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OJ-135-2024 — Opinion on bill to combat organized crime in environmental offensesOpinión sobre proyecto de ley para combatir el crimen organizado en delitos ambientales

legal opinion 24/10/2024 Topic: criminal-environmental

Summary

English
The Attorney General’s Office analyzes bill No. 23.952, which seeks to amend four environmental laws to increase prison sentences by 50% when the offense is committed by an organized criminal group, so that they reach at least four years and qualify as 'serious crimes,' thus enabling the special procedure for organized crime. The opinion finds that the legislative technique is deficient because it wrongly assumes all offenses carry the same sentencing range, causing many crimes —such as tree poisoning or commercial retention of turtles— to still fall short of four years despite the increase. It identifies which articles in each law would meet the goal and which would not, and proposes specific solutions: adjust the base penalty for certain offenses to two years and eight months so that the 50% increase reaches four years, or directly raise the maximum penalty to four years in case of organized crime. It concludes that the bill is incomplete and recommends correcting its flaws to effectively combat organized environmental crime.
Español
La Procuraduría General de la República analiza el proyecto de ley N° 23.952, que busca reformar cuatro leyes ambientales para incrementar en un 50% las penas de prisión de sus delitos cuando sean cometidos por un grupo delictivo organizado, con el fin de que alcancen al menos cuatro años y puedan ser calificados como delitos graves, habilitando así el procedimiento especial para crimen organizado. La opinión señala que la técnica legislativa es deficiente porque asume erróneamente que todos los delitos tienen el mismo rango punitivo, lo que provoca que numerosos ilícitos —como el envenenamiento de árboles o la retención comercial de tortugas— no alcancen los cuatro años pese al incremento. Identifica los artículos de cada ley que sí lograrían el objetivo y aquellos que no, y propone soluciones concretas: ajustar las penas base de ciertos delitos a dos años y ocho meses para que con el aumento del 50% se llegue a cuatro años, o elevar directamente la pena máxima a cuatro años en supuestos de delincuencia organizada. Concluye que el proyecto es insuficiente y recomienda enmendar sus defectos para que efectivamente permita perseguir el crimen organizado ambiental.

Key excerpt

Español (source)
Una vez analizado el proyecto en forma integral, así como las consecuencias derivadas a partir de la inserción de los numerales propuestos en cada una de las normativas a reformar, se evidencia que la técnica legislativa empleada en su intención o propósito es deficiente, ya que de acuerdo con la exposición de motivos, se pretende aumentar de manera generalizada en un cincuenta por ciento las penas de los delitos ambientales previstos en las legislaciones a modificar, para que los mismos alcancen la punición necesaria para ser considerados delitos graves; es decir, ilicitudes que cuenten con un rango de castigo de al menos cuatro años de prisión, ello acorde con el artículo 2° de la Convención de las Naciones Unidas contra la Delincuencia Organizada Transnacional y el numeral 1° párrafo tercero de la Ley contra la Delincuencia Organizada, pero como vimos, no es válido aplicar el mismo rasero a todos los artículos que se procuran modificar.

[...] resultó posible identificar un importante número de figuras delictivas que podrían arribar al castigo de al menos cuatros años de prisión; sin embargo, también se detectaron tipos penales que no alcanzan dicha penalidad (a pesar del incremento en un 50%), pese a la ofensividad que representan para la sociedad, lo que demuestra que la reforma propuesta es incompleta e insuficiente.

En esa inteligencia, en caso de seguirse con la intención legislativa, se debe caer en la cuenta que con el 50% de incremento en la penalidad, solo ciertos delitos lograrían llegar a la pena de 4 años o superarla. El obstáculo es el resto de los delitos.
English (translation)
After analyzing the bill as a whole, as well as the consequences arising from inserting the proposed articles into each of the laws to be amended, it is evident that the legislative technique used in its intent or purpose is deficient, because according to the explanatory memorandum, it seeks to generally increase by fifty percent the penalties for environmental crimes provided in the laws to be amended, so that they reach the punishment necessary to be considered serious crimes; i.e., offenses carrying a penalty of at least four years’ imprisonment, in accordance with Article 2 of the United Nations Convention against Transnational Organized Crime and Article 1, third paragraph, of the Law against Organized Crime, but as we have seen, it is not valid to apply the same standard to all the articles sought to be modified.

[...] it was possible to identify a significant number of criminal offenses that could reach a punishment of at least four years’ imprisonment; however, we also detected criminal types that do not reach such penalty (despite the 50% increase), despite the harm they represent to society, which shows that the proposed reform is incomplete and insufficient.

In that understanding, if the legislative intent continues, it must be realized that with the 50% increase in penalty, only certain crimes would manage to reach or exceed 4 years. The obstacle is the rest of the crimes.

Outcome

Non-binding opinion

English
The Attorney General’s Office concludes that the bill has legislative drafting flaws that prevent many environmental crimes from reaching the serious crime threshold required for the organized crime procedure, and suggests amendments to make it viable.
Español
La Procuraduría concluye que el proyecto de ley presenta defectos de técnica legislativa que impiden que muchos delitos ambientales alcancen la categoría de delito grave necesaria para aplicar el procedimiento de crimen organizado, y sugiere enmiendas para hacerlo viable.

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Opinión Jurídica : 135 - J   del 24/10/2024   



24 de octubre de 2024




PGR-OJ-135-2024




 




Señora




Cinthia Díaz Briceño




Jefa Comisión Permanente de Asuntos Jurídicos




Asamblea Legislativa




 




Estimada señora:




 



 Con la aprobación del señor Procurador General de la República, nos referimos a su oficio número
AL-CPEAMB-5022-2023 de fecha 31 de octubre de 2023, mediante el cual nos solicita emitir criterio
jurídico en relación con el proyecto legislativo N° 23.952, denominado “Reforma a varias leyes para
fortalecer la lucha contra el Crimen Organizado en materia de Delitos Ambientales.”




 



 Antes de brindar respuesta a la petición que nos fue remitida, debemos indicar el alcance que tiene
este pronunciamiento, ya que según la Ley Orgánica de la Procuraduría General de la República no es
posible emitir dictámenes con carácter vinculante, cuando lo que se nos solicita es externar un
criterio jurídico en relación con proyectos de ley.




 



 La jurisprudencia administrativa de este Órgano Asesor, reconoce la posibilidad de que la Asamblea
Legislativa pueda consultar aspectos relacionados con la labor administrativa que desempeña de
manera excepcional a su actividad principal, en cuyo caso los dictámenes emitidos serán
vinculantes.  Sin embargo, tratándose de consultas relacionadas con la tarea promulgadora de leyes
que desarrolla dicho Poder de la República, nos encontramos imposibilitados de emitir criterios
vinculantes, en el tanto dicha competencia escapa a lo señalado en la normativa que nos rige.




 



 Sin embargo, con el fin de colaborar con esa Honorable Comisión, se emitirá criterio sobre el
proyecto de ley bajo análisis, no sin antes advertir que, por lo anteriormente señalado, éste
pronunciamiento es una opinión jurídica sin efectos vinculantes.




 




Aclarado lo anterior, procederemos a analizar el proyecto de ley consultado.




 




I.- PROPÓSITO DEL PROYECTO




 



 El proyecto legislativo tiene como propósito reformar cuatro leyes ambientales, que contienen la
mayor parte de tipos penales aplicables a ese ámbito, a saber: la Ley de Conservación de la Vida
Silvestre, N° 7317 del 30 de octubre de 1992, la Ley Forestal, N° 7575 del 13 de febrero de 1996, la
Ley de Protección, Conservación y Recuperación de las Poblaciones de Tortugas Marinas, N° 8325 del
04 de noviembre de 2002 y la Ley de Pesca y Acuicultura, N° 8436 del 01 de marzo de 2005.



 La iniciativa consiste en reformar –en una ocasión- y adicionar –en el resto- un párrafo a cada uno
de dichos cuerpos en el apartado de delitos, a efectos de propiciar un incremento en los rangos de
penas privativas de libertad con que se sancionan las distintas delincuencias ahí reguladas (para
alcanzar la penalidad de los cuatro años y ser considerado un “delito grave”), en aras de habilitar
la posibilidad de aplicarles el procedimiento especial para el juzgamiento de delincuencia
organizada. Además de la agravación propuesta, también se les añade a los artículos de interés una
leyenda que dice así: “…cuando esas conductas ilícitas sean cometidas por un grupo estructurado de
dos o más personas que haya existido durante cierto tiempo y que haya actuado concertadamente con el
propósito de cometer dichos delitos.




 



 Con esos dos elementos (el incremento en la penalidad y la descripción normativa que caracteriza
una asociación ilícita), se pretende combatir de mejor manera ese tipo de delincuencias ambientales.




