced position, resolved:
"…the Parque Metropolitano La Sabana is a public domain asset (bien demanial) that is -by law- at the service of very specific objectives such as recreation, enjoyment of scenic landscapes, and conservation of the environment for the benefit of all…the authorization for the operation of the circus in question has effectively injured the fundamental rights of the petitioners, for the reason that it was an activity with a certain permanence -relative permanence-, which implied an alteration -though also temporary- of the natural conditions of the Park for the duration and in the place where the circus was erected, for which it became necessary to close the free passage of people, who could only make use of it upon prior payment...an activity like the one described, of a private nature, with profit-making purpose and with certain permanence, first, is not nor was it indispensable for the recreation and leisure of people; second, not all people have access to it for reasons of economic nature and even location -example people coming from distant places-; nor did it necessarily have to take place in the Parque Metropolitano La Sabana because there exist other privately-owned sites that could have been used, as has in fact been the case on previous occasions with other circuses."
These decisions of the Sala support the criterion on the need to preserve the landscape that provides leisure and recreation to the inhabitants, as well as that of preventing, by administrative act, the modification of the legally designated purpose of a public asset. ([102])
The challenge of preserving the beauty of a landscape is greater when we face positions that do not conceive of integral or sustainable development, which, besides socioeconomic variables, includes the environmental one. ([103]) Nevertheless, the best approach will always be to anticipate the harmful effects on what the community considers a valuable and attractive landscape, without losing sight of the fact that its deterioration can easily occur with detrimental modifications to its components.
As integrating elements of the landscape, usually cited are the aesthetic perception, relatively stable, visualized by the community regarding certain spaces that due to their beauty are useful or provide satisfaction to those who contemplate or perceive them. ([104])
Both public and private assets can converge in the setting, and when it is altered or disfigured, corrective measures must be adopted to restore it.
The Sala has also provided an example of this:
"The appeal is declared with merit for visual pollution of the scenic beauty of the Orosi Valley. Consequently, it is ordered: a) the Secretaría Técnica Nacional Ambiental, in the person of its Secretary General Eduardo Madrigal Castro or whoever occupies that position, is ordered to immediately take the necessary and sufficient measures to eliminate the visual pollution produced by the white roofs of the company Pelarica, S.A.; b) the Municipality of Paraíso is ordered to supervise the execution of the previously ordered provision, and to issue a Plan Regulador that guarantees respect for the scenic beauty of the Orosi valley, this latter must be completed within a period of eighteen months counted from the notification of this resolution." Sentence Nº 2003-06324 of 8:30 a.m. on July 4, 2003, added by Nº 2004-04949 of 3:16 p.m. on May 6, 2004.
Determining when a landscape is beautiful and why it should be respected and with what criteria, is a decision that corresponds to the public powers. To do this, they must rely on a reasonable interpretation of the aesthetically and culturally relevant values for the community in question, its application being subject to review by judges. ([105])
In this case, as we have seen, since Columbus's visit in 1502, the lagoons and abundant coastal flora and fauna were mentioned. In 1572, Benzoni wrote again about the fauna he observed in Suerre during Diego de Gutiérrez's expedition to our territory in 1543 and 1544. In 1632, Captain Antonio Rodríguez Moreno referenced the mountain lands and swamps towards the port of Suerre. The canals were cited in 1675 by Fernando Francisco de Escobedo. In 1737, Governor Carrandi y Menán referred to the numerous large turtles that nest on the beaches, the abundant, voluminous rivers, the forest lands with thick trees, the swamps and freshwater channels of the region, as well as the beauty of the Moín cove.
In 1744, Engineer Luis Diez Navarro properly described the lands surrounding the Fuerte de San Fernando: "…between the beach and the Fort runs towards the South parallel with the beach, an arm of a river, which reaches near the port of Moín, which is at a distance of seven leagues; it is so wide and deep, that it can be navigated by a high-sided ship, but one cannot enter through the bar, due to its being very closed with other craft than pirogues or launches, which it seems is necessary for Mosquito Indians to pilot due to their being skilled in it and because said Indians, even if they throw themselves into the water to lift the pirogues on some sandbanks that exist, are not eaten by the alligators, of which said river abounds…said Indians smear themselves with a tincture from which said fish flee...Cap. 16. The remaining terrain, on the South and West side, is very swampy and with much thickness of trees, by which the Fort is islanded on all sides."
In 1756, a report from the Hydrographic Directorate of Madrid indicated: "This Tortuguero river has an arm that travels South and enters the preceding Paresmenes or Ximenez, Reventazón, and through it they navigate in canoes…and it has another arm that travels North and flows into the Colorado river..."
In 1827, Orlando Roberts appreciated the spawning of the green turtle on the beaches from Matina to Tortuguero during the months of April to July and the felines that fed on their nutrients. In 1833, Bachiller Osejo noted in the zone species of palo níspero, mahogany, cedar, laurel, and Brazilwood, as well as the obstruction of the canal between Moín and Matina over the length of a league. In 1838, Henrique Cooper cited the hawksbill and green turtles, the manatee, snakes, alligators, sharks, cedar and mahogany trees, and reported on the impossibility of navigating the mouths of the Matina, Pacuare, and Reventazón rivers with ships. In 1854, it was announced that the Reventazón, Pacuare, Matina, and Moín rivers had managed to be communicated again by a natural canal. In 1862, Captain José Antonio Angulo indicated that at the mouths of the Parismina and Tortuguero, the white turtle and the hawksbill were abundant, and a remedy should be put to their indiscriminate hunting. Also that year, Frantzius noted: "from the mouth of the Colorado River to Matina, one of these estuaries that forms a kind of navigable canal for small embarcations and communicates with the sea at various points. These communications are subject to great changes, sometimes closing in one place, as a consequence of strong tempests or maritime currents, while the narrow posterior dyke breaks at another point…The mouths of the rivers in the cove also seem to have experienced great changes over time." In 1879, Polakowsky pointed out the virgin forests and the rich "harvests of new things await the naturalist who dares to explore these solitudes." And, in 1942, Pittier wrote: "tropical rainforest with perennial rains, coastal swamps, river banks and littoral cord, from the beginning attract the attention of the naturalist."
In sum, these are accounts that testify to the valuable natural resources that have accompanied us since before our constitution as an independent State, and with which our native ancestors also enjoyed and coexisted.
III.- PRELIMINARY CONSIDERATIONS
The reviewed historical-geographical research allows anticipating the reasons why, in our Northern Caribbean, the development and conservation of wild flora and fauna, and its scenic beauty, were favored over the years, in conditions similar to those described by the chroniclers, according to accounts from the first colonial expeditions to our territory.
The prevailing geomorphological conditions in the zone demonstrated the impossibility of constructing deep-draft ports at the mouths of the numerous rivers that flow into the Caribbean and which have changed their channels and mouths. It was not until the end of the 19th century, with the construction of the railroad to export mainly coffee, and later also bananas, among others, through the Atlantic, that an area suitable for large-scale port development was determined, and which in the 20th century, for obvious reasons, will be exempted from the regime on the maritime-terrestrial zone (zona marítimo terrestre), without prejudice to the public domain nature (impronta demanial) over the beach area. ([106]) Not in vain, since Columbus's visit in 1502, and that of Andrés Arias Maldonado in 1659, Cariay (Limón) was recognized as a good port, cool, healthy land, abundant in fruits, where the Tariacas lived.
Although the native populations of this region of the country became extinct or were displaced to other zones in the first centuries of colonial contact, the numerous archaeological finds along the railroad line have allowed outlining their practices in accordance with the aptitude of the soils and the surrounding environment.
The profuse regulations for the protection of the coasts during the colonial era and of the maritime mile in the post-independence period, reflect the strong interest of the State in reserving the valuable redoubts of the coastal zone for general utility and strategic purposes.
These antecedents serve as a prelude for the future regulations creating protected wild areas and the current regulation on the maritime-terrestrial zone.
IV.- NATURAL PATRIMONY OF THE STATE
1) Creation of Protected Wild Areas in the Northern Caribbean
Finding various species of flora and fauna on the path to extinction in the American Tropics, given the extraordinary scenic value of the canals and lagoons, and having considerable extensions of flood-prone lands with severe restrictions for agricultural use, Decreto N° 1235 of September 7, 1970, created the Tortuguero National Park (La Gaceta N° 213 of September 24, 1970). Law N° 5680 of November 3, 1975, reiterated its constitution (art. 1), and prohibited fishing or hunting sea turtles of any species (see supra notes 44 and 83), or collecting or gathering their eggs or remains from the mouth of the Matina River to the mouth of the Colorado and up to the limit of the country's territorial waters in the Caribbean Sea (art. 8, subsection c). It was also prohibited, within the Park area, to collect or extract objects of historical or archaeological value (art. 8, subsection d). Numeral 10 provided that JAPDEVA shall maintain the administration of the waterway within the Park boundaries, with buildings for coasting service, endeavoring to cause the least damage to the natural scenic aspect and not to cause pollution (Colección de Leyes y Decretos, semester 2, pp. 1042-1045).
The Tortuguero National Park is the most important area in the entire western half of the Caribbean for the spawning of the green turtle (Chelonia mydas), although the leatherback (Demochelys coriacea) and the hawksbill (Eretmochelys imbriata) also nest. It receives precipitations between 5,000 and 6,000 mm per year, and is one of the protected wild areas with the greatest biological diversity, with 11 identified habitats, among the main ones: littoral vegetation -grasses, sedges and coconut palms (Cocos nucifera)-; berm; very humid tall forests – cedro macho (Carapa guianensis), fruta dorada (Virola spp.), María (Calophyllum braliense)-; forests on hills – gavilán (Pentacleta macroloba), pilón (Hieronyma alchornoides) and javillo negro (Alchornea latifolia)-; swamp forests -gavilán, cativo (Prioria copaifera) and the palms chontadura (Astrocaryum standleyanum) and maquenque (Socratea durissima)-; yolillales – formed almost exclusively by the yolillo palm (Raphia taedigera)-; herbaceous swamps –of herbaceous plants up to 2 m in height, such as the suita palm (Asterogyne martiana) and the hoja de lapa (Cyclanthus sp.) – and herbaceous communities on lagoons – with floating vegetation formed by choreja or water hyacinth (Eichhornia crassipes), the fern Salvinia aprucei and Hidrocotile mexicana.(BOZA LORÍA, Mario, Parques Nacionales de Costa Rica, Editorial Heliconia, San José, Costa Rica, 1988, p. 238).
The fauna of the Park is rich and diverse. Monkeys and anurans abound – of which 60 species have been seen –, birds – with 309 species – and fish. Among the present mammals are: the tapir (Tapirus bairdii) (see supra note 49), the jaguar (Felis onca) (see supra notes 46 and 48), the ocelot (Felis pardales) (see supra notes 46 and 50), the kinkajou (Potos flavus), the collared peccary (Tayasuu tajacu), the otter (Lutra longicaudus), the tayra (Eira barbara), the olingo (Bassaricyon gabbii), the three-toed sloth (Bradypus variegatus), the grison (Galictis vittata), the paca (Agouti paca) and the white-faced monkey (Cebus capucinus), spider monkey (Ateles geoffroyi) and howler monkey (Alouatta palliata) (see supra notes 45 and 48). In the lagoons, the fishing bat (Noctilio leporinus), one of the largest in the country, is observed. With its strong feet and claws it manages to catch fish when flying over them.
Among the anurans are the bullfrog (Leptodactylus pentadactylus) – very abundant at the edge of streams –, the reticulated glass frog (Centrolenella valerioi) – whose internal organs show through its transparent skin –, the strawberry poison-dart frog (Dendrobates pumilio) -whose skin is toxic-, Hyla elaeochroa, H. boulengeri, Smilisca puma and Agalychnis calcarifer. As birds there are: great green macaw (Ara ambigua), great curassow (Crac rubra), turkey vulture (Cathartes aura), crab hawk (Buteogallus anthracinus), white-necked jacobin (Florisuga mellivora), violaceous trogon (Trogon violaceus) and the Montezuma oropendola (Psarocolius montezuma). (Boza Loría, Ibidem, p. 238). The system of canals and navigable lagoons is also habitat for 7 species of land turtles that perch on logs or on floating vegetation islands, as well as the manatee (Trichechus manatus) (see supra note 88), the crocodile, 30 species of freshwater fish – among them the gar (Atratosteus tropicus) considered a living fossil, the eel (Ophichthus sp.), the bull shark (Carcharhinus leucas), and diverse species of aquatic birds. (BOZA LORÍA, Mario, Ibidem, p. 238).
Decreto N° 2886 of March 15, 1973 (La Gaceta N° 57 of March 23, 1973, p. 1296) created a Forest Reserve in the sector comprised between Caño Mondonguillo and the mouth of Caño Negro in the Madre de Dios Lagoon (article 1), with an approximate extension of 400 ha, with an average precipitation between 3500 and 4500 mm due to the northeast trade winds. The zone presents astronomical winter, the greatest precipitations occur in November, December, and January, and diminish in the Piedmont Equinox (February and March) and in the Autumn Equinox (September and October). The water table is superficial and drainage is null. It has lowland forest – coastal areas, swamps – with yolillo, sangrilla, pumpunjoche, sea grape (Cocoloba uvifera), almond tree (Terminalia catappa L.) (see supra note 35), guabas, and highland forest with species such as cativo (see supra note 66), cedro macho, gavilán (see supra note 98), níspero (Achras sapota L.), guayabón and lauraceae; the aquatic vegetation presents choreja and mondonguillo. The reserve possesses 284 species of birds, among others: great tinamou (Tinamus major), brown pelican (Pelecanus occidentales), great blue heron (Ardea herodias), great egret (Casmerodius albus), tricolored heron (egretta tricolor), muscovy duck (Cairina moschata), osprey (Pandion haliaetus), crane hawk (Geranospiza caerulescens), peregrine falcon (Falco peregrinus), great curassow (Crax rubra), crested guan (Penélope purpurascens), great green macaw (Ara ambigua), olive-throated parakeet (Aratinga nana), red-lored parrot (Amazona autumnales), cinnamon woodpecker (celeus loricatus) (CAYRO S.A., Evaluación de los recursos naturales para la conservación y Desarrollo del Ecoturismo, Fideicomiso Endangered Wildlife Trust, Matina, Limón, Costa Rica, 1990, pp. 5, 11-25, 48-55, 58).
As for mammals, the Reserve contains 6 types of foxes, among them the common opossum (Didelphys marsupiales) and the water opossum (Chironectes minimus) (see supra note 50); the mantled howler monkey (Aloutta paliata), the Geoffroy's spider monkey (Ateles geoffroyi), and the white-faced capuchin (Cebus capucinus) (see supra notes 45 and 48); the northern tamandua (Tamandua mexicana), the jaguar (Felis onca), the ocelot (Felis pardales), the margay (Felis wiedi) (see supra notes 46 and 48), the jaguarundi (Felis yaguaroundi) (see supra note 45), the collared peccary (Tayassu tajacu), the white-lipped peccary (Tayassu pecari), the tapir (see supra note 49), the manatee (see supra note 88, the neotropical otter (Lutra longicaudus), the raccoon (Procyon lotor), and 63 types of bats (see supra note 51), among others (CAYRO S.A, Ibídem, pp.66-71).
In the genus of amphibians, among others: the ternero frog, the red-eyed tree frog (Agalychnnis callidryas), the little red toad, the snapping turtle (Cheydra serpentina), the green turtle, the hawksbill turtle, the leatherback turtle, AND, in reptiles: the iguana, the boa constrictor (Boa constrictor), the mussurana (Clelia clelia), the eyelash viper (Bothriechis schlegeli), the bushmaster (Lachesis muta), the crocodile (Crocodylus acutus) (CAYRO S.A, Ibídem, pp. 72-82).
By Decreto Nº 1148 of February 5, 1980, Tortuguero National Park was extended on its southern boundary to include Laguna Jalova and the area between it and the Park boundary at that time, as well as the territorial waters of the Caribbean Sea corresponding to this new sector (article 2) (La Gaceta N° 33 of February 15, 1980). Ley Nº 6794 of August 25, 1982 reiterated, among others, the extension of Tortuguero National Park carried out by Decreto N° 1148 of 1980 (article 1, subsection m).
In 1985, our country recorded 100 species of wild fauna officially declared as endangered, of which in the North Atlantic Region, especially in Barra del Río Colorado, the area was classified as swampy, with soils unsuitable for agriculture and livestock, with an abundance of wild fauna, necessary to protect its habitats and wildlife populations, in addition to being one of the regions that already favored the inflow of foreign currency from those visitors who admire natural scenes (La Gaceta Nº 141 of July 26, 1985, p. 1). The entire area is very rainy, with 6000 mm per year. Its swampy forests have species such as sangregao (Pterocarpus officinalis), cedro macho (Carapa guianensis), gavlián, jelinjoche (Pachira aquatica), cativo, and yolillo palm. There is also mancaría (Manicaria saccifera), orey (Campnosperma panamensis), maría, jaguey or tabacón (Grias fendleri), guácimo colorado (Luehea seemanii), higuerón (Picus sp.), Amanoa potamophylla, Xylopia sericophylla, fruta dorada, tapabotija (Apeaba aspera), and Socratea durísima palm (BOZA LORÍA, Mario, Op.cit.,p. 230).
In light of this, Decreto Nº 16358 of June 4, 1985, created the Barra del Colorado National Wildlife Refuge, bounded on its coastal sector, to the north in part by the mouth of the San Juan River in the Caribbean Sea, to the south in part by the Boca de las Lagunas de Tortuguero, and to the east by the coastline between both sectors (art. 1).
Decreto 16358 then mentions several species of fauna, among them: manatee or sea cow, tapir or danta, puma (Felis concolor) (see supra notes 45 and 50), jaguar or tiger, ocelot or manigordo, jaguarundi (Felis yaguaroundi) (see supra note 45), white-faced capuchin monkey, mantled howler monkey, Geoffroy's spider monkey. (La Gaceta Nº 141 of July 26, 1985, p. 1).
In this Refuge are also present the lowland paca (Agouti paca), the red brocket deer (Mazama americana), the collared peccary, the common opossum (Didelphys marsupiales) (see supra notes 45, 46 and 50), the gray four-eyed opossum (Philander opossum), the brown-throated sloth (Bradypus variegatus). (BOZA LORÍA, Mario, Op.cit., p. 230). Reptiles such as boa constrictor (Boa constrictor) (see supra note 47), iguana (Iguana iguana) (see supra notes 45 and 46), spectacled caiman (Caiman crocodilus) ( La Gaceta Nº 141 of July 26, 1985, p. 1), and the crocodile. (BOZA LORÍA, Mario, Ibídem, p.230). Among the birds: keel-billed toucan (Ramphastos sulfuratos), scarlet macaw (Ara macao), great green macaw (Ara ambigua), 9 species of the Accipitridae family, 4 species of Falconidae, and the osprey (Pandion aliaetus) that represent a little more than a third of Costa Rican endangered animals. (La Gaceta Nº 141 of July 26, 1985, p. 1). In addition there are the great tinamou (Tinamus major), the least grebe (Podiceps herodias), the tricolored heron (Egretta tricolor), the green ibis (Mesembrinibus cayennensis), the white hawk (Leucopternis albicollis), the sungrebe (Heliornis fulica), the ruddy pigeon (Culumba nigrirostris), and the red-lored parrot (Amazona autumnalis). As part of the fish fauna in lagoons and rivers there is the tropical gar (Atractosteus tropicus), its spawning is an extraordinary spectacle, the roncador (Pomadasys grandis), the tarpon (Megalops atlantis), the guapote (Cichlasoma dovii), the common snook (Centropomus undecimalis), the crevalle jack (Caranx hippos), the Spanish mackerel (Scomeromorus maculatus), and the dog snapper (Lutjanus jocu) (BOZA LORÍA, Mario, Ibídem, p. 230).
In 1990, it was estimated that the area between Tortuguero National Park and the Barra del Colorado National Wildlife Refuge was not propitious for the development of agricultural activities due to the high precipitation and its swampy nature, in addition to harboring a third of the fauna species declared endangered that require larger expanses for their survival. Therefore, through Decreto N° 19971 of August 25, 1990 (La Gaceta N° 201 of October 24, 1990), the Tortuguero Protected Zone was created, and also to obtain regional and international benefits, among others, such as research, ecotourism, education, conservation of genetic material and biodiversity. Decreto Nº 19971 came to reiterate the scope of N° 19664 of April 27, 1990 (La Gaceta N° 97 of May 23, 1990) issued under the protection of Ley Forestal 7032 of May 2, 1986, declared unconstitutional by the corresponding Chamber in ruling Nº 546 of 14:30 hrs. of May 22, 1990.
By Decreto N° 19545 of February 15, 1990 (La Gaceta N° 74 of April 19, 1990), the Llanuras de Tortuguero Regional Conservation Unit was created, made up of the Barra del Colorado National Wildlife Refuge, Tortuguero National Park, and the Pacuare-Matina Forest Reserve and other adjacent areas established in its zone of influence. The provision was left without effect by Decreto N° 22997 on February 21, 1994 (La Gaceta N° 53 of March 16, 1994, p.6), creating the "Llanuras de Tortuguero Conservation and Sustainable Development Area," made up of the Barra del Colorado National Wildlife Refuge, Tortuguero National Park, the Pacuare Matina Forest Reserve, the Cariari Wetland, and the Dr. Archie Carr Biological Corridor.
With the purpose of counteracting the decrease of wetland habitats and protecting the scenic beauty of the lagoons and channels of the central and northern section of the Atlantic coast, Decreto No. 23253 of April 23, 1994, created the Cariari National Wetland, encompassing the coastal channels, streams, and lagoons located between the mouth of the Moín River in Moín Bay and the boundary of Tortuguero National Park. This Wetland also includes Caño González, the Plaset, Urpiana ([107]), and Caldera lagoons, and the artificial channel connecting the Pascual River with the Matina River. As well as the adjacent streams and riverbeds of the Toro, Palacio, Pascual, Caños Negro, and Chiquero Rivers in the portion indicated by cartographic coordinates (article 1º) (La Gaceta Nº 95 of May 18, 1994).
Furthermore, Decreto Nº 23253 provided for 100 m of protected zones on both banks of the lagoons pursuant to Ley Forestal 7174 of June 28, 1990. ([108]) As a result, the Plaset, Urpiano, and Caldera lagoons are surrounded by a protected wild area.
On April 27, 1994, with the purpose of counteracting the threats from urban and tourist development that could affect Tortuguero beach, where four species of sea turtles nest (Chelonia mydas, Dermochelys coriacea, Eretmochelys imbricada and Caretta caretta) (see supra notes 44 and 83), the Dr. Archie Carr Wildlife Refuge was created in the Lagunas del Tortuguero channel, whose boundary begins with a northwest bearing along the right bank of those lagoons to the mouth of Tortuguero, excluding the aerodrome area (Decreto N° 23256, La Gaceta N° 96 of May 19, 1994).
It is worth taking into account that the leatherback turtle nests in Tortuguero, Pacuare, Gandoca, and on Chiriquí beach (Panamá, Bocas del Toro) (see supra notes 32 and 33). This reflects an international marine corridor. It should be noted that the leatherback feeds on a jellyfish that is toxic to humans. The hawksbill turtle also eats toxic sponges. Without turtles, sponges grow and damage reefs because they prevent them from receiving sunlight. The green turtle feeds on sea grasses (algae) in the waters of Venezuela, Colombia, and Panamá, and nests in Costa Rica, similarly revealing these migratory corridors. Moreover, the leatherback, hawksbill, and green turtles are a food source for other animals (killer whales, sharks, crocodiles, felines, raccoons, and birds) (ORDÓÑEZ ESPINOZA, Cristina, Biologist specializing in sea turtles and Research Coordinator of Caribbean Conservation Corporation -Smithsonian Tropical Research Institute-, Isla Colón, Republic of Panamá, and Endangered Wildlife Trust, Pers. Comm., April 29, 2006). ([109])
With the objective of giving continuity to the biogeographic characteristics of Tortuguero National Park, three more areas already registered in the name of the State were included within its boundaries. The expansion was carried out through Decreto N° 24428 of April 4, 1995 (La Gaceta N° 141 of July 26, 1995, pp. 8-9).
2) Natural Heritage of the State and its Administration
Up to this point, we have reviewed the regulations creating protected wild areas in the area of interest, which is an integral part of the Natural Heritage of the State defined by article 13 of Ley Forestal N° 7575 of February 5, 1995 (Alcance Nº 21 to La Gaceta Nº 72 of April 16, 1996).
It should be added that forest lands and forested lands belonging to national reserves, inalienable areas, municipalidades, autonomous institutions, and bodies of the Public Administration also form part of that Natural Heritage, except when they guarantee credit operations with the National Banking System and enter into their patrimony. As well as those forested properties or properties with forest aptitude that are transferred by non-governmental organizations to the State.
