Coalición Floresta · Forest & Environmental Law Library
Español (source)De la lectura de los anteriores artículos, se desprende que existe una prohibición expresa para instalar rótulos comerciales en escuelas y edificios públicos en general, motivo por el cual, no hay autorización alguna para que la Administración o la Junta de Educación respectiva, puedan firmar contratos comerciales de esta índole con un particular. La eventual colocación de publicidad en los espacios de dominio público otorgados a título de permiso, debe someterse a las restricciones legales que limitan la colocación de este tipo de material en ciertas categorías de bienes públicos, tales como escuelas y edificios públicos, por lo que en cumplimiento del principio de legalidad la Administración no puede actuar de manera contraria.
English (translation)From the reading of the above articles, it is clear that there is an express prohibition on installing commercial signs in public schools and buildings, and therefore there is no authorization for the Administration or the respective School Board to enter into commercial contracts of this nature with a private party. Any placement of advertising in public domain spaces granted under a permit must comply with the legal restrictions limiting the placement of such material on certain categories of public property, such as schools and public buildings, and thus in compliance with the principle of legality the Administration may not act to the contrary.
Partial lack of jurisdiction
Dictamen : 281 del 24/11/2011 24 de noviembre, 2011 C-281-2011 Señor Leonardo Garnier Rímolo Ministro de Educación Pública Estimado señor: Con la aprobación de la señora Procuradora General de la República, me refiero a su oficio DM-0704-06-10 del 2 de junio de 2011, mediante el cual consulta a este órgano asesor: “si en un inmueble en el cual se ubique un centro educativo del Ministerio de Educación Pública, bajo la competencia de una Junta administrativa o de educación, es legal arrendar parte del terreno para la colocación de rótulos comerciales u de ser negativa su respuesta solicito asesoría con los contratos ya firmados y en ejecución, lo anterior para que las Junta ni se vean implicadas en conflictos judiciales por los posibles incumplimientos contractuales.” En cumplimiento de lo dispuesto en el artículo 4 de la Ley Orgánica de la Procuraduría General de la República, se acompaña su consulta, del criterio jurídico emitido por el Lic. Juan Carlos Jiménez Marín, Asesor Legal de la Dirección de Infraestructura y Equipamiento Educativo del Ministerio de Educación Pública, en el cual se concluye que: “hasta tanto no se modifique la anterior legislación y cumpliendo con el principio de legalidad establecido en la Ley General de la Administración Pública, deben las Escuelas y Colegios abstenerse de realizar contratos de arrendamiento con los particulares para la colocación de publicidad en los terrenos escolares.” I. SOBRE LA COMPETENCIA DE LA CONTRALORÍA GENERAL DE LA REPÚBLICA EN LA MATERIA CONSULTADA De la consulta que plantea el señor Ministro de Educación Pública, se desprende que la intención de dicho funcionario es que este órgano asesor le señale, si es posible que las Juntas de Educación dispongan de bienes de dominio público para contratar con particulares la colocación de rótulos comerciales, y en caso negativo se indique qué debe hacerse con los contratos ya firmados y en ejecución, para efectos de no incurrir en incumplimientos contractuales. Al respecto, debemos señalar que el artículo 9 de la Ley Orgánica de la Contraloría General de la República, establece que los “fondos públicos son los recursos, valores, bienes y derechos propiedad del Estado, de órganos, de empresas o de entes públicos”. Asimismo, el artículo 1 de dicha ley, otorga a la Contraloría el control superior de la Hacienda Pública y la establece como órgano rector del sistema de fiscalización de esos fondos públicos. Los locales, instalaciones y en general, cualquier edificación que sea propiedad de un organismo público, forman parte del concepto de fondos públicos, por lo que integran la Hacienda Pública, y sobre ellos pueden ejercerse los distintos controles que sobre la Hacienda Pública prevé el ordenamiento, por parte de la Contraloría General de la República. Así las cosas, tomando en consideración que lo relativo al manejo de esos recursos, así como el tema de contratación administrativa, es competencia exclusiva y excluyente