 



 Los impulsores de la iniciativa justifican la necesidad de la reforma, a partir de la preocupación
que ha externado la Fiscalía Agrario Ambiental, en el sentido de que grupos criminales organizados
han extendido sus actividades a la materia ambiental, a través de la incursión en múltiples ilícitos
como la tala ilegal de los bosques para la extracción de madera o el tráfico de especies de flora y
fauna en peligro de extinción, sin que el Ministerio Público pueda aplicar institutos y mecanismos
de investigación más complejos y sofisticados para combatir dicho fenómeno, como la ampliación de
plazos o la utilización de las intervenciones de las comunicaciones, al estar tipificados la mayor
parte de estos delitos con multa o con penas de prisión en extremos muy bajos; es decir, iguales o
menores a tres años.




 



 Como apoyo, se cita el reporte de la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito
(UNODC) “World Wildlife Crime Report. Trafficking in Protected Species”, 2016(https://www.unodc.org/
documents/dataandanalysis/wildlife/World_Wildlife_Crime_Report_2016_final.pdf)




 



 De igual forma, se cita la resolución N° 73/343 de 16 de setiembre de 2019 de la Asamblea General
de Naciones sobre la “Lucha contra el Tráfico Ilícito de Fauna y Flora Silvestres”, la cual tiene
como antecedente la “…preocupación por la creciente magnitud de la caza furtiva y el comercio
ilícito de fauna y flora silvestres y sus productos, y por sus efectos económicos, sociales y
ambientales adversos”.




 




Dicha resolución en lo conducente refiere:




 



 “(…) se insta a los Estados Miembros a que adopten medidas decisivas a nivel nacional para
prevenir, combatir y erradicar el comercio ilícito de fauna y flora silvestres, en los puntos de la
oferta, el tránsito y la demanda, entre otras cosas mediante el fortalecimiento de la legislación y
los reglamentos necesarios para prevenir, investigar, perseguir y castigar adecuadamente ese
comercio ilícito, así como mediante el fortalecimiento de las respuestas en materia de aplicación de
la ley y justicia penal” y se “exhorta a los Estados Miembros a que tipifiquen como delito grave el
tráfico ilícito de especies protegidas de fauna y flora silvestres, de conformidad con su
legislación nacional y tal como se define en el artículo 2 b) y el artículo 3, párrafo 1 b), de la
Convención de las Naciones Unidas contra la Delincuencia Organizada Transnacional (…)”.




 



 En ese sentido, los Diputados (as) proponentes exponen que el procedimiento de investigación y
juzgamiento de delitos de crimen organizado, parte de la posibilidad de atacar estructuras
criminales que incurran en delincuencias sancionadas con al menos 4 años de prisión, que constituye
el límite punitivo mínimo para considerarlas como delito grave. De ahí la imposibilidad de utilizar
los procedimientos y mecanismos ordinarios de averiguación para investigar y castigar a los grupos
criminales, que vienen cometiendo delitos de tipología ambiental, partiendo para ello de los
conceptos desarrollados por la Convención de las Naciones Unidas contra la Delincuencia Organizada
Transnacional, aprobada por la Ley N° 8302 del 12 de setiembre de 2002, y que en su artículo 2°
define: 




 



 “Grupo delictivo organizado” como “un grupo estructurado de tres o más personas que exista durante
cierto tiempo y que actúe concertadamente con el propósito de cometer uno o más delitos graves o
delitos tipificados con arreglo a la presente Convención con miras a obtener, directa o
indirectamente, un beneficio económico u otro beneficio de orden material”; y “delito
grave” como “la conducta que constituya un delito punible con una privación de libertad máxima de al
menos cuatro años o con una pena más grave”.




 



 Por otra parte, los Diputados (as) impulsores del proyecto, conscientes del gran impacto negativo
que generan los delitos ambientales para la sociedad, consideran no solo pertinente efectuar las
modificaciones necesarias en nuestro ordenamiento jurídico, para posibilitar que las autoridades
judiciales cuenten con los mecanismos y herramientas necesarias para perseguir adecuadamente la
criminalidad organizada en delincuencias ambientales, sino también estiman que debe hacerse
respetando los principios de proporcionalidad y razonabilidad, ya que la mayor parte de las
ilicitudes contenidas en leyes ambientales son cometidas por personas que no están ligadas con el
crimen organizado, y que incluso incurren en estas conductas en algunas situaciones por ignorancia o
por la falta de empleo, que les permita satisfacer sus necesidades de otro modo.




 



 En virtud de lo anterior y a efectos de reprimir con mayor severidad los casos que verdaderamente
lo ameriten, se impulsa la introducción de un párrafo de redacción idéntica en cuatro cuerpos
legales que contienen la mayor parte de las delincuencias ambientales, para permitir el incremento
del tanto de las penas privativas de libertad en un cincuenta por ciento, únicamente cuando los
hechos bajo juzgamiento correspondan a un grupo estructurado de dos o más personas, que haya
existido durante cierto tiempo y que haya actuado concertadamente con el propósito de cometer dichos
delitos o sea, cuando los autores integren un grupo criminal organizado y dedicado a cometer las
ilicitudes bajo comentario.    




 




II.- SOBRE EL FONDO




a) Sobre la estructura y redacción de la normativa propuesta.        




 



 El proyecto objeto de análisis, se conforma con una estructura muy sencilla, propiamente de 4
artículos, cada uno de los cuales propone la introducción de un párrafo con redacción casi idéntica
aunque con algunas diferencias, para ser insertado en la Ley de Conservación de la Vida Silvestre,
la Ley Forestal, la Ley de Pesca y Acuicultura y en el artículo 6° párrafo segundo de la Ley de
Protección, Conservación y Recuperación de las Poblaciones de Tortugas Marinas, a efecto de que se
permita agravar los rangos punitivos de pena privativa de libertad en los distintos tipos penales
ahí contenidos, en un 50 por ciento y de esa manera, habilitar la aplicación del procedimiento para
el juzgamiento de delincuencia organizada. Obviamente, el párrafo insertado contiene la descripción
fáctica de lo que consiste un grupo criminal organizado.




 




Al tratarse de un texto de escasa extensión, procedemos seguidamente a su transcripción completa:




 



 “ARTÍCULO 1- Se reforma el artículo 88 de la Ley de Conservación de la Vida Silvestre, N.º 7317 del
30 de octubre de 1992 y sus reformas, que, en adelante, se leerá de la siguiente manera:



  Artículo 88-   Las violaciones a esta Ley, conforme al presente capítulo (capítulo XI)[1],
constituyen delito.



 Las penas de prisión por los delitos tipificados en este capítulo se incrementarán en un cincuenta
por ciento (50%) cuando esas conductas ilícitas sean cometidas por un grupo estructurado de dos o
más personas que haya existido durante cierto tiempo y que haya actuado concertadamente con el
propósito de cometer dichos delitos. En estos casos no se aplicarán las penas de multa contempladas
en los tipos penales de esta Ley.”




 



 ARTÍCULO 2- Se adiciona un nuevo artículo 63 bis al Capítulo II del Título Sexto de la Ley
Forestal, N.º 7575 del 13 de febrero de 1996 y sus reformas, cuyo texto dirá:




Artículo 63 bis-           Delincuencia organizada.



 Las penas de prisión por los delitos tipificados en este capítulo se incrementarán en un cincuenta
por ciento (50%) cuando dichas conductas ilícitas sean cometidas por un grupo estructurado de dos o
más personas que haya existido durante cierto tiempo y que haya actuado concertadamente con el
propósito de cometer esos delitos.




 



 ARTÍCULO 3- Se adiciona un nuevo artículo 140 bis al Capítulo I del Título X de la Ley Pesca y
Acuicultura, N.º 8436 de 1 de marzo de 2005 y sus reformas, cuyo texto dirá:




Artículo 140 bis-         Delincuencia organizada.



 Las penas de prisión por los delitos tipificados en los artículos 139 y 140 de este capítulo se
incrementarán en un cincuenta por ciento (50%) cuando las conductas ilícitas descritas en esos
artículos sean cometidas por un grupo estructurado de dos o más personas que haya existido durante
cierto tiempo y que haya actuado concertadamente con el propósito de cometer dichos delitos.”




 



 ARTÍCULO 4- Se adiciona un nuevo párrafo segundo al artículo 6 de la Ley de Protección,
Conservación y Recuperación de las Poblaciones de Tortugas Marinas, N.º 8325 de 4 de noviembre de
2002, que se leerá así:



 Artículo 6-     Quien mate, cace, capture, destace, trasiegue o comercie tortugas marinas, será
penado con prisión de uno a tres años. La pena será de tres meses a dos años de prisión para quien
retenga con fines comerciales tortugas marinas, o comercie productos o subproductos de estas
especies.



 Las penas de prisión por el delito tipificado en el párrafo anterior se incrementarán en un
cincuenta por ciento (50%) cuando las conductas ilícitas allí descritas sean cometidas por un grupo
estructurado de dos o más personas que haya existido durante cierto tiempo y que haya actuado
concertadamente con el propósito de cometer dichas conductas.