Numerals 14 and 15 also deal with the public domain attributes of that heritage and the impediments to its alienation and exploitation by the bodies of the Public Administration, the scope of which were extensively discussed in pronouncements C-321-2003 of October 9, 2003, OJ-014-2004 of January 30, 2004, OJ-093-2004 of July 19, 2004, and C-297-2004 of October 19, 2004, for which reason we next outline the aspects relevant to this matter:
a) Protected Wild Areas, whatever their management category, are declared by Law or Executive Decree: forest reserves, protected zones, national parks, biological reserves, national wildlife refuges, wetlands, and natural monuments (Ley Forestal 7575, arts. 1°, paragraph 2°, 3° subsection i; Ley Orgánica del Ambiente 7554, article 32; Ley de Biodiversidad N° 7788, arts. 22 and ff. and 58; Ley del Servicio de Parques Nacionales N° 6084, article 3° subsections d and f, in relation to the Ley Orgánica del MINAE N° 7152 and its Reglamento; Ley de Conservación de la Vida Silvestre N° 7317, article 82, subsection a).
b) National reserves are the lands comprised within the boundaries of the Republic not registered as private property, that of municipalidades or autonomous institutions; those not protected by ten-year possession, or not destined by special laws for the formation of agricultural colonies, and all those that, not being private property, are not used in public services (Ley de Tierras y Colonización, article 11, in relation to 261 of the Código Civil).
"All lands that are not registered in the Registry in the name of private individuals belong to the State. This is the meaning of articles 276 and 486 of the Código Civil and 11 of the Ley de Tierras y Colonización."(SALA PRIMERA DE LA CORTE, judgment N° 243 of 1990, cons. XVII).
"National reserves are subject by law to the (forest) regime because they belong to the State" (…). "Lands considered as national reserves are immediately assigned to the purposes of the forest regulations; over them, the State may create forest reserves, protected zones, national parks, wildlife refuges, and biological reserves, thus forming the forest heritage; to colonize or alienate them, legislative authorization is required, and when they are possessed by third parties, they do not acquire any right, the right of the State to claim them being imprescriptible" (SALA CONSTITUCIONAL, ruling 4587-97, considerando IV). Underlining added.
c) The Natural Heritage of the State applies to all national assets where there are forest natural resources (SALA CONSTITUCIONAL, ruling 4587-97, considerando IV).
d) The forests and forest lands of the Natural Heritage of the State enjoy the essential legal characteristics of inalienability, unattachability, imprescriptibility of the actions for recovery, said assets having by law an immediate assignment to the public domain of the State, without any complementary act attributing that character.
e) In systematic interpretation of articles 13, 14, and 15 of the Ley Forestal, as related and interdependent precepts, the classification referred to in the last of those numerals constitutes an act of verification, not of assignment, to corroborate whether in a specific rural property of a body of the Public Administration the conditions concur under which the norm establishes the public forest regime, to consider it included in the category of public domain, with the foreseen consequences, and to neutralize its intended alienation by the public entity. It is a protective confirmation measure to prevent forest or forested properties from leaving the Natural Heritage of the State in an anomalous manner.
The word "quedarán" is to be understood as a synonym for "permanecerán," "will remain incorporated." The classification does not determine the entry of the asset into the public domain regime, but rather its permanence.
f) The exception introduced by article 13 of the Ley Forestal refers to forests and forest lands initially belonging to private individuals, over which security interests are constituted to back loans with state banks, and these are awarded to them in the mortgage foreclosure proceeding, filed for non-compliance with the obligation.
When these properties enter the patrimony of the creditor Bank, they would become part of the Natural Heritage of the State, were it not for the exception under discussion. It protects the rights of state banks to recover the money with which they financed the operations, allowing them to realize the value of the properties acquired at auction to make their credits effective.
The exception is limited to forest properties of lawful private ownership; not to those that form part of the Natural Heritage of the State and that the public entity disposes of irregularly, with defect of absolute nullity.
g) The criterion is reconsidered ex officio that requires the classification of rural lands, covered with forest or forested, property or under administration of the bodies of the Public Administration for entry into the Natural Heritage of the State.
Thus, the lands transferred to the Junta de Administración Portuaria y de Desarrollo Económico de la Vertiente Atlántica by Ley N° 3091 of February 18, 1963, amended by N° 5337 of August 27, 1973, and that meet the conditions provided for by article 13 of Ley Forestal N° 7575 of February 5, 1995, form part of the Natural Heritage of the State and their administration corresponds to the Ministerio del Ambiente y Energía, through the Sistema Nacional de Áreas de Conservación. (Ley Orgánica del Ambiente, article 32, second paragraph; Ley Forestal, articles 6, subsection a), 13, second paragraph; Ley de Biodiversidad, Nº 7788 of April 30, 1998, articles 22 and 28; Dictámenes C-287-2002 C-210-2002, C-321-2003 and C-297-2004).
In that sense, MINAE must take the pertinent measures to counteract undue actions on that heritage, preserving its natural resources with their ecological, geomorphological, and aesthetic characteristics, the eviction of illegitimate occupants and the destruction of illegal buildings being pertinent based on the powers of self-protection and public domain policing, observing due process (Ley Orgánica del Ambiente, article 34; Sala Constitucional, judgments numbers 9158-98 of December 22, 1998, 1191-99 of 21:39 hrs. of February 17, 1999; Tribunal Contencioso Administrativo, Sección Segunda, Nº 343-2002 of 10:00 hrs. of October 4, 2002; Tribunal Contencioso Administrativo, Sección Primera, Nº 424-2002 of 10:10 hrs. of November 29, 2002; Juzgado Contencioso Administrativo y Civil de Hacienda, judgments 88-2001 of 16:00 hrs. of February 21, 2001, 174-2002 of 15:30 hrs. February 25, 2002, and 1066-2002 of 14:30 hrs. of November 15, 2002; dictamen C-287-2002 of October 22, 2002) and without prejudice to filing criminal charges against the offenders. Omission to act as indicated may cause its officials to incur disciplinary and criminal responsibilities (Ley General de la Administración Pública, article 211; Código Penal, article 330).
The same fate befalls the forests and forest lands that were covered by Ley N° 2906 of November 24, 1961, which transferred to the Instituto Costarricense de Turismo the Zona Recreo y Turismo between Portete and 12 miles (Swamp Mouth), see supra note 100. And, under that assumption, dictamen C-303-2000 of December 11, 2000, conclusion six, is added to ex officio, by virtue of the change of criterion expressed in dictamen C-321-2003 of October 9, 2003, conclusion two.
Also belonging to the State, under the administration of MINAE, is the maritime-terrestrial zone covered by protected wild areas, or if it has forest or forest lands. The respective municipalidades are then inhibited from granting concessions over those coastal portions that form part of the Natural Heritage of the State and do not administer (OJ-014-2004 of January 30, 2004). A criterion that Ley N° 6043 reiterates in its numeral 73 by providing that its regulations do not apply in the maritime-terrestrial zone of national parks and equivalent reserves.
In that sense, dictamen N° C-015-88 of January 26, 1988, noted:
"I. INAPPLICABILITY OF LEY # 6043 IN NATIONAL WILDLIFE REFUGE AREAS
Article 73 of the Ley sobre zona marítimo-terrestre, 6043 of March 2, 1974, indicates that it 'does not apply to the maritime-terrestrial zones included in national parks and equivalent reserves, which shall be governed by the respective legislation.' In pronouncement C-174-87, this Procuraduría addressed problems of delimiting the scope of the term 'equivalent reserves' in light of the legal framework serving as interpretation (article 1 subsection c) 18, 19, in fine and 28 of the former Ley Forestal, 42 of its Reglamento, 34 and 35 of the current one, and 4 of the Reglamento to Ley 6043) and national and foreign doctrine, establishing that it encompasses 'all special public conservation wild units; that is, the protected areas (due to the exhaustibility and vitality of their resources) forming part of the Forest Heritage of the State, of an inalienable nature, governmental administration, subject to pre-established objectives and management plans that ensure long-term permanence, healthy development based on existing potentialities, and the achievement of certain benefits or services.'
It was noted on that occasion that releasing national parks and equivalent reserves located within the maritime-terrestrial zone from municipal administration was, in the legislator's spirit, a requirement to keep them subject to the purposes that justified their creation and to unambiguous management plans, directed by specialized Departments of the Central Government, without inter-institutional clashes… In summary, the areas of those Refuges situated within the maritime-terrestrial zones are excluded, in the capacity of 'equivalent reserves,' from the application of Ley 6043 and are governed by their specific legislation: Ley de Conservación de Fauna Silvestre, its Reglamento, Ley Forestal where pertinent, Law or Decrees of creation, and internal operating stipulations…
In the present case, the sector of the Refuge being within the maritime-terrestrial zone of Playa Cacao, removed from the sphere of application of Ley Nº 6043 and from the subsequent usufruct and Municipal administration… the Municipalidad de Golfito must not grant concessions in those areas, charge fees, or grant occupation permits over them. It being appropriate that in the future it refrain from receiving applications for such purposes.
As for the concession files already initiated, it is advisable that the Concejo, by prior agreement, notify the interested parties of the suspension of the proceeding and declare itself incompetent to hear them, informing them of the change in administration produced with the creation of the Refuge…
Regarding the rights of occupation (not of lease, as they are erroneously called in the consultation) granted based on the seventh transitory provision of Ley 6043, which, in accordance with its letter, do not originate a right to concession, are provisional and revocable when required by the general interest, we believe that the Municipalidad must put an end to them (that is, consider them terminated) as it no longer has the authority to collect fees or confer use permits in the zone, destined for the satisfaction of a diverse and exclusive public purpose: to preserve the wild fauna and the ecology of the region. The agreement of the Concejo declaring the cessation of the permits must also be notified to the occupants, warning them that henceforth the legitimate use of the lands may only be exercised with the express authorization of the Dirección General de Vida Silvestre.”
Let us remember that the purpose assigned by law to a public domain space, such as public forests and forest lands, cannot be changed tacitly, implicitly, or by abusive acts (OJ-018-2002 of March 4, 2002). Nor can municipalidades incorporate those assets into regulatory plans to grant concessions, because although they have a normative nature (dictámenes C-184-94, C-100-95), they are of lower rank than the law (OJ-042-2004). And, authorizing or ordering the execution of absolutely null administrative acts generates civil liability of the Administration, and civil, administrative, and eventually criminal liability of the servant, if the execution were to take place (Ley General de la Administración Pública, article 170).
3) Natural Heritage of the State and ecotourism
In general terms, article 18 of Ley Forestal, Nº 7575 of February 5, 1996, establishes the activities that may be carried out in the Natural Heritage of the State (research, training, and ecotourism). Transitorio I ibidem contemplates the permits and concessions granted based on previous legislation.
However, subsequently, article 58 of Ley de Biodiversidad, Nº 7788 of April 30, 1998, provided that the "prohibitions affecting natural and legal persons within national parks and biological reserves are determined in the Ley de la Creación del Servicio de Parques Nacionales, No. 6084, of August 24, 1977."
In dictamen C-339-2004 of November 17, 2004, guiding criteria for conceptualizing ecotourism were addressed in depth, so we next outline its main contents.
1) Ecotourism is a form of "non-extractive use" of nature in natural and rural areas (protected or not) whose objective is to enjoy, study, and appreciate the natural environment visited (landscapes, flora, and fauna) and the cultural manifestations (present and past) ([110]) but with the added feature of the conservation of natural resources, supporting the local economy and population for that purpose. It is distinguished from mass tourism by having less impact on the environment and requiring less infrastructural development. The scale of the activities implies that relatively few tourists should be allowed to visit the site, and consequently, support facilities should be kept to a minimum and be less intrusive.
2) It is recommended that installations be: adequate, modest, yet comfortable, and unpretentious, respectful of fragile habitats, adapted to the landscape, as discreet as possible, taking advantage of natural conditions (using "eco-technologies": solar energy, retention and use of rainwater, recycling of waste ¾organic and inorganic, solid and liquid¾, natural ventilation by currents and not by air conditioning, use of shade, etc.), using local materials and construction techniques (stone, wood, bamboo, etc.), avoiding bright colors, and conserving native plants (which avoid natural pest problems and reduce the need for weeding and watering). And finally, they should be located preferably on the periphery or perimeter of the protected area, serving as a link between its interior and exterior.
3) Ecotourism activities must be in accordance with the manifest vocation of the territory and the limitations imposed by the nature of the resources, among them we have:
-Ecological routes: thematic or generic itineraries using various means of transport (on foot, horseback, bicycle, even motor vehicle, guided or self-guided) where the attempt is to show the visitor the points of ecological interest that define the zone. They require signage, preparation of routes and guides, and are ideal for publicizing natural spaces and excellent tools for environmental education.
-Interpretation trails: similar to ecological routes, with emphasis on educational and interpretive values, and therefore generally with a specialized guide.
-Nature classrooms: educational centers where activities are carried out and organized for groups aimed at knowledge, education, interpretation, and approach to the natural environment. They are located in areas of natural interest, require guides, teachers, signage, preparation of itineraries and programs, a room for the classroom, and teaching materials, laboratories, workshops.
-Work camps: activities aimed at research and/or restoration of natural areas.
-Ecomuseums: exhibit natural elements of the immediate surroundings. The emphasis is not on collections but on the incorporation of new technologies that allow interactivity between visitors and the exhibited materials.
-Interpretation centers: places where the main tourist-educational resources of the zone are exhibited, facilitating tools for understanding the relevant features and significant phenomena of the area through exhibit material, graphic, auditory, etc., with electronic, computer, and other means (panels, models, interactive systems, etc.). They allow the enjoyment of resources inaccessible to population segments such as senior groups, disabled persons, children.
4) Basic infrastructure (trails and viewpoints), information, and interpretation can be seen as the primary ecotourism services provided by protected areas. However, not all of them have been created with tourism in mind, so they are not prepared to receive visitors. A principle embraced in the European Charter for sustainable tourism in protected areas: "Specific measures shall be taken to ensure the maintenance of tourism development within the limits of carrying capacity and acceptable and reasonable changes in the natural, cultural, and human environment of the territory. The protected area itself shall be the one to advise tourism operators on the conception of new activities compatible with the protection objectives. Certain areas, due to their fragility, cannot be opened to the public."
Likewise, the experiences and activities offered to visitors must be in harmony with the conservation objectives defined for a given protected area. In general, they should be quiet, silent, non-intrusive, and based on the specific characteristics of the area.
5) In our state protected wilderness areas (áreas silvestres protegidas estatales), the prohibition set forth in Article 39 of the Biodiversity Law (Ley de Biodiversidad), No. 7788 of April 30, 1998, applies, which prohibits granting concessions or contracts that authorize third-party access to biodiversity elements, or the construction of private buildings, in the provision of non-essential services or execution of non-essential activities, which it lists: "parking lots, sanitary services, administration of physical facilities, food services, shops, construction and administration of trails, visitor services, and others as defined by the Regional Council of the Conservation Area (Consejo Regional del Área de Conservación)."
6) National parks (parques nacionales) and biological reserves (reservas biológicas) have a special regime provided by the National Parks Service Law (Ley del Servicio de Parques Nacionales), which applies to both categories by virtue of Article 58 of the Biodiversity Law.
The National Parks Service Law prohibits in these areas the felling of trees, the extraction of forest products, the carrying out of any type of commercial and industrial activities, and the granting of concessions for the exploitation of their products (Art. 8, subsections 1 and 15 and section 12), in accordance with Article 3 of the Convention for the Protection of the Flora, Fauna, and Natural Scenic Beauties of the Countries of America (Convención para la protección de la flora, fauna y bellezas escénicas naturales de los países de América), approved by Law No. 3763 of October 19, 1966, and ratified in 1967, wherein it was agreed that the riches of the parks would not be exploited for commercial purposes.
Law 6084 also prohibits the construction of electrical or telephone transmission lines, aqueducts, roads, or railways, as well as the granting of permits to develop constructions other than those of the respective Conservation Area of MINAE (Articles 12 and 8, subsection 14).
7) Article 45 of the Organic Environmental Law (Ley Orgánica del Ambiente) prohibits: "activities aimed at interrupting the natural cycles of wetland ecosystems, such as the construction of dikes that prevent the flow of marine or continental waters, drainage, desiccation, filling, or any other alteration that causes the deterioration and elimination of such ecosystems." (Along the same lines, Article 7 of Decree No. 22550-MIRENEM, of September 14, 1993, amended by Decree No. 23247-MIRENEM of April 20, 1994).
8) The fragility of many ecosystems attractive for ecotourism, and the potential negative environmental impacts thereof,([111]) the complementary or support activities, and public use in natural areas, makes it necessary (from a sustainability perspective) to: control visitation based on the carrying capacity (capacidad de carga) of the area, plan and regulate tourist activities (management plans, use zoning), and channel visitors through the design of public use plans, whose implementation should encompass not only protected wilderness areas (áreas silvestres protegidas), but all areas susceptible to recreational or tourist use.
V.- MARITIME TERRESTRIAL ZONE (ZONA MARÍTIMO TERRESTRE)
1) General Principles
In our country, the maritime terrestrial zone (zona marítimo terrestre) is a legal term covering several coastal or near-littoral natural spaces, and therefore, they may be influenced by tides in some cases. Law 6043 of March 2, 1977, and its Regulation (Reglamento), Executive Decree No. 7841-P of December 16, 1977, constitute the basic regulations for its governance, but as often happens in legal matters, there are exceptions and restrictions, on both the Pacific and Caribbean littorals.
In view of this, this Office has specified each of these concepts, as their scope of application is fundamental for the Administration to exercise its self-protection powers (potestades de autotutela) with criteria of efficiency and security.
In that sense, in pronouncement OJ-014-2004 of January 30, 2004, we noted:
"II.- PUBLIC DOMAIN STATUS OF THE MARITIME TERRESTRIAL ZONE
Law 6043 of March 2, 1977, developed by its Regulation, Executive Decree No. 7841-P of December 16 of the same year, places under state public domain (dominio público estatal), with the usual characteristics of inalienability (inalienabilidad), imprescriptibility (imprescriptibilidad), and being unsusceptible to acquisition by private parties, a series of assets described in scattered articles (9, 10, 11, and 75; Law 6043, Art. 2, subsection f of its Regulation); namely:
a) The strip two hundred meters wide along the Atlantic and Pacific littorals of the Republic, whatever its nature, measured horizontally from the ordinary high tide line (línea de pleamar ordinaria) or the contour marking the height of 115 centimeters in the Pacific Ocean and 20 centimeters in the Atlantic, both above mean sea level, composed of two sections: the public zone (zona pública), a strip fifty meters wide, in principle for common use; and the restricted zone (zona restringida), consisting of the remaining one hundred fifty meters or of the remaining lands in the case of islands, designated for the granting of concessions.
a') The beaches (implicit inclusion). "The public zone includes maritime beaches, designated for the use of all inhabitants." (Opinions C-002-99 and C-026-2001. Legal Opinions O. J.-210-2003 and 253-2003, among others).
a'') "The concept of public zone is equally applicable to certain areas governed by special laws, such as the Papagayo Tourism Project (Proyecto Turístico de Papagayo) and the National Wildlife Refuges (Refugios Nacionales de Vida Silvestre)." (Opinion C-210-2002 and Legal Opinions O. J.-216-2003 and O. J.-253-2003).
b) The lands or areas and rocks left exposed during low tide.
c) The maritime islands, islets, and rocks, as well as all land or natural formations rising above the ocean level within the territorial sea, from the low tide line along the coasts (Article 6 of the Constitution; opinions C-038-97, C-042-97, and C-212-98; and Legal Opinions O. J.-115-2000 and O. J.-061-2001, 006-2004).
Excluded from the islands are those with specific regulations, such as Isla del Coco, Isla San Lucas, Isla del Caño, Isla Cabo Blanco within the Absolute Natural Reserve of the same name, and Islas Guayabo, Negritos, and Pájaros. Legal Opinions O. J.-115-2000 and O. J.-006-2004.
d) The mangroves of the continental and insular littorals and estuaries (esteros) of the national territory. (Regarding the national public domain character of estuaries within the meaning of the Water Law (Ley de Aguas), cf. its Arts. 1, subsection II; 3, subsection V. Legal Opinion O. J.-253-2003).
"Currently, under the category of wetlands, mangroves are protected areas, of public domain, they form part of the Natural Heritage of the State (Patrimonio Natural del Estado) and are under the administration of the Ministry of Environment and Energy (Ministerio del Ambiente y Energía), through the regional National System of Conservation Areas (Sistema Nacional de Areas de Conservación)." (Legal Opinions O. J.-122-2000 and O. J.-253-2003).
e) The strip of two hundred meters adjacent to both sides of the main canal system linking the ports of Moín and Barra del Colorado.
f) The strip of two hundred meters contiguous to the rías, where the littoral extends. A ría is the part of a river near its entrance to the sea, up to where the tides reach. An estuary (estero), in terms of coastal legislation, is the land immediately adjacent to the shore of the ría, through which the tidal waters flow. Law 6043, Article 9. Its Regulation, Article 2, subsections e, f, and h. (Legal Opinion O. J.-253-2003)…
Certain sectors constitute special or exception regimes within the maritime terrestrial zone, such as:
a) The islands mentioned above (section II c, paragraph 2);
b) National parks and equivalent reserves, i.e., protected wilderness areas (áreas silvestres protegidas) of the Natural Heritage of the State (Law 6043, Article 73, and opinion C-210-2002).
c) The areas of coastal cities (Ibid., Art. 6. Opinion C-002-99 and Legal Opinions O. J.-122-2000, and O. J.-253-2003).
ch) Private enclaves duly registered under the Law that authorized them at the time (see Law 4558, Transitorio III, and Article 8).
d) Those whose legitimacy is recognized by law (Article 6; Law 6043);
e) The Papagayo Project (Article 74 ibid.; opinion C-210-2002);
f) The lands transferred to JAPDEVA, except the maritime terrestrial zone corresponding to both sides of the main canal system linking the ports of Moín and Barra del Colorado, and the beach (Article 75 ibid. and Law 5337, Article 41, subsection b).
g) The sector between Chacarita and the mouth of the Río Barranca (Law 6043, Article 76).
h) The port zone of Caldera, in Mata de Limón (Ibid., Art. 79).
i) Playa de Tivives (Ibid., Art. 80).”
2) Administration of the Maritime Terrestrial Zone in the Northern Caribbean
There are several provisions on littoral legislation in the northern Caribbean, let us review:
Law 2906 of November 24, 1961, Article 1, paragraph 1, provides:
"The strip two hundred meters wide, from the ordinary high tide line, comprised within the Maritime Mile between the northern limit of the urban zone of the city of Limón, i.e., Portete ([112]), and the site known as '12 Millas' or 'Swamp Moth', north of the city of Limón, is declared a recreation and tourism zone, as well as the zone comprised within 100 meters on both sides of the Río Moín in the section parallel to the beach. From said zone, twenty meters are reserved for a scenic highway in places where none currently exists. The remainder shall be transferred to the Costa Rican Tourism Institute (Instituto Costarricense de Turismo), as part of its capital, which shall dispose thereof in accordance with the rules established by this law." The bold and underline are ours.
Regarding the provision, it is worth highlighting what we must understand by the Río Moín, as this will determine which portion of the maritime terrestrial zone the municipalities with jurisdiction in the matter would administer.
According to what was noted in supra notes 8, 36, and 74, at the beginning of the 20th century, it was indicated that there was technically no Río Moín, but rather swampy waters (Estero Moín or Laguna Moín), which received waters from the ríos Cuba, Toro, and Blanco and emptied into the bay of the same name.([113])
Thus, the so-called Río Moín by the 1961 legislator would begin where the canton of Matina ends in the south, that is, from coordinates 228,100 and 629,100 a straight line is drawn to the mouth of the Río Toro in the Estero de Moín and continues upstream along the Río Toro (Law 4344 of June 16, 1969, Article 1). Therefore, Law 2906 does not affect the lands of the maritime terrestrial zone that the Municipality of Matina would administer, excluding forest and forestry lands according to Article 13 of the Forestry Law (Ley Forestal).
In this regard, it should be specified that map L-434-63 registered in the name of the Costa Rican Tourism Institute for the purpose of Law 2906 of November 24, 1961 (see supra note 100), covers approximately an extension of 2 km contiguous to the río Las Vueltas (canal), within the jurisdiction of the canton of Matina, and the 100 m adjacent to the right bank of the watercourse of the canal in a south-north direction and perpendicular to Boca del Pantano, thus exceeding the limits indicated by Law 2906 for that sector.
Furthermore, as we saw, Law 2906 established in favor of ICT the 100 m on each side of the Río Moín, whereas map L-434-63 excludes the 100 m adjacent to the left bank of the river (canal) watercourse in a south-north direction. A situation acknowledged by the Institute itself in official letter No. DL-864-99 of October 27, 1999, point 8-A, where it stated: "Both the map and the deed differ, the latter contains boundaries that, when compared with the map information, do not allow precise location. The map, for its part, does not include a sector that the law does include."