de la Contraloría General de la República, esta Procuraduría General no puede emitir criterio vinculante respecto de la materia planteada, por tratarse de un asunto propio de otro órgano administrativo. Sobre este tema, se señaló en el dictamen C-402-2005 del 21 de noviembre de 2005: “I. COMPETENCIA PREVALENTE DE LA CONTRALORÍA GENERAL DE LA REPÚBLICA. La Contraloría General de la República es el órgano constitucional fundamental del Estado encargado del control y fiscalización superior de la Hacienda Pública con independencia funcional y administrativa (artículos 183 y 184 de la Constitución Política y 1°, 2 y 11 de Ley Orgánica de la Contraloría General de la República, Ley N° 7428 del 7 de setiembre de 1994); en consecuencia es el órgano estatal llamado a velar por la legalidad no sólo en el manejo de los fondos o recursos públicos, sino también en relación con “los procedimientos de gestión y la función de control en sí misma considerada.” (Procuraduría General de la República. Dictamen N° C-120-2005 del 1° de abril de 2005 en igual sentido el N° C-161-2005 del 2 de mayo del 2005). Bajo ese contexto, en virtud de que el asunto sometido a pronunciamiento gira en torno al manejo de fondos públicos y si se requiere o no autorización por parte de la Contraloría (contratación en la adquisición de bienes con fondos públicos proporcionados por esa Municipalidad al Centro Agrícola Cantonal de Corredores), es la Contraloría la competente (competencia exclusiva y prevalente) para pronunciarse sobre el particular.” De igual forma, en el dictamen N° C-339-2005 del 30 del setiembre del 2005, nos referimos a la iimposibilidad de valorar temas de contratación administrativa, indicando: “En relación con el asunto consultado, el Órgano Asesor es incompetente para emitir un dictamen, en vista de que estamos frente a un asunto en el cual la Contraloría General de la República ejerce una competencia prevalente, exclusiva y excluyente. Como es bien sabido, de conformidad con el artículo 184 constitucional y la Ley Orgánica de la Contraloría General de la República, es a este Órgano que le corresponde pronunciarse sobre aquellos asuntos donde está de por medio el uso correcto de los fondos públicos y la materia presupuestaria, así como sobre la materia de contratación administrativa. En este sentido, este Órgano Asesor, en varios dictámenes, ha seguido esta línea de pensamiento. En efecto, en las opiniones jurídicas OJ-016-98 del 6 de marzo de 1998 y OJ-083-98 del 2 de octubre de ese mismo año, expresamos que la Contraloría General de la República es el órgano encargado constitucionalmente de la vigilancia de la Hacienda Pública y legislativamente, de conformidad con su Ley Orgánica, artículos 4 y 12, por lo que los criterios que emite son de acatamiento obligatorio para la Administración Pública, lo cual se ve claramente plasmado en el citado artículo 12 que establece: “La Contraloría General de la República es el órgano rector del ordenamiento de control y fiscalización superiores, contemplados en esta ley. Las disposiciones, normas, políticas y directrices que ella dicte, dentro del ámbito de su competencia, son de acatamiento obligatorio y prevalecerán sobre cualquiera otras disposiciones de los sujetos pasivos que se le opongan. (…)” (Las negritas no corresponden al original).” (en igual sentido ver, entre otros, la opinión jurídica N° OJ-006-2007 del 29 de enero del 2007, así como los dictámenes números C-273-2008 del 7 de agosto del 2008, C-384-2008 del 23 de octubre del 2008, C-042-2009 del 17 de febrero del 2009 y C-071-2009 del 13 de marzo del 2009) De los criterios anteriormente expuestos, se desprende que es la Contraloría General la encargada de ejercer la función consultiva en materia de fiscalización de la Hacienda Pública, lo cual incluye todo lo relativo a contratación administrativa, y específicamente al manejo de fondos públicos, incluidos los bienes del Estado. Dado lo anterior, la interrogante planteada sobre la posibilidad de contratar con particulares, la instalación de rótulos comerciales en bienes de dominio público, deberá ser planteada ante la Contraloría General de la República, por ser el órgano competente en esta materia. Así las cosas, los motivos anteriores serían suficientes para declinar la competencia en este asunto; no obstante, la interpretación normativa sobre la posibilidad de instalar rótulos en edificios públicos o escuelas, sí resulta nuestra competencia y a ella nos referiremos. II. SOBRE LOS LÍMITES Y LA PRECARIEDAD DE LOS PERMISOS OTORGADOS SOBRE BIENES PÚBLICOS El artículo 154 de la Ley General de la Administración Pública (LGAP), faculta a las Administraciones Públicas para otorgar permisos de uso sobre los bienes de dominio público. La norma en comentario, literalmente prescribe: “Artículo 154.