 No será punible la recolección de huevos de tortuga lora en el Refugio de Vida Silvestre de
Ostional, siempre que se realice con apego a las disposiciones reglamentarias que emita el MINAE.”
(lo destacado se ha hecho en forma deliberada, para resaltar las reformas propuestas, en los
artículos que dicha notoriedad se amerita).



             En el caso de la Ley de Conservación y Recuperación de las Poblaciones de Tortugas
Marinas, cabe indicar que solamente el artículo 6 ° establece un delito en su párrafo primero, por
lo que la iniciativa le añade un párrafo segundo a dicha norma para cumplir su cometido (agravación
de penas), lo cual conlleva que el párrafo que actualmente se conoce como el segundo pase a ser el
tercero, mismo que viene a establecer la no punibilidad de la extracción o recolección de los huevos
de tortuga lora en el Refugio de Vida Silvestre de Ostional, cuando se cumplan los requisitos
legales existentes al efecto.




           



 Algo similar acontece con la Ley de Conservación de la Vida Silvestre, en lo que respecta al
proyecto, el cual estipula en su artículo 88 que las violaciones a esta Ley, conforme al presente
capítulo, constituyen delito, por lo que el proyecto introduce un párrafo segundo a dicho numeral,
de tal forma que se posibilite el aumento de las penas privativas de libertad de los ilícitos
previstos en esa ley, en un cincuenta por ciento.




           



 En el caso de la Ley Forestal y la Ley de Pesca y Acuicultura, la reforma viene a introducir un
artículo independiente para propiciar la reforma en los términos ya mencionados, propiamente un
numeral 63 bis en la primera, mientras que en la segunda la norma novedosa sería un artículo 140
bis.




 



 Como dato adicional, cabe resaltar que, en la Ley de Pesca y Acuicultura, el numeral 140 bis
contiene una particularidad y es que expresamente dirige el aumento de las penas en las condiciones
antes expuestas, solamente en lo referente a los numerales 139 y 140, dado que estos dos artículos
tienen como penalidad el encerramiento. De forma adrede, los proponentes no disponen que la reforma
se aplique al artículo 146 (que tiene pena de prisión), dado que es un tipo de delincuencia de otra
naturaleza del que no interesa endurecer las penas.




           



 Tal y como se arguye en la exposición de motivos, el procedimiento para juzgamiento de delitos por
delincuencia organizada establece como condición necesaria de aplicación, la posible configuración
de un delito grave, cualidad que distingue a aquellos ilícitos sancionados con pena privativa de
libertad, cuyo máximo alcance al menos un tanto de 4 años de prisión, siendo que ninguno de los
tipos penales previstos en las leyes anteriormente mencionadas lo contiene, por lo que se hace
necesario el incremento de las penas de prisión previstos para esos delitos y de esta manera,
alcanzar la categoría de delito grave, que permita el juzgamiento de las conductas lesivas como
crimen organizado y de esa manera, habilitar todas las herramientas investigativas y procesales
necesarias para juzgar las infracciones ambientales bajo esta modalidad.




           



 Ahora bien, para poder hacer el análisis concreto y determinar, en primera instancia, si la reforma
viene efectivamente a cumplir con los fines propuestos, debemos considerar si los rangos punitivos
de las leyes objeto de la iniciativa son uniformes y si, con el aumento en el porcentaje propuesto
de pena privativa de libertad, pueden alcanzarse las características de un delito grave para la
aplicación del procedimiento para el juzgamiento de delincuencia organizada; ya que en caso
contrario, las penas aunque aumenten en el tanto propuesto, podrían no llegar a la penalidad de los
4 años de prisión.




 




b) Sobre los delitos contenidos en cada normativa objeto de reforma y su alcance.




1)      Ley Forestal.




 



 Este cuerpo legal contiene varios delitos de importancia capital en materia ambiental, tales como
las talas, aprovechamiento de recurso forestal, invasión a las áreas de conservación y protección,
cambio de uso de suelo, adquisición ilegal de madera entre otros, que vienen expresamente
mencionados en la exposición de motivos de la iniciativa.




 



 De acuerdo con lo expuesto, en tesis de principio, el numeral 63 bis parece lograr el cometido con
casi todas las figuras típicas descritas en esta ley para los fines propuestos, ya que la mayoría de
ilícitos en su extremo superior de penalidad de prisión llegan a tres años, lo que supone que al
aumentar ese máximo en un 50 por ciento les sumaría un año y seis meses más, llegando el extremo
máximo a cuatro años y seis meses, lo que superaría los 4 años de castigo que requiere un hecho
delictivo para ser considerado como un delito grave, lo que, en consecuencia, haría posible de serle
aplicado el procedimiento para el juzgamiento de la delincuencia organizada (véase al efecto, las
penas de los artículos 58, 59, 61 y 62).




 



 No obstante lo descrito, al hacer este mismo ejercicio con las conductas previstas por el numeral
63 –envenenamiento o anillado de árboles y movilización ilegal de recurso forestal-, es claro que la
mismas no podrían alcanzar en modo alguno la categoría de delito grave, lo que impediría la
tramitación de cualquier asunto que se refiera a esas ilicitudes como crimen organizado.




 



 Lo anterior acontece porque de acuerdo con el artículo de comentario (63), el envenenamiento o
anillamiento de árboles, así como el transporte o movilización de recurso forestal, están castigados
con pena privativa de libertad de van desde un mes a un año. En ese sentido, acorde con la
iniciativa, el rango de pena de prisión podría incrementarse en un 50 por ciento, lo cual llevaría
la penalidad máxima de ambos delitos al tanto de un año y seis meses.




 



             Consideramos que el no poder catalogar el anillamiento de árboles ni la movilización de
madera como delitos graves (aún con el incremento propuesto) y por lo tanto, no ser susceptibles de
la aplicación de las herramientas de investigación que contempla el procedimiento de delincuencia
organizada, resultaría contradictorio con los fines de la iniciativa, ya en la exposición de motivos
se argumenta que los grupos criminales organizados han diversificado sus actividades hasta alcanzar
la materia ambiental, y que ha generado impunidad por las bajas penalidades establecidas, poniendo
como ejemplo el transporte o movilización de madera como actividad ilícita, generadora de grandes
ganancias para quienes cometen ese tipo de delincuencias.




 



 En virtud  de lo anterior, es posible deducir que esa no aplicación de los alcances de esta reforma
a los tipos penales de comentario, obedece a un efecto no deseado o al menos no previsto, ya que se
partió de la falsa premisa de que la redacción del artículo 63 bis alcanzaba para lograr el cometido
en la totalidad de conductas previstas por la Ley Forestal o al menos, todas las que podrían
encontrarse mayormente ligadas al crimen organizado, puesto que se asumió que todas las
delincuencias tenían previsto el mismo rango punitivo (al respecto, véanse los artículos 60 y el
comentado 63).




 




2)  Ley de Conservación de la Vida Silvestre.




           



 Este cuerpo normativo contiene un importante número de tipos penales relacionados tanto con la
flora como con la fauna silvestre, ello a partir del artículo 90 hasta el numeral 100.




           



 La mecánica utilizada como procedimiento legislativo de reforma, como ya lo dijimos líneas arriba,
consiste en introducirle un párrafo segundo al artículo 88, con el estribillo ya conocido de “…Las
penas de prisión por los delitos tipificados en este capítulo se incrementarán en un cincuenta por
ciento (50%)…”, sin reparar en el significativo hecho de que no todos los artículos susceptibles de
modificación tienen actualmente rangos de penas que permitan, con el incremento sugerido, alcanzar
el rango de los 4 años.




           



 En efecto, un breve recuento de las penalidades de los delitos concernidos, arroja que solamente
los numerales 93 inciso a) –prisión de 1 a 3 años-, 95 inciso a) –prisión de 1 a 3 años-, 96 inciso
a) –prisión de 1 a 3 años-, 98 –prisión de 1 a 3 años- y artículo 100 -prisión de 1 a 3 años-,
aumentando su extremo mayor un 50%, lograrían arribar a los 4 años y medio, constituyendo un delito
grave.




 



 El resto de delitos tienen penas de prisión tan insignificantes, que ni aún con el incremento del
50% en su extremo mayor, alcanzarían el rango cuyo propósito persigue el proyecto de ley que nos
ocupa.




 




Dichos artículos se describen así:




artículo 90


	

 2 a 4 meses





artículo 91 inciso a)


	

 2 a 4 meses





artículo 91 inciso b)


	

 3 a 6 meses





artículo 91 inciso c)


	

 1 a 3 meses





artículo 92


	

 3 a 6 meses





artículo 93 inciso b)


	

 6 meses a 1 año





artículo 93 inciso c)


	

 2 a 4 meses





artículo 94


	

 1 a 2 años





artículo 95 inciso b)


	

 4 a 6 meses





artículo 96 inciso b)


	

 4 a 8 meses





artículo 97


	

 2 a 8 meses





artículo 99


	

 1 a 2 años




 




3) Ley de Pesca y Acuicultura.