In the same sense, opinion C-303-2000 of December 11, 2000, point A, in fine noted: "However, the following must be pointed out beforehand. From report No. 864-99 of October 27, 1999, from the Legal Directorate of the Concessions Department of the ICT, it would seem that the registration in the Partido de Limón, Volume 1760, folio 595, entry 1, property 8,283 could differ from the location or boundaries determined by law, an assumption under which the correct demarcation must be carried out, and subsequently request that the boundaries and area be modified in the Public Registry."
As a result of the provisions of Law 2906, the Municipality of Limón would administer as maritime terrestrial zone the remaining 100 m of the restricted zone contiguous to the 100 m administered by the ICT on both sides of the so-called Río Moín, provided that for geographical reasons there is no overlap with the strip two hundred meters wide, from the ordinary high tide line, comprised within the Maritime Mile between the northern limit of the urban zone of the city of Limón, i.e., Portete, and the site known as '12 Millas' or 'Swamp Mouth' likewise granted to the ICT, and as long as for that Municipality, as for the ICT, these lands do not meet the conditions listed in Article 13 of the Forestry Law, since otherwise, their administration corresponds to MINAE.
For its part, Article 41, subsection b) of Law No. 5337 of August 27, 1973, provides:
"The following are property of JAPDEVA…
All State lands located in the area enabled by navigable canals,([114]) comprised within an area of ten kilometers inland from the sea, parallel to the coast, and a strip three kilometers wide parallel to both sides of the rivers and canals that the Board administers" (The emphasis is not from the original).
Furthermore, Law 5680 of November 3, 1975, which created the Tortuguero National Park (Parque Nacional de Tortuguero), provides:
"Article 16.- Within the zone between the mouth of the Río Matina and the mouth of the Río Colorado, and from the Caribbean Sea to one kilometer west of the main navigation canal, excepting the area included within Tortuguero National Park, the use of land and the exploitation of all natural resources shall be regulated by JAPDEVA, after mandatory consultation with CONICIT, and may only be carried out if they have the approval of this institution.
Article 17.- This law shall be effective from its publication and repeals or modifies any other contrary provision in the pertinent parts.
Transitorio I.- For the purposes of Article 16, JAPDEVA shall carry out, with the advice of CONICIT, within a period of no more than twelve months from the effective date of this law, the complete study of the potential use of land and natural resources so that private possessors strictly adjust to it. While this study is being carried out, land use is frozen in its current situation.
Transitorio II.- JAPDEVA, after consultation with ITCO, shall, within a term of one year, proceed to deliver duly registered property titles in the Public Registry to all occupants of rural properties of the villages found in the zone delimited in Article 16 – excepting those within the limits of Tortuguero National Park – who meet the requirements established by the Possessory Information Law (Ley de Informaciones Posesorias)…
Not included in this authorization are the two hundred meters of maritime terrestrial zone, from the high tide line, nor the protective zones (zonas protectoras) established by Law 4465 (Forestry Law)." (The bold does not belong to the original).
And, the precept set forth by Law 6043 of March 2, 1977, establishes:
"Article 75.- The Atlantic Port and Economic Development Administration Board (Junta de Administración Portuaria y de Desarrollo Económico de la Vertiente Atlántica) shall continue with the dominion over the lands that were transferred to it by virtue of Article 41, subsection b) of Law No. 5337 of August 27, 1973, except in the maritime terrestrial zone corresponding to both sides of the main canal system linking the ports of Moín and Barra del Colorado.([115]) In that zone, the stipulations of this law shall apply with full force." (The underline is ours).
As we saw, there are declarations of protected wilderness areas (áreas silvestres protegidas) from Laguna Jalova to Punta Castilla at the mouth of the Río San Juan, as well as from the sector between Caño Mondonguillo and the mouth of Caño Negro in Laguna Madre de Dios. See point 1 of Chapter IV of this opinion and supra note 5.
Consequently, JAPDEVA would administer the two hundred meters of maritime terrestrial zone from the ordinary high tide line between the mouth of the río Matina and Caño Mondonguillo, as well as the sector between the mouth of Caño Negro in Laguna Madre de Dios and Laguna Jalova, provided that these lands are not geographically juxtaposed with the 100 m of protective zone (zona protectora) adjacent to the lagunas Urpiano and Caldera, nor with the 200 m of maritime terrestrial zone adjacent to the main canals linking Moín with Barra del Colorado when they are under municipal administration, nor are they forest or forestry lands under the terms of Article 13 of the Forestry Law.
The maritime terrestrial zone under municipal administration in the northern Caribbean is the zone contiguous to both sides of the main canals linking Moín with Barra del Colorado, provided that those lands are not covered by the assumptions of Article 13 of the Forestry Law (see Chapter IV of this opinion) and Article 1 of Law 2906 of November 24, 1961.
However, in those cases where, due to the narrowness of the coastal strip, the restricted zone under municipal administration adjacent to the main canals overlaps with the fifty meters of the public zone adjacent to the Caribbean Sea, the special prohibitions and restrictions of the public zone must prevail to the detriment of the restricted zone (Regulation to Law 6043, Article 94, second paragraph, opinion C-191-96 of November 27, 1996, third conclusion, last paragraph).
Of course, lands reduced to private property under a legitimate, lawfully registered title are exempt, as provided at the time by special provisions (Law 4558, Transitorio III; Law 5680, Article 16 and Transitorio II; Law 6043, Articles 6 and 35; Constitutional Chamber Vote No. 1272-95 of 3:57 p.m. on March 7, 1995, opinion C-191-96 of November 27, 1996, third conclusion, second paragraph), of an exceptional nature and requiring proof by the private party who bears the burden of demonstrating the claimed ownership, lawfully, otherwise it shall be deemed public by operation of law (Opinions C-138-91 and C-102-93). This thesis finds support in the principle of onus probandi (burden of proof) and has also been upheld in other jurisdictions, as occurs in Spain. The Supreme Court, in repeated rulings, such as those of May 7, 1975, November 12, 1988, and July 7, 1989, has reiterated that “the maritime terrestrial zone is a public domain asset, without prejudice to the rights of private parties, provided that it is they and not the State who so accredit it.” The Latin adage applies here that he who has a presumption or precept in his favor shifts the weight of proof to his adversary. (Opinion No. C-128-99 of June 24, 1999).
VI.- RESPONSE TO THE QUESTIONS RAISED IN THE CONSULTATION
Based on the foregoing provisions and background, we proceed to answer the questions posed.
A) What should be understood by the concept of "main canals" and what type of canals would fall outside this category?
The main canals are those waterways that allow communication between Moín and Barra del Colorado, whose route sections are described by Decree No. 3729 of May 3, 1974, which declared the 112 km fluvial navigation system of natural and artificial canals inaugurated, regardless of whether in some sections of the route they are named in our official cartography as estuary (estero), a lagoon, or a river (see cartographic sheets Moín, Parismina, California, Tortuguero, and Colorado). For example, this currently occurs with the río Matina in an approximate stretch of 2 km before its mouth ([116]) (cartographic sheet Moín, vertical coordinates 623.7 and 624.8, horizontal coordinates 233.25 and 234).
The natural and artificial "canals" that are not contemplated in Decree No. 3729 of 1974 would fall outside the category of main canals.
B) What would happen with the lands adjacent to artificial canals that connect natural canals; given their artificial condition, could it be interpreted that they do not constitute maritime terrestrial zone?
Both artificial and natural canals have, on both sides of their banks, two hundred meters of maritime terrestrial zone under municipal administration if they meet the conditions mentioned in the previous answer and those lands are not covered by the assumptions of Article 13 of the Forestry Law and Article 1 of Law 2906 of November 24, 1961.
C) What condition do artificial canals created specifically to connect main canals hold; would they form part of the maritime terrestrial zone or not?
For the purpose of Article 75 of Law 6043, these artificial canals that are not main ones do not have maritime terrestrial zone under municipal administration on both sides of their banks, insofar as they do not meet the conditions indicated in the answer to the first question.
D) Regarding the scope of Article 75 of the Law on the Maritime Terrestrial Zone, what condition do the adjacent rivers into which the canals referred to in said article drain hold; do these constitute part of the maritime terrestrial zone, or is it limited solely to canals?
The maritime terrestrial zone is not constituted over rivers, but over the lands adjacent to them. And, in the terms given in the first answer, there can be rivers that, being part of the main canals, have maritime terrestrial zone under municipal administration on both sides, provided that those lands are not covered by the assumptions of Article 13 of the Forestry Law and Article 1 of Law 2906 of November 24, 1961.
E) For the purposes of authorizing construction licenses on the banks of the artificial canals included in the area established in Article 75 of Law 6043, should the regulations established in this Law be applied, or failing that, given they are artificial, should the 15-meter setback stipulated in Article 33 of the Forestry Law be required?
The maritime terrestrial zone adjacent to the main canals linking Moín with Barra del Colorado, whose lands are not covered by the assumptions of Article 13 of the Forestry Law and Article 1 of Law 2906 of November 24, 1961, is composed of two sections: the public zone, fifty meters wide, and the restricted zone, 150 m wide. Works carried out in those areas are subject to the restrictions of Law 6043, its regulation, and other applicable legal provisions as outlined in the following response.
F) Should it be considered that, regardless of whether it is a natural or artificial canal, main or secondary, because it is located within the area comprised in the canal system linking Puerto Moín and Barra del Colorado, it must be understood as maritime terrestrial zone, what requirements must be demanded to authorize constructions, understanding that technically this would not be a coastal zone?
For the purposes of the maritime terrestrial zone provided for in Article 75 of Law 6043, the applicable concept, according to the first answer, is that of main canal, and not secondary, which has no bearing.
As we noted, in our country, the maritime terrestrial zone is a legal term covering several coastal or near-littoral natural spaces, and therefore, they may be influenced by tides in some cases, and to that extent, whether it technically naturally comprises all the elements that define an area as a coastal zone is also not determinative. In any case, the research outlined in the first chapter of this opinion denotes that these are areas interdependent with the coast, where the bar constitutes the current beach, and even today they gain ground from the sea through the joining of littoral cords, the filling of lagoons in the backshore, or the uplift of the continental platform.
It must be clear that the consultative work of this Office is to resolve doubts in the interpretation of norms, their meaning, and scope. For it is incumbent upon the legal operators in the performance of their duties to obtain inputs such as those now requested, whether from the Official Gazette (Diario Oficial La Gaceta), or from the Costa Rican Legal Information System (Sistema Costarricense de Información Jurídica), which, in addition to current regulations, reports abundant jurisprudence relevant to each subject, and which can be consulted on our website: http://pgr01/scij/.
For this occasion, and to collaborate with the tasks incumbent upon that Municipality, the answer is complemented in these terms.
Constructions to be carried out within the maritime terrestrial zone adjacent to the main canals linking Moín with Barra del Colorado, whose lands are not covered by the assumptions of Article 13 of the Forestry Law and Article 1 of Law 2906 of November 24, 1961, must observe the restrictions of the Law on the Maritime Terrestrial Zone, No. 6043 of March 2, 1977 (La Gaceta No. 52 of March 16, 1977, alcance 36), Articles 12, 14, 15, 18, 19, 20, 21, 22, 24-26, 31, 33, 37-39, 41, 43, and 62; its Regulation, Executive Decree No. 7841-P of December 16, 1977 (La Gaceta No. 20 of January 27, 1978, alcance 16), Articles 3, 8, 11, 12, 14, 15, 17, 20, 22, 54, 56, 58, 62, 65, 66, 73, 74, 84, and 98; and other applicable legal provisions in force.
Among them, the "Reform to the Regulation of the Law of the Maritime Terrestrial Zone" (Reforma al Reglamento a la Ley de la Zona Marítimo Terrestre), Executive Decree No. 29059-MP-MEIC-TUR of November 3, 2000 (La Gaceta No. 219 of November 15, 2000, Alcance 77-A), which, for the granting of concessions and construction permits, amended Articles 15, 20, 27, 31, 32, 42, 43, 46, 65, 66, and 84 of the Regulation of the Law of the Maritime Terrestrial Zone, and repealed subsection 6 of Article 54 and Article 16.
Likewise, the "Regulation for the Processing of Plan Approval for the Construction of Buildings in the Maritime Terrestrial Zone" (Reglamento para el Trámite de Visado de Planos para la Construcción de Edificaciones en la Zona Marítimo Terrestre), Executive Decree No. 29307 of January 26, 2001 (La Gaceta No. 36 of February 20, 2001), which determines the requirements for plan approval for building in the maritime terrestrial zone, based on those established in the laws: Maritime Terrestrial Zone (Articles 12, 15, 18, 19, 21, 22, 26, 31, 33, 37, 38, 39), Urban Planning No. 4240 (Articles 10, subsection 2; 33, 34, 38, 56, and 58, subsection 2), General Health No. 5395 (Articles 276, 287, 289, 309, 312, 323), General Public Roads No. 5060 (Article 19), Civil Aviation No. 5150 (Article 18), Forestry Law No. 7575 (Articles 33 and 34), Costa Rican Institute of Aqueducts and Sewers No. 2726 of April 14, 1961, and its reforms (Article 21), Acquisitions, Expropriations, and Constitution of Easements (Servidumbres) for the Costa Rican Electricity Institute (Instituto Costarricense de Electricidad) No. 6313 (Article 23), Constructions No. 883 of November 4, 1949 (Articles 2, 18, 28, and 83), Organic Law of the Federated College of Engineers and Architects No. 3663 (Article 54), Costa Rican Institute of Sports and Recreation No. 7800 (Article 79), Organic Environmental Law No. 7554 (Article 17), Equal Opportunities for Persons with Disabilities Law, No. 7600 (Articles 41, 42, 43, 44, 45, 48, and 49).
The works must conform to the "General Regulation on Environmental Impact Assessment (EIA) Procedures" (Reglamento General sobre los Procedimientos de Evaluación de Impacto Ambiental (EIA)), Decree No. 31849 of May 24, 2004 (La Gaceta No. 125 of June 28, 2006), Article 3.57; without losing sight that the maritime terrestrial zone is classified as an environmentally fragile area where the regime of anthropic use requires special control for impact assessment (Anexo 3, point 10, ibidem), also taking into account, among other factors, the impact on the landscape (Article 3, subsection 5, Anexo 2, point 4, step 2). See Chapter II of this opinion.
Furthermore, pursuant to Decree No. 29307, Article 3, to build in the maritime terrestrial zone, defined according to Article 9 of Law 6043, every person must have a concession contract approved and registered in the National Registry. In a similar sense, see Article 15 of the Regulation to Law 6043, amended by Decree No. 29059 of November 3, 2000.
Regarding the requirements to be met in processing the concession application, we have indicated:
"It is of interest to review, albeit succinctly, the requirements to obtain a concession in the maritime terrestrial zone, a topic that has been addressed in several pronouncements of the Attorney General's Office (Procuraduría), such as opinions C-144-93, C-100-95, C-123-96, C-097-97, C-006-98, C-011-99, and O. J.- 096-2000, among others.
These requirements are scattered throughout Ley 6043 and its implementing regulations (Reglamento), exhibiting a reprehensible lack of systematization. The basic ones are: a declaration of touristic or non-touristic suitability of the zone by the Costa Rican Tourism Institute (Instituto Costarricense de Turismo), to be published in the official gazette (La Gaceta) (article 27 of the Ley); demarcation of the Public Zone (Zona Pública) by the National Geographic Institute (Instituto Geográfico Nacional), published in the Official Newspaper (Diario Oficial) (articles 62 and 63 of the Reglamento); a Regulatory Plan (Plan Regulador) duly approved by the ICT, INVU, and the Municipality, and published in the official gazette (La Gaceta), to which the use of the property must be subject (arts. 31 and 38 of the Ley; 17 and 19 of the Reglamento); an appraisal by the Direct Taxation office (Tributación Directa), which serves as the basis for the fee (canon) to be set (articles 28 and 48 of the Ley and 48 to 50 of the Reglamento).
Previously, it was necessary to obtain approval of the preliminary project (anteproyecto) by the ICT, INVU, and the Municipality, accompanied by the documents required by article 54 of the Reglamento, including feasibility studies (estudios de factibilidad), requirements that were eliminated by Decretos números 29059-MP-MEIC-TUR of November 3, 2000 (art. 2°) and 29307-MP-J-MIVAH-S-MEIC-TUR of January 26, 2001 (art. 13). The latter governs the procedure for blueprint approvals (visados de planos) for the construction of buildings in the maritime-terrestrial zone (zona marítimo terrestre).
The request must follow the prescribed procedure, and the concession (concesión) is subject to the term (plazo) and other established legal conditions (articles 31, 41, 43, 45, 57, 58, and 65 of the Ley; 26 et seq., 56, 58 et seq., 66 et seq. of the Reglamento, among others).
The Ley prohibits granting concessions in the maritime-terrestrial zone to officials involved in their granting, or those exercising municipal government, and their close relatives, up to the second degree, by consanguinity or affinity (art. 46), and to foreign natural or legal persons or bearer-share corporations, in the cases set forth in article 47.
Foreign entities may participate in tourism developments (desarrollos turísticos), provided they are tourism enterprises whose capital is more than fifty percent owned by Costa Ricans. Furthermore, those intending to carry out tourism operations (explotaciones turísticas) in the maritime-terrestrial zone must provide the Municipality with a guarantee, previously approved by the Costa Rican Tourism Institute, for the proper execution of their projects (arts. 31 and 33 ibid).
It is also mandatory to offer up to a quarter of concessions for recreational, rest, and vacation purposes to the social organizations mentioned in article 58, subsection c, of Ley 6043; a requirement whose compliance must be reviewed. The land is calculated based on the net area (área neta) to be granted in concession, which means excluding spaces designated for public uses, and with an average quality equivalent to the rest of the zone (art. 66 of its Reglamento).
By referral from article 48 of Ley 6043, the procedure for the concession application is governed by the Reglamento (arts. 26 et seq.). The main stages, starting with its proper submission on the official form, along with the cadastral map (plano catastrado) of the property (article 44 of the Reglamento a la Ley del Catastro) and fulfilling the other requirements; a field inspection to verify the characteristics of the property and its conformity of use with the Regulatory Plan; publication of the edict (edicto) in the official gazette (La Gaceta), granting interested parties a period of thirty business days to file oppositions (oposiciones); a summons for appearance in the event such oppositions arise, in which the evidence provided will be produced; preparation of the draft resolution regarding the granting or denial of the concession, by the Mayor (Alcalde), whether or not there are oppositions, which will be submitted to the Municipal Council (Concejo Municipal).
It is understood that the Municipality cannot assess the merits of the application without resolving, in a reasoned manner, the outcome of the opposition. Following the granting of the concession, notification to the interested party, signing of the contract, approval, deposit of the first annual fee (canon) installment, and registry inscription occur.
For its approval, the original of the concession contract and a copy of the administrative file (expediente), with all supporting documents, must be sent to the Costa Rican Tourism Institute or the Institute of Agrarian Development (Instituto de Desarrollo Agrario), as applicable, or to the Legislative Assembly (Asamblea Legislativa), for concession applications concerning maritime islands or islets (art. 43 and 46 of the Reglamento a la Ley 6043, as amended).
Articles 46 and 65 of the Reglamento a la Ley 6043, current texts, enumerate the requirements that the concession contract must contain and the dimensions of the lots in zones declared touristic." (OJ-061-2001 of May 29, 2001).
Regarding the criteria to be taken into account when adopting regulatory plans, we have indicated:
"In general, we can define the coastal regulatory plan (plan regulador costero) as 'the legal and technical instrument for balanced economic, social, and environmental development in the maritime-terrestrial zone, and adjacent areas when so implied' (Proyecto de Reglamento para la elaboración de planes reguladores en los litorales marítimos. Instituto Nacional de Vivienda y Urbanismo, 1993. p.10).
Every regulatory plan must consist of two parts: the graphic and the written. The first is composed of a series of documents, graphics, maps, and diagrams that define land uses (usos del suelo) in the area where it will be applied and the communication systems, and the second by a set of norms and regulations that establish the terms under which such uses must be developed, establishing criteria on urbanization, buildings, community facilities, public services, and strategies for the implementation of the road plan, programs, projects, and activities, both by private initiative and for public investment in the interest of sustained development of the coastal zone" (ibid, p.10).
The functions fulfilled by a regulatory plan are very varied (to mention a few: defining a program of facility needs according to user expectations, guaranteeing through policies and proposals the attention to the most deeply felt needs of local inhabitants, establishing guidelines and specifications for communication systems, identifying control guidelines on land use, defining the implementation strategy for the execution, control, and evaluation of projects, etc.), but of all of them, the most important is to determine the different types of use and their location in a circumscribed coastal sector, with a view to achieving its balanced and sustainable development.
To properly develop a regulatory plan, certain variables must be taken into account: social-scientific analysis (study of the composition and distribution of nearby populations, employment structures, etc.), economic analysis (subdivided into different sectors—agricultural, industrial, etc.—with definition of existing potentials), analysis of the urban structure (study of infrastructure, quantification and qualification of present services, etc.), socio-political analysis (power relations, identification of organized groups, etc.), physical-natural analysis (geological, geomorphological, soil, hydrological, climate, air quality, flora, fauna, ecosystem, landscape, and marine area characterization, etc.), cultural analysis (forms and contents of cultural manifestations, research on historical-architectural and archaeological heritage, etc.).
These indices are fundamental for determining the incidence of the different suggested use projects, therefore, how the construction and operation phases affect them must be considered. In this sense, the enumeration of all actions aimed at mitigating the impacts of projects on the local environment and recovery of affected areas, and monitoring programs to ensure the exact observance of the regulatory plan's provisions, must not be missing. (...)
From all of the above, the conclusion is reached that a regulatory plan containing all the previous points and in which all existing variables have been assessed is a suitable instrument for carrying out an orderly growth process for a specific coastal zone. A balance would be achieved between the economic boom, mainly from the tourism sector, and the set of natural resources. Likewise, foreign and national investment would be reconciled in a single viable proposal with the expectations and socioeconomic interests of local inhabitants." (Dictamen No. C-100-95).
"It is pertinent to note that in the development of regulatory plans, for both touristic and non-touristic zones, the different order of priorities listed in article 57 of the Reglamento a la Ley No. 6043 for one case or the other must be taken into account. Otherwise, it would be contradictory, for example, for the predominant use in a regulatory plan in a non-touristic zone to be touristic. Regulatory plans must be consistent with the declaration of the respective sector.
Furthermore, and although it is not contained in Ley No. 6043 and its Reglamento, we mention here article 28 of the Ley Orgánica del Ambiente, No. 7554 of October 4, 1995, which is equally applicable:
"Article 28.- Territorial Planning Policies It is the function of the State, municipalities, and other public entities to define and execute national territorial planning (ordenamiento territorial) policies, aimed at regulating and promoting human settlements and the economic and social activities of the population, as well as physical-spatial development, in order to achieve harmony between the greater well-being of the population, the use of natural resources, and environmental conservation."
To efficiently fulfill this function, also required in the maritime-terrestrial zone, the involved agencies, when planning the territories, must consider the following purposes (article 29 ibid):
"a) Optimally locate, within the national territory, productive activities, human settlements, public use and recreational zones, communication and transportation networks, wild areas (áreas silvestres), and other vital infrastructure works, such as energy units and irrigation and drainage districts.
b) Serve as a guide for the sustainable use of environmental elements.
c) Balance the sustainable development of the different zones of the country.
d) Promote the active participation of inhabitants and organized society in the development and application of territorial planning plans and city regulatory plans, to achieve the sustainable use of natural resources." (…)
Finally, and based on the analogical application of article 38 of Ley No. 6043, we must point out that the approval of regulatory plans in non-touristic zones also corresponds, for reasons of specialty in their competence, to the Costa Rican Tourism Institute and the Instituto Nacional de Vivienda y Urbanismo, without prejudice to the collaboration provided by the Institute of Agrarian Development (Instituto de Desarrollo Agrario), which is ultimately the body that grants the approval of concessions in those areas. The competence and duties stipulated for the Municipalities in article 17 of the Ley de Planificación Urbana, No. 4240 of November 15, 1968, are, of course, preserved.
In addition, article 31 ibid, relating to maps for urban or tourism developments throughout the entire maritime-terrestrial zone, which, as already explained, is the delimiting criterion for planning purposes, also refers to those Institutions:
"Article 31.- All maps for urban or tourism developments affecting the maritime-terrestrial zone must be approved by the Instituto Nacional de Vivienda y Urbanismo, as well as by other official agencies competent to intervene in the matter, in accordance with the law." (Dictamen C-097-97)
And, in official communication Nº AAA-951-04 of August 27, 2004, we added:
"1.- Development maps or regulatory plans (arts. 31 and 33; Ley 6043) and the environmental impact assessment (evaluación de impacto ambiental) (art. 17; Ley Orgánica del Ambiente), as is known, do not entail an approval (visado), nor do they by themselves authorize construction. (legal opinion Nº 123-2000 of November 10, 2000).
2.- Regulatory Plans established by the Ley de Planificación Urbana and by the Ley de la Zona Marítima Terrestre, or those other official land-use planning (ordenamiento del uso del suelo) plans or programs, as a way of planning the development of human activities potentially impacting the environment, must meet the requirement of integrating the environmental impact variable, which is subject to an environmental viability (viabilidad ambiental) process by SETENA, prior to their approval by the respective authorities.