- Los permisos de uso del dominio público, y los demás actos que reconozcan a un administrado un derecho expresa y válidamente a título precario, podrán ser revocados por razones de oportunidad o conveniencia sin responsabilidad de la Administración; pero la revocación no deberá ser intempestiva ni arbitraria y deberá darse en todos los casos un plazo prudencial para el cumplimiento del acto de revocación.” En esa misma línea, el artículo 161 del Reglamento a la Contratación Administrativa, establece: “Artículo 161. — Permiso de uso. En los bienes de dominio público la Administración podrá otorgar permisos de uso, los cuales serán motivados en razones de oportunidad o conveniencia para el interés general, siempre y cuando no implique una desmejora en la disposición del bien. En todo caso se entenderán otorgados a título precario, por lo que podrán ser revocados por razones de oportunidad o conveniencia sin responsabilidad de la Administración. La revocación no deberá ser intempestiva ni arbitraria y deberá darse en todos los casos un plazo prudencial para el cumplimiento del acto de revocación.” De los artículos anteriores, se desprende una potestad genérica de la Administración para otorgar permisos de uso sobre bienes públicos, entendiendo que estos son a título precario y revocables en cualquier momento sin responsabilidad para aquella. Sobre este tema, la Procuraduría General de la República ha reconocido la posibilidad de que este tipo de permisos sean a título gratuito u oneroso, indicado: “A diferencia de la concesión, el objeto de los permisos de uso (autorizaciones demaniales) son actividades en las que, sin requerir construcciones u obras fijas, concurren especiales circunstancias de intensidad o rentabilidad e implican una ocupación con instalaciones desmontables o bienes muebles, que generan en el permisionario una situación de poca solidez, precaria y revocable, por razones de oportunidad o conveniencia, sin responsabilidad para la Administración; de corto plazo y pueden someterse al pago de un canon (artículo 154 de la Ley General de la Administración Pública).” (Dictamen C-026-2001 del 7 de febrero del 2001) Esta facultad sin embargo, no es irrestricta, pues los permisos de uso sobre bienes públicos, son admisibles siempre que el uso que se le dé al bien, sea compatible con su integridad y con el fin público al cual se encuentra afecto y destinado. Al respecto, esta Procuraduría señaló en el dictamen C-139-2006 de 4 de abril de 2006, lo siguiente: “El uso privativo del demanio es aceptado por la doctrina y la jurisprudencia “siempre que el destino que se le dé al bien no sea incompatible con su integridad y naturaleza” (dictamen No. C-100-95 del 10 de mayo de 1995): “(…) es principio general que el dominio público no es susceptible de utilización privada, si degrada o afecta el cumplimiento del fin público al cual esté afectado. Al contrario, es permitido su uso privativo o especial por particulares cuando el mismo no afecta la satisfacción de aquél fin. (Rafael Bielsa. "Derecho Administrativo". Quinta edición. Tomo III. Buenos Aires, Editorial Roque Depalma, 1956, páginas 428)” ( OJ-035-97 del 5 de agosto de 1997). “ La Administración Pública debe velar porque los bienes demaniales sean utilizados de manera normal, sea respetando la finalidad para la que fueron afectados, o al menos de una manera compatible con ella. (CHAPUS, René, Droit Adminstratif Général, París, Éditions Montcherestien, Tomo 2, 11ª edición, 1998, p 455). Se trata de asegurar el respeto a su integridad y atributos. (…) la autoridad estatal tiene la obligación irrenunciable de administrar y proteger el demanio, y de asegurar la adecuación de los bienes a su fin público (Sala Constitucional, entre otros Votos 623-98, 422-96, 3272-95). La autorización igualmente debe observar: el fin público que afecta los inmuebles estatales, así como su preservación y conservación.” (OJ-138-2001 del 26 de setiembre de 2001). La Sala Constitucional lo ha reiterado: “si llega a existir una contraposición de intereses entre el fin del bien y el permiso (…) debe prevalecer el uso natural de la cosa