 



 Tal y como se indicó líneas atrás, la reforma introduce un artículo identificado con el numeral 140
bis, con el cual se pretende agravar en un cincuenta por ciento el rango punitivo de la pena
privativa de libertad de los delitos previstos en los numerales 139 y 140, al igual que en los otros
cuerpos legales ya analizados, cuando los hechos ahí descritos se asocien con el fenómeno de la
criminalidad organizada.




           



 En el caso del artículo 139 (cuya pena de prisión oscila entre los 6 meses y los dos años), es
claro que se presenta la misma situación que fue anteriormente puntualizada, respecto a muchos de
los ilícitos previstos en la Ley Forestal y en Ley de Conservación de Vida Silvestre, en el sentido
de que al aumentar las penas en los términos que se propone, los castigos a esas delincuencias nunca
van a llegar a los cuatro años de prisión o sea, no podría bajo ninguna circunstancia catalogarse
como delito grave y, por lo tanto, no sería factible considerarlo como crimen organizado.




           



 Con relación al artículo 140, existen dos hipótesis que conviven dentro del mismo: la que contempla
el párrafo primero que se identifica con la persecución, captura, caza o trasiego o comercio de
quelonios, mamíferos marinos o especies acuáticas declaradas en peligro de extinción y protegidas
por convenios internacionales aplicables a Costa Rica, en el cual el proyecto sí lograría su
cometido, por cuanto el rango punitivo de dichas conductas actualmente oscila entre uno y tres años
de prisión, lo que significa que con el eventual incremento impulsado, el rango de castigo llegaría
de un año y seis meses en su extremo mínimo a un máximo de cuatro años y seis meses, alcanzando así
la penalidad requerida para considerarse como delito grave.




           



 Con la otra hipótesis fáctica del artículo 140 de comentario, sucede lo contrario, ya que el
párrafo segundo referente a la retención con fines comerciales de las especies señaladas en el
párrafo anterior o quien comercie sus productos o subproductos, son acciones castigadas con prisión
de tres meses a dos años de prisión, de manera tal que al incrementarse las penas siguiendo la
fórmula de la iniciativa, las sanciones irían de los 4 meses y medio a los tres años de prisión. En
otras palabras, se evidencia que el propósito de la iniciativa de ley de comentario no se lograría
en este supuesto.




 




4) Ley de Protección, Conservación y Recuperación de las Poblaciones de Tortugas Marinas.




           



 Tal como se expuso en el apartado II a), el objetivo de la iniciativa respecto a la legislación de
comentario, es introducir un párrafo segundo al numeral 6°, para que se habilite la posibilidad de
aumento en un cincuenta por ciento en las penas para poder juzgar las delincuencias previstas como
crimen organizado.




           



 Una vez más se produce el fenómeno visualizado en las demás leyes que se desean modificar, puesto
que la caza, captura, destace, trasiego o comercie tortugas marinas, son conductas que están
sancionadas actualmente con prisión de uno a tres años, lo que supone que al incrementarse el rango
punitivo como se está impulsando, las penas van a oscilar entre un año y seis meses a cuatro años y
seis meses, con lo cual se alcanza el cometido de la iniciativa.




 



 Algo distinto sucede en los casos de retención de tortugas marinas con fines comerciales o a quien
comercie sus productos o subproductos, puesto que las penalidades van de los tres meses a los dos
años de prisión, lo que supondría aumentar los castigos de cuatro meses quince días a tres años,
haciéndose imposible que dichas acciones lleguen a alcanzar la categoría de delito grave.




 



 III.- SOBRE LA TÉCNICA LEGISLATIVA DEL PROYECTO Y LA FORMA EN QUE PODRÍAN CORREGIRSE LOS DEFECTOS
QUE PRESENTA 




 



 Una vez analizado el proyecto en forma integral, así como las consecuencias derivadas a partir de
la inserción de los numerales propuestos en cada una de las normativas a reformar, se evidencia que
la técnica legislativa empleada en su intención o propósito es deficiente, ya que de acuerdo con la
exposición de motivos, se pretende aumentar de manera generalizada en un cincuenta por ciento las
penas de los delitos ambientales previstos en las legislaciones a modificar, para que los mismos
alcancen la punición necesaria para ser considerados delitos graves; es decir, ilicitudes que
cuenten con un rango de castigo de al menos cuatro años de prisión, ello acorde con el artículo 2°
de la Convención de las Naciones Unidas contra la Delincuencia Organizada Transnacional y el numeral
1° párrafo tercero de la Ley contra la Delincuencia Organizada, pero como vimos, no es válido
aplicar el mismo rasero a todos los artículos que se procuran modificar.




 



 En la exposición de motivos, los legisladores (as) impulsores -con el propósito de justificar la
necesidad de la iniciativa-, sostienen que los ilícitos comprendidos en las legislaciones
ambientales a reformar constituyen la inmensa mayoría de los casos que se tramitan ante nuestros
tribunales de justicia, y dado que la criminalidad organizada ha venido incursionando en este tipo
de ilícitos, se requiere ampliar el ámbito de herramientas y técnicas de investigación para atacar
este fenómeno, tales como la ampliación de plazos e intervención de las comunicaciones.




 



 En ese sentido, y luego de haber realizado el ejercicio planteado, es decir, insertar la fórmula
propuesta para el incremento de las penas en cada normativa, resultó posible identificar un
importante número de figuras delictivas que podrían arribar al castigo de al menos cuatros años de
prisión; sin embargo, también se detectaron tipos penales que no alcanzan dicha penalidad (a pesar
del incremento en un 50%), pese a la ofensividad que representan para la sociedad, lo que demuestra
que la reforma propuesta es incompleta e insuficiente.




 



 Lo anterior se originó en un error que se cometió en la redacción del proyecto, puesto que, al
proponerse una fórmula generalizada para reformar las penas de los delitos ambientales, en los
términos que se hizo, se partió de que todas las figuras delictivas previstas en las leyes objeto de
reforma y sus distintas modalidades, contaban con el mismo rango de punibilidad de pena privativa de
libertad, algo que como se analizó en apartados anteriores, no sucede.




 



 Ahora bien, pese a lo anterior y tomando como referencia los ejemplos de delitos específicos que
son mencionados en la exposición de motivos, y a partir de nuestra experiencia como intervinientes
procesales al ser parte en numerosos procesos ambientales, concluimos que efectivamente existen
tipos penales que se encuentran mayormente ligados al fenómeno de la delincuencia organizada con
respecto a otras figuras que, si bien igualmente sancionan conductas dañosas contra los bienes
jurídicos tutelados, consideramos que en este momento histórico no tienen aquella connotación.




 



 Toda conducta delictual, en caso de resultar atractiva la producción de ganancias, siempre será
objeto de simpatía para la delincuencia organizada, de ahí que la intención legislativa de
comentario tiene loables propósitos. Su gran pecado fue no percatarse que muchos de los tipos
penales de las cuatro leyes a reformar, a pesar de poder tener algún nexo con la delincuencia
organizada, tienen penalidades exiguas, que no alcanzarían los cuatros años a pesar del incremento
del 50% propuesto.




 



 En esa inteligencia, en caso de seguirse con la intención legislativa, se debe caer en la cuenta
que con el 50% de incremento en la penalidad, solo ciertos delitos lograrían llegar a la pena de 4
años o superarla. El obstáculo es el resto de los delitos.




 



 Ante esa situación, se sugieren las siguientes opciones: a)- dejar vigente la iniciativa de ley y
que sea aplicable a los delitos cuyas penalidades, con el incremento, arriben a los 4 años o los
superen, b)- aumentar las penas de ciertos delitos a un extremo máximo que sea de 2 años 8 meses,
para que al aplicar el incremento del 50%, se logren los 4 años y c)- reformar deliberadamente las
penalidades de los ilícitos restantes (que tienen sanciones bajas), con una fórmula que integre los
requerimientos ya analizados que caracterizan una estructura criminal organizada (y que sean
indudablemente comprobados), de forma tal que no se tenga que recurrir al agravamiento del 50%, con
una redacción más o menos así:




 



 “El rango de penas de prisión correspondientes a los delitos previstos en los artículos ….., será
de …a 4 años, cuando dichas conductas ilícitas sean cometidas por un grupo estructurado de dos o más
personas que haya existido durante cierto tiempo y que haya actuado concertadamente con el propósito
de cometer dichos delitos.”




 



 Así, tendríamos que, en el caso de la Ley Forestal, los delitos contenidos en los artículos 58, 59,
61 y 62, que tienen el extremo máximo de la penalidad en tres años, serían susceptibles de serle
aplicado el agravamiento del 50%, arribando todos a la pena de 4 años y medio. En lo que atañe a los
ilícitos de los numerales 60 y 63, cuyo extremo mayor es de 2 años y un año, respectivamente, la
solución podría ser doble: i.- aumentar la pena en ambos casos a 2 años 8 meses, para que con el
incremento se llegue a los 4 años o bien, ii.- aplicar la redacción arriba enunciada, de forma tal
que no se tenga que recurrir al incremento y que el concepto del delito grave se logre solo con la
utilización de la penalidad en su extremo máximo (4 años), eso sí, luego de comprobar que
efectivamente existe una estructura delictiva organizada.