SETENA, through its Manual de EIA, defines the terms of reference, instruments, and procedures for integrating the environmental variable into regulatory plans or land-use planning programs currently under development, as well as those carried out in the future, and those already approved without environmental viability. (Reglamento General sobre los Procedimientos de Evaluación de Impacto Ambiental, Decreto Nº 31849 of May 24, 2004, article 67. (La Gaceta Nº 125 of June 28, 2004).
Regarding the concession procedure, in accordance with article 44 of Ley N° 6043, "concessions shall be granted adhering to the principle that first in time is first in right. However, the implementing regulations (reglamento) of this law may establish an order of priorities based on the nature of the operation (explotación) and its greater public convenience; but under equal conditions, preference shall be given to the occupant of the land who has possessed it quietly, publicly, and peacefully on a continuous basis."
Regarding this provision, in dictamen N° C-108-96 of July 1, 1996, it was noted:
"As can be seen, this article establishes a general principle by which Municipalities must abide when deciding on the granting of concessions, which is to give priority to the person who submitted the application prior to any other. Therefore, it is of utmost importance for the corresponding municipal office to record the time and date on which concession applications are received.
However, it is not enough for an application to have been submitted first in time for the granting to proceed; it is also necessary that all requirements, both subjective and objective, established by Ley No. 6043 and its Reglamento, No. 7841-P of December 16, 1977, are met, primarily, the conformity of what is requested with the zoning plan (planificación de la zona). (…)
Once it has been determined which applications conform to sectoral planning, the Reglamento a la Ley No. 6043, based on the text of article 44 thereof, which delegates the power to "establish an order of priorities based on the nature of the operation and the greater public convenience," lists two inverse orders of priority, depending on whether the zone is declared touristic or non-touristic (…)
Once this point is reached, if two or more applications with preferential use and concordant with the zoning plan persist, priority in granting must be given to the so-called occupant. This is what article 44 of Ley No. 6043 refers to when it stipulates that "under equal conditions, preference shall be given to the occupant of the land who has possessed it quietly, publicly, and peacefully on a continuous basis."
The interpretation that the term 'under equal conditions' refers to the simultaneous presentation (at the same time) by two or more private parties of applications for the same sector of the maritime-terrestrial zone must be discarded, as it is practically impossible for this to occur in practice, and therefore, for the legislator to have deemed it appropriate to regulate such a restricted hypothesis. (…)
Therefore, it must not be lost sight of that the occupant has a priority right to the granting of concessions, even above the person who submitted their application first in time, only if they meet the legal and regulatory requirements, and above all, if the requested use conforms to the zoning plan and is preferential within the categorization of article 57 of the Reglamento.
At this point, if there is no occupant, the general principle of first in time, first in right shall be applied (articles 44 of Ley No. 6043, and 57 and 75, fourth paragraph, of its Reglamento).
In summary, when evaluating different applications for the same piece of land in the maritime-terrestrial zone, it must first be verified that all requirements, both subjective and objective, established by Ley No. 6043 and its Reglamento are met, emphasizing conformity with the zoning plan.
Once the above is confirmed, the order of priority by activities established in article 57 of the Reglamento must be followed. If there are still several applications with the same preferential use, the concession must be granted to the one who is an occupant of the land, who must meet the characteristics assigned to them by the Ley. Finally, if there is no occupant, the generic rule of first in time, first in right shall apply."
Regarding the concession applications of those who built without authorization in the coastal zone, in dictamen C-230-97 of December 4, 1997, we specified:
"In view of the foregoing, we consider that the concession applications of those who have built without administrative authorization on the land of the maritime-terrestrial zone for which they are seeking a concession must be resolved once the procedure mandated by numeral 13 of Ley 6043 has been completed, which is mandatory.
The foregoing is clear, inasmuch as the respective municipality, the Costa Rican Tourism Institute, and other authorities with jurisdiction in the matter must dictate those measures they deem necessary to conserve or prevent harm to the original conditions of the maritime-terrestrial zone (Ley 6043, article 17).
Furthermore, it is normal that the delivery of the parcel granted in concession must be made free of occupants and constructions, except where they exist under the hypothesis of a granting made based on article 60 of Ley 6043; thereby also avoiding the corrupt practice of occupying the maritime-terrestrial zone or carrying out constructions to subsequently force the municipal will in granting the concession.
We must also not lose sight of the fact that Ley 6043 itself, articles 62 and 63, penalizes both private individuals and public officials who prevent the execution of a suspension or demolition order for works or make it impossible to apply penalties to offenders.
Notwithstanding the above, concession applications filed by those who have violated the prohibition contained in ordinal 12 of Ley 6043 may be rejected prior to the application of the provisions of article 13 under discussion, if the administrative body verifies that it is not possible to grant the concession due to the lack of any of the requirements for its approval, such as having made the declaration of touristic or non-touristic suitability; the boundary marking (amojonamiento) by the National Geographic Institute (Instituto Geográfico Nacional) to demarcate the public zone, or the existence of a regulatory plan, to name a few.
It must be clear that concession applications filed by those who have illegally built in the maritime-terrestrial zone must be processed in accordance with the procedure established in the law and reglamento, and therefore cannot be rejected on the grounds that the applicant is an offender, without prejudice, of course, to proceeding with what is ordered by article 13 of Ley 6043...-
In conclusion, the processing of concession applications submitted by those who occupy or built without administrative authorization in the maritime-terrestrial zone is the same as for those applications submitted by those who have not committed such infractions, but in the first case, the remedial procedure must first be instituted through which the occupants are evicted and the buildings are destroyed, and subsequently resolve the application as legally appropriate, without prejudice to the penalties that must be imposed on those responsible.-
Given the special nature of the Ley sobre la Zona Marítimo Terrestre, it is not appropriate to claim the application of other regulatory provisions aimed at avoiding the remedial procedure governed by numeral 13 of Ley 6043:
"...it is pertinent to indicate that the Ley sobre la Zona marítimo-terrestre has a special nature, so the provisions of the Ley de Construcciones are not applicable to the case, the former also contemplating the procedure to be followed in these cases and even authorizing officials of the corresponding jurisdiction and the respective municipalities, in those cases where a construction is carried out contrary to what it provides, to proceed both with the eviction of the offenders and the destruction or demolition of what was built (see article 13 of the cited Ley Nº 6043 of March 2, 1977)." Sala Tercera de la Corte Suprema de Justicia, Nº 167-F-92 of 8:35 hrs. on May 22, 1992.
The demolition of illegal constructions is part of the reparation of the damage caused by a criminal act, even if the criminal action has been extinguished. Even if the concession is granted after building, this does not imply the elimination of the crime (Tribunal Superior de Casación Penal, judgments numbers 213-F-96 of 11:35 hrs. on April 18, 1996 and 834-F-97).
It must be taken into account that occupying public domain assets (bienes demaniales) without the necessary authorization does not give any right to the offenders, not even to claim for the works installed outside the law. The simple tolerance or delay of the Administration in curbing transgressive actions against those assets does not grant any right to private individuals, as they cannot claim the exception of statute of limitations (prescripción), since the nature of the public domain does not allow it. Nor do they have the right to payment for improvements (mejoras). These assets cannot be the object of possession by private individuals, and administrative action substitutes for legal actions for recovery of possession (interdictos) to recover the domain (Sala Constitucional, resolutions numbers Nº 2306-91 of 14:45 hrs. on November 6, 1991, 6758-93 of December 22, 1993 and 6192-95 of 16:42 hrs. on November 14, 1995; 2001-06621, 2000-06650, 0584-99, 1999-00379, 00023-99; Tribunal Superior Contencioso Administrativo, Sección Primera, numbers 1019-88 and 246-98 of 10:20 hrs. on July 30, 1998; Tribunal Agrario, Votos Nos. 101-95, 776-98 of 11:10 hrs. on November 13, 1998, Considerando VII and 658-04 of 16:15 hrs. on September 16, 2004; N° 636-F-06, 15:50 hrs on June 26, 2006; dictámenes C-221-88 of November 7, 1988, C-004-98 and C-128-99 of June 24, 1999).
And, in the face of illegitimate acts against the coastal public domain (demanio costero), municipalities must take the pertinent measures to counteract them, preserving the natural resources in their original conditions, with the eviction of illegitimate occupants and the destruction of buildings being pertinent in the cases provided for by law, since in relation to the public domain, the powers of self-protection (autotutela) and domain policing apply, and without prejudice to filing criminal complaints against the offenders (Ley 6043, articles 3, 13, 17, 20, 34, 35 and 63; Sala Constitucional, judgments 2233-93, 846-95, 5559-96, 8429-2001 and 12777-2001; Tribunal Contencioso Administrativo, Sección Primera, Nº 246-98 of 10:20 hrs. on July 30, 1998; dictámenes numbers 28-PA-77 of May 2, 1977, 32-PA-77 of May 5, 1977, C-289-80 of December 22, 1980, C-066-81 of March 31, 1981, C-214-81 of September 18, 1981, C-003-85 of January 4, 1985, C-313-85 of December 4, 1985, C-127-96 of July 31, 1996 and C-230-97 of December 4, 1997).
The obligation of local governments to evict illegitimate occupants remains even when the land has been granted in concession to other persons, since municipal action in safeguarding the coastal strip never ceases. When a negligent attitude on the part of concession holders or other persons legitimized to occupy the maritime-terrestrial zone in its care and protection is detected, the Municipality must warn them to correct their conduct, which, if continued, will give rise to the cancellation procedure of their right in the cases provided for by law (Ley 6043, articles 34, 35 and 53; Dictamen Nº C-169-95 of August 4, 1995).
Let us remember that public officials are mere depositaries of authority, must always act subject to the principles (among others, transparency and sound administration) and norms of the legal system, and cannot ignore or refuse to comply with the mandates contained therein (Article 11 of the Constitution and 11 of the Ley General de la Administración Pública, Sala Constitucional, votes numbers 1372-92, 3410-92, 0074-98, 634-98, among others). Faced with an illicit act, the Administration must do everything within its power to combat it (Sala Constitucional, vote 897-98, Oficio Nº AAA-296-2003 of April 26, 2003).
The omission to act in accordance with what is indicated may cause municipal officials to incur disciplinary and criminal responsibilities (Ley 6043, article 63; Código Penal, article 330; Código Municipal, N° 7794 of April 30, 1998, articles 4, subsection c); 13, subsection ñ); 18, subsection d); Ley Orgánica de la Contraloría General de la República, N° 7428 of September 7, 1994, article 73).
It is understood that if there were administrative acts declaratory of rights, vitiated by evident and manifest nullity, they must be removed beforehand, following the procedures established in articles 173 and 308 et seq. of the Ley General de la Administración Pública and establishing the responsibilities of the officials involved. When it concerns the nullity of concessions in the coastal zone, that power is not subject to the 4-year expiration period (plazo de caducidad) provided in article 173, subsection 5) of the Ley General de la Administración Pública (dictámenes C-230-2003 of July 30, 2003, C-346-2004 of November 25, 2004, C-026-2005 of January 21, 2005 and C-200-2005 of May 23, 2005).
VII.- CONCLUSIONS
1) Dictamen C-321-2003 of October 9, 2003, second conclusion, reconsidered ex officio the criterion that required the classification of rural, forest-covered, or forestry lands, owned or under administration by Public Administration bodies, for entry into the Natural Heritage of the State (Patrimonio Natural del Estado).
Therefore, dictamen C-303-2000 of December 11, 2000, sixth conclusion, is supplemented to indicate that forest and forestry lands that were included within the area described by article 1 of Ley N° 2906 of November 24, 1961, constitute part of the Natural Heritage of the State and are administered by the Ministry of Environment and Energy (Ministerio del Ambiente y Energía) through the National System of Conservation Areas (Sistema Nacional de Áreas de Conservación).
2) The strip three kilometers wide, parallel to both sides of the rivers and canals mentioned in article 41, subsection b) of Ley 3091 of February 15, 1963, as comprehensively reformed by Ley Nº 5337 of August 9, 1973, is located within the ten kilometers inland from the sea, parallel to the coast. These areas, under the administration of JAPDEVA, do not include the lands that constitute part of the Natural Heritage of the State, the maritime-terrestrial zone adjacent to the main canals that connect Moín with Barra del Colorado, nor the lands transferred to the ICT by article 1º of Ley Nº2906 of November 24, 1961, whose administration then falls to the corresponding organs and institutions.
3) The lagoons Plaset, Urpiano, and Caldera are part of the Cariari National Wetland (Humedal Nacional Cariari) and are surrounded by a protected wild area (zona protectora) of 100 m (Decreto Nº 23253 of April 23, 1994).
4) The maritime-terrestrial zone under municipal administration in the northern Caribbean is that adjacent to both sides of the main canals that connect Moín with Barra del Colorado, provided that these lands do not constitute part of the Natural Heritage of the State, nor are they covered by article 1º of Ley 2906 of November 24, 1961.
5) The main canals referred to by article 75 of Ley 6043 are those waterways that allow communication between Moín and Barra del Colorado, whose route sections are described by Decreto N° 3729 of May 3, 1974, which declared the 112 km fluvial navigation system of natural and artificial canals inaugurated, regardless of whether some stretches are denominated by our official cartography as an estuary (estero), a lagoon, or a river.
The natural and artificial “canals” that are not contemplated in Decreto Nº 3729 of 1974 are not main canals.
6) The maritime-terrestrial zone (zona marítimo terrestre) contiguous to the main canals connecting Moín with Barra del Colorado, whose lands are not covered by the cases provided for in Article 13 of the Forest Law (Ley Forestal) and Article 1 of Law 2906 of November 24, 1961, is composed of two sections: the public zone (zona pública), fifty meters wide, and the restricted zone (zona restringida), 150 meters wide. Works carried out in those areas are subject to the restrictions of Law 6043, its regulations, and other applicable legal provisions in force.
7) In those cases where, due to the narrowness of the coastal strip, the restricted zone under municipal administration, contiguous to the main canals connecting Moín with Barra del Colorado, overlaps with the fifty meters of the public zone measured from the ordinary high tide of the Caribbean Sea, the special prohibitions and restrictions in favor of the public zone shall prevail over those of the restricted zone.
8) Those lands reduced to private property with a legitimate title duly registered in accordance with the law are preserved, as provided at the time by special regulations.
Respectfully,
Lic. Mauricio Castro Lizano
Deputy Attorney
ci: Municipal Council of Matina
Dr. Roberto Dobles Mora
Minister of Environment and Energy
Board of Directors
Board of Port Administration and Economic Development of the Atlantic Slope
Board of Directors
Costa Rican Tourism Institute
Msc. Max Lobo Hernández
Acting Director
National Geographic Institute (IGN)
([1]) This period began 1.8 million years ago, and during it the current volcanic mountain ranges were established (DENYER, Percy, et al. Historia Geológica, in Geología de Costa Rica, Editorial Tecnológica de Costa Rica, Cartago, Costa Rica, 2000, p. 165).
([2]) Regarding its name, Ricardo Fernández Guardia stated: “The Caribs…according to well-founded probabilities, were originally from Brazil, from where they passed to Venezuela, later spreading throughout the Antilles and the coasts of the Caribbean Sea, to which they have given their name” (El Descubrimiento y la Conquista, Biblioteca Patria, volume 1, Editorial Costa Rica, San José, Costa Rica, 1975, p. 24).
For his part, Antonio de Alcedo noted: “Caribs: A barbarous nation of ferocious Indians, eaters of human flesh, who inhabit a province called by them Caribana” (Guayana) (Diccionario Geográfico- Histórico de las Indias Occidentales o América, Imprenta de Benito Cano, Tomo I, Madrid, 1786, p. 376).
Similarly, Antonio Lot Helgueras and Manuel Lucena Salmoral maintain: “The Caribbean is a sea that begins where the Atlantic Ocean loses its name due to the tropical heat…Its name derives from the word ‘canibi,’ with which the Taínos settled in the Antilles designated some South American invaders who had the custom of eating their enemies. The Caribs—as the Spaniards called them—probably came from Guayana and occupied the Venezuelan and Colombian coasts, later scattering throughout the northern islands in a sea they made their own thanks to the canoe. When the Spaniards arrived in the 15th century, the Caribbean people were already at Boriquen or Puerto Rico and were on their way to also invading Santo Domingo and Cuba. The Caribbean Sea has also been called the American Mediterranean…due to its cultural similarity. In it, people from all towns that were coming or going, that were leaving or staying, crossed paths. It was the area of greatest trade during the three centuries of colony, the route of Spanish fleets and refuge of pirates of all sorts…” (El Caribe, Biblioteca Iberoamericana, México, 1990, p. 10). On the history of pirates, corsairs, and buccaneers in the Caribbean region, see Germán Arciniegas, Biografía del Caribe, Planeta Colombiana Editorial, S.A., Bogotá, Colombia, 1993, 501 p. See infra note 60.
([3]) The sand of the beaches is very dark due to its volcanic origin from the Central Volcanic Mountain Range and the absence of particles of organic origin such as shells or corals (CORTÉS, J and LEÓN, A, Arrecifes Coralinos del Caribe de Costa Rica, Instituto Nacional de Biodiversidad, Santo Domingo de Heredia, Costa Rica, cited by DICK, Belinda, Prioridades de Conservación en la Gestión Integrada de los Recursos Naturales en la Zona Costera de la Reserva Pacuare, Limón, Costa Rica, Thesis for the degree of Magíster Scientiae, Programa de Estudios de Posgrado en Gestión Integrada de Áreas Costeras Tropicales, Universidad de Costa Rica, p. 15).
([4]) This hill dates to 1.2 million years ago, while the good preservation of the Tortuguero pyroclastic cone suggests a more recent formation. (TOURNON, J. and ALVARADO, Guillermo. Mapa Geológico de Costa Rica, Editorial Tecnológica de Costa Rica, Cartago 1997, cited by KUSSMAUL, Siegfried. Estratigrafía de las Rocas Ígneas, in Geología de Costa Rica, Editorial Tecnológica de Costa Rica, Cartago, Costa Rica, 2000, p. 77). See infra note 75.
([5]) First named Desaguadero, its mouth was discovered by Captain Ruy Díaz in 1525, whose brigantine could not get past the first rapids. Later, Alfonso Calero traveled it to its mouth in the North Sea, arriving at the coast on June 24, 1539, the day of Saint John the Baptist. Small vessels (canoes) were used in the expedition, the smallest of which was called San Juan (FERNÁNDEZ BONILLA, León, Conquista y Poblamiento en el Siglo XVI, Relaciones Histórico-Geográficas, Editorial Costa Rica, Biblioteca Patria, volume 2, San José, Costa Rica, 1976, pp. 44, 49-59; FERNÁNDEZ GUARDIA, Ricardo, El Descubrimiento y la Conquista, pp. 62, 67-72; Internet Red Date: June 2, 2006; Time: 3:00 p.m.: www.xolo.com.ni/nicaragua/demo/riosanjuan.asp). Later, part of the San Juan would serve as the natural boundary between Nicaragua and Costa Rica up to its mouth in the “North Sea” (Treaty of April 15, 1858, Art. 2). Article 6 of the same treaty states that that river empties into the Atlantic. It is probable that the colonial name provided in Article 2 of that treaty was a historical acknowledgment by its drafters (Colección de Leyes y Decretos, p. 184). On March 22, 1888, U.S. President Grover Cleveland issued the arbitral award on the Boundary Treaty between Nicaragua and Costa Rica, stating in the third point, section 1: “The dividing line between the Republics of Nicaragua and Costa Rica, on the Atlantic side, begins at the extremity of Punta Castilla, at the mouth of the San Juan de Nicaragua River, as both existed on April 15, 1858.” (Colección de Leyes y Decretos, p. 149). See in the National Archive plans on the layout of the boundary line of 1895 No. 8077 and of 1900 those with signatures 13543, 14137, 15966, 15967, and 20256.
([6]) In 1874 Dr. William Gabb pointed out that “Sixola means ‘Banana River’” (Cited by NORIEGA, Félix. Diccionario Geográfico de la República de Costa Rica, Imprenta de Avelino Alsina, San José, 1904, p. 213. Biblioteca Nacional, signature: CR 917.28603). For Pittier, the Terire River at its mouth has the name Sicsaola (Banana Mouth) (Costa Rica, su orografía e hidrografía. Revista de Costa Rica, No. 12, August, 1922, p. 308). In this regard, Eduardo Conzemius noted: “The Sixaola or Sicsaola, Sixola, Sixaula, Sicsola, Sicxaula, is the most important river of Talamanca and currently the boundary between Costa Rica and Panama. At the time of the Spanish conquest it was called Tarire, or Tariri, a name that was later altered to Telire, Teliri, Tiliri, or Tilire. Today it is better known by the Miskito name Sicsaola; Sicsa awala, which means ‘banana river’: siksa, banana, plantain (musa sapientum) and awala, river.” (Apuntes sobre algunos Nombres Geográficos Mosquitos en Costa Rica y Panamá, Revista de Costa Rica, No. 12, August, 1922, p. 303, Biblioteca Nacional, signature H056/R 454 rd CR).
Manuel María de Peralta noted that the Tarire River (Tilirii) was discovered in April 1540 and is officially its first name. (Carta Histórico-Geográfica referente á Talamanca, Boletín de las Escuelas Primarias, No. 39, Inspección General de Enseñanza, July 31, 1896, San José, Costa Rica, pp. 231 and 234. Biblioteca Nacional, signature H 370.5/ B6881 b CR). It is also cited in the colonial protocols of Cartago in the document dated June 7, 1607 (Archivo Nacional, sig: 801-CO).
([7]) The Cocos Plate subducts beneath the emerging Caribbean Plate, which slides eastward, producing the gradual geotectonic uplift of the national territory at 10 mm per year (MEZA OCAMPO, Tobías. Aspectos Introductorios a la Geografía de Costa Rica, Cátedra de Historia de las Instituciones de Costa Rica, Escuela de Historia y Geografía, Universidad de Costa Rica, fascicle No. 1, 1994, pp. 11-12).
Studies by the Vulcanological and Seismological Observatory already revealed between 1984 and 1988 an increase in seismic activity in the Caribbean with greater concentration off the mouth of the Parismina River (BRENES MARÍN, Jorge, Estudio Preliminar de la Sismicidad de la Costa del Caribe de Costa Rica, con Énfasis en la Fuente Sísmica Parismina, Revista Geográfica de América Central, No. 25-26, UNA, Facultad de Ciencias de la Tierra y el Mar, pp. 247-251). On April 22, 1991, a magnitude 7.5 earthquake caused “damage throughout the Atlantic littoral, from Bocas del Toro, Panama, to Batán and Turrialba, landslides in the Talamanca Mountain Range, minor damage in the Central Valley, 50 dead” (Taken from the Internet, Date: June 12, 2006, Time: 11:30 a.m., http://www.ovsicori.una.ac.cr/ sismologia/sismicidad_historica.htm).
([8]) In 1912 Pittier stated: “…this coast increases and puts new obstacles to the drainage of waters coming from the interior. But this increase also seems to depend on another event: a slow uplift that must have begun thousands of years ago and of which quite recent traces are found. In the swamps that separate the ‘Río Blanco’ from the Cuba in the Moín district, five or six kilometers distant from the sea, white coral is seen everywhere in the depths of the blackish waters of the dead-end channels. Amid extraordinary vegetation, pillars of the same material rise up from time to time, bare and furrowed, as seen along the reefs of the coastal territory and which seem to have been washed by the waves only yesterday or a few days before.” (Costa Rica, su Orografía e Hidrografía. Revista de Costa Rica, No. 12, August, 1922, pp. 309-310. Taken from Revista Dr. A Petermanns, Mitteilungen, No. 175-92. Translated from German by E.V. de Wiepking).
([9]) There is no estuarine system because high and low tides fluctuate very little, only a few tens of centimeters. (ACUÑA, J. A., and MURILLO, M. M., Mapa de Sensibilidad Ambiental para Derrames de Petróleo en las Costas de Costa Rica, Revista Biología Tropical, 1996-1997, cited by DICK, Belinda, Op.cit., p. 15).
In a similar vein, the chronicler contemporary to Columbus, Peter Martyr d’Anghiera (Décadas del Nuevo Mundo) wrote: “in those regions there was little tide seeing that there were trees on the beach, as on the banks of rivers. The same say the others who have visited those coasts, that there is little ebb and flow on the shores of those lands or islands.” (Colección de Documentos para la Historia de Costa Rica relativos al cuarto y último viaje de Cristóbal Colón, Academia de Geografía e Historia de Costa Rica, Librería Atenea, San José, Costa Rica, 1952, p. 133. Biblioteca Nacional, signature CR 972.86/ A168c).
([10]) Raphia taedigera Mart.: A very frondose palm, characteristic of the swamps of the Atlantic coast (PITTIER, Henri, Plantas Usuales de Costa Rica, Editorial Costa Rica, Biblioteca Patria, Volumen 21, San José, Costa Rica, 1978, p. 153). For Gagini, yolillo is probably an apheresis of coyolillo. (Diccionario de Costarriqueñismos, Editorial Costa Rica, Biblioteca Patria, third edition, volume 20, San José, Costa Rica, 1975, p. 215).