pública." (Votos números 2306 de las 14 horas 45 minutos del 6 de noviembre de 1991, 5976 de las 15 horas 2 minutos del 16 de noviembre de 1993, 422 de las 16 horas 27 minutos del 23 de enero de 1996, 555 de las 9 horas 24 minutos del 2 de febrero de 1996, 4985 de las 10 horas 21 minutos del 20 de setiembre de 1996, 5315 de las 9 horas 3 minutos del 11 de octubre de 1996, 366 de las 16 horas 20 minutos del 20 de enero de 1999, 912 de las 17 horas 54 minutos del 26 de enero del 2000, 3578 de las 14 horas 50 minutos del 2 de mayo del 2000, 5295 de las 10 horas 46 minutos del 30 de junio del 2000, 6269 de las 19 horas 40 minutos del 5 de julio del 2001, 4937 de las 9 horas 10 minutos del 24 de mayo del 2002, 7662 de 15 horas 3 minutos del 6 de agosto del 2002, 8367 de las 8 horas 38 minutos del 30 de agosto del 2002 y 8945 de las 15 horas 10 minutos del 6 de julio del 2005 ). “si llegare a existir una contraposición de intereses entre el fin del bien y el permiso (…) debe prevalecer el uso dado por el ordenamiento” (Voto No. 2777 de las 11 horas 27 minutos del 24 de abril de 1998).” De los criterios expuestos en el dictamen parcialmente citado, se desprende que el fin legal del bien público siempre debe prevalecer sobre el uso privativo, y es precisamente por ello, que la precariedad es una de las características esenciales de todo permiso otorgado sobre un bien público, por lo que la Administración puede, en cualquier momento, revocarlo sin ningún tipo de responsabilidad, para lo cual el único requisito establecido es que no sea intempestivo (artículo 154 de la LGAP). Ahora bien, a pesar de esa potestad genérica otorgada a la Administración, también debe tenerse presente que a partir del principio de legalidad reconocido en el numeral 11 de la Ley General de la Administración Pública, esta sólo podría realizar aquello que esté expresamente permitido en el ordenamiento jurídico, y por lo tanto no podrían otorgarse permisos sobre bienes públicos, cuando ello esté prohibido en la ley, tal como sucede en el caso de la instalación de rótulos comerciales en escuelas y edificios públicos, según pasaremos a explicar. III. SOBRE LA IMPOSIBILIDAD LEGAL DE INSTALAR RÓTULOS COMERCIALES SOBRE EDIFICIOS PÚBLICOS Y ESCUELAS En dos oportunidades anteriores, esta Procuraduría ha reconocido que los particulares no gozan de un derecho para colocar anuncios, rótulos y vallas publicitarias en los sitios de dominio público, sino que por el contrario esta posibilidad está reservada a lo que disponga el ordenamiento jurídico administrativo. (Ver dictamen C-085-2000 del 3 de mayo de 2000 y opinión jurídica OJ-030-2006 del 13 de marzo de 2006) En lo que interesa para la consulta que se plantea en esta oportunidad, debemos citar lo dispuesto en los numerales 32 de la Ley de Construcciones y 53 del Decreto Ejecutivo 29253 del 20 de diciembre de 2000, que es Reglamento de los Derechos de Vía y Publicidad Exterior, los cuales señalan respectivamente en lo que interesa: “Artículo 32.- Prohibiciones. Queda prohibido terminantemente fijar o pintar avisos, anuncios, programas, etc., de cualquier clase y material, en los siguientes lugares: a) Edificios públicos, escuelas y templos. (…)” “Artículo 53.—Prohibición de anuncios publicitarios en edificios públicos: Queda prohibido instalar, fijar o pintar vallas o rótulos con mensaje publicitario, en edificios públicos o centros religiosos De la lectura de los anteriores artículos, se desprende que existe una prohibición expresa para instalar rótulos comerciales en escuelas y edificios públicos en general, motivo por el cual, no hay autorización alguna para que la Administración o la Junta de Educación respectiva, puedan firmar contratos comerciales de esta índole con un particular. La eventual colocación de publicidad en los espacios de dominio público otorgados a título de permiso, debe someterse a las restricciones legales que limitan la colocación de este tipo de material en ciertas categorías de bienes públicos, tales como escuelas y edificios públicos, por lo que en cumplimiento del principio de legalidad la Administración no puede actuar de manera contraria. Por tratarse de bienes demaniales que adquieren todas las características y elementos de esta clase de bienes (inembargables, imprescriptibles y no sujetos a apropiación particular), los particulares no pueden ejercer ningún acto de dominio ni siquiera a título precario, cuando existe una prohibición expresa en tal