 



 En lo que atañe a la Ley de Conservación de Vida Silvestre, existen actualmente 5 delitos que al
tener como extremo mayor la pena de 3 años, se alcanzaría la penalidad deseada con el incremento del
50% propuesto; sin embargo, como ya quedó evidenciado, hay 12 supuestos delictivos que tienen penas
muy leves y que el incremento no lograría arribar a la penalidad de los 4 años.




 



 En este caso en particular, existiría bastante dificultad en lograr el consenso legislativo de
modificar 12 figuras delictivas de la Ley 7317, que ciertamente representan conductas
delincuenciales de baja incidencia. Nuestra recomendación sería que se detecten, a través del
Organismo de Investigación Judicial y sus estadísticas, cuáles de esos delitos de baja penalidad son
lo que hoy están siendo utilizados por organizaciones criminales, para tratar de modificar las
sanciones, ya sea incrementando el límite máximo a 2 años 8 meses, para que con el porcentaje del
50% se arribe a la pena de 4 años o bien, que deliberadamente se amplíe el extremo máximo en 4 años,
una vez comprobado que tal ilícito fue cometido dentro de la mecánica de las estructuras criminales
organizadas.




 



 Acerca de la Ley de Protección, Conservación y Recuperación de las Poblaciones de Tortugas Marinas,
se observa que el artículo 6° tiene dos supuestos y dos penalidades diversas; con lo que respecta a
la primera, siendo que su extremo superior es de 3 años, la inclusión de un párrafo segundo que
disponga el incremento del 50%, en caso de que se demuestre que se dio en el marco de una
organización criminal, es totalmente viable y apoyamos su aprobación. El problema se presenta con el
segundo supuesto, propiamente la hipótesis prevista para quien retenga con fines comerciales
tortugas marinas o comercie productos o subproductos de estas especies, cuya pena es de 3 meses a
dos años.




 



 Para ello se sugiere cambiar el rango de pena privativa de libertad, estableciendo uno más gravoso
en los casos en que medie la delincuencia organizada y que se lea de la siguiente manera:




 



 “Artículo 6º-Quien mate, cace, capture, destace, trasiegue o comercie tortugas marinas, será penado
con prisión de uno a tres años. Igual pena será impuesta para quien retenga con fines comerciales
tortugas marinas, o comercie productos o subproductos de estas especies.



 No será punible la recolección de huevos de tortuga lora en el Refugio de Vida Silvestre de
Ostional, siempre que se realice con apego a las disposiciones reglamentarias que emita el MINAE.”
(lo destacado es el supuesto que se propone).




 



 Si se considerase que la pena sugerida para el segundo supuesto de comentario es desproporcionada
por ser una conducta menos gravosa, podría contemplarse la recomendación ya señalada, de establecer
un rango de pena que vaya de meses en su extremo menor, hasta los 2 años y 8 meses en su extremo
mayor, con lo que igualmente se alcanzará el objetivo de la presente reforma. 




 



 Finalmente, en lo que atañe a la Ley de Pesca y Acuicultura, siendo que el artículo 139 tiene una
pena de seis meses a dos años de prisión, acá se propondría la doble fórmula de: i.- elevar la pena
en su extremo máximo a 2 años 8 meses o bien a tres, para que, al aplicar el incremento del 50%
dispuesto por el artículo 140 bis, se alcancen los rangos de 4 años en el primer supuesto y 4 años y
medio en el segundo o bien, ii.- elevar definitivamente la pena superior a 4 años, sin acudir al
proyecto de ley en comentario.




 




La conducta que se castiga no es un baladí:




 



 “Artículo 139.-Se impondrá pena de seis meses a dos años de prisión, a quien permita, ordene o
autorice la descarga de aletas de tiburón, sin el respectivo cuerpo o vástago, en los sitios donde
se descargue dicho recurso, con la finalidad de vender o comercializar dichas aletas.” 




           




Referente al artículo 140, contiene dos conductas con penas diversas: en el primer supuesto




 



 “Se impondrá pena de prisión de uno a tres años a quien persiga, capture, hiera, mate, trasiegue o
comercie quelonios, mamíferos marinos o especies acuáticas declaradas en peligro de extinción
protegidas por convenios internacionales aplicables a Costa Rica, en el mar territorial…”




 




y en el segundo




 



 “La pena será de tres meses a dos años de prisión para quien retenga, con fines comerciales, las
especies señaladas en el párrafo anterior, o comercie sus productos o subproductos.” (los destacados
nos pertenecen).




 



 Al igual que se ha sugerido líneas arriba, con respecto al primer supuesto no habría problema, ya
que con el incremento del 50% propuesto, la pena alcanzaría los 4 años y medio. El problema se
presenta con el segundo supuesto, para lo que se propone la doble fórmula ya empleada: i.- elevar la
pena en su extremo máximo a 2 años 8 meses o bien a tres, para que, al aplicar el incremento del 50%
dispuesto por el artículo 140 bis, se alcancen los rangos de 4 años en el primer supuesto y 4 años y
medio en el segundo o bien, ii.- elevar definitivamente la pena superior a 4 años, sin acudir al
proyecto de ley en comentario.




 



 Con estas sugerencias, estimamos podrían superarse los cuestionamientos que inicialmente hemos
realizado a la iniciativa objeto de comentario, ya que la mayoría de las diferentes figuras
delictivas ambientales -al menos las más relevantes- alcanzarían penas uniformes que permitirían
arribar a la punibilidad de al menos 4 años de prisión, condición necesaria para ser susceptibles de
su juzgamiento como delincuencia organizada.




 




 




IV.- CONCLUSIÓN




 



             De acuerdo con el estudio analizado del presente proyecto de ley, se estima que el
mismo presenta problemas de técnica legislativa que, con el respeto acostumbrado, se sugiere
enmendar.



  De igual forma, se recomienda a los señores (as) Legisladores (as) analizar las posibles
soluciones y disposiciones complementarias que podrían implementarse, y que han sido expuestas en el
presente criterio, a fin no solo de solventar las falencias detectadas en la iniciativa, sino
también en aras de mejorarla y hacerla viable, para consolidar una posible ley que contribuya a
repeler el fenómeno que constituye la incursión del crimen organizado en materia de delitos
ambientales.




 



 La ponderación dirigida a aceptar o rechazar, parcial o totalmente nuestras observaciones,
constituye un aspecto de resorte de la competencia exclusiva y excluyente de la Asamblea
Legislativa, sobre la cual seremos enteramente respetuosos.




 




            Cordialmente,




 




 




 




 




 




Lic. José Enrique Castro Marín                                        Lic. Andrés Alfaro Ramírez




      Procurador Coordinador                                                   Procurador Penal




 




 




JECM/AAR/vzv






[1] A partir del artículo 101 inicia el Capítulo XII, que comprende las contravenciones.
English translation (36,443 chars)
Legal Opinion: 135 - J of 10/24/2024



October 24, 2024


PGR-OJ-135-2024






Mrs.


Cinthia Díaz Briceño


Head, Permanent Committee on Legal Affairs


Legislative Assembly






Dear Mrs. Díaz Briceño:



With the approval of the Attorney General of the Republic, we refer to your official communication number
AL-CPEAMB-5022-2023 dated October 31, 2023, through which you request that we issue a legal
opinion regarding legislative bill No. 23.952, titled "Reform of several laws to
strengthen the fight against Organized Crime in the area of Environmental Crimes."



Before responding to the request that was submitted to us, we must indicate the scope of
this pronouncement, since according to the Organic Law of the Attorney General's Office, it is not
possible to issue binding opinions, when what we are asked for is to provide a
legal opinion regarding bills of law.



The administrative case law of this Advisory Body recognizes the possibility that the Legislative
Assembly may consult on aspects related to the administrative work it performs in an
exceptional manner to its principal activity, in which case the opinions issued shall be
binding. However, in the case of consultations related to the law-promulgating task
that this Branch of the Republic carries out, we are unable to issue binding
opinions, insofar as that power is beyond what is indicated in the regulations that govern us.



Nevertheless, in order to collaborate with this Honorable Committee, an opinion on the
bill of law under analysis will be issued, but not without first warning that, due to the foregoing,
this pronouncement is a legal opinion with no binding effects.



Having clarified the foregoing, we will proceed to analyze the bill of law in question.



I.- PURPOSE OF THE BILL



The legislative bill aims to reform four environmental laws, which contain the
majority of criminal offenses applicable to that field, namely: the Wildlife Conservation Law, No. 7317 of October 30, 1992, the Forestry Law (Ley Forestal), No. 7575 of February 13, 1996, the
Law for the Protection, Conservation and Recovery of Sea Turtle Populations, No. 8325 of
November 4, 2002, and the Fisheries and Aquaculture Law, No. 8436 of March 1, 2005.