([11]) It is not surprising that Governor Diego de La Haya Fernández reported to the King in 1719 that the “valley of Matina and its coasts are in the highest degree hot and humid” (FERNÁNDEZ BONILLA, León, Conquista y Poblamiento en el Siglo XVI, pp. 385).
([12]) The word “cacique” is of Carib origin (Arawak) and means “chief,” who, as a political and religious leader, directed the group and exercised functions associated with war and trade. (Fundación de Pastoral Aborigen, Instituto de las Tradiciones Sagradas, Los Pueblos Indígenas de Costa Rica, Historia y Situación actual, Costa Rica, 1999, p. 10).
([13]) The Suerres were Caribs (GAGINI, Carlos. Los aborígenes de Costa Rica, Imprenta Trejos Hermanos, San José, Costa Rica, 1917, p. 177. Biblioteca Nacional, signature: C.R 498/G134a).
([14]) Pococí: a town of many people (GAGINI, Carlos, Op.cit., p. 165). In the same sense, Juan de Cárate, Procurador General of Cartago, noted in 1569 (FERNÁNDEZ BONILLA, León, Indios, Reducciones y el Cacao, Editorial Costa Rica, Biblioteca Patria, volume 4, Costa Rica, 1976, p. 27).
([15]) Tariaca seems to mean shark tooth (tari, tëri: shark, áca: tooth) or is the Spanish corruption of Tarí-Vàk, Tribe of the Shark. (PITTIER, Henri. Nombres Geográficos de Costa Rica, I Talamanca, Instituto Físico Geográfico Nacional, Tipografía Nacional, San José, Costa Rica, 1895, p. 41. Biblioteca Nacional, Special Collection, signature: CR 910.3 / P689n).
([16]) Called by the English “North River” and by the aborigines “Tain hin” (Big River) (PITTIER, Henri, Costa Rica, su orografía e hidrografía, p. 308).
Peralta similarly described the lands of the Suerres, Pococís, and Tariacas, but for the latter he indicated the Tarire River (Sixaola) as the southeastern boundary. (Los aborígenes de Costa Rica, Ensayo de Distribución Geográfica, Société des Américanistes de Paris, sessions of June 2 and December 1, 1896, translated from French in the Revista de los Archivos Nacionales, Imprenta Nacional, May and June 1938, San José, Costa Rica, p. 424. Biblioteca Nacional, signature H 905/R4547 rea CR). See supra note 6.
Jorge Lines also indicated the Sixaola as the southeastern boundary for the Tariacas in his Carta Etnológica de Costa Rica y Nicoya Siglos XVI y XVII. (MOLINA María and LINES Jorge, Costa Rica Monumentos Históricos y Arqueológicos, Instituto Panamericano de Geografía e Historia, San José, Costa Rica, 1974. Library of the Museo Nacional, signature: F1545 / M6c).
([17]) In 1908, Pittier highlighted regarding this arboreal palm (Guilielma utilis Oerst) its cultivation by the aborigines since remote times, most frequently on the Atlantic and without it being known in a wild state. He added that its fruits reach a size similar to that of a jocote tronador and have a flavor akin to chestnuts. The wood is very hard and was used by the natives for walking sticks, bows, arrowheads, spears, and macanas. The word pejibaye is probably South American, with variants pejiballe, pejibay, pixbae, pixbay. (Plantas Usuales de Costa Rica, p. 225). In 1918, Carlos Gagini pointed out that the most acceptable spelling is pijibay, and that ours is due to the influence of the words peje and valle. (Diccionario de Costarriqueñismos, p. 175).
([18]) Theobroma cacao L: In 1908 Pittier affirmed that its name originates from the Nahuatl cacahuatl, and that the current cacao, Matina cacao, which is the Creole type of the Antilleans, is an improved species of the indigenous one. (Plantas Usuales de Costa Rica, pp. 63, 91 and 92).
([19]) Archaeologists situate the beginning of metallurgy in the New World tentatively in Peru in the 5th century. Our Gold Culture is ascribed to the Costa Rica-Panamá-Colombia complex, which stands out for objects of pure gold and copper-gold alloy metals, with the alloy called by the Haitian word guanín, and they rule out the possibility of influence on our metallic art coming from Mexico. (MOLINA María and LINES Jorge, Op.cit., pp. 131-132).
([20]) In this regard, Carolyn Hall states: “The entire Atlantic slope was an important commercial area. Among the items exchanged within and outside Costa Rica were tapirs, wild pigs, salt, cacao, bee honey, cotton cloth, hammocks, and gold artifacts.” (Costa Rica una interpretación geográfica con perspectiva histórica, Editorial Costa Rica, San José, 1983, p. 67. HALL cites STONE, Doris, Pre-Columbian Man in Costa Rica, Harvard, Peabody Museum Press, 1977, pp. 168-204).
([21]) Regarding this place, Ricardo Vásquez Leiva and Claude Chapdelaine note: “The name of the site is due to the former Las Mercedes Farm…dedicated in different cycles to the production of banana, cacao, and abacá, among other crops and uses. The outstanding richness of the site’s material culture became evident with the construction of the Old Line, in the late 1870s (Mason 1945)…The monumentality of the site was revealed through the pioneering research of Carl V. Hartman (1901:7-39, 1991: 58-69), carried out in 1896…Recently, in late 2004, a reconnaissance and partial mapping of the main complex area was carried out…The exploratory work confirmed the existence of monumental structures on the aforementioned grounds, among them: platforms, walls, causeways, and ramps… These and other sites of the Central Caribbean have the characteristic of showing a high energy investment regarding human labor, in aspects such as selection and hauling of cobbles, placement of stones, fills and compaction of earth, not to mention the preparation of the land and obtaining the appropriate materials…All that architectural sophistication combined with the construction energetics is a matter for reflection in order to conceive the type of achievement reached by the chiefdoms of the Central Caribbean of Costa Rica…By contrast, there is no information on Spanish settlements or encomiendas in the Central Caribbean. The theories that have been put forward to explain the indigenous depopulation in this case are: the raids of the Sambos-Miskitos in search of slaves (Hartman 1901, 1991) and the indirect contagion of diseases brought by the Spaniards (Ibarra 1998). It is intriguing, however, how an area that presents archaeological evidence of powerful chiefdoms, which employed numerous labor in monumental constructions during the last phase of the pre-Hispanic era, became completely depopulated without directly suffering the Spanish invasion. In this sense, as far as we have been able to investigate, there is no written mention of indigenous remnants in the 1870s, when the Old Line of the railroad was opened through the Central Caribbean” (Desarrollo y Alcances del Poder Cacical Amerindio en el Sur de Centroamérica: el Sitio Las Mercedes, Caribe Central de Costa Rica; season 2005, Museo Nacional de Costa Rica, Departamento de Antropología e Historia, San José, Costa Rica, 2005, pp. 3-8).
([22]) Regarding the contracts to build the railway between Cartago and the Atlantic, completed on Sunday, December 7, 1890, see legal opinion No. OJ-204-2005 of December 12, 2005.
([23]) “Keith accumulated an immense collection of indigenous artifacts…they are commonly made of pure gold, sometimes formed of a solid mass, sometimes hollow; occasionally, as with the larger objects, with gold incrustations. They represent birds, pumas, frogs, serpents, mythical gods…Keith’s collection was gradually taken to the United States where, until 1914, it remained in his residence…Miss Flora Siegel, of the Brooklyn Museum, very kindly showed me the part of the collection that is in the hands of the Museum…The beauty of those specimens and the high degree of skill with which they were crafted was impressive…Miss Siegel provided me with the data regarding the number of pieces of each class that make up the collection the Museum holds: Gold: 1,054; Jade: 67; Miscellaneous copper: 6; Ceramics and stone: 4,000. The number of ceramic pieces far exceeds that of stone. This present researcher traveled, via the noisy subway, to the New York Center where the American Museum of Natural History is located. There, Miss Bella Weitzner gave me the data about Keith’s materials held in this Museum. Miscellaneous stone: 82; Gold: 332; Jade: 68; Copper: 6; Ceramics: 4,058…” (STEWART, Watt. Keith y Costa Rica, Editorial Costa Rica, second reprint, San José, Costa Rica 1991, pp. 172-179).
In the Book by J. Alden Mason titled Costa Rican Stonework. The Minor C. Keith Collection, Volume 39 Part 3. Anthropological Paper of The American Museum of Natural History, New York, 1945, 183 photographic images of objects from the Las Mercedes site, 61 from Palmar, and 9 from the Central Valley can be appreciated (Biblioteca Nacional, signature CR 913.031/ M399c).
([24]) Law No. 7 of October 6, 1938, Article 1; and Law No. 6703 of December 28, 1981, Articles 1 and 3; Corte Plena, resolutions of 9:00 a.m. March 25, 1983, and 1:00 p.m. May 12, 1989; Sala Tercera, No. 211 of 10:40 a.m. July 20, 1990; Sala Constitucional, judgments No. 729-96 of 9:15 a.m. February 9, 1996, 2002-05245 of 4:20 p.m. May 29, 2002, supplemented by 2002-7360 of 3:51 p.m. July 24, 2002, and 2005-12129; our opinions Nos. C-241-87 of December 4, 1987, and C-127-88 of August 5, 1988.
([25]) Those territories have been declared inalienable and not susceptible to acquisition by non-indigenous persons. Property and its organization are considered collective and communal in character (Law No. 6172 of November 29, 1977, Article 3; Sala Primera, judgment No. 223 of 3:30 p.m. July 6, 1990; Sala Constitucional, judgments Nos. 1786-93 of 4:21 p.m. April 21, 1993, 2002-02623 of 2:41 p.m. March 13, 2002, 2002-3468 of 4:04 p.m. April 16, 2002, 2005-6856 of 10:02 a.m. June 1, 2005, and 2006-8556 of June 16, 2006; Tribunal Agrario, votes Nos. 107 of 10:20 a.m. February 16, 1994, 429 of 3:30 p.m. July 24, 1997, and 304-F of 8:00 a.m. March 29, 2006; opinions C-112-94 of June 8, 1994, C-228-99 of November 19, 1999, and C-395-2003 of December 16, 2003).
([26]) It belongs to the “round ship” type, with a bulging structure, short in length overall and of bumboat profile. Being very high it could not be moved by oar, and its maneuverability depended on the appropriate combination of sails. Capable of carrying up to one hundred tons, it played a decisive role in the enterprises of discovery and coastal exploration thanks to its shallow draft. Despite its small size, it managed to face long ocean crossings thanks to its great agility in maneuvering, having a rig of square and triangular sails. The vessel was perfected by the Portuguese throughout the 15th century. From Nordic ships they took the square sail, good for sailing with following winds, and from the Arabs the triangular sail, for sailing with side winds (Colón. Protagonistas de la Civilización, Editorial de Debate, Madrid, Spain, 1984, pp. 12 and 19).
([27]) From April 3, 1502, it plowed the waters of the Seville River. It was chartered for this fourth voyage for 9,000 maravedís per month. It began its journey in Cádiz on May 9 or 11, 1502, and was run aground on the coasts of Jamaica on Saturday, August 12, 1503. The other caravel, Santiago de Palos (Bermuda), chartered for 10,000 maravedís per month, ran aground on the beaches of Jamaica on Sunday, June 23, 1503. Two more ships accompanied the fleet of 140 men, Gallega and Vizcaína, rented for, respectively, 8,333 and 7,000 maravedís. The Gallega was abandoned on April 15, 1503, at the Río Belén (Veragua). The Vizcaína was left in Portobelo, affected by shipworm (Relación de Diego de Porras, scribe and prosecutor of the Fleet who traveled in the caravel Santiago de Palos, cited by FERNÁNDEZ DE NAVARRETE, Martín, Secretary to the King, Acting Director of the Depósito Hidrográfico, Colección de Viajes y Descubrimientos que hicieron por mar los españoles desde fines del siglo XV, 2nd Edition, Vol. I, Imprenta Nacional, Madrid, 1858, pp. 435-443. Biblioteca Nacional, signature 910.8 F; FERNÁNDEZ GUARDIA, Ricardo, El Descubrimiento y la Conquista, p. 30; FERNÁNDEZ BONILLA, León, Historia de Costa Rica, durante la Dominación Española, 1502-1821, Editorial Costa Rica, Biblioteca Patria, volume 7, San José, Costa Rica, 1975, pp. 18 and 252).
Shipworm is a lamellibranch mollusk of worm-like appearance, with excessively long siphons and a very small shell, which leaves most of the body exposed. The valves of the shell, functioning like jaws, bore into submerged wood, making tunnels that it lines with a calcareous substance secreted by the mantle, causing serious damage to naval constructions (Diccionario de la Lengua Española, Real Academia Española, twenty-first edition, volume I, Madrid, 1992, p. 326).
([28]) The Carta de Turín of 1523 describes on our Caribbean coast the village of Cariaco. The Atlas de la Biblioteca Pública de Havre, of 1525, designates it as Cariay, both maps reproduced by Fernando González Vásquez (Colón en Cariay: indagando en el encuentro ocurrido en 1502, Ministerio de Cultura, Juventud y Deportes, San José, Costa Rica, 1995, p. 34).
([29]) Decree No. 29737 of August 31, 2001, Article 1 (La Gaceta No. 177 of September 14, 2001), created the Comisión Nacional para la Conmemoración del Quinto Centenario de la Llegada de Cristóbal Colón y expedicionarios españoles a tierras costarricenses, attached to the Ministerio de Cultura, Juventud y Deportes, to disseminate and promote activities alluding to this event, in its Recital 1, indicated as the date for the fulfillment “of the 500 years since the arrival of Christopher Columbus and Spanish expeditionaries to Costa Rican territory” September 25, 2002. And it added: “According to the chronicles, that arrival occurred initially on the Island known by the aborigines as ‘Quiribrí.’”
According to Carlos Gagini, Columbus did not arrive at Limón on September 25, 1502, but at the inlet of the Rama River in Nicaragua, opposite Pájaro Bobo Island. Among other reasons, he indicated that on that date there were no archaeological findings in Limón of remains of the settlement described by the Spaniards (Colección de Documentos para la Historia de Costa Rica relativos al cuarto y último viaje de Cristóbal Colón, Academia de Geografía e Historia de Costa Rica, Librería Atenea, San José, Costa Rica, 1952, p. 327).
For Carlos Meléndez (FERNÁNDEZ BONILLA, León, Historia de Costa Rica, durante la Dominación Española, 1502-1821, p. 253 in fine, in relation to p. 13 in fine) and Fernando González Vásquez (Op.cit., notes 14 and 17, pp. 65 and 73), the correct date of the arrival is September 25, 1502. This latter author cites Hernando Colón (Vida del Almirante don Cristóbal Colón), who wrote: “On Sunday, September 25 (1502), continuing toward the South, we anchored at a small island called Quiribrí, and at a village on the Mainland called Cariay, which were the finest people, country, and site we had found until then; with the tallest trees, and because the small island was most lush, full of thickets of very upright trees, of palms and mirobalans as well as many other species. For this reason the Admiral named it La Huerta. This small island lies a short league from the settlement called by the Indians Cariay, which is near a river.” He classified the Indians as the “most reasonable that had been found in all those parts” (Op.cit., pp. 58-62).
In contrast, Fray Bartolomé de Las Casas maintained: “On Sunday, September 17, they went to cast anchor between a small island called Quiribrí and a village on the mainland called Cariarí. There they found the best people and land and place they had found until then, for the beauty of the hills and mountains and the freshness of the rivers and groves, which rose to the sky so high, and the small island, green, most lush, full of great woodlands, which looked like a delightful garden; the Admiral named it La Huerta, and it is from the said village Cariarí a long league, a small league. The village is next to a most graceful river” (Historia de las Indias, Vol. II, 2nd Ed., Fondo de Cultura Económica, México, 1965, p. 277). Don Cleto González Víquez clarified that the Sunday was the 18th, not the 17th, as de Las Casas erroneously indicated (El Noticiero, No. 991, September 27, 1905, cited by Ricardo Fernández Guardia, El Pueblo de Cariay y puerto Limón, in Páginas Ilustradas, No. 167, San José, Costa Rica, October 12, 1907, p. 2714).
For his part, Bartolomé Colón only wrote: “Seguitando più oltre in fino a una terra chiamata Cariai in la quale habita gente de bone sorte que vivono de industria et mercantia,” which translates to: “Continuing further on up to a land called Cariai in which live good people who live by industry and commerce” (Informatione di Bartolomeo Colombo della navigatione di ponente et Garbin di Beragua nel mondo novo, Roma, 1505, reproduced in: Colección de Documentos para la Historia de Costa Rica relativos al cuarto y último viaje de Cristóbal Colón, Academia de Geografía e Historia de Costa Rica, Librería Atenea, San José, Costa Rica, 1952, p. 73; translated from Italian by Silvia Quesada Casares, May 16, 2006).
([30]) The island was declared a national monument by Decreto Nº 16542 of August 14, 1985 (La Gaceta Nº 183 of September 26, 1985).
([31]) “I arrived at the land of Cariay, where I stopped to repair the ships and provisions, and to give comfort to the people, who were very ill. I, who, as I said, had come close to death many times, there learned of the gold mines of the province of Ciamba, which I was searching for. Two Indians took me to Carambaru, where the people go naked and wear a gold mirror around their necks, but they would not sell it or give it in barter” (Letter from Columbus to the Monarchs, written in Jamaica on July 7, 1503, transcribed by Martín Fernández de Navarrete, Op.cit., p. 447).
([32]) The Turin Map, a map from 1523, reproduced by GONZÁLEZ VÁSQUEZ, Fernando, Op.cit., p. 34, indicates this territory as belonging to the homonymous Cacique.
([33]) It is likely that the name Bocas del Toro derives from the Torasques (Dorasques) (Barrantes, Claudio, Pers. Comm., May 15, 2006), belonging, according to the Franciscan missions, to the Talamancas group, which also included the Cabecaras, Viceitas, Térrabas, Tóxares (inhabitants of an island), Changuenes, Zeguas, and Guaymíes (FERNÁNDEZ BONILLA, León, Indios, Reducciones y el Cacao, p. 280).
In this regard, Ricardo Fernández Guardia wrote: “In the 16th and 17th centuries, Talamanca was inhabited by various, quite numerous indigenous tribes, of which only a very few representatives remain today, because they have been disappearing since the 18th century. Of these principal tribes were the Guaymíes, who occupied the Guaymí valley, east of the Cricamola or Chirricamola River, opposite the Chiriquí Lagoon; the Doraces or Dorasques, settled in the Bahía del Almirante; the Chánguinas, settled on the banks of the Puán or Maniyalisca River, a tributary of the Tilorio or Changuinola; the Térrebes, Térrabas, or Derbis, settled at the headwaters of the Tilorio and on the island of Tójar or Colón; the Siguas, Zeguas, or Mejicanos, who lived in the Duy and Coaza valleys, between the Sixaola and Changuinola Rivers; the Viceitas, on the banks of the Ararí River, a tributary of the Sixaola; the Cabécares, between the Coén and the Tarire; and the Aoyaques and Urinamas at the headwaters of the same Tarire” (El Descubrimiento y la Conquista, p. 148).
Currently, Tójar Island is called Colón. In previous times and during the colonial period, the other native groups went there to trade for cacao because it was good and abundant there, along with other fruits such as bananas and pineapples. During the 18th century, it began to become deserted because the Zambos and Mosquitos, allied with the English, repeatedly took the natives prisoner to sell them in Jamaica, and the few who remained withdrew to the hills. It is not strange then that on July 30, 1722, the governor of Costa Rica, Diego de la Haya Fernández, demanded that the English governor of Jamaica return the Indians they may have stolen from the Talamancas, Viceítas, Urinamas, Abubaes groups, and from the island of the Tójares, all belonging to his governorship (FERNÁNDEZ BONILLA, León, Indios, Reducciones y el Cacao, p. 281; Archivo Nacional, shelfmark: 298-CO). Previously, on May 29, 1707, Governor Lorenzo Antonio Granda y Balbín appointed Antonio López del Corral as lieutenant of the Matina valley, Suerre, Reventazón, and the Tierra Adentro district “and of the other ports on the North coast of this province up to the bays of the Admirante” (FERNÁNDEZ BONILLA, León, Historia de Costa Rica, p. 144). See infra note 38.
([34]) On May 1, 1503, Columbus left the Gulf of San Blas. He arrived in Jamaica on June 23, and ran the two ships aground on the beach as they were no longer seaworthy (see supra note 27). On June 28, 1504, he embarked for Española, where he arrived on August 13. On September 12, he left for Spain, crossing the Atlantic Ocean for the last time. He arrived at the port of Sanlúcar de Barrameda on November 7, 1504. On Wednesday, May 20, 1506, he died in Valladolid (FERNÁNDEZ BONILLA, León, Historia de Costa Rica Durante la Dominación Española, 1502-1821, p. 252; MARBÁN ESCOBAR, Edilberto, Curso Historia de América, Tomo I, seventh edition, Printed by Manuel Pareja, Barcelona, 1972, p. 94).
The name of the Atlantic Ocean “comes from the Greek Atlas, one of the titans of Greek mythology” (Taken from the Internet, Date: June 8, 2006, Time: 03:30 p.m., http://es.wikipedia.org/wiki/Oc%C3%A9ano_Atl%C3%A1ntico), who was supposed to hold up the celestial vault with his shoulders (Real Academia Española, Op.cit., p.224). The Atlantic was formerly called the Tenebroso Sea or Ocean Sea, and its waters were not navigated by the majority beyond the British and Canary Islands. In some cases, “the imagination began to feed a genre of lost islands (San Brandán, Antilla or Antilia, Siete Ciudades) that for navigators appeared and disappeared in equal measure” (Taken from the Internet, Date: June 8, 2006, Time: 03:35 p.m., http://club.telepolis.com/mgarciasa/var/leyendas.htm).
([35]) Mirobálano: Tree of the Combretaceae family, whose fruit is used in medicine and dyeing (Diccionario de la Lengua Española, Real Academia Española, twenty-first edition, volume II, Madrid, 1992, p. 1379).
The beach almond tree (Terminalia catappa L.), Pittier noted in 1908, is preferred for shade in plazas and alamedas of the hot lands throughout the tropical zone. The roots, bark, and fruits contain a lot of tannin and are used for tanning. The latter also yield a very firm black dye, and the oil-bearing seeds have a rather pleasant taste (Plantas Usuales de Costa Rica, p. 74). The tree reaches between 10 and 25 meters. The flowers are white to cream. The ellipsoid fruits are drupaceous, fleshy, and edible, turning yellowish or purple when ripe. It is characterized by its coastal habitat. The branches exhibit verticillate and cyclical growth along the trunk. On some beaches, it represents an important element of coastal vegetation. The leaves and bark are used in folk medicine (ZAMORA VILLALOBOS, Nelson, et al., Árboles de Costa Rica, volume III, Instituto Nacional de Biodiversidad, Santo Domingo de Heredia, Costa Rica, 2003, p. 244).
Within the Combretaceae family, we also find the species button mangrove (Conocarpus erecta L.), associated with mangroves or coastal vegetation (ZAMORA VILLALOBOS, Nelson, Ibid., p. 236).
Another species of the genus Terminalia sp., of the Combretaceae family, very common in the humid forests of the Caribbean lowlands (0 to 900 meters), is the guayabón or surá (Terminalia oblonga (Ruiz & Pav.) Steud.). The tree reaches between 25 and 45 meters and its trunk has well-developed buttresses. The thin, long, exfoliating bark leaves a smooth, pale bole resembling a colossal guava tree, hence its vernacular name guayabón. Its abundance in our forests has decreased due to the exploitation of its wood. Also, we have the amarillón or roble coral (Terminalia amazonia J. F. Gmel. Exell) and the roble or guayabo de charco (Terminalia bucinoides Standl. & L. O. Williams) (ZAMORA VILLALOBOS, Nelson, et al., Ibid., pp. 240, 242, and 246).
([36]) For William Eleroy Curtis, Columbus arrived at Moín: “Moín has the greatest probability of being the pleasant and privileged place on our Atlantic coast, discovered and frequented, from the seventeenth of September to the fifth of October, by the three Columbuses. The palisades and other obstacles that today close its entrance, resembling an islet that separates it from the sea, and where the careening and repair of ships could be done comfortably, and other characteristic features of that locality, as well as its distance to the Bahía del Admirante, leave almost no doubt that it is La Huerta of Cariari” (La más pequeña de las Repúblicas Americanas, Pro-Patria, translated by Manuel José Carazo, Pro-Patria, San José, Costa Rica, 1887, p. 2, cited by Academia de Geografía e Historia de Costa Rica, in Colección de Documentos para la Historia de Costa Rica relativos al cuarto y último viaje de Cristóbal Colón, p. 304).