sentido. Consecuentemente, cualquier permiso que haya sido otorgado en contradicción con el ordenamiento jurídico y sobre un bien público, siempre será a título precario, revocable en cualquier momento sin responsabilidad para la Administración. IV. CONCLUSIÓN Por tratarse de un tema de disposición de bienes públicos y de contratación administrativa, quien ostenta la competencia prevalente y exclusiva para evacuar la presente consulta es la Contraloría General de la República. No obstante lo anterior y dado que la interpretación normativa sobre la posibilidad de instalar rótulos en edificios públicos o escuelas sí resulta nuestra competencia, debemos concluir que a partir de lo dispuesto en los numerales 32 de la Ley de Construcciones y 53 del Decreto Ejecutivo 29253 del 20 de diciembre de 2000, que es Reglamento de los Derechos de Vía y Publicidad Exterior, las Juntas de Educación y Administrativas no pueden autorizar la colocación de rótulos comerciales en escuelas y edificios públicos en general, por existir una prohibición expresa. Atentamente, Silvia Patiño Cruz Procuradora Adjunta SPC/gcga
Opinion : 281 of 24/11/2011 November 24, 2011 C-281-2011 Mr. Leonardo Garnier Rímolo Minister of Public Education Dear Sir: With the approval of the Procuradora General de la República, I refer to your official letter DM-0704-06-10 of June 2, 2011, through which you consult this advisory body: "whether on a property on which an educational center of the Ministry of Public Education is located, under the authority of an Administrative or Education Board (Junta), it is legal to lease part of the land for the placement of commercial signs or, if your answer is negative, I request advice regarding contracts already signed and in execution, the foregoing so that the Boards do not become involved in judicial conflicts due to possible contractual breaches." In compliance with the provisions of Article 4 of the Ley Orgánica de la Procuraduría General de la República, your consultation is accompanied by the legal opinion issued by Mr. Juan Carlos Jiménez Marín, Legal Advisor to the Directorate of Educational Infrastructure and Equipment of the Ministry of Public Education, in which it is concluded that: "until such time as the aforementioned legislation is modified and in compliance with the principle of legality established in the Ley General de la Administración Pública, Schools and High Schools must refrain from entering into lease contracts with private parties for the placement of advertising on school grounds." I. REGARDING THE COMPETENCE OF THE CONTRALORÍA GENERAL DE LA REPÚBLICA IN THE MATTER CONSULTED From the consultation posed by the Minister of Public Education, it is clear that the intention of said official is for this advisory body to indicate whether it is possible for the Education Boards (Juntas de Educación) to dispose of public domain assets to contract with private parties for the placement of commercial signs, and, if not, to indicate what should be done with the contracts already signed and in execution, for purposes of avoiding contractual breaches. In this regard, we must point out that Article 9 of the Ley Orgánica de la Contraloría General de la República establishes that "public funds (fondos públicos) are the resources, securities, assets, and rights owned by the State, by organs, by companies, or by public entities." Likewise, Article 1 of said law grants the Contraloría superior control over the Public Treasury (Hacienda Pública) and establishes it as the governing body of the oversight system for those public funds. The premises, facilities, and in general, any building that is the property of a public organism form part of the concept of public funds, and therefore they make up the Public Treasury, and the various controls over the Public Treasury provided for in the legal system may be exercised over them by the Contraloría General de la República. Thus, taking into consideration that matters relating to the management of those resources, as well as the subject of administrative contracting, are the exclusive and excluding competence of the Contraloría General de la República, this Procuraduría General cannot issue a binding opinion regarding the matter raised, as it is a matter proper to another administrative body. On this subject, it was stated in opinion C-402-2005 of November 21, 2005: "I. PREVALENT COMPETENCE OF THE CONTRALORÍA GENERAL DE LA REPÚBLICA. The Contraloría General de la República