The initiative consists of reforming—on one occasion—and adding—on the rest—a paragraph to each
of those bodies of law in the crimes section, for the purpose of fostering an increase in the ranges
of imprisonment penalties with which the different offenses regulated therein are punished (to
reach a penalty of four years and be considered a "serious crime"), in order to enable
the possibility of applying to them the special procedure for the prosecution of organized
crime. In addition to the proposed aggravation, a legend is also added to the articles of interest, which reads as follows: "...when those illicit conducts are committed by a structured group of
two or more persons that has existed for a certain time and that has acted in concert with the
purpose of committing said crimes.



With these two elements (the increase in the penalty and the normative description that characterizes
an illicit association), the aim is to better combat that type of environmental crime.



The proponents of the initiative justify the need for the reform, based on the concern
expressed by the Agricultural Environmental Prosecutor's Office, in the sense that organized criminal groups
have extended their activities to the environmental field, through incursions into multiple illicit acts
such as illegal logging of forests for timber extraction or trafficking in endangered species of flora and
fauna, without the Public Prosecutor's Office being able to apply more complex and sophisticated investigation
institutes and mechanisms to combat this phenomenon, such as the extension of
time limits or the use of wiretapping, since most of these crimes are categorized
with a fine or with prison sentences at very low extremes; that is, equal to or
less than three years.



In support, the report of the United Nations Office on Drugs and Crime
(UNODC) "World Wildlife Crime Report. Trafficking in Protected Species", 2016 (https://www.unodc.org/
documents/dataandanalysis/wildlife/World_Wildlife_Crime_Report_2016_final.pdf) is cited.



Likewise, Resolution No. 73/343 of September 16, 2019 of the United Nations General
Assembly on the "Tackling Illicit Trafficking in Wildlife," is cited, which has
as its background the "...concern over the growing magnitude of poaching and the illicit
trade in wild fauna and flora and their products, and over its adverse economic, social, and
environmental effects."



The relevant portion of that resolution states:



"(...) Member States are urged to adopt decisive measures at the national level to
prevent, combat and eradicate the illicit trade in wild fauna and flora, at points of
supply, transit and demand, inter alia, by strengthening the legislation and
regulations necessary to prevent, investigate, prosecute and adequately punish such
illicit trade, as well as by strengthening law enforcement and criminal justice
responses" and "Member States are exhorted to make illicit trafficking in protected species of wild fauna and flora a serious crime, in accordance with their
national legislation and as defined in article 2 (b) and article 3, paragraph 1 (b), of
the United Nations Convention against Transnational Organized Crime (...)".



In this sense, the proposing Deputies explain that the procedure for investigating and
prosecuting organized crime offenses starts from the possibility of attacking criminal
structures that incur in offenses punishable by at least 4 years in prison, which constitutes
the minimum punitive limit to consider them as a serious crime. Hence the impossibility of using
the ordinary investigation procedures and mechanisms to investigate and punish criminal
groups that have been committing environmental offenses, based on the
concepts developed by the United Nations Convention against Transnational Organized
Crime, approved by Law No. 8302 of September 12, 2002, and which, in its article 2, defines:



"Organized criminal group" as "a structured group of three or more persons, existing for
a certain period of time and acting in concert with the aim of committing one or more serious crimes or
offenses established pursuant to this Convention, in order to obtain, directly or
indirectly, a financial or other material benefit"; and "serious crime" as "conduct constituting an offense punishable by a maximum deprivation of liberty of at
least four years or a more serious penalty."



Furthermore, the Deputies promoting the bill, aware of the great negative impact
that environmental crimes generate for society, consider it not only pertinent to make the
necessary modifications to our legal system to enable the judicial
authorities to have the mechanisms and tools necessary to adequately pursue organized
criminality in environmental offenses, but they also believe it should be done while
respecting the principles of proportionality and reasonableness, since most of the
illicit acts contained in environmental laws are committed by people who are not linked to
organized crime, and who even incur in these conducts in some situations due to ignorance or
lack of employment, which would allow them to satisfy their needs otherwise.



By virtue of the foregoing and in order to repress with greater severity the cases that truly
warrant it, the introduction of a paragraph with identical wording is promoted in four legal
bodies that contain the majority of environmental offenses, to permit the increase
of the amount of imprisonment penalties by fifty percent, only when the
acts under trial correspond to a structured group of two or more persons, that has
existed for a certain time and has acted in concert with the purpose of committing said
crimes, that is, when the perpetrators are part of an organized criminal group dedicated to committing the
illicit acts under discussion.



II.- ON THE SUBSTANCE


a) On the structure and wording of the proposed regulations.



The bill under analysis is structured very simply, with exactly 4
articles, each one proposing the introduction of a paragraph with almost identical wording,
although with some differences, to be inserted in the Wildlife Conservation Law,
the Forestry Law (Ley Forestal), the Fisheries and Aquaculture Law, and in Article 6, second paragraph of the
Law for the Protection, Conservation and Recovery of Sea Turtle Populations, so as to
allow the punitive ranges of imprisonment penalties in the different criminal offenses
contained therein to be aggravated by 50 percent and, in that way,
enable the application of the procedure for the prosecution of organized crime. Obviously,
the inserted paragraph contains the factual description of what constitutes an organized criminal group.



Since it is a text of limited length, we proceed with its full transcription below:



"ARTICLE 1- Article 88 of the Wildlife Conservation Law, No. 7317 of
October 30, 1992 and its amendments, is reformed, which, henceforth, will read as follows:

Article 88- Violations of this Law, pursuant to this chapter (chapter XI)[1],
constitute a crime.

Prison sentences for the offenses proscribed in this chapter shall be increased by fifty
percent (50%) when those illicit conducts are committed by a structured group of two or
more persons that has existed for a certain time and that has acted in concert with the
purpose of committing said crimes. In these cases, the fine penalties provided for
in the criminal offenses of this Law shall not apply."



ARTICLE 2- A new article 63 bis is added to Chapter II of Title Six of the Forestry Law (Ley Forestal),
No. 7575 of February 13, 1996 and its amendments, the text of which will read:


Article 63 bis- Organized crime.

Prison sentences for the offenses proscribed in this chapter shall be increased by fifty
percent (50%) when said illicit conducts are committed by a structured group of two or
more persons that has existed for a certain time and that has acted in concert with the
purpose of committing those crimes.



ARTICLE 3- A new article 140 bis is added to Chapter I of Title X of the Fisheries and
Aquaculture Law, No. 8436 of March 1, 2005 and its amendments, the text of which will read:


Article 140 bis- Organized crime.

Prison sentences for the offenses proscribed in articles 139 and 140 of this chapter shall be
increased by fifty percent (50%) when the illicit conducts described in those
articles are committed by a structured group of two or more persons that has existed during
a certain time and that has acted in concert with the purpose of committing said crimes."



ARTICLE 4- A new second paragraph is added to Article 6 of the Law for the Protection,
Conservation and Recovery of Sea Turtle Populations, No. 8325 of November 4,
2002, which will read thus:

Article 6- Whoever kills, hunts, captures, slaughters, transports, or trades sea turtles shall be
punished with one to three years in prison. The penalty shall be from three months to two years' imprisonment for whoever
retains sea turtles for commercial purposes, or trades products or by-products of these
species.

Prison sentences for the crime proscribed in the preceding paragraph shall be increased by
fifty percent (50%) when the illicit conducts described therein are committed by a
structured group of two or more persons that has existed for a certain time and that has acted
in concert with the purpose of committing said conducts.

The collection of olive ridley turtle eggs in the Ostional National Wildlife Refuge shall not be punishable,
provided that it is carried out in accordance with the regulatory provisions issued by MINAE."
(the highlighted text has been deliberately made to emphasize the proposed reforms, in the
articles that warrant such notoriety).

In the case of the Law for the Protection, Conservation and Recovery of Sea Turtle
Populations, it should be noted that only Article 6 establishes a crime in its first paragraph,
so the initiative adds a second paragraph to that provision to fulfill its purpose (aggravation
of penalties), which means that the paragraph currently known as the second becomes the
third, which establishes the non-punishability of the extraction or collection of olive ridley
turtle eggs in the Ostional National Wildlife Refuge, when the existing legal
requirements are met.



Something similar happens with the Wildlife Conservation Law, regarding the
bill, which stipulates in its Article 88 that violations of this Law, pursuant to this
chapter, constitute a crime, so the bill introduces a second paragraph to said provision,
in such a way as to enable the increase of the imprisonment penalties for the illicit acts
provided for in that law by fifty percent.



In the case of the Forestry Law (Ley Forestal) and the Fisheries and Aquaculture Law, the reform introduces an
independent article to foster the reform in the terms already mentioned, specifically a
provision 63 bis in the former, while in the latter the novel provision would be an article 140
bis.