In the translation from Italian to Spanish by Andrés González Barcia (Historiadores Primitivos de las Indias Orientales, Madrid, 1779), he transcribes Hernando Colón as follows: “On Sunday, September 25, continuing thus to the South, we anchored at an island called Quirivirí, and a town on the mainland called Cariai…the said island was thick, full of many clusters of trees, of palmitas and mirobalandos as well as many other species, for which reason the Admiral called it la Hueita and it is a short league from Cariai and is near a great river, where infinite people from that surrounding area gathered.” (cited by Carlos Gagini, in Colección de Documentos para la Historia de Costa Rica relativos al cuarto y último viaje de Cristóbal Colón, Academia de Geografía e Historia de Costa Rica, p. 324). (The bold print is not in the original).
Regarding that river, the bishop of our country, Bernardo Augusto Thiel, noted on October 12, 1900: “the great river to which the previous description refers is the Matina or Chirripó River, which previously emptied into the current Moín estuary, through the channel of the present-day Cubas or Cuba River which joins the Toro River, forming the headwaters of the Moín estuary. We owe this information to Mr. Enrique Pittier, who related to me the geographical details on which this historical-geographical fact is based, details that can be seen on maps drawn up by the engineers of the United Fruit Company” (Academia de Geografía e Historia de Costa Rica, Ibid., p. 315). (See infra note 74, in the same sense).
([37])"The North Pacific is the zone for which there is information on a greater number of sites, followed in descending order by the South Pacific and the Central Area. Special consideration should be given to the Pacific Islands, where the number of identified sites is high in proportion to the insular geographical area. The least known zones would be: the plains of Tortuguero, San Carlos, Guatuso, and those located south of Lake Nicaragua, the northern section of the Cordillera de Guanacaste, the Península de Nicoya especially its southern sector, the Cordillera Volcánica Central, the lower part of the Atlantic plain (a strip about 20 km wide along the coastline), the lowlands of the Central Pacific between the localities of Jacó and Dominical in addition to the highlands to the northeast, the Cordillera de Talamanca along with its ridges on the Atlantic Slope, the Península de Osa, and the Valle de Coto Colorado in the South Pacific. Thus, approximately 60% of the territory of Costa Rica remains archaeologically unexplored…By province, the decreasing sequence of registered sites is established as follows: Guanacaste 690 (34.4%), Puntarenas 478 (23.8%), San José 245 (12.2%), Alajuela 221 (11.0%), Cartago 218 (10.9 %), Limón 85 (4.2%), and Heredia 71 (3.5%)." (Revista Vínculos: Evaluación estadística sobre el Estado de la arqueología en Costa Rica -1881-1992-, volume 20, numbers 1-2, published in November 1995, pp. 39-41).
([38]) Regarding the origin of that name for our territory, Francisco de Paula García Peláez cited Alcedo, who on May 22, 1627, wrote: “the Spaniards gave the country the name Costa-Rica because of the great amount of gold and silver that its mines enclose” (Memorias para la Historia del Antiguo Reyno de Guatemala, Tomo II, Establecimiento Tipográfico de L. Luna, 1852, p. 169. In a more recent edition of the Diccionario Geográfico Histórico de las Indias Occidentales o América, prepared by Antonio de Alcedo, Captain of the Spanish Royal Guards, Imprenta de Benito Cano, Madrid, 1786, in Tomo I, p. 670, it reads: “The Spaniards gave it the name Costa-Rica, because of the great amount of gold and silver that its mines enclose”. Biblioteca Nacional, shelfmark R 910.3/A 351d).
And earlier, on July 7, 1503, Columbus wrote: “They named many places for me on the coast of the sea, where they said there was gold and mines. The farthest was Veragua, and about twenty-five leagues from there…I dare to say, because there are so many witnesses, and it is that I saw in this land of Veragua more signs of gold in the first two days, than in Española in four years, and that the lands of the region cannot be more beautiful nor more well-worked” (FERNÁNDEZ DE NAVARRETE, Martín, Op.cit., pp. 447 and 456).
The jurisdiction of Costa Rica comprised from “the mouth of the San Juan River of Desaguadero de Granada to the Escudo de Veragua” (Informes of 1675 and 1676 by Governor Juan Francisco Sáenz, cited by FERNÁNDEZ BONILLA, León, Conquista y Poblamiento en el Siglo XVI, Relaciones Histórico-Geográficas, pp. 367 and 369; PERALTA, Manuel María, Costa Rica y Colombia de 1573 a 1881, Imprenta de Manuel G. Hernández, Madrid, 1886, pp. 62 and 68. Biblioteca Nacional, shelfmark CE 972.86/ P426c CR). Also in 1741, regarding our territory, Governor Luis Diez Navarro wrote: “Its boundaries and jurisdiction are along the Northern sea, from the mouths of the San Juan River to the Escudo de Veragua of the Kingdom of Tierra-Firme” (PERALTA, Manuel María, Ibid., p. 161).
In an analogous direction, Fernández Guardia pointed out: “It is to be believed that Felipe II and his Council of the Indies did not lose sight of the famed riches of Costa Rica… on December 1, 1573, he signs a capitulación with Captain Diego de Artieda Chirino…the King entrusted to Artieda the discovery, pacification, impugnation of Costa Rica and set…from the San Juan River of Nicaragua to the very province of Veragua, along the Atlantic” (El Descubrimiento y la Conquista. pp.161-162).
This is how our territory is described in the Mapa de Costa Rica, Istmo de Panamá, Veragua y Costa de Misquitos, that is, from the mouth of the Río San Juan to the Río Chiriquí, Culebra, or Calobebora opposite Isla del Escudo de Veragua (Atlas Histórico Geográfico de la República de Costa Rica, Veragua y Costa de Mosquitos, ordered by Manuel María de Peralta, Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario de Costa Rica, Instituto Nacional de Geografía de Bruselas, Madrid, 1890. Biblioteca Nacional, shelfmark MAPA 917.286/A8814a CR. The documents of the Atlas were compiled by Guillermo Malavassi and Pedro Rafael Gutiérrez of the Universidad Autónoma de Centro América in 1995, a book that can also be found in the Biblioteca Nacional, shelfmark R 912.7286/A881-a CR).
In April 1827, Orlando W. Roberts published in Edinburgh the book "Narración de los Viajes y Excursiones en la Costa Oriental y en el Interior de Centroamérica," where he noted: “The Snake River (Río Culebra), is the dividing line between the province of Veragua and Costa Rica.” (Translated by Revista Conservadora de Pensamiento Centroamericano, Nicaragua, May 1966, p. 20. Biblioteca Nacional, shelfmark: H 300 / R454 r).
Regarding the loss of the Bocas del Toro territories, Fernández Guardia pointed out: “…at the beginning of 1836, some Irish settlers arrived at that place; but upon the government of Nueva Granada learning of it, it issued a decree on May 30 of the same year declaring that Bocas del Toro belonged to it, and in January 1837 it militarily occupied this territory, dispossessing the Central American authorities. The government of the State of Costa Rica, of which Don Braulio Carrillo was then head, had decreed on August 31, 1836, the promotion and opening of a road to Bocas del Toro…Nueva Granada snatched from Costa Rica a good part of the territory it had possessed since 1573 by virtue of indisputable titles inherited from the mother country, according to which the border of Talamanca reached the old province of Veragua, that is, up to the mathematical line that limited the duchy of the same name granted in 1536 to Columbus’s grandson, D. Luis, and which he ceded to the Crown twenty years later.” (El Descubrimiento y la Conquista. pp. 204-205). See infra notes 79, 80, and 81.
([39]) Cleto González Víquez prepared an extensive study to demonstrate that the Suerre is the Reventazón (Apuntes sobre Geografía Histórica de Costa Rica, Imprenta de Avelino Alsina, San José, Costa Rica, 1906, pp. 7-37. Biblioteca Nacional, shelfmark: CR 917.286/ G.643a). For Pittier, Suerre (Tsuiri) means Rápido River (Capítulos escogidos de la Geografía Física y Prehistórica de Costa Rica, p. 51).
([40]) This province extended to the right of the Sarapiquí and San Juan (Desaguadero) rivers toward the Matina valley. The Spaniards called the beaches starting north of the left bank of the mouth of the Matina the beaches of Suerre. Despite their incursions, they could not dominate the province with firm settlements (GONZALEZ VÍQUEZ, Cleto, Apuntes sobre Geografía Histórica de Costa Rica, pp. 38-41).
([41]) Guarco was a famous cacique, king of the eastern Huetares, whose dominions extended from the Virilla to Chirripó (GAGINI, Carlos Diccionario de Costarriqueñismos, p. 133). Peralta maintained that “Guarco comes from the Nahuatl Qualcan, from qualli, good, convenient, and can, suffix of place. Qualcan or Guarco, good place, or, according to Father Alonso de Molina, ‘sheltered and convenient place’, as indeed the Cartago valley is” (Los aborígenes de Costa Rica, Ensayo de Distribución Geográfica, p. 424).
([42]) José María Figueroa Oreamuno illustrated the arrival of Diego Gutiérrez at Suerre, the founding of San Francisco, and his death at the hands of the aborigines. In 1845, Figueroa worked as an employee at the port of Moín. That year he visited the coasts of the Parismina, Tortuguero, and Colorado (See Viajes 11 and 12 in Adolfo Blen, Índice del Libro Histórico de Don José María Figueroa Oreamuno, January 1918, pp. 13-29).
([43]) The survivors managed to reach the mouth of the Taure River and embarked for the interior of Nicaragua. Also through the mouth of the Taure, Badajoz abandoned our territory in "compliance with the sentence handed down against him in Doybabarú, Hernández Sánchez, was embarked at the mouth of the Taure in the carabela of Martín de Bonilla, under the custody of Diego Contreras” (FERNÁNDEZ GUARDIA, Ricardo, El Descubrimiento y la Conquista, pp. 94 and 85). According to Gagini, Doybabarú was a town in Talamanca. Regarding Taure, he noted that in Mutsun it means son, and therefore applicable to a river branch. In Mosquito, he indicated that Taura means “at the tip or at the head” (Los aborígenes de Costa Rica, pp.137 and 182).
On October 12 and 13, 1665, the Audiencia de Guatemala agreed to fortify the mouths of San Juan and Taure with 22,388 pesos for defense against pirate invasions. The task was assigned to Juan Fernández de Salinas y Cerda, who decided to build a single fortification on the north bank of the San Juan, east of the mouth of the Sarapiquí River. He completed the castle on August 1, 1666, and named it San Carlos de Austria. He considered it was not useful to fortify the “mouths of Taure and San Joan,” because “two other open ones remain, and that, within a distance of ten leagues of coast one enters the Río Grande and leaves through any of them without difficulty” (FERNÁNDEZ BONILLA, León, Historia de Costa Rica, pp.115-116).
In 1741, Luis Diez Navarro mentioned the mouths: “San Juan, Taure, and Colorado” (Canal Interoceánico entre Nicaragua y Costa Rica en 1620 y 1687, PERALTA, Manuel María, Bruselas, Imprenta de Merterns, 1887, p.163. Biblioteca Nacional, shelfmark CR 627.13/ P426c). José Lacayo also did so in 1745, pointing out that the Brasuelo de San Juan has many manatees and hawksbill turtles, that one leaves by the Taure, but enters by the San Juan because it has a better bar, and that the Colorado was the most copious of the three and had the best bar, enabling sloops and large boats to enter through it, and from its mouth along the same coast lies the Matina valley fifteen or 20 leagues away (FERNÁNDEZ, León, Conquista y Poblamiento en el Siglo XVI, pp.416-417). Our official cartography names the Taure River as Taura (Sheet Punta Castilla, vertical coordinates 573-575 and horizontal coordinates 321-318).
([44]) The endangered sea turtles that spawn in the Caribbean are: leatherback turtle (Dermochelys coriacea) 200 cm long, green turtle or white turtle (Chelonia mydas) at 120 cm, loggerhead turtle or cabezona (Caretta caretta) at 100 cm, and the hawksbill turtle (Eretmochelys Imbricata) at 90 cm. (Reptiles, Costa Rica Field Guide, Rainforest Publications Costa Rica, 2003).
According to the red list of the World Conservation Union (IUCN, 2003), the leatherback and hawksbill turtles are classified as critically endangered species (DICK, Belinda, Op.cit., pp. 2 and 16). At the regulatory level, the Inter-American Convention for the Protection and Conservation of Sea Turtles was approved, Ley N° 7906, of August 23, 1999 (La Gaceta Nº 186 of September 24, 1999), as well as the Ley de Protección, Conservación y Recuperación de las Poblaciones de Tortugas Marinas, Nº 8325 of November 4, 2002 (Alcance 86 to La Gaceta Nº 230 of November 28, 2002), with prison sentences for violators (art.6). And, previously, Decreto Nº 14524 of May 4, 1983 (La Gaceta Nº 100 of May 26, 1983) which permitted, except in the Cahuita and Tortuguero National Parks, the hunting of green turtles in their arribadas between June 1 and August 31, was declared unconstitutional by judgment Nº 1250 of 11:25 a.m. on February 19, 1999. Shortly thereafter, the Instituto Costarricense de Pesca y Acuacultura prohibited their hunting by resolution Nº 92 of March 25, 1999 (La Gaceta Nº 78 of April 23, 1999).
([45]) In our country, two types of felines (leones) classified as endangered inhabit the humid forests: the puma concolor, yellowish to intense reddish in color, and hunts prey such as the common opossum (zorro pelón) (Didelphis marsupialis), mantled howler monkey (mono congo) (Alouatta palliata), black-handed spider monkey (mono colorado) (Ateles geoffroyi), spiny rat (rata de monte) (Prochimys semispinosus), and iguanas (Iguana iguana); as well as the jaguarundi (león breñero) (Herpailurus yaguarondi), dark gray, reddish, or chestnut in color, which feeds on small mammals such as wild mice, armadillos, and birds, bird eggs, and arthropods. (Carrillo, Eduardo et al., Mamíferos de Costa Rica, Instituto Nacional de Biodiversidad, Second Edition, Santo Domingo de Heredia, 2002, pp. 198-199, 208-209).
In 1889, Pittier noted that both felines were spread throughout both North and South America. (See supra note 31 in La Flora de Costa Rica, Contribución al estudio de la Fitogeografía centro-americana by Dr. Polakoshy, Translated from the German by Manuel Carazo Peralta and annotated by Henri Pittier, Anales del Instituto Físico-Geográfico Nacional 1889, Secretaría de Instrucción Pública de la República de Costa Rica, Tomo Segundo, Segunda Parte, Tipografía Nacional, San José, 1890, p. 196).
([46]) Among the spotted felines that inhabit our Caribbean coast and are classified as endangered, one can cite the largest of them, the jaguar (Panthera onca) at 30 to 100 kg, which eats iguanas, sloths (Choloepus hoffmanni and Bradyous variegatus), olive ridley turtles (tortugas lora) (Lepidochelys olivacea), and white-faced capuchin monkeys (monos carablanca) (Cebus capucinus); the ocelot (manigordo) (Leopardus pardalis), which likes rodents, the common opossum (zorro pelón), and the agouti (guatusa) (Dasyprocta punctata); the margay (tigrillo) (Leopardus wiedii), medium-sized, eats terrestrial and arboreal mammals, birds, lizards, and insects. (Carrillo, Eduardo et al., Op.cit., pp. 200-205).
These felines, according to Pittier, were also spread throughout the American continent. (See supra note 31 in La Flora de Costa Rica, Contribución al Estudio de la Fitogeografía Centro-americana by Dr. Polakoshy, p. 196).
([47]) On the Caribbean slope, snakes are abundant, including those exceeding 2 m in length: boa constrictor (bécquer) (Boa constrictor) at 450 cm; bushmaster (matabuey) (Lachessis stenophrys) at 390 cm; indigo snake (sabanera) (Drymarchon corais) at 300 cm; large-scaled black racer (ranera negra) (Chironius grandisquamis) at 270 cm; mussurana (zopilota) (Clelia clelia) at 260 cm; fer-de-lance (terciopelo) (Bothrops asper) at 250 cm; bird snake (mica pajarera) (Pseutes poecilonotus) at 240 cm, and tiger rat snake (mica) (Spilotes pullatus) at 220 cm. (Reptiles, Costa Rica Field Guide, Rainforest Publications Costa Rica, 2003).
([48]) Three species are present in the area, two threatened with extinction: the mantled howler monkey (mono congo) (Aloatta palliata), which eats tender leaves, flowers, and fruits; and the spider monkey or black-handed spider monkey (mono araña or colorado) (Ateles Geoffroyi), which uses its tail to grip branches and is an important seed disperser; and the third, considered a reduced population, is the white-faced capuchin monkey (mono cariblanca) (Cebus capucinus), which is omnivorous and part of the jaguar's diet. (Carrillo, Eduardo et al., Ibid., pp. 118-123). The mantled howler monkey is unique to Central America, while the black-handed spider monkey originates from South American fauna (PITTIER, supra note 31, La Flora de Costa Rica, Contribución al Estudio de la Fitogeografía centro-americana by Dr. Polakoshy, p. 196).
([49]) Benzoni described the species as follows: "Another animal is also found there that the natives call cascuii, which is in the form of a black, hairy pig, with very tough skin, small eyes, large ears, cloven hooves, and a small trunk like an elephant, and it emits a cry so terrible that it stuns people." León Fernández Bonilla names it Elasmognatus bairdii (Historia de Costa Rica, p. 57). Currently, its scientific name is Tapirus bairdii. Among other places, it inhabits humid forests, always near water sources, with poor vision but acute senses of hearing and smell. Its diet includes foliage, a great variety of seeds, which they also disperse, fruits, flowers, and grass. It gives birth to a single offspring, which stays with its mother for its first year. It is a species considered endangered, a status caused by hunting and loss of its habitat due to deforestation. (Carrillo, Eduardo et al., Op.cit., pp. 212-213). The tapir (danta) is unique to Central America, (PITTIER, supra note 31, La Flora de Costa Rica, Contribución al estudio de la Fitogeografía centro-americana by Dr. Polakoshy, p. 196).
([50]) Regarding these mammals, Benzoni commented: "An equally monstrous animal is also found that has a small pouch under its belly, and when it wants to go from one place to another, it puts its young inside there: this animal has the body and snout of a fox, and hands and feet like cats, but it moves them, and it has ears like a bat." Fernández Bonilla classified it as Didalphys aurita (Historia de Costa Rica, p. 57). This is the common opossum (zorro pelón) (Didelphis marsupialis), which as we saw is part of the food chain of the puma and the ocelot (manigordo). Its dorsal part is blackish and grayish, the ventral part yellowish or cream, its ears completely black and hairless, weighing 0.6-2.4 kg. Also present in this area is another, smaller marsupial, weighing 604-790 g., the water opossum (zorro de agua) (Chironectes minimus); it is semi-aquatic and spotted, its toes joined by a membrane of skin (Carrillo, Eduardo et al., Op.cit., pp.34-35, 38-39). The Didelphys aurita originates from South American fauna (PITTIER, supra note 31, La Flora de Costa Rica, Contribución al estudio de la Fitogeografía centro-americana by Dr. Polakoshy, p. 196).
([51]) There are 22 known species of bats in the Caribbean region; of these, the largest is the spectral bat (vampiro gigante) (Vampyrum spectrum), weighing from 135 to 235 g. Its feet and claws are long and powerful. They feed on birds, bats, rodents, and occasionally fruits and insects. They have a single offspring at the end of the rainy season, which is cared for by both mates. (Carrillo, Eduardo et al., Op.cit., pp. 84-85, 68-115). This bat species originates from South American fauna (PITTIER, supra note 31, La Flora de Costa Rica, Contribución al estudio de la Fitogeografía centro-americana by Dr. Polakoshy, p. 196).
([52]) On the Caribbean coast and in the Tortuguero region, a great variety of birds inhabit. We can find everything from the little hermit (ermitaño enano) (Phaethornis languemareus) at 9 cm, to the great blue heron (garzón azulado) at 132 cm. (Birds of Tortuguero and Caribbean Coast, Costa Rica Field Guide, Rainforest Publications Costa Rica, 2002).
([53]) Figueroa also illustrated the event in his Album.
([54]) For Gagini, Matine, in the province of Pococí, was the indigenous name of the island of Martinica (Los aborígenes de Costa Rica, p. 152).
[55] "And I report to Your Majesty how I went to reconnoiter whether there was any port on the North Sea…and having found one very safe from all winds, I sent to reconnoiter whether there was beach coast to the Southeast, which is towards the Escudo de Veragua, and a short distance, a little more than two leagues, past the reefs, a very extensive open beach was found and in it a port for a great number of vessels, safe from all winds of the compass, because at the entrance of the bar to the East, it is protected by a headland or islet…The land is very cool and very abundant in all kinds of fruits of the land; it is inhabited by some Indians of a faction they call the Tariacas." (Manuel María de Peralta, Límites de Costa Rica y Colombia, 1573 Á 1881, su jurisdicción y sus límites territoriales según los documentos inéditos del Archivo de Indias de Sevilla y otras autoridades, Madrid, Librería de M. Murillo, Paris, Ernest Lenoux, 1886, pp. 54-55, Biblioteca Nacional, signatura: CR 972.86/P426c; FERNÁNDEZ BONILLA, León, Historia de Costa Rica, p. 108). That description coincides with that of Ing. Juan Mechan of August 16, 1864: "The terrain is of coralline formation covered with decomposed vegetal soil; and although it has little elevation above sea level it is not swampy. The general winds modify the sun's heat and make that temperature more bearable." (Archivo Nacional, serie: Fomento, asignatura 1856).
[56] The Mosquitos have as their origin the union of the Indian (aboriginal) and Black ethnic groups. They designate themselves "Misquito," and they extended from the Atlantic coast of Nicaragua (Laguna de Perlas, north of Bluefields), to Honduras (río Tinto or Negro, 13 km east of Cabo Camarón). They did not form permanent settlements south of Bluefields and only frequented that coast during turtle-fishing season or when they made pirate raids. (CONZEMIUS, Eduardo, Apuntes sobre algunos Nombres Geográficos Mosquitos en Costa Rica y Panamá, Revista de Costa Rica, Nº 12, agosto, 1922, pp. 300-301, Biblioteca Nacional, signatura H056/R 454 rd CR).
The name "miskito" is of indigenous origin. According to Eduardo Pereira, a royal descendant, the word comes from "Diskitwras-nani," meaning "those who cannot be uprooted" (HEAT, G.R., Notes on Miskuto Grammar and on other Indian Languages of Eastern Nicaragua. American Anthropologist, Vol. XV, pp. 48-62, Lancaster, 1913, p. 49, cited by CONZEMIUS, Eduard, Miskitos y Sumus, Estudio Etnográfico sobre los Indios de Honduras y Nicaragua, Asociación Libro Libre, San José, Costa Rica, 1984, p. 52); while that of "zambos" must derive from the Africans of Zambia or Zamba Island at the mouth of the Cassiri River in Senegambia (HENDERON, George, An Accounts relating to Moravian Missions, 2nd edition, London, 1811, p. 216, cited by CONZEMIUS, Eduard, Ibídem, p. 50).
[57] Figueroa illustrated these incursions and the defense that the colonial authorities occasionally mounted.
[58] Spanish and Indian legislation had various regulations regarding coasts. The Siete Partidas decreed by King Alfonso X (The Wise), who reigned between 1252 and 1284, established in volume II, Partidas Segunda and Tercera, Law Four: concerning things that man may do on the seashore, among them, constructions that would not impede the common use of the shore, understood as the space covered by the sea water at its highest growth all year, whether in winter or summer. (La Real Academia de la Historia, Las Siete Partidas, Tomo II, Imprenta Real, Madrid, 1807). King Felipe II, who reigned between 1556 and 1598, decreed Ordenanza 92, contained in Tomo II, Libro IIII, Título VII of the Recopilación de Leyes de Indias of 1680, providing that settlements are not to be located in Sea Ports, nor in any place that at any time harms the Royal Crown and the Republic. (Consejo de la Hispanidad, Recopilación de Leyes de los Reynos de Las Indias, 1943, p. 20).
[59] According to González Víquez this is the Parismina, which had its mouth directly to the sea between 1756 and 1758, and later became a tributary of the Reventazón. (Apuntes sobre Geografía Histórica de Costa Rica, p. 32). For Gagini, Parismina (Paresmenes) is a corruption of the Spanish Pero Ximénez. (Los aborígenes de Costa Rica, p. 162). Likewise Pittier, Parismina (Parishmin) comes from the English pronunciation of Pedro Jiménez (Nombres Geográficos de Costa Rica, p. 10).
[60] Between 1698 and 1787 there were at least 20 pirate raids and sackings according to the Archives of Cartago studied by Frantzius. (PITTIER, Henri, Nombres Geográficos de Costa Rica, p. 9).