is the fundamental constitutional body of the State responsible for the superior control and oversight of the Public Treasury with functional and administrative independence (Articles 183 and 184 of the Political Constitution and 1, 2, and 11 of the Ley Orgánica de la Contraloría General de la República, Law No. 7428 of September 7, 1994); consequently, it is the state body called upon to ensure legality not only in the management of public funds or resources, but also in relation to 'management procedures and the control function itself considered.' (Procuraduría General de la República. Opinion No. C-120-2005 of April 1, 2005, and in the same sense No. C-161-2005 of May 2, 2005). Under that context, by virtue of the fact that the matter submitted for a ruling revolves around the management of public funds and whether or not authorization is required from the Contraloría (contracting for the acquisition of goods with public funds provided by that Municipality to the Cantonal Agricultural Center of Corredores), it is the Contraloría that is competent (exclusive and prevalent competence) to rule on the matter." Similarly, in opinion No. C-339-2005 of September 30, 2005, we referred to the impossibility of evaluating administrative contracting matters, stating: "In relation to the matter consulted, the Advisory Body is incompetent to issue an opinion, in view of the fact that we are faced with a matter in which the Contraloría General de la República exercises prevalent, exclusive, and excluding competence. As is well known, in accordance with Article 184 of the Constitution and the Ley Orgánica de la Contraloría General de la República, it is this Body that is responsible for ruling on those matters where the correct use of public funds and budgetary matters are at stake, as well as on matters of administrative contracting. In this sense, this Advisory Body, in several opinions, has followed this line of thought. Indeed, in legal opinions OJ-016-98 of March 6, 1998, and OJ-083-98 of October 2 of that same year, we expressed that the Contraloría General de la República is the body constitutionally responsible for the oversight of the Public Treasury and legislatively, in accordance with its Ley Orgánica, Articles 4 and 12, such that the opinions it issues are mandatory for the Public Administration, which is clearly reflected in the cited Article 12, which establishes: 'The Contraloría General de la República is the governing body of the superior control and oversight system contemplated in this law. The provisions, norms, policies, and directives that it issues, within the scope of its competence, are mandatory and shall prevail over any other provisions of the passive subjects that oppose them. (…)' (The bold text is not from the original)." (in the same sense see, among others, legal opinion No. OJ-006-2007 of January 29, 2007, as well as opinions numbers C-273-2008 of August 7, 2008, C-384-2008 of October 23, 2008, C-042-2009 of February 17, 2009, and C-071-2009 of March 13, 2009) From the criteria set forth above, it is clear that it is the Contraloría General that is responsible for exercising the advisory function in matters of oversight of the Public Treasury, which includes everything relating to administrative contracting, and specifically the management of public funds, including State assets. Therefore, the question raised regarding the possibility of contracting with private parties for the installation of commercial signs on public domain assets must be posed before the Contraloría General de la República, as it is the competent body in this matter. Thus, the foregoing reasons would be sufficient to decline competence in this matter; however, the normative interpretation regarding the possibility of installing signs on public buildings or schools is indeed within our competence, and we will address it. II. ON THE LIMITS AND THE PRECARIOUSNESS OF PERMITS GRANTED OVER PUBLIC ASSETS Article 154 of the Ley General de la Administración Pública (LGAP) empowers Public Administrations to grant use permits over public domain assets. The norm in question literally prescribes: "Article 154.- Use permits for the public domain, and other acts that recognize an express and validly granted right for an individual (administrado) on a precarious basis (a título precario), may be revoked for reasons of opportunity or convenience without liability for the Administration; but the revocation must not be untimely or arbitrary, and a prudential period must be granted in all cases for compliance with the act of revocation." In that same vein, Article 161 of the Reglamento a la Contratación Administrativa establishes: "Article 161. — Use permit. Over public domain assets, the Administration may grant use permits, which shall be justified by reasons of opportunity or convenience for the general interest, provided that it does not imply a deterioration in the disposition of the asset. In any case, they shall be understood as granted on a precarious basis, and therefore may be revoked for reasons of opportunity or convenience without liability for the Administration. The revocation must not be untimely or arbitrary, and a prudential period must be granted in all cases for compliance with the act of revocation." From the foregoing articles, a general power of the Administration to grant use permits over public assets is clear, understanding that these are on a precarious basis and revocable at any time without liability for the Administration. On this subject, the Procuraduría General de la República has recognized the possibility that this type of permit may be free or for consideration (oneroso), stating: "Unlike a concession, the object of use permits (demanial authorizations) are activities that, without requiring fixed constructions or works, involve special circumstances of intensity or profitability and imply an occupation with removable installations or movable goods, which create for the permit holder a situation of little stability, precarious and revocable, for reasons of opportunity or convenience, without liability for the Administration; they are short-term and may be subject to the payment of a fee (canon) (Article 154 of the Ley General de la Administración Pública)." (Opinion C-026-2001 of February 7, 2001) This power, however, is not unrestricted, since use permits over public assets are admissible provided that the use given to the asset is compatible with its integrity and with the public purpose to which it is assigned and destined. In this regard, this Procuraduría stated in opinion C-139-2006 of April 4, 2006, the following: "Private use of public domain (demanio) is accepted by doctrine and jurisprudence 'provided that the destiny given to the asset is not incompatible with its integrity and nature' (opinion No. C-100-95 of May 10, 1995): '(…) it is a general principle that the public domain is not susceptible to private use if it degrades or affects the fulfillment of the public purpose to which it is assigned. On the contrary, its private or special use by individuals is permitted when it does not affect the satisfaction of that purpose. (Rafael Bielsa. "Derecho Administrativo". Fifth Edition. Volume III. Buenos Aires, Editorial Roque Depalma, 1956, pages 428)' ( OJ-035-97 of August 5, 1997). ' The Public Administration must ensure that public domain assets (bienes demaniales) are used in a normal manner, i.e., respecting the purpose for which they were assigned, or at least in a way compatible with it. (CHAPUS, René, Droit Adminstratif Général, Paris, Éditions Montcherestien, Volume 2, 11th edition, 1998, p 455). It is a matter of ensuring respect for their integrity and attributes. (…) the state authority has the inalienable obligation to administer and protect the public domain, and to ensure the appropriateness of the assets for their public purpose (Sala Constitucional, among others, Votos 623-98, 422-96, 3272-95). The authorization must likewise observe: the public purpose assigned to state properties, as well as their preservation and conservation.' (OJ-138-2001 of September 26, 2001). The Sala Constitucional has reiterated this: 'if a conflict of interests should arise between the purpose of the asset and the permit (…) the natural use of the public property must prevail.' (Votos numbers 2306 of 14:45 on November 6, 1991, 5976 of 15:02 on November 16, 1993, 422 of 16:27 on January 23, 1996, 555 of 9:24 on February 2, 1996, 4985 of 10:21 on September 20, 1996, 5315 of 9:03 on October 11, 1996, 366 of 16:20 on January 20, 1999, 912 of 17:54 on January 26, 2000, 3578 of 14 hours 50 minutes on May 2, 2000, 5295 of 10:46 on June 30, 2000, 6269 of 19:40 on July 5, 2001, 4937 of 9:10 on May 24, 2002, 7662 of 15:03 on August 6, 2002, 8367 of 8:38 on August 30, 2002, and 8945 of 15:10 on July 6, 2005 ). 'if a conflict of interests should arise between the purpose of the asset and the permit (…) the use mandated by the legal system must prevail' (Voto No. 2777 of 11:27 on April 24, 1998)." From the criteria set forth in the partially cited opinion, it is clear that the legal purpose of the public asset must always prevail over private use, and it is precisely for this reason that precariousness is one of the essential characteristics of any permit granted over a public asset, and therefore the Administration may, at any time, revoke it without any type of liability, for which the only requirement established is that it not be untimely (Article 154 of the LGAP). Now then, despite that general power granted to the Administration, it must also be borne in mind that, based on the principle of legality recognized in numeral 11 of the Ley General de la Administración Pública, it may only do what is expressly permitted in the legal system, and therefore use permits over public assets could not be granted when this is prohibited by law, as is the case with the installation of commercial signs in schools and public buildings, as we will proceed to explain. III. ON THE LEGAL IMPOSSIBILITY OF INSTALLING COMMERCIAL SIGNS ON PUBLIC BUILDINGS AND SCHOOLS On two previous occasions, this Procuraduría has recognized that private individuals do not have a right to place advertisements, signs, and billboards on public domain sites; on the contrary, this possibility is reserved to what the administrative legal system provides. (See opinion C-085-2000 of May 3, 2000, and legal opinion OJ-030-2006 of 13 March 2006) In what is relevant to the consultation posed on this occasion, we must cite the provisions in numerals 32 of the Ley de Construcciones and 53 of Decreto Ejecutivo 29253 of December 20, 2000, which is the Reglamento de los Derechos de Vía y Publicidad Exterior, which state respectively, in relevant part: "Article 32.- Prohibitions. It is strictly prohibited to affix or paint notices, advertisements, programs, etc., of any class and material, in the following places: a) Public buildings, schools, and temples. (…)" "Article 53.—Prohibition of advertising signs on public buildings: It is prohibited to install, affix, or paint billboards or signs with an advertising message on public buildings or religious centers." From the reading of the foregoing articles, it is clear that there is an express prohibition against installing commercial signs in schools and public buildings in general, which is why there is no authorization whatsoever for the Administration or the respective Education Board (Junta de Educación) to sign commercial contracts of this nature with a private party. The eventual placement of advertising in public domain spaces granted under a permit must be subject to the legal restrictions that limit the placement of this type of material in certain categories of public assets, such as schools and public buildings, and therefore, in compliance with the principle of legality, the Administration cannot act in a contrary manner. As they are public domain assets (bienes demaniales) that acquire all the characteristics and elements of this class of assets (unseizable (inembargables), imprescriptible (imprescriptibles), and not subject to private appropriation), private individuals cannot exercise any act of ownership, not even on a precarious basis, when an express prohibition exists in that regard. Consequently, any permit that has been granted in contradiction with the legal system and over a public asset shall always be on a precarious basis, revocable at any time without liability for the Administration. IV. CONCLUSION As this is a matter of the disposition of public assets and administrative contracting, the body holding prevalent and exclusive competence to address this consultation is the Contraloría General de la República. Notwithstanding the foregoing, and given that the normative interpretation regarding the possibility of installing signs on public buildings or schools is indeed within our competence, we must conclude that, based on the provisions of numerals 32 of the Ley de Construcciones and 53 of Decreto Ejecutivo 29253 of December 20, 2000, which is the Reglamento de los Derechos de Vía y Publicidad Exterior, the Education Boards (Juntas de Educación) and Administrative Boards cannot authorize the placement of commercial signs on schools and public buildings in general, as an express prohibition exists. Sincerely, Silvia Patiño Cruz Procuradora Adjunta SPC/gcga