As an additional fact, it is worth highlighting that, in the Fisheries and Aquaculture Law, provision 140 bis
contains a particularity, which is that it expressly directs the increase of penalties under the conditions
previously set forth, only with respect to provisions 139 and 140, given that these two articles
have imprisonment as a penalty. Deliberately, the proponents do not provide for the reform
to apply to article 146 (which carries a prison sentence), given that it is a type of crime of another
nature for which there is no interest in toughening the penalties.



As is argued in the statement of legislative intent, the procedure for the prosecution of organized
crime offenses establishes as a necessary condition of application, the possible configuration
of a serious crime, a quality that distinguishes those illicit acts punishable by deprivation
of liberty, the maximum extent of which is at least 4 years in prison, given that none of the
criminal offenses provided for in the previously mentioned laws contain this, making
it necessary to increase the prison sentences provided for those crimes, and in this way,
reach the category of serious crime, to allow the prosecution of harmful conducts as
organized crime and, in that manner, enable all the investigative and procedural
tools necessary to judge environmental infractions under this modality.



Now, to be able to carry out the concrete analysis and determine, in the first instance, if the reform
effectively fulfills the proposed aims, we must consider whether the punitive ranges
of the laws that are the object of the initiative are uniform and if, with the increase in the proposed percentage
of imprisonment penalty, the characteristics of a serious crime can be achieved for
the application of the procedure for the prosecution of organized crime; since, in the opposite
case, the penalties, even though they increase by the proposed amount, might not reach the penalty of
4 years in prison.



b) On the crimes contained in each regulation subject to reform and their scope.


1) Forestry Law (Ley Forestal).



This legal body contains several crimes of capital importance in environmental matters, such as
logging, exploitation of forest resources, invasion of conservation and protection
areas, land-use change (cambio de uso del suelo), illegal acquisition of timber, among others, which are expressly
mentioned in the statement of legislative intent of the initiative.



According to what has been set forth, in principle, provision 63 bis seems to achieve the objective with
almost all the offense descriptions formulated in this law for the proposed purposes, since the majority of
illicit acts in their upper extreme of imprisonment penalty reach three years, which means that by
increasing that maximum by 50 percent, one year and six months more would be added, the maximum
extreme reaching four years and six months, which would exceed the 4 years of punishment that a criminal
act requires to be considered a serious crime, which, consequently, would make it possible for the
procedure for the prosecution of organized crime to be applied to it (see, to that effect, the
penalties of articles 58, 59, 61, and 62).



Notwithstanding the foregoing, when making this same exercise with the conducts provided for by provision
63—poisoning or girdling of trees and illegal mobilization of forest resources—, it is clear that the
same could not, in any way, reach the category of serious crime, which would impede the
prosecution of any matter referring to those illicit acts as organized crime.



The foregoing occurs because, according to the article under discussion (63), the poisoning or
girdling of trees, as well as the transport or mobilization of forest resources, are punished
with imprisonment penalties ranging from one month to one year. In that sense, according to the
initiative, the imprisonment penalty range could increase by 50 percent, which would bring
the maximum penalty for both crimes to one year and six months.



We consider that not being able to classify tree girdling or timber mobilization
as serious crimes (even with the proposed increase) and, therefore, not being subject to
the application of the investigative tools contemplated in the organized crime
procedure, would be contradictory to the purposes of the initiative, since the statement of legislative intent
argues that organized criminal groups have diversified their activities to reach
the environmental field, and that this has generated impunity due to the low penalties established, citing
as an example the transport or mobilization of timber as an illicit activity, generating large
profits for those who commit such types of crimes.



By virtue of the foregoing, it is possible to deduce that this non-application of the scope of this reform
to the criminal offenses under discussion is due to an undesired or at least unforeseen effect, since
the false premise was assumed that the wording of article 63 bis was sufficient to achieve the objective
in all the conducts provided for by the Forestry Law (Ley Forestal) or at least, all those that could
be found mostly linked to organized crime, given that it was assumed that all the
offenses had the same punitive range (in this regard, see articles 60 and the
discussed 63).



2) Wildlife Conservation Law.



This normative body contains a significant number of criminal offenses related both to
flora and to wild fauna, starting from article 90 to provision 100.



The mechanics used as the legislative procedure for reform, as we have already said above,
consists of introducing a second paragraph to article 88, with the already known phrase "...The
prison sentences for the crimes proscribed in this chapter shall be increased by fifty
percent (50%)...", without taking into account the significant fact that not all the articles subject to
modification currently have penalty ranges that allow, with the suggested increase, to reach
the range of 4 years.



Indeed, a brief recount of the penalties for the crimes concerned shows that only
provisions 93 subsection a) –prison from 1 to 3 years–, 95 subsection a) –prison from 1 to 3 years–, 96 subsection
a) –prison from 1 to 3 years–, 98 –prison from 1 to 3 years–, and article 100 –prison from 1 to 3 years–,
by increasing their maximum extreme by 50%, would manage to reach four and a half years, constituting a serious
crime.



The remaining crimes have imprisonment penalties so insignificant that, not even with the increase of
50% in their maximum extreme, would they reach the range whose achievement the bill of law that
concerns us pursues.



Those articles are described as follows:


article 90



2 to 4 months

article 91 subsection a)



2 to 4 months

article 91 subsection b)



3 to 6 months

article 91 subsection c)



1 to 3 months

article 92



3 to 6 months

article 93 subsection b)



6 months to 1 year

article 93 subsection c)



2 to 4 months

article 94



1 to 2 years

article 95 subsection b)



4 to 6 months

article 96 subsection b)



4 to 8 months

article 97



2 to 8 months

article 99



1 to 2 years



3) Fisheries and Aquaculture Law.



As indicated above, the reform introduces an article identified with provision 140
bis, with which it is intended to aggravate by fifty percent the punitive range of the deprivation
of liberty penalty for the crimes provided for in provisions 139 and 140, as in the other
legal bodies already analyzed, when the facts described therein are associated with the phenomenon of
organized criminality.



In the case of article 139 (whose prison sentence ranges between 6 months and two years), it is
clear that the same situation arises that was previously pointed out, with respect to many of
the illicit acts provided for in the Forestry Law (Ley Forestal) and in the Wildlife Conservation Law, in the sense
that by increasing the penalties in the terms proposed, the punishments for those offenses never
will reach four years in prison, that is, under no circumstance could they be classified
as serious crimes and, therefore, it would not be feasible to consider them as organized crime.



Regarding article 140, there are two hypotheses that coexist within it: the one contemplated in
the first paragraph, which is identified with the pursuit, capture, hunting, or transport or trade of
chelonia, marine mammals, or aquatic species declared in danger of extinction and protected
by international agreements applicable to Costa Rica, in which the bill would indeed achieve its
purpose, since the punitive range of those conducts currently ranges between one and three years
in prison, which means that with the eventual increase promoted, the punishment range would go
from one year and six months at its minimum extreme to a maximum of four years and six months, thus reaching
the penalty required to be considered a serious crime.



With the other factual hypothesis of article 140 under discussion, the opposite happens, since the
second paragraph, referring to the retention, for commercial purposes, of the species indicated in the
preceding paragraph or whoever trades their products or by-products, these actions are punished with imprisonment
of three months to two years of prison, in such a way that by increasing the penalties following the
formula of the initiative, the sanctions would range from 4 and a half months to three years in prison. In
other words, it is evident that the purpose of the legislative initiative under discussion would not be achieved
in this scenario.



4) Law for the Protection, Conservation and Recovery of Sea Turtle Populations.



As set forth in section II a), the objective of the initiative with respect to the legislation under
discussion, is to introduce a second paragraph to provision 6, to enable the possibility of
a fifty percent increase in penalties to be able to prosecute the crimes provided for as
organized crime.



Once again, the phenomenon seen in the other laws intended to be modified occurs, since
hunting, capturing, slaughtering, transporting, or trading sea turtles are conducts that are
currently punished with one to three years in prison, which means that by increasing the punitive
range as is being promoted, the penalties will range from one year and six months to four years and
six months, with which the purpose of the initiative is achieved.



Something different occurs in cases of retention of sea turtles for commercial purposes or for whoever
trades their products or by-products, since the penalties range from three months to two
years in prison, which would mean increasing the punishments from four months and fifteen days to three years,
making it impossible for such actions to reach the category of serious crime.



III.- ON THE LEGISLATIVE DRAFTING TECHNIQUE OF THE BILL AND THE WAY IN WHICH THE DEFECTS IT PRESENTS COULD BE CORRECTED



Having analyzed the bill in its entirety, as well as the consequences derived from
the insertion of the proposed provisions in each of the regulations to be reformed, it is evident that
the legislative technique used in its intention or purpose is deficient, since according to the
statement of legislative intent, the aim is to generally increase by fifty percent the
penalties for the environmental crimes provided for in the legislations to be modified, so that they
reach the necessary punishment to be considered serious crimes; that is, illicit acts that
have a punishment range of at least four years in prison, this in accordance with article 2
of the United Nations Convention against Transnational Organized Crime and provision
1, third paragraph of the Law against Organized Crime, but as we have seen, it is not valid
to apply the same standard to all the articles that are sought to be modified.



In the statement of legislative intent, the promoting legislators—with the purpose of justifying the
need for the initiative—maintain that the illicit acts covered by the environmental
legislations to be reformed constitute the vast majority of the cases that are processed before our
courts of justice, and given that organized criminality has been venturing into this type
of illicit acts, it is necessary to expand the scope of investigative tools and techniques to attack
this phenomenon, such as the extension of time limits and the intervention of communications.



In this sense, and after having carried out the exercise proposed, that is, inserting the formula
proposed for increasing penalties in each regulation, it was possible to identify an
important number of criminal figures that could reach the punishment of at least four years in
prison; however, criminal offenses that do not reach said penalty (despite
the 50% increase), despite their offensiveness to society, were also detected, which demonstrates
that the proposed reform is incomplete and insufficient.



The foregoing originated in an error that was made in the drafting of the bill, since, by
proposing a generalized formula to reform the penalties for environmental crimes, in the
terms that were used, it was assumed that all the criminal figures provided for in the laws subject
to reform, and their different modalities, had the same range of punishability of deprivation
of liberty penalty, something that, as analyzed in previous sections, is not the case.



Now, despite the foregoing and taking as a reference the examples of specific crimes that
are mentioned in the statement of legislative intent, and based on our experience as procedural
intervenors, being parties in numerous environmental processes, we conclude that indeed there exist
criminal offenses that are mostly linked to the phenomenon of organized crime with
respect to other figures that, although they also punish harmful conducts against the protected
legal interests, we consider that at this historical moment they do not have that connotation.



Any criminal conduct, if the production of profits results attractive, will always be
subject to favor from organized criminality, hence the legislative intention under
discussion has laudable purposes. Its great flaw was not realizing that many of the criminal
offenses of the four laws to be reformed, despite possibly having some link to organized
crime, have meager penalties, which would not reach four years despite the proposed
50% increase.



In that regard, if the legislative intention is to continue, it must be realized
that with the 50% increase in the penalty, only certain crimes would manage to reach the penalty of 4
years or exceed it. The obstacle is the rest of the crimes.

Faced with this situation, the following options are suggested: a)- leave the legislative initiative in force and make it applicable to crimes whose penalties, with the increase, reach or exceed 4 years, b)- increase the penalties for certain crimes to a maximum limit of 2 years and 8 months, so that by applying the 50% increase, 4 years are achieved, and c)- deliberately reform the penalties of the remaining offenses (which have low sanctions), with a formula that integrates the already analyzed requirements characterizing an organized criminal structure (and that are undoubtedly proven), in such a way that it is not necessary to resort to the 50% aggravation, with wording more or less as follows:

"The range of prison sentences corresponding to the crimes provided for in articles ….., shall be from … to 4 years, when said illicit conduct is committed by a structured group of two or more persons that has existed for a certain time and that has acted in concert with the purpose of committing said crimes."

Thus, we would have that, in the case of the Ley Forestal, the crimes contained in articles 58, 59, 61, and 62, which have the maximum limit of the penalty at three years, would be susceptible to having the 50% aggravation applied, all reaching the penalty of 4 and a half years. With regard to the offenses of numerals 60 and 63, whose maximum limit is 2 years and one year, respectively, the solution could be twofold: i.- increase the penalty in both cases to 2 years and 8 months, so that with the increase it reaches 4 years, or else, ii.- apply the wording stated above, in such a way that it is not necessary to resort to the increase and that the concept of the serious crime is achieved solely with the use of the penalty at its maximum limit (4 years), that is, after proving that an organized criminal structure indeed exists.

With regard to the Ley de Conservación de Vida Silvestre, there are currently 5 crimes that, having a maximum limit of 3 years, would achieve the desired penalty with the proposed 50% increase; however, as has already been evidenced, there are 12 criminal scenarios that have very light penalties and for which the increase would not manage to reach the penalty of 4 years.

In this particular case, there would be considerable difficulty in achieving the legislative consensus to modify 12 criminal figures of Law 7317, which certainly represent criminal conduct of low incidence. Our recommendation would be to detect, through the Organismo de Investigación Judicial and its statistics, which of those low-penalty crimes are currently being used by criminal organizations, in order to try to modify the sanctions, either by increasing the maximum limit to 2 years and 8 months, so that with the 50% percentage the penalty of 4 years is reached, or else, deliberately extending the maximum limit to 4 years, once it is proven that such offense was committed within the mechanics of organized criminal structures.

Regarding the Ley de Protección, Conservación y Recuperación de las Poblaciones de Tortugas Marinas, it is observed that Article 6 has two scenarios and two different penalties; with regard to the first, given that its upper limit is 3 years, the inclusion of a second paragraph providing for a 50% increase, in the event that it is demonstrated that it occurred within the framework of a criminal organization, is entirely viable and we support its approval. The problem arises with the second scenario, specifically the hypothesis provided for whoever retains marine turtles for commercial purposes or trades products or by-products of these species, whose penalty is from 3 months to two years.

For this, it is suggested to change the range of the custodial sentence, establishing a more severe one in cases where organized crime is involved, and that it reads as follows:

"Article 6º-Whoever kills, hunts, captures, slaughters, transfers, or trades marine turtles shall be punished with imprisonment from one to three years. The same penalty shall be imposed on whoever retains marine turtles for commercial purposes, or trades products or by-products of these species.

The collection of olive ridley turtle eggs in the Refugio de Vida Silvestre de Ostional shall not be punishable, provided it is carried out in accordance with the regulatory provisions issued by MINAE." (the highlighted text is the proposed scenario).

If the penalty suggested for the second scenario under discussion were considered disproportionate because it is less serious conduct, the recommendation already noted could be contemplated, of establishing a penalty range that goes from months at its lower limit, up to 2 years and 8 months at its upper limit, with which the objective of this reform will equally be achieved.

Finally, with regard to the Ley de Pesca y Acuicultura, given that article 139 has a penalty of six months to two years of imprisonment, here the dual formula would be proposed of: i.- raising the penalty at its maximum limit to 2 years and 8 months, or else to three, so that, upon applying the 50% increase provided by article 140 bis, the ranges of 4 years in the first scenario and 4 and a half years in the second are reached, or else, ii.- definitively raising the upper penalty to 4 years, without resorting to the legislative bill under discussion.

The conduct being punished is not trivial:

"Article 139.-A penalty of six months to two years of imprisonment shall be imposed on whoever permits, orders, or authorizes the unloading of shark fins, without the respective body or trunk, at the sites where said resource is unloaded, for the purpose of selling or commercializing said fins."

Regarding article 140, it contains two conducts with different penalties: in the first scenario

"A penalty of imprisonment from one to three years shall be imposed on whoever pursues, captures, wounds, kills, transfers, or trades sea turtles, marine mammals, or aquatic species declared in danger of extinction protected by international conventions applicable to Costa Rica, in the territorial sea…"

and in the second

"The penalty shall be from three months to two years of imprisonment for whoever retains, for commercial purposes, the species indicated in the preceding paragraph, or trades their products or by-products." (the highlights are ours).

As has been suggested above, with respect to the first scenario there would be no problem, since with the proposed 50% increase, the penalty would reach 4 and a half years. The problem arises with the second scenario, for which the dual formula already employed is proposed: i.- raising the penalty at its maximum limit to 2 years and 8 months, or else to three, so that, upon applying the 50% increase provided by article 140 bis, the ranges of 4 years in the first scenario and 4 and a half years in the second are reached, or else, ii.- definitively raising the upper penalty to 4 years, without resorting to the legislative bill under discussion.

With these suggestions, we estimate that the questions we initially raised regarding the initiative under discussion could be overcome, since the majority of the different environmental criminal figures -at least the most relevant- would achieve uniform penalties that would allow reaching a punishability of at least 4 years of imprisonment, a necessary condition for them to be susceptible to prosecution as organized crime.

IV.- CONCLUSION

According to the analyzed study of this legislative bill, it is estimated that it presents problems of legislative drafting (técnica legislativa) that, with the customary respect, it is suggested be amended.

Likewise, it is recommended that the honorable Legislators analyze the possible solutions and complementary provisions that could be implemented, and that have been set forth in this opinion, in order not only to resolve the deficiencies detected in the initiative, but also in order to improve it and make it viable, to consolidate a possible law that contributes to repelling the phenomenon that constitutes the incursion of organized crime into environmental crimes.

The deliberation directed at accepting or rejecting, partially or totally, our observations, constitutes an aspect within the exclusive and exclusionary competence of the Asamblea Legislativa, over which we will be entirely respectful.

Cordially,

Lic. José Enrique Castro Marín Lic. Andrés Alfaro Ramírez

Coordinating Attorney (Procurador Coordinador) Criminal Attorney (Procurador Penal)

JECM/AAR/vzv

[1] Starting from article 101, Chapter XII begins, which comprises the contraventions.