Starting in the 14th century, pirate and corsair began to take on distinct meanings. Sovereigns began to grant letters of marque to pirates, who ceased to be thieves and became honored combatants. If a corsair fell prisoner he was put in chains, whereas a pirate was hanged. The filibusters did not obtain letters of marque from any sovereign. They were deserters and malefactors of various nationalities (Spanish, Dutch, English, and French). Their initial activity was salting and selling the meat of bulls and boars, for which reason they were also called buccaneers, derived from bucan, meaning salted meat. They built special vessels called filibustes (from the Dutch vlieboot), with which they approached the islands of the Caribbean Sea (Biblioteca Temática Montaner y Simón, La Aventura del Mar, Barcelona, Spain, 1979, pp. 58-65).
[61] In an analogous sense, on August 20, 1738, Governor Francisco Antonio de Carrandi y Menán noted: "The fourth and last testimony contains the matter of my Voyage to the Valle de Matina…whose cacao, which is the thickest and of the best quality in this America, is the sole refuge of these inhabitants, income and support of all the Ecclesiastics, to such an extent that it passes as currency to buy generally every necessary kind of thing, of which in the entire province there is no one who can purchase any portion in silver nor even a real per pound, because there is no commerce nor does any vessel arrive on either one sea or the other" (FERNÁNDEZ BONILLA, León, Colección de Documentos para la Historia de Costa Rica, publicados por Ricardo Fernández Guardia, volume IX, Imprenta Viuda de Luis Tasso, Barcelona, 1907, p. 294).
Furthermore, on June 19, 1717, Lieutenant Governor Mier Cevallos issued a proclamation so that provisions of all classes, without any exception, be sold for cacao beans, "which is the current currency in this city and province." (Archivo Nacional, signatura 225-CO).
Previously, on June 30, 1709, a council of residents of Cartago, given the scarcity of silver, requested that cacao circulate as currency for the purchase of articles of primary necessity. On August 1 of that year, Governor Juan de Granda y de Catalina Balbín stated: "Because I see it in such a calamitous state that in telling Your Grace that I often have no silver with which to buy meat, I think I convey to you the degree in which it finds itself." The Audiencia approved the measure on August 23 of that year. (FERNÁNDEZ BONILLA, León, Historia de Costa Rica, p. 144; Archivo Nacional, signatura 142-GA). And, since August 20, 1703, there had been a petition from the procurador síndico of Cartago to authorize the circulation of cacao as current currency (Archivo Nacional, sig: 129-GA).
[62] "Sunday 29…embarking all my troops and downriver the baggage in the Cayucos that were ready, I crossed the river and the monte on horseback, which on the other bank the Lieutenant of Matina arranged, at 12 o'clock sharp, and traveling 40 minutes over flat, clean, pleasant monte, very dense with thick and erect Cativo trees…with easy swamps, I arrived at the rancho de la Vigía, from where one can look openly at the mouth of the river of the Valle de Matina and the sea swells, having traveled 48 hours and 49 minutes from Cartago…and fortifying myself as best I could with 125 varas of palisade that I built and that surrounds me with all the huts, linked together, ending both ends at the River, and facing the Barracks a small iron Cannon loaded with musket balls that I brought with me in a Cayuco from the Cabildo." (FERNÁNDEZ BONILLA, León, Colección de Documentos para la Historia de Costa Rica, Barcelona, 1907, pp. 310-311).
[63] Sergeant Major Pedro Antonio de Carrandi measured the depth of the mouth of the Matina River, the result being 4 varas and 3/4 (3.97 m), and further in before its mouth the river was 137 fathoms wide (250.54 m) (FERNÁNDEZ BONILLA, León, Colección de Documentos para la Historia de Costa Rica, publicados por Ricardo Fernández Guardia, pp. 310-311).
[64] Regarding Moín, Gagini noted that it is a very ancient indigenous name, also found written as Muin, Moy, and Muia. He added that Moín "is a sheltered and undulating bay (bahía)" and that Caray "must be Moín." (Diccionario de Costarriqueñismos, p. 161; Los aborígenes de Costa Rica, p. 153).
[65] On August 20, 1738, Carrandi y Menán wrote to the President of the Audiencia de Guatemala, Pedro de Rivera Villalón, about the destination of the map: "And the figure of the Fort that I delineated, in the map or design of the river sent with the judicial proceedings to Your President of Goatemala, as reason, experience, and the setting of the place dictated to me, is the last one that goes on the last blank sheet of the Diario." (FERNÁNDEZ BONILLA, León, Colección de Documentos para la Historia de Costa Rica, publicados por Ricardo Fernández Guardia, p. 295). From that Diario which appears in the Archivo General de Indias, commissioned by Felipe Molina, José M. Gutiérrez made a copy in 1851 which the Archivo Nacional holds (signatura 534-CC). A reproduction of the map is provided, as well as the drawings from the Álbum de Figueroa that describe the expedition of Carrandi y Menán at the mouth of the Matina forming a provisional fort.
[66] Its scientific name is Prioria copaifera Griseb.: tree up to 40 m tall and 1 m in diameter, cylindrical trunk, shiny brown. It is typical in very humid forests of the Atlantic slope, occasionally grows in flat areas, sometimes semi-inundated, coming to form a very homogeneous association called "cativales." Its wood is abundant in an oily resin useful for pharmaceutical use. It is a scarce and threatened species. (JIMÉNEZ Quírico, and others, Árboles Maderables de Costa Rica, Ecología y Silvicultura, Editorial Tecnológica de Costa Rica, Instituto Nacional de Biodiversidad, Santo Domingo de Heredia, Costa Rica, pp. 242-243).
[67] This essay was originally published in the magazine La Obra, with the title "El Fuerte de San Fernando del Río de Matina", Tomo II, San José, Costa Rica, 1918, pp. 3-34. (MELÉNDEZ, Carlos, El Licdo. Don Pedro Pérez Zeledón (El Hombre y el Historiador), Revista de la Academia Costarricense de la Historia, Nº 19, 1957, pp. 7-23).
[68] Plan of the Fuerte de San Fernando, Archivo Nacional, signatura: 4241-CC, drawn in 1744 by Luis Diez Navarro, a reproduction of which is attached for illustrative purposes. Fernández Guardia noted that the fort "served to impede illicit commerce, but not the sackings of the cacao haciendas, because the zambos Mosquitos and their English friends continued entering the Valle de Matina via Moín, Suerre, and other points of the coast, as they did in April and May of 1747. They then took 10 prisoners, of whom they set 2 free to go tell the Lieutenant of Matina and the Governor of the province that if they were not given permission to trade, they would return within four months to destroy the Fort, burn the haciendas, and go as far as Cartago" (Crónicas Coloniales, pp. 131-132).
[69] "Cap. 15. At a distance of half a quarter-league from the beach on the bank of said river, on the South side thereof, is founded the Fort San-Fernando; its artillery (which is small) does not reach the mouth of the bar, but it does cross the river, and piraguas cannot pass to the haciendas unless experiencing the harm that from the Fort can be done to them with said artillery and musketry; between the beach and the Fort a branch of the river runs South parallel to the beach, which reaches near the port of Moin, which is at a distance of seven leagues; it is so wide and deep that a ship of high freeboard could navigate it, but one cannot enter through the bar, being so closed, with vessels other than piraguas or launches, which it seems necessary for the Mosquito Indians to guide them because of how practiced they are with it and because said Indians, although they throw themselves into the water to lift the piraguas over some sandbanks that exist, the alligators, of which said river abounds, do not eat them…said Indians smear on a substance from which said fish flee...Cap. 16. The rest of the terrain, on the South and West side, is very swampy and with much thick growth of trees, leaving the Fort isolated on all sides. Cap. 17. The shape of said Fort is a simple hornwork, as shown by its plan; it is made of stakes, part of them squared and of good wood, and part of them round, with no more work than that of the point and of bad woods, said stakes expose, from the surface of the ground, one toesa two feet and six inches, and have two feet buried; all the enclosure has its cordon, formed with a strip of wood, six inches wide and two thick, which is nailed with iron nails; the two small bastions that face the river are made with the squared stakes that have been mentioned…on the exterior side, in front of the two mentioned small bastions, there are another one hundred and ninety-three small stakes, which serve as footbreaker, or retrenchment to resist in some way the floods of the river, which whenever it rises enters the fort, which becomes flooded and it is necessary to move about in canoes within it without this damage being remediable…Cap. 20. The water they drink is from the river, so thick and harmful that the soldiers are continually swollen in the belly and suffer from fevers" (FERNÁNDEZ BONILLA, León, Conquista y Poblamiento en el Siglo XVI, pp. 401-402; PERALTA, Manuel María de, Límites de Costa Rica y Colombia, Madrid, 1890, pp. 78-79. Biblioteca Nacional, signatura: 917.286/ P426l). The underlining is ours.
[70] On June 8, 1663, Governor Rodrigo Arias Maldonado wrote to the King about this port: "it was decided to take the frigate to a place called El Portete, as it is sheltered and safe from storms." (FERNÁNDEZ BONILLA, León, Historia de Costa Rica, durante la Dominación Española, 1502-1821, p. 112). In 1675, Fernando Francisco de Escobedo cited it when he noted: "On the North Sea it has a port they call El Portete, although small, safe, and because its entrance is reduced to a short distance and between rocks, easy to be fortified with a small piece for the security of the frigates trading on that coast and so that pirates should not take advantage of it as they have done, capturing them with such frequency." (FERNÁNDEZ BONILLA, León, Conquista y Poblamiento en el Siglo XVI, Relaciones Histórico-Geográficas, p. 362).
On December 31, 1682, Governor Miguel Gómez de Lara wrote to the president of the Audiencia about the need to create a fort at the mouth of the Matina River or at Punta Blanca, and that before El Portete was discovered, the port of Costa Rica was that of the Suerre River (FERNÁNDEZ BONILLA, León, Historia de Costa Rica, p. 130-131). Captain José Antonio Angulo, in his report on the Valle de Matina, Puerto de Moín, Atlantic Coast, and Territories of Talamanca of May 1862, located Portete between Salt-Creek (Moín) and Punta Limón, with the name Portetillo, shedding light on the origin of its name as a small port (Revista Archivo Nacional, San José, Costa Rica, 1966, p. 226).
Gagini noted that Punta Blanca is the point that opens the mouth of said port of Portete (Los aborígenes de Costa Rica, 1917, p. 153). Peralta stated that it was called thus in the 16th century, and that it is found to the east of the Matina River, between Moín and Limón (La Cartografía de Costa Rica y Veragua, Madrid, 1890, cited by Costa Rica-Panamá Arbitration, Documents Annexed to the Argument of Costa Rica before the Arbitratior, Edward Douglass White, Chief Justice of the United States, Volume IV, The Commonwealth Co. Printers, Rosslyn.Va. U.S.A. 1913, p. 54. Biblioteca Nacional, signatura: CR 917.286/C8378c). Indeed, we have that on February 10, 1545, Puntablanca is already mentioned in the documents compiled regarding the expenses of Rodrigo de Contreras in the discovery of the Desaguadero (FERNÁNDEZ BONILLA, León, Colección de Documentos para la Historia de Costa Rica, publicados por Ricardo Fernández Guardia, pp. 219, 234, 236, 254, 270). It is also cited in the colonial protocols of Cartago in the document dated June 7, 1607 (Archivo Nacional, signatura 801-CO).
Regarding commercial shipments in 1638 between the ports of Punta Blanca and those of Cartagena and Puertobelo, documents 04-CO, 14-CO, 17-CO, and 18-CO can be consulted in the Archivo Nacional. On February 14, 1639, Governor Gregorio de Sandoval and the Cabildo of Cartago informed the King about the efforts taken to open a road to the port of Punta Blanca and to promote commerce with Cartagena and Portobelo (FERNÁNDEZ BONILLA, León, Historia de Costa Rica, durante la Dominación Española, 1502-1821, p. 101). On February 24, 1641, the same governor noted that Punta Blanca was the best outlet of the province on the North Sea, which he promoted for commerce with Cartagena and Portobelo. Likewise, it is cited in the investigation of Governor Juan Gemmir y Lleonart regarding the loss of the fort of San Fernando, when the soldier Sebastián "Mendes" declared on October 12, 1747: "…there were in said Moín only the said two Schooners and three Piraguas and those same that went up to Matina; and that being on board, an old and cunning Englishman told the declarant that at Punta Blanca he had a large ship with five hundred men as a precaution in case those who attacked the Fort should have been killed." (FERNÁNDEZ BONILLA, León, Indios, Reducciones y Cacao, pp. 166 and 399-400).
[71] In his Album, Figueroa drew the event. At the moment of the attack, two soldiers died, and then two more because of their wounds. On the opposing side, 2 died who were buried in Moín. (FERNÁNDEZ BONILLA, León, Indios, Reducciones y el Cacao, p. 401).
[72] Pittier stated that Pacuare is an indigenous word: pa-k-ua, paca chick; ri, di, river" (Boletín del Instituto Físico-Geográfico, p. 42, cited by GONZALEZ VIQUEZ, Op.cit., p. 15).
[73] Junta de Protección Social de San José and Comisión Nacional del Quinto Centenario del Descubrimiento de América, Cartografía Histórica de Costa Rica, Siglos VXI-XIX, 1989, Mapa Nº 25. (Biblioteca Nacional, signatura: R972.86 / C328c CR).
[74] "The name 'Matina' river is given to the great river that is born from the union of the 'Barbilla and Chirripó' rivers. The latter is the most important and should retain its name to the end…In the true sense of the word there is no 'Moin' river, because that is the name given only to the swampy water of the coast that empties into a bay West of the Limón cape; but these waters receive the 'Río Blanco', which is born in the coastal hills, and the 'Río Cuba' which runs in the old bed of the 'Río Chirripó'…Without doubt the union of the 'Chirripó' with the 'Matina' dates from a recently past time, and the coastal waters of the 'Moín' properly belong to the Delta of the latter." (PITTIER, Henri, Costa Rica, su orografía e hidrografía, pp. 307). See supra note 36.
[75] It must be the cerro Carbonel, with its two highest altitudes of 170 m and 132 m located at 1000 m and 750 m, respectively, from the right bank of the Colorado River in the direction of its mouth (west-east) and at 8750 m and 7500 m, respectively, from the coast. See supra note 4.
[76] Our Observatorio Vulcanológico y Sismológico reports said event as "Strong swell and many earthquakes felt in Barra de Matina" (Taken from the Internet, Fecha: June 12, 2006, Hora: 11:30 a.m., http://www.ovsicori.una.ac.cr /sismologia/sismicidad_historica.htm). See supra note 7.
[77] In a similar sense, he provided another report on May 18, 1804 (FERNÁNDEZ BONILLA, León, Asentamientos, Hacienda y Gobierno, p. 131).
[78] Audiencia of Guatemala, Expedientes del Consulado y Comercio, 1807 to 1814, cited by Manuel María de Peralta, Límites de Costa Rica y Colombia, 1573 Á 1881, su jurisdicción y sus límites territoriales según los documentos inéditos del Archivo de Indias de Sevilla y otras autoridades, p. 309.
[79] Colección de los decretos y órdenes que han expedido las Cortes generales y extraordinarias desde 24 de setiembre de 1811 hasta el 24 de mayo de 1812, volume II, Sevilla, 1820, p. 34, cited by Manuel María de Peralta, Límites de Costa Rica y Colombia, 1886, p. 312. Biblioteca Nacional, signatura: CR 972.86/P426c; Archivo Nacional, signatura: 1098-CO, folio. 71.
[80] "The royal order of November 30, 1803 entrusted the authorities of Colombia with the military defense of the coasts of Central America from Cabo de Gracias a Dios to the Chagres River; that royal order was revoked by the Spanish crown in 1808. However, in later times difficulties arose because Colombia claimed that all those coasts belonged to it, and thus, on July 5, 1824 it issued a decree claiming its ownership. The Government of the Republic of Central America protested then before the Colombian Congress and argued that that territory had always belonged to Central America" (OBREGÓN LORÍA, Rafael, Costa Rica en la Independencia y en la Federación, Editorial Costa Rica, Biblioteca Patria, Volumen 8, San José, Costa Rica, 1977, pp. 184-185).
The royal orders issued in San Lorenzo, one of them of November 20, 1803, segregated from the Capitanía of Guatemala the islands of San Andrés and the Costa de Mosquitos from Cabo Gracias a Dios to the Chagres River, incorporating them into the new Reino de Granada, while that dated the 30th of that month provided in the same manner, but making them dependent on the Virreinato de Santa Fe. According to historian Hubert H. Bancroft (History of Central-America, volume III, San Francisco, 1887, p. 244, note 32), the provision was repealed in 1808. It is probable that it was so considered following the royal cédula of March 31, 1808, which in favor of the Audiencia of Guatemala maintained the authorization of the port on the San Juan River and granted the grace to its inhabitants of the fruits they might harvest within 10 leagues of the port along either of its banks (PERALTA, Manuel María de, Límites de Costa Rica y Colombia, Madrid, 1890, pp. 190-191, 209; Archivo Nacional, signatura: 4205-CC).
The Chagres River was located at the center of the Isthmus of Panama and was encompassed by the course of the Canal built in 1914 (Taken from the Internet, Fecha: June 7, 2006, hora: 04:30 p.m., http://www.ipat.gob.pa/ecoturismo/chagres.html). It was explored by Hernando de la Serna in 1527, who founded a small settlement called Chagres. Later, the Spanish built the Fuerte de San Lorenzo, which served as a protective fortress at the river's mouth (Taken from the Internet, Fecha: June 7, 2006, hora: 04:30 p.m., http://panamawide.homestead.com/Historia.html).
[81] On September 11, 1900, the President of France, M. Emile Loubet, issued the award to fix the boundary line with Colombia, covering sectors of Talamanca near Chirripó. Our country requested an interpretation that the Minister of Foreign Affairs of France, M. Delcassé, left as a pending matter. On November 3, 1903, Panama became independent and in 1910 signed a convention with our country so that the Chief Justice of the Supreme Court of the United States of America would settle the interpretation of the Loubet Award in the Atlantic sector. Judge Edward Douglas White issued the award on September 12, 1914, establishing as the frontier: "the Sixaola River from its mouth in the Atlantic to its confluence with the Yorquín; the Yorquín to its headwaters nearest to the division of the waters between this river and the Tilorio or Changuinola; this same division of the waters to the main cordillera; the summit of this cordillera to a point located near the cerro Pando" (FERNÁNDEZ GUARDIA, Ricardo, El Descubrimiento y la Conquista, p. 226). See supra note 6.
[82] In an agreement approved by Ley Nº 62 of November 4, 1825, Hale committed to forming a colony of North American and British immigrants in a mountainous region of Heredia, near the trail to Sarapiquí, known as "Montaña del Inglés." However, the project was not realized. (FERNÁNDEZ GUARDIA, Ricardo, Costa Rica en El Siglo XIX, Antología de Viajeros, p. 11). The place in question is on the slopes of cerro Guararí (Concordia) (Archivo Nacional, signatura 10.285, map of May 13, 1911, and another with signatura 8181, scale 1:100000, which names the sector "Terrenos del Inglés").
[83] The Caribbean beaches fulfill an important ecological function as nesting sites for various animals, especially sea turtles (see supra note 44), which are very important in the structure of diverse ecosystems because of the ecological functions they perform, as they transport energy from highly productive marine habitats (seagrass meadow areas) to unproductive habitats (sandy beaches). Terrestrial animals also depend on the energy derived from sea turtles and their eggs, through processes of predation and nutrient recycling. (BOUCHARD, S.S. and BJORNDAL, Sea Turtles as Biological Transporters of Nutrients and Energy from Marine to Terrestrial Ecosystems, Ecology, v. 81, Nº 8, 2000, cited by DICK, Belinda, Op.cit., p. 16).
[84] Humiriastrum diguense Cuatrec: tree up to 40 m tall. Its species is threatened due to excessive exploitation of its wood. Its regeneration is very scarce. It grows in humid forests with annual rainfall exceeding 4,000 mm. (JIMÉNEZ Quírico, and others, Op.cit., pp. 148).
[85] Cordia alliodora (Ruiz & Pav.) Oken: tree with a straight trunk and white bark. White, aromatic flowers. The wood is hard and light brown in color. It reaches larger dimensions on the Atlantic slope. (PITTIER, Henri, Plantas Usuales de Costa Rica, p. 183). The bark decoction is used to combat diarrhea. The leaf decoction is a stimulant and tonic in cases of influenza and pulmonary affections. (JIMÉNEZ Quírico, and others, Ibídem, pp. 104-105).
[86] As we saw, in 1827 Orlando Roberts, when referring to Moín, wrote "Salt Creek" (Op.cit., p. 20), which means salty river. Let us recall that for Pittier the Matina River (Chirripó River) flowed into Moín, and now its bed is traversed by the waters of the Cuba. See supra notes 36 and 74.
In Bahía Almirante (Zorobaró), visited by the Discoverer between October 6 and 19, 1502 (FERNÁNDEZ BONILLA, León, Historia de Costa Rica, durante la Dominación Española, 1502-1821, pp. 20-21), is the island of Bastimentos, and it has in its southeastern sector a place also called "Salt Creek" (Instituto Geográfico Nacional de Panamá "Tommy Guardia," map sheet Isla Popa, scale 1:50,000, first edition).
The Archipiélago de Bocas del Toro is constituted by Bahía Almirante (Cerebaró), and the Laguna de Chiriquí, referred to by Columbus on October 20, 1502, as Aburená. (FERNÁNDEZ BONILLA, León, Ibídem, p. 21). The chronicler Pedro Mártir de Anglería, based on reports from the Cariairenses, noted that in Cerebaró and Aburema there are fertile islands, clear water, and an admirable abundance of fish, as well as gold riches that our natives exchanged for their own things to use as adornment (Colección de Documentos para la Historia de Costa Rica relativos al cuarto y último viaje de Cristóbal Colón, Academia de Geografía e Historia de Costa Rica, Librería Atenea, San José, Costa Rica, 1952, p. 134).
[87] Regarding the name of Limón, the belief spread that it came from a tree that existed in the port of Cariari: "…close to where today the Gobernación is there was a tree of Limón. The tree was like a saving lighthouse…it was the only one of its kind in that whole sector…When someone wanted to give a reference, they mentioned the beautiful lemon tree…The site of Cariari insensibly came to be called El Limón and when in October 1852 the port is opened, it is officially designated Limón" (Costa Rica de Ayer y Hoy, Nº 13, August-September, Puntarenas, Costa Rica, 1952, p. 27). Regarding the arrival of the first discoverers to Limón, see supra notes 29, 31, 36, and 55.
However, when Orlando Roberts described the Caribbean coast in 1827, he cited as a village "Lime Bight" (Op.cit, p. 20), which means Bay of Lime. A Spanish corruption would denominate it Bahía de Limón. The reference to lime, as an alkaline white substance, may be due to the fact that north of Playa Bonita there are lime deposits in the sector called Punta Blanca (Barrantes, Claudio, Pers. Comm., November 7, 2005). The name of that point appears on the map sheet Ciudad de Limón of the Instituto Geográfico Nacional from 1979, at vertical coordinate 222, and also on the map Puerto Limón, scale 1:25,000 from the U.S Naval Oceanographic Office, Washington D.C., February 8, 1971, soundings from 1968 (Biblioteca Nacional, signatura: Mapa 912.19162/I 59p). See supra note 70.
In 1918, when Pedro Pérez Zeledón published the essay on the Fuerte de San Fernando del Río Matina, he associated the name of Punta Blanca with that of Limón (Op.cit., p.109). See supra note 67.
The Colón Island (of Tójar) in Bahía del Almirante has on its western sector a place similarly called “Lime Point” (Instituto Geográfico Nacional de Panamá “Tommy Guardia”, cartographic sheet Isla Colón, scale 1:50,000, first edition; Panama-North Coast, Bocas del Drago, Northwestern Pasaje into Bahía Almirante From Inter American Geodetic Survey, surveys to 1980 and U.S. Navy Surveys to 1983, scale 1:20,000, Isla Colón), a toponymic legacy of the English from Jamaica. See supra note 33.
([88]) Its scientific name is Trichechus manatus, and it belongs to the order Sirenia, the only group of aquatic mammals adapted to an herbivorous diet. They have a very low reproductive rate, and their current distribution is restricted to the warm waters of the Caribbean Sea. The watercourses of the Tortuguero canals constitute an excellent habitat for manatees. They have a crepuscular and nocturnal pattern influenced by the tides. They feed on floating plants such as choreha or water lily (lirio de agua), and emergent plants (Oryza latifolia Desv. and Brachiaria sp), bank grasses and zacates. They prefer forested lagoons such as Penitencia, Agua Fría, Sérvulo, Jalova and Moín. Threats to their species include hunting, the use of nets, motorized vessels, pollution, and habitat destruction. (JIMÉNEZ PÉREZ, Ignacio, Los Manatíes del Río San Juan y los Canales de Tortuguero, Asociación Comunidades Ecologistas la Ceiba, Amigos de la Tierra, San José, Costa Rica, 2000, p. 9-10, 47-48). The species is endangered (Carrillo, Eduardo and others, Op.cit., p. 210).
([89]) Cedrela odorata L. or cedro amargo is a scarce species, as it has been heavily exploited for its valuable wood. It reaches 40 m in height, with a cylindrical bole. Its flowers are observed in May and June. The fruits, from February to May. The decoction of the leaves and bark is used in medicine against pains and malaria. It grows in moderately flat areas, with annual rainfall of 1,500-4,000 mm. (JIMÉNEZ Quírico, and others, Op.cit., p. 78-79). In 1908 Pittier noted that it is the most common species in the hot lands of both coasts. (Plantas Usuales de Costa Rica, p. 111). Carlos Gagini in 1918 indicated that its wood is highly sought after for its scent and durability (Diccionario de Costarriqueñismos, p. 80).
([90]) Scientifically named Swietenia macrophylla king. For Pittier, the name caoba (caúvana) is of Taíno origin, the language of the aborigines of the island of Santo Domingo (Haití). He reproached the abusive use of its wood in construction and other more trivial uses. (Plantas Usuales de Costa Rica, pp. 64 and 104). It is a scarce and endangered species; its harvesting is prohibited. Its flowers are seen from November to April, its fruits from January to March and from August to December. Reddish-brown in color, it is one of the most valuable woods of the American continent. In Belize it is the National Tree. The infusion obtained by decoction of the bark and seeds is used against neurosis, diarrhea and fever (JIMÉNEZ Quírico, and others, Op.cit., pp. 280-281).
([91]) This must be the Port of Limón, authorized as such during the administration of Juan Rafael Mora by Decreto Nº 84 of October 6, 1852, effective as of January 1, 1853 (article 1). Felix Noriega pointed out that at that time Limón was inhabited by fishermen living in ranchos. (Op.cit., p. 121). Ley Nº 33 of November 9, 1865 declared El Limón the principal port of the Republic on the Atlantic coast, and authorized the Executive Branch to declare it open to commerce and establish the necessary authorities and employees (article 6). Under the government of President Castro Madriz, it was declared that the Bay of Limón was open to foreign and coastal trade as the principal port of the Republic on the Atlantic coast (Código Fiscal, Ley Nº 32 of September 20, 1867, article 1). By Decreto Nº 27 of June 6, 1870 the Comarca de Limón was created "from Punta de Castilla, the boundary of Nicaragua, to the borders of the United States of Colombia." The title of city was conferred by Ley Nº 59 of August 1, 1902. See supra notes 29, 31, 36, 55, 70 and 87.
([92]) In 1515 Captain Antonio Tello De Guzmán crossed the jungles of Darién, and found on the shores of the recently discovered Mar del Sur a hamlet of indigenous fishermen called Panamá. Governor Pedro Arias de Ávila, known as Pedrarias Dávila, ordered the creation of a city on the shores of that sea, to serve as a base for discoveries to the west. On the morning of August 15, 1519, the day of the Assumption, he ordered the erection of a rollo or picota, a symbol of royal justice, and had read the Real Cédula authorizing him to establish a settlement on the shore of the Mar del Sur, which he founded in honor of Queen Juana of Castile and her son, King Carlos, giving it the name Nuestra Señora de la Asunción de Panamá (Taken from the Internet, Date: March 14, 2006; Time: 10:40 a.m.: www.members.tripod.com/%7EPanamahistoria/ciudad.htm. In the same sense, CASTILLERO, Ernesto, Historia de Panamá, 7th ed., Panamá, 1962, p. 29. Biblioteca Nacional, call number 972.87 C). By real cédula of September 15, 1521, Panamá was granted the title of city (SOSA, Juan and ARCE, Enrique, Compendio de Historia de Panamá, Casa Editorial del Diario de Panamá, 1911, p. 79).
Panamá, in the language of the people of Cacique Tubanamá, means “place where much fish is taken” (De las Casas, Fray Bartolomé, Historia de las Indias, Volume III, 2nd. Edition, Fondo de Cultura Económica, México, 1965, pp. 58-59). Germán Vázquez indicates that in the language of the Indians Panamá meant “land rich in fish”. (En busca del Mar del Sur, Núñez de Balboa y el Descubrimiento del Océano Pacífico, Madrid, Spain, 1991, pp. 27, 38 and 39). For his part, Ernesto Castillero cited Pedrarias in a letter addressed to the Reyes: “Your Highnesses will know that Panamá is a fishery on the coast of the Mar del Sur, and for fishermen the Indians say panamá…The word means fishermen and fishery as well. Castillero added: “Balboa had previously requested, in 1514, the name of Panamá for his Governorship. It was when that name first appeared in history.” (Op. Cit., pp. 30-31).
The Mar del Sur was discovered by Vasco Núñez de Balboa from the foothills of the Chucunaque mountain range before midday on Sunday, September 25, 1513. On Thursday the 29th he reached the coast of Gulf of San Miguel at low tide, so named because he arrived at its shores on the day the Catholic church dedicates to that saint (SOSA, Juan and ARCE, Enrique, Op. Cit., p. 65. Biblioteca Nacional, call number 972.87 S). Balboa waited for high tide and with water up to his knees took official possession in the name of the Crown of Castile “while the world exists until the final judgment of all mortals” (VÁZQUEZ, Germán, Op. Cit., pp. 29-30). The Portuguese Hernando Magallanes, in command of the ship Trinidad, reached the strait that now bears his name on October 21, 1520, spent eighteen days traversing it, and starting November 28 undertook a long crossing of 98 days without experiencing squalls or storms, thus calling the sea Pacific. He arrived at the Islas Marianas or Islas de los Ladrones, because there the natives stole the captain's launch. On April 27, 1521, Magallanes died on the island of Mactan from a poisoned arrow. The Marianas were later named Filipinas, in honor of Felipe II. (Oexmelin, Alexandre-Olivier, Historia de los Aventureros-Filibusteros y Bucaneros de América, translated by Armando Rodríguez, Archivo General de la Nación, volume XI, Editora Montalvo Trujillo, República Dominicana, 1953, p. 153; MALBÁN ESCOBAR, Edilberto, Op. Cit., pp. 107 and 111; Biblioteca Temática Montaner y Simón, Op.cit., pp. 50-52).
([93]) On the development of banana activity in the Caribbean region, see Jefrey Casey Gaspar, LIMÓN: 1880-1940. Un estudio de la industria bananera en Costa Rica, Editorial Costa Rica, San José, 1979; and Roony Viales Hurtado: “La coyuntura bananera, los productos complementarios y la dinámica productiva empresarial para la exportación de la United Fruit Company en el Caribe Costarricense. 1883-1934”, Revista de Historia, Escuela de Historia, Universidad Nacional, July-December, 2001, pp. 69-119.
On February 7, 1880, the first banana shipment with 360 bunches departed from Puerto Limón bound for New York aboard the Norwegian steamer Earnholm. (QUIJANO QUESADA, Alberto, Costa Rica Ayer y Hoy, 1800-1939, Editorial Borrasé Hermanos, San José, Costa Rica, 1939, p. 481. Museo Nacional, call number: F1547.5 / Q5c). Ley Nº 12 of May 26, 1884 approved the agreement with the Compagnie Générale Transatlantique, for its steamers to call at Puerto Limón. (Colección de Leyes y Decretos, semester 1, pp. 228-331).
([94]) Archivo Nacional, plans with call numbers 7431, 1474 and 21877. The demarcated region contains an area of 91,052 hectares excluding the nautical mile (milla marítima). On this topic, also see an article by Ronny Viales Hurtado, part of his doctoral thesis, titled "La Colonización Agrícola de la Región Atlántica (Caribe) Costarricense entre 1870 y 1930. El peso de la política agraria liberal y las diversas formas de apropiación territorial, Anuario de Estudios Centroamericanos, Vol.27 (2), Instituto de Investigaciones Sociales, Universidad de Costa Rica, 2001, pp. 57-107.
([95]) On a plan dated July 1, 1905, of the United Fruit Company properties located between the mouth of the Matina River and the Parismina, the nautical mile, 1672 m wide at that time, is excluded. Between Moín and Matina, strips of land adjacent to the railway line can be seen (Archivo Nacional, call number 7173). The same procedure was followed by that Company on the plan for land claims in the sector of the mouth of the Parismina dated August 28, 1929, with an area of 204 Ha (Expediente Nº 4566) (Archivo Nacional, call number 7417). The Plano General Zona Bananera of the Limón Division of the United Fruit Company, between the Sarapiquí River and Cahuita, 1927, scale 1:45000, also respects the nautical mile mentioned (Reproduced by CASEY GASPAR, Jefrey, Op. cit., Mapa 2).
([96]) By Ley Nº 14 of April 26, 1886, the mouth of the Colorado was authorized as a minor port. On March 22, 1888, the President of the United States, Grover Cleveland, issued the arbitral award on the Boundary Treaty of April 15, 1858 between Nicaragua and Costa Rica, stating in the third point, section 7: “The branch of the San Juan River, known as the “Río Colorado”, must not be considered as a boundary between the Republics of Costa Rica and Nicaragua in any part of its course.” (Colección de Leyes y Decretos, pp. 150-151). See supra note 5.
([97]) Ceiba pentandra caribaea: an imposing tree, with a huge, straight trunk, sometimes thicker in the middle part, reaching up to 40 m. Its crown commonly shelters colonies of epiphytic plants. Its flowers are white or pink. (PITTIER, Henri, Plantas Usuales de Costa Rica, Editorial Costa Rica, Biblioteca Patria, Volume 21, San José, Costa Rica, 1978, p.112). Gagini described it as one of the most beautiful trees of the tropical region and added that the spelling ceiba is a Haitian word (Diccionario de Costarriqueñismos, Editorial Costa Rica, Biblioteca Patria, third edition, volume 20, San José, Costa Rica, 1975, p. 80). It is a very scarce species, as it has been sacrificed for its wood. In Guatemala it is a sacred species and the National Tree. The infusion resulting from boiling the bark is used in home medicine as an antispasmodic and diuretic. The gum exuded from the trunk is used as a remedy for some intestinal diseases. The tree has great ornamental value for its majesty. Ceibas are impressive for their height, developed buttresses, and broad crown. They are a monument to life, as on their branches grow other species such as orchids and bromeliads, as well as parasites, vines, lianas and wildlife. (JIMÉNEZ Quírico, and others, Op.cit., pp. 90-91).
([98]) Pentaclethra macroloba (Willd.) Kuntze: a medium-sized tree of the Atlantic coast, which grows in clayey soil unsuitable for agriculture (PITTIER, Henri, Plantas Usuales de Costa Rica, Editorial Costa Rica, Biblioteca Patria, Volume 21, San José, Costa Rica, 1978, p.153). The species is common in alluvial, poorly drained or swampy, acidic and infertile soils; it has great shade tolerance, which allows it to grow and survive in closed primary forests. It is identified by its white erect inflorescences. Apparently, South American aborigines used it to cure dysentery and venomous snake bites. (JIMÉNEZ Quírico, and others, Op.cit., pp. 214-215).
([99]) Anacardium excelsum (Bertero & Balb. ex Kunth): a majestic tree of the hot lands (0-800 m), whose fruit is much liked by fish. Pittier criticized writing it as espavel, when the correct form is espavé (Plantas Usuales de Costa Rica, Editorial Costa Rica, Biblioteca Patria, Volume 21, San José, Costa Rica, 1978, p.142). Gagini affirmed that in a description of Panamá from 1607 one reads espavey (Colección de documentos de América y Oceanía, volume IX, p. 79) and that it is probably a Haitian word (Diccionario de Costarriqueñismos, Editorial Costa Rica, Biblioteca Patria, third edition, volume 20, San José, Costa Rica, 1975, p.120). The tree is of great importance as food for birds and small mammals. Its flowers are observed in January and April and the fruits from March to June. In humid zones it can become a dominant species, sometimes forming associations called “espavelares” (ZAMORA VILLALOBOS, Nelson, and others, Árboles de Costa Rica, volume II, Instituto Nacional de Biodiversidad, Santo Domingo de Heredia, Costa Rica, 2000, p. 189).
([100]) See Ley N° 2906 of November 24, 1961, which declared the strip between Portete and 12 miles (Swamp Mouth) a Zona Recreo y Turismo; Decreto Nº 8 of August 18, 1962, amended by Nº 21 of August 21, 1963; Zoning Regulations approved by Acuerdo Nº 3066 of March 24, 1980 of the Instituto Costarricense de Turismo, and property of the Partido de Limón N° 8283, volume 1716, folio 595, entry 1 (cadastral plan N° L-434-63) transferred to that Institute on October 14, 1964. (Dictámenes C-044-1989 of March 2, 1989 and C-303-2000 of December 11, 2000).
([101]) The analysis was prepared in legal opinion Nº OJ-042-2005 of March 31, 2005, with the purpose of preserving the landscape and protecting the public-domain attribute of public use of the coastal promenades south of the city of Puntarenas, and was taken up again in the criterion issued by the Procuraduría in a brief dated October 10, 2005 in Acción de Inconstitucionalidad Nº 05-010758-0007-CO, concerning the forests and forest ecosystems in the mountainous area north of Heredia.
([102]) To that effect, in opinion C-210-2002 of August 21, 2002, we indicated that the change of use (mutación del uso) of a demanial asset when a preponderant public interest arises requires legislative authorization.
([103]) The issue under discussion is described in few words by MARTÍN-RETORTILLO, Lorenzo, when he pointed out some time ago: "Rather, the landscape deteriorates because some want it to. The landscape deteriorates because it is in some people's interest. Remedy…there is always a remedy against that. What is needed is that someone wants to..." Problemas Jurídicos de la Tutela del Paisaje, Revista de Administración Pública N° 71, Madrid, 1973, pp. 423-442.
Also, VERA REBOLLO, José Fernando and IVARS BAIDAL, Josep Antoni, note: "In a globalized world, the landscape is one of the elements that can maintain diversity, in the face of banalization and stereotype. Therefore, given the patterns of uniformization, it is essential to maintain and reinforce the features that confer uniqueness, something essential if one intends to qualify tourism activity on the basis of differentiation and authenticity of destinations and products…For tourism agents, sensitivity towards the landscape must be extended as a commitment to that concept of quality on which so much effort is currently being made." (Turismo, Territorio y Desarrollo Regional en la Comunidad Valenciana, in Turismo, Ordenación y Gestión del Territorio Turístico, Collection Director BLANQUER, David, Edita Tirant Le Blanch, Valencia, 2002, pp. 167-168).
([104]) "The protection arbitrated for a space is based on the predominant dimension assumed: aesthetic perception, conservation of an ecosystem, protection of historical-artistic heritage…a natural landscape is: <A stable set of natural components socially perceived as relevant and legally protected>" (MARTÍN MATEO, Ramón, Tratado de Derecho Ambiental, Volume III (Recursos Naturales), Editorial Trivium, Madrid, 1997, pp. 504-505).
MARTÍN MATEO adds three more identifying elements of a landscape worthy of protection, namely: a) Stability. The landscape is stable, at least for a period. There is an assessment of visual fragility in terms of susceptibility to change and an expression of its degree of evolutionary potential. Thus, a marine landscape includes the unchanging surge of the waves and a perception of the beach that is not altered by the slow displacement of dunes. In winter and summer some elements change but the infrastructure remains. The most significant components of the landscape are undoubtedly vegetation and water, but other elements from the mineral kingdom also insert themselves here, creating inanimate components; b) Visualization. The landscape is something perceived by sight, although it can also be pleasantly detected by other senses; the smell of flowers, the breeze caressing the trees, the murmur of the waves. But the relevant aspect is fundamentally visual perception; for it to exist, we must capture it; c) Utility. The landscape is a natural resource, in the sense that it is supplied by nature, is scarce, and provides satisfaction to those who perceive it. The benefits may be exclusively non-economic, consisting of mere aesthetic pleasure, a feeling of balance, calm and happiness, or the recreational satisfaction associated with the contemplation of beauty, or the emotions aroused by cultural references. The landscape is a bounded space, although its components may extend, for example, along the seashores. Ibid. pp. 505-507.
([105]) MARTÍN MATEO, Ramón, La Tutela del paisaje en la Legislación del Suelo, in Ordenación y gestión del Territorio Turístico, Collection Director David Blanquer, Edita Tirant Lo Blanch, Valencia, 2002, p. 485.
([106]) Ley N° 6043 of March 2, 1977, article 6; Ley de Aguas N° 276 of August 27, 1942, articles 3, subsection 1°, and 70; Tribunal Superior de Limón, Nº 28 of 7:40 a.m. on May 31, 1995; Tribunal Superior Agrario, Nº 523 of 2:50 p.m. on July 24, 1995, Considerando V; opinions numbers C-105-96, C-214-98, C-002-99). The real orden of September 10, 1815, issued by Fernando VII, provided that beaches are “all that space bathed by the sea water in its daily ebb and flow and twenty common varas further up from the high tide.”
([107]) Our official cartography (Hoja Moín) names this lagoon Urpiano.
([108]) This Law indicated that the forest heritage (patrimonio forestal) of the State consisted of all forests and forest lands of the national reserves, of areas declared inalienable, whose administration was in charge of the Dirección General Forestal (article 32). It added that these lands would be unseizable and inalienable. Their occupation by private individuals would not create any right in their favor and the State's action for recovery is imprescriptible. And, consequently, they would not be susceptible to registration in the Public Registry through possessory information. Their invasion and occupation would be sanctioned (article 33). As a management category forming part of the forest heritage of the State, protective zones (zonas protectoras) were listed (article 35, subsection b), formed by forests and lands of forest suitability, in which the main objective is the protection of soil, the regulation of the hydrological regime, and the conservation of the environment and of watersheds. Furthermore, the area of forest reserves, protective zones, national parks, wildlife refuges, biological reserves of the forest heritage, could only be reduced by law of the Republic, following the corresponding technical studies justifying the measure (article 40).
([109]) Sea turtle populations are important transporters of nutrients. Thus, for example, without the green turtle, seagrass takes longer to decompose and become food or nutrients for other animals and plants. On the contrary, its presence can increase the production of commercially important species, such as lobster. The hawksbill feeds mainly on sponges in coral reefs and rocky areas, freeing up space to be used by other species, which is why the entire ecosystem may have changed with its drastic decline. By feeding in highly productive ecosystems such as seagrass beds and reefs, they store that energy and deposit it on nesting beaches in the form of eggs, which together with hatchlings serve as nutrients for plants and as food for a large number of animals present on the beach and in the adjacent jungle, such as crabs, pizotes, raccoons, tayras and vultures. Without sea turtles, the transport of energy between marine and terrestrial habitats is lost, potentially affecting other populations (TROËNG, Sebastián, “Uso sostenible y producción de tortugas marinas en Costa Rica”. In: Ambientico, N° 94, July 2001, Escuela de Ciencias Ambientales de la Universidad Nacional, Heredia. Internet: http://www.una.ac.cr/ambi/Ambien-Tico/94/index.htm, Date: June 26, 2006, Time: 03:00 p.m.).
([110]) The aim is thus to preserve and promote the valuable historical, artistic, ethnological, among other, resources that a region possesses and that confer uniqueness upon it. Definitely, cultural interest is part of the ecotourism potential (VIÑALS BLASCO, María José and BERNABÉ GARCÍA, Antonio, Turismo en Espacios Naturales y Rurales, Universidad Politécnica de Valencia, Servicio de Publicaciones, Valencia, 1999 p. 30; MACKINNON, CHILD and THORSELLE, Managing Protected Areas in the Tropics, cited by PÉREZ DE LAS HERAS, Mónica. Conservando la naturaleza a través del turismo, Revista Ecosistemas, no. 2, 1992, p. 49). See supra note 103, second paragraph.
([111]) Many of the places visited by ecotourists sustain fragile ecosystems such as insular ones, coral ones, coastal ones (wetlands and beaches used as nesting sites for turtles and seabirds), caves, or habitats with the presence of endemic, threatened, or endangered species, which increase tourist appeal but which can be affected, even with a small number of visitors.
Excessive influx with noise and movement (vehicles, motorized boats) can change the behavior of animals, irritating them (disturbances to rest, for example of migratory birds, feeding, hunting, reproduction and care of young). The construction of transport infrastructure (trails, roads, docks) also causes soil erosion and compaction and destroys vegetation (with reduction in porosity and soil infiltration rate, disturbances from seed adhesion to clothing), and the consequent loss and division of habitats, drainage changes and obstruction to water infiltration.
Boat rides, diving and snorkeling produce disturbances to aquatic animals, damage aquatic vegetation, can pollute the water through possible spills of hydrocarbons and oils, as well as damage the seabed (coral breakage and capture of specimens). Organic and inorganic waste (trash, use of detergents, sunscreens) degrades the natural landscape, leads to the habituation of fauna to waste, and endangers their health. Untreated residues and discharges into the water change the level of acidity.
The collection of souvenirs (capture of fauna and collection of flora, shells, coral, taking photographs): disturbs animals and interrupts and destroys natural processes of reproduction and feeding. The introduction of exotic species produces competition for territory and resources to the detriment of native ones. Feeding animals creates dependence. The collection of firewood and the risk of fires cause serious damage to the ecosystem (mortality of small animals and destruction of habitats). (Supra notes 80 to 87 of opinion C-339-2004).
([112]) Decreto Nº 11046 of December 18, 1979, given the presence of terrestrial and marine natural resources and their scenic beauty, created the Área Recreativa Nacional Cariari in the area between Playa Bonita and Bahía Portete, bounded on the east by the Caribbean Sea and on the west by the road connecting Limón with port Moín, encompassing the small peninsula between both beaches and with an area of 12.52 Ha according to map Nº 102 prepared by the Servicio de Parques Nacionales (article 1). (Colección de Leyes y Decretos, semester II, volume V, p. 2149). Decreto Nº 13176 of December 2, 1981, modified the administration held by the Servicio de Parques Nacionales and granted it to the Instituto Costarricense de Turismo so that it could establish prohibitions and regulations within the Recreational Area for the purpose of protecting natural resources and providing safety to visitors. (article 2) (Colección de Leyes y Decretos, semester II, volume II, p. 488). Subsequently, Decreto Nº 14536 of May 1, 1983 conferred upon the Dirección General de Educación Física y Deportes the administration of this recreational area (article 12) (Colección de Leyes y Decretos, semester I, volume II, p. 484).
Regarding those executive decrees, the Instituto Costarricense de Turismo in official communication Nº DL-864-99 of October 27, 1999 stated: “According to the boundaries established by article 1 of Ley 2906, what is currently called PARQUE CARIARI in Portete is located on the property of the ICT... As can be deduced, through decrees, lands that belong to us by Law have been disposed of.”
([113]) At present, the largest percentage of the waters of the Toro and Cuba rivers flow toward the mouth of the Matina River. This is due to the geotectonic uplift of the continental shelf following the 1991 earthquake. (ASCH HAYLING, Aaron, Junta de Administración Portuaria de Desarrollo Económico y de la Vertiente Atlántica, Jefe Canales del Norte, Pers. Comm., August 15, 2006). In turn, an uplift of the dock wall in Moín of 1 to 1.50 m is observed, while at the mouth of the Matina the effect was the opposite and there was liquefaction and settlement of its bar (MELÉNDEZ MARÍN, Guillermo, Junta de Administración Portuaria y de Desarrollo Económico de la Vertiente Atlántica, Administración de Desarrollo, Departamento de Ingeniería, Pers. Comm., August 24, 2006). Liquefaction is the behavior of soil like a liquid due to ground vibrations. (Taken from the Internet, Date: August 25, 2006, Time: 15:00, http://www.cne.go.cr/Atlas%20de%20Amenazas/LIMON1.htm). The geological effect of the earthquake was the uplift of the coastline of the Costa Rican Caribbean, from Moín in the north to Gandoca in the south. The maximum uplift was 1.85 m measured in the vicinity of Limón. (Taken from the Internet, Date: August 25, 2006, Time: 15:10, http://www.rsn.geologia.ucr.ac.cr/00%20Sismos%20hist%F3ricos/Limon%2022-04-1991.htm SMOLÓGICA). See supra note 7.
([114]) The area enabled by canals, as we had previously noted, is described by Decreto N° 3729 of May 3, 1974, which declared inaugurated the river navigation system of 112 km of natural and artificial canals between Moín and Barra de Colorado, with the terminals of Moín, Pacuare, Parismina, Tortuguero and Barra del Colorado. The channeling by sectors was as follows: 1) Moín - Dos Bocas, 2) Dos Bocas – Río Matina, 3) Río Matina – Laguna de Urpiano, 4) Laguna de Urpiano – Río Santa Marta, 5) Río de Santa Marta – Río Pacuare, 6) Río Pacuare – Río Chiquero, 7) Río Chiquero – Parismina, 8) Parismina – North Caño Penitencia, 9) North Caño Penitencia – Samay Laguna, 10) Samay Laguna – Barra del Colorado.
[115]) See supra note 114.
([116]) The sector was traversed on December 1, 2005, accompanied by the Procuradora Adjunta, Licda. Susana Fallas Cubero, being able to appreciate in situ the difficulties of navigability due to the numerous sediments that obstruct and affect its draft, as well as the place where the San Fernando fort was located between April 11, 1742 and August 13, 1747, of which a photomontage is provided for illustrative purposes. See supra notes